Regina sentía la boca seca, la garganta ardiendo y su espalda dolía como si le estuvieran arrancando la piel. Abrió los ojos lentamente emitiendo un par de gemidos y la luz, bastante brillante, de la habitación la cegó por unos segundos. Pudo ver una sombra aproximarse a ella y parpadeo un par de veces para aclarar su visión.
Graham estaba frente a ella y en ese momento todos sus instintos le gritaron que se levantara y corriera pero el dolor de su espalda y brazos no la dejo moverse más de unos centímetros sobre la cama en la que estaba recostada. Ella sintió cables conectados en el pecho y un tubo de oxígeno en su nariz y después de recorrer el lugar con los ojos se dio cuenta de que se encontraba en un cuarto de hospital.
—Tranquila. — Habló Graham mostrando las palmas de sus manos — No voy a hacerte daño.
—Aléjate de mí. — Pronunció con dificultad Regina.
—No voy hacerte daño. — Repitió su hermano — Necesito que te tranquilices o vas a lastimarte.
—Estas despierta. — Zelena entro a la habitación con una sonrisa en su rostro y dos vasos de café en las manos. Le entregó una a Graham y después miro a su hermana — ¿Cómo te sientes?
—Quiero que se vaya. — Respondió la morena con lágrimas en los ojos — Él estaba ahí…
—Necesito que te calmes. — Le pidió su hermana tomándola de la mano — Graham no va a hacerte daño… Todo era parte del plan.
Regina frunció el ceño e intercalo su mirada varias veces entre la pelirroja y el chico.
—¿Cuál plan?
5 días antes.
—¿Quieren que haga qué? — Graham frunció el ceño mientras se recargaba en la incómoda silla de la sala de visitas.
—Es la única forma en la que podemos salvarla. — Respondió David apoyando los codos en la pequeña mesa que tenía enfrente.
—¿Están seguros de que ellos la tiene?
Killian abrió el sobre amarillo que tenía en las manos y saco un par de fotografías, colocándolas en la mesa para que Graham pudiera verlas.
—¿Los reconoces? — Preguntó él.
—Son Marco y su hijo Agust… ¿Ellos se la llevaron?
—Son las imágenes del aeropuerto hace menos de dos días. — Killian saco una fotografía más del sobre y la colocó en la mesa — Esta de aquí — Él apunto a una de las figuras en la imagen — Creemos que es Regina, concuerda con sus características físicas aunque no se pueda ver su rostro.
Graham miro las fotografías y sintió su estómago revolverse y de pronto las esposas parecían estar más apretadas alrededor de sus muñecas.
—Necesitamos actuar rápido. — Insistió David — No sabemos cuál sea el plan de estos sujetos… Emma menciono una boda…
—Horsellini. — Susurró Graham y después apretó los labios en una línea — ¿Cómo es posible que aun estando en la cárcel, Gold sea capaz de hacer todo esto? — Él negó con la cabeza — Regina es su hija… — Graham apretó los puños — ¿Qué es lo que quieren que haga?
4 días antes.
—¿Alguna duda? — Preguntó David mientras le entregaba a Graham un sobre con los papeles que necesitaba para viajar.
Después de las evidencias mostradas y la declaración de Graham, el FBI había accedido a participar en la búsqueda de Regina. Tenían los recursos, las personas y un agente infiltrado, por así llamarle al hermano de Regina.
—No estoy seguro de que vayan a creerme. — Respondió Graham tomando el sobre.
—Tenemos a varias personas vigilando los lugares en donde ellos han sido vistos. — Explico Killian — Por lo que sabemos, ellos no han tenido comunicación con tu padre, solamente con Horsellini. Aun así, no estamos seguros de en qué lugar tienen a Regina exactamente.
—Probablemente estén en la casa de seguridad de mi padre. Es una propiedad adquirida recientemente así que no aparece en la lista de sus bienes que la policía tiene.
—¿Sabes dónde está? — Preguntó Emma desde su silla de ruedas mirando a Graham. Él asintió rápidamente — Entonces, lo único que tienes que… hacer, es ir allí y convencerlos… de que tu padre te envía.
—Ellos saben que yo lo traicione.
—Puedes hacerlos creer que todo era parte del plan. Para que Regina confiara en ti. — Habló Killian — Diles que tu padre solo está en prisión para mantener las apariencias pero que no tardan en sacarlo de ahí.
—Espero que esto funcione.
—Va a funcionar. — Respondió la rubia con decisión.
2 días antes.
—Graham me envió un mensaje codificado. — Informó David — La boda se llevara a cabo hoy.
—¿Crees que funcione? — Preguntó Killian colocándose al lado del hombre.
Ambos miraban por la ventana de la casa en donde estaban escondidos, ellos y otras 20 personas enviadas del FBI.
—Espero que sí. — David se cruzó de brazos — Tiene que funcionar… No quiero regresar a casa y decirle a Emma que no pudimos hacer nada. No quiero ver esos ojos de cachorrito en su rostro haciéndome sentir culpable por no haber logrado mi cometido.
—Creo que por más desgarradores que sean los ojos de cachorrito de Swan, lo que en verdad debería preocuparnos es que Cora nos arranque el corazón si no le entregamos a su hija… Digo, has visto la mirada de esa señora. — Killian resopló — Parece la villana de los cuentos.
—Solo se preocupa por su hija. — Argumentó David — Es natural que los padres se preocupen cuando sus hijos están en peligro.
—Deberíamos empezar a movernos. — Sugirió Killian.
—Prepara al equipo. Saldremos en 30 minutos.
Killian asintió y se apresuró a seguir las indicaciones de David.
Escondidos entre los árboles y plantas del lugar, un grupo de aproximadamente 30 hombres armados se escondían. David había agradecido que la boda se llevara en un lugar como ese, pues les proporcionaba escondite esperando el momento indicado para actuar.
Desde que habían salido de la casa, en la boca de su estómago se había formado un nudo. Habían estado observando de cerca a Graham y a los dos hombres que lo acompañaban. Estaba seguro de que Graham había notado su presencia, pero para su suerte Marco y su hijo no. Al hombre se le cayó el alma al suelo cuando observo las condiciones en las que Regina se encontraba y se preguntó si habían tomado la decisión correcta de esperar hasta la boda para rescatarla.
La chica lucia pálida, débil y apenas podía caminar. De no ser porque su hermano la sujetaba, probablemente la chica caería al suelo en un santiamén.
Con lentitud, David miro hacia sus costados observando a todos sus hombres en posición. Killian estaba a unos metros de él con un arma en las manos y un chaleco antibalas. David cerró los ojos por dos segundos rogando porque el plan saliera bien. Aunque en ese momento nada estaba seguro, solo quería que cada uno de esos hombres regresaran a sus familias. Él volvió a enfocar su vista al frente y respiro profundo un par de veces tratando de mantener su pulso fijo.
Todo pasó de una manera rápida; Regina cayó al suelo y dos segundos después Graham estaba apuntando su arma a la cabeza de Horsellini y esa fue la señal para que todos salieran de su escondite.
—Todo fue plan de la rubia. — Zelena se sentó en la silla frente a la cama de su hermana y cruzó una pierna encima de la otra. — El que Graham se infiltrara fue todo idea de Emma y su padre. También el chico ese ayudo.
—¿Cómo saliste de la cárcel? — Preguntó Regina mirando a su hermano.
—Me ofrecieron un trato. — Explicó él — Los ayudaba a capturar a Horsellini y obtenía a mi hermana de vuelta y tres años en prisión y tal vez libertad condicional.
—¿Emma y David te ofrecieron eso?
—Ellos no, el FBI fue quien lo hizo… Emma y David solo querían encontrarte pero necesitaban más recursos.
—Pasamos días tratando de averiguar qué era lo que había pasado. — Intervinó Zelena tomando la mano de su hermana — Yo estaba segura de que te habían raptado pero no tenía pruebas hasta que una mujer hablo con Killian y David y les dijo que había visto cuando dos hombres te habían llevado en un auto.
—Cuando salí corriendo ese día, yo… — Regina trato de acomodarse en la cama e hizo una mueca de dolor — Iba a llamar a mamá, para decirle que me iría de la ciudad con ella, que estaba de acuerdo. Pero antes de que pudiera hacerlo sentí un golpe en la nuca y lo siguiente que supe es que estaba colgando encadenada en un cuarto oscuro.
—No puedo creer que Gold te hiciera esto. — Graham hablo con la mandíbula y los puños apretados — Este infierno no va a parar nunca.
—Es por eso que creo que Cora tiene razón. — Zelena hizo una mueca — No creo que este sea el lugar más seguro para ti.
—Por fin, alguien que habla con un poco de sentido. — Las miradas de los chicos fueron hacia la puerta en donde Cora estaba recargada en el marco de la puerta con una pequeña sonrisa — Me alegra que hayas despertado cariño.
—Mamá. — Regina sonrió levemente observando a su madre acercarse a ella.
—No puedes discutir conmigo cariño. — Continuó Cora deteniéndose al lado de la cama de su hija — Vamos a salir de aquí en cuanto te den de alta y no voy a aceptar un no por respuesta.
—¿Enserio vas a salir con ese doctor? — Preguntó Mary Margaret arreglando el cabello rubio de su hija.
—La cita estaba programa días atrás no puedo solo… Cancelarla. — Respondió Emma mirándose en el espejo frente a ella.
Su habla había mejorado con la terapia constante y ahora tenía completa movilidad de sus brazos. La doctora Torres decía que era un gran avance y que de esa manera se podían concentrar en sus piernas.
—Regina… — Mary se puso frente a su hija para mirarla a la cara — ¿Si recuerdas a Regina? — Emma rodo los ojos — Esta en una cama de hospital después de haber sido secuestrada y tu enserio vas a ir a una cita.
—Necesito continuar con mi vida mamá. — Se defendió Emma.
—¿Y crees que ese doctor va a ayudarte a hacerlo?
—Owen es una gran persona…
—¡Fue tu doctor Emma! — Exclamó su madre con desesperación — No digo que no sea una buena persona pero a penas lo conoces y Regina… Ella te ama…
—¿Por qué la estas defendiendo mamá? La odiabas hace un par de días.
—La chica no tiene la culpa de la familia que tiene — Mary se puso en cuclillas para quedar a la altura de Emma — Regina es una buena chica y ella te ama. Y estoy segura que tú la amas a ella. ¿Por qué negarse a la idea de estar con ella?
—No lo entiendes. — Respondió la rubia con un nudo en la garganta — No puedo continuar con mi vida sintiendo miedo de que algo malo suceda. Estar con Regina, va a hacer mis días un cuento de terror. Gold no los va a dejar en paz y yo no quiero verla morir entre mis brazos… No quiero ver que lastimen a las personas que amo. No lo voy a permitir. — Un par de lágrimas se escaparon de los ojos verdes de Emma — Voy a continuar con mi vida, sin Regina en ella.
