Capítulo 11: Un largo dia #Parte final
"La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido".
Milagro, esa era la palabra adecuada para definir lo que había pasado, no supo ni cómo, ni de donde había sacado energía para llegar a su casa e ir al parque en poco más de treinta minutos, era la primera vez que llegaba tan rápido a su casa y si bien ahorita se encontraba tendido en un banquillo del parque casi sin aliento, al menos había llegado a la hora estipulada.
-Bueno – dijo después de un largo suspiro, ahora solo tenía que esperar a Vanitas, quizás nunca haya tenido la oportunidad de hablar tanto con él, pero después de lo del día de la playa, hasta llegaba considerarlo como un amigo, un amigo de pocas palabras claro.
-Con que aquí estabas. – Cuando el chico abrió los ojos aun acostado en el banquillo pudo ver al peli negro parado en frente de él- ¿Viniste corriendo?- pregunto al ver a su compañero todo exaltado y sudoroso.
-S-si- contesto el rubio que se sentó rápidamente y se frotaba los ojos- es que suelo correr aquí.
-¿Con la ropa de clases?
-No me dio tiempo de cambiarme, igual mato dos pájaros de un tiro- bromeo el rubio aunque su acompañante hizo caso omiso de esta.
-Bueno, nada mal, después de la clase de hoy ni fuerzas me quedan para hacer algo- dijo sentándose a un lado mientras que el rubio sonreía- por cierto, ¿Lo trajiste?
-Si – contesto mostrando el cuaderno de matemáticas.
-¡Genial!- el peli negro ya se encontraba revisándolo - Gracias, que Luxord se haya puesto a poner nota por revisión de cuaderno me agarro desprevenido – dijo sonriendo, al rubio le sorprendía no solo ver que Vanitas le agradeciera algo, sino que estuviera sonriendo.- Hey, ¿Qué tal si te invito una bebida?
-¡¿Q-Qué?! – pregunto el rubio asustado ante el hecho de que Vanitas le estuviera invitando unas "bebidas".
-Creo que vi unas maquinas expendedora en la entrada del parque, creo que sería bueno para agradecerte el gesto, y no voy a aceptar un "no" como respuesta. – el pelinegro ya se encontraba de pie.
-Vale, está bien – dijo aliviado mientras que se paraba del banquillo, pero acto seguido el pelinegro le agarro por el hombro y le hizo sentar.
-Espera aquí, ya es suficiente que hayas venido hasta aquí- luego se fue no sin antes de darle el cuaderno para que el rubio lo sostuviera.
Ahora se encontraba en el parque esperando nuevamente por el pelinegro, al menos ya no estaba tan agotado como antes, apenas podía creer que hace menos de una hora estaba hablando con la chica de su sueño y ahora estaba hablando con el tío que menos esperaba hablar, más raro estas últimas semanas no podían ser, aunque si bien ha sido largo el día, ahora no podía quejarse al estar rodeado de aquella tranquilidad que había a su alrededor, aunque eso no duro demasiado.
-Miren a quien tenemos aquí – escucho decir atrás de él, al girarse vio a Seifer acompañado de Zack y Trueno, este ultimo lo sostuvo por la espalda impidiendo que este se pudiera parar- Tienes que saldar una deuda con nosotros.- Termino mientras que se ponían en frente de él, por más que intentara no podía zafarse de los brazos de Trueno.
-No tengo nada que hablar con ustedes –contesto con cierta dificultad tratando de buscar una manera de salir de aquélla situación, dichas palabras solo hicieron que Seifer le diera un golpe en la cara.
-¿Qué es esto?- apareció Zack apartando a un lado a su compañero a su vez que cogía el cuaderno del rubio- estudiando en el parque ¿en serio? – Luego de eso lo lanzo muy lejos hacia la fuente.- Me dijeron por ahí que te gusta cierta chica –eso ultimo llamo la atención de sus dos compañeros.
-¿En serio? – pregunto Seifer curioso pero su compañero no le dejo acercarse.
-Me imagino que no te importaría si salgo con ella, ¿verdad? –Eso ultimo hizo que Trueno aplicara más fuerza contra el rubio que casi se libraba de su llave.- Tomare eso como un sí. – termino de decir entre risas.
-Venga venga, dejen su charla de señoritas, yo tengo un asunto con él- interrumpió Seifer empujando a Zack a un lado para luego darle un par de golpes a Roxas en el estomago.
-Espera tío no te pases – dijo Zack colocando una mano en el hombro de su amigo para detenerlo, cosa que rechazo en seguida, pero antes de que fuera a dar otro golpe se sorprendió al ver que Trueno soltaba a Roxas y daba un par de pasos hacia atrás, como si le temiera algo.
Tanto Zack como Seifer se giraron y vieron su peor pesadilla hecha realidad, Vanitas se encontraba atrás de ellos con cara de pocos amigos, sin pensarlo dos veces Zack trato de escapar cosa que no pudo hacer su compañero ya que el pelinegro lo había agarrado de un brazo.
-Yo iba a usar esto – rompió el silencio mostrando el cuaderno mojado del rubio- Además… -Hizo una breve pausa viendo como Roxas recuperaba el aliento – tres contra uno, ¿tan gallinas son? – estaba burlándose esta vez. – Si tanto les gusta jugar así, vengan aquí – Desafío lanzando a Seifer a un lado mientras que se dirigía a donde estaban los otros dos, ambos no hicieron más que correr, un poco después Seifer iba atrás de ellos, no sin antes tropezar varias veces. - ¿Estás bien?
-S-Si – contesto el rubio que trataba de que no se le notara el dolor, en realidad se sentía apenado por el hecho de que Vanitas lo volviera a salvar, además lo que realmente le molestaba era lo que había dicho Zack.-lamento lo del cuaderno.
-No te preocupes, aun me sirve, solo debo esperar que se seque – se sentó en el banquillo mientras que sacaba unas gaseosas de sus bolsillos y le ofrecía una al rubio. – Eso fue muy cobarde. – eso ultimo hizo que el rubio se girará apenado pensando que era con él – atacar a alguien por lo que sucedió en la clase de deporte, es muy bajo – culmino bebiendo un poco de su bebida de cola.
-No fue nada, de toda manera, gracias. – suspiro para luego beber un poco de la gaseosa.
-Ni lo menciones. – Dicho esto el pelinegro estrujo la lata de gaseosa y se levanto – mejor será que nos retiremos, gracias por todo. –se despidió chocando los puños.
-Vale, cuídate- el rubio se levanto unos segundos después de que su compañero se fuera. Vaya día, aunque sinceramente solo quería llegar a su casa y dormir, ya no le dolía el abdomen por los golpes y como antes en su cabeza solo estaban las palabras de Zack.
Unos cuantos minutos después ya estaba en su casa que estaba sola como de costumbre, se fue a duchar y comió lo primero que encontró en el refrigerador, decidió hacer lo del profesor luego, su agotamiento salía de vez en cuando en forma de grandes bostezos, se recostó en su sofá a ver la tv, aunque su mente estaba más allá de lo que mostraba la pantalla, poco a poco se estaba quedando dormido mientras que no dejaba de pensar en todo lo que había sucedido ese día.
Al abrir sus ojos lo único que podía escuchar era su móvil que no dejaba de sonar desde hace un rato, de hecho eso fue lo que lo despertó, al ver el porqué del escándalo observo que tenía varias llamadas perdidas y un par de mensajes de Axel, luego de ver la hora decidió llamarlo, al final sus mensajes no decían demasiado, solo que lo llamará cuando pudiera, después de unos cuantos tonos escucho a su mejor amigo en la otra línea.
-¿Roxas? – pregunto el pelirrojo.
-¿Sí?
-Vaya tío por fin contestas ese cacharro – Roxas observo su móvil pero en vez de decir algo dejo que el pelirrojo siguiera hablando- ¿A qué no sabes lo que me contaron por ahí?
-¿Qué cosa?
-Mira será mejor que te muevas y actúes rápido.
-Vale, pero – el rubio aun trataba de entender a donde iba dicha conversación- ¿De qué estás hablando?
-Bueno para empezar – El pelirrojo dejo unos segundos de suspenso antes de proseguir- Me conto Sora que vieron a Zack pidiéndole una cita a Namine.-escuchar eso acelero el corazón del rubio, aunque claramente emoción no era lo que había sentido antes.
-¿E-Estas seguro?-trato de sonar normal y razonable a la vez que pensaba en dicha posibilidad- Digo Sora suele confundir esas cosas. –en su mente solo estaban las palabras que le dejo Zack en el parque.
-Estas en lo cierto, pero dicha información ha sido confirmada primero por Demyx y luego por Vivi - al rubio le costaba imaginar a Vivi hablando de ese tema.
-Vale entiendo- no sabía cómo reaccionar ante eso, quizás por el hecho de estar medio dormido todavía, aunque claramente no le gustaba la situación- Y… ¿Y no sabes si ella le dijo algo?
-No, Sora no se quedo por tanto tiempo y los demás estaban lejos- eso le dio un poco de esperanza al rubio. – Lo siento, pero creo que era bueno que lo supieras antes de encontrarte con alguna sorpresa mañana.-esta vez el pelirrojo hizo notar su sinceridad.
-Vale te lo agradezco y no te preocupes.- dijo después de suspirar – será mejor que nos acostemos, mañana hay clases.- después de eso ambos se despidieron, aunque claramente la mente del rubio no se lo iba a dejar fácil, luego de dar vueltas por casi media hora decidió salir un rato a pasear, se coloco unos deportivos y un sweater para no pasar frio y salió al parque sin pensar demasiado.
No tardo mucho en llegar al parque, antes de entrar en este se había comprado una bebida de chocolate caliente de la máquina de la entrada, aunque era más para calentar sus manos, curioso era estar con el verano pisándole los talones y que hiciera frio por las noches, siguió caminando sin rumbo fijo, observo un par de personas que hacían lo mismo que él y otros que se limitaban a estar cerca de la fuente, él hizo todo lo contrario, se fue a la parte más alejada de este, donde las faroles no opacaban el brillo de las estrellas.
-Bueno- con un suspiro se sentó en el banquillo mientras que empezaba a beber el chocolate, trataba de colocar todos sus pensamientos en orden y evitar que otros surgieran de la nada, para decir verdad no sabía que creer, si es que esa fuera la cuestión, claramente no la iba a tener fácil, eso lo entendió desde un principio; suspiro nuevamente con la esperanza de que el viento se llevara sus dudas.
-Un paseo nocturno.- interrumpió una chica que se sentó a su lado.
-¿Eh?-al girarse noto que se trataba de Kairi quien había tomado el asiento.
-Vaya así es como me saludas – dijo bromeando la chica a la vez que miraba las estrellas.
-Lo siento, no esperaba nadie por aquí, menos a esta hora- el rubio imito a su compañera.- ¿Y qué te trae por aquí?
-Nada en especial, suelo venir a veces cuando salgo de la casa de Selphie, me queda de paso a mi casa- explicaba la chica que al igual que el rubio tenía una bebida en sus manos- ¿Y tú qué tal?, para mi si es raro verte por aquí a estas horas.
-Nada en especial, solo no podía dormir.
-Con que sueles caminar cuando no puedes dormir ¿eh?
-No tanto, pero quizás hoy lo ameritaba, por otro lado, ¿no se te hace tarde?
-Vivo a pocas calles de aquí, así que voy sin cuidado.
-Vale – ambos bebieron de sus bebidas mientras que dejaron el silencio pasar.
-¿Y qué tal estuvo el castigo?- soltó de repente su compañera.
¿Cómo?- esa pregunta le agarro desprevenido, la pelirroja no pudo evitar reír al ver la reacción de este.- Digo estuvo bien. – recordo todo el tiempo que paso con Namine, ahora que lo pensaba bien, todo eso parecía el recuerdo de un sueño lejano.
-Un castigo que estuvo bien, wow – La pelirroja no dejaba de reír mientras que el rubio trataba de ocultar su sonrojado rostro en silencio, aunque era difícil que alguien lo notara con la poca luz que había-¿Vistes a Namine?
-Sí, fue toda una sorpresa,
-¿Sorpresa?
-Digo no esperaba verla ahí, quiero decir que no sabía que ella era la delegada-trataba de parecer tranquilo.
-Entiendo- la chica no dejaba de reír ante la explicación del rubio. –Me imagino que se divirtieron, se veían que lo hacían en la clase de deportes.
-Sí, fue interesante-el rubio recordó el instante en que Namine se despidió y con eso volvió a recordar la razón del porque estaba ahí dejando salir un largo suspiro que su compañera no dejo de notar.
-¿Qué sucede?
-Nada, nada.
-¿Seguro?
-Sí, ya sabes cosas que pasan.
-Siempre pasaran cosas, no crees.
-Es inevitable supongo.
-Sí, así es, solo hay que tomar las decisiones adecuadas
-Pero es difícil saber cuál es la decisión adecuada.
-En esos casos siempre es bueno escuchar al corazón.
-No creo que funcione – esta vez el rubio bromeo recordando cómo se ponía su corazón al estar cerca de Namine.
-Quizás no pero al menos intentaras algo diferente.
-¿Y si lleva al camino equivocado?
-Al menos no te quedaras con las ganas de intentarlo.
-Aun así sería caótico para tu propia mente.
-No hay caminos correctos del todo, siempre hay algo que se compromete, pero creo que la mejor opción será luchar para que no quede tan mal.
-Es un buen punto.
-Lo sé- la chica se terminaba de beber su chocolate caliente.- recuerda que tienes amigos y puedes contar con nosotros con cualquier cosa que te preocupe.
-Vale lo tendré en cuenta.- se sintió feliz al escuchar eso, tanto que sonrió al instante, aunque era un poco vergonzoso para él tener que contar algo como lo que le preocupaba en ese momento.
-Creo que será mejor que me vaya a casa- la chica se levanto luego de dar un ligero bostezo- mañana hay clases…
-Si quieres te acompaño – el rubio hizo lo mismo luego de haber bebido todo su chocolate.
-No te preocupes, vivo aquí cerca.
-No aceptare un no, además no podría ver la cara de Sora si se entera que te deje ir sola a estas horas de la noche – se explico el rubio y la chica acepto.
-¿Entonces Vergel Radiante? – rompió el silencio la chica luego de haber salido del parque.
-Sí, así parece, muchos irán ahí.
-Me entere por Sora – el rubio se empezó a preguntar que tanto le decía Sora a ella y si habrá mencionado algo de la conversación que tuvieron en las duchas.-Me cuesta creer que la próxima semana se acabe todo.
-Si a mi igual, parece que fue ayer cuando todos nos conocimos en primaria.- el chico había olvidado ese detalle y nuevamente volvió a recodar a la chica, a buena hora el vino a acercarse a ella, casi que con tiempo límite.- El verano esta a la vuelta de la esquina.
-Es divertido y triste a la vez –dijo con sinceridad.- es un logro, el inicio de algo más grande, pero ya todos no estaremos en el mismo salón – ambos seguían caminando por la desolada calle.- Supongo que solo queda disfrutar lo poco que queda.
-Mejor no lo pude decir – el rubio empezaba a sentirse nervioso nuevamente pero en ese instante recordó algo que ocurrió en la tarde con Namine- Por cierto.
-¿Si?
-¿No sabes a que universidad irá Namine?- la chica se sorprendió ante aquella pregunta.
-En realidad no lo sé, aunque para ser sincera puede que le preocupe eso- la chica se mostraba sería y la sospecha del rubio se confirmaban. – aunque si le llegas a preguntar no creo que se niegue a decirte algo.
-Vale. –Le hubiese querido preguntar algo más de la chica, pero ya habían llegado.
-Bueno gracias por acompañarme, nos vemos mañana. – Se despidió la chica. – Por cierto, llega temprano.- aquella ultimo no lo entendió el rubio, luego de despedirse la chica entro a su casa y el tomo el camino de retorno hacia su casa, esta vez iba a rodear el parque.
Aquella noche tranquila y fresca dejaba cierta incertidumbre en él, tenias cientos de preguntas sin respuestas, dudas que esperaba que se disiparan antes de llegar a su cama y un corazón que se moría por la chica de sus sueños y que a su vez estaba inquieto ante la posibilidad de no poder verla más, sea cual fuese la razón. Paso todo el camino en silencio, tratando de ordenar el desastre que tenia adentro, ya mañana se enteraría de todo y aunque ya había tomado la decisión de luchar por su amor, se pregunto qué pasaría si alguien más estaba en su corazón.
Sin darse cuenta ya había llegado a su casa, al no ver a su madre en esta supuso que se quedaría en la casa de Ventus, lo cual no se alejaba de la normalidad, se fue directo a su cama y decidió descansar dejando así todos sus problemas para mañana.
