Bien, aquí les traigo el capítulo número cuatro de esta nueva versión. Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…

La luz que me guía en la oscuridad.

Capítulo 4 – Su razón de estar aquí.

Dos meses. Habían pasado ya dos largos meses y Sakura Kinomoto seguía asistiendo a la escuela "Luz de luna" y no se había atrevido a dirigirme la palabra. Ciertamente, había intentado varias veces acercarse a mí, pero siempre terminaba escabulléndose lejos como si yo tuviera la peste…

No sabía si eso era bueno o malo, porque en realidad yo deseaba mantenerla lejos para que mi círculo de confianza se mantuviera intacto… Aunque el simple hecho de saber que estaba allí desestabilizaba mis bases, por lo que varias veces estuve a punto de confrontarla yo mismo… pero a la final solo terminaba ignorándola.

Kaho me hablaba maravillas de ella cada vez que podía y eso me ponía más ansioso, porque esa mujer no hablaba solo por hablar. Cuando Kaho Mitsuki decía algo, lo decía con toda la intención de lograr un objetivo… y eso precisamente era lo que me preocupaba. Mi círculo de seguridad se estaba haciendo cada vez más pequeño por culpa de Sakura Kinomoto y necesitaba buscar una forma de resolver este asunto de raíz para poder recuperar mi tranquilidad.

Quizás si hablaba directamente con Kaho y le explicaba la situación podría llegar a una solución… aunque conociéndola bien, seguramente mal interpretaría todo y sería peor.

—¿Viste a la alumna de Kaho? —Apenas escuché el comentario, mis pies se sembraron en el piso.

—No sabía que te gustaban las niñas de preparatoria, Hiro —dijo el otro sujeto.

Eran dos compañeros de trabajo con los cuales no interactuaba mucho, no pasábamos de saludos cordiales y uno que otro comentario.

—¡No exageres! Me haces ver como un tipo de pedófilo —dijo ofendido—. Solo digo que es muy linda, no veo mal en que se aprecie la belleza de una chica.

—Pues para sujetos como nosotros, que estamos en nuestros treintas casi cuarentas, creo que si se ve mal —dijo riendo el otro—. Pero sí, la he visto y es muy linda… —Las voces se perdieron a lo lejos.

«Respira Shaoran… no tiene que ver contigo» pensé tratando de recuperar la calma… ni siquiera sabía por qué diablos me molestaba que hablaran de ella.

—Quizás porque se trata de una niña despistada, terca y que le gusta brindarles helados a todos para resolver sus problemas —refunfuñé, encaminándome de nuevo al salón de Kaho.

Al abrir la puerta, me frené en la puerta al escuchar voces… pensé que ya había terminado su clase. Me sentí un poco cohibido para interrumpir y consideré volver más tarde, pero luego mi orgullo me hizo ver que no porque Sakura estuviera allí yo debía apartarme, había sido ella quien había venido a irrumpir mi paz, no al revés.

—Kaho, lamento interrumpir —dije anunciándome.

—¡Oh! ¿Qué sucede, Shaoran? —preguntó ella con amabilidad.

—Tengo algunas dudas en cuanto a la nueva composición —dije y sentí sus suaves pasos acercarse a mí—. Hay algo que no me suena bien y pensé que podrías ayudarme a detectar el error. Estoy pensando en la tonalidad, pero no estoy seguro.

—Entiendo, puede que estés en lo cierto —dijo pensativa—. Yo también lo noté, pero tampoco estoy segura de que puede ser ¿Has intentado modificar el tempo?

—Ese no es el problema. Creo que le falta algo de armonía…

A pesar de estar hablando con Kaho, mis sentidos estaban atentos a Sakura. No hacía ningún movimiento, hasta podía decir que respiraba lo menos posible para que no la notara. Si no hubiera escuchado su voz antes de entrar, realmente creería que no estaba allí. Volví a enfocarme en la conversación que tenía con Kaho, debía prestarle atención a lo importante e ignorar todo lo demás… sépase Sakura Kinomoto. Mi única esperanza era que en algún momento se cansaría de este tonto juego y se iría de la escuela… dejándome de nuevo en mi burbuja de comodidad y paz.

—Creo que sí… Ese debe ser, pero… —dijo Kaho, volviéndome a la realidad—. ¡Ah! Lo siento tanto, Sakura. No pudimos finalizar nuestra clase hoy.

—Yo… no se preocupen…

¡Por fin se había dignado a dar señales de vida! Después de dos meses, por fin había hablado en mi presencia. No tenía ningún sentido que tratara de hacerse la invisible cuando era obvio que yo ya estaba al tanto de su presencia, a menos… Nah, era imposible… era impensable que ella creyera a estas alturas que yo no me había percatado de su presencia ¿o sí? ¡Era absurdo! Realmente ridículo… Este tonto juego ya me estaba cansando...

—Lo siento, Kaho. Lo discutiremos luego —dije y me despedí saliendo del salón e ignorando por completo a Sakura… nuevamente.

Esta situación me tenía realmente frustrado por dos motivos. El primero, era que NO lograba entenderla y a mí me gustaba entender todo a mi alrededor… y el segundo era que no entendía mi mal humor cuando ella estaba cerca. Es decir, la chica no me había hecho nada malo como para que yo reaccionara tan mal ante su presencia, pero algo en ella me hacía sentir inseguro y hasta cohibido… Sí, era muy extraño y me carcomía el cerebro pensando en el porqué.

—En realidad no necesito seguirlo pensando —me dije cuando estuve dentro de mi salón—. Solo necesito espantarla para que se vaya y me deje tranquilo.

Guarde mis cosas soltando un largo suspiro… iba a tener que hacer algo bastante desagradable para poder lograr mi objetivo y recuperar mi tranquilidad.

—Shaoran ¿Podemos hablar un momento? —escuché la voz de Kaho y un poco inseguro asentí—. Necesito pedirte un enorme favor.

—¿Qué sucede?

—Veras… me surgió un inconveniente y no voy a poder atender a Sakura en los siguientes dos días, por lo que necesito que me hagas la suplencia con ella.

Bien, eso no me lo esperaba y creo que la expresión en mi cara fue bastante clara al respecto porque en seguida me preguntó si estaba bien… ¡Y claro que no lo estaba! Kaho era malditamente observadora ¿Acaso no había detallado que Sakura me huía en todo momento? ¿No había visto mi actitud de perros con la chica?

—Yo tengo clases a esa hora también… —me excusé.

—Ya hablé con la profesora Mihara y ella podrá hacerte la suplencia a ti —dijo y cuando iba a refutar, volvió a hablar—. En realidad, no confió en nadie más que en ti para que Sakura pueda avanzar estos días que no estaré.

Con esas palabras me estaba diciendo indirectamente que no iba a dar su brazo a torcer y con todo mi cuerpo rígido, asentí.

Horas después, estando en la seguridad de mi hogar, pensaba en cómo podría zafarme de todo este asunto, pero ninguna solución me venía a la mente. Podría reportarme enfermo… pero eso sería demasiado cobarde de mi parte.

—Esto es completamente estúpido —dije arrojándome en mi cama—. Debo sacar el lado positivo de todo esto… obligatoriamente estaremos frente a frente y podré exigirle respuestas en cuanto a su presencia en la escuela.

Bien, eso haría. Por fin la confrontaría y podría recuperar mi tan preciada tranquilidad.

La noche se me hizo eterna y ni quería hablar del día… todas y cada una de las clases se me hicieron interminables. Apenas comenzaban y ya quería que sonara la estúpida alarma para avisarme el final de una clase para embarcarme en la siguiente.

Rika había notado mi grado de ansiedad y muy amablemente me había ofrecido un té delicioso de esos que solía hacer por las tardes. Aproveche el momento para pedirle de favor que no le dijera a la alumna de Kaho que yo estaría supliéndola hoy…

—No quiero que salga corriendo —dije cuando me preguntó el motivo de mi pedido y ella lo tomó a chiste… Menos mal.

Cuando llegó la hora por fin, decidí esperar un poco dentro de mi salón para darle tiempo a ella de entrar al salón de Kaho. Me sentía extraño, era como si estuviera asechando a una presa o algo por el estilo… pero sentía que, si ella sabía que yo sería su profesor suplente, realmente saldría huyendo.

—Bien, ya es hora…

Salí del salón con paso decidido y en el trayecto me encontré con Hitomi. Me formuló un sin número de preguntas, como siempre lo hacía, pero con un "Lo siento, pequeña. Voy tarde" me disculpé y seguí mi camino. Podía imaginármela molesta y con los cachetes inflados… seguramente me lo sacaría en cara la próxima vez.

Cuando estuve en frente de la puerta, la ansiedad me invadió. Mi boca estaba completamente seca y hasta sentía un ligero temblor en mis manos… Sacudí mi cabeza y entré de lleno en el salón, siendo recibido por la melodía que ella estaba tocando.

Para tener dos meses de haber iniciado, no lo hacía tan mal. Aun así, todavía le faltaba lo más importante, le faltaba el sentimiento. Sí, estaba siendo delicada y suave al tocar, pero el sonido sonaba completamente mecánico. Solo estaba pulsando teclas y la música iba más allá de eso.

En cierto punto, perdió el hilo y se equivocó de nota, nada grave ya que era algo normal en un estudiante de su nivel.

—Rayos, aun no me sale —dijo soltando un bufido—. Vamos otra vez.

Volvió a tocar y el sonido inundo de nuevo el aula. Me recosté en la pared y me dediqué a escucharla. Esta vez el sonido era un poco más fluido, pero aun así volvió a equivocarse en el mismo sitio y eso se debía muy seguramente a que sus manos estaban tensas. Ya no valía la pena seguir escuchando más cuando ya sabía cuál era su problema.

—Aun te falta mucho, Sakura —dije y escuché claramente cuando retuvo su respiración asustada—. Creí que ibas a dejarme tranquilo luego de haber aceptado aquel helado.

Comenzó a balbucear, intentando darme alguna explicación, pero nada coherente salía de su boca… y estaba decepcionándome cada vez más.

—¿Por qué estás aquí?

Aún guardaba las esperanzas de que me dijera que ella realmente había terminado allí para aprender a tocar el piano y que todo esto fue una inmensa casualidad… pero al escucharla tartamudear insegura, una furia comenzó a apoderarse de mí.

—¿Por qué en este lugar? —Esta era la última oportunidad, pero al no responderme entendí que ella solo estaba allí para joderme la existencia—. ¿Crees que la música es un juego, Sakura? O simplemente decidiste venir aquí para molestarme.

—Por supuesto que no —dijo en tono desesperado—. De verdad quiero tocar el piano, quiero aprender.

—Tu música está vacía, no dice nada —le dije caminando hacia ella—. Ese es el motivo por el cual no se escucha del todo bien. No pones ningún sentimiento en ella.

—La profesora Mitsuki… ella dice que estoy avanzando —dijo tratando de sonar segura de sí misma, pero la imagen que tenía de ella en este momento era la de un pequeño chihuahua dando ladridos…

—Kaho es una persona muy amable, creo que demasiado para mi gusto —dije apoyado en el piano—. Me imagino que está esperando que te des cuenta tu misma, pero luego de dos meses aquí no has logrado nada. Solo tocas las teclas, no el piano.

—¿Cómo sabes que llevo dos meses aquí? —Maldición ¿Realmente estaba preguntándome eso? Esa fue la gota que derramo el vaso de agua.

—Soy ciego, pero no soy estúpido —dije furioso—. ¿Crees que no te note aquel día que viniste con la señorita Daidoji? Tu aroma a cerezas es difícil de olvidar. —Era hora de dar el golpe de gracia para poder recuperar mi tranquilidad—. Creo que ya es hora de acabar con este tonto juego y te vayas. Nunca lograras nada aquí, no importa cuánto esfuerzo y tiempo le dedique Kaho a enseñarte, no sabes apreciar y sentir la música. Estas perdiendo tu tiempo.

No pasaron ni diez segundos cuando la escuché salir corriendo del salón.

Bien, por fin lo había logrado. Había hecho que la raíz de mis problemas se fuera de mi pequeño santuario… ¡¿Entonces por qué diablos no me sentía mejor?!

Furioso conmigo mismo, lancé la maldita carpeta lejos de mí. Me había excedido y estaba arrepentido. Había sido demasiado rudo con ella y no entendía por qué.

La idea era asustarla un poco ¡No botarla de esa manera tan ruin! No lograba comprender… no lograba entenderme ¿Por qué era así con ella? No sentía lastima en su trato, ni mucho menos desconfianza… pero entonces ¿Qué rayos quería transmitirme ella? Eso era lo que me tenía tan confundido, saber qué intensiones tenía ella al acercarse a mí… pero ahora no sabría nada porque había sido un maldito idiota con ella.

Salí de la escuela con Kerberos y con un humor de perros. Quizás por mi culpa, ella no regresaría más y Kaho me formaría una buena… Aunque en parte… seria culpa de Sakura también por dejarse vencer tan fácilmente.

—Es una excusa bastante mala, Shaoran —me dije y suspiré molesto.

Ahora no solo la ansiedad y la inseguridad me embargaban, debía sumarle también la culpa. Aquel día, cuando la conocí, solo había deseado despejarme sentándome en un banco para sentir el viento, el aroma de las flores y el sonido de los pájaros, pero ella había llegado como un huracán.

—Diablos… es la segunda vez que deseo volver atrás en el tiempo…

La brisa soplaba suavemente y el aroma de los cerezos estaba por todos lados a pesar de que su época estaba llegando a su fin. Era un aroma dulce, embriagante… tal como el de ella. Mierda ¿Qué diablos me estaba pensando? Estaba actuando como un mocoso enamorado, pero eso era imposible… no conocía a Sakura Kinomoto, no habíamos pasado de unas cuantas palabras... Eso no podía pasar, no a mí, no ahora… el amor solo significaba dolor y sufrimiento para alguien como yo.

La bella voz de una mujer resonó en todo el lugar entonando una canción. Era una voz suave y calmada, pero a su vez llena de sentimiento.

Haru ni saku hana Natsu hirogaru sora yo

Kokoro no naka ni Kizamarete kirameku

Asa ni furu ame Mado o tozasu hi ni mo

Mune ni afureru Hikari wa kumo no ue

Era una hermosa canción y la voz que la interpretaba era melodiosa. Esa voz transmitía toda la tristeza y dolor que la mujer estaba sintiendo en ese momento.

Yorokobi kanashimi subete idaite aruiteru

Watashi no te to kimi no te o tsuyoku tsunagu mono

—Tiene una preciosa voz ¿No lo cree así? —dijo una anciana a mi lado mientras la escuchábamos cantar —Una preciosa chica, en verdad. Aunque se ve muy desdichada. Sus lindos ojos verdes se ven apagados…

«¿Ojos verdes? ¿Podría ser ella?» pensé sintiéndome miserable por primera vez en mucho tiempo… al entender que, si era ella realmente la que estaba cantando, entonces yo era el responsable de tanto dolor.

Aki wa mizube ni Fuyu kotsue ni hisomu

sekai no oku no Kagiri nai yasashisa

yoru ga kuru tabi Inori wo sasage you

ashita kuru hi wo Shizuka ni mukae you

Una segunda voz se unió a la de ella, era la de una niña. Poco a poco, la voz de la chica se escuchaba más animada y con más alegría… A pesar de eso, el peso en mi conciencia no se aligeraba.

Watashi wo michibiku tooi tooi yobikoeyo

hohoemu youni utau youni hibiku kaze no oto

yorokobi kanashimi subete idaite aruiteru

watashi no te to kimi no te wo

tsuyoku tsunagu mono...

La canción terminó y algunas personas les aplaudieron. No sabía a que distancia estaban de mí o si podrían llegar a verme, pero dadas las circunstancias, lo mejor sería retirarme…

«Y si eso es lo mejor ¿Por qué diablos mis pies no se mueven?» pensé frustrado.

—Profesor Li —escuche la voz ahogada de Hitomi—. ¿Qué… que hace aquí? —preguntó nerviosa.

—Regresaba a casa —respondí tratando de sonar casual… pero quizás mi tono no había sido el adecuado… pero en mi defensa podía decir que era culpa de los nervios.

Parte de ser un hombre maduro era reconocer cuando se cometía un error y por eso mismo, me acerqué con paso decidido hacía el lugar de donde provenían sus voces.

— Kinomoto ¿Podemos hablar?

Ella dijo un "Sí" apenas audible y le indicó a Hitomi que la esperara allí. No sabía cómo empezar a disculparme ¿Por qué me era tan difícil interactuar con ella? Necesitaba relajarme y enfocarme en decir las palabras correctas para que no hubiera malos entendidos, pero primero debía romper el incómodo silencio que se formó entre nosotros y para ello, solo se me ocurrió decirle que cantaba bien. Ella al principio no dijo nada, pero luego comenzó a balbucear cosas sin sentido. El saber que no era el único incómodo y nervioso me hizo sentir más relajado y sin poder evitarlo, reí.

—Siempre que te hablo es lo mismo.

—¡Profesor Li! ¡Sakura esta sonrojada! —gritó Hitomi desde lejos y Sakura inmediatamente la reprendió azorada—. ¡Solo me estoy cobrando por no haber helado hoy! —Esa niña realmente parecía una gánster algunas veces, pero aun así seguía cayéndome bien.

— ¿No vas a reclamarme por reírme de ti? —le pregunté con burla.

—Prefiero no hacerlo —dijo en voz baja y un poco desanimada—. No quiero hacer que me odie de nuevo.

Así que… esa fue la impresión que le di. Bueno, no me extrañaba y eso explicaba muchas cosas, como el hecho que siempre escapara de mí.

—Kinomoto, yo no te odio —dije con convicción y en seguida sentí mis mejillas arder… parecía un maldito adolescente—. Lo que te dije antes, en el salón de música… fue muy rudo de mi parte y quería disculparme por ello.

—Por favor no se disculpe, profesor Li —dijo rápidamente—. Usted tiene más experiencia y si cree que yo… bueno, si usted cree que no soy buena en el piano está bien.

¿Acaso se iba a dejar vencer tan fácilmente? Sí era así, Sakura Kinomoto tendría que afrontar muchos problemas a futuro porque la vida estaba llena de personas estúpidas que siempre intentaran hacernos sentir de la peor manera posible. Aunque fuéramos realmente buenos en algo, siempre nos dirán cosas que nos harán dudar de nuestro talento… y hace un rato yo había desempeñado muy bien ese papel para frustrar sus intenciones de continuar en la escuela.

—Yo… le prometo que practicare mucho mas —dijo llamando mi atención—. Ya le he hecho esa promesa a la profesora Mitsuki, pero se la hago también a usted. De verdad quiero aprender. —Esa era una mejor respuesta y le sonreí en contestación.

—Transmites mucho cuando cantas —dije sonriéndole con orgullo—. Enfócate en eso cuando estés practicando con el piano.

La situación había dado un giro completamente radical. Ya no me sentía inseguro y mucho menos incomodo estando con ella. Quizás, solo necesitáramos de esto, una simple y tranquila platica poder aclarar todo.

—Aun no entiendo que quiere decir con eso… y debe ser realmente importante porque dijo algo parecido en el salón de música. —Sí… se lo había dicho con otras palabras… unas muy rudas y groseras debía destacar—. Pero… estoy segura que si practico y los observo sé que lo entenderé en su momento.

Sus palabras me hicieron sentir tranquilo, porque a pesar de haber sido un completo imbécil, Sakura no estaba dispuesta a rendirse y eso era bueno para mi conciencia. Literalmente sentí como si me hubieran quitado un gran peso de los hombros.

—Me alegra escuchar eso —dije aliviado—. Y espero que no te moleste que sea el suplente de Kaho.

—Por supuesto que no. Hitomi habla maravillas de usted. Sé que… estoy en buenas manos.

Mis mejillas volvieron a incendiarse y desvié mi cara hacia otro lado… ¿Por qué rayos me sonrojaba tanto? Se suponía que esa etapa de los sonrojos había quedado atrás junto con mi adolescencia.

—Entonces, hasta mañana —dije aclarando mi garganta y tomé el asa de Kerberos para continuar con mi camino.

No había dado ni dos pasos cuando su suave voz volvió a llamarme. Me giré extrañado en su dirección y sentí su aroma bastante cerca. Eso me hizo sentir un poco cohibido porque no estaba acostumbrado a tanta cercanía.

—Usted me preguntó antes por qué estaba en la escuela "Luz de Luna" y creo que… no fui del todo sincera. —dijo, obteniendo toda mi atención—. Yo… cuando nos conocimos… no sentí ninguna lastima por usted, más bien lo que sentí fue… admiración, y más cuando supe que era profesor de música —Eso… no me lo esperaba. No era muy común recibir ese tipo de comentarios de las personas… a menos que fueran de mis estudiantes—. Yo, realmente pensé que usted me odiaba y por eso lo busqué, por eso llegué a esa escuela. En cierto modo, deseaba estar con usted, aprender de usted y también asegurarme de que no me… odiara tanto.

Su tono de voz era apenas audible. No podía verla, pero era obvio que estaba nerviosa y que le había costado mucho hacerme tal revelación. No estaba acostumbrado a ese tipo de cumplidos, porque me hacían ver como alguien extraordinario cuando en realidad no lo era.

—La verdad… es la primera vez que alguien me dice eso sin conocerme realmente —dije apenado—. Y quiero aprovechar para decirte nuevamente que no te odio, nunca lo he hecho. —Le di una sonrisa amable y me giré de nuevo para emprender mi camino a casa—. Y esta vez… te diré hasta mañana… Sakura.

—¡Hasta mañana, profesor Li! —escuché a Hitomi despedirse.

—Hasta mañana, Hitomi. Saludos a tu hermana —dije sin detenerme.

Dos meses enteros llenos de inseguridades se habían esfumado en menos de treinta minutos. Al llegar a casa, fui directo al balcón para sentir la fría brisa nocturna… no me gustaba el frío, pero me agradaba sentir el viento en mi rostro. Kerberos se ubicó a mi lado y tendí mi mano hacia su cabeza para acariciarlo. Había empezado el día lleno de ansiedades, pero ahora solo sentía una gran tranquilidad… solo esperaba que no se tratara de la calma antes de una tormenta.

Bien chicos, cuarto capítulo listo. ME HA COSTADO UN MONTON ESTE CAPÍTULO… Tuve que cambiar varias cosas en los diálogos para darle el sentido que quería y para mejorarlos… pero la esencia es la misma. Aclaro que la canción que canta Sakura es Ashita kuru hi del OST de Kobato, la he tomado prestada nuevamente en esta versión del fic. Gracias por todo su apoyo chicos y por leer este nuevo capítulo y espero que fuera de su agrado… No olviden dejar reviews ^^