Hola de nuevo! Les dejo un nuevo capitulo que espero y les guste. Se que es corto para lo que tuvieron que esperar, pero les prometo que luego les compensare. Tratare de actualizar cada semana, pero les pido que me tengan paciencia.

Ya para terminar, he decidido hacer como un pequeño Q&A en cada capitulo. Así que si tienen dudas se las responderé siempre y cuando no hagan spoilers sobre la historia.

.16: Efectivamente, el look de Regina esta inspirado en "Roni" solo en la forma de vestir para que quede con su actitud más rebelde en esta historia. El misterio de la talla de ropa y lencería sera resuelto en el próximo capitulo.

Creo que es importante mencionar que en la historia Regina es más joven que Emma. Lo mencionare más adelante en algún capitulo pero es importante que lo sepan.

Sin más por el momento, gracias por leer. Espero sus comentarios (me encanta leerlos) y muchas gracias por el apoyo.


Regina se colocó la chaqueta encima de su uniforme del restaurante, preparándose para salir. Lorna y ella eran las únicas que quedaban dentro del negocio y se habían encargado de limpiar todo. Ambas mujeres salieron del restaurante y se despidieron alzando la mano. Regina observo a Lorna caminar y después ella camino hacía el callejón al lado del local. Se cruzó de brazos sintiendo el frio de la noche y busco con la mirada a quien estaba esperando.

—¡Vaya! Nunca pensé verte en uniforme de mesera.

Regina giro la cabeza para encontrarse con el cabello esponjado, desordenado y pelirrojo de la mujer que había hablado. Una mujer alta, de tez blanca, delgada y con una gran sonrisa.

—Toma una foto, no durara mucho — Respondió la morena en un tono molesto.

—Tranquila — La mujer levanto las manos — Era solo una broma.

—¿Trajiste lo que te pedí?

—Hola hermana, ¿Cómo estás?...Yo, muy bien, gracias por preguntar — Respondió la mujer en tono sarcástico.

—Perdón Zelena, estoy nerviosa… Hace poco unos hombres vinieron a buscarme al trabajo. Se están acercando.

—Entonces, no creo que nos debamos de ver aquí en la calle. ¿En dónde te estas quedando?

—Con alguien que conocí cuando llegue aquí… Me asaltaron y me dejaron sin nada, por eso te pedí el dinero y la ropa — Explicó Regina — Emma, la chica con la que me estoy quedando, me ayudo y me ofreció su departamento.

—¡Wow! Aún queda gente buena en este mundo.

—Sí, ella es grandiosa pero solo hay un problema.

—¿Qué cosa? — Zelena arqueo una ceja.

—Es policía…

—¡¿Estás loca?! — Exclamó su hermana — ¿Quieres que te descubran o qué?

—Por eso te pedí el dinero Zelena, para pagarle lo que me ha prestado y poderme salir de su departamento.

—Aquí lo tengo todo — Dijo Zelena señalando su bolso — La ropa la tengo en el coche… También te compré un teléfono de pre-pago para que te puedas comunicar.

—Gracias, enserio — Regina se acercó a su hermana y le dio un abrazo. Llevaban mucho tiempo sin verse.


Emma llego al departamento y encendió las luces, sorprendida de que Regina no estuviera en casa. La rubia camino hasta la habitación de Regina y asomo la cabeza por el marco de la puerta comprobando que la morena no estaba ahí. Emma se rasco la cabeza y decidió salir del departamento para caminar hasta el restaurante y buscar a Regina.

Era muy raro que aún no hubiera llegado cuando ya había pasado una hora desde que su turno termino. Emma estaba preocupada, pero no haría suposiciones hasta llegar al restaurante y comprobar si Regina estaba ahí.

La rubia se cerró la chaqueta al salir del edificio y camino a paso veloz mirando hacía todos lados en busca de Regina. Emma observo el restaurante a una cuadra de distancia y apresuro más el paso. Cuando llego a la puerta del restaurante se detuvo y con el ceño fruncido dio varios pasos hacia atrás hasta quedar a la altura del callejón en donde se encontraba Regina hablando con una mujer pelirroja.

—¡Emma! — Exclamó Regina sorprendida.

—¿Qué estás haciendo aquí? Es tarde — Respondió la rubia acercándose lentamente a ella, sin quitar la vista de la mujer pelirroja. Regina abrió la boca para responder pero no puedo — ¿Quién es ella?

La actitud de Emma, cautelosa y un poco molesta, paralizó a Regina e hizo que Zelena arqueara una ceja mientras se cruzaba de brazos.

—Soy Zelena — Se presentó ella — Soy su hermana.

—¿Su hermana?

—Es mi media hermana — Explicó Regina.

—Tú me dijiste que no conocías a nadie aquí.

—No vivo aquí… — Se adelantó Zelena — Viaje hasta aquí para verla y traerle unas cosas que me pidió.

—Creo que será mejor que esto lo continuemos en el departamento — Dijo Emma pasando su vista de una mujer a la otra.

Regina asintió y siguió a la rubia seguida por Zelena, quien se detuvo al lado de su auto.

—Iré en el auto — Informó ella.

—Solo son cinco cuadras por esta calle — Informó Regina — Te vemos allá.

Zelena asintió y subió a su auto para comenzar a conducir. Emma y Regina comenzaron a caminar, ambas en silencio y con las manos dentro de los bolsillos de sus chaquetas respectivamente.

—¿Por qué nunca mencionaste nada? — Preguntó Emma rompiendo el hielo — Si tu hermana vino hasta acá en auto, quiere decir que vive bastante cerca.

—Es algo muy complicado — Respondió Regina — Yo no sabía que tenía una hermana hasta hace un año. Mi madre abandono a Zelena, la dejo en una casa hogar tres años antes de que se casara con mi padre… Yo me entere que ella existía y decidí buscarla y hemos sido algo cercanas desde entonces.

—¿Tus padres saben que viniste hasta acá?

—Emma, es algo muy complicado y no quiero hablar de eso, por favor — Le dijo la morena con ojos suplicantes.

Emma decidió ceder con su interrogatorio y observaron como Zelena bajaba del auto con una pequeña maleta en la mano. Las tres chicas entraron al edificio y el silencio predomino en todo el trayecto al departamento.

—Es lindo — Comentó la pelirroja cuando estuvo dentro.

—Gracias — Respondió Emma cerrando la puerta detrás de ella — Siéntate, ponte cómoda por favor.

Zelena obedeció a la rubia y se sentó en uno de los bancos de la barra de la cocina.

—¿Me podrías dar el dinero? — Susurró Regina acercándose a su hermana. Zelena asintió y saco de su bolso un sobre amarillento y se lo entrego a Regina. La morena observo el contenido y saco unos cuantos billetes y los metió en el bolsillo de la chaqueta. Después giro hacia la rubia, que se estaba quitando su chaqueta roja para ponerla sobre el respaldo del sofá — Emma, aquí esta lo que me has prestado y por el tiempo que me dejaste quedarme — Informó ella estirando la mano con el sobre — Espero que sea suficiente.

Emma frunció el ceño y se cruzó de brazos dejando a Regina con el brazo extendido.

—¿De que estas hablando?

—Te dije que te iba a pagar todo y en cuanto tuviera dinero me iba a ir de aquí — La morena se encogió de hombros — Solo estoy cumpliendo con lo que digo.

—Sabes que eso no es necesario…

—Lo es — Interrumpió Regina agitando su brazo para insistir en que Emma tomara el sobre — Hiciste mucho por mí, y te lo agradezco. Así que estoy pagando mis deudas.

—¿Y a dónde iras? — Emma dejo caer los brazos y se acercó unos pasos hacía la morena.

—Buscaré un lugar pequeño en donde me pueda quedar.

—No tienes que hacerlo.

Regina enarco las cejas y miro a la rubia de ojos lindos sin entender nada. Zelena, que observaba todo manteniéndose callado, hizo el mismo gesto y Emma pudo notar el gran parecido que había entre ellas.

—No voy a permitir que no me dejes pagarte — Insistió Regina.

—No hablo de eso… Hablo de que no tienes que irte — La morena arrugo la frente ante las palabras de Emma — Puedes quedarte aquí, y puedes ayudarme a pagar los servicios y con la mitad de los gastos. Sería como si pagaras renta pero mucho más barato.

Emma se sorprendió así misma cuando escucho y asimilo las palabras que estaban saliendo de su boca. Pero no quería que Regina se fuera, quería ayudarla y que mejor que reducir un poco sus gastos. La rubia no tenía ningún problema en que ella estuviera en el departamento, la habitación en la que se quedaba no estaba destinada para nada más y el lugar era demasiado grande para ella sola.

Regina recogió el brazo que había tenido extendido durante todo ese tiempo y apretó el sobre con ambas manos tratando de pronunciar alguna palabra. Pero simplemente observo a la rubia quien la miraba con ojos casi suplicantes y con una mueca que parecía una pequeña sonrisa.

Si se quedaba con Emma, corría el peligro de ser descubierta y estar en un lugar fijo hacía que fuera más fácil de encontrar. Sin embargo, ella no quería irse, se sentía demasiado cómoda en ese lugar, se sentía protegida y Emma le agradaba bastante y sabía que ahorraría bastante dinero con el trato que la rubia le estaba ofreciendo. Tal vez eso era lo que necesitaba, quedarse y ahorrar lo más que pudiera para después seguir avanzando.

Regina volteó a ver a su hermana sintiendo que estaba a punto de tomar la decisión más importante de su vida. Zelena la miraba esperando que su hermana diera la respuesta adecuada: No. Regina no podía quedarse junto a una policía y arriesgarse solo por aceptar una propuesta de alguien que apenas conocía pero que había resultado ser su salvadora.

—¿Qué dices? — Insistió Emma.

La morena regreso la vista hacía Emma y respiro profundo mientras todas las respuestas posibles circulaban sin control por su cabeza.

—Está bien — Respondió ella haciendo que Zelena abriera los ojos como platos y que Emma sonriera — Creo que tomare tu propuesta solo por un tiempo.

—No hay prisa… Te puedes quedar lo que quieras.

Regina sonrió pero en cuanto miro a su hermana, la sonrisa desaparecio.

—Voy a cambiarme de ropa y regreso — Informó la morena — Ya no aguanto este uniforme.

Ambas mujeres asintieron y Regina camino hacía su habitación. Zelena y Emma se miraron durante unos segundos y cuando escucharon el sonido de la puerta cerrarse desviaron la mirada.

—¿Quieres una taza de café? — Preguntó la rubia mientras caminaba hacía la cafetera.

—¿Por qué haces eso? — Preguntó Zelena girando sobre el banco para poder mirar a Emma.

—Solo quería ser amable y ofrecerte una bebida.

—No me refiero al café — Respondió la pelirroja rodando los ojos — ¿Por qué ayudas tanto a mi hermana? ¿Qué ganas tú con eso?

—No busco nada a cambio. Simplemente creo que es importante ayudar a alguien que lo necesita — Emma pulso el botón de encendido y escucho el chisporroteo que anunciaba que el café estaba siendo preparado. Acto seguido dio media vuelta recargándose en la cocineta para mirar a Zelena — Si yo estuviera en su lugar, me gustaría que alguien me ayudara y fuera amable conmigo.

—No creo que sea solo por eso… Es demasiado arriesgado tener una desconocida en casa simplemente por querer ayudar — Zelena entrecerró los ojos — Te contrataron para que la cuidaras, ¿Cierto?

—¿De qué hablas? — Peguntó la rubia frunciendo el ceño.

Zelena se quedó en silencio por unos momentos y se levantó de su asiento para caminar hacia la rubia.

—No sé quién seas Emma, o cuales sean tus intenciones Pero debo advertirte algo — El tono de la pelirroja era cauteloso y estaba tan cerca de Emma que la rubia podía sentir su perfume — Regina solo te va a traer puros problemas. No es una chica indefensa que rescataste en la calle, es una bolsa llena de líos que metiste a tu casa y que no vas a poder sacar tan fácilmente.

—¿Por qué estás diciendo esas cosas de tu hermana? — Emma estaba sorprendida al escuchar aquellas palabras.

—Porque es mi hermana, y sé que siempre es problemas. Ellos nunca traen nada bueno…

—¿A qué te refieres con "ellos"?

—Huele a café — Dijo Regina anunciando su regreso a la cocina — Yo quiero una taza — La morena se detuvo al observar la cercanía de las dos chicas y levanto una ceja — ¿De qué estaban hablando?

—De nada importante — Se apresuró a responder Zelena — Le estaba pidiendo que te cuidara mucho y diciéndole que me encantaría tomar una taza de café pero que tengo que irme… Me queda un largo camino de vuelta a casa.

—Deberías pasar la noche en un hotel — La morena se acercó a ambas chicas — No quiero que manejes de noche.

—No te preocupes, me siento bien para manejar… Ten encendido el teléfono que te acabo de dar y te avisare cuando llegue a casa.

—Está bien… Pero por favor ten mucho cuidado.

Zelena asintió y camino hacia la barra para tomar su bolso y dirigirse hacia la puerta. Su hermana camino detrás y al llegar a la salida ambas se dieron un abrazo.

—Cuídate mucho — Susurró Zelena.

—Lo hare — Le respondió Regina.

Antes de pasar por la puerta, la pelirroja le dedico una mirada a Emma y la rubia se cruzó de brazos escuchando una y otra vez las palabras de Zelena en su cabeza: "Regina es una bolsa llena de líos, solo te traerá problemas"