Yo: halo jóvenes ninjas. Aquí estoy con esta gran historia.
Mikey: ya tenía ganas de saber que iba a suceder.
Leo: y yo también la verdad.
Raph: bah tampoco es para tanto. Esta historia es muy aburrida.
Yo: ¿sabes qué? Tienes razón.
Los cuatro: ¿¡QUÉ!?
Yo: sip. La verdad es que hay mucha gente, vale algunos que me dicen que pusiera más acción, y tenían razón. Por eso Mikey va a aprovechar este último capítulo de tranquilidad, por que a partir del siguiente capítulo las cosas irán mal para Mikey.
Raph: a no. Como le pase algo a Mikey te mato.- se pone delante de Mikey.
Donnie: venga Raph no te pongas así. Seguro que se refiere a que Mikey luche un poco.
Yo: sí, eso y otra...cosa.
Raph y Donnie: ¿cómo que otra cosa?
Yo: bueno mientras intento librarme de estos dos os dejo el cap.
Mikey: nos leemos abajo y que empiece el show!
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-Mikey- Raphael llegó al suelo y empezó a buscar a Mikey, hasta que le vio tirado en el suelo-. Oh no- fue directo hacia él. Por suerte respiraba-. Menos mal. Mikey, despierta.- empezó a moverle y a sacudirle. Mikey empezó a abrir los ojos.
-¿Raph?- se sentó y llevó las manos a la cabeza.
-¿¡Sabes el susto que me diste?! Leo, Usagi, Chesire y el Sabio me hubieran matado si te llega a pasar algo.- Mikey sonrió.
-Lo siento, soy propenso a tener accidentes.- Raphael suspiró.
-Lo bueno es que te has saltado bajar las escaleras. Ven, por aquí- le ayudó a levantarse y le guió por ese gran jardín. Llegaron hasta la muralla que rodeaba el castillo y vieron un pequeño agujero que era una especie de desagüe-. Mira, sigue por aquí todo recto y espera cuando salgas.
-¿Esperar el qué?- preguntó extrañado Mikey.
-Esperar a que alguien te busque. Antes estuve hablando con Chesire y me dijo que alguien iba a llevarte a la guarida del rey.
-¿De verdad?- Raph asintió-SIIII POR FIN.
-Venga que se te hace de noche.
-Técnicamente ya es de noche.
-Si pero acaba de oscurecer hace unas horas. Venga vete. Mañana iré yo también.
-¿Pero y cuando el rey vea que no estoy? ¿No te pasará nada verdad?- preguntó preocupado Mikey. A Raph le conmovió, se preocupaba primero de si le iba a pasar algo que su propia seguridad.
-Estaré bien. Adiós.
-Adiós.- dicho eso se fue caminando por el túnel y en nada Raph lo perdió de vista.
-Será mejor que regrese ya al cuarto.- se fue corriendo al otro lado del castillo.
En un bosque no muy lejos del castillo de cartas, un caballero de armadura va montado encima de un caballo blanco con pelo verde. Va a paso rápido por el bosque y se detiene delante de una roca gigante de tres metros de altura. El caballo mueve su pelo y del medio de la roca se abre una pequeña puerta. El caballero mira a su alrededor para comprobar que nadie la ve y entra. Enseguida la puerta se cierra. Sigue adelante y llega a una guarida bastante grande con muchas salas y habitaciones. Dejó al caballo quieto y se bajó de él. Fue directo hacia una sala en particular, la sala del rey.
-¿Me llamó alteza?- hizo una reverencia al ver al rey negro. Éste llevaba una gran capa negra que no le dejaba ver nada de su cuerpo, sólo su boca.
-Sí. Necesito tu ayuda para una misión muy importante.
-¿Cuál es?- preguntó levantándose.
-Verás, hace un rato el Gran Sabio ha venido aquí para hablar conmigo de un asunto que es bastante interesante. Me ha dicho que una joven tortuga había llegado a Habilon y que él cree que puede ser él.
-Espere majestad, ¿está seguro?
-No lo sé, por eso es necesario que me lo traigas aquí. Chesire va a esperar al chico por si viene algún guardia del rey. Al parecer ya conoce su existencia, por lo que está en grave peligro.- el caballero hizo una mueca.
-No se preocupe majestad, yo me encargaré de que al chico no le pase nada.
-Me alegra mucho, pero sabes de qué otra persona tienes que estar mirando, verdad?- el rey sonrió de lado.
-De Chesire. Ese gato es capaz de hacer que Mikey ande en círculos para divertirse.
-Es verdad, pero él también siente afecto por el chico, por lo que no dejará que le pase nada.
-Me voy de inmediato.- hizo una reverencia y se fue hasta su caballo para salir del mismo modo en el que entró.
-Majestad- una tortuga gigante de dos metros y pinchos en el caparazón entró a donde el rey.
-¿Qué ocurre Slash?- Slash le entregó una carta.
-Es de Raphael, dice que el chico va de camino hacia Chesire y que por la mañana él mismo estará aquí.
-Bien. Gracias Slash.- la tortuga se marchó, dejando solo al rey.
Mikey llevaba caminando por el túnel ya ni se sabe. Tenía los pies congelados y le empezaba a entrar sueño. Hace más de un día que no duerme y la caída de antes le ha dejado K.O. Pero no se podía parar ahora, estaba muy cerca de llegar a casa. Temblaba de frío y se frotaba los brazos con las manos.
-Tengo frío, y sueño, y hambre. Al menos me podían haber dado de comer.- se quejó Mikey.
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Sus hermanos estaban observando a Mikey caminando por el túnel.
-Pues si que está aguantando Mikey.- dijo Casey asombrado.
-Que te esperabas, es un ninja.- dijo Raph orgulloso.
-Aún no me puedo creer que Raph sirva a Shredder.- dijo Donnie.
-Que es mi contraparte! Además ya le oiste, sólo finge.
-Yo lo único que escuché fue su mal humor.- dijo Casey con gracia.
-Y sus gritos.- le siguió Leo el juego.
-Y su...- Raph interrumpió a Donnie.
-Buenos vale ya no?!
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El caballero estaba a punto de salir por la puerta cuando sono una voz aguda detrás suya.
-¿A dónde vas?- preguntó Yukî.
-Voy al castillo del rey a recoger al chico.
-¿Puedo ir contigo?- preguntó dando saltitos.
-Lo siento Yukî, pero es muy peligroso.
-Pero quiero ayudar. No quiero que le pase nada malo a Mikey.- bajó la cabeza.
-Tranquilo, recuerda que soy el mejor caballero del rey. No le pasará nada.
-Tienes razón, además si vienen los guardias tendrás a Mikey para ayudarte.- al caballero le sorprendió eso, pero no perdió más tiempo y salió de la cueva a lomos de su caballo.
Yukî miró al caballero salir y se dirigió a la sala donde estaban todos.
Chesire se encontraba tumbado en la rama de un árbol delante de la salida del túnel. Esperaba a Mikey para llevarle con el rey de corazones negro, pero ya empezaba a preocuparse. Pero esa preocupación se fue cuando vio salir a un cansado Michelangelo.
-Por fin, te llevo esperando siglos por aquí.
-Callate Chesire. No estoy de humor.- pasó al lado de Chesire. Este pegó un salto y llego al suelo.
-¿Estás bien?- le preguntó.
-Aparte de que estoy hambriento, cansado y congelado, sí.- le dijo de forma despreocupada.
-Venga, es por aquí.- empezó a caminar. Iba a gastarle una pequeña broma a Mikey haciéndole caminar en círculos durante un rato, pero al ver cómo estaba decidió dejarle.
-¿Está muy lejos?- preguntó Mikey al lado del gato.
-Pues...un poco. Bueno, mucho.
-Oooohhh.- se quejó Mikey.
Caminaron por el bosque en silencio, sólo se oían sus pisas. Pero Chesire escuchó un ruido de entre los árboles. Se paró en seco. Mikey miró extrañado a Chesire.
-¿Qué pasa?
-Bandidos.- dijo.
En un segundo, diez hombres vestidos de telas viejas les rodearon. Tenían unas espadas muy grandes y de piedra. Mikey sacó sus nunchakus.
-Darnos todo el dinero que tengáis y os dejaremos marchar.- dijo el que parecía ser el líder.
-Si, y que te lo has creído.- y dicho eso salió disparado hacia él.
-MIKEY ESPERA.- pero no pudo pararle.
Mikey fue directo hacia el líder. Este levantó su espada dispuesto a darle, pero Mikey se fue hacia la derecha y le dio una patada en el costado, dejándolo inmóvil. Los otros bandidos miraron sorprendidos al chico, pero fueron directos a por él.
El caballero iba montado encima de su caballo a toda prisa cuando escuchó ruidos de lucha. Aceleró la marcha y lo que vio le dejó sorprendido. Una joven tortuga con bandana naranja y unos nunchakus estaba de pie, y a su alrededor diez bandidos estaban tumbados inconscientes.
-Bueno, no ha sido muy bien pero me han dado unas cuántas veces.- si antes Mikey estaba cansado ahora estaba agotado. Le pesaba todo el cuerpo. Lo bueno es que ahora no sentía tanto frío.
-A buenas horas llegas.- le dijo Chesire acercándose.
-Tuve un pequeño retraso.- dijo el caballero. Mikey se acercó al caballero y pudo ver al caballo con el cabello verde.
-Alaaaaaa, que bonito.- Mikey iba a acariciarle.
-No, a Bon no le gusta que le toquen la...- pero se calló cuando el caballo se dejó acariciar por la joven tortuga. Mikey sonrió y se acercó más al caballo-. El rey tenía razón. Puede ser él.
-Bueno no es por nada pero si no nos movemos de aquí el rey rojo nos va a pillar.
-Tienes razón. Vamos, por aquí- el caballero señaló el camino por donde había venido. Chesire y Mikey empezaron a andar junto con el caballero. Algunos minutos después Mikey volvió a sentir ese frío de hipotermia. Sin quererlo empezó a temblar-. Ten, no es bueno que pases frío- el caballero le dio una manta gruesa de lana marrón, cosa que Mikey aceptó encantado. Al cubrirse con él su cuerpo sintió una onda de calor agradable. Pero el caballero notó algo al tenderle la manta-. Tienes una herida en tu brazo.
Mikey miró donde decía y era verdad, tenía un corte de una de las espadas en su brazo derecho.
-No es nada.- dijo sin importancia.
-¿Y por qué a mí no me das una mantita?- se quejó Chesire.
-Tú estás perfectamente.- le dijo el caballero.
-Vale, tampoco es para ponerse agresivo.
-Es mejor que te subas al caballo, te ves muy cansado.- le recomendó el caballero.
-No es necesario. Aún puedo caminar un poco más.- ahora si estaba convencido de que era él.
-No era una pregunta, era una orden- paró el caballo y se echó un poco para atrás-. Subete ahora mismo al caballo.
A Mikey le recordaba a alguien, pero no sabía a quién, pero obedeció. Se subió al caballo y emprendieron la marcha otra vez. El sueño le vencía, pero no iba a quedarse dormido hasta que llegara. Pasó más de una hora hasta que llegaron delante de una roca gigante de tres metros de altura.
-Chesire, abre la puerta.- le dijo el caballero. Chesire se acercó y saco algo de su bolsillo, haciendo que os puerta se abriera. Al entrar Mikey vio una guarida bastante grande y con muchas salas. Pero ya no podía más, cuando el caballero paró el caballo cerró los ojos y cayó en un sueño profundo. Solo pudo escuchar cuatro voces gritando su nombre.
-¡Mikey!
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-Está bien, sólo se ha dormido.- tranquilizó Leo a todos. Suspiraron aliviados.
-Ese es nuestro hermano.- dijo Raph.
-Mikey es increíble. Lleva todo un día sin comer ni dormir y ha podido contra diez bandidos gigantes con espadas.- dijo Casey asombrado.
-Pues sí.- dijo April. El único que no había abierto la boca era Donnie, que estaba como en una especie de trance.
-Hey, cerebrito, despierta.- Raph le pasaba la mano delante de su cara y nada, no reaccionaba.
-Donnie, Donnie. DONNIE.- ante el grito de Leo, Donatello reaccionó.
-¿Qué pasa?- preguntó.
-Pues que has entrado en una especie de trance.- le informó Casey.
-¿Qué?- Donnie no se había dado cuenta de eso.
-Donnie, estás un poco raro.- le dijo preocupado Leo.
-Es que...estaba pensando en una cosa.
-Chicos lo siento mucho pero yo me voy a dormir- informó April-. Buenas noches.
-Buenas noches.- dijeron los cuatro a la vez. April subió las escaleras y desapareció.
-Bueno chicos, yo voy a dormir también en mi habitación. Chao.
-Adiós Casey.- hizo lo mismo que April y desapareció.
-Donnie, ¿qué pasa?- preguntó preocupado Leo.
-Leo ya lo dije, estaba pensando en una cosa.
-¿Qué cosa?- fue el turno de Raph.
-Cuando Mikey se cayó, se quedó mirando unos segundos hacia nosotros. Creo que nos vio.
-Qué?!- dijeron los dos.
-Sí. Y eso estaba pensando.
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Mikey se encontraba en una oscuridad infinita. Sentía su cuerpo pesado y dolido y un frío de narices. Escuchaba voces. Una de ellas era la de el Leo de esa dimensión.
-Está muy cansado.
-Eso es por que luchó contra diez bandidos.- una voz desconocida para Mikey sonó.
-Guau.- exclamó una voz que sonaba a Yukî.
-¿Por qué no vino por el día?- esa voz era la de Chesire.
-El rey le esperaba para hablar con él. Era más seguro para él irse ahora.- ese era Donnie.
-Pobrecito, está cansado y se nota que tiene mucho frío.- esa era la voz de Usagi. Mikey abrió un poco los ojos y pudo ver una luz brillante que lo deslumbró. La silueta de Leo apareció delante suya para taparle con una manta de lana gruesa.
-Leo...- tenía mucho sueño y la garganta seca.
-Duerme un poco más Mikey, necesitas descansar.- le dijo con voz suave. Mikey obedeció y cerró los ojos para asumirse en el mundo de los sueños.
Raphael entró por la puerta de la cueva y en la entrada en el pasillo de la izquierda pudo ver a Leo y Usagi tomando té con los demás.
-¿Qué pasa?- preguntó extrañado ante ese silencio y esas caras.
-Hola Raph- dijo Chesire mientras le enseñaba una silla vacía a su lado-. Ven, toma una taza de té.
Raphael se sentó y empezó a beber, y se dio cuenta de un detalle.
-¿Dónde está el conejo pequeñajo?
-Está con Mikey en su habitación vigilandole.- contestó Leo.
-Vaya, hoy vosotros dos estáis muy tranquilines. A qué se debe?- preguntó divertido Raph.
-Están muy preocupados por Mikey- le contestó Donnie-. Anoche vino muy cansado y eso les preocupa.
-¿Cuándo llegó?- preguntó.
-Hace unas 4 horas.- contestó Usagi.
-¿¡Qué!? Pero si salió de palacio hace siete horas.- dijo incrédulo.
-Si, pero entre lo de los bandidos, el camino hacia aquí y el túnel vino hace eso. Cuando despierte le daremos algo de comer e irá a ver al rey negro.- terminó el Sabio. En eso Yukî entró y se fue al lado del sabio.
-Gran Sabio, ¿dónde hay toallas pequeñas?
-Puesss...justo ahí- le señaló un armario pequeño al lado de la puerta-. ¿Para qué lo quieres?- preguntó mientras Yukî cogía la toalla.
-Es que Mikey está muy caliente y pensé que con la toalla ayudaría.
-¿Que tiene fiebre?- todos se levantaron y fueron directos a la habitación de Mikey. Donnie se acercó y le puso una mano en la frente. Algo de fiebre tenía.
-Debe ser por el agua del túnel y el frío de ayer- informó-. Es mejor que descanse todo el día y vea al rey mañana.
-Es culpa mía- dijo Raph-. No debía haberle echo escapar por el túnel.
-Tranquilo Raph, no sabías eso.- le dijo para tranquilizarle Chesire.
-Yukî dame la toalla que yo la mojo. Y tú vete a donde la mesa, ya es suficiente con un enfermo para que te enfermes tú también.- le dijo Usagi agarrando la toalla.
-Oye- se cruzó de brazos-. Vale.- se fue derechito a la mesa.
-Yo le acompaño.- dijo Chesire. Usagi entró con una toalla fría y se la puso a Mikey en la frente.
-Ahora a esperar- dijo Usagi para luego irse dando saltitos-. A terminar el téeeeeee.- canturreo.
Raph sacudió la cabeza.
-No se quién está más loco aquí, tú o él.- le dijo a Leo mientras todos salían para dejar dormir tranquilo a Mikey.
-Majestad, tenemos un problema.- el Cara de Pez de esa realidad entró con prisa a la sala del trono donde se encontraba Shredder.
-¿Qué ocurre?- preguntó el rey con voz ronca.
-El chico de ayer se ha ido.
-¡¿CÓMO QUE SE HA IDO?!- estaba furioso.
-Un sirviente ha ido a su habitación y no había nadie. Creo que escapó hace unas horas.- el rey se levantó.
-Llamad a todos los guardias y que busquen por todo Habilon si es necesario, es necesario acabar con él.
-Si señor.- Cara de Pez salió corriendo para informar de todo eso a los guardias. El rey se volvió a sentar.
-Tengo que eliminar a ese crío, no dejaré que se cumpla la leyenda- dijo el rey con determinación-. Yo mismo voy a aniquilar a ese niño con mis propias manos.
-Raph, creo que deberías irte ya, si no el rey sospechara.- le dijo Chesire mientras tomaban el té.
-Tranquilo Ches, el rey y el comandante me enviaron trabajo para todo el día, cosa que evidentemente ya lo hice, pero ellos piensan que sigo repartiendo.- dijo Raph.
-Menos mal.- dijo Leo.
Mientras todos estaban charlando en la mesa (menos Yukî que estaba de brazos cruzados y callado) Mikey se estaba despertando de su siesta de cinco horas.
-Eehhhh...¿qué ha pasado?- Mikey abrió lentamente los ojos y se sentó. Le dolía el cuerpo y lo sentía pesado. Se quitó el paño mojado de la cabeza y se levantó con dificultad. Cuando estuvo de pie fue a la puerta de su cuarto y ando por los pasillos, pero escuchó voces en una de las salas de enfrente. Esas voces eran muy lejanas para él. Se acercó al marco de la puerta y pudo ver a todos sus amigos reunidos en una gran mesa tomando el té.
-Oye por cierto, ¿de dónde sacas la mesa?- preguntó Donnie al sombrerero.
-Hay cosas que es mejor que se conviertan en secretos.- dijo Leo.
Yukî giró los ojos al no entender lo que dijo su amigo y se encontró a Mikey apoyado en la puerta.
-Mikey!- Yukî saltó de la silla y fue a abrazar a Mikey ante la atenta mirada de todos. Se levantaron y fueron a donde el pequeño.
-Hola chicos.- saludo Mikey.
-Mikey deberías estar durmiendo.- le dijo Leo con una seriedad que sorprendió a todos.
-Si ya he dormido bastante.
-Mikey, has dormido 5 horas- le dijo Donnie-. Y tienes fiebre.
-No- Mikey se tomó la frente y estaba bien-. No tengo.
-Claro inteligente, por que te ha bajado con el pañuelo.- le dijo Raph. Mikey le miró.
-Ven Mikey, tienes que comer.- le dijo Donnie acompañando a Mikey. Se sentó al lado de Yukî y Raph. No tenía mucha hambre al principio pero luego le entró muchísima.
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Si os preguntáis por sus hermanos de su mundo no los he puesto por que se quedaron dormidos en el sofá uno al lado del otro, y creo que no es muy interesante eso, ¿no?
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-Si que tienes hambre.- comentó Chesire al ver a Mikey comer con tanta energía.
-Que quieres llevo más de un día sin comer.- le dijo con la boca llena de tarta.
-Gran Sabio, creo que Mikey ya puede ver al rey negro.- le dijo Yukî.
-Ahora mismo no puede ser, está ocupado con un asunto importante.- le dijo Donnie.
-Mikey, ¿Cómo es tu mundo?- preguntó Usagi con curiosidad.
-Pues más...normal. No hay bosques de dulces ni plantas que hablan ni reyes.
-Guau.- dijo Chesire.
-¿Y cómo es tu familia?- preguntó Yukî.
-Pues son como ellos cuatro pero diferente y... Espera, el T-phone.- dijo Mikey sacando su móvil.
-¿El T-qué?- dijo Chesire con duda. Mikey sacó el móvil con forma de caparazón y les enseñó una foto. En ella Mikey estaba en el medio, a su derecha Raph, a su izquierda Leo y detrás suya estaba Donnie, todos con una sonrisa. Mikey tenía los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja, Raph pasaba su brazo por los hombros de su hermanito y sonreía sin mostrar los dientes, Leo tenía los brazos cruzados y sonreía al igual que Raph pero con una cara más normal (no sé como expresar lo que intento decir), Donnie tenía los brazos encima de los hombros de Raph y Leo y apoyaba su cabeza en el hombro de Mikey mientras sonreía mostrando su hueco entre los dientes. Casey estaba al lado de Raph poniéndole las orejas de conejo con la mano mientras sonreía y April estaba al lado de Casey mientras sonreía sin ninguna pose. Los chicos se acercaron a ver la foto y se vieron a ellos mismos pero con ropa diferente.
-Vaya- Donnie estaba más impresionado por el T-phone que por la foto en sí-. Este aparato es increíble.
-¿Entonces en tu dimensión son tus hermanos?- Mikey asintió ante la pregunta de Yukî-. Entonces por lógica vosotros sois...¡hermanos!- señaló a los tres, que se miraron.
-Genial, en un universo alterno soy hermano del loco.- dijo Raph con risa y en broma. Entonces apareció un cocinero.
-Lo siento pero no de podrán hacer tartas de Yiruela.
-¡¿QUÉ?! ¡NOOOOOO!- dijo Chesire desesperado.
-Lo siento mucho pero se han acabado.
-Yo puedo ir afuera a por más.- dijo Mikey amable.
-No.- dijeron los cinco a la vez.
-Tú te quedas aquí.- dictó Raph.
-Joo.- se quejó Mikey.
-Yo puedo ir con él- se ofreció Yukî-. Me se este sitio como la palma de mi mano.
-Si va con Yukî yo me fío.- dijo Usagi.
-Y yo.- dijeron Leo y Donnie a la vez.
-Creo que él puede defenderse solo.- dijo Chesire recordando la batalla contra los bandidos.
-No- Raphael seguía-. El rey te está buscando. Sería muy arriesgado.
-Lo siento Mikey pero cuando Raph dice no no hay quien le haga cambiar de opinión.
-Por favor Raph.- rogó Mikey.
-He dicho que...- pero Mikey le interrumpió poniéndose delante suya. Raphael calló al ver a Mikey. Éste tenía los ojos de cachorrito y los labios temblando.
-Porfi.- agrandó sus ojos. Raph no se pudo resistir.
-Está bien- dijo ante el asombro de todos.
-Bien.- Mikey estaba por irse pero todos le cortaron el paso.
-¿Cómo es posible?- dijo Usagi incrédulo.
-Nadie nunca había echo cambiar de opinión a Raph.- dijo Chesire.
-Venga Mikey ven.- Yukî le tiró de la capa negra.
-Vale vale jajaja.- los dos salieron hacia afuera. Los otros aún seguían anonadados (palabra sinónima de alucinados) por lo Mikey había conseguido.
-De verdad que Mikey tiene algo especial.- dijo Donnie.
-Mira Mikey son esas.
-Alaaaa.- Mikey estaba asombrado al ver la planta donde crecían los Yiruela. Era un árbol gigante de tronco amarillo y que a medida que crecía se enrollaba sobre sí misma, y sus hojas eran gigantes y de color violeta. Debajo de las hojas crecían las Yiruelas, unas frutas parecidas a las peras pero más largas y de color rosa.
-Mira para cogerlas tienes que empujarlas hacia las hojas.
-¿Qué? Pero entonces no caen.- Mikey estaba confuso.
-Mira.- Yukî se acercó a uno de los árboles y se puso debajo de una de las frutas. Con la punta de sus dedos empujó hacia arriba la fruta. Mikey abrió los ojos con lo que pasó después. La fruta empezó a girar por la hoja hasta que llegó a la punta de la gran hoja y se cayó al suelo. Mikey tenía la boca abierta.
-Pero...cómo...
-Ves, es fácil.- Yukî sonrió.
-Vale vale, ya verás.- Mikey se estaba acercando a uno de los árboles pero una sombra salió de detrás del árbol.
-¡MIKEY!- gritó Yukî. Mikey con sus reflejos dio un salto en el aire hacia atrás. Pudo ve que su atacante era Rockeratey (lo siento no se escribir su nombre. Si alguien lo sabe que me lo diga en los review), y de detrás de Mikey salió Bishop.
-Vaya vaya, así que esta es la tortuga que busca el rey.- dijo el rinoceronte.
-Y el comandante decía que tuviéramos cuidado con él. Pero si es un niño.- se burló Bishop.
-Yukî ve a buscar ayuda mientras yo los entretengo, no podemos nosotros solos.- le susurró Mikey.
-Vale.- dicho eso el conejo salió huyendo. Bishop iba a cogerle pero Yukî dio un salto a una rama de un árbol y aterrizó a unos veinte metros del jabalí, y salió corriendo.
-Deja que se vaya, nosotros queremos al chico.
-Pues si me queréis- Mikey sacó sus nunchakus- venid a por mí.
-Encantado.- Bishop se lanzó directo a por él. Sacó una lanza e iba a golpear a Mikey en el estómago, pero Mikey se echó hacia la derecha y le golpeó en la cabeza con los nunchakus dejándolo atontado. Por detrás el rinoceronte iba a darle un espadazo en la cabeza pero Mikey se giró y detuvo el ataque con la cadena de su nunchaku.
-Te mueves bien chico, pero no eres rival para nosotros.
-Me suena eso a algo.- bromeó Mikey y le dio una patada en el pecho.
El rinoceronte se echó para atrás y Mikey aprovechó para darle una patada giratoria en la cara. Salió disparado. Pero Bishop le dio con el palo de su lanza en su brazo y cayó al suelo. Iba a clavarle la punta en su hombro pero giró a la derecha. De un salto se levantó y dio una voltereta encima de su rival. Le empezó a dar golpes con su lanza y Mikey los bloqueaba fácilmente, hasta que enrollo la lanza con su kushigama y se la arrebató de sus manos. Corrió directo hacia él y le dio un puñetazo tan fuerte que lo tiró al suelo.
-Bien.- pero al decir eso vio por el rabillo del ojo la espada del rinoceronte. Al intentar esquivarlo le dio en todo el brazo izquierdo. Dio un grito y en un momento de distracción el rinoceronte le dio en todo el estómago y lo envío a un árbol aplastando su plantón. Mikey estaba intentando librarse con la poca fuerza que le quedaba pero no podía, y estaba sin aliento, literalmente.
-Debo admitir que has dado mucha batalla, pero esto se acaba ya- con la otra mano le aplastó la garganta-. El rey está deseando verte, y acabar contigo- Mikey estaba aterrado-. No sé que tienes de especial pero el rey te quiere a toda costa. Todos los caballeros de Habilon buscándote para luego acabar con tu vida.
-No...puedo...respirar...- susurró Mikey.
-Estás en un gran problema. Uno muy, muy grande.- dijo el rinoceronte con voz de miedo.
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Yo: y bueno aquí acaba el episodio.
Raph: más te vale que no le pase nada a mi hermano o te las verás conmigo.
Yo: pues entonces no te gustará lo que le tengo preparado para más adelante.
Mikey: que me va a pasar?
Yo: digamos que no acabarás muy bien- pongo cara maligna- para nada bien.
Mikey: ¡RAPH PROTEGEME!- abraza a su hermano.
Raph: tranquilo no va a pasar nada.- le pasa un brazo por el caparazón. Yo aprovecho para sacarles una foto.
Yo: ale sólo falta Donnie.
Leo: te estás aprovechando.
Yo: je. Je. Je.
Leo: eres rara.
Yo: y lo dice una tortuga mutante con armas ninjas.
Leo: tushe. (la expresión esa de esgrima)
Yo: bueno nos vemos en la siguiente escritura solamente de acción y sufrimiento para Mikey y os envío un gran booyakasha!
