Se que para haberme tardado es un capitulo bastante corto, pero espero recompensarlo con el siguiente capitulo. Y ahora si, hagan sus preguntas que ya puedo aclarar todas sus dudas porque ya se sabe el secreto xD.

Espero sus reviews y vayan preparándose porque el final se acerca ya.

Gracias por leer.


Regina casi se había quedado dormida en la ducha. No podía recordar la última vez que había dormido más de tres horas seguidas y su cuerpo se lo estaba cobrando. Había bajado de peso y las ojeras habían aparecido. Cuando termino de ponerse las botas, la morena se quedó sentada en la cama intentando reunir las fuerzas para levantarse y no solo por el cansancio sino por la idea de dejar ese departamento para siempre; aquel departamento que aún estaba inundado con el aroma de Emma, en ese departamento donde había experimentado lo que realmente era amar a alguien, ese lugar en donde todo se había derrumbado.

El sonar del timbre atrajo su atención y Regina se levantó frunciendo el ceño. Ella camino hacia la puerta y del otro lado se encontró a su hermana, con su pelirrojo cabello alborotado y una pequeña sonrisa en el rostro.

—¿Pasa algo? — Preguntó la morena confundida.

—¿Depende de por cuál de todas las incomodas situaciones que estás viviendo preguntes? — Respondió su hermana haciendo una mueca.

—En este momento. — Regina se cruzó de brazos — Me refiero a tu presencia.

—Oh! — Zelena entro al departamento y dio media vuelta para observar a su hermana que aún seguía de pie junto a la puerta — Mamá me envió a ayudarte con tus cosas.

—¿Mamá? — La morena arqueo una ceja mirando a Zelena y después cerró la puerta. La pelirroja rodo los ojos mientras Regina caminaba hacia ella. — ¿Cómo es que nunca me lo dijiste? Todo este tiempo fingiste que la odiabas.

—Pues digamos que nuestra relación no es la mejor… Además lo hice para poder protegerte. Ambas sabemos que si hubieras sabido que yo conocía a Cora y que estaba en contacto con ella, tú nunca hubieras confiado en mí.

Regina asintió y se dejó caer en el sofá con la vista al frente. La pelirroja camino hasta su hermana y se sentó a su lado posando su vista en la morena.

—¿Cómo estás? — Preguntó Zelena.

—Depende de por cuál de las incomodas situaciones que estoy viviendo preguntes — Respondió la morena mirando a su hermana.

—¿Cómo estas la rubia?

—Estable, pero aún no despierta y digamos que los médicos no suenan muy optimistas que digamos…

—Cora dijo que tú habías tomado la decisión de irte, y para serte sincera, me sorprendió bastante.

—Se reconocer que soy un problema para Emma mientras este cerca. — Regina se encogió de hombros sintiendo un nudo formarse en su garganta.

—Creo que es la mejor decisión que has tomado hasta ahora hermanita.

—Aun no puedo creer que todo está haya pasado… — Regina dejo caer su cabeza entre sus manos y dio un fuerte suspiro.

—Tranquila. — Zelena deslizo una mano por la espalda de la morena — Todo va a pasar, todo va a mejorar.

Regina resoplo y se pasó las manos por el cabello para después mirar a su hermana.

—¿Te importaría llevarte mis cosas mientras yo voy a despedirme de Emma?

—No hay problema — Respondió la pelirroja asintiendo.

Regina asintió y se levantó del sofá mientras pasaba sus manos por sus piernas.

—Sabes, me arrepiento de no haberte encontrado antes.

—No lo hiciste porque mamá no quiso. — Zelena sonrió de medio lado y Regina ladeo la cabeza expresando confusión — ¿Crees que encontraste esos papeles solo por casualidad?

Regina dejo escapar una pequeña sonrisa y negó con la cabeza.


Regina no supo cuánto tiempo había pasado desde que había comenzado a rogarle a la enfermera que la dejara entrar a la habitación de Emma. A petición de la morena, Mary Margaret se había ido a darse una ducha y no regresaría por lo menos en una hora y Regina ya había llamado a Killian para decirle que tenía que estar ahí en 30 minutos. Ese era todo el tiempo que le quedaba antes de irse y dejar a su rubia de ojos lindos atrás.

La morena supuso que la enfermera se había cansado de sus incesables suplicas, pues la mujer rodo los ojos y se cruzó de brazos segundos antes de que le hiciera una señal con la cabeza para que entrara a la habitación. Regina sonrió y la enfermera camino hasta la puerta de la habitación, ella miro hacia ambos lados y después abrió la puerta haciéndole una seña a Regina para que entrara.

Con un rápido movimiento, la morena estuvo dentro de la habitación pero se quedó estatica al mirar a Emma. La rubia estaba recostada en una cama, bajo sábanas blancas; tenía electrodos conectados al pecho y tubos que se conectaban a su boca. Su cabello rubio estaba en una coleta y su rostro era más pálido de lo normal.

Regina sintió sus ojos llenarse de lágrimas y las manos comenzaron a temblarle mientras se acercaba a Emma. Sin quitarle la vista de encima, la morena se sentó con cuidado al lado del delgado cuerpo de la rubia y la miro fijamente intentando recobrar el aliento para poder decirle adiós.

—Lo siento. — Susurró ella acariciando la mejilla de Emma — Sé que no hay nada que pueda decir que arregle todo lo que provoque. — Los ojos de Regina comenzaron a llenarse de lágrimas y varias se escurrieron por sus mejillas — Nunca debí de exponerte a todo esto y por eso es que me voy. — La morena sintió un dolor crecer en su pecho y respiro profundo para poder continuar hablando — Eres lo mejor que me ha pasado Emma Swan, y te amo.

Regina se levantó con lentitud de la cama y se secó las lágrimas de las mejillas; después de unos segundos de mirar a Emma, la morena se inclinó hacia ella y le dio un beso en la mejilla como despedida.

Cuando Regina se incorporó, las maquinas comenzaron a hacer ruidos extraños que resonaban en toda la habitación y entonces la rubia abrió los ojos. Sus hermosos ojos la miraban a ella y Regina solo pudo quedarse mirándola. Los ojos de Emma se abrieron como platos y comenzó y su cabeza apenas podía moverse de lado a lado. La rubia estaba alterada y sus ojos los gritaban cada vez más.

La puerta de la habitación se abrió rápidamente y los doctores de Emma entraron en menos de dos segundos. La enfermera que había dejado entrar a Regina apareció tras ellos y tomo a la morena por los brazos para sacarla de la habitación. Regina observo la puerta cerrarse y se quedó ahí, de pie, sin poder creer que Emma había despertado.


—¿Qué fue lo que paso? — Preguntó Killian con la respiración agitada.

El chico había corrido desde que se bajó del coche. Regina le había llamado para decirle que Emma había despertado y dos minutos después él estaba de camino al hospital.

—No lo sé. — Respondió la morena, aun abrumada por lo sucedido. — Solo estaba ahí con ella y de pronto despertó.

Killian y Regina se quedaron en silencio mirando hacia la puerta cerrada de la habitación de Emma. La morena mordía insistentemente su labio inferior y caminaba de un lado al otro.

—¿Quieres parar? — Dijo Killian mirando irritado a la chica — Vas a hacer un surco en el suelo.

Regina se detuvo y se cruzó de brazos rodando los ojos y Killian regreso su vista hacia la puerta cerrada.

Pasaron casi diez minutos antes de que la puerta se abriera. Ambos dieron un par de pasos al frente cuando observaron a los doctores salir. El doctor Shepard se tomo las manos y se detuvo frente a ellos.

—La inflamación del cerebro de Emma disminuyo y esa fue la razón por la que despertó. Desgraciadamente, ella no puede mover ni los brazos ni las piernas y por el momento no puede hablar… Ella los escuchara y pueden usar el sistema de parpadeos para poder comunicarse con ella, ya se lo explicamos: un parpadeo es si, y dos parpadeos es no.

—¿Este será su estado permanente? — Preguntó Killian.

—Tenemos grandes expectativas de que no sea así. — Hablo el doctor Hunt — Muchos pacientes en el estado de Emma se recuperan con terapias y mucho esfuerzo, pero tal vez no pueda recuperar su total movilidad.

—¿Podemos verla? — Preguntó Regina casi en un susurro.

—Pueden verla. — Respondió Shepard — Pero solo por unos minutos, Emma debe descansar.

Ambos asintieron y observaron a los doctores irse de la sala. Killian y Regina se dedicaron una mirada y los dos caminaron con cautela hacia la habitación de Emma.

Regina se quedó en el marco de la puerta observando a la rubia. Ella tenía los ojos cerrados y ya no tenía los tubos que la ayudaban a respirar. Killian camino hasta la cama y miro a Emma con una pequeña sonrisa.

—Swan — Susurró él.

Emma abrió los ojos lentamente y parpadeo un par de veces. Sus ojos fueron hacia su amigo y él observo que los labios de la rubia intentaban curvarse en una pequeña sonrisa. Regina sonrió al verla reaccionar y dio un par de pasos llamando la atención de la rubia. En el momento en que los ojos de Emma se posaron en Regina, la rubia comenzó a emitir quejidos y a mover los ojos rápidamente. Su cabeza se movió solo un poco de lado a lado y parecía bastante alterada. La morena abrió la boca para decir algo, pero no pudo hacerlo; las lágrimas comenzaron a derramarse por sus mejillas y se apresuró a salir de la habitación. Killian observo todo sintiendo confusión y se inclinó para tomar la mano de su amiga.

—Tranquila, todo está bien. — Dijo él.

Emma volvió a mirar a su amigo y Killian se sentó en la silla de madera que estaba a un lado de la cama acomodándose para que la rubia pudiera verlo.

—Te ves como si te hubiera arrollado un camión, Swan. — Emma rodo los ojos y Killian sonrió — ¿Te sientes bien? — Dos parpadeos: No — Vas a salir de esta, yo lo se… Vas a luchar por recuperarte, ¿Verdad? — Un parpadeo: Sí — ¿Quieres ver a tus padres? — Un parpadeo — Esta bien, les llamare enseguida… ¿Quieres que traiga a Regina? — Dos parpadeos — ¿Todo está bien con ella? — Dos parpadeos — Ella no se ha separado ni un segundo de ti. Ha estado aquí todo el tiempo. — Killian observo como la rubia tragaba con dificultad — ¿No quieres verla? — Dos parpadeos.

Emma no quería ver a Regina.