Yo: konichiwa jóvenes ninjas. Esta vez casi no tardé en subir episodio.
Mikey: pues no la verdad.
Yo: pero tú no estabas castigado?
Mikey: si pero el maestro Splinter me levantó el castigo.
Yo: cómo o conseguiste?
Mikey: digamos que no protestar ni decir ni mu y no andar peleando constantemente como Leo y Raph ayuda bastante.
Yo: y Donnie también está casticado?
Mikey: que? Ah no es que él o quiso venir hoy.
Yo: pues vale.
Mikey: y como siempre nos leemos abajo y que empiece el show.
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Mikey se despertó en la habitación del molino. Bostezo con pereza y se levantó estirando los brazos. Bajó las escaleras y fue hacia la mesa donde, obviamente, estaban Leo y Usagi. Pero Leo estaba hablando con Yukî en voz baja.
-Buenos días.- saludó alegremente. Leo al escuchar al menor dejó de hablar con Yukî y saludó con la mano.
-Buenos días.- saludó con una sonrisa forzada y sacudiendo la mano excesivamente.
-"Cuando Leo está nervioso actúa así. Fijo que me está escondiendo algo."- pensó Mikey.
-Buenos días Mikey.- saludó Yukî.
-Ya era hora, un poco más y se te hace de noche- dijo Usagi que estaba sentado en la mesa con una taza de té-. Buenos días.- saludó antes de beber un sorbo.
Mikey se sentó en la mesa al lado de Leo y Yukî. Comieron unas tostadas con mantequilla y una tarta de Kirilatias (a Mikey le supieron a moras y fresas) con te. Al terminar Yukî se levantó.
-Vamos Mikey, hoy te llevaré por el bosque de las bayas hasta el camino rojo.
-Vale- se levantó y Yukî empezó a caminar-. Adiós chicos y gracias por todo.
-De nada.- contestaron los dos a la vez. Mikey sacudió la mano con una sonrisa y se fue con Yukî.
-Ten cuidado.- dijo Leo preocupado.
-Ooohhh, estás preocupado por el pequeñín.- dijo Usagi con diversión.
-Cállate maldito lunático.- gritó y se tomó un sorbo del té.
-Ven, tardaremos como una hora en llegar hasta allí, pero es muy divertido venir por aquí.- dijo Yukî.
-Por qué dices eso?- preguntó Mikey.
-Además de las bayas Kirilatias dicen que hay alguien viviendo aquí, en este bosque- pone voz de misterio-. Nunca antes alguien lo había visto, pero sí oido.
-Por qué no puedo tener ni un día normal, por qué?- Yukî se rió.
-Tranquilo, era una broma.
-Jaja, muy gracioso Yukî.- lo dijo sin sarcasmo.
Siguieron caminando por el bosque donde las bayas crecían tanto en los árboles como en los arbustos. Mikey ya quería volver a su realidad.
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-Buenos días, genio.- Raphael despertaba a un adormilado Donatello. Se rasco los ojos y se levantó. Le extrañó que sólo estaban sus hermanos.
-¿Dónde estan...?-
-Casey y April salieron a comprar unas cosas.- le interrumpió Leo.
-¿A la tienda de aquél rarito de los castores?- preguntó mientras iba a la cocina por algo de comer.
-No, a otra aún más lejos.
Los tres desayunaron en silencio observando a su hermanito.
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-Oye Yukî, por casualidad no habrá otra tortuga con mi nombre no?- preguntó con precaución Mikey.
-Pues no, que casualidad que tus hermanos se llamen justo igual que las tres únicas tortugas de toda Habilon.- dijo alargando los brazos.
-¿Cómo llegó Habilon a quedar así?- preguntó. Yukî se puso triste.
-Pues cuando el antiguo rey de Habilon reinaba este lugar, era todo tranquilo y los dos reyes aún eran príncipes. Pero siendo muy jóvenes el rey murió y los dos llegaron a que fuera el rey de corazones negro el que reinara. Lo hacía de maravilla, y muy pronto Habilon tuvo una reina y, tiempito después, descendientes. Todo era armonía y felicidad hasta que hace seis años eso cambió.
-¿Qué pasó?
-No se sabe. El rey de corazones rojo le encantaba explorar y ayudar a la gente, pero un día vino todo cambiado. Peleó contra su hermano y acabo con su familia para ser el único al trono. Quemó el castillo y la reina y sus hijos también. Por suerte el rey sobrevivió y está mejor, pero escondido. Los caballeros fueron malvados y el reino fue a peor.
Mikey quedó mudo ante la pequeña clase de historia de Yukî. Le recordaba mucho a la historia de su Sensei solo que más trágica.
-Pero todo irá a mejor- dijo con esperanza Yukî- sobretodo ahora que nos vas a ayudar.- le mira.
-Jeje sí, eso espero.
-Señor, nos ha echo llamar?- tres hombres con armaduras se presentan ante el salón del rey y se arrodillan.
-Sí, el general me ha contado un dato interesante y te he hecho llamar, comandante, para encargaros una misión.
-¿Cuál mi señor?
-Justamente hoy te he hecho llamar a ti y a vosotros por que hoy hay un partido de cricket que he convocado y quiero que me lo traigais para que hable con él.
-Como usted quiera.- le dice el comandante.
-Pero que no sospeche. Si es quien creo que es, es necesario que venga para que pueda acabar con él lo más rápido posible.
-Si mi señor.- contestaron los tres a la vez. Lo que nadie sabía es que alguien oculto detrás de las puertas los escuchaba a escondidas. De detrás suya había una cara felina.
-¿Es ese el que me decías Chesire?- preguntó la sombra.
-Así es, es un buen chico y por eso tienes que ayudarlo.
-Está bien.- justo en eso el rey gritó.
-MENSAJERO!
-Será mejor que vayas ahora.- le aconseja Chesire.
-Espera idiota si voy al instante sospechara- empieza a caminar- y tú lárgate.
-Voy a hablar con el sabio.- desapareció su cara y el mensajero fue corriendo hacia el rey.
-¿Sí señor?- se arrodilló y miró al suelo.
-Avisa a los criados de las mazmorras que se preparen, vamos a recoger a nuestros invitados.
-Si señor.- se levanta y sale de la habitación evitando mirar a los presentes. Cómo los odiaba.
-Ya llegamos- avisó Yukî. Pero al mirar a Mikey vio que estaba cogiendo unas bayas del árbol-. Pero no comas.
-Tengo hambre.- se limpió la boca y se acercó al final del bosque. Vio un camino rojo en el césped y a lo lejos muchas colinas.
-Tienes que ir por la derecha y parate en Aldea Cristal.
-¿Y cómo sabré que aldea es esa?
-Pues...está echa de...cristal. Si lo dice el nombre.- dijo Yukî ante la pregunta tan tonta de la tortuga.
-A si, jeje.- en el mundo real sus tres hermanos hicieron un "face pam" (lo siento si está mal escrito).
-Bueno, adiós Mikey y ten cuidado.- le dice Yukî mientras Mikey empieza a caminar por el camino.
-Lo tendré.- sube la primera colina y desaparece.
-Suerte, la vas a necesitar.- ya era imposible que Mikey le escuchara.
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-Al parecer está a mitad de camino a casa.- comenta Casey alegre. Los cinco se encontraban en el salón comiendo unos tallarines mientras observaban a Mikey caminando.
-Sí, es verdad.- dice Raph.
-Tío ya tengo ganas de ver tu versión alterna de ese mundo.- comenta burlón Casey.
-Más ridículo que tú no puedo ser.
-Ni más divertido que Donnie.- ante el comentario de Casey todos rieron, menos Donnie claramente.
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-Hum...me pregunto si los Kraangs existirán en esta dimensión, o los enemigos como el rey rata o SnakeWitch (no sé como se escribe :-P ). Espero que no- Mikey volvía a pensar en voz alta-. ¿Quién será el rey? Aquí cualquiera puede ser cualquiera- en la vida real se quedaron como "What?" al escuchar ese comentario de Mikey-. Sólo espero que no sea muy fuerte, o incluso que no sea...
-¡APARTATE!- una voz grave le interrumpió sus habladurías por detrás.
Mikey se giró hacia atrás sorprendido y pudo ver a Tres guardias reales del rey dirigiendo a una gran fila de gente vestida con ropa elegante. Por inercia se hizo a un lado para dejarles pasar. Pero cuando pasaron a su lado uno de ellos se paró enfrente suya mientras los otros dos seguían con la gente.
-¿Quién eres?- le preguntó el hombre de armadura.
-Pues...me llamo Michelangelo pero me dicen...- no le dejó terminar.
-¿De dónde vienes?
-De una ciudad muy lejana.- le contestó.
-¿A dónde vas?
-"Pero qué es esto, un interrogatorio?"- pensó Mikey- Voy a Aldea Cristal.
-Está bien. Será mejor que seas más listo y prestes atención, o sino no te va a ir bien.- y dicho eso se alejó.
-Que sea más listo, dice- comenta Mikey-. Ya verás, ya verás.
El caballero se acercó a los otros dos.
-¿Es él?- preguntó uno de los hombres.
-Sí. Cuando dejemos a los invitados del rey iremos a por él.
-¿A dónde va?
-A Aldea Cristal. Aún le falta mucho para llegar hasta allí.
-¿Porqué no le llevamos ahora?- preguntó el que había estado callado hasta ahora.
-Porque llamaríamos mucho la atención. Es mejor que lo llevemos solo que con tanta gente importante.
-Está bien.- en unos minutos la gente desapareció en las colinas.
-Vaaa...leee.- dijo Mikey extrañado. Siguió su camino.
El Gran Sabio se encontraba curioseando uno de sus libros en la entrada de su casa. El libro era rojo y no tenía título por fuera. Pero al Sabio le interesaba una página específica.
-¿Has tardado cuatro días en encontrar ese libro?- la voz de Chesire sono detrás de Donatello. El gato se encontraba flotando en el aire y mirando al genio.
-No lo encontraba con tanto libro.- respondió simplemente.
-Eso pasa por leer tanto- el Sabio le ignoró-.¿Qué haces?- alzó una ceja.
-Quiero comprobar si Mikey es quien creo que es.- pasó la página.
-Me das miedo, eso fue justo lo que dijo el "rey".- hizo énfasis en la palabra rey.
-Has vuelto a entrar al palacio, ¿verdad?- le miró por encima del libro.
-Nadie se enteró.- subió y bajó los hombros.
-Humm- se paró en una página- creo que puede ser el.
-¿En serio te fias de unas palabras que escribió una persona hace cientos de años?- siguió al Sabio hasta el salón.
-Esa persona era un antepasado de mi maestro Monzariz- le dijo Donatello-. Y sí, me fío. Si Mikey es él hay que llevarlo de inmediato con el verdadero rey y protegerle.
-Lleva un par de días con el sombrerero y el conejo.- informó Chesire.
-Tengo que hablar con él- cierra el libro y lo coloca en una estantería-. Si es el que pienso puede salvar Habilon.
-Pues sí, pero entonces estará en grave peligro.- comentó Chesire.
-Sí, lo se.- salió de su casa y cerró la puerta con Chesire dentro.
-Pobre. Pero estoy seguro que no dejarán que le pase nada.- desapareció.
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Los chicos observaban a Mikey caminando por las colinas desde hace dos horas. Ya se empezaban a aburrir.
-¿Alguien quiere salir a entrenar?- preguntó Casey a los chicos. Estos se giraron y lo miraron con caras de "¿en serio?".
-Vale vale. Entrenaré yo solo.- abrió la puerta y salió. April los miró preocupados.
-Chicos, tenéis que salir.
-April, no podemos dejar a...- Donnie iba a hablar pero ella le interrumpió.
-Mirad, mientras uno de vosotros se queda los otros salen a entrenar y si le pasa algo avisa de inmediato al resto, ¿vale?
Los chicos se miraron un momento, y aceptaron.
-Vale, Donnie tú te quedarás primero y en dos horas nos cambiaremos.
-Vale Leo.- April, Leo y Raph salieron por la puerta y Donnie se quedó para mirar a Mikey.
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-¿Cuánto falta?- Mikey ya estaba cansado de andar tanto. Llevaba tres horas. Sus pies estaban destrozados- Ya no quiero andar más.
-No va a ser necesario.- una voz metálica sonó delante suya. Los tres guardias de antes aparecieron delante suya.
-¿Eh?
-Venga, subete rápido a la carreta.- el del medio llevaba una pequeña carreta detrás de su caballo. Mikey subió.
-Venga andando, que el rey te espera.- y dicho eso del general se pusieron en marcha por donde habían venido.
-Oh no, lo que faltaba.- dijo Mikey bajito.
-¿Qué has dicho?- preguntó uno de los guardias.
-Nada nada, no he dicho nada.- el resto del camino estuvo en silencio para no meter la pata. No sabía lo que le esperaba en el castillo. Por suerte entre uno de los arbustos se vieron unas orejas de conejo.
-Se lo tengo que contar a Leo y a Usagi.- Yukî salió corriendo hacia el molino.
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Yo: y hasta aquí el episodio.
Mikey: jo, justo en la mejor parte.
Yo: eres consciente del problemon en el que estás no?
Mikey: no.
Yo: mejor. Créeme. Bueno espero que en el siguiente episodio estén los cuatro presentes.
Mikey: recordad la lección, si te castigan obedece al pie de la letra y no te quejes para así te levanten el castigo.
Yo: no sé si esa es la moraleja pero vale. Nos vemos en la siguiente escritura y os mando un gran Booyakasha.
Mikey: haber si no tardas tanto.
Yo: tú cállate que no tienes que estudiar para biología e inglés.
Mikey: por suerte.- sonríe.
Yo: gr..
