Bien, aquí les traigo el capítulo número ocho. Como recomendé en la versión Sakura, la música que usé para inspirarme fue "Amber Sky" del OST de Kobato, pero pueden utilizar la que más les guste :) Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Comencemos…
Seré la luz que te guíe.
Capítulo 8 – Una melodía para recordar
La música fluía y se escuchaba por todo el salón. Intenté relajarme y dejarme llevar por ella, pero algo le faltaba, algo la hacía sonar incompleta y me sentía frustrado. No podía tocarla para ella así, quería que Sakura al escucharla, sintiera todo lo que yo había sentido al conocerla, cada emoción, cada sentimiento.
Era estúpido seguir negando algo que estaba más claro que el agua. Ella me gustaba, Sakura era mi musa, mi inspiración. Su risa y su voz estimulaban mi imaginación a niveles incalculables, tratando de imaginar su rostro, sus labios… ¡Diablos! Lo que daría por tocarlos por lo menos, para poder saber cómo eran. Resoplé frustrado y volví a comenzar a tocar una vez más, incrementando la velocidad.
No solo me sentía así por la música, también estaba el sentimiento de inferioridad que sentía cada vez que algún chico hablaba de ella. Pensaba que esa clase de sentimientos habían muerto hace tiempo, pero todo se había avivado de repente.
¡Maldición! ¡Sí! ¡Estaba muriendo de celos! No solo profesores, también había escuchado varios estudiantes hablar de ella en plan de conquista y eso me encrespaba los nervios. Más que todo porque yo no tenía ninguna oportunidad si me comparaba con ellos, y no me estaba refiriendo a que ella fuera a rechazarme si me decidía a dar el paso… porque últimamente se me había hecho obvio que yo no le era indiferente… me refería al hecho de que yo no tenía mucho que ofrecerle y no podía condenarla a estar con alguien como yo, por eso no podía dejar que sus sentimientos se desarrollaran mucho más allá… por mucho que me doliera.
Yo era una persona que había logrado mucho a pesar de mi discapacidad, pero siempre sería una persona incompleta, y había cosas que yo no podría hacer por ella y que otro sí.
Por eso, había decidido marcar un límite entre ella y yo. Le había puesto un nombre a nuestra relación y le había dejado en claro que éramos "Amigos" aunque la maldita palabra me dejara un mal sabor de boca cuando se la dije.
Mis primos iban a matarme cuando supieran eso porque habían quedado encantados con Sakura, en especial Meilin. Cada vez que llamaba lo primero que hacía era preguntar por Sakura… sí… Mei iba a asesinarme cuando supiera que me había mandado yo mismo a la famosa friendzone.
Suspiré resignado y dejé de tocar… Todo me estaba explotando en la cara, o eso era lo que sentía y quizás por eso no podía lograr dar con el problema de mi música.
Muchos dirían que la opción más viable en momentos así era hablar con alguna persona… y lo había hecho, pero la espina que había quedado clavada en mi pecho desde la última llamada de Eriol, hace dos días, era bastante molesta. Él no era tonto y se había dado cuenta de inmediato de mi atracción por ella. Cuando me lo dijo, su tono era feliz y alegre… pero no se mantuvo así cuando me mostré reacio a su idea de "declararle" mis sentimientos a ella.
—Eres un idiota, Shaoran —me dijo a través del teléfono—. Estas dejando pasar una gran oportunidad para ser feliz por tu estupidez. Si estuviera en frente de ti, te golpearía a ver si entras en razón.
—No es una maldita estupidez, Eriol —fue lo que le había contestado, furioso—. No puedo condenarla a estar con un ciego ¡Maldita sea!
—En dado caso, primo, sería su decisión si "desperdicia" su vida a tu lado o no… es su derecho y se lo estas quitando.
Esa maldita conversación me había dejado más confundido… y hasta hizo flaquear mi decisión. Comencé de nuevo a tocar, tratando de despejar todos esos sentimientos, tratando de que la música se llevara todo eso de mí como siempre lo hacía, pero en esta ocasión, su efecto era diferente y hasta la odié, porque en vez de disminuir todo eso, lo intensificaba.
—¿Algún problema Shaoran? —la voz de Kaho hizo eco en el salón y deje de tocar.
—No… ninguno —fue lo que dije y volví a iniciar.
—Es tu nueva composición ¿Cierto? —preguntó a mi lado.
—Aun no doy con el problema y estoy comenzando a frustrarme.
—No vi nada extraño en la partitura que me pasaste la otra vez, pero ahora que la escucho tienes razón… ¿Quieres que la revisemos juntos?
—Dentro de poco llegaran Kai, Hitomi y Sakura…
—Vamos a resolver esto hoy, querido —dijo colocando su mano en mi hombro—. Te ayudare en lo que pueda, porque estoy segura que deseas mostrársela a alguien especial.
Sus palabras me hicieron sonrojar, pero no podía negárselo. Lo único que quería era terminarla para que Sakura pudiera escuchar lo que su risa había inspirado en mí.
Nos trasladamos hasta su salón, no sin antes hablar con la profesora Chise para que atendiera en mi lugar a Hitomi y a Kai. Dejé que Kaho tocara la melodía por primera vez… a ver si era yo el del problema, pero sonaba igual, incompleta, desnuda.
—Tócala tú, imprímele todo tu sentimiento, como si lo estuvieras tocando para esa persona.
Volví a sonrojarme y comencé a tocarla siguiendo su consejo. Dejé que todos mis sentimientos por ella fluyeran hacia el piano y el sonido mejoró muchísimo, pero aun así no sonaba como yo quería, como yo la había imaginado… no mostraba ni una tercera parte de lo que mi musa me inspiraba.
—Tienes razón. Algo está faltando —dijo Kaho cuando volví a finalizar mi ejecución—. Quizás podemos aumentar el tempo… aunque no estoy segura.
—Estoy trabajando en esta melodía desde hace un mes —dije, sintiéndome fracasado—. La he modificado de todas las formas posibles, pero no termina de convencerme. No muestra lo que yo deseo mostrar.
Apreté mis puños tratando de drenar un poco mi frustración. Ya había realizado otras composiciones y nunca se me había hecho tan difícil, pero no por eso iba a dejarme vencer de esta manera, no cuando ella me inspiraba tanto.
—Y si intentamos… Sakura, ya llegaste. —Al decir su nombre, mis sentidos se alertaron—. Lo siento, no podré estar contigo hoy. Shaoran y yo estamos trabajando en una nueva composición y todavía nos falta mucho.
—No se preocupen, más bien, lamento interrumpir. Solo vine siguiendo la melodía. Por cierto… Hola Shaoran.
No me esperaba que llegara tan pronto y mucho menos que escuchara su composición incompleta. Respiré un par de veces para calmarme, había tomado una decisión y debía mantenerla… pero si era así ¿Por qué rayos estaba sonrojado?
—Es obvio que te gusta su forma de tocar más que la mía.
Y Kaho empeorando la situación.
Sakura comenzó a tartamudear, como era común, y eso me relajó un poco. No podía mantenerme tenso a su lado, no siendo ella tan… ella. Kaho y yo comenzamos a reír y podía jurar que mi musa estaba sonrojada, hasta podía verla en mi imaginación, con sus suaves mejillas rosadas, sus ojos verdes brillantes y su ceño ligeramente fruncido por ser el centro de nuestra atención… una imagen exquisita.
—Ten. Esta es la pieza que quiero que comiences hoy. Ve practicando y cada cierto tiempo iré a chequearte ¿Está bien? —dijo Kaho.
Escuché pasos alejándose de nosotros, pero luego fueron interrumpidos abruptamente.
—¡Oh por Dios! ¿Qué te paso en la rodilla? —vociferó Kaho.
Fruncí mi ceño y me levanté con cuidado, esperando la respuesta de Sakura. A esto precisamente me refería cuando hablé con Eriol, a que jamás podría yo darme cuenta de que algo le pasaba sin ayuda de alguien más, incluso de ella misma… pero si no estaba dispuesta a decirme nada, como había ocurrido en mi cumpleaños, nunca podría saber cuán mal estaba…
—Cuando venia para acá me caí, nada importante. No se preocupen — dijo por fin.
—Eres nuestra alumna, por supuesto que nos preocupamos —dijo Kaho, molesta—. Déjame ir a la recepción por el botiquín de primeros auxilios.
Me acerqué un poco hacia el lugar de donde provenía su voz, he hice lo único que podía hacer por ella de momento, apoyarla un poco.
—¿Te duele mucho?
—Tranquilo, no es nada —respondió, restándole importancia—. La herida es muy escandalosa, ni siquiera me había dado cuenta de ella cuando me caí.
Saqué mi pañuelo y se lo ofrecí para que pudiera limpiarse… por lo menos podía hacer eso.
—Pero, lo manchare de sangre…
—No te preocupes por eso —le respondí sonriendo.
Kaho llegó unos segundos después y procedió a curar su herida… aunque hubiera preferido ser yo quien lo hiciera.
—Listo, ahora si podemos estar tranquilos —dijo Kaho—. Debes tener más cuidado cuando caminas, Sakura.
—Sí, lo siento mucho.
—No te estoy regañando ¿Está bien? Solo no quiero que te vuelvas a lastimar. Bien, ahora ve a practicar, mientras Shaoran y yo volvemos a trabajar.
Escuché sus pasos alejarse desganados, era obvio que quería quedarse y eso me hizo reír. Sakura siempre encontraba la forma de animarme, aunque no supiera que lo estaba haciendo, por eso ella era mi musa.
—Disculpen, se que no me incumbe, pero… —dijo de repente, llamando nuestra atención—. ¿Por qué no prueban con varios instrumentos? Me refiero a la canción que estaban tocando. El piano… se siente solo.
Solo… el piano se sentía ¿Solo? ¿Cómo diablos no lo había notado? ¡Era mi composición! ¡Era mi música…! No… no era mía, era de ella… y por eso había sido ella precisamente quien se había dado cuenta de lo que le faltaba. Estaba emocionado, estaba extasiado, Sakura había vuelto a sorprenderme una vez más.
—¡¿Cómo no se me ocurrió antes?! —dije maravillado.
—Esa era la razón —dijo Kaho—. Intentaste componer una melodía para el piano como un solo, pero… ¿Lo intentamos?
—Creo que el violín sería una buena opción —señalé.
—Y un sonido grave como el del violonchelo también sería bueno —dijo ella.
Sentí los pasos de Kaho caminar por todo el salón y después sentí como tomaba mis manos para depositar el arco del violín en ellas.
—El violín está justo al frente, encima del banco del piano.
Caminé hasta sentir el banco chocar con mis piernas y agaché la mano tanteando con cuidado hasta lograr tocar el violín. Escuché nuevamente los pasos de Kaho y luego como arrastraba algo pesado, seguramente el estuche del violonchelo. Toqué rápidamente una escala y afiné el violín para que quedará listo.
—Sakura ¿Te importaría tocar el piano mientras nosotros nos encargamos del resto?
—Yo… yo… no se si pueda hacerlo, es decir… yo no soy…
—Puedes hacerlo. —dije seguro. Esta melodía la había hecho para ella y sería sublime para mí escucharla interpretarla… mucho mejor que tocarla yo para ella—. Estoy seguro de eso.
Dijo un suave "Sí" llenó de energía y convicción. Su interpretación de Preludio había sido buena y estaba seguro que iba a poder tocar esta canción sin ningún problema.
—¿Lista? —le pregunté apenas la sentí sentarse en el banco del piano.
—Lista.
Cuando le di la señal, Sakura comenzó a tocar. Al principio estaba un poco desfasada, pero logró acoplarse rápidamente y los sonidos de los instrumentos mezclados era… simplemente glorioso. Nos integrábamos perfectamente, ella y yo… luego, Kaho se unió con el violonchelo y la armonía que se produjo fue perfecta. Esto era lo que había estado buscando, esto era lo que había desarrollado por y para ella. Todos mis sentimientos estaban allí.
Mi confusión inicial, mi temor, mi dolor, pero, sobre todo, mi cariño y mi agradecimiento hacia ella. Todos mis sentimientos por ella estaban impregnados en cada nota y ahora se notaba, antes solo estaba el piano tocando diferentes notas, ahora los instrumentos narraban de forma sublime lo que yo sentía por ella y como habían evolucionado todos esos sentimientos.
De un momento a otro, la forma de tocar de Sakura cambió. Era mucho más profunda, más entusiasta y… por fin lo había captado. Sakura ahora estaba plasmando sus sentimientos en el piano y me sentía sumamente orgulloso porque se había dado cuenta por si sola.
La melodía llegó a su fin y todos nos quedamos callados por un momento. Fue tal como la había imaginado, por fin la había completado y todo había sido gracias… a mi musa.
—Perfecta. —dijo Kaho.
—Sí, el sonido fue… era justo lo que quería y escucharla completa por fin fue gratificante. —dije feliz y satisfecho… pero la prueba de fuego era ella—. ¿Qué te pareció a ti, Sakura?
—Yo… pues… me gustó mucho —dijo un poco nerviosa—. La melodía es hermosa.
—Me alegra escuchar eso. —dije complacido.
«Después de todo, la hice para ti»
—¿Qué les parece si la seguimos practicando? Así podemos escribir las partes para cada uno de los instrumentos —propuso Kaho y ambos aceptamos.
El tiempo se nos pasó volando y cuando nos dimos cuenta, ya las clases habían finalizado, la escuela estaba desierta prácticamente. Nos despedimos de Kaho y partimos en dirección al parque. Por lo menos podría acompañarla hasta el lugar donde nuestros caminos se separaban.
Se había instalado un silencio agradable entre nosotros, solo era audible los sonidos a nuestro alrededor y eso me hacía disfrutar aún más de su compañía.
—Por fin lo entendiste ¿Verdad? —dije, queriendo escuchar su voz.
—Sí, me tarde un poco, pero por fin lo he entendido.
—Sabía que lo lograrías por ti misma —dije orgulloso—. Tu forma de tocar cambio drásticamente y el sonido mejoró mucho. Hasta podría asegurarte que estabas muy feliz de haberlo notado.
—Estaba muy emocionada. Por fin comprendí lo que tú y la profesora Kaho habían intentado decirme y fue muy gratificante, pero… eso fue gracias a ti.
—¿Por qué lo dices? —pregunté confundido.
—Porque tu composición… transmite mucho sentimiento en cada nota, en cada compás… La persona a quien le escribiste tal música debe estar contenta —dijo, sorprendiéndome.
—¿Cómo sabes que lo hice pensando en alguien?
—Puedes sentirlo en cada nota. —Escuché sus pasos detenerse y detuve los míos igual—. Sientes un cariño especial por esa persona y por eso debe estar muy contenta.
—¿Realmente lo crees?
Siendo tan despistada como lo era Sakura, era curioso y, a la vez, maravilloso que mis sentimientos hubieran llegado hasta ella.
—Si fuera yo, lo estaría —dijo.
—Me alegra saberlo —dije sonriéndole, porque me había dado cuenta que no solo se había dado cuenta de los sentimientos que quería transmitir con mi música, Sakura Kinomoto estaba celosa de ella misma.
—¿Por qué?
¿Debía decirle? ¿Debía olvidarme de toda mi basura y complejo y arriesgarme a decirle lo que sentía por ella? Tomé aire decidido y dije las palabras correctas para dejarlo sobreentendido, sin llegar a decirlo abiertamente.
—Porque se trata de una joven que se metió en mi vida de repente y no ha querido salirse. A pesar de que al principio la trate muy mal, y cada vez se gana un poco más de mi confianza.
—Bueno… por lo menos sé que no fui la única que te fastidio al principio.
¡No podía ser cierto! Sakura no había captado mi indirecta y eso era imposible… ¿Quién rayos podía ser más que ella? Ella era especial y única… por eso me gustaba estar con ella y por eso… me gustaba ella.
—A veces… a veces pienso que eres demasiado despistada, Sakura, pero creo que es mejor así —dije calmando mi risa y comencé a andar de nuevo.
—Oye… no es justo. Tomoyo me dice lo mismo y no es mi culpa ser tan despistada.
—No te estoy diciendo que sea malo. Más bien, creo que esa es una de las cualidades que me gustan de ti.
Otra indirecta un poco más directa, pero estaba seguro que no la captaría, ella era así de inocente… y era mejor así.
—Creo que te restringiré el tiempo que pasas con Tomoyo.
—No estás acostumbrada a que te digan ese tipo de cosas ¿cierto? —pregunté burlón.
—La verdad… no.
—¿No has tenido novio, Sakura?
Esa pregunta venía rondando en mi cabeza desde hace tiempo y no porque estuviera celoso ni nada parecido, más bien era curiosidad y quizás podría explicarme muchas cosas y actitudes de ella.
—Tuve uno hace unos meses atrás, pero era un idiota —dijo molesta y eso no me gustó—. Era un imbécil, egocéntrico y bueno para nada… solo duramos dos meses.
—No preguntaré el motivo por el cual no le tienes tan alta estima… porque puede que sienta la misma repulsión —dije frunciendo mi ceño—. Ese tipo de chicos no valen la pena, así que mejor diremos que no has tenido novio, ¿Te parece?
—Si ese no cuenta… entonces no, no he tenido novio… ¿Y tu?
—Antes de mi accidente, tuve un par de novias, pero era un niño —dije recordándolas. No habían sido las relaciones más románticas de la historia, pero las recordaba con cariño—. Luego de eso no he tenido novia, no hay muchas mujeres que se sientan cómodas al lado de una persona como yo… y también están las que se acercan a mí por mi familia.
Esas eran las peores y había tenido un par de experiencias de ese tipo, menos mal me había vuelto bastante perceptivo con el tiempo y podía leer mejor a las personas, eso me había salvado de las garras de malas mujeres que estaban detrás de la fortuna de los Li.
—Pues… usando tus propias palabras, esas mujeres no cuentan —dijo de repente, usando un tono de voz alto y furioso—. Son tontas y huecas. Cualquier mujer con cuatro dedos de frente quisiera estar contigo. Eres un gran músico, eres tierno con los niños lo que indica que serás un gran padre y además… bueno… este… creo que hablé de más.
«Si, cariño. Hablaste de más, pero eso no me incomoda en lo absoluto»
—Creo que tienes un buen concepto de mí —dije riendo, para tratar de aligerar el ambiente—. Y te lo agradezco.
—Lo siento… dije… dije las cosas sin pensarlo. Es que yo… bueno… yo creo que eres un gran chico.
—Tú también lo eres, Sakura —tercer intento… y podíamos añadir un poco más a ver si captaba que ella no me era indiferente—. Además, he escuchado a varios decir que eres muy linda.
Si Eriol me escuchara estaría bailando de la felicidad ¿Li Shaoran coqueteando con una chica? Eso no se escuchaba todos los días ¡Ha!
—¿Quién…? ¿Cuándo…? No sé dónde lo oíste, pero no es así. Es decir… soy una chica común…
—Pues, no es lo que dicen —le interrumpí sin borrar la sonrisa ladina que tenía tiempo sin usar—. He escuchado a varios chicos en la academia diciendo que les gusta la ninfa de ojos verdes, y no hay otra persona con ojos verdes allí, Sakura.
No podía recordar cuantas veces lo había escuchado, pero era muy común oír hablar a los chicos de lo hermosa que era. Esos comentarios eran aceptables y no me molestaban… los que si me hacían enfadar eran los que tenían pensamientos no muy inocentes y hasta incluso conversaban de sueños que no quería recordar y que me hacían hervir la sangre.
—La chica es preciosa, Shaoran —me había dicho Eriol cuando le comenté—. Si pudieras verla, también tendrías ese tipo de sueños, perfecta combinación entre inocencia y sensualidad.
Pero, aunque pudiera verla, jamás tendría pensamientos lascivos de ella… no era lo que mi musa me inspiraba… solo deseaba estar a su lado y protegerla. Lo que yo sentía por ella iba más allá de una simple atracción física, a mí me gustaba el interior de Sakura y era eso lo que deseaba explorar de ella. Saber lo que sentía, lo que pensaba, lo que creía y lo que amaba. Su físico era un enigma para mí, pero su alma… su alma si era visible y me encantaba.
Su voz llamándome me sacó de mis pensamientos y sacudí mi cabeza para enfocarme en ella nuevamente.
—Lo siento Sakura ¿Qué decías?
—Después dices que soy yo la despistada —dijo intentando burlarse, pero yo sabía cómo devolverle el ataque.
—Tú andas despistada dieciséis horas al día y eso porque las otras ocho horas estas durmiendo —dije socarrón.
—Está bien… tú ganas.
«Eso es obvio, cariño»
—Shaoran, tengo algo que decirte… bueno más bien preguntarte… —Eso no me lo esperaba y me sentí un poco nervioso, pero lo disimulé sonriéndole—. Bueno, dentro de un mes será el festival en mi preparatoria y… unos amigos que tienen una banda se presentaran allí y… como necesitaban a un tecladista yo… me ofrecí.
—¿En serio? Eso es genial, Sakura —dije emocionado—. Las presentaciones son muy buenas para los músicos.
—Pienso decirle a la profesora Mitsuki que me ayude a practicar… pero… yo quisiera que tú… quería saber si tú querías…
Ya sabía por dónde iba todo y decidí ayudarla un poco.
—¿Quieres que vaya?
Prácticamente me gritó su respuesta, afirmando que deseaba que estuviera allí.
—Será un placer ir y escucharte tocar.
—¿En serió? ¿De verdad… iras?
—Si quieres que vaya, iré con gusto —le aseguré.
—¡Muchas gracias! —gritó emocionada y de repente sentí sus brazos envolviéndome en un abrazo.
No era la primera vez que lo hacía, más bien, era la tercera vez si no me fallaba la memoria, y se sentía condenadamente bien, por eso mis manos tomaron vida propia y se posicionaron en su cintura. Su olor a cerezas se filtró por completo en mi sistema y casi podía describirlo como el más exquisito aroma.
Ella se separó un poco de mí, sin romper el abrazo, y a pesar de no poder verla, sentía su mirada sobre mí. Su aliento a menta me llegaba al rostro y eso me indicaba lo cerca que estaba de mí ¡Dios! ¡Quería besarla! ¡Deseaba borrar la maldita distancia que nos separaba! Pero no podía hacerlo… ciertamente había decidido olvidarme de toda la basura que le había dicho a Eriol y dejar fluir las cosas, pero no estaba seguro de dar un paso tan importante como un beso… por muy desesperado que estuviera por darlo… y eso que no podía ver sus deliciosos labios, pero podía imaginármelos rosados, suaves y entreabiertos, incitándome a besarlos.
—Lo siento —dijo soltándome, pero yo no aparté mis manos de su cintura—. Es que… me emocioné mucho. —Ahora sí, rompió nuestro abrazo y sentí luego como tomaba mi mano para depositar en ellas unos papeles—. Aquí hay tres entradas, Tomoyo quiere que tu primo asista, pero no le digas que te dije porque se supone que es un secreto. Y el otro es para Meilin.
—No le diré nada a Eriol acerca de los motivos oscuros tras su invitación —dije riendo—. Los llamare y les diré que vengan dentro de un mes. Estoy seguro que asistirán, dile eso a Daidoji. —le guiñé un ojo y pude oír el ligero suspiro que salió de su boca.
«Comprobado, no eres inmune a mí»
Me despedí de ella como de costumbre y fui a casa con claras intenciones de llamar a Eriol. Necesitaba pasarle el mensaje de Sakura y también… disculparme por mi llamada anterior. Al llegar, fue lo primero que hice, un repique, dos… cinco…
—Maldito, me mandaste al buzón.
Volví a llamarle y esta vez sí contesto.
—Si tienes una maldita nube negra sobre tu cabeza, colgaré.
—Entonces no te contaré lo que tu dama ha mandado a decirte, imbécil.
Se quedó callado unos segundos y después escuché su voz claramente curiosa.
—¿De qué dama estamos hablando?
—Oh pues… una que, según me han dicho, es muy hermosa, de ojos tan azules que casi llegan a ser violetas y un largo y precioso cabello negro.
—Habla, lobito.
—Dentro de un mes será su festival escolar y Sakura me ha dado tres entradas para nosotros, dile a Mei por favor.
—Pero Tomoyo no me ha dicho nada —¡Oh! La llama por su nombre, muy interesante.
—Porque se supone que no debes saberlo, idiota.
—Oh… entonces ¿Esta es tu oferta de paz por ser un energúmeno la última vez que hablamos?
—Tómalo como quieras… —dije, arrepintiéndome de haberlo llamado.
—Oh mi lobo, eso en tu idioma es un "lo siento" —Imbécil—. Disculpa aceptada.
Suspiré, pidiéndole paciencia a la providencia para poder aguantarlo y no ahorcarlo cuando tuviera la mínima oportunidad.
—¿Podrán venir?
—Si nos planificamos bien, sí. Le avisaré a Mei para que modifique su agenda en dado caso.
—Bien…
—¿Algo más que quieras decirme?
Una de las cosas que odiaba de mi primo era que me conocía mejor que nadie.
—Tenías razón —murmuré.
—¿Cómo?
—¡Que tenías razón!
—Siempre tengo la razón, mi lobo, pero podrías decirme ¿En que tenía la razón esta vez? Aunque puedo darme una idea de lo que hablas.
—¿Entonces para qué diablos quieres que te lo diga si ya lo sabes?
—Satisfacción personal, obviamente.
Lo mataré, lo mataré lenta y tortuosamente por joderme la vida.
—Decidí mandar a la mierda las cosas que te dije la última vez y arriesgarme con Sakura.
—¡Estoy orgulloso de ti, mi sexy cachorro!
Agh… como lo odiaba cuando se ponía en ese plan, pero además de ser mi primo, Eriol era el mejor amigo que podía tener y estaba agradecido con él por estar preocupado y al pendiente de mí en todo momento.
Colgamos, quedando en que me avisaría si los planes cambiaban, pero estaba casi seguro de que podrían asistir al festival de las chicas.
Me dejé caer en la cama y reproduje la grabación que había hecho de mi composición. De verdad se escuchaba maravillosamente bien y sonreí complacido. Posiblemente, eso fuera lo que me había impulsado a modificar la decisión que había tomado. La vida me había dado la oportunidad de sobrevivir a mi accidente y no quería vivir con arrepentimientos, mi padre no habría estado orgulloso de tener un hijo cobarde.
Yo también merecía ser feliz ¿Cierto? y ella, mi musa, no solo inspiraba e incrementaba mi imaginación, también me hacia reír y olvidar todos los malos pensamientos que podía tener. Estaba decidido a intentarlo, para que en mi futuro no existiera ningún ¿Qué hubiera pasado sí…? Pasara lo que pasara, fuera cual fuera el resultado, favorable o no para mí, no me arrepentiría de intentarlo. Ya había vivido mucho tiempo en mi pequeña burbuja de confort, debía salir de ella y expandir mis horizontes, y en él… precisamente vislumbraba a mi musa.
Hola chicos, capitulo 8 listo :)
Y… ¿Qué tal? Las personas que siguen la historia desde tiempos inmemoriales se estarán preguntando ¿Qué diablos? No he cambiado la trama, las cosas que pasaron en la versión original pasaran IGUAL pero este pequeño giro le dará más presión a Shaoran en especial un pequeño evento que saben ustedes que pasara y el resto es historia… no quiero spolear mucho porque hay personas que están leyéndola por primera vez, pero esas personas que me seguían desde antes con esta historia sabrán a que evento me refiero… La esencia y eventos importantes se mantienen :) no se preocupen XD
Bueno, como leyeron en la versión Sakura, estamos en pausa por aquí por tres semanas… lo siento, LO SIENTO MUCHO, no me asesinen que se quedan sin historias XD valdrá la pena la espera chicos.
Espero sus comentarios (sin amenazas de muerte por favor) xD
