Yo: halo jóvenes ninjas. Aquí estoy en un capítulo más de esta gran historia.

Leo: vaya, te ves muy animada hoy.

Yo: siiii! Es que he estudiado como nunca para los exámenes. Y es posible que suba más seguido.

Mikey: chachi.

Yo: bueno gente que me emociono y me desvío del tema. Como siempre nos leemos abajo y que empiece el show.

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Mikey se encontraba ahora mismo en una carreta diminuta junto a tres guardias del rey en camino hacia su castillo. No sabía que hacer. A juzgar por lo que le habían contado sobre él era bastante malo y peligroso. Tenía ganas de salir de la carreta e irse corriendo, pero no podía por culpa de esos guardias.

-Ya hemos llegado.- anunció el general.

Mikey levantó la vista y pudo ver un castillo gigante echo de cartas de corazone. Pasó por un puente levadizo echo se cartas también y entró.

-Baja.- le ordenó el coronel. Siguió sus instrucciones y le llevaron atrás del castillo. Era el juego de cricket.

-El rey ahora mismo está jugando con unas personas. Cuando acabe hablará contigo. A no ser que quieras jugar.

-No no- negó rápidamente Mikey. Ya sabía lo que pasaría si jugaba-. Es que... yo no sé jugar.

-Pues espera aquí y no te muevas.- dicho eso los tres se fueron.

-En el lío en el que estoy.

-Sombrerero.- el Gran Sabio se encontraba en el molino de Leo para hablar con él.

-Gran Sabio, ¿a qué se debe tu visita?

-Alguien me ha dicho que has estado con...- iba a empezar a hablar pero Yukî vino corriendo.

-¡Mikey está en problemas! ¡Mikey está en problemas!- estaba agitando los brazos. Cuando llegó a donde Leo paró para tomar el aire.

-¿Qué quieres decir?- le preguntó el Sabio.

-¿En qué lío se ha metido el pequeñín? - preguntó Leo preocupado.

-Uno muy malo. Muy, muy malo.

-¿Qué pasa?- Usagi se unió a la conversación de los dos.

-Mikey está con el rey rojo.- ante eso los tres pusieron cara de espanto.

-¿¡QUÉ!?- gritaron los tres.

-Si lo acabo de decir. Mikey está con el rey de corazones rojo.

-Está en graves problemas.- murmuró Usagi.

-Sobre todo por que tengo la sospecha de que Mikey puede ser él.- dijo el Sabio.

-¿Él?- dijeron los tres a la vez sorprendidos.

-Sí.- aseguró Donnie.

-¿Seguro?- preguntó Leo.

-Sí.

-¿Completamente?- preguntó Usagi.

-Que sí.- Yukî miraba confundido a los tres sin comprender.

-¿Qué me estoy perdiendo?- preguntó Yukî.

-Es verdad, tú no conoces la historia.- dijo Usagi.

-¿Qué historia?- ladeó la cabeza.

-Verás este...- Donnie no sabía como se llamaba el conejito.

-Yukî, me llamo Yukî.- le dijo.

-Verás Yukî, hace cientos de años un antepasado de mi maestro Monzariz escribió un libro en el cuál decía que en la época del undécimo Sabio llegaría un héroe que salvaría a Habilon de un rey malvado y de un futuro oscuro. Y el undécimo Sabio soy yo.- le contó Donnie. Yukî se quedó encantado con el relato. Pero puso cara de enfado y miró a Leo y a Usagi con los brazos cruzados.

-¿Y por qué no me lo contasteis?

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-Me toca genio.- Raphael entró al salón para su turno de observar a Mikey, pero vio a Donnie con cara de preocupación.

-Raph no te lo vas a creer.- le dijo Donnie.

-¿Qué pasa?- preguntó extrañado.

-Mikey está con ese tal rey rojo.

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Mikey se encontraba ahora mismo en una campo de cricket bastante raro. El terreno era muy ondulado y los aros eran cartas gigantes que se ponían en posición de puente. Los palos eran flamencos rosas que se mantenían rígidos, y las bolas eran erizos marrones. Uno de ellos cayó en un hoyo que estaba cerca de Mikey. Fue a ayudarlo.

-Espera amiguito, yo te ayudo.- sacó al erizo del agujero y dejó que se fuera. El animal al verse libre salió corriendo.

-A la condesa Yabe no le va a gustar.- una voz femenina de detrás suya le dijo eso. Mikey se dio la vuelta y pudo ver a la mujer de la casa con forma de zapato, la señora...esto...

- Usted es la señora de la casa zapato.

-Si chico, me llamo Marilyn- se presentó la mujer. Mikey iba a presentarse pero la mujer le interrumpió.- no hace falta que te presentes, me acuerdo perfectamente de ti. Te llamabas Michelangelo. Tengo buena memoria.- Mikey sonrió.

- Quién es esa tal Yabe.- preguntó extrañado Mikey.

-Es una condesa que pertenece a Bonfoxyni, una cuidad cercana a la capital de Habilon. Por cierto, ¿qué haces aquí?- preguntó Marilyn.

-Me trajeron unos guardias.

-Seguro que fueron el general y el comandante. Ese gato con rayas no le gusta que le salgan las cosas mal, y es un mandon.

-Si, eso es...espera, ¿has dicho gato?- pero un señor que debía ser un conde o un duque.

-Señora Marilyn, es su turno.

-Gracias.- se despidió de Mikey y se fue con el duque. Mikey se quedó sorprendido por lo que dijo Marilyn, gato.

-En mi dimensión solo conozco un gato con rayas, y espero que me equivoque.- pidió Mikey.

-Tenéis que ayudar a Mikey.- pidió Yukî.

-No podemos, tendríamos que estar mal de la cabeza para entrar allí- Leo y Usagi miraron al Sabio-. Y ellos no van a acerlo y eso que son los más locos de Habilon.

-Pero Mikey corre peligro.

-Nos encantaría ir a ayudar al pequeñín pero uno:no sabemos luchar, y dos:llamaríamos la atención si vamos a ayudarle, por lo que irían a por él.- dijo Usagi. Yukî cruzó los brazos.

-Por suerte yo conozco a alguien de palacio que va a ayudar.- la voz de Chesire se escuchó detrás de los cuatro.

-Ya era hora.- le dijo el sabio.

-Te refieres a él, verdad?- preguntó Leo con gracia.

-Así es, nuestro gran Raphael ya sabe que Mikey está en palacio y va a protegerle. O más le vale.

-¿Te preocupas por el pequeñín?- Usagi se puso al lado de Chesire y le preguntó eso con burla y una sonrisa de oreja a oreja.

-Me cae bien, y quiero que este bien, nada más.- dijo Chesire.

-Bueno, al menos al alguien para protegerle.- susurró Leo aliviado.

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-Donnie vete, yo miraré a Mikey.- le dijo Raph a Donnie muy amable. Sabía que desde que Mikey llegó allí todo el mundo decía las cosas malas de ese tal rey, pero Donnie necesitaba salir.

-Y si pasa algo.- Raph ya estaba empujando a Donnie hasta la puerta.

-Yo lo gritare tan fuerte que lo escucharán los de China.- dijo Raph.

-Y si la bola se estropea.

-Te voy a coger por la bandana al momento y te traigo aquí.- se le acababa la paciencia.

-Y si...- se le acabó.

-Donnie te estás poniendo como el maestro Splinter la primera vez que salimos a la superficie, y se me está acabando la PACIENCIA.- había llegado a la puerta y Donnie ya estaba fuera.

-Vale vale. Pero y si a Mikey...- Raph se cansó y cerró la puerta en toda la cara a Donnie.

-Que pesado, y yo me quejaba de las bromas del cabeza hueca.- dijo Raph y se sentó en el sofá para ver a su hermanito.

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-Pero cuánto necesitan para jugar.- Mikey llevaba esperando tres horas. Había llegado un momento en que todos los presentes se fueron por la puerta murmurando "el rey me cortará la cabeza" o "por fin nos vamos a casa". Se empezaba a aburrir.

-Mi señor,¿traemos ya al joven?- el general se encontraba en la sala del trono.

-Si- el general estaba por irse pero escuchó la voz del rey- por si acaso no dejes que te vea general Razhar.

-Si mi señor.- salió de la sala.

-Na-na-na-naaaa. Soy tu probleeeeema, yo, soy tu probleeeema- Mikey estaba sentado en el césped cantando un poco-. Na-na-na-

-El rey rojo desea verte.- el general había venido junto los otros dos. Mikey se levantó del sitio y les siguió a dentro del castillo. Pasó por unos pasillos con baldosas blancas y negras con columnas de color rojo iluminadas por antorchas. Llegaron a un portón gigante de madera el cual entraron. Delante suya estaba el trono, y encima del trono estaba el rey.

-Ay, no.- susurró Mikey al ver quién era.

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Raphael abrió los ojos al darse cuenta de con quién estaba su hermano. Rápidamente fue a llamar al resto. En menos de un minuto los cinco estaban en el salón viendo al rey rojo.

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Mikey tragó saliva al ver quién era el rey rojo.

-Vosotros tres, retiraros.- hicieron una reverencia y se fueron cerrando la puerta. Mikey se fue acercando despacio al rey, y vio una figurita a su lado.

-"Menos mal, hay alguien más aquí"- pensó Mikey. Estaba a seis metros del rey. Mikey hizo una reverencia-". No me creo que le esté haciendo esto"- pensó con fastidio.

-El comandante me ha dicho que te llamas Michelangelo, ¿cierto?- Mikey asintió-. Quiero saber de dónde vienes.

-De una ciudad muy muy lejana.- le contestó la tortuga.

-¿Qué haces aquí?

-Pues yo...vengo para...ver a alguien.- dijo sin pensar.

-A quién.

-No se lo puedo decir.- le dijo al rey. Éste empezó a gritar.

-QUE LE CORTEN LA CABEZA, QUE LE...

-Tonterías.- respondió Mikey sin pensar. Inmediatamente puso una mano en su boca. El rey se levantó pero la sombra se acercó un poco y le dijo:

-Tenga en cuenta que es sólo un niño, señor.

-"Oye de niño nada."- pensó Mikey, pero el rey se tranquilizó y se sentó en su trono.

-¿Conoces la leyenda?- le preguntó el rey.

-¿Qué leyenda?- había contestado a la pregunta del rey.

-Nada. Uno de mis súbditos te llevará a tu cuarto de inmediato. Mañana quiero hablar contigo- Mikey tragó saliva-. Comandante!- la puerta se abrió y salió el nombrado- llevalo a una habitación libre- este hizo una reverencia y Mikey le siguió. La sombra iba a seguirle pero el rey le detuvo-. Tengo que hablar contigo.- la puerta se cerró.

El comandante se fue caminando sin esperar a Mikey.

-EHH, ESPERA.- Mikey iba a correr pero el comandante se giró y por primera vez para Mikey no tenía casco. Efectivamente, era garra de tigre.

-Si no te das prisa te quedarás aquí- le dijo fríamente. Pero a Mikey le dio más miedo de lo normal. Había algo en ese Garra de Tigre que le daba escalofríos-. No sé que te ve de interesante el rey, sólo eres un renacuajo.

-Pu-pues...y-yo...- le interrumpió.

-Escuchame, no me caes nada bien, no sé por qué- se acercó amenazante a Mikey. Éste caminó hacia atrás y se encontró arrinconado en la pared-. Pero ten por seguro que en cuando pueda acabaré contigo, y descubrire ese secreto tuyo.

-Hum...

-Aunque sea lo último que haga, yo...

-Comandante Garra de Tigre, dice el rey que vaya al pueblo que usted ya sabe.- la sombra de antes entró en escena justo a tiempo. Aún estaba en las sombras, pero su voz le resultaba familiar.

-¿Para qué?- se había separado de Mikey.

-Hay pequeños problemas con unos rebeldes. No quieren dar el dinero y se ha montado una buena- Garra de Tigre miró a Mikey con ira y se fue en dirección opuesta. La sombra suspiró-. Bien, ya se a...- pero Mikey le interrumpió dándole un abrazo.

-Gracias gracias gracias. No sabes lo que te agradezco.- la sombra le acarició el caparazón.

-Vale vale, no pasa nada. Pero deja ya de abrazarme.- Mikey se separó de él al momento y le sonrió.

-Soy Michelangelo, pero me dicen Mikey. Y tú eres...

-A sí. Perdón- se adelantó y se dejó ver. Esa sombra tenía una camisa blanca con un chaleco de lana marrón y amarillo a cuadros con unos pantalones marrones y zapatos marrón claro. Llevaba una bandolera (es como un bolso lateral para llevar libros, cartas...) y en su cabeza un gorro parecido a una boina marrón. Y era nada más y nada menos que...-. Me llamo Raphael.

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-Jajajaja.- Leo y Donnie se reían de la pinta de su hermano. April sólo sonreía pero tampoco le daba tanta risa. Y Casey...bueno, él más bien parecía que se estaba asfixiando en el suelo. Raph obviamente tenía una cara de pocos amigos.

-¿De qué os reís?- tenía ya un tic en el ojo.

-Nada, nada- Donnie se secaba un poco los ojos mientras se tranquilizaba, al igual que Leo-. Ay, no me esperaba que tuvieras esas pintas.

-Y yo no me esperaba que le sirvieras a él- dijo Leo sin creerse lo que había visto-. Casey, para ya.- le empezaba a molestar el ruido de Casey riendo.

-No puedo tío.

-Pues te echaré una ayudita.- dicho eso Raph se lanzó encima de Casey.

-AAAAHHHH! CHICOS AYUDAAAA!

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-Hola.- Mikey estaba delante de la contraparte de su hermano temperamental. No pudo evitar ponerse nervioso.

-¿Te encuentras bien?- Raphael lo había notado.

-¿Eh? Nada nada, es que...me recuerdas a alguien, eso es todo.

-Vale. Ven, tengo que sacarte de aquí- le cogió la muñeca y lo guió por los pasillos-. Tú no abras la boca hasta que te lo diga, ¿entendido?

-Vaya, tan directo como el que conozco.

-Tú calla.

-E igual de bruto.- susurró.

Estuvo caminando por los pasillos del palacio. Se encontró con guardias, cocineros, sirvientes...e incluso personas que estaban encarceladas. Eso le dio mucha pena. Se mantuvo callado como le había indicado Raph hasta que llegaron a una parte del castillo donde no había nadie.

-Vale, puedes hablar.- le dijo Raph.

-¿Dónde estamos?- preguntó viendo el pasillo oscuro y algo destruido en el que estaba.

-Supongo que sabrás la historia de los reyes- Mikey asintió-. Pues esta es la parte del rey de corazones negro.

-¿Por qué me ayudas? Eres parte del rey rojo.- preguntó.

-No estoy de su padre- le espetó-. Desde hace seis años me dejó quedarme aquí si era el mensajero. Pensó que al ser un crío me olvidaria de él, pero se equivocaba- sonrió orgulloso-. Chesire me habló de ti.

-¿De verdad? ¿Y qué dijo?

-Me dijo que eras un niño alegre y simpático. Y tenía razón.

-De niño nada.- Mikey se cruzó de brazos e hizo un puchero. Raph rió.

-Si tú lo dices. Oye, ¿a quién te recuerdo?

-A mi hermano.- dijo.

-¿Y cómo es?- Mikey se quedó pensando.

-Pues...es genial. Es un poco brusco y cascarrabias, pero es un hermano genial. Me gusta gastarle bromas aunque luego me la devuelve a golpes, y también jugar con él y pasar el tiempo con él. Es fuerte, valiente, tozudo y lo más importante, es uno de los mejores hermanos del mundo. Me encanta tenerle como hermano.

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Raphael se había quedado sin palabras al oír lo que su hermanito le había dicho. Todos estaban sin palabras, pero el que más Raph.

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-Debes querer mucho a tu hermano.- dijo Raph.

-Sí, y es muy...AAAAHHHH!- Mikey se había caído en un pasillo que tenía la pared de la izquierda rota.

-MIKEY!- Raph se acercó a donde había caido Mikey. Estaban en el tercer piso, pero los árboles abran suavizado la caída. Tenía que ir a ver que estaba bien. Según lo que le había dicho Chesire el gran Sabio, el sombrerero y el conejo y ese niño conejo le apreciaban, y si sabían que le dejó que se hiciera daño lo matarían lenta y dolorosamente (incluido Chesire). Fue rápidamente por unas escaleras que tenía al lado.

Mikey estaba cayendo por el aire y siendo golpeado por las ramas de los árboles. Al final llegó al suelo casi ileso, pero se golpeó la cabeza. Quedó casi inconsciente y veía todo borroso, pero a lo lejos pudo ver algo. Eran sus hermanos y sus amigos en la casa de la granja con cara de preocupados. Iba a llamarles pero se quedó inconsciente.

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Yo: pues aquí lo dejamos.

Mikey: por qué siempre me tiene que pasar cosas malas a mí?

Yo: por que así la historia se vuelve más interesante y ya de paso estoy medio explicando una cosa que ocurrirá en el futuro.

Donnie: te refieres a cuando Mikey nos vio?

Yo: sip, pero eso para más adelante. Bueno nos vemos en la siguiente escritura y os mando un gran booyakasha!