Hola hola, regrese con un nuevo capítulo para ustedes que espero y les guste. Gracias por todos sus reviwes y por seguir esta historia.
Gracias por leer.
Alarmada, Regina miro a Emma quien le respondió con una triste sonrisa de medio lado y le tomo la mano a la chica porque necesitaba sentirla con ella, sentirla cerca.
—No, no volverás a caminar. — Afirmó Shepard — Esa es la mala noticia, pero tenemos una buena noticia.
—¿Que puede ser bueno si ella no volverá a caminar? — Regina sonaba algo molesta y decepcionada.
—Hay una mínima posibilidad que la doctora Torres y yo hemos encontrado para poder hacerte caminar de nuevo. — Ambas chicas fruncieron el ceño. — Es arriesgada y no garantiza nada.
—No entiendo — Dijo Emma — Me están diciendo que no volveré a caminar y después me dicen que existe la posibilidad de que lo vuelva a hacer.
—Es una muy pequeña posibilidad Emma — Respondió Callie — Demasiado pequeña, por eso no queremos asegurar nada... El doctor Shepard y yo, hemos estado trabajando en un proyecto para personas que usan prótesis en donde colocamos un dispositivo en su cerebro que los ayuda a mover la prótesis como si fuera su propia extremidad.
—Queremos implementar esta técnica contigo Emma. — Explico Shepard — Queremos poner este dispositivo en tu cerebro y conectarlo a tus piernas por así decirlo... Es una cirugía mayor y arriesgada y...
—Puede que no funcione — Completó Emma asintiendo.
—Tenemos fe en esto — Agregó la doctora Torres — Nunca lo hemos probado de esta manera, pero puede que funcione y si es así, recuperaras tu movilidad total. Claro, tendremos que trabajar con más terapia pero es posible que vuelvas a ponerte de pie.
—Creo que necesito pensarlo — Respondió la rubia mirando a Regina — Necesitamos pensarlo. — Corrigió ella.
—Emma, sé que es algo aterrador, pero tú has superado las expectativas. Después del daño que sufrió tu cuerpo ni siquiera deberías ser capaz de hablar o mover tus brazos, y aun así, aquí estas frente a mí, mejor de lo que cualquiera esperábamos — Shepard le dedico una pequeña sonrisa — Tengo fe en ti y tengo fe en nosotros, en que podemos lograr que camines, que recuperes tu vida...
—Les dejare saber cuándo tengamos una decisión — Interrumpió ella.
Ambos doctores asintieron y se pusieron de pie observando a las dos chicas salir de la habitación.
Un mes después.
Regina se movía por todo el departamento de manera veloz e histérica repasando cada detalle, poniendo cada cosa en su lugar.
—Todo está perfecto, cariño. — Dijo Emma por décima vez mientras miraba a la morena.
—Todo tiene que estar en orden. ¿Qué tal si no le gusta la casa?
—Es un niño de cinco años, no se va a fijar si las cosas están en su lugar o no.
La chica se detuvo y fulmino a la rubia con la mirada. El timbre sonó un par de veces y Regina desvío la mirada hacia la puerta y Emma hizo una mueca parecida a una sonrisa. La morena camino hasta la puerta y respiro profundo antes de tomar la perilla para abrirla.
Del otro lado estaba una mujer algo robusta y de cabello oscuro salpicado con algunas canas y tenía un rostro curtido por la edad; a su lado, pegado a su cuerpo, estaba un pequeño niño de cabello oscuro y grandes ojos cafés los cuales estaban clavados en el suelo.
—Usted debe ser la señorita Mills — Habló la mujer. Regina asintió con una pequeña sonrisa — Él es Henry — La mujer hizo que el niño diera un par de pasos hacia el frente - Henry, te estarás quedando con la señorita Mills y la señorita Swan por un tiempo, así que se educado y saluda.
—Buenas tardes señorita. — Habló el pequeño mientras se tomaba sus manitas y levantaba la vista hacia la morena.
—Dime Regina. — Dijo ella inclinándose a la altura de Henry — Vamos a ser amigos, así que nada de señorita.
El pequeño asintió con timidez y la trabajadora social le tendió a Regina una pequeña maleta deportiva.
—Esta es su ropa.
La morena asintió y la tomo, la señora se despidió del niño acariciándole el cabello y se retiró del lugar.
—Pasa Henry, te ensañare el lugar.
El niño dio un paso al frente entrando al departamento y Regina cerró la puerta tras él; Henry comenzó a observar el lugar con curiosidad y sus ojos se detuvieron en Emma quien lo observaba con una pequeña sonrisa.
—Hola Henry. — Saludo la rubia acercándose un poco a él. El pequeño se quedó observando los brazos de Emma que movían su silla. — Soy Emma, me da mucho gusto tenerte aquí.
—Gracias por aceptarme en su casa.
Regina y Emma sonrieron ante el comentario del pequeño y la rubia sintió un nudo en la garganta pensando en que tal vez el estuviera entrenado para decir eso cada vez que alguien lo acogía en su hogar.
—¿Qué tal si te mostramos tu habitación? — Preguntó la morena acercándose a él y poniendo una mano en su hombro. El niño asintió y dejo que la morena lo guiara mientras Emma los seguía por detrás.
Los tres entraron a la habitación (que antes era de Regina) y Henry se detuvo en seco abriendo los ojos como platos. La habitación era de color azul pastel y había una cama con un cobertor de cars y almohada grande con una funda azul; había un tapete de juegos al lado de la cama con varios autos de juguete aun en su empaque, así como peluches y algunas figuras de acción.
—Nos dijeron que te gustaban mucho los autos. — Comentó Emma — Espero que todo sea de tu agrado.
—Esto... ¿Todo es mío? — Preguntó Henry quedándose con la boca abierta.
—¿Te gusta? — Regina lo miro expectante. Después de todo ella se había encargado de decorar y organizar el lugar hasta el último detalle.
—Nunca había tenido juguetes para mí solo. — Respondió el pequeño — Tampoco una habitación.
A las chicas se les encogió el corazón ante la respuesta del pequeño e intercambiaron miradas.
—Ahora la tienes, chico. — La rubia tomo la mano del niño y este le sonrió de medio lado.
—Henry está dormido aun. — Informó Regina recogiéndose el cabello en una coleta — Estuve revisando su ropa y creo que deberíamos comprarle un poco más si no queremos ponerle la misma camiseta dos días seguidos.
—Tal vez podemos ir de comprar el domingo — Respondió la rubia mientras cortaba un trozo de waffle.
Emma no sabía cómo Regina había hecho el desayuno, de había dado una ducha y ya estaba lista para irse a trabajar. La rubia había despertado hace una hora y después de darse la ducha con Regina y de que ella la ayudara a vestirse se había sentado a la mesa sin tener que preocuparse de nada.
—Sí, me parece buena idea y podemos llevarlo a comer pizza — Sugirió la morena con una pequeña sonrisa. Emma sonrió sabiendo que en su interior, a Regina le agradaba Henry más de lo que ella quería admitir.
—Tengo que irme, ¿Crees que tu madre tarde mucho en llegar?
—Puedes irte, yo me quedare a esperarla.
El timbre sonó un par de veces y después la puerta se abrió mientras Mary entraba al departamento.
—Deberían cerrar con llave, sobre todo ahora que hay un pequeño en casa — Saludo la mujer caminando hasta su hija.
—Te estábamos esperando. — Se defendió la rubia mientras recibía un beso en la mejilla por parte de su madre.
—Henry aún está dormido. — Habló Regina saludando con un beso a la mujer.
—Creo que no. — Comentó Mary señalando con la cabeza hacia el pasillo donde el pequeño Henry arrastraba los pies en su camino hacia ellas.
—Hola chico. — Emma sonrió de medio lado — ¿Cómo dormiste?
—Aún tengo sueño, pero mi pancita tiene hambre.
Las tres mujeres sonrieron con ternura ante el niño que se restregaba los ojitos frente a ellas.
—Entonces siéntate y te serviré unos waffles.
Henry asintió y Regina sonrió mientras caminaba a tomar un waffle y depositarlo en un plato de plástico (que había comprado previamente. Sabía que los niños y los platos de cristal no eran una buena combinación) y se lo llevo al pequeño quien ya estaba sentado al lado de Emma.
—Henry, ella es Mary Margaret. — Informó la rubia — Ella es mi madre y se quedará contigo mientras Regina y yo trabajamos.
El niño miro con ojos curiosos a la mujer de cabello corto que le sonreía ampliamente. "Parecía un hada pixie, como la de los cuentos" pensó él.
—¿Tu eres la madre de Emma?
—Así es. — Respondió Mary.
—No te ves vieja. — El niño tomó un trozo de waffle con las manos y se lo metió a la boca.
—Bueno, muchas gracias por eso. — Las tres mujeres rieron por lo bajo y observaron a Henry comer con sus manos, bastante concentrado en lo que hacía. Mary se sentó al lado del niño y colocó los brazos sobre la mesa inclinándose hacia él. — ¿Qué te gustaría hacer el día de hoy?
—Emma me dijo que en la televisión había muchas películas de superhéroes.
—¿Quieres que las veamos?
—Me gustaría mucho.
—Yo me encargo. — Dijo Mary hablándole a su hija — Así que ya pueden irse porque Henry y yo pasaremos un día increíble.
—Llámanos si necesitas algo. — Habló Regina — Yo estoy solo a unas cuadras de distancia.
—Váyanse ahora. — Repitió la mujer — Tu padre está esperando abajo para llevarte al trabajo, así que apresúrate.
La rubia asintió y comenzó a mover su silla de ruedas hacia la puerta y Regina camino tras ella; antes de salir del departamento ambas miraron por última vez al niño quien devoraba su desayuno mientras hablaba con Mary Margaret sobre superhéroes. Emma estaba segura que su madre no entendía ni la mitad de lo que el niño estaba diciendo, pero la mujer solo sonreía.
Una semana después.
—Henry esta finalmente dormido. — Informó Regina entrando a la habitación. La morena se dejó caer sobre la cama dejando escapar un resoplido y Emma la miro de reojo con el ceño fruncido y el teléfono en las manos. — No puedo entender como tiene tanta energía. Creo que tu madre lo está dejando comer demasiados caramelos… — la chica miro a la rubia quien seguía con una mueca en el rostro — ¿Pasa algo? — Preguntó ella recargándose sobre sus codos.
—Acabo de recibir una llamada algo extraña. — Respondió Emma mirando a la morena.
—¿Quién era?
—Callie… la doctora Torres.
—¿Qué quería? — Regina frunció el ceño y se incorporó para poder mirar mejor a la rubia.
—Invitarnos a cenar con ella y su esposa.
Ambas se miraron y Regina arrugó aún más la frente. Emma sólo se encogió de hombros y dejo el teléfono de lado.
—¿Por qué la doctora Torres nos invitaría a cenar?
—Dijo que quería que fuéramos amigas… Aunque yo creo que tiene algo que ver con la cirugía.
—¿Ya tomaste una decisión?
—No quiero hablar de eso.
—¿Y qué le dijiste? A tu nueva amiga Callie.
Ambas chicas sonrieron y Emma negó con la cabeza entendiendo el tono burlón de la morena.
—Le dije que iríamos… Está atrapada conmigo es esto.
—Espero que sea una buena cena.
Regina se dejó caer de nuevo a la cama y se abrazó al cuerpo de la rubia; Emma sonrió de medio lado y le dio un beso en la frente mientras se acurrucaba con ella.
Dos noches después.
—Me alegra mucho que vinieran. — Callie sonrió haciéndose a un lado para dejar pasar a las chicas a su departamento.
Emma y Regina sonrieron y entraron en el lugar observando todo a su alrededor; era un departamento bonito y decorado con buen gusto. La mesa estaba en medio del lugar con copas y velas.
—Agradecemos que nos hayan invitado. — Respondió Regina cortésmente,
—Bueno, me gustaría que fuéramos amigas. — Callie se encogió de hombros — En verdad me agradan mucho. —Las chicas sonrieron y la sonrisa de la doctora se hizo más amplia — Por favor, tomen asiento, serviré la cena.
Regina caminó hasta el comedor y retiro una silla para que la rubia pudiera acomodar su silla de ruedas en el espacio y después la chica se sentó en la silla a su lado. Callie apareció frente a ellas con un bowl repleto de ensalada que deposito en la mesa.
—Callie, tengo el vino y el pastel. — Informó una mujer rubia entrando al departamento y después camino hasta la doctora para darle un beso en los labios —Hola. — Saludó mirando a las chicas.
—Ella es mi esposa, Arizona. — La presentó Callie.
—Ustedes deben ser Emma — Arizona señalo a la rubia — y Regina — Señalo a la morena.
—Es un placer conocerte. — Saludó Regina y ella sonrió.
Callie tenía razón, Arizona era una rubia bastante linda; su cabello ondulado le llegaba a los hombros y tenía una bella sonrisa con hoyuelos que resaltaba sus ojos azules. Era delgada y unos centímetros más pequeña que su esposa, probablemente de la misma altura que Regina.
—Bueno, creo que podemos comenzar a cenar. — Habló Callie — Traeré los cubiertos y los platos.
La cena había comenzado bien, las cuatro mujeres tenían comida en sus planos y vino en sus copas. Se miraban algunas veces e intercambiaban pequeñas sonrisas.
—Todo está delicioso. — Comentó Regina rompiendo el silencio.
—Todo lo preparo Callie. — Respondió Arizona — Yo soy un desastre en la cocina.
—Yo también. Aunque Emma pretende que le gusta todo lo que cocino.
Las cuatro chicas rieron y Emma tomó la mano de su chica.
—Haces unos waffles fabulosos. — Ella sonrió con ternura y las mujeres frente a ellas emitieron un "Awww".
—¿Cómo se conocieron? — Arizona las miro expectante con una pequeña sonrisa.
—La noche que llegue a la ciudad me asaltaron, y Emma me ayudo. Es policía, así que amenazó al ladrón con un arma y después me invito una hamburguesa y me dio la oportunidad de vivir en su casa.
—¡Wow! Qué valor. — Exclamó la mujer rubia — Supongo que desde ese momento te enamoró.
—La mujer más hermosa que yo hubiera visto — Regina sonrió mirando a Emma y ella se sonrojó bajando la vista a sus piernas — ¿Ustedes cómo se conocieron?
—En el hospital. — Respondió Callie — Arizona es cirujano pediatra.
Todas las chicas sonrieron tímidamente y después Callie le dio un leve codazo a Arizona que no pasó desapercibido por las chicas.
—¡Emma! — Habló Arizona — Callie me dijo que estas considerando los sensores para recuperar el movimiento de tus piernas.
La chica rubia hizo una mueca al saber que su predicción se estaba haciendo realidad y Regina solo miro a la chica esperando su respuesta.
—Todavía lo estoy pensando… Es difícil tomar una decisión de esa magnitud.
—Callie y Derek tienen un gran proyecto entre manos. Yo misma lo he estado considerando.
—¿Tú? — Emma frunció el ceño y Arizona asintió.
—Arizona perdió una pierna en un accidente hace un par de años. — Habló Callie — Ella fue mi inspiración para comenzar con este proyecto.
—Lo siento, debió ser difícil.
—Lo fue, pero hay que seguir adelante.
Ambas rubias hicieron una mueca parecida a una sonrisa y escucharon a Regina aclararse la garganta.
—Callie, deberías darme la receta de este pollo, enserio esta delicioso.
Emma sonrió agradeciendo a la morena por cambiar de tema. Sabía que el ambiente se había tornado tenso y de verdad no quería discutir su futuro, por lo menos no esa noche.
—Es una gran vista. — Habló Emma con la mirada al frente mientras de reojo observaba a Arizona colocarse junto a ella.
—Es una de las razones por las cuales compramos este lugar.
Ambas rubias se encontraban en la pequeña terraza del departamento observando las luces de la ciudad y el cielo estrellado frente a ellas mientras sus respectivas parejas se encontraban en la cocina "intercambiando" consejos de cocina. Aunque Emma sabía que Callie era la única que daba esos consejos.
—Callie es bastante insistente. — Comentó Emma con una sonrisa de medio lado.
—Solo quiere ayudar. Intenta tanto arreglar las cosas que a veces no se da cuenta de que no hay nada que arreglar.
—¿Cómo fue? Perder la pierna.
—Primero fue un shock. Nunca esperas perder una parte de ti, literalmente… Callie, ella fue la que tomo la decisión. — Arizona sintió un nudo formarse en su garganta y carraspeo — Sé que fue la decisión más acertada, si no la infección me hubiera matado, pero fue duro. Sentirse impotente, y saber que los demás sienten lastima de ti. — Ella negó con la cabeza — Eso es lo peor. Pero cuando tú sientes lastima de ti mismo, no hay nada que pueda hacer que sigas adelante. — La rubia se levantó ligeramente su pantalón mostrándole a Emma su prótesis de pierna — Hoy hay tanta tecnología que puede ayudar a seguir adelante que ya nadie nota que una pierna falta o que tienes algo que te ayuda a moverte.
—¿Planeas utilizar los sensores?
—No. — Emma frunció el ceño y Arizona levanto la mano — No me malinterpretes, como te dije, el trabajo de Callie y Derek es impecable; lo he visto con mis propios ojos. Pero yo puedo caminar Emma, no hay nada que me lo impida. Puedo moverme con libertad gracias a la prótesis y la mayoría del tiempo nadie lo nota. Pero esos sensores en personas que no pueden mover ni siquiera un dedo, es algo que les ayuda a recuperar su vida.
—¿Crees que funcionaria conmigo?
—Hay una gran posibilidad… Emma, puedes recuperar tus piernas, las dos. Sé que nunca va a ser lo mismo, porque tú ya no eres la misma. Pero puedes intentar un nuevo comienzo y creo que estos sensores te ayudaran a hacerlo.
—No estoy segura… — Emma hizo una mueca — Quiero decir, estoy segura de que Callie hará un buen trabajo, pero no estoy segura de querer hacerlo. ¿Qué tal si no funciona? No quiero ilusionar a mis padres o a Regina, no me quiero ilusionar creyendo que volveré a ponerme de pie…
—Emma, se por lo que estás pasando. Tal vez no sea la misma situación, pero lo entiendo. — Arizona giro para mirar a la chica y le dedico una pequeña sonrisa — Pero no hay peor lucha que la que no se hace… Y si necesitas hablar con alguien, puedes contar conmigo… Rubias unidas.
Ambas rieron y Emma asintió regresando su vista al frente. Esa chica le agradaba.
Una semana después.
—¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres decirnos? — Preguntó Mary Margaret mirando a su hija.
Mary, David y Killian estaban reunidos alrededor de la barra de la cocina con la vista en Emma quien se tomaba las manos poniéndolas sobre su regazo. Regina apareció por el pasillo y se colocó al lado de la rubia.
—Ahora que estamos todos, me gustaría que habláramos de algunas cosas.
—Dinos que pasa de una vez Swan — Habló Killian.
—He decidido seguir adelante con la cirugía.
Nota: Desconozco si es posible realizar los avances medicos que menciono pero los utilizo con el fin de la historia.
