La joven se giró, encarando a Légolas, mirada contra mirada. Instantes en los que el Elfo intentó descifrar en el iris de la muchacha las respuestas a todas las cuestiones que aquel incidente dentro de la posada le provocaron. Pero necesitaría más tiempo, ya que unas vocecitas detrás de él le hicieron distraerse por momentos y para cuando su vista volvió a posarse en el lugar que la figura femenina ocupaba ya era demasiado tarde, no había nada allí, ni siquiera cerca. La chica se había esfumado dejando solo la esencia de su aroma e ideas vanas e incompletas en la cabeza del príncipe.
Los hobbits; Sam, Merry y Pipin alcanzaron a Aragorn y Légolas, hablando efusivamente de lo que las personas de Bree les habían contado al llegar. Sombras espectrales, jinetes de la oscuridad, a lo que Aragorn y Légolas solo asintieron reafirmando la veracidad de aquellos relatos y causando el asombro e incertidumbre en los medianos.
La oscuridad estaba presente, siempre iba a estarlo eso era cierto, pero había algo que la hacía resurgir. Como si buscara un incentivo que la hiciere salir de sus escondrijos. Y aquello era peligroso para todos.
La reunión con los medianos se llevó a cabo sin más contratiempos que los ya descritos. Y aun entre risas, cuentos y canciones las preocupaciones tanto del príncipe como del Rey de Gondor no se desvanecían. Más por parte de Légolas que por parte de Aragorn, quien buscaba la mirada de su amigo elfo para brindarle un poco de confianza en medio del nerviosismo que se escapaba de sus facciones. La velada continuó entre algo de vino y pipas, tres cenas de los hobbits y algunas lágrimas que demostraban lo fresca que estaba la herida que la partida de Frodo causó. Y por fin pasadas las cuatro de la mañana los amigos se despidieron, agradeciendo la compañía mutua y hablando los preparativos para la siguiente reunión.
Aragorn y Légolas se quedaron en la vereda del camino que se dirigía hasta la comarca viendo la espalda de los hobbits hasta que desaparecieron en la lejanía y oscuridad. Y después de intercambiar miradas como insinuando quien debía tocar el tema primero, fue la voz del castaño la que rompió el hielo.
—Está más que claro que es lo que nos preocupa a ambos, pero dime de una vez que es lo que piensas hacer al respecto—El tono con el que habló era más de irracionalidad que de simple preocupación.
—La chica—respondió apartando la vista de la cara de su amigo.
—De nuevo con eso, no sé qué te cruce por el pensamiento pero para mí solo pareció una chiquilla asustada. Creo que es más probable que lo que busquen sea algo relacionado con nuestros amigos hobbits que con una simple niña espantada de haber visto a un siervo de la oscuridad.
—Quizá tengas razón, pero entonces ¿por qué el jinete se dirigió hasta la cocina? ¿por qué la joven salió gritando y huyendo del lugar?
—Coincidencia es lo más probable. De todas formas, es muy interesante el hecho de que los espectros fuesen a la posada justo la noche en que los hobbits venían a reunirse contigo.
—No lo sé Aragorn, hay algo que no me gusta para nada en la mirada de esa chica. Es diferente a todo lo demás.
—Lo volveré a preguntar ¿qué piensas hacer al respecto?
—Tengo una corazonada sobre ella. Solo la vigilaré los siguientes días, si para dentro de dos semanas no encuentro nada sospechoso me iré a mi pueblo. Me preocupa también el hecho de que en Dol Guldor la sombra esté creciendo de nuevo, el reino de mi padre puede estar en peligro.
—Espero que tu juicio no esté siendo nublado por esa "Hermosa Señorita" y sus "bonitos ojos tristes"—dijo imitando las palabras que el elfo le había dirigido antes a la muchacha—Cuídate mucho Mellon nin. Si tienes alguna noticia nueva házmelo saber y acudiré presto a tu ayuda.
Y así se despidieron poniendo una mano en el hombro del otro y deseándose bienaventuranzas en sus viajes.
Capítulo número dos y seguimos adelante en esta empresa.
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