Talia: hola jóvenes ninjas. Aquí el cuarto episodio de mi gran historia.
Donnie: que poco tardaste esta vez.
Talia: tuve tiempo. Por cierto, y los demás?- miro a todos lados.
Donnie: pues Mikey le hizo una broma a Raph, Raph se enfadó y salió corriendo para perseguirle y darle una paliza, y Leo está evitando la tercera mundial de esos dos.
Talia: vale. Por cierto yo que tú le diría a Leo que se fuera de aquí o va a pasar vergüenza ajena.
Donnie:¿Por qué lo dices?
Talia: lee este episodio y lo entenderás.- Donnie lee el cap y suelte una risa gigante.
- Leo, tengo que decirte algo!- se va corriendo.
Talia: pues vale. Y como siempre nos leemos abajo y que empiece el show.
Posata: aquí hago mención de un personaje de la serie del 2003.
Las tortugas ninja no me pertenecen.
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Mikey vio a lo lejos un molino azul de madera. Las asas eran blancas pero a excepción de eso todo era azul.
-Un molino. A ver, en el cuento de Alicia el molino era donde estaba el Sombrerero Loco y la liebre de marzo. Iré a ver- empezó a caminar hacia allí-. Me pregunto cuál de mis hermanos será. O a lo mejor no es ninguno de ellos. El Sabio Donnie dijo que fue el mensajero quien fue a mi mundo, por lo que él no es. Los echo de menos- dijo bajando la cabeza y mirando al suelo-. Me pregunto que estarán haciendo ahora. ¿Se habran dado cuenta de que no estoy? A lo mejor no. Seguramente Donnie está en el laboratorio del granero haciendo experimentos con April, Raph estará entrenando con Leo y Casey viendo el hockey en la tele.- sin darse cuenta ya estaba delante del molino. Era gigante y justo delante del molino había una mesa enorme.
Por curiosidad se acercó y observó la mesa. Era de madera clara y por encima llevaba una manta roja, y las sillas a juego. La mesa estaba repleta de platos y vasos sucios además de teteras y cuchillos de mantequilla. En la mesa había lo que parecía un liron durmiendo y dos codos morados apoyados encima suya.
-"Pobre liron, eso debe de ser muy incómodo para él, le están clavando los codos. Aunque como está dormido, supongo que no le importará"- pensó Mikey-. Hola.- saludo tímidamente. Dos personas estaban sentadas en las sillas y se giraron con curiosidad a ver quién había hablado.
Mikey vio con sorpresa al que en esa dimensión era el sombrerero. Vestía una camisa de botones blanca con una chaqueta púrpura y una pajarita verde. Los pantalones eran rojos y los zapatos marrones. Llevaba un gran sombrero de copa morado y unos guantes blancos. Pero al igual que cuando vio a Donnie, le sorprendió más que el sombrerero era...
-!¿LEO!?
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-JAJAJAJA- Casey se encontraba tirado en el suelo y retorciendose de la risa al ver la imagen de Leo. Raph también se reía pero estaba de pie. Donnie al igual que April sólo sonreían divertidos. Leo miraba con malestar a Casey.
-¿Ya vale no?
- Claro que no intrépido- le dijo Raph-. No me puedo creer que tú eres el sombrerero loco.
-SI, JAJAJAJA. NO SÉ QUIÉN ES MÁS GRACIOSO, TÚ O DONNIE. JAJAJA.
-Mira quién fue a hablar, el gato de Chesire.- se burló Donnie. Casey paró de reir de inmediato y miró desafiante a Donatello.
-Willy Wonka.
-Catwoman.- estaban frente contra frente y con una vena inchada en cada uno.
-¿Intervenimos?- preguntó April.
-Nah, mejor vemos a Leo el Sombrerero Loco.- dijo Raph.
-Jaja, que gracioso hermano.
Y los tres se sentaron en el sofá a ver a Mikey mientras Casey y Donnie se encontraban en una batalla de insultos.
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-¡Leo!- Mikey fue directo a abrazar a su hermano. Lo rodeó con sus brazos y cerró los ojos. Se quedó así unos segundos hasta que la bombilla de su cabeza se iluminó (imaginar la bombilla brillando encima de su cabeza como en la serie). Ese no era su verdadero hermano. Rápidamente se apartó de encima suya y pudo ver el rostro sorprendido del Sombrerero.
-L-lo siento...te confundí con otra persona.- se disculpó avergonzado y mirando al suelo. Le había pasado lo mismo que con Donnie. Pero en el momento escuchó dos voces.
-¡No hay sitio!- dijeron los dos a la vez y negando fuertemente con la cabeza.
-Pero si hay...- fue entonces que se dio cuenta que había un conejo blanco en vez de una liebre-. Espera, tú no deberías ser una liebre? Eres un conejo blanco y no una liebre.
-Pues claro que no soy una liebre, es evidente.- repuso el conejo. Vestía una camisa amarilla a cuadros con una chaqueta de cuero marrones, pantalones verdes y zapatos negros. También llevaba una pajarita verde y un sombrero de copa azul pero era mucho más pequeño que el de Leo.
- "Que pintas más raras tienen estos dos." - pensó Mikey-. Lo siento es que, olvidalo, cómo te llamas?
-Me llamo Usagi. Y no hay sitio.
-Pero si hay sitio de sobra.- dijo sentándose en una de las sillas.
-Sirvete un poco de vino.- habló por primera vez Leo. Mikey observó la mesa pero sólo encontró té.
-Yo no veo vino.
-Eso es porque no hay.- dijo Usagi.
-Pues es de mala educación ofrecer algo que no hay.
-Tampoco es de buena educación acomodarte aquí sin haber sido invitado.- contestó Usagi.
-Lo siento, tienes razón.
Leo se quedó observando a Mikey.
-¿Cómo te llamas?- preguntó Leo.
-Michelangelo, pero me gusta que me llamen Mikey.- dijo con una sonrisa.
-Que bonito nombre. Toma un poco de té.- le ofreció el conejo blanco.
-Gracias.- Mikey aceptó la taza que le extendió su nuevo amigo y dio un sorbo. En el acto Usagi y Leo empezaron a hablar sobre teteras, el tiempo y otras cosas que se les ocurría en el acto.
-"Que raro, yo no conozco a ningún conejo llamado Usagi. Aunque no significa que todos los que vivan aquí tengan que ser de mi mundo. Como el conejito de antes o la de la casa con forma de zapato. Ahora que lo pienso, me pregunto qué habrá sido de él."- pensaba en voz baja lo suficiente como para que sólo él lo oyera, pero la voz de Leo le sacó de sus pensamientos.
- ...quieres?
-¿Qué? Lo siento, no te escuché.
-Dije que si querías una tostada con mantequilla.- entonces su tripa sonó.
-Si por favor.- aceptó amablemente Mikey cogiendo la que le extendió su hermano. Esta vez se unió a la conversación de sus amigos. En un momento estaban hablando de cuando Leo se enfando con el tiempo y en el siguiente estaban hablando de adivinanzas. A Mikey se le pasó el tiempo volando.
-Me ha gustado mucho estar con vosotros, pero me tengo que ir.
-¿Por qué?- preguntaron a la vez.
-Es que me tengo que ir antes de que sea de...- pero justo el gran sol que iluminaba el cielo se esfumó y en su lugar apareció una gran Luna acompañada de miles de estrellas- noche.
-Oye, si quieres puedes dormir aquí. A que no te importa Leo.- dijo Usagi mirando a Leo.
-Claro que no. Puedes dormir aquí.
-¿Enserio? Muchas... Aaaahhhmmmm... gracias.- bostezo Mikey. Usagi se levantó de la silla y llevó a Mikey a una habitación del molino. Le dio las gracias a Usagi y se tumbó en la cama para dormir. El conejo lo miró divertido y le tapó con una manta azul. Se fue de la habitación y cerró la puerta.
A la mañana siguiente Mikey se despertó con una música que estaba sonando.
Yo no se que voy a hacer
Con este corazón así.
Roto por tus promesas
De amor.
Será que nunca te importe
O es que yo no supe saber
La verdad sobre ti.
Oh gran amada mía
Que me hacía la comida
Y me llenaba de amor.
Mikey bajó por las escaleras del molino y fue hacia afuera. Vio la misma mesa de ayer pero estaba debajo de un gran árbol.
-Qué raro, yo no recuerdo ningún árbol ayer.- se acercó a la mesa y vio a Leo y a Usagi bailando y cantando alegremente encima de la mesa y con una taza de té en la mano. Para no molestarles se sentó en el suelo a observarles.
Ni el cielo ni el oro podrá conseguir
que me olvide de ti.
Oh amada mía de mi alma
Que haré, que haré yo sin ti.
Mi corazón está tan vacío
Que no hay nada para comparar
Y si alguna vez vuelves a mi vida
Mi corazón será siempre para ti
Si me prometes no mentirme más
Cuando Leo y Usagi terminaron de cantar iban a cantar otra vez cuando se dieron cuenta de Mikey. Rápidamente se sentaron el la mesa.
-¿Por qué parais? Bailabais muy bien.- se sentó al lado de Leo.
-Gracias pequeño, pero si no no tendremos canciones para cantar después.
-¿Qué?- Mikey no entendió lo que dijo su hermano.
-Pues eso, no podemos cantarlas todas ahora por que luego no nos quedarán.
-Aahhh...vale. Oye la mesa está un poco sucia.
-Sí, ahora mismo mi gran amigo Leito iba a lavar los platos.
-Te tocaba a ti Usagi.
-Si queréis los lavo yo.- dijo Mikey levantando una mano.
-¿De verdad?
-Claro.
-Vale, pero sólo si lo hacemos los tres juntos. Vale Leo?- se apoyó en su amigo.
-Pues claro. Venga, manos a la obra.
Dicho eso, los tres se levantaron para recoger la mesa. Mikey se rió al ver a Usagi llevar algunos platos y tazas en las orejas en horizontal y a Leo hacer una pequeña torre de teteras y cuchillos encima de su gran sombrero. Llegaron detrás del molino y Mikey vio una pequeña fuente con jabón al lado. Mientras Leo mojaba los platos en la fuente se lo lanzaba a Usagi mientras él los frotaba con las orejas y jabón y a la vez se las daba a Mikey que las secaba y las apilaba en el suelo. Una vez que acabaron fueron a la mesa que mágicamente estaba llena de platos limpios.
-¿Pero cómo...?- Mikey estaba perplejo.
-El lirón aunque no lo parezca sabe hacer algo.- dijo Usagi acercándose al lirón que estaba dormido en la mesa. Se volvieron a sentar en la mesa.
-Leo, cantais siempre por las mañanas?
-Sí, día tras día tras día.
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Leo se despertó en el sofá del salón al lado de Donnie. Al levantarse pudo ver a su hermanito sentado en la mesa tomando té con su yo de ese mundo y ese conejo llamado Usagi.
-Por primera vez el cabeza hueca madruga antes que nosotros.- Raphael se sentó a su lado con un bol de cereales para Leo.
-Gracias.- aceptó el bol con cereales y se llevó la cuchara a la boca.
-Venga, quiero ver lo que hace Mikey en ese mundo con tu yo loco.
-Jajaja. Que gracioso Raph.- dijo Leo con sarcasmo. Leo volvió a comer otra cucharada de cereales y se quedó mirando la pantalla con Raph justo cuando Donnie estaba empezando a despertarse.
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-...y entonces llegué aquí.- Mikey le estaba contando a Leo y a Usagi como había llegado allí, desde que vio a Raph hasta ese mismo instante, excluyendo la parte del portal y que era de otra dimensión. Leo escuchaba atentamente pero Usagi en cambio tenía una sonrisa sospechosa en la cara y las manos detrás de la espalda.
-Carai, sí que tuviste una gran aventura.
-Pues sí. Por eso no puedo quedarme mucho tiempo, quiero llegar lo antes posible con mis hermanos.
-¿Les echas de menos?- preguntó Usagi.
-Mucho- Mikey bajó la cabeza-. Quiero irme lo más pronto posible.- fue entonces cuando Usagi se levantó de la silla y le quitó el gorro a Leo y salió corriendo.
-¡USAGI!- se levantó y empezó a perseguir al conejo. Mikey no pudo evitar reirse.
-Ahora mismo parecen yo y Raph.- comentó mirando a los dos lunáticos.
-Ya ha vuelto a hacer de las suyas.- Mikey dio un salto al escuchar una voz a su lado. Al girarse vio al conejito blanco de ayer, cosa que le gustó a Mikey.
-Hola Yukî. ¿Los conoces?- le preguntó señalando a los dos locos.
-Pues claro para no conocerlos- Leo venía con su sombrero en la mano y mirando a Usagi con enfado. Yukî fue hasta donde Usagi y se colgó de su brazo-. Mi gran amigo Usagi que me cuidó y trató como un hermano, y su gran amigo Leonardo, tan amables y simpáticos y bondadosos! Cómo no ser amigo suyo, sólo alguien que éste mal de la cabeza no les caería bien!- Mikey se rió.
-Creía que estabas en Pueblo Azúcar.- dijo Leo con una sonrisa.
-Sí, pero vino el monstruo del lago negro.- dijo como si nada.
-¡¿Qué?!- exclamaron los dos a la vez.
-Aauch...mis pobres orejas.- Mikey se tapó los oídos con las manos.
-Tú no tienes orejas.- le dijo Usagi.
-Si que tengo. Si no tuviera no podía oír, no crees?- le preguntó al conejo.
-No- se acercó a Mikey-. Es posible que escuches con los ojos.
-¿Qué?
-No hay gente que dice que se come con los ojos, pues quien no dice que no se pueda oír con los ojos.
Mikey se quedó callado ante la ocurrencia del conejo, hasta que recordó que era loco. Simplemente asintió.
-Viniste enseguida, verdad?- preguntó Leo.
-Pues claro. Como siempre me decís. Cuando vea a un monstruo o a los guardias del rey rojo venga aquí.
-Menos mal. Al menos obedeces.
-Sí, pero quería volver.- dijo triste bajando la cabeza.
-Oye Yukî, si quieres voy contigo a Pueblo Azúcar. Yo sé pelear.- se ofreció Mikey.
-¿Enserio?- los dos abrieron los ojos. Mikey iba a responder pero Yukî le tiró del brazo hacia el bosque.
-Date prisa, que el monstruo se va.
-Vale tranquilo, pero...la idea no es ir al pueblo y no donde el monstruo?- en unos segundos se perdieron en el bosque.
-¿Crees que estarán bien?- preguntó Usagi apoyándose en Leo.
-Sí, lo estarán- miró a Usagi-. ¡La hora del té!
Y los dos fueron dando saltos hasta la mesa.
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-¿Y está lejos Pueblo Azúcar?- Mikey estaba caminando por el bosque con Yukî.
-No, estamos a mitad de camino. Dime Mikey, ¿tienes hermanos?
-Si, tengo tres mayores. Leonardo, Raphael y Donatello.
-Tu hermano se llama igual que Leo. Que coincidencia.
-Sí.- Mikey sonrió. No sabía si decirle a Yukî la verdad o callarse. Decidió lo segundo.
-¿Y cómo son? ¿Son como tú?
-Si, los tres son tortugas como yo y...
-No, me refiero si son tan graciosos y divertidos como tú. Te estuve viendo cuando venías del bosque de gominolas.
-Pues...a ratos.
-No te entiendo.- ladeo la cabeza.
-Mis hermanos dicen que son alegre todo el tiempo menos cuando tenemos una misión. Ellos no son divertidos todo el rato.
-Y cómo son?
-Pues Leo hay veces que es aburrido, sobre todo cuando medita o entrena demasiado, pero las otras veces es bueno estar con él. Raph la mayoría de las veces me está pegando cuando intento hacer algo con él pero después me recompensa. Me gusta estar con él. Y Donnie la mayoría del tiempo está en su laboratorio haciendo experimentos y no me deja entrar mucho por miedo a que le estropee algún invento, pero cuando sale de su cueva es divertido. Me gusta estar con los tres.
-Y tú que haces?
-Pues jugar a videojuegos, gastarle bromas a Raphita, leer cómics, muchas cosas.
-Debe ser divertido tener hermanos- susurró Yukî-. Debes quererlos por ser tus hermanos.
-Pues claro que los quiero, pero no por ser hermanos.
-¿A qué te refieres?
-Mira, podemos ser hermanos pero no por eso tenemos que llevarnos bien. Yo los quiero a los tres por que son... simplemente son geniales. Creo que es imposible que algún día deje de quererlos.- Mikey miraba al suelo con una sonrisa.
-Qué bonito. Por cierto, ya llegamos.
Mikey miró enfrente suya y se encontró con un pueblo que hacía honor a su nombre. Las casas estaban echas de lenguas (nota: no sé si en otros países se llama así pero diré que es. Es una regaliz de colores plana y con azúcar por encima) y los caminos eran galletas con canela. La gente incluso vestía con ropas de chocolate con azúcar por encima. Mikey tenía los ojos como balones de fútbol.
-Ven, el lago negro está por aquí.- fueron hacia la derecha.
-Bueno, a ver quién es ese monstruo.
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Los chicos estaban sin palabras al escuchar a su hermanito decir esas palabras sobre ellos. Estaban conmovidos.
-Que bonito...- susurró April.
Los chicos sonrieron al saber lo que pensaba Mikey de ellos. No podían estar más contentos por oír tan bonitas palabras de su pequeño hermano. Casey no decía nada, no quería meter la pata y cargarse el momento tan bonito que se había formado.
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-Wow, hasta da miedo.- ahora mismo Mikey y Yukî se encontraban en una especie de pantano lúgubre.
-Pues sí- fue entonces cuando escucharon un rugido-. Uy.- se pegó a Mikey.
-¿Qué fue eso?- preguntó Mikey con miedo y desenfundando sus nunclakus.
-El monstruo.- volvieron a escuchar el rugido pero más cerca. Yukî se puso detrás de Mikey y este se puso en pose de defensa.
-M-más te vale n-no acercarte.- una sombra oscura se formó delante suya. Tenía cola y una boca muy larga. Tenía escamas y garras. Mikey se sorprendió al ver quién era el monstruo.
-Espera, el monstruo es Leatherhead? Pero si eres bueno.
Delante suya podía ver a un Leatherhead clavadito al de su época, solo que más verde (es decir no tan viejo). Sus ojos se volvieron grises y se abalanzó hacia los dos.
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Talia: chan chan chaaaaan! Aquí lo dejo. Por lo que tengo planeado se va a ir alejando un poco del cuento.
Leo: ¿por qué tenía que ser yo el Sombrerero?
Talia: Por que uno no había más personajes para ti y dos por que pensé que sería divertido.
Mikey: no te preocupes hermano- le abraza- aunque seas un lunático o un supervillano siempre te querré.
Leo: gracias hermanito.
Talia: ooooohhhhh- pongo cara de ternura- que bonitooooo. Fotaca- saco una cámara de fotos y les saco una foto-. Bien, faltan Donnie y Raph.
Leo: tendrás que hacer algo muy drástico para que lo hagan.
Talia: o tranquilo lo haré- pongo cara siniestra- por desgracia.
Mikey: Leo protegeme.- se oculta detrás suya.
Talia: era broma hombre. Cof cof la mayoría cof cof. Y bueno nos vemos en la siguiente escritura y os mando un gran Booyakasha!
