Yo: Hola jóvenes ninjas. Aquí el tercer capítulo de Mikey en el país de las maravillas. He intentado hacerlo divertido y aquí aparece Casey. Sinceramente no se si quedara bien el personaje pero lo intenté.

Mikey: de eso nada, lo que pasa es que no sabías que personaje ponerle y le pusiste este.

Yo: creo que ya entiendo por qué Raph te da tantos zapes en la cabeza, por pesao!

Raph: pues imaginatelo en casa todo el día.

Yo: ¿Y tú que haces aquí?

Raph: queríamos saber a donde iba siempre Mikey y le seguimos.

Yo: espera, queríamos?

Leo y Donnie: así es.

Mikey: hermanos!- les abraza-. Ahora será más divertido.

Yo: si claro, cómo no. Por cierto Donnie, hoy vendrá tu venganza.

Donnie: siii. Ya me toca a mi.

Yo: bueno mientras vamos a por pizzas como siempre nos leemos abajo y...

Los cuatro: que empiece el show!

Mikey: acabamos de hablar como en la televisión.

Raph: cállate.

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A la mañana siguiente Mikey se despertó con un delicioso aroma que se olía en el aire. Se levantó y se puso su bandana mientras observaba su habitación. Salió de su cuarto y bajó las escaleras. Allí el olor era más fuerte. Se dio cuenta de que provenía de la cocina. Al entrar por la puerta pudo ver una mesa gigante de madera llena de comida. Había zumo, pan, frutas totalmente desconocidas para Mikey, tartas, tabletas de chocolate, bombones, leche, gelatina roja y lo que parecían churros pero eran amarillos. Entró a la cocina observando asombrado la cantidad de comida que había en la mesa y observando la cocina. Era azul y amarilla y llena de objetos de cocina. Había ollas y sartenes que mágicamente se movían. Donatello estaba sentado tranquilamente en la mesa con una boca de tarta en la boca.

-¿Que, vas a sentarte y a desayunar o te vas a quedar viendo cómo cocino?

Casi al instante se sentó en la mesa y se llevó toda la comida que pudo a la boca.

-Tranquilo, hay comida de sobra.- sonrió un poco al ver a Mikey comiendo como si llevase un año sin comer.

-¿Cómo lo haces?- preguntó mientras bebía una gran taza de leche.

-Sé hacer magia. Es un simple conjuro de control. A ver, voy a explicarte por dónde tienes que ir.

-¿No vienes conmigo?- preguntó Mikey con un ligero tono de miedo.

-No. Por desgracia tengo cosas que hacer y no podré acompañarte. Pero si tienes cuidado no te pasará nada.- Mikey se quedó un rato en silencio pensando mientras se llevaba un trozo de chocolate a la boca.

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-Madre mía, que bufet tiene ahí Mikey.- Casey estaba en el salón con April mirando la pantalla mientras las tortugas desayunaban.

-Y nosotros aquí comiendo unos simples cereales.- se quejó Raph levantando la cuchara llena de leche y cereal. Leo y Donnie le miraron.

-Al menos tenemos desayuno- le dijo Leo y se puso su cuchara en la boca. Donnie sólo tomaba un zumo de naranja mientras veía a Mikey-. Donnie deberías comer algo.

-¿Qué? No quiero Leo- se giró para mirarle-. Por la noche vine a la cocina a coger fruta y estoy lleno.

-No nos mientas.- le advirtió Raph llevando su bol al fregadero y labandolo con la esponja.

-No os miento- Leo le cogió su vaso vacío y se fue a limpiar su plato-. Y Raph si quisiera mentiros utilizaría una mentira mejor.

-Eso es verdad.- intervino Leo.

-Bueno, me fío.- los tres se dirigieron al salón a observar a su hermanito.

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-Después de atravesar el bosque sigue el camino verde hasta el este.- Donatello le explicaba a Mikey cómo llegar a la guarida del rey de corazones negro en la puerta de su casa.

-No sé porqué no me dices el lugar exacto y ya.- se quejó Mikey.

-Por que puede haber espías por aquí- le susurró-. Cuando llegues allí un amigo te ayudará a llegar hasta él.

-¿Y la capa?- le preguntó enseñándole una capa con capucha negra que tenía puesta.

-Para que no llames la atención. Lo único que te servía era esa capa.- le dijo con una sonrisa.

-No tengo la culpa de que seas tan alto.- se cruzó de brazos y miró al suelo con una mueca infantil. Donatello río.

-Venga vete que se te hará de noche.

-Adiós Donnie.- le dijo mientras bajaba la colina. Lo último que vio fue a la contra parte de su hermano genio entrando en su casa.

Mikey estaba andando por el bosque desde hace ya una hora. Había visto una cría de puma pero se escondió al ver cómo se lanzaba salvajemente contra una rama. Le daba mucha pena ya que tenía ganas de jugar con él.

-No vale. Yo quería jugar con él. Yo le hubiera llamado...Kidpu. Kid por que es niño en inglés y pu por que es la primera sílaba de...yo con quién hablo.- siguió caminando en silencio hasta que oyó un zumbido, más bien algo cayendo. Y del cielo una sartén le cayó en toda la cabeza.

-¡AUCH!- se sobo la cabeza mientras observaba la sartén. La cogió con la mano y caminó un poco más adelante. Cuanto más avanzaba más ruido escuchaba. Al final se encontró con la fuente del ruido-. O no- se lamentó al ver de dónde venía tanto jaleo-. La casa con forma de zapato no.

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-Ay dios.- Donnie se llevó una mano a la cabeza al ver dónde su hermano estaba. Estaba enfrente de la casa con forma de zapato, una de las partes más locas de la historia.

-A ver que hace el descerebrado.- Raph se acomodó mejor en el sofá al lado de Casey y Leo.

-Yo lo que quiero ver es lo que le hacen a él.- Casey estaba deseando ver el interior de la casa. Quería ver si era tan loco como en el libro.

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-Mejor me voy de aquí deprisa.- se giró listo para correr pero alguien le detuvo del brazo.

-¡Oh, has encontrado mi sartén!- una señora con delantal le cogió del brazo- Muchas gracias chico, no sé lo que haría sin mi sartén, es la única que tengo.- la señora iba arrastrando a Mikey hasta la casa.

-Oiga señora...- Mikey intentaba parar y hablar con ella pero no lo conseguía. Al final entró a la casa y cerró la puerta de golpe. La mujer le soltó y le cogió la sartén de la mano. Se encontraban ambos en la cocina.

-Esta casa es un desastre, no sé cómo aún sigo con mis utensilios- empezó a remover una olla llena de sopa-. Con tanto jaleo...

Mikey no oía bien pues en la casa se escuchaban gritos, lloros, ruidos de cosas cayendo y voces. Una niña de 8 años entró en la sala para coger una pelota.

-Periwin, que te dijo tu madre, nada de pelotas aquí.- la niña soltó un grito y salió corriendo. Mikey se tapó el tímpano ante el grito tan agudo. Al girar la cabeza por acto reflejo miró mejor la cocina. Estaba sucia y llena de comida en las paredes y en el techo. La mujer se encontraba friendo una especie de raíces en la sartén y horneando un pastel en el horno.

-Oiga señora, no es que no me quiera quedar pero...

-¡ARIDAAA!- pero un grito de mujer le interrumpió. Una mujer de no más de 40 años entró en la cocina con un bebé en brazos. Iba vestido con un vestido lujoso de seda roja y amarilla.

-Que ocurre.- le preguntó la cocinera.

-Sujeta al niño.- y sin esperar respuesta le dio al niño en brazos. Mikey sobresaltado sujetó al niño que estaba envuelto por una manta blanca. Sólo se le veía una cara grande y redondeta.

-Que pasa, estoy ocupada.

-No te dije que acabaras antes de que estuviera lista?- le preguntó algo enfadada. Se cruzó de brazos.

-Sí pero se me perdió la sartén. Si no fuera por este de aquí no estaría ni por la mitad.- la señora miró a Mikey que estaba sacudiendo al bebé.

-Me da igual. Mañana hemos quedado con el rey y necesito que termines el pastel ya!- tenía la cara roja. A Mikey no se le pudo escapar la curiosidad.

-¿Para qué necesita la tarta hoy si es para mañana?- preguntó Mikey. La señora de trajes elegantes le miró.

-Por que es una tarta de Upa-lamps.

-¿Umpa-qué?

-Es una tarta especial- le explicó la mujer removiendo un tazón con algo parecido a puré rosa-. Está echa con esos frutos que necesitan un día para reposar y que estén comestibles.

Mikey se quedó impresionado ante eso pero el bebé empezó a llorar. Mikey empezó a sacudir al niño.

-Levantalo fuerte para que pare. Y tú Arida date prisa.- y tras decir eso se marchó ante la sorprendida mirada de Mikey.

-Pero qué...- volvió a prestar atención al niño y lo sacudió, pero no callaba. Sus gritos sonaban cada vez más a los sonidos de un cochinillo- En el cuento el bebé no se volvía en...? AAAAHHH- el niño que tenía en brazos saltó por encima suya y salió corriendo por la puerta en forma de cerdo.

-Menos mal, no aguantaría al vigésimo niño.- suspiró la mujer. Mikey no aguantó más y salió corriendo.

-Lo siento mucho pero me tengo que ir. Chao.

Mikey no paró de correr hasta que no escuchó nada. Fue ahí cuando paró a descansar.

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-Jajaja, que guay. Casi igual que en el libro.- Casey tenía una amplia sonrisa en la cara.

-Casey no te rías. Mikey debe haberlo pasado muy mal.- le reprochó Leo.

-Me pregunto si estaremos en esa dimensión.- preguntó April intrigada.

-Pues claro pelirroja y ya verás me veré increíble.

-Ya veremos.- susurró Raph

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-Uf, menos mal que salí de esa casa de locos.- Mikey estaba apoyado en un árbol recuperando el aliento. Todo lo de la casa de zapato lo dejó muy asombrado (con cara de WTF!). Pero escuchó una voz detrás suyo.

-Pues ya verás más adelante.

Mikey se giró y puso sus manos en sus nunchakus observando a su alrededor.

-¿Quién eres?- preguntó al aire.

-Un amigo- localizó la voz encima de los árboles-. No te preocupes, no te haré daño.

-Pues déjate ver.- para demostrar que podía confiar en él guardó sus armas. Delante suya puso observar una sombra encima de una rama.

-Vale. Dime tu nombre.

-Me llamo Michelangelo pero me dicen Mikey. Y tú?

-Pues la gente de aquí me llaman Gato de Chesire o simplemente Chesire.- y la sombra se dejó ver. Mikey se sorprendió al ver a un humano vistiendo un traje de gato negro con cola y orejas (el disfraz es como el de Catnoir de Ladybug. Si no conocéis buscar una imagen en internet y ya.). Pero lo que le sorprendió fue la persona que lo vestía.

-¡¿CASEY?!

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-JAJAJAJAJAJAJAJAJA- ahora los que se reían a más no poder eran Donnie y Raph al ver la vestimenta de Casey.

-Sí que te ves increíble... increíblemente ridículo.- Donnie sentía en esos momentos venganza por lo que le hizo antes, y ahora era él el que se reía.

-Parad ya no?!

-NO, JAJAJAJA...- Raph no tenía ninguna intención de parar. Casey se quedó viendo molesto a los dos hermanos mientras Leo y April miraban a Mikey.

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-¿Quién es ese?- le preguntó Chesire con cara de duda con una sonrisa pícara.

-Na...nadie. Encantado de conocerte Chesire.- le dijo Mikey con una sonrisa.

-Oh, pero qué tierno.- ese comentario hizo que a Mikey se le borrara la sonrisa.

-Lo siento mucho, pero tengo prisa.

-Vale.- y acto seguido desapareció.

-Se me olvidó que en el libro el Gato de Chesire desaparecía y aparecía.- dijo para sí en voz alta mientras emprendia la marcha.

-¿Siempre hablas solo?- le preguntó Chesire apareciendo en una rama, otra vez.

-Aaahh. Quieres que me de un ataque?!- le chillo.

-Perdona, ya me voy- desapareció pero unos segundos después volvió a aparecer-. ¿Al final era un bebé o un cerdo?

-Un cerdo. La próxima vez puedes no desaparecer tan repentinamente? Me vas a marear.- le dijo con una sonrisa.

-Está bien.- empezó a desaparecer despacio empezando por la cola y terminando por su cabeza, dejando ver una sonrisa con unos ojos ligeramente morados flotando en el aire hasta que desapareció.

-Que rarito es el Casey de aquí- murmuró Mikey caminando otra vez, pero se encontró con un conejito blanco-. Hola.

El conejo debía tener unos 7 años. Llevaba una camisa azul con estampados de flores con unos pantalones cortos negros. Calzaba unas chanclas de bambú. En sus orejas llevaba una cinta naranja y en su cuello un collar con una plaquita escondida debajo de la camisa.

-Es por ahí.- le señaló con el brazo derecho.

-¿Qué?¿Cómo te llamas?- le preguntó.

-Yukî. Tienes que ir por ahí, es el camino correcto.- le dijo con una sonrisa.

-Vale- giró su cabeza hacia donde dijo- gracias Yukí.

Pero al girar para ver al chico no vio a nadie. Extrañado se rasco la cabeza y se dirigió hacia donde le había indicado. Entre los árboles el conejito le veía con una sonrisita.

-Jijijiji, me va a gustar mucho ayudarte, y a él también.

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-Jajaja..ya no puedo más.- Donnie ya se había tranquilizado después de estar media hora riéndose.

-Menos mal.- suspiró Casey.

-Pero te lo estaremos recordando siempre.- le dijo Raph con una sonrisa.

-Lleva tres horas caminando. No sé cuanto durará.- dijo Leo preocupado.

-Tranquilo Leo, estará bien.- le tranquilizó April.

-Gracias- le sonrió-. Espero que tengas razón.

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Mikey no sabía con exactitud cuánto tiempo llevaba caminando, pero sabía que era mucho. Estaba cansado, había parado a comer dos veces y volvía a tener hambre. Le venía el sueño y el cansancio. Pero a lo lejos vio algo que le llenó de esperanza. A lo lejos pudo observar un molino azul de madera.

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Yo: bueno bueno bueno. Quién estará en el molino? Que le pasará a nuestro pequeño? Cómo será el resto de sus hermanos? Por cierto el conejito de antes es un Oc mío que saldrá en alguna historia.

Raph: yo quiero ver la contraparte de Leo.

Yo: y los otros tres?

Raph: no lo sé.

Yo: que gran hermano. Bueno nos vemos en la siguiente escritura y os mando un gran...

Mikey: booyakasha!- le tira un globo de agua a Raph y sale corriendo.

Raph: MIKEYYYYY!- lo persigue por todo el lugar.

Yo: Dios dame paciencia por que como me des fuerzas los voy a dejar como Shredder.