Esponjoso, suave, color marrón, con un rostro serio pero amigable. ¿Quién hubiera pensado que algo tan delicado fue elaborado por Elías? El simple hecho de imaginarlo sentado en su estudio con los materiales hace que en mi rostro se dibuje una sonrisa.

Es la primera vez que alguien me regala algo hecho a mano, o ¿será más bien la primera vez que recibo un regalo? Mientras lo abrazo fuerte y sumerjo mi rostro en su esponjoso cuello, puedo sentir la fragancia de Elías. Mi corazón late fuerte con el pensamiento de cada puntada, con la imagen de cada detalle elaborado con cuidado. Me sonrojo un poco pero sólo tú y Ruth son testigo de eso mi pequeño oso. ¿Cómo debería llamarte?

Quisiera llamarte de una forma, que oculte en su interior algo más que el profundo sentimiento que me genera el sostenerte. Quiero que ocultes el nombre de quién me hace sentir de esa manera. Así que tú serás Felzias, desde hoy y para siempre. Mi primer bello regalo.

Espero que no te sientas mal, mi pequeño Fel. Si mientras te abrazo pienso en quién te creo, si mientras te acaricio lo hago también deseando tocarlo a él… perdóname amigo. Es difícil no dejar latir a mi corazón de esta forma, ya que no depende de mí el poder controlarlo. Ya que aún ni siquiera termino de comprender esto.

Lo único que sé hoy, es que poco a poco he empezado a esperar con ansias el día de mañana. Ha esperar atenta una nueva temporada y en esos pensamientos me pierdo, hasta el punto de avergonzarme de mi codicia ¿Cuándo fue que empezó? Este sentimiento extraño de añoranza del vivir, del desear tener más días, de esperar poder compartir en este hogar… muchos más años.

Y es que este hogar es: uno que ya no deseaba, uno que ya no esperaba, uno que ya no creía capaz de tener. Eso es lo que representa para mí esta cabaña, Silky, Ruth y Elías; la esperanza de una vida que ya había olvidado que deseaba vivir.

DSY