Yo: hola jóvenes ninjas. Pues aquí os traiga el capi 2 de la historia.

Mikey: un poco tarde no?

Yo: estuve un poco ocupada. Entre la escuela, la casa y cuidar a mi hermano casi no tuve tiempo de escribir, y suerte que ya terminé.

Mikey: tampoco debe ser para tanto.

Yo : :( Antes de que eche a Mikey de aquí a patadas os dejo con la historia. Y como nos leemos...

Mikey: nos leemos abajo y que empiece el show.

Yo: Mikey más te vale que corras por que TE LA HAS GANADO. (Me echo a correr detrás suya por la habitación de la nada)

Mikey: lo siento, pero me encanta hacer eso.

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Mikey miró asombrado a lo que tenía delante. Un camino entero echo de dulces. Las plantas eran de golosina y el camino del suelo de azúcar. Había flores-piruleta a los lados y los árboles en vez de hojas tenían algodón de azúcar. También había regaliz, nubes, palomitas, pica-pica, bolas ácidas, chocolate, todo por el suelo. Mikey tenía los ojos abiertos y la boca agua.

-¡ME ENCANTA ESTE SITIO!- gritó mientras daba saltos de alegría por el camino y se comía todo lo que encontraba.

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-Wow- Casey miraba el paraíso en el que estaba Mikey. Todos estaban asombrados ante la imagen que veían.

-¿Eso es...un bosque de golosinas?- preguntó incrédulo Donnie.

-Eso parece.

Leo, Raph, April y Casey miraban a un contento Michelangelo correteando y saltando como un niño pequeño mientras Donnie inspeccionaba la pantalla mágica.

-Increíble, es como una pantalla de conexiones dimensionales a partir de una superficie...

-Si si Donnie pero para ya de charlas científicas.- se quejó Raph.

-¿Es que no os interesa?

-No.- contestaron al unisolo Raphael y Casey. Donnie sólo se llevó la mano a la cara con fastidio.

-Mikey se lo pasa en grande.- comentó April.

-Sí, ya lleva por lo menos dos kilos de golosinas.- comentó Leo divertido.

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-No me imphotaria esphar un phato aquí- dijo Mikey con la boca llena de algodón de azúcar. Lo tragó todo de una vez y siguió hablando en voz alta-. Ya si hubiera aquí pizza me quedaría a vivir- en la vida real sacó un "cómo no" de parte de sus hermanos-. Vale, ahora tengo que concentrarme en volver a casa- miró pensativo al suelo-. Puedo seguir el camino de azúcar hasta un pueblo o una ciudad y preguntar a la gente, o también puedo volver atrás he ir por la puerta. Pero en el cuento sólo servia de entrada, a no ser que... Auh- pero se chocó con una seta roja gigante. Miró la seta y vio que era el doble de grande que él. Era roja con lunares blancos y al subir la cabeza pudo ver que, encima suya se encontraba una oruga azul de brazos cruzados y fumando una pipa tranquilamente. La oruga miraba a Mikey pero sin prestarle la menor atención. Mikey lo reconoció de inmediato quién era.

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Los chicos miraron asombrados como Michelangelo se encontra cara a cara con una oruga azul gigante que encima fumaba tranquilamente una larga pipa.

-¡Ya se de que me suena ese sitio!- gritó de repente Donnie- Esa es la oruga del cuento de Alicia en el país de las maravillas.

-¿Me estás contando que Mikey a viajado a un cuento de niños? ¡Venga ya!- dijo Raph lanzando la mano al aire y con un ligero toque de queja.

-Es verdad, en el cuento sale el jardín de la reina, el camino y además la oruga azul. Que más quieres Raph- le dijo Donnie-. No sé cómo Mikey a llegado allí y créeme que no hay una parte que dice que es un disparate pero mira- le señala la pantalla-. Lo estás viendo con tus propios ojos.

Raph iba a decirle algo pero Casey le interrumpió.

-Callaos los dos, que no escucho.- dijo Casey sin despegar la vista de Mikey y agitando la mano en el aire para que le vieran. Ahora mismo parecía que estaba viendo una telenovela. Los chicos (incluyendo a April) tenían una mirada de fastidio clavada en él. ¿Acaso no se interesaba en la charla de que Mikey podía estar en un cuento de niños?

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Mikey y la oruga se quedaron mirando durante unos minutos hasta que al final la oruga se sacó la pipa de la boca y habló con voz somnolienta.

-¿Quién eres?

-Me llamo Michelangelo señora oruga.- le habló educadamente Mikey como lo hizo Alicia. "Si es como en el cuento la oruga me sacará de los nervios. Hablaré con cuidado." pensó Mikey.

-Señor.- replicó la oruga.

-Lo siento- dijo de inmediato la tortuga-. ¿Sabe usted cómo puedo salir de aqui?

-Cruza esos árboles y ya.- dijo eso y volvió a poner su pipa en la boca. Mikey miró confundido a la oruga hasta que entendió que se refería a cómo salir del bosque de dulces.

-No me refiero a eso señor, lo que quiero decir es cómo se sale de este mundo.- la oruga se quedó unos minutos en silencio fumando su pipa y haciendo nubecitas en forma de O hasta que paró y miro a Mikey.

-No lo sé y no me importa.- respondió secamente la oruga. A Mikey eso le enfado muchísimo y para controlarse y no empezar a gritar respiró hondo y volvió a hablar educadamente.

-¿Conoce a alguien que lo sepa?

-¿Que sepa el qué?- preguntó.

-" Pero si se lo acabo de decir." pensó Mikey molesto. Respiró hondo y repitió.

-Que sepa cómo puedo volver a casa.

-Tu no me dijiste eso- le escupió secamente la oruga-. Tu me dijiste que querías irte de este mundo, no volver a casa.

-Pues claro- dijo Mikey olvidándose de su educación-, quiero irme de aquí para volver a casa. Es lógico.

-No, no lo es- dijo bajando de la seta-. Y por que viniste aquí para luego volver. No es lógico.

-" Evidentemente no vine a propósito"

- Al atravesar el camino de azúcar- le empezó a decir la oruga señalando unos montes al final del bosque- cruza esa montaña que hay allí, encontrarás a una persona sabia y lista que te ayudará.- y al decir eso se marchó dejando una fila de humo con forma de O. Mikey giró la cabeza hacia el camino que le enseñó y empezó a caminar.

-Pues no ha sido tan horrible como en el cuento- dijo en voz alta mientras emprendia el camino-. Me pregunto quién será esa persona tan sabia y lista que decía la oruga. En el cuento no me suena nadie así.

Al cabo de media hora llegó a una colina donde la vegetación ya era normal. Mikey puso una cara de disgusto al ver que ya no tendría dulces para comer pero se acordó de su principal misión. Miró decidido la montaña y empezó a subir. Mientras subía en su mente se imaginaba quién podría ser esa persona misteriosa hasta que se le vino otra pregunta.

-" Si antes vi a la parte de Raph de este mundo, que creo que es así, ¿no habrá también un Donnie Leo y yo de esta dimensión?"- justo al terminar de hacerse la pregunta llegó a una casa. Era una casa algo pequeñita y de madera. Las ventanas tenían cortinas rojas y de la pequeña chimenea del tejado salia humo, por lo que debía haber alguien en casa. Llamó a la puerta dando tres toques (lo pensé como en la peli de Frozen xD) pero nada. Volvió a llamar pero esta vez más fuerte y nada. Iba a intentarlo otra vez pero se dio cuenta de que la puerta estaba abierta.

-¿Hola?- Mikey empujó la puerta y se abrió lentamente. Miró dentro y se sorprendió al ver el interior-. Vaya, por dentro es mucho más amplio.- ahora mismo se encontraba en la entrada. Era un pasillo largo y al final tenía unas escaleras que subía hacia arriba. A la derecha había una puerta que daba a la cocina y a la izquierda el salón. Las paredes del pasillo eran rojas y el suelo de madera. Del techo sobresalía una lámpara de araña de cristal de color blanco. Se extrañaba mucho de que no hubiera nadie. Pero se olvidó de eso al ver una pequeña mesita al lado de la puerta de la cocina y en ella una especie de bola de cristal morado. Con curiosidad se acercó a la brillante bola que brillaba por si misma. Estaba por tocarlo con la mano cuando...

-Yo que tú no lo tocaría.- una voz detrás suya le sobresalto y se alejó de la bola de un brinco. Los chicos en la vida real reconocieron de quién era la voz. Mikey miró atrás y se topó con una gran sorpresa.

Detrás suya se encontraba alguien vestido con un pantalón morado y una camisa blanca con una chaqueta morada con botones de colores. Calzaba zapatos marrones y en su cabeza llevaba un típico gorro de mago y, evidentemente morado. Pero lo que le sorprendió a Mikey fue QUIÉN era esa persona. La que vestía esa ropa era una tortuga mutante con una bandana morada y un hueco entre los dientes.

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-¡JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJA!- Raph y Casey se encontraban en el suelo retorciendose de la risa al ver al Donnie del cuento. April sólo se aguantaba la risa mientras Donnie miraba a la pareja con cara de pocos amigos. Leo se limitaba a mirar la escena con diversión.

-¡Mira al Donnie de esa dimensión, Jajaja!- Casey tenía lágrimas en los ojos.

-Yo no le veo la gracia.- dijo Donnie enfadado.

-Anda que no.- Raph estaba de pie pero al volver a girar la cabeza vio al Donnie de allí mirando a Mikey y le vino otro ataque de risa. Se tiró otra vez al suelo y se unió a Casey.

-Tío, es igualito a Willy Wonka de los años 70 jajaja.- Donnie ya no aguanto más y se marchó a la cocina. April le siguió para hablar con él y Leo se quedó viendo a Casey y Raphael ahogandose de la risa, literalmente. En ese lapsus de tiempo no vieron lo que pasó a continuación.

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-¡Donnie!- Mikey al ver a su hermano genio se lanzó a abrazarlo, pero cuando estaba a 10 cm se paró en seco al ver que ese Donatello se iba para atrás. Se puso recto y bajó la cabeza-. Lo siento, es que...

-Da igual- dijo la tortuga de bandana morada y ropas extrañas-. Como bien has dicho me llamo Donatello, ¿y tú?

-Me llamo Michelangelo pero me dicen Mikey. He venido aquí por que el señor oruga me dijo que me podías ayudar. ¿Es eso verdad?- preguntó.

-Así es. Por aquí la gente me suele llamar "el gran Sabio" o simplemente "Sabio"

-Oh, lo siento "Gran Sabio"- quiso hacer énfasis en como lo llamaban para que viera que lo había captado pero le sonó como si lo dijera en broma. Con miedo de que se lo tomara mal se rectificó-. Es decir, no lo digo en broma ni mucho menos, lo que quería decir es...- empezó a ponerse nervioso y temblaba un poco pero Donnie le puso una mano en el hombro para que parara.

-No pasa nada, está bien

-Gracias Donnie, es decir Sabio.

-No me importa que me llames así.- dijo mientras volvía al salón. Mikey lo siguió.

-¿A no?- preguntó perplejo.

-No, ahora dime, ¿qué problema tienes?- le preguntó mientras se sentaba en un sillón. El salón estaba repleto de estanterías con libros, una mesa en el centro de la habitación y tres sillones marrones. Las paredes eran amarillas y tenía una ventana en la pared con una cortina roja. Al igual que en el pasillo había una lámpara de araña de cristal. Mikey siguió el ejemplo de Donatello alias "el Sabio" y se sentó en un sillón enfrente suyo. Mikey tomó aire y le explicó todo, desde que estaba en su mundo con su hermano leyendo hasta ese mismo momento, incluso le contó el parecido de él con su hermano. Donatello escuchaba con atención el relato de la joven tortuga hasta que llegó a su fin.

-...y por eso estoy aquí.- terminó de explicar Mikey. Donnie se llevó la mano a la barbilla y se la acarició.

-Al parecer has pasado por una entrada dimensional que te ha traido aquí. Me temo que cuando el mensajero viajó a tu mundo abrió esa entrada entre esas dos dimensiones- paró de acariciarse la barbilla y le miró-. Por desgracia la puerta se ha cerrado.

-Espera, la tortuga que se parecía a Raph es el mensajero?- preguntó Mikey sin asombrarse de lo último.

-¿Por qué te sorprende tanto?- preguntó Donatello.

-Y si Raph es el mensajero, tu quien eres? En el cuento no aparece ningún sabio.

-¿Cuento?- Donnie cada vez se encontraba más confuso.

-Si el país de las maravillas. Estoy en él. Aparecen las flores, la oruga, el mensajero... Es todo igual.- le explica con cierta alegría.

-Si tienes razón, pero no se llama el país de las maravillas, sino Habilon. Y creo que no voy a poder ayudarte con tu problema amigo.- le dijo mientras se levantaba y se ponía al lado de la ventana.

-¿Por qué? ¿Qué pasa?- preguntó.

-Hace casi seis años que Habilon entró en una guerra, y es posible que dentro de poco haya otra. Verás, hace seis años el trono de Habilon lo tenía el rey de corazones negro, que era el hermano del rey de corazones rojo. Bien, poco a poco el rey rojo fue cambiando a peor. Antes era amable, simpático y ayudaba a todo el mundo. Pero un día hizo una rebelión y se apoderó del trono. Dejó muy mal herido al verdadero rey y quemó todo lo que tuviera que ver con él. Desde entonces el rey de corazones rojo ha sido un tirano. Le quita casi todo el oro al reino y los trabajos son muy lamentables. Y se espera que haya una guerra.- terminó de relatar Donatello. Mikey se quedó asombrado al escuchar esto, y quería sentir que podía ayudar y no ser un simple estorbo en este mundo.

-Yo ayudaré.- dijo Mikey decidido mientras se levantaba.

-No, esta no es tu guerra. Además es muy peligroso.

-Si supieras lo que hice en mi mundo- susurró-. Pero quiero ayudar, al menos hasta que vuelva a casa. Por favor.- puso cara triste. Donnie le miró unos segundos y después al cristal. Al final suspiró.

-Está bien Mikey, tú ganas. Te uniras a la guerra HASTA que regreses a casa.

Mikey dio un salto de alegría acompañado de un Wiiiiii. Donnie sólo sonrió.

-¿Qué tengo que hacer?- preguntó emocionado la pequeña tortuga.

-Primero de todo tienes que hablar con el rey de corazones negro. Mañana te enseñaré el camino que debes tomar.

-¿Y por qué mañana?

-Por que es muy peligroso salir de noche.

-¿Noche?- Mikey miró por la ventana y efectivamente estaba de noche- Pero si no se ha puesto el sol.

-Aquí es diferente. Es 12 horas de luz y 12 horas de noche. Cuando pasan esas 12 horas el sol se pone y la luna sale automáticamente.

-Esto me va a traer muchos problemas.- dijo Mikey mientras se rascaba la cabeza.

-Ven, te enseñaré dónde puedes dormir- le empujó del hombro hasta las escaleras de arriba que eran todo habitaciones-. Puedes entrar en todas las habitaciones si quieres menos en la del fondo. Allí hago mis experimentos y no me gustaría que rompieras algo o te hicieses daño.

-Lo prometo.- levantó la mano para hacer la promesa. Entró en una pequeña habitación de color azul. Tenía una cama, una mesita de noche y una estantería, además de una ventana obviamente. Mikey le dio buenas noches a Donnie mientras se quitaba su bandana y se echó a dormir. Donatello sólo apagó la luz y cerró la puerta, entendiendo que después de este día estaría cansado.

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Yo: Dónde se habrá metido? A ya terminasteis. Bueno hasta aquí llega esta historia y os prometo que cuando terminé de escribir la parte del bosque de dulces fui a la tienda de chuches más cercana y me gasté 2€ en golosinas.

Mikey: 2,50€ (aparece a mi lado y me pasa un brazo por los hombros) No está bien mentir Talia.

Yo: Lo que tú digas. Bueno pues esto es todo. Nos leemos en la siguiente escritura y os envío un gran booyakasha.

Mikey: Yo lo digo mejor.