Yo: halo jóvenes...achú!...ninjas.- me sueno la nariz.

Mikey: ¿Qué te pasa?

Yo: es que llevo toda la semana enferma de la garganta, por eso he tardado tanto. Ya estaba listo para Halloween pero me puse mala con casi 39° de fiebre y hasta hoy no pude subir. Achú! Perdón por la tardanza.

Leo: no pasa nada.

Donnie: lo entendemos.

Raph: al menos tuvimos n descanso de ti.

Yo: mira Raph no voy a discutir por que estoy de mal humor y cuando me enfadan así me porto como tú.

Mikey: ¿Por qué estas enfadada?

Yo: quiero ver un capítulo nuevo de mi serie favorita y no puedo. El maldito teléfono no me deja!

Mikey:¿Y que serie es?

Yo:eehhmm...da igual. Je je je. Cofcof-tortugasninjaCapitulo20-Cofcof.

Los cuatro: ¿qué?

Yo: luego lo cuento. Bueno como siempre nos leemos abajo y que empiece el...Achú...show.

Los cuatro: salud.

Yo: arigato.

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Mikey se encontraba aplastado y asfixiado por el Rockestalle de esa dimensión. Le estaba aplastando el cuello con su mano y Mikey empezaba a perder oxígeno.

-Esto ya está. Ahora te llevaré con el rey para que tengáis una pequeña reunión.

-DE ESO NADA.- el caballero junto con el caballo de cabello verde entró corriendo a la escena y le dio al rinoceronte con su espada en el costado izquierdo. El rinoceronte soltó a Mikey y esté al caer al suelo empezó a toser y cogió una gran bocanada de aire.

-Mikey- miró hacia su derecha y algo apartados estaban sus amigos- ¿estás bien?- preguntó el sombrerero.

-Si estoy- pero dio una voltereta en el aire ya que Bephop cogió la lanza del suelo y le intentó dar a Mikey. Este se subió encima del palo y le dio un puñetazo en la cara y luego mientras saltaba para atrás, con ambas piernas impulsó al jabalí hacia unos árboles a más de veinte metros de distancia-, estoy bien.- dijo a sus amigos con una sonrisa. Pero ese momento en el que estaba distraído el rinoceronte le golpeó con su cuerno en todo el brazo y lo envió hacia un árbol grande que lo partió a la mitad.

-MIKEY!- gritaron las contrapartes de sus hermanos.

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-MIKEY!- Raphael se había despertado justo cuando su hermano era estrellado contra el árbol. Ante el enorme grito de Raph, Leo y Donnie se despertaron sorprendidos.

-¿¡Que pasa?!- preguntó Leo alerta.

-Raph, a qué vino ese...MIKEY.- Donnie al ver a su hermano debajo del árbol se asustó, al igual que Leo.

-¿A qué viene este escándalo? No puedo dormir.- Casey bajaba las escaleras seguido de April.

-Míralo tú mismo.- le dijo Donnie. Los dos vieron a Mikey.

-Ay dios.- exclamó April.

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-Ahora verás rinoceronte.- el caballero bajó de su caballo y fue a pelear cuerpo a cuerpo. El caballo fue corriendo hacia Mikey que estaba rodeado por todos.

-¿Te encuentras bien?- preguntó Leo preocupado.

-Aghh, sí. Al menos ahora sé que el Rockestalle de este mundo es tan fuerte que el mío.- dijo mientras se levantaba lentamente.

-Mikey subete en Bon y ve a ya sabes dónde.- le dijo el caballero mientras bloqueaba un espadazo del rinoceronte.

-Si soy sincero no tengo fuerzas para mantenerme en pie y aún menos de agarrarme a un caballo.- Raph le sujetaba.

-Vamos Mikey voy contigo.- le dijo Raph mientras ayudaba a Mikey a subirse. Cuando estuvieron los dos subidos Bon echó a correr.

-Es necesario que te vean, tienes el brazo muy...- pero Mikey ya no pudo escuchar más por que se desmayó.

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En la casa del bosque todos estaban tensos por lo que le había pasado a Mikey.

-Por favor que esté bien.- susurraba Donnie.

-Si ya detestaba a ese rinoceronte ahora lo odio.- dijo Raph.

Leo no decía nada, sólo miraba a su hermanito desmayado.

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Mikey abrió los ojos. Delante suya estaban todos sus amigos.

-Agh.- gimio para que se dieran cuenta de que estaba despierto. Todos dirigieron su atención hacia él.

-¿Estás bien?- le preguntó Usagi.

-Si- al intentar levantarse se dio cuenta de que tenía el brazo derecho vendado-. ¿Pero qué...?

-Tienes el brazo derecho roto por culpa del caballero Rockestalle. Por suerte llegamos a tiempo gracias a Yukî que nos llamó de inmediato.- dijo Donnie mientras vio a Yukî en la última parte.

-Sabía que no era buena idea que fueras.- dijo Raph.

-Tranqui amigo, sigue enterito.- le dijo Chesire para que no se pusiera cascarrabias.

-Chicos- dijo Yukî-, creo que ya es hora de que vea al rey rojo.

-Si, justo ahora está en la sala del trono.- anunció Usagi.

-¿Y cómo lo sabes?- le preguntó Raph.

-Por que evidentemente lo he visto entrar ahí- se cruza de brazos-. Menuda pregunta.

-QUÉ HAS DICHO.- grito Raph. Los dos estaban empezando a pelearse, otra vez.

-Ya empiezan.- Mikey se rió ante el comentario de Leo.

-Vamos Mikey, deja a esos dos solos.- Mikey se levantó y siguió a Donnie junto con Leo, Yukî y Chesire.

-¿Cómo hicisteis para derrotar a Biphop y Rockestalle?- preguntó Mikey.

-Por suerte tuvimos una ayuda de una gran caballera.- dijo Leo.

-Espera, ¿caballera?- se sorprendió al escuchar la palabra en femenino.

-Así es.- por la puerta apareció el caballero, pero éste no tenía el casco por lo que Mikey pudo verle la cara por primera vez, y pudo ver que era...

-¿¡APRIL?!

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-No fastidies.- Casey estaba asombrado al ver la versión alterna de April, y ella era nada más y nada menos que un caballero.

-April, eres un caballero del rey.- dijo Donnie.

-Pues sí, y según dijeron soy la mejor.- April estaba contenta de ver que era alguien importante.

-No me esperaba esto April- comentó Raph-, pero eres increíble en esa dimensión.- esto a April la ofendió un poco.

-¿Cómo que en esa dimensión?- miró enfadada a Raph.

-Qui-quiero decir que...ugh...- Raph estaba temblando.

-Tío, ahora mismo te pareces a Donnie.- comentó Casey.

-Casey, no empieces.- le advirtió Raph.

-Y todo a la normalidad.- le dijo Donnie a Leo, que este rió un poco.

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-¿Cómo sabes mi nombre?- preguntó la April de esa realidad.

-Es que yo...pues...

-Tranquila April, ahora cuando vaya a ver al rey le contará su historia y podrás escuchar.- le dijo Donnie.

-Venga, por aquí.- April les guió por los pasillos.

-¡E, esperad!- gritaron Raph y Usagi a la vez mientras corrían directos hacia ellos. Fueron todos juntos hasta la puerta gigante de madera.

-Bueno, aquí está.- anunció April.

-¿Estás preparado?- le preguntó Leo. Mikey respiró hondo.

- Si.- dicho eso April abrió la puerta.

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-Ahora vamos a ver quién es el rey negro.- dijo emocionado Casey.

-No te emociones.- le dijo Donnie. Pero justo cuando abrieron la puerta la pantalla empezó a fallar.

-¿Qué pasa?- preguntó Leo.

-No lo sé.- Donnie se levantó para ver que pasaba y pudo escuchar palabras sueltas que venían de la pantalla.

-N...pas...ad...sta..ie...

-Qué...- Donnie no lo entendía bien. Y justo cuando su hermano cruzó la puerta puso escuchar el susurro bien.

-No pasa nada, estará bien.

Y la pantalla se quedó en blanco.

-¿¡QUÉ ACABA DE PASAR?!- preguntó alterado Raph.

-Tranquilo Raph.- Leo intentaba calmar a su hermano.

-Tranquilo. ¡TRANQUILO! Leo la pantalla que nos mostraba a Mikey se ha apagado y no sabemos cómo está y que le va a pasar.

-Raph...

-Además tiene a un Shredder que le está buscando con todo un ejército.- pudo escuchar decir a Casey un "literalmente".

-Raph...- Donnie le llamaba.

-Y para colmo tiene...

-RAPH!- le gritó Donnie.

-¡Qué!

-Aún funciona- todos le prestaron atención-. Lo que pasa es que en la sala donde esta Mikey no funciona. Seguramente cuando salga volveremos a verle.

-Espero que tengas razón genio.- dijo Raph preocupado.

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Mikey entró por la puerta junto a sus amigos y caminaron por un pasillo.

-"Espero que el rey sea alguien que es amigo mío en mi dimensión"- pensó Mikey. Llegaron delante de un trono donde una figura con una capucha estaba sentado. Mikey y sus amigos le hicieron una reverencia. Bueno Mikey le hizo una reverencia japonesa, cosa que los demás se extrañaron.

-Supongo que tú debes ser Michelangelo.- dijo el rey.

- Si, majestad.- a Mikey le sonaba mucho esa voz, demasiado.

-Si quiere nos podemos marchar.- le dijo el Sabio al rey por miedo a que molesten.

-No es necesario. Además creo que Michelangelo está más seguro con vosotros aquí presentes.

A Mikey le sonaba esa observación. Le sonaba de una persona que era muy atenta a los detalles.

-"No puede ser. O a lo mejor sí"- tenía una sospecha.

-Dime, ¿cuál es tu problema?- preguntó el rey.

-Pues quiero volver a casa y no sé como, y el Gran Sabio me dijo que tú...que usted me podía ayudar.- dijo Mikey. El rey puso una mano en su barbilla, algo que Mikey le sonó demasiado.

-Majestad no es por nada pero, ¿por qué lleva la capa?-preguntó Usagi.

-Usagi!- le regaño Leo.

-No Sombrerero, tiene razón. Se me olvidó quitarme la capa.- el rey se quitó la capucha dejando ver su rostro. Mikey puso los ojos como platos al ver quién era el rey.

-¡¿EL MAESTRO SPLINTER?!- gritó sin darse cuenta. Vio la cara de sorprendidos de todos encima suya (incluso el rey Splinter) y se sonrojo un poco-. Lo-lo siento, es que usted me recuerda a...a alguien que es igualito a usted y...m-me sorprendí y no pude evitar...per-perdón.- le hizo una reverencia japonesa.

-Ja, está tan rojo como un tomate.- susurró Chesire.

-No pasa nada- Mikey miró al rey-, no es necesario que pidas disculpas- Mikey se puso recto-. Ahora cuéntame cómo llegaste aquí para que te pueda ayudar.- Mikey respiró hondo y empezó su relato.

-Vale, pero de donde yo vengo las cosas son diferentes.

-No pasa nada.- le dijo el rey.

-Vale. Estaba en el bosque debajo de un árbol leyendo con mi hermano Leo cuando vi al Raph de esta dimensión cruzar corriendo delante mía- todos les prestaba atención-. Sin que Leo se diera cuenta empecé a perseguir a Raph mientras miraba su reloj. Le seguí hasta una tapa de alcantarilla donde caí en un agujero muy muy profundo que duró siglos- todos se reían (en el buen sentido) ante la manera que lo contaba Mikey, parecía un niño pequeño-, hasta que al final llegué a un pasillo con muchas puertas. Como decía en el cuento bebí la poción y me...

-¿Qué cuento?- le interrumpió April.

-Luego lo explico. En fin cogí una llave y un líquido que había encima de una mesa de cristal y entré en una puerta minúscula. Al salir me encontré con un bosque de chuches, el cual lo seguí y llegué a un bosque normal. Ahí me encontré con el señor oruga, que me indicó la casa del Sabio para que me ayudara. Llegué allí y...- fue interrumpido por el rey.

-Siento interrumpir tu historia pero el resto me lo sé. Incluso esa batalla en pueblo Azúcar.

-Oh. Vale.

-Pero dime, ¿qué era eso del cuento?- preguntó el rey.

-Ah eso. Verá majestad, es que yo vengo de otra dimensión, y en esa dimensión hay un libro muy conocido que habla sobre este lugar. Se llama Alicia en el país de las maravillas.

-Hum...- el rey acarició su barba- Eso que me cuentas es muy interesante.- pero el Sabio habló.

-Majestad, yo creo que sé como llegó Mikey aquí.

-¿Cómo?

-Mensajero- Raphael dio un paso adelante-. Cuando Michelangelo te vio estabas con el reloj, ¿verdad?

-Si. ¿A qué se debe esa pregunta?

-Vereis, creo que el reloj de Raphael es también una puerta dimensional.-

-¿QUÉ?- preguntaron los chicos. El rey simplemente se quedó sorprendido.

-Es la única solución que le veo. Seguramente fue así como consiguió pasar a la dimensión de Mikey y que él viniese a la nuestra.

-Como la leyenda.- dijo Yukî.

-Y dale con la leyenda.- se quejó Mikey.

-¿A qué te refieres?- preguntó Raph.

-Pues que ya es la segunda vez que escucho eso de la leyenda. Y la primera fue con el rey rojo.

-¿Qué?- preguntaron todos.

- Si. Me preguntó si conocía la leyenda y le dije que no.

-Esto es malo- dijo el rey-. Ahora sabemos porqué está tan centrado en encontrarte.

-¿Por qué?- preguntó inocentemente Mikey.

-Para acabar contigo y así evitar que le ganes como dice la leyenda.- dijo Usagi como si nada.

-¡USAGI!- le regaño Leo.

-Ja, no me basta en la tierra para que me quieran destruir para que ahora tenga un enemigo mortal en Habilon.

-¿No te sorprendes?- le preguntó Raph.

-Si supierais la de enemigos que tengo en mi dimensión vosotros sí que os sorprenderíais.

-Venga ya.- bacilo Raph. Mikey empezó a contar con sus dedos.

-Unos alienígenas llamados Kraangs, Shredder obviamente, el clan del pie, el rey rata, Razhart, cara pez, Biphop y Rockstalle, Stockman-fly, los triceraprons, garra de tigre, demonios, cara pizza, SnakeWich (ni idea de cómo se escribe xD)...

-Vale vale, te creemos.- dijo Raph para que parara de hablar. Mikey sonrió.

-Pues ahora sí que estás en peligro.- dijo Leo con un poco se risa. Volvía el sombrerero loco.

-Pero no pasa nada- dijo Yukî-, por que Mikey es tan buen luchador como el rey.

-Es verdad.- dijo Chesire.

-Mikey- este miró a Leo-. Cuando viste al rey dijiste que se parecía a alguien, y gritaste maestro.- Mikey entendió a dónde quería ir.

-Ah si. Es que en mi dimensión el es mi...nuestro maestro o Sensei.

-Que guay.- dijo Yukî.

-Si y además es nuestro...eh...- a Mikey le daba corte decirles la verdad.

-¿Y?- Usagi puso los ojos abiertos y lo miró intensamente.

-Y nuestro...eh...padre.- miró al suelo. Las tortugas no se creían que en otra dimensión fueran los hijos del rey.

-Vah, tampoco es para ponerse así.- Usagi no le puso importancia.

-Si me disculpa majestad- Mikey hizo una reverencia-, me voy a beber agua que tengo sed.

-Ve.- Mikey se puso recto y salió hacia la cocina. Pudo escuchar como empezaban a hablar con el rey.

Salió de la sala del trono y caminó recto hacia la cocina. Era muy amplia y todos los objetos de cocina (mesas, armarios, hornos...) surgían de la pared de la cueva. Mikey vio una botella de cerámica y supuso que ahí estaba el agua. Iba a cogerla pero una bola pequeña de luz se puso delante de él.

-Pero qué...- la esfera era tan grande como una bola de ping pong, y a pesar de ser azul, soltaba una luz blanca radiante que hipnotizo a Mikey.

~Luz que eres el principio y el fin,

~que pone límites a todo lo existente.

~Guía este ser que necesita oscuridad

~a donde no recuerde su pasado.

Una voz de mujer dijo esa pequeña poesía y la bola de luz salió flotando como una luciérnaga hasta la salida. Mikey iba siguiendo esa pequeña bola de luz con los ojos mirándolo fijamente. Salió de la cueva siguiendo a la luz y esa lo guió entre el bosque en la luz de la luna. Mikey ni se dio cuenta de que era de noche.

El viento hacía sonar las hojas de los diferentes tipos de árboles que había. Incluso hacía sonar unas flores amarillas brillantes que tenían encima como unas antenas, cuyo sonido era como las campanillas. Los animales del bosque dormían ante la música que el bosque era capaz de crear. Dodos, serpientes, pajaros, felinos, insectos dormían tranquilamente mientras Mikey pasaba a su lado. Este no se enteraba de lo que había a su alrededor, solo se fijaba en esa bola azul. De repente Mikey vio otra bola de luz, pero esta era más pequeña y era blanca. Levantó la cabeza y se encontró en un bosque totalmente diferente. El tronco de los árboles era azul y la parte alta de los árboles no se llegaba a ver debido a que las hojas eran de luces que daban al bosque un tono de blanco y azul. Miles de bolas de luz flotaban y viajaban por el bosque haciendo un lugar lleno de luz. Mikey sonrió al ver un lugar tan bonito como este y empezó a girar en el sitio admirando ese paisaje lleno de belleza. Pero paró en seco al escuchar unos susurros. Pudo ver que provenían de una bola de luz del tamaño de una pelota de tenis con los bordes morados y el centro blanco. Se fue acercando a la bola mientras esta empezaba a formar pequeños recuerdos de la mente de Mikey. Las risas de sus hermanos y amigos empezó a sonar en su cabeza mientras se acercaba lentamente a la bola. Extendió la mano dispuesto a coger la esfera cuando una mano en su hombro lo detuvo y lo empujó para atrás. Mikey salió de su trance y vio que el dueño de esa mano era Raph. Las versiones de sus hermanos junto a Usagi y Yukî se encontraban delante suya.

-Menos mal que te paré a tiempo- dijo Raph-. Si llegas a tocar una Expiriam no habría acabado bien.

-¿Qué?- Leo ayudó a Mikey a levantarse.

-Verás, estamos en el bosque de las Expimian. Dicen las leyendas que son almas de antiguas guardianas del bosque que cayeron ante el poder del espíritu del olvido. Al no tener forma se quedaron aquí y crearon unas esferas, las Expiriam que lo que hacen es absorber los recuerdos de la gente para así dárselas a las Expimian para que el guardián del olvido no vuelva nunca- explicó Donatello-. Cuando una persona las toca, olvida todo su pasado excepto su identidad, y no lo vuelve a recuperar.- a Mikey le gustó esa pequeña historia.

-Gracias por salvarme del olvido- miró el bosque repleto de luces-. Este sitio es muy bonito.

-Es verdad.- dijo Yukî.

-Si, pero este sitio necesita menos luz y más oscuridad.- dijo Usagi.

-Yo creo que así está perfecto.- los ojos de Mikey brillaban ante esas luces del cielo. La verdad es que todos se alegraron al ver esa cara de Mikey brillar de emoción por un sitio el cual la gente no solía ir. Se veía adorable.

-Es mejor que volvamos.- anunció Donatello.

-Si, yo me tengo que ir al palacio.- dijo Raph, pero cuando empezaron a caminar un pitido empezó a sonar a oídos de Mikey. Se arrodilló en el suelo y puso sus manos en su cabeza.

-¿Mikey?- se acercaron a él. El pitido empezó a ser más fuerte.

-Aaahhhh!- se hizo bolita en el suelo con un grito de dolor.

-¡Mikey!- todos se acercaron a ver que le pasaba cuando una completa oscuridad les invadió. Se encontraron rodeados en la nada. El pitido de Mikey paró.

-Qué...- Mikey iba a hablar cuando una risa sonó en todo el lugar. Era una risa de niño pequeño. Pero los seis vieron que el origen de esa risa era un niño de seis años con una capa de tela azul con capucha, pero no un niño cualquiera. Ese niño era una tortuga.

-Eres...una tortuga.- Yukî estaba sorprendido.

-Vaya, veo que tus ojos no fallan ante algo tan obvio como lo que soy.- dijo la tortuguita con risa.

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-Venga...venga...- Donnie se encontraba intentando arreglar esa pantalla dimensional para poder ver a su hermano.

-Donnie, ¿falta mucho?- preguntó Leo con impaciencia.

-No lo sé Leo, ni siquiera sé si lo estoy arreglando.- Donnie se sentó cansado en el sofá junto a Raph y Leo.

-Vamos Donnie tú eres el genio del grupo, tienes que arreglarlo.- Raph estaba desesperado.

-Raph, no puedo arreglar algo que no...- pero todos callaron al ver que de repente la pantalla mostró a su hermano y a sus yos de esa dimensión. Estaban en la oscuridad pero se podían ver. Era como si brillaran.

-En serio me estás contando.- se quejó Donnie al ver que se arregló sola. Todos se rieron.

-Eh chicos...esa tortuga es clavadita a Mikey.- Casey señaló a la tortuguita con capa azul. Todos pusieron atención a la pantalla.

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-¿Quién eres?- preguntó Leo.

-Mi nombre es Michelangelo.- dijo mientras se señalaba con la mano.

-Espera, tu eres...- Mikey iba a decir algo pero el pequeño le paro.

-Soy tu contraparte.- empezó a caminar alrededor del lugar mientras hacía el pino y volteretas.

-Pero eres mucho más pequeño que ellos.- dijo Yukî.

-Nadie dijo que las contrapartes alternas tengan que vivir en la misma línea del tiempo.- mágicamente estaba flotando en el aire y boca abajo mirándolos con ojos saltones.

-¿Qué es este sitio? ¿La nada?- preguntó Usagi.

-No, es el abismo- contestó en la misma pose-. Tú debes de ser el Sabio.- señaló a Donnie.

-Así es.

-Entonces conoces la historia.- estaba de pie y normal.

-Claro. La del chico que vendrá a Habilon y detendra a...

-ESA NO- gritó Michelangelo-. Entonces no la conoceis.

-¿Que historia?- preguntaron todos. El pequeño se empezó a reír.

-Cuando Habilon estaba en sus comienzos hace 700 años, el rey era quien daba seguridad a las personas. Un pequeño pueblo que en nada fue una ciudad se formó gracias a él. Los aldeanos vivían en paz y había un hombre lleno de inteligencia en medio de ellas. El rey al ver a esa persona y ver su sabiduría le llevó a un lugar especial del pueblo y lo nombró como el Sabio, una persona encargada del conocimiento del mundo y enseñarlo a todo el mundo. Pasaron los años y ese hombre descubría algo nuevo día a día. Llenó libros enteros de descubrimientos y experimentos que hizo, pero tenía otra gran cualidad, su gran corazón. En una noche de tormenta tuvo que salir a por ramas para el fuego cuando vio a un niño. Un pequeño con frío y cansado que no tenía pasado ni futuro. Gentilmente el Sabio le dejó quedarse en su casa esa noche. Le dio comida y una cama para dormir. Al salir el sol el niño estaba dispuesto a irse pero su curiosidad le atraso. El Sabio vio una gran curiosidad por el conocimiento por el chico y le dejó que fuera su aprendiz. El niño aceptó encantado. ¿Adivináis quien era ese niño?- preguntó abriendo grande los brazos.

-¿Tú?- dijo Usagi.

-Así es, que conejo tan inteligente. JAJAJAJA- empezó a girar un poco pero paró-. Me convertí en el aprendiz del maestro y me enseñó muchas cosas junto con el rey. Pero el invento más grande del Sabio fue "el reloj de las dimensiones".

-¿Qué es eso?- preguntó Raphael.

-Deberías saberlo, lo tienes tú. Es que no saber ni lo que tienes.- le dijo la tortuguita.

-¿¡Qué?!- Raph sacó del bolsillo el reloj.

-Ese mismo- señaló la tortuguita-. Ese reloj lo creó el Sabio con mi ayuda para poder viajar a grandes distancias para descubrir nuevas tierras, pero por accidente creó un portal a otras dimensiones. El rey cuando lo vio pensó que podría hacer nuevas alianzas con otros mundos, pero su hermana no. La princesa Tailla quería ese reloj para conquistar, no para ayudar. El rey no se puso de acuerdo con ella, por lo que se tomó la justicia por su mano. Intento quedarse con el reloj pero se lo impedi. Por desgracia eso acabó con mi existencia. Al final la princesa perdió y fue desterrada del reino.

-Lo siento.- dijo Yukî.

-Que tienes que sentir si no hiciste nada- su sonrisa no se borraba.

-Creo que está un poco mal de la cabeza.- le susurró Usagi a Mikey.

-Hay algo que no entiendo- dijo Mikey-. Si la princesa te...eso, que haces aquí?

-Fue el Sabio. Él y el rey se pusieron de acuerdo en guardar el reloj y no contárselo a nadie. El Sabio tuvo una visión, un rey maligno con el reloj que solo una persona elegida podría derrotarle, así que me dejó en este lugar para que cuando llegase ese héroe le ayudase. Y aquí estás.- señaló a Mikey.

-Entonces el reloj pasó de maestros a aprendices.- preguntó Raphael.

-Claramente.- la tortuguita empezó a andar alrededor de los chicos.

-Vale, y me puedes decir cómo me vas a ayudar?- preguntó Mikey.

-Pues primero que nada necesitarás que te explique una cosa.

-¿El qué?

-El reloj de vuestro mensajero no es el único portal que existe.

-¿Qué?- exclamaron todos.

-En el castillo del rey hay una pequeña puerta que solo funciona con el reloj. A través de esa puerta puedes volver a casa.

-¿De verdad?- preguntó con ilusión.

-Si, pero tú solo no podrás. Por eso necesitarás un equipo.

-Pero el rey le puede ayudar con su ejército.- dijo Leo.

-Si, pero él solo dentro del castillo le costará.

-No pasa nada, yo puedo.- dijo seguro Mikey.

-Están el general, el comandante, los soldados...- empezó Raph.

-Estoy acostumbrado a eso.

-De eso nada, yo te ayudaré.- Raph se acercó a Mikey.

-Y yo también.- dijo igual Yukî.

-Nosotros igual.- dijeron Leo y Usagi a la vez.

-Digo lo mismo.- Donatello se acercó.

-Gracias chicos.- les sonrió.

-Aunque la intención es un principio, así no haréis gran cosa- una luz en su mano apareció-. Por eso os ayudaré con eso.

-¿Cómo?- preguntó Leo y Usagi.

-Un buen equipo necesitan armas.

-Pero no saben luchar.- dijo Mikey.

-Yo sí. Bueno un poco.- dijo Yukî.

-De eso me encargo yo- la luz de su mano pasó alrededor de Leo y Usagi-. Los locos del reino, Leonardo y Usagi. Soy muy ágiles y fluidos, por lo que vuestra arma será la katana- se materializan dos katanas para cada uno en la mano de cada-. Es un arma de movimientos y determinación, con una gran fuerza de confianza, por lo que serán vuestras armas.

-Jajaja, esto es genial, cara caimán.- dijo Usagi mientras movía su katana como si supiera pelear de toda la vida.

-Raphael, tu arma será el sai- la luz hizo lo mismo pero con dos sais-. Estas armas son de ataque cuerpo a cuerpo y muy dinámicas. Las sais no tienen tanta agilidad como las katanas, pero si un gran poder y fuerza que puede dañar a cualquiera. Te va como anillo al dedo.

-Genial.- giró sus sais.

-Gran Sabio, tu arma será el boo- lo mismo pero con el boo-. Es un arma firme y aunque parezca que no hace daño puede ser terrible en las manos acertadas. Es un arma de movimientos perfectos y puede engañar por su apariencia.

-Vale.- empezó a girar su boo.

-¿Y yo?- preguntó Yukî.

-Jeje es verdad. Yukî creo que tu arma es el sable- en las manos de Yukî aparece una katana pequeña-. A pesar de ser pequeña puede ser peligrosa. Su determinación y uso es igual a la persona que la controla y es un arma de firmeza y estrategia. He elegido vuestras armas a corde con vuestra personalidad.

-¿Su personalidad?- preguntó Mikey.

-Sí. Las katanas es determinación, empeño y agilidad. Las sais son fuertes, explosivas y duras. El boo es pacífico, inteligencia y estrategia. Y el sable es seguridad, rapidez y fluidez. Dice mucho las armas de uno.

-¿Y qué dicen las mías?- Mikey sacó sus nunchakus.

-Los nunchakus son rápidas, certeras y llenas de habilidad. Son muy fluidas y protectoras. Tienen fuerza por sí solos y eso les da ventaja. Una persona que lleva nunchakus es muy habilidosa y se mueve con mucha fluidez, además de que es pacífico hasta que le enfadas, y llega a ser muy peligroso.- dijo la tortuguita.

-Ja. Bueno chicos, creo que ya es hora.- dijo Mikey.

-¿La hora del té?- preguntaron Leo y Usagi a la vez.

-No- cerró su puño delante de su cara mientras ponía pose de héroe y una cara de determinación-. La hora de luchar contra el rey rojo.

-Sí!- Yukî dio un salto de felicidad.

-Ja. Prepárate rey rojo, por que vamos a por ti.- dijo Mikey.

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Yo: aquí os dejo el capítulo. Ahora me tengo que ir.

Donnie: ¿a dónde?

Yo: a mi cama a llorar. Quiero saber qué pasa con el capítulo! Llevo esperando dos semanas! POR QUÉ DIOS, POR QUÉ!

Leo: tranquila mujer no pasa nada.- tiene una gota de sudor en la nuca tipo manga.

Mikey: bueno mientras consolamos a Talia y Donnie arregla su teléfono para que vea esa serie tan chula os despido. Nos vemos en la siguiente escritura y os mando un gran booyakasha!