Hola chicas bellas! Ya no quise hacerlas sufrir más y decidí dejarles otro capítulo de esta historia. Espero les guste y que me sigan dejando sus reviwes porque me hacen muy feliz.
Gracias por leer.
El bullicio dentro del departamento se hacía cada vez más intenso, Zelena había entrado sin importarle que no la hubieran invitado a pasar y había comenzado a conversar con Emma de una manera acalorada. David y Killian habían intervenido y hablaban uno enzima del otro. Los ojos de Mary Margaret se movían de un lado a otro observándolos discutir y su cabeza comenzaba a doler.
—¡Paren! — Gritó Mary atrayendo la atención de todos. Los cuatro pares de ojos se concentraron en ella y observo a su esposo y a Killian cruzar los brazos mientras miraban de reojo a Zelena y a Emma — Necesitan callarse un momento… ¿Cuál es tu nombre? — Preguntó dirigiéndose a la pelirroja.
—Zelena. — Respondió ella de mala gana.
—Zelena, ¿Por qué dices que Regina ha desaparecido? ¿Qué te hace pensar eso?
—Ayer salió de casa y no ha vuelto.
—Eso no quiere decir que está desaparecida. — Intervino Killian. — Quizá ella solo se fue sin decírtelo y ya.
—¿Y crees que se iría dejando su teléfono tirado en la calle? — Zelena arqueo una ceja cuestionando al moreno mostrando lo irritada que estaba.
—Pues tal vez lo hizo para que nadie lo encontrara. — Respondió Killian.
—Regina no… se habría ido s- sin decir… nada. — Habló Emma frunciendo el ceño — Incluso cuando estaba escapando, Zelena sabía en donde estaba.
—Exacto. — Apoyó la pelirroja — Ella solo salió corriendo y desaparecio.
—¿Salió corriendo? — Preguntó David arrugando la frente. Lucia exactamente como su hija al hacer aquel gesto.
—Después de que Emma hablara con ella, Regina quedo destrozada…
—Un momento. — Interrumpió Mary dando varios pasos hacia el frente. — ¿Hablaste con ella Emma?
—Eso… no importa… ahora. — Respondió la rubia.
—¿Puedo continuar? — Zelena estaba claramente exasperada y Emma asintió con la cabeza. — Como decía. Después de esa platica, Regina decidió buscar a Emma, una última vez. Ella salió del hospital corriendo porque te vio hablando con un chico pelirrojo. — Dijo ella dirigiéndose a Emma — Cuando llegamos a casa, la puerta estaba abierta y mi esposo estaba golpeado… Regina salió corriendo diciendo que todo era su culpa.
—¿Llamaste… a tu madre? Tal vez e-este con… ella… — Sugirió la rubia.
—Fue lo primero que hice… — Zelena se pasó las manos por el cabello — La hemos buscado por todos lados. Parece como si se la hubiera tragado la tierra.
—¿Hay a algún lugar a donde ella pueda ir? — Preguntó David — Tal vez otro familiar o un lugar donde se sienta segura.
—Mi madre y yo somos lo único que ella tiene ahora. — La pelirroja negó con la cabeza — No puedo creer que esté pasando esto. — Ella sintió los ojos arder y un nudo formarse en su garganta.
—Entonces, ¿Crees que alguien se la llevo? — Preguntó Mary mostrando evidente preocupación.
—Estoy segura. Y creo que todos sabemos quién fue.
—Eso es imposible. Gold está en la cárcel. — Dijo Killian
—¡¿Y crees que eso puede detenerlo?! Tiene gente trabajando para él en todos lados.
—Cálmate… Zelena. — Le pidió Emma levantando una mano.
—Regina estaba bajo una identidad nueva, ¿Cómo pudieron rastrearla? — Preguntó Killian.
—No… la ras-rastrearon a ella. — Susurró Emma mirando al suelo. Tenía esa mirada que indicaba que estaba pensando y su padre se dio cuenta.
—¿Qué tienes en mente cariño? — Preguntó su padre.
—No la rastrearon… a ella. — Repitió la rubia — Solo tuvieron que… vigilarme a mí… O a Cora… tal vez hasta a Ze-Zelena y…con eso la encontraron.
—No puede ser. — Susurró Zelena — Comienzo a creer que mi madre tenía razón y ella debió haberse ido de este lugar.
—Quisiera… hablar a solas co-contigo. — Pidió Emma mirando a la pelirroja.
—¿Por qué necesitan hablar a solas? — Cuestionó Mary levantando una ceja.
—Mamá, por favor…
—Déjalas que hablen. — Intervino David mirando a su esposa. A él tampoco le gustaba la idea pero no protestaría a los deseos de su hija.
—Killian… —Habló Emma mirando a su amigo.
—Comenzare a buscar de inmediato. — Respondió él sabiendo lo que la rubia estaba a punto de pedirle. — ¿Puedes darme su teléfono? — Le pidió a la pelirroja. — Tal vez me pueda servir de algo.
Zelena titubeo antes de sacar el teléfono de su abrigo y entregárselo a Killian. El muchacho lo guardo en su chaqueta y salió del departamento. Emma le hizo una señal a la pelirroja para que la siguiera y Zelena camino detrás de ella con paso lento debido a que la rubia a un luchaba por mover su silla de ruedas por si sola. Cuando ambas estuvieron en la habitación de Emma, Zelena se cruzó de brazos y la observo esperando a que hablara.
—Cora… ella me… busco. — Habló la rubia — Me pidió… que… que hablara con… Regina para que ella… se fuera.
—Increíble. — Susurró Zelena — Debí suponer que mi madre recurriría a algo como eso.
—Ella solo quería… proteger a Regina… Y creo que con lo que… está pasando, Cora tenía… razón.
—¿Por eso le dijiste a Regina que no la amabas? — La pelirroja frunció el ceño y Emma asintió — No cabe duda de que eres idiota.
—No voy a dejar… que me hables así.
—¿Cómo puedes pensar que ella se iba a alejar solo por eso? — Zelena negó con la cabeza — Aunque reconozco que lo del doctor fue un buen movimiento.
—No lo hice para… alejar a Regina. — Aclaró Emma — Owen, es solo alguien… que llegó a mi vida y lo que quiero es… seguir adelante con mi vida.
—Tu vida amorosa es lo que menos me interesa en este momento…Lo que importa ahora es mi hermana. Encontrarla.
—Deberíamos llamar… a tu madre, mientras más ayuda tengamos… será mejor.
—Le pediré que venga. — Respondió Zelena y la rubia asintió poniendo las manos en la silla de ruedas para comenzar a avanzar. — Emma. — La llamó ella y Emma se detuvo girando un poco su silla para ver a la pelirroja — Tenemos que encontrarla. — Los ojos verdes de Zelena se llenaron de lágrimas — Tenemos que encontrarla rápido.
El silencio gobernaba el departamento y a las personas que se encontraban en el. David y Mary Margaret estaban sentados en el sofá tomados de la mano y con las cabezas juntas. Zelena y Cora estaban sentadas en los bancos frente a la barra de la cocina con tazas de café medio frio frente a ellas. Por otro lado, Emma estaba recargando la cabeza en el marco de la puerta de su habitación, mirando desde afuera hacia su cama, intentando no preocuparse demasiado por Regina, recordando los momentos que habían vivido bajo esas sabanas. Ella podía jurar que el olor de la morena aún estaba ahí, impregnando las almohadas.
El silencio se rompió cuando la puerta del departamento se abrió y Emma se apresuró a mover su silla de ruedas hasta la sala. Todos los ojos estaban sobre Killian quien tenía los labios apretados en una línea delgada.
—¿Qué lograste averiguar? — Se apresuró a preguntar la rubia.
—Nada. — Respondió el chico negando con la cabeza — Booth me dijo que tenemos que esperar otras 24 horas para poder reportarla desaparecida.
—Puede que no tengamos 24 horas para desperdiciar. — Dijo Cora levantándose de su asiento.
—No podemos hacer nada si el jefe no nos da los recursos. — Continuó Killian. — Hable con algunos policías y me dijeron que tendrán los ojos bien abiertos por si ven algo.
—No podemos quedarnos de brazos cruzados. — Zelena se levantó de su asiento y avanzó un par de pasos hacia adelante. — Tenemos que hacer algo antes de que sea demasiado tarde.
—Tratemos de pensar de esa manera. — Comentó Mary acomodándose en el sofá para poder observar a todos. — Tal vez ella solo se está ocultando…
—Creo que tenemos claro que eso no es lo que está pasando. — Interrumpió Cora — Y si la policía no está dispuesta a ayudarnos entonces yo no me voy a quedar aquí esperando. — Cora tomó su bolso de la barra y comenzó a caminar hacia la salida del departamento.
—¿Crees que puedes… encontrarla tu sola? — Cuestionó Emma haciendo la mujer se detuviera a centímetros de la puerta.
—No lo sé. — Cora dio media vuelta para mirar a la rubia — Pero voy a intentarlo.
—¿Por qué no nos calmamos un poco? — Intervino David levantándose del sofá. — Solo hay una manera de encontrar a Regina y es si trabajamos todos juntos.
—¿Tienes un plan? — Preguntó Cora.
—De hecho, creo que lo tengo. — Respondió David un poco sorprendido de sí mismo — La mejor manera es seguir el rastro desde el comienzo. ¿Cuándo fue la última vez que la viste, Zelena?
—Cuando salió corriendo de la casa. — Respondió la pelirroja — La vi salir por la puerta y cuando la seguí ya no estaba, solo su teléfono.
—Eso quiere decir que tal vez de ahí se la llevaron…
—Tenemos que empezar a buscar ahí. — Habló Killian y David lo miro asintiendo. — Bueno, entonces será mejor que nos pongamos en marcha.
—Iré contigo. — Se apresuró a decir el rubio.
—¿Estás seguro? — Preguntó Mary alzando una ceja.
—Bueno, hace mucho que no hago trabajo de campo pero eso no quiere decir que no pueda ser de ayuda. — David se encogió de hombros.
—Entonces andando. — Killian caminó hasta la puerta seguido por David y todas las mujeres los observaron marcharse con cierta preocupación.
—¿Estás seguro de que es aquí? — Preguntó David observando a través del parabrisas del auto.
Parecía una colonia bastante tranquila y agradable, un típico suburbio de New Yersi, con áreas verdes y familias caminando por las calles.
—Zelena me envió la dirección por mensaje de texto. — Respondió Killian observando su teléfono. — Es aquí.
Ambos se miraron antes de bajar del auto y después miraron a su alrededor. Las personas que caminaban comenzaban a notarlos en la calle. Después de todo, dos hombres con chaquetas de cuero y evidentemente atractivos no pasaban desapercibidos ante las mamás del vecindario. Killian llevaba en las manos una pequeña foto de Regina, la que había impreso Emma cuando le pidió que la investigara, y él y David habían comenzado a detener personas para cuestionarlos sobre si la habían visto en los últimos días.
Normalmente, sus respuestas eran negativas, no sabían quién era ella o no la habían visto por ahí. Solo hubo un par de personas, que eran los vecinos de Zelena, que habían confirmado haberla visto las últimas semanas cuidando a la bebé Robín suponiendo que era la nueva niñera.
—Disculpen. — Los llamó una mujer y ambos hombres voltearon a verla. Era una mujer de mediana edad, de cabello oscuro y piel morena, con ojos cafés y era un poco robusta. — La chica que están buscando… ¿Puedo saber por qué?
—¿La reconoce? — Preguntó Killian mostrándole la foto.
—¿Está en problemas? — Respondió la mujer frunciendo un poco el ceño.
—Ella esta desaparecida. — Respondió David — Su familia la está buscando.
—¿Ustedes son policías?
—Así es. — Killian dio un paso al frente — Y necesitamos que nos diga si la ha visto.
La mujer se quedó callada mirando a ambos hombres y titubeo antes de hablar.
—Ayer por la tarde, un par de hombres se la llevaron. Vi como la metían a un auto estacionado en la esquina. — La mujer señalo el lugar.
—¿Puede decirnos que tipo de auto era? — Preguntó el rubio con cierta esperanza.
—La verdad no. Estaba oscureciendo y solo la vi por la ventana de la casa… No preste mucha atención, no pensé que fuera a estar en problemas… — La mujer se veía preocupada.
—No se preocupe, la información que nos dio nos ayudara mucho. — Dijo Killian tratando de tranquilizarla.
—¿Ella va a estar bien? Regina.
—¿Usted la conoce? — Preguntó David entornando los ojos.
—La chica trabajaba en el restaurante conmigo.
—¿Cuál es su nombre?
—Lorna.
—No se preocupe Lorna… La vamos a encontrar. — Dijo Killian — Gracias por la información.
Lorna asintió y observo a ambos hombres subir a su automóvil. Cuando vio a Regina esa tarde, ella simplemente pensó que la policía había ido por ella, pues sabía que estaba en problemas y después de haber desaparecido del restaurante ella no dudo que la chica hubiera seguido en malos pasos. Pero ahora, con lo que los policías le habían dicho, se había arrepentido de no haber prestado más atención a la chica ese día; ella solo estaba visitando a su cuñada y la vio por casualidad, pero nunca pensó que iba a ser la última vez que alguien la vería.
—Parece que tenían razón. — Dijo Killian entrando al departamento seguido por David — Una persona vio a dos hombres llevarse a Regina y subir a un auto.
—¿Eso es bueno no? — Dijo Mary acercándose a su esposo.
—No del todo. No tenemos placas o modelo del auto. No sabemos hacia donde iban… — Respondió David.
—Pero sabemos quién se la llevo. — Comentó Cora — Pueden interrogar a ese bastardo y decirle que me devuelva a mi hija. — La mandíbula de la mujer estaba tan apretada que las palabras salían entre dientes.
—Ya no tengo jurisdicción sobre él. — Respondió Killian sintiéndose impotente.
—No podemos llegar… a él. — Comentó Emma frunciendo el ceño.
—Tal vez yo pueda. — La vista de todos se concentró en David quien ya estaba sacando el teléfono de su chaqueta para hacer una llamada.
Regina abrió los ojos lentamente sintiendo los parpados pesados y el cuerpo adolorido; parpadeo un par de veces antes de que su vista pudiera aclararse pero no pudo ver mucho con la poca luz que había en el lugar. Sintió sus brazos colgar sobre su cabeza y levanto la vista para comprobar que sus muñecas estaban sujetas a una especie de cadena que la mantenía suspendida en el aire.
—Mira quien despertó. — Escuchó decir a una figura al fondo de la habitación.
—¿En dónde estoy? — Preguntó la morena con la voz ronca sintiendo su garganta seca.
—¿Crees que te escaparías de recibir tu castigo princesita? — El hombre salió de entre las sombras y Regina pudo ver como Marco, uno de los hombres de confianza de Gold, la observaba con una sonrisa de medio lado. — Papi no está nada contento contigo.
Muchas de ustedes acertaron en quien tenía capturada a Regina, pero ¿Qué creen que va a pasar ahora?
