¡Hola chicos! Aquí les traigo el capítulo número diez de la versión Shaoran… Como siempre, solo quiero aclarar que los personajes de CCS no me pertenecen, pero si los otros personajes que vayan apareciendo al transcurrir la historia y que esta historia surgió de mi completa y entera imaginación. Otra cosa, tenemos canción y esta vez es "Sonic Boom" el opening de Tsubasa Shunraiki. Aclarado esto, comencemos…

Seré la luz que te guíe.

Capítulo 10 – Los hombres si lloran

—Esto es el colmo…

El tono de voz de Meilin era tétrico y hasta cierto punto… daba miedo. Llevábamos alrededor de una hora dando vueltas en vaya a saber Dios donde, porque a Eriol se le había antojado tomar un camino nuevo.

—¿Quién fue el que te dijo este camino? —pregunté masajeando mi cabeza.

—El maldito del profesor Morisaki…

—¿Y por qué diablos le creíste? —pregunté molesto—. ¡Ese sujeto necesita un GPS hasta para llegar a su casa!

—¿Y qué mierda iba a saber yo que el sujeto es malo dando indicaciones? —preguntó molesto—. Muy amablemente se acercó a mí y realmente creí que quería ayudar.

—No pongo en duda sus intenciones, Eriol —dije—. Pero el profesor Morisaki tiene un pésimo sentido de orientación. Hasta yo me se desplazar mejor que él por la cuidad y estoy ciego…

—¡Ya basta! —gritó Mei—. Iré a pedir indicaciones.

—No las necesitamos…

—¡Claro que las necesitamos, idiota! —le gritó a Eriol—. Tenemos una hora dando vueltas y nada nos parece familiar, estoy hambrienta y nuestros celulares se quedaron sin carga por usar el GPS que no nos ha servido de nada ¡Ya quiero llegar a la maldita preparatoria!

Meilin se bajó del auto sin esperar más y nos dejó solos. Ambos soltamos un suspiro, resignados, porque nadie podía llevarle la contraria a Li Meilin… y más cuando estaba hambrienta.

—Lo siento…

—Ya… no tienes que disculparte. Solo necesitas pasar más tiempo aquí para que te acostumbres y no tengas que pedir indicaciones —dije riendo.

—¿Indirectamente me estas pidiendo que me mude a Japón, lobito?

Podía imaginármelo con sus ojos brillantes, detrás de sus estúpidos lentes, y dándome una sonrisa socarrona. Así era Eriol y, aunque no lo reconociera en voz alta, me agradaba tal cual era.

—No tientes tu suerte, cuatro ojos.

—La verdad es que… —dijo en un tono preocupantemente serio y luego se quedó callado unos segundos, como si estuviera pensando bien que palabras usar—. Estoy considerando… mudarme a Japón.

¿Qué mierda? ¿Por qué diablos iba a querer mudarse a Japón cuando su vida estaba en China? Eriol era muy bueno en los negocios y era la mejor opción para ser el líder de las empresas… no entendía por qué rayos estaba considerando mudarse… a menos que…

—¿Mi madre te lo pidió?

—No… Yo se lo pedí a ella —dijo, sorprendiéndome—. Escuché una conversación de la junta directiva… Y están considerando expandir los horizontes de la empresa… la primera opción es Japón.

—Pero… pensé que querías ser el director en Hong Kong.

—La dirección ejecutiva no me importa, Xiao Lang. —Cuando Eriol usaba mi nombre… era un asunto serio—. Me encantan los retos y precisamente será uno muy grande abrir una sucursal aquí. No sé si lo sabes… pero hemos adquiridos las acciones mayoritarias de Yume Inc.

—Pero… esa empresa prácticamente está en la quiebra.

—Está en quiebra… pero se debe a una mala administración —explicó—. Tiene una buena cartera de clientes y hemos conseguido buenos inversionistas que están dispuestos a levantarla si se cambia la línea ejecutiva.

—Entonces…

—Tía Ieran considera que puedo hacerlo, pero estaré bajo la tutoría del señor Zhang que es un tigre en esta área—dijo—. Así que… posiblemente en tres meses me tendrás por aquí

Sí esto era lo que él realmente quería, entonces no tenía ningún problema, más bien, me sentía feliz. Era cierto que me agradaba vivir solo y ser independiente, pero tener a Eriol cerca no iba a quitarme eso y me brindaría la compañía y camaradería que me hacía falta. Realmente iba a ser muy bueno para mí.

—Bueno… si es así, entonces yo invito las cervezas cuando hagas tu Open House —dije riendo.

—Eres un maldito, pensé que ibas a ofrecerme tu casa.

—Me gusta vivir solo, pero eso no quiere decir que no podamos juntarnos de vez en cuando.

—Bien, tú pones las cervezas y yo la comida chatarra.

Nos dimos la mano y cerramos nuestro trato… Sí, iba a ser muy bueno tenerlo cerca.

—Listo, ya sé dónde estamos y hacia donde debemos ir —dijo Mei, entrando al auto—. Y espero que sigas mis instrucciones al pie de la letra.

—A sus órdenes, mi señora —dijo Eriol riendo, mientras encendía el auto y nos poníamos en marcha nuevamente.

De vez en cuando, Mei hablaba para indicar cuando debía cruzar a la derecha o la izquierda… y su tono demostraba que no estaba de buen humor. Si queríamos llegar vivos con Sakura… lo mejor era obedecer sin chistar. Treinta minutos después, estábamos buscando un lugar donde estacionar.

—¡Esto está lleno! —dijo Mei, frustrada.

—Debería ser yo el impaciente, Mei —dije frunciendo el ceño y ella gruñó.

—¡Tu condenado estomago no está rugiendo como el mío, Xiao Lang! —dijo y de repente sentí como abría la puerta para bajarse—. ¡Maldito idiota! ¡¿No ves que nos íbamos a estacionar?! ¡Búscate otro puesto y mueve la mierda de auto que tienes! ¡Este puesto es nuestro!

Sí, señores. Cuando Meilin Li tenía hambre no medía sus palabras y decía cuanta palabra obscena se le viniera a la cabeza.

Cuando al fin Eriol logró estacionarse, bajamos del auto suspirando y escuché cómo Eriol se disculpaba con el pobre diablo que había fungido de saco de boxeo para Mei.

—¡Muevan ese trasero o juro por Dios que los golpearé!

—Mátame… —murmuró Eriol a mi lado.

—No puedo… porque tendría que aguantarla yo solo —dije y volvimos a suspirar al mismo tiempo.

Eriol me tomó del brazo y me guio por el lugar. Pude traerme el bastón para no tener que depender de él… pero me iba a dar más problemas que ayudar a ubicarme por la cantidad de gente que había. No me gustaba sentirme débil al aceptar la ayuda de los demás… pero no me quedaba de otra si quería llegar con Sakura en el menor tiempo posible.

—El maid café que hicieron los del salón 3-2 está genial —escuché decir a un chico cerca de mí.

—Querrás decir que las chicas están geniales. —El compañero rio y continuó—. Me gastaría todo mi dinero allí con tal de verlas todo el día.

—Todas se ven hermosas, en especial Daidoji —dijo el primero que escuché hablar y Eriol apretó mi brazo con fuerza, obligándome a detenerme con él.

—Escuché que ella estuvo encargada del vestuario.

—Pues muy bien que le quedaron… se ven ardientes.

—A mí me gusta más Kinomoto. Ahora que está libre el idiota de Nagano podría intentarlo… tiene unas curvas bien buenas…

Apreté mi mandíbula y me hice oídos sordos ¿Por qué siempre tenía que escuchar conversaciones como estas? Traté de calmarme, respirando profundo una y otra vez… ¡Maldición! ¡No podía calmarme! ¡Estaba celoso! ¿Algún problema con eso? No me gustaba escuchar a otros hablar de Sakura de esa manera… y más cuando se expresaban así… ¡Malditos mocosos!

—¿Sabes qué? —dijo Eriol de repente—. Adelantaré todo y creo que en dos meses me tendrás por aquí.

—Pensé que tu mudanza se debía al reto y toda esa mierda que dijiste…

—Podemos decir que Tomoyo también es todo un reto y ya quedó aclarado que me encantan los desafíos —dijo y ambos empezamos a reír.

—¡Apuren el paso o los dejare atrás! —Escuché la voz de Mei muy lejana.

¿Para qué diablos nos advertía si ya nos había dejado botados?

Negando con la cabeza, le dije a Eriol que continuáramos… porque si la dejábamos a sus anchas podía decir cualquier idiotez y meterse en problemas, aunque pensándolo bien, problemas tendría el pobre idiota que se atravesara en su camino, porque mi prima era experta en artes marciales… incluso podía darnos una paliza a Eriol y a mí con los ojos cerrados, a pesar de llevar el mismo tiempo entrenando.

Corrimos detrás de ella, teniendo cuidado de no chocar con las personas que por allí estaban hasta que la oímos gritar los nombres que tanto queríamos escuchar… o por lo menos yo.

—¡Sakura! ¡Tomoyo!

—Apresura el paso —dije.

—Ya, ya, Romeo… No están tan lejos —dijo riendo y lo sentí jalar un poco más.

—¡Meilin! Llegan tarde —Con claridad, pude escuchar la voz de mi ninfa y automáticamente, sonreí.

No había notado cuan desesperado estaba por escuchar su voz hasta ahora que la oía. Era increíble… podía saber el tiempo exacto que estuve privado de su voz, de su aroma y de su cercanía… catorce horas y diez minutos para ser exactos. Lo supe al pasar la mano por mi reloj braille y lo demás era pura matemática.

—Lo sentimos. Es que nos perdimos por culpa de Eriol. —Claro, Mei no podía dejarlo pasar—. ¡No quiso hacerme caso! Le dije "vamos por el mismo camino", pero no. Él quería probar un atajo nuevo para llegar más rápido y vaya a saber Dios donde fuimos a parar y de paso no quería pedir indicaciones… ¡Hombres!

—En mi defensa puedo decir que no soy oriundo de Tomoeda y uno de los profesores de la escuela de música me comentó acerca de ese atajo —explicó Eriol a mi lado.

—Bueno, pero lo importante es que llegamos, por fin —dije sonriendo y me giré hacia donde sabía que estaba ella—. Hola, ninfa.

No era necesario que me lo dijeran, porque podía sentirlo. Sakura estaba observándome sin reparo y eso me hizo sentir condenadamente genial. Aunque no dijera nada, aunque no pudiera verla, sabía que me estaba mirando y era obvio que le gustaba lo que veía.

—¡Sakura! —gritó Mei y eso rompió el encanto—. ¡Deja de fantasear un momento!

—Lo… Lo siento, Mei.

Meilin y su desespero… si estuviéramos en otra situación le hubiera reclamado, pero dadas las circunstancias, no podía hacer otra cosa más que sonreír, porque Sakura Kinomoto había estado soñando despierta debido a mí… Mierda, no era un narciso, pero cualquier hombre estaría feliz de saber que la mujer que le gustaba lo encontraba atractivo.

La escuché aclarar su garganta y tomar aire un par de veces antes de hablar y responder mi saludo, pero como solía pasar, su elocuencia decidió abandonarla. Quizás ella lo consideraba como algo malo o pudiera pensar que quedaba mal ante mí por eso… pero era todo lo contrario. Cuando Sakura tartamudeaba se me hacía tierno porque esa reacción se debía a mí.

—Déjenme decirles que lucen muy hermosas hoy —dijo Eriol—. Por cierto, es un gusto verte de nuevo, Tomoyo.

—Lo… lo mismo digo… —dijo ella en tono bajo.

A Eriol debía pasarle lo mismo que a mí cuando Tomoyo tartamudeaba de esa forma tan linda, porque todos esos nervios se debían a la presencia de alguien importante.

—Los disfraces los diseñó Tomoyo —dijo Sakura—. Aun pienso que están algo cortos y… no sé qué otra palabra utilizar para describirlos.

—La palabra "sexy" se me viene a la mente—dijo Meilin en tono sugestivo… Mierda, no podía imaginarla sin que me describieran el maldito vestido… y por enésima vez desde que la conocía, deseaba poder verla—. Son sensuales y atrevidos, me encantan ¿Podrías hacer uno más corto para mí?

—¿Para qué diablos quieres un vestido más corto? —pregunté frunciendo el ceño.

—Porque quiero usarlo para Jiang.

—¿Estás loca? —pregunté molesto.

Bien podía hacer lo que quisiera con el estúpido de su novio… que realmente no me caía mal ¡Pero no tenía que decírmelo! Por cosas como esta era que no podía tratar a Jiang con total confianza… ¡No era agradable saber que el muy imbécil se acostaba con una de mis hermanas!

—Ya, ya… no seas tan celoso, cariño —dijo y enseguida sentí sus labios en mi mejilla.

«Como si eso fuera a mejorar en algo la situación»

—No son celos…

Bien, sí eran celos, pero ella no tenía por qué saberlo.

—Claro que son celos… y es peor cuando están juntos. Por lo menos tu no estas allí para presenciarlo… A veces me gustaría que el maldito me diera razones para odiarlo.

—¡Eriol!

—¿Qué? Es la verdad, tu novio es nuestro amigo y siento celos porque no puedo hacerle nada malo para alejarlo.

Debía darle la razón a mi primo. Conocíamos a Jiang desde hace años, era uno de los pocos amigos que todavía conservábamos de la secundaria y el muy maldito vino a fijarse en mi prima. No podía odiarlo, pero eso no significaba que se salvara de mi "mirada" de perro rabioso cuando estábamos juntos.

«Aunque el imbécil no se intimida con eso» pensé, recordando la última vez que no encontramos.

Xiao Lang, puedes fingir que me odias todo lo que quieras, pero igual seguiré siendo novio de Mei ¡Acostúmbrate, cuñado! —Eso fue lo que el hijo de su gran madre me dijo en aquella ocasión.

—Los llevaremos a una mesa y como en veinte minutos será nuestro descanso. Podremos enseñarles la escuela luego de eso. —La voz de Sakura me sacó de mi ensimismamiento y sonreí.

Generalmente, los festivales escolares eran una pesadilla para mí, pero si podía pasar un rato con ella, todo valía la pena.

—¡Sakura! ¿Cuál es la actitud? —dijo alguien que venía acercándose, una chica—. Vamos, vamos. Palabras mágicas.

—Por favor, no me hagas decirlo —rogó ella y más o menos entendí lo que tenía que hacer.

—Esto quedara grabado para la posteridad —dijo Tomoyo.

—Podrías hacerlo tú.

—No, lo harás tú, Sakura. Son tus clientes —dijo la chica—. Vamos.

—Ninfa… —le llamé y cuando sentí su mirada sobre mí, le guiñé un ojo.

«Esto será divertido»

Escuché como tomó aire y dijo sus palabras.

—Bi… bi… bienvenidos, mis señores. Por favor, síganme y enseguida los atenderé.

—Así me gusta, amiga preciosa —dijo la chica y claramente escuché bufar a Sakura.

—Ahm… los llevaré a su mesa.

Eriol y yo soltamos una risilla suave, porque no queríamos hacerla sentir mal o que pensara que nos estábamos burlando, pero era realmente divertido. Mi primo volvió a tomarme del brazo y me guio hasta el lugar donde nos sentaríamos.

—¿Qué nos recomiendas? —preguntó Mei.

Sakura comenzó a decirnos todo lo que tenían para ofrecernos y obviamente enfoqué mi atención en su voz. No prestaba mucha atención a lo que decía, solo a la sensación que su voz causaba en mí y sonreí como idiota… aunque, me sorprendió el hecho de que mis oídos captaran el momento exacto cuando ella dijo "Marquesa de chocolate".

«Realmente tengo un problema de adicción» pensé divertido, porque aun embelesado por Sakura, mi atención se redirigía apenas escuchaba la palabra "chocolate".

—Todo suena delicioso —dijo Eriol—. Pero creo que me inclinaré por una malteada y un trozo de torta marmoleada.

—Yo optaré por el pie de cerezas, una malteada de fresa y galletas con chispas —dijo Mei.

—Eso es mucho…

«Mal, Eriol, muy mal» pensé esperando la reacción de mi prima.

—¡Pues, disculpe, su excelencia! Pero tengo una bestia en el estómago que debo calmar.

—Creo que ya sabes lo que se me antojó ¿Cierto, ninfa? —intervine para tratar de calmar los ánimos entre mis primos.

—Una marquesa de chocolate. —Escuché que murmuraba contenta y sonreí… Sakura me conocía bien—. Enseguida les traeré su pedido.

Escuché sus pasos alejarse y suspiré. Era algo sencillo y hasta tonto… pero que ella supiera mis gustos me hacía sentir feliz.

—Ojalá pudiera prestarte mis ojos por hoy… —dijo Eriol y sonriendo, negué con mi cabeza.

—No necesito de mis ojos para saber cuan hermosa debe verse hoy —dije cerrandolos.

—Ambas se ven muy lindas —dijo Mei—. Son una perfecta combinación de inocencia y sensualidad.

—Sí… los comentarios que veníamos escuchando del café me lo dejaron claro —dije frunciendo el ceño.

—Obviamente me inclino más hacia Tomoyo… pero Sakura también se ve hermosa —dijo Eriol y suspiré incomodo—. Llevan un vestido de sirvienta negro con unos detalles muy bonitos de encaje blanco y… Maldición… no pensé que iba a decir esto, pero quiero darte una imagen completa… realzan el busto condenadamente bien. El vestido es más corto en la parte frontal, llega un poco más debajo de la mitad del muslo… Llevan medias negras que tienen unos lazos adorables en blanco a los lados…

Mientras Eriol hablaba, podía ir construyendo poco a poco la imagen de Sakura en mi mente. Pasé mi mano por mi cabello para alborotarlo, frustrado, y suspiré nuevamente.

—Quizás… solo por hoy… si me encantaría poder ver —me sinceré con mis primos, desde lo más profundo de mi corazón.

Mi más grande deseo en ese instante era poder verla, aunque fuera una sola vez.

Mei tomó mi mano con fuerza y Eriol tomó la otra. Si alguien fuera de nuestro circulo nos veía, probablemente se llevaría una idea equivocada y eso me hizo reír.

—¿De qué te ríes? —preguntó Mei indignada—. Tenemos una situación sentimental aquí.

—Debemos vernos como si estuviéramos en una sesión espiritista o algo así —dije sin dejar de reír y ellos comenzaron a reír conmigo.

Mis primos eran especiales, pero siempre podría contar con ellos y estaría agradecido de por vida por estos pequeños instantes donde me mostraban su apoyo incondicional.

—Espero que Sakura se dé prisa… Si no viene en cinco minutos, invadiré la cocina.

—Deja el desespero, Mei —dije riendo.

—Tú mejor que nadie sabe que me transformo cuando tengo hambre.

—¿Jiang sabe de tu lado oscuro? —preguntó Eriol, burlandose.

—No lo sabe y espero que se mantenga así —dijo y podría jurar que tenía una sonrisa diabólica en su boca.

Unos suaves pasos se acercaron a nosotros y en seguida, un golpe sordo en la mesa se escuchó.

—Estamos de muy mal humor —dijo Meilin.

—Cierto —concordó Eriol.

No entendía de que estaban hablando hasta que noté el tono molesto que utilizó Sakura al hablar a mi lado.

—Pues deberías mirar hacia atrás y notar que no soy la única, querido Eriol.

Sakura no estaba molesta, estaba furiosa y no sabía por qué. Estaba preocupado por ella, aunque no en gran medida, porque mis primos estaban tratando de picarla.

«Entonces no es algo serio» pensé, pero, aun así, estaba curioso.

Tanteé con mi mano alrededor de la mesa hasta que logré dar con la suya y le di un ligero apretón para llamar su atención.

—¿Te sucedió algo? ¿Puedo ayudar?

—No… no te preocupes, todo está bien —dijo más tranquila.

Solté un suspiro, sintiéndome más tranquilo, y dejé ir su mano, aunque no quisiera hacerlo. Sakura y yo no éramos nada… y no era normal que un hombre estuviera tomándola de la mano cuando le diera la gana, aunque el hombre en cuestión quisiera estar pegado a ella todo el día.

Su aroma se filtró por mi nariz mucho más y sentí su cabello haciéndome cosquillas en la mejilla. Se había inclinado hacia mí para susurrarme algo al oído.

—Espero te gusté la marquesa, pedí que la incluyeran en el menú para ti —dijo a mi oído y una sensación agradable me recorrió el cuerpo entero.

Tuve que hacer un esfuerzo enorme para no asaltar sus labios. Me recordé que no estábamos solos, que estábamos en un sitio no apto para un beso y… a pesar de querer mandar todo eso a la mierda… pude controlarme.

Negué con mi cabeza al notar el poder que Sakura tenía sobre mí y sonreí.

—Me conoces bien, ninfa —dije y ella colocó el postre delante de mí.

Tomé el tenedor y probé el primer bocado ¡Oh diablos! ¡Bendito sea el chocolate!

—Está muy buena, gracias —dije sonriendo… pero en realidad quería hasta gemir por lo buena que estaba la marquesa.

Tenía tres amores en mi vida… el chocolate, la música y Sakura… pero no precisamente estaban ordenados así en prioridad.

—En diez minutos terminará nuestro turno —dijo, riendo—. Hasta entonces, disfruten sus postres.

Mientras comíamos, no podían faltar los chistes malos de Eriol. Muchas veces, Mei y yo le habíamos dicho que sus chistes no tenían gracia, pero siempre terminábamos riendo.

—Mis chistes no son malos, ustedes no tienen sentido del humor —dijo, como siempre, y Mei y yo volvimos a reír.

—Sakura y Tomoyo salieron corriendo —dijo Mei—. Seguramente salieron a cambiarse porque ya pasaron los diez minutos.

Eriol y yo asentimos y nos levantamos de la mesa. Eriol pagó nuestra cuenta y decidimos esperar a las chicas afuera del salón para dejarle el espacio libre a las personas que venían a disfrutar del café de los chicos.

De repente, sentí como chocaba con una persona y avergonzado me disculpé. En respuesta, escuché un chillido emocionado y muy mal disimulado que me puso alerta.

—Si es contigo, puedo chocar millones de veces —dijo la chica.

—Conmigo también puedes chocar las veces que quieras —dijo otra.

—Que cabello más sedoso y negro. —Esa estaba hablando de Eriol—. Me encanta.

De un momento a otro… nos rodearon. Eriol se pegó a mí, tratando de protegerme, como siempre lo hacía, porque, a pesar de ser bastante evidente, las chicas parecían ignorar deliberadamente el hecho de que estaba ciego.

—¿Podrían apartarse un poco, por favor? —dije, tratando de ser amable.

—Si quieres, te puedo dar un recorrido por la preparatoria —dijo una de ellas y suspiré.

«No voy a salir bien librado de esta»

—Podemos correr y escondernos como en los viejos tiempos —dijo Eriol cerca de mí y claramente escuché a una de ellas decir "yaoi"

«Mierda…»

—Puedes ofrecerte de carnada, mientras yo escapo —dije… pero era poco probable porque no vería por donde iría y me atraparían rápido.

Yo era la presa más débil… así que debería ser yo quien se sacrifique, pero Eriol no me dejaría solo.

La voz de Sakura se alzó entre el tumulto, pidiendo "permiso" reiteradas veces hasta que su olor a cerezos se filtró en mi nariz. Estaba a mi lado.

—¿Podrían dispersarse? Están molestando a mi novio.

Al escucharla decir eso, me quedé boquiabierto. Sabía que lo estaba haciendo para que nos dejaran en paz… pero había actuado tan posesiva y… vaya que se escuchó genial.

Sentí como las chicas comenzaban a dispersarse y en ese momento pude respirar tranquilo. Masajeé las sienes de mi cabeza, tratando de disminuir el dolor que estaba comenzando a martillarme la cabeza debido al estrés.

—¿Estás bien? —preguntó ella, claramente preocupada.

—Había olvidado lo estresante que era esto.

—Lo siento, me tardé más de la cuenta.

—Te dije que aun teníamos el toqué, hermano —dijo Eriol y no pude evitar fruncir el ceño.

—Es un "toque" que no deseo tener, Eriol —dije y el imbécil se rio.

—No pensé que fueras a decir algo así y en público, Sakura —dijo Mei y por un momento pensé que Sakura se encogería a mi lado, pero no fue así.

—Pues lo siento mucho. Fue lo único que se me ocurrió y con eso lo dejaran tranquilo ¿Cierto, novio?

¿Cómo no amarla? Y más cuando se comportaba de esa forma rebelde y sexy.

Le di la mejor de mis sonrisas ladeadas y asentí orgulloso.

—Eres mi salvadora, ninfa —dije y la jalé, pasando mi brazo por detrás de su cintura.

—Ósea que por hoy serás mi cuñada —dijo Eriol y sentí como revolvía su cabello.

—¡No me despeines! ¡Eriol!

Sakura era una chica única… y estaba más que aprobada por mis primos.

—Entonces, el profesor Li es nuestro cuñado, Hitomi.

Esa voz… por tanto jaleo, no me había dado cuenta que Kai y Hitomi estaban aquí también y si dijo eso era porque seguía empecinado en el asunto de la "cita".

—Te dije catorce, mocoso —dije riendo.

—Sí, sí… usted dice catorce, la señora Sonomi dice quince, pero eso no indica que no pueda ir trabajando en el camino.

—Y eso no indica que te vaya a funcionar —contraataco Hitomi y todos reímos.

—¿Qué les parece si recorremos la preparatoria? Hay varios puestos divertidos y deberíamos probarlos todos —dijo Tomoyo.

Varios pasos se fueron alejando de nosotros poco a poco, hasta dejarnos solos en el pasillo.

De un momento a otro, mi determinación comenzó a flaquear. Estábamos en su territorio, y no estaba seguro de si estar así con ella le resultaba cómodo. Una cosa era interactuar en la escuela de música y fuera de ella… y otra muy distinta era hacerlo en su ambiente.

—¿Todo está bien? —preguntó al ver que yo no me movía y afiancé un poco más mi agarre en su cintura.

Independientemente de su respuesta, yo la respetaría. Por eso, tomé aire y realicé la pregunta lo que debía haberle hecho desde un principio.

—¿Esto está bien contigo?

—¿Y por qué no ha de estarlo? —preguntó y no pude evitar soltar aire, incomodo.

—Las personas podrían comenzar a hablar…

—¿Y desde cuando nos importa lo que las personas piensen, Shaoran? —dijo separándose un poco de mí… la había fastidiado—. A mí no importa ¿A ti sí?

—No me importaría si eso no te afecta negativamente aquí.

—Pues no lo hará… y si lo hace no me importa. Después de todo, solo me quedan tres meses para graduarme.

—Sakura…

—Ayer lo hablamos, Shaoran… y creí que había sido clara contigo —dijo segura y tajante. Intenté desviar mi rostro hacia otro lado, pero, por primera vez, ella tomó la iniciativa de tocar mi rostro y me obligó a confrontarla de frente—. Solo me importas tú. Nunca me apenará estar a tu lado, eres… mi amigo.

El pequeño bufido que soltó me hizo saber que no estaba conforme con que esa calificación nos definiera. Por eso, y guardando mis inseguridades en un lugar donde no me jodieran la vida, aclaré nuestra situación sentimental… por hoy. Aunque, posiblemente eso cambiaría pronto.

—Hoy soy tu novio —dije colocando mis manos en su cintura y ella soltó un pequeño suspiro.

—Entonces… como mi novio debo advertirte de algunas cosas —dijo—. Recuerda que soy una caja de Pandora.

—Entiendo y asumo el riesgo —dije afianzando mis manos en su cintura.

—Entonces, ya que te he notificado los riesgos que conlleva ser mi novio, bienvenido a bordo —dijo y de repente sentí sus labios sobre mi mejilla.

Aunque fuera estúpido, cerré mis ojos para poder disfrutar de la suave caricia. Su aroma me invadió por completo y sin permiso, y la calidez de su cuerpo se transfirió al mío. Había abrazado varias veces a Sakura, pero hasta ese momento, cuando sentía claramente cómo se levantaba sobre sus puntillas para alcanzar mi mejilla, me daba cuenta de nuestra diferencia de alturas. Aun así, parecíamos encajar perfectamente.

—Esto puede ser un experimento interesante. —dije cuando se separó de mí y le guiñé un ojo—. Acepto ser tu novio por hoy.

—Y como un buen novio… ¿Me ofrecerás tu mano para caminar juntos? —me preguntó nerviosa y eso me cautivó aún más.

—Será un placer —dije, pasando mi mano de su cintura hacia su brazo, para luego ir descendiendo con lentitud hasta entrelazar nuestros dedos.

No me importaba en lo más mínimo estarme aprovechando de la situación, porque sabía muy bien que ella también disfrutaba de esto. Tomados de las manos, Sakura me guiaba con suavidad y yo disfrutaba cada segundo de su compañía. Dejó de importarme lo que podrían pensar de nosotros, de lo que el mundo podría decir de esto… solo me importaba ella y nuestras manos entrelazadas.

—Vaya, ya íbamos a buscarlos. Pensábamos que se habían perdido a propósito —dijo Meilin y supe que los habíamos alcanzado… desgraciadamente.

—Y si pensaron eso ¿Por qué rayos iban a buscarnos? —dijo Sakura y seguramente todos estaban con la boca abierta.

—Esa es mi chica —dije suavemente en su oído y ella rio—. ¿Estás cómoda? —volví a preguntar para corroborar.

—Mejor que nunca —me respondió, y para demostrarlo, se recostó en mi pecho.

Aproveché ese momento para colocar mi barbilla encima de su cabeza, haciendo aún más evidente nuestra diferencia de estaturas.

Un chico gritó su nombre a lo lejos, rompiendo la atmosfera que se había formado entre los dos, y estuve tentado a soltarla, pero si ella no se había separado de mí, realmente no importaba. Fruncí mi ceño porque debía aprender a controlar mis malditas inseguridades si quería estar con ella… si seguía dudando iba a perder a Sakura, antes de haber comenzado.

—¿Qué sucede, Hiro? —preguntó.

—Es Ayano… Le cayó agua hirviendo en su pierna y tuvieron que llevarla al hospital de emergencia.

Sakura acalló un grito cuando escuchó lo que el chico había dicho y su cuerpo comenzó a temblar. Ya había escuchado ese nombre antes, era una de sus amigas y era evidente que estaba afectada por la noticia. Llevé mis manos hasta sus hombros y ella se dejó caer hacia mí. No podía hacer mucho por ella, pero por lo menos podía estar a su lado, apoyándola.

—¡Oh por Dios! Debemos ir —dijo Tomoyo.

—¡No!… —El chico gritó fuerte y luego soltó un suspiró entrecortado—. Ella dijo que no… Me gritó a la cara que debíamos tocar y luego de eso ir… No nos quiere ver a ninguno en el hospital antes de la tocada. Ya saben lo obstinada que es.

Por la forma en la que hablaba y por su tono de voz, podía asegurar que la chica era importante para él y no pude más que sentir pena por el muchacho.

—¡Pero no tenemos cantante! —dijo Sakura—. Y tampoco tenemos a alguien que toque la guitarra ¿Cómo podemos hacerlo así?

—Cantante tenemos… tú puedes cantar.

—No puedo hacerlo, nunca he cantado con público …

—En realidad, sí lo has hecho —dije, recordando aquella vez que había cantado maravillosamente—. En el parque… aquel día.

—Pero fue por algo diferente… —dijo temblando.

Sakura tenía una voz preciosa y casi no necesitaba pulir nada en ella. Estaba más que lista para cantar de ser necesario.

—Vamos, Sakura. Todos sabemos que cantas bien… hazlo por Ayano. Ella desea ver luego todo por video… eso fue algo que me mando a pedirle a Tomoyo específicamente.

—No se preocupen, haré un video precioso para que la dulce Ayano vea como tocaron por ella.

—¿Qué dices? —preguntó el chico.

Sentí el pecho de Sakura inflarse de aire y luego lo soltó con lentitud en un suspiro. No quería hacerlo, pero me aseguraría de que tomara el valor suficiente para que pudiera desplegar sus alas y volar.

—Igualmente, si decido cantar, aún falta quien toque la guitarra, será difícil encontrar a alguien que lo haga.

—Yo puedo hacerlo…

Dije seguro y podía sentir todas las miradas sobre mí. Estaba decidido a ayudar a Sakura en todo lo que pudiera, aunque tuviera que obligarla a subir al escenario… y yo atrás de ella.

—No conoces los acordes, Xiao Lang —dijo Mei—. Y no tienes tiempo para practicarlos.

—En eso te equivocas —dije y le sonreí—. He estado practicando con Sakura todo este tiempo y puedo idearme una forma para acompañarla con la guitarra. Además, si me prestan alguna grabación podré tener una mejor idea de que debo tocar.

—¿Estás seguro? —preguntó Sakura con preocupación.

«Cariño, no te vas a salvar de esto. No si yo puedo darte ese impulso»

—¿Tienen la grabación?

—Ayano acostumbra a grabar los ensayos para ver como mejora y yo los tengo conmigo —respondió el chico.

—Solo necesito una, la más reciente de ser posible —dije.

—Claro, en un momento te la traigo… y gracias… por ayudarnos. Ya vuelvo.

Escuché sus pasos acelerados, alejándose de nosotros, y me di por satisfecho. No iba a ser difícil adaptarme a lo que la chica tocaba, más cuando me sabía de memoria la parte de piano, y Sakura solía tararear la canción cuando tocaba.

—¿Estás seguro de querer hacer esto? —me preguntó insegura y le tendí mi mano.

Al tomarla, su mano temblaba. La jalé hacia mí y coloqué mis manos en su sitio favorito, la pequeña cintura de Sakura. No quería obligarla a hacer algo que no quería… pero estaba seguro que, muy en el fondo, Sakura deseaba hacer esto y solo necesitaba un ligero empujón.

—¿No te sentirás cómoda cantando allí conmigo?

—En realidad no me siento cómoda cantando… no tiene nada que ver contigo.

Podía imaginármela haciendo una pequeña y tierna mueca… ¡Dios! El día de hoy había extrañado mi vista mucho más de lo que la había extrañado en todos estos años.

—Oye… —Subí mi mano con lentitud hasta lograr dar con su rostro y la corrí hasta su barbilla para levantar su mirada hacía mí—. Solo vine para escucharte tocar el piano… pero escuchar tu voz será un adicional maravilloso.

—No canto tan bien…

—Cantas hermoso, ninfa… y si tienes nervios de hacerlo delante de tantas personas… piensa que estas cantando solo para mí.

Era inevitable. Su fragancia, su calor, su presencia entera me atraía… y, como si se tratara de un imán, me fui acercando a ella, poco a poco. Ella no se apartaba, más bien, la sentía cada vez más cerca.

¿Podría ser este el momento? No solo quería probar sus labios… quería descubrirlos y "mirarlos" con mi propia boca. Sus manos subieron a mis hombros y ejercieron presión allí, obligándome a inclinarme un poco más. Su aliento fresco de menta me llegó al rostro… un poco más y podría besarla, estaba seguro.

—Traje las grabaciones…

«¡Maldición!»

Sakura se separó de mí como si mi cuerpo quemara y eso me frustró.

—Lo siento… No quería interrumpir—dijo el chico.

—No… no tienes que disculparte.

Los nervios de Sakura eran evidentes, pero esta vez no se debían a la presentación.

—Coloca la canción en repetición continua, por favor —le dije al chico y amablemente me tendió los audífonos.

Los coloqué en mis oídos y la canción empezó a reproducirse. Sentí que alguien me tomaba del brazo, alguien que no era Sakura, y me ayudaba a caminar. Fruncí el ceño, pero el chico no me conocía y no sabía que me degradaban este tipo de cosas. Lo dejé ser y me llevó hasta un banco cercano, donde pude sentarme y concéntrame en la música.

La canción se repetía una y otra vez y, en mi mente, ya iba ideando como tocaría el acompañamiento con la guitarra. Debía tener mucho cuidado, porque la guitarra y el violín brindaban la armonía y complementaban la voz de la cantante… que en esta ocasión sería mi ninfa.

Después de un rato, ya tenía algo planeado y le pedí al chico que me trajera una guitarra. Cuando me la entregó, no perdí el tiempo y comencé a tocar, tratando de igualar la misma velocidad de la chica. No era fácil, especialmente por el tiempo y porque no podríamos ensayar… pero no imposible.

Sentí una mano en mi hombro y me retiré uno de los audífonos.

—¿Cómo vas? —preguntó Eriol a mi lado.

—Creo que puedo hacerlo.

—Los chicos fueron a cambiarse. Les dije que los alcanzaríamos en el auditorio.

—¿Cómo viste a Sakura?

—Muy nerviosa —dijo riendo—. Posiblemente necesitaremos cargarla para subirla al escenario.

Suspiré y asentí. Íbamos a tener que idear una manera para hacerla subir, sin llegar a obligarla.

Practiqué un poco más, hasta que Eriol me indicó que ya era hora de irnos. Tomé la guitarra y la guardé en su forro y nos encaminamos juntos al auditorio.

Al notar que el lugar estaba atestado de personas, me preocupé por Sakura. Era su primera presentación y era normal sentirse nervioso, pero el truco estaba en dejar que la música invadiera nuestros cuerpos y se apoderara de nuestros sentidos. Lo demás vendría por sí solo.

—Allí están —dijo Eriol

Al sentir que se detenía, asumí que estaba cerca de Sakura y por eso la llamé.

—Ninfa…

—¿Listo? —preguntó el chico y yo levanté mi pulgar en respuesta.

Estaba lo más listo que podía estar en esta situación. La banda que estaba tocando terminó su presentación, nosotros éramos los siguientes.

De un momento a otro, sentí el pequeño cuerpo de Sakura chocar con el mío. Estaba temblando y eso era una señal de que iba a salir corriendo si la dejábamos.

—Bueno, llegó la hora —dijo un chico.

Escuché como comenzaban a subir al escenario, pero el cuerpo de Sakura no se movió.

—¿Sakura? —pregunté sin obtener respuesta.

Suspiré y la obligué a voltearse hacia mí, tomándola de los brazos para asegurarme que no huyera.

«Lleva una chaqueta de cuero» pensé sonriendo y traté de imaginármela.

—Hablamos de esto anoche —dije—. No hay nadie mejor que tú para hacerlo.

—No puedo ni moverme…

—Yo estaré contigo —Moví mis manos de arriba hacia abajo, acariciando sus brazos por encima de la chaqueta—. Recuerda lo que te dije… no estarás tocando y cantando para ellos, lo harás para mí.

—Dios… aun así no dejo de temblar.

—El temblar está bien, el sentir miedo y nervios está bien, cariño. —dije, tratando de infundirle más confianza—. Eso demuestra que sientes y que estás viva. Disfrútalo, gózalo y sobre todo… compártelo con tus seres queridos que están esperando verte y escucharte…

—Shaoran…

—¿Estoy yo entre ellos, Sakura? —me animé a preguntarle… aunque ya supiera la respuesta, quería oírlo—. ¿Estoy yo dentro de ese grupo privilegiado?

—Lo estás… —dijo en un susurro—. Encabezas la lista.

—Entonces toca y canta para mí.

Sentí que me tomaba de la mano y la apretaba con fuerza, ya no temblaba. Me jaló un poco y, confiando en ella la seguí hacia el escenario. Todos debían estar ya ubicados y cuando ella me soltó, asumí que ese era mi lugar y saqué la guitarra de su forro y me preparé.

—¿Listos? —preguntaron y asentí.

—Bien, pues comencemos… y 1… 2 y 1,2,3…

Al finalizar el conteo, comencé a tocar y el sonido del piano y el teclado se unieron a mí.

La música estaba llena de sentimiento y solo me dejé llevar por ella. No estaba tocando de la misma forma que tocaba la amiga de Sakura, pero servía y realzaba el sonido del violín y del teclado. Mi ninfa tomó aire y entonces, comenzó a cantar.

Oboeteiru? Hino Hikari de

Kotori no you ni mezameta hi wo

Su voz solo era acompañada por mí y su propia música. Era extraño y, a la vez, sublime… Aquel día, en el parque, Sakura Kinomoto me había enamorado con su preciosa voz llena de sentimiento, y hoy… volvía a enamorarme…

Mirai nante atari mae ni

Kuru mono dato omotte ita

La chica se nos unió nuevamente con el violín, dándole un tono más suave a la melodía.

Suki na hito to zutto issho ni itai

Sonna tanjun na yume mo

Kanaerarezu ni bokura wa koko de

Hanarete Shimauno

Se venía el coro y todos comenzamos a tocar juntos, brindándole más poder a la canción que Sakura estaba cantando.

Hayaku ichiban taisetsu na hito no tokoro e

Konomama kimi wo hontou ni ushinau sono mae ni

Kotae wa tokku ni kimatteru omoi wo

Katachi ni kaerunda

Era una melodía suave y dulce. La voz de Sakura se escuchaba perfecta y era… atrayente, seductora… simplemente fascinante. Cada vez ganaba más y más confianza, reflejándose en su forma de tocar y cantar.

Soba ni itemo kizukenakute ima ni natte wakatta koto

Moshikashitara ano koro yori boku wa kimi no chikaku ni iru

Chikara makaze ni tada dakishimetatte mamoru koto wa deki nakute

Boku wa daiji na mono wo ikutsumo kowashite kitakedo

Hashire ima jiyuu ni naru boku no ishiki

Todoke genshoku no hane ni notte maiagare

Kitto ma ni au sai hate no mukou de kanarazu aerunda

El solo de la guitarra eléctrica comenzó. Escuché el gritó estridente del público y eso llenó mi cuerpo de satisfacción, porque era evidente que nuestra música estaba llegando a todos.

Hayaku ichiban taisetsu na hito no tokoro e

Konomama kimi wo hontou ni ushinau sono mae ni

Kotae wa zutto kimatteta bokutachi wa shitteita

Omoi wo katachi ni kaerunda

Bokura wa sore wo miraito yobunda

Al terminar, todo quedó en silencio, pero no se mantuvo así por mucho tiempo. El público estalló en aplausos que fueron el alimento de mi alma de músico. Guardé la guitarra en su forro y alguien me la quitó de las manos con cuidado.

—Gracias por esto… de verdad —dijo el chico y yo solo asentí.

No tenía por qué agradecérmelo, lo había hecho con gusto y lo había disfrutado.

Me ayudó a bajar del escenario y no me negué, porque sabía que lo hacía con buenas intenciones, pero cuando por fin estuvimos al pie de las escaleras, varias personas se acercaron.

—¡Lo siento! ¡Autógrafos para después! ¡Mi princesa me está esperando!

Escuché que gritó y luego… me dejó solo entre todas esas personas. Respiré un par de veces y esperé que Sakura o Eriol se aceraran… de nada me valía moverme cuando no sabía dónde rayos estaba.

—Soy yo… —escuché que decían a mi lado y con suavidad, Sakura tomó mi mano.

Le sonreí y sentí como jalaba de mí para rescatarme del mar de hormonas, por segunda vez el día.

—No sabía que fueras tan celosa —dije cuando nos detuvimos.

—No soy celosa… —me reclamó—. Y si quieres te devuelvo donde estabas para que te coman vivo.

Sakura no era tierna solamente, también era divertida. A veces salía con cosas como esta que me hacían reír… ella hacía brotar al Shaoran que solo mi familia y amigos conocían, sin esforzarse mucho.

—No gracias… prefiero estar contigo.

—Ósea que es puro interés el tuyo —dijo, fingiendo estar ofendida.

—Podría decirse que sí —dije jalándola hacia mí—. Interés puro y genuino.

Acuné su cara entre mis manos, dispuesto a retomar lo que habíamos dejado pendiente. Sentí su aliento cerca de mí y nuevamente colocó sus manos en mis hombros… un poco más… y podría conocer sus labios.

—Vaya, vaya… ¿Qué tal la parejita? —¿Era en serio? ¿Acaso el cielo tenía algo en mi contra? —. ¿Este es el supuesto hombre del cual estás enamorada, querida Sakura?

El tono burlón que uso el sujeto encendió mis alarmas. Ese chico no se había acercado solamente para saludar… sus intenciones no eran nada buenas.

—¿Qué sucede? —le pregunté a Sakura y pasé mi brazo por encima de su hombro, protegiéndola.

—Nada importante —dijo, apretándose a mí—. Es solo un idiota con ganas de molestar.

Aunque dijera eso, era obvio que si pasaba algo y me molestaba que Sakura no me tuviera la confianza suficiente para decírmelo y se valiera de que no podía apreciarlo por mí mismo para entender la situación.

—No me has respondido, dulzura.

—No es tu problema —dijo arisca.

—Tienes razón, no es mi problema, pero como tu ex novio me preocupa con quién andas.

¿Ex novio? Entonces este era el idiota que la había engañado. Apreté mi puño libre y fruncí mi ceño. Estaba malditamente molesto y si se ponía en mi rango, iba a golpearlo.

—Ya te dije que no es tu maldito problema, Nagano.

—Y yo decido cual es o no mi problema.

Su voz estaba cada vez más cerca, y de un momento a otro, Sakura fue arrebatada de mi lado con violencia.

—¡Responde, Sakura!

—¡Suéltala! —grité furioso, tratando de ubicar donde estaban por sus voces.

«¡Maldición! ¿Por qué? ¿Por qué tengo que ser tan inútil?»

—¡No tienes derecho a interferir en mi vida! —gritó ella de repente y se notaba que estaba forcejeando con él—. ¡Toda esta pantomima es porque herí tu maldito orgullo de macho alfa!

La discusión se tornó mucho más agresiva. El arremetía contra ella y Sakura le contestaba sin dejarse doblegar. En una situación diferente, me hubiera sentido orgulloso de ella… pero en este instante, donde una persona quería hacerle daño en frente de mis narices, yo no podía hacer más que temblar de impotencia. Tantear hasta donde estaban era inútil y mucho menos tratar de golpearlo. Podía esquivar golpes, sí, pero el maldito tenía que ponerse dentro de mi rango por voluntad propia para poder hacer algo… y obviamente eso no sería así.

Escuché un gemido de dolor y ese fue el detonante para explotar.

—¡Maldita sea! ¡Suéltala ahora!

—¿Y qué piensa hacer un ciego como tú? —dijo y apreté mi mandíbula—. ¿No pudiste conseguirte algo mejor para olvidarme, preciosa? Un novio ciego…

Tenía razón… Maldita sea, ese cabrón tenía toda la razón, pero no permitiría que siguiera agrediéndola en frente de mí… ¡Primero muerto!

—Sí, es cierto, no puedo verla — dije apretando mis puños con fuerza—, pero no necesito hacerlo para saber cuan hermosa y valiosa es. La única persona que no vale nada aquí, eres tú.

Sí, lo estaba picando apropósito para que desviara toda su atención hacia mí, para que Sakura aprovechara la más mínima oportunidad para soltarse de él.

—¿Qué puedes hacer tú por ella? —preguntó, carcajeándose con cinismo—. Nada, no puedes hacer absolutamente nada. No puedes vernos, no puedes defenderla y si yo quisiera podría arrastrarla lejos y tú ni siquiera podrías acercarte a nosotros porque eres un inútil.

Era cierto, mis ojos inservibles no me permitían ayudarla… pero eso no significaba que no pudiera por lo menos pedir ayuda… aunque me costará un infierno hacerlo.

—En ese caso, no necesito moverme mucho —dije, tratando de enmascarar toda mi frustración tras una máscara de frialdad. Saqué mi celular y di la orden para que llamara a mi prima.

—¿Qué haces?

—Ciertamente no puedo verlos, pero puedo llamar a mis primos para que avisen de este abuso —dije riendo—. ¿Qué pensaran tus padres si se enteran de toda esta basura?

—¡Deja el maldito teléfono! —gritó—. De igual forma, no pensaba hacerlo. No suelo jugar con las sobras que dejan los de…

Su voz se acalló de repente y escuché su grito ahogado, seguido de un golpe sordo producido por un cuerpo cayendo al suelo.

—¿Están bien?

Al escuchar la voz de Eriol, suspiré tranquilo. Sakura se acercó hacia mí y por un segundo… mi cuerpo reaccionó por si solo y mis brazos la recibieron, pero luego… al recordar mi cruel realidad, la obligué a soltarme con suavidad.

—¿Shaoran?

—Eres un… maldito… —escuché al imbécil quejarse.

—¡Vuelves a acercarte a ellos y lo que recibirás no será un simple puño! —gritó Eriol, enfurecido—. Lárgate antes que te muela a golpes, imbécil.

Escuché pasos acelerados alejándose y en ese momento supe que todo había terminado. Sakura trató de tomar mi mano, pero dándole una sonrisa, que seguramente era más una mueca, la alejé.

—Eriol, acompaña a Sakura para que se encuentre con su familia. No quiero que vaya sola.

—¿Por qué iría sola? —preguntó afligida… y me sentí mal… miserable…y un monstruo, porque ese dolor no tenía que ver con el exnovio… ese dolor se lo estaba infligiendo yo.

«Pero es necesario…»

—Volveremos a casa.

—Shaoran…

—Anda, Eriol… —interrumpí a Sakura—. Yo te esperaré aquí y por favor avisa a Mei.

—Primo…

—¿Pueden dejarme solo, por favor? —dije sonriendo—. No iré a ningún lado hasta que vuelvas.

Los pasos de Eriol se acercaron a Sakura, pero ella estaba completamente renuente a dejarme allí. Eriol debía comprender la situación… si no se llevaba a Sakura lejos, iba a explotar con ella allí y eso no sería nada agradable.

—Sakura…

—¡No, Eriol!

—Sakura, por favor… —dije, comenzando a perder la poca paciencia que me quedaba.

—¡No! ¡No pienso irme y dejar las cosas así! ¡Tenemos que hablar de esto!

—¿Quieres hablar? ¡Bien! ¡Hablemos! —dije mandando todo a la mierda… aunque luego fuera a arrepentirme.

—¡Shaoran, no lo hagas!

—Oh, claro que lo haré, Eriol —dije—. Alguien debe abrirle los ojos y aunque no quería hacerlo de este modo, no me deja otra salida.

—¿De qué estas hablando? —preguntó con voz partida.

—Hablo de que debes entender mi realidad —dije cínico—. Dime, Sakura ¿Qué hubiera podido hacer yo si Eriol no llegaba? Absolutamente nada.

—No era necesario…

—¡¿No?! —grité furioso—. Ya te lo había dicho antes, Sakura, soy ciego, pero no soy idiota. Hasta donde recuerdo, el imbécil te tenía bien sujeta y te estaba haciendo daño.

—¡Podía defenderme yo sola!

—No se trata de si puedes o no puedes defenderte… —dije masajeando el puente de mi nariz, tratando de calmar un poco mi resentimiento—. Se trata de que yo no puedo hacerlo… aunque quiera, no puedo.

Bajé mi cara porque me sentía avergonzado… me sentía inútil… y completamente arruinado.

Sentí sus pequeñas manos tomar las mías y… aunque fuera grosero, aunque fuera desgarrador para ambos, las rechacé.

—Sakura, esta es la realidad. Estoy ciego y no puedo ayudarte, ni protegerte… es imposible para mí.

—Eso no es importante para mí…

—¡Para mí si lo es!

—¡Estás huyendo! —gritó furiosa—. ¡Estas alejándome por tu maldito miedo!

—Déjalo…

—¡No! A diferencia de ti, yo no tengo problema en aceptar lo que siento —dijo, usando un tono lleno de dolor y rencor que me despedazó el alma—. Estas siendo un cobarde.

—Bien, si eso es lo que crees… esta bien por mí.

—¡Shaoran!

—¡Ya basta! —gritó Eriol—. Todos estamos alterados y solo están diciendo cosas de las cuales se arrepentirán luego… Acompañaremos a Sakura, juntos, y nos iremos a casa.

Aunque no quería hacerlo, obedecí. Eriol me llevaba tomado del brazo y a su otro lado, iba Sakura. Estaba destruida y era mi culpa… pero prefería que llorara un par de días… a que luego iniciara algo que a la larga no iba a funcionar y la destruyera aún más.

¡Maldición! Esto me estaba costando horrores, pero debía hacerlo, por ella debía hacerlo.

Los sentí detenerse y asumí que ya estábamos cerca de sus familiares, pero al no escuchar ninguna voz conocida cerca, entendí que aun estábamos distanciados de ellos. Probablemente, Sakura no quería que la vieran en ese estado porque solo tenían que realizar sus sumas para deducir que ella tenía el corazón roto… y era mi culpa.

No solo me sentía un inútil por no poder defenderla… me sentía un desgraciado por hacerle daño y… ¡Maldita sea! ¡Yo también tenía mi corazón destrozado!… Nunca debí escucharlo… debí hacerle caso a mi cabeza cuando me decía que me alejara… porque solo había causado con esto que ambos nos destruyéramos mutuamente. Yo la había destruido al alejarla de mí… y ella me había destruido porque sabía que Sakura jamás sería para mí.

—¿Puedes darnos un minuto, Eriol? —susurró y levanté mi mirada hacia el lugar de donde provenía su voz.

Eriol me soltó y en ese momento apreté mi mandíbula. No quería estar solo con ella. No confiaba en mí mismo.

—Sé que no… quieres estar conmigo ahora —dijo en un susurro y me maldije a mí mismo por hacerla creer eso—. ¿Puedo por lo menos darte un abrazo?

—Sakura…

—Solo uno… por favor —su voz se partió… y, aunque mi cabeza me decía "¡Huye!" mi corazón cedió y la abracé, como si mi vida dependiera de ello—. Shaoran… yo te…

—No, cariño —le interrumpí, colocando mis dedos en su boca, porque si la oía… mi determinación flaquearía.

Me separé poco a poco y limpié las lágrimas que caían por sus mejillas.

—Gracias… por todo lo que has hecho por mí, ninfa.

La escuché dar un sollozó y volví a abrazarla. Traté de aspirar su aroma lo más que podía, le di un beso en su frente que duró más de lo necesario y me separe definitivamente… porque sabía que nunca más volvería a estar tan cerca de ella, otra vez.

«No puedo permitirlo»

Me alejé de ella sin dar vuelta atrás ni una vez. Las miradas de mis primos no me abandonaban y varias veces intentaron hablar, pero en eso quedó, intentos.

Subimos al auto de Eriol y arrancó en total silencio… aunque no duro mucho, porque al escucharlo suspirar pesadamente, sabía que me reclamaría mi decisión.

—No estoy de acuerdo con esto…

—Yo tampoco… pero es lo mejor para ella… —dije en un susurro, tratando de retener un sollozo.

—¿Estás seguro?

—¿Qué pasó, Xiao Lang? —preguntó Mei con voz partida y en ese momento… me quebré.

—Pasó lo que tenía que pasar, Mei… solo eso…

Las malditas traidoras comenzaron a brotar y cayeron por mis mejillas. Las limpié con violencia y bajé mi rostro para que no me vieran, pero era obvio que Mei me había visto porque la escuché llorar aun más fuerte… sintiendo mi dolor como si fuera suyo.

"Los hombres no lloran" … El maldito que había dicho eso era un imbécil y un mentiroso… porque un hombre si podía llorar. Sakura Kinomoto era una chica dulce y fuerte, ella lo superaría, estaba seguro… pero no podía decir lo mismo de mí, porque si algo caracterizaba a esa ninfa de ojos verdes… era que dejaba una huella profunda en el corazón… y no se borraría con nada.

¡No me maten! Es necesario, lo juro. Decidí publicar la versión Shaoran primero, porque desde la versión Sakura puede que se vea un poco… idiota y terco… pero hay que ponerse en sus zapatos y entenderlo un poquito.

Obviamente casi lloro al escribirlo (ya se me está volviendo común XD) Y cambié mucho lo que tenía la versión original, solo los que se "memorizaron" la vieja versión sabrán de que hablo, pero así está mejor y también saben por qué ha pasado esto.

Repito, este punto de quiebre es necesario para que ellos evolucionen, en especial Shaoran XD no desesperen y no me maten, más bien, lloren conmigo haha.

En serio, valdrá la pena. Quedan tres capítulos más xD

Espero sus reviews y que no sean amenazas de muerte haha Repito, valdrá la pena

Un beso a todos.