Título: Maktub

Significado: Quiere decir que algo estaba destinado a ser o a ocurrir.

Pairing: Neji x Sakura (main). Leve NaruHina.

Advertencias: Escenas subidas de tono. Más adelante.

Los personajes de esta historia no me pertenecen. Lamentablemente.


Capítulo III


Tsunade se frotó la sien con las yemas de sus dedos intentando disipar la tensión que el estrés del caso le había ocasionado. Las cosas se habían complicado de manera violenta en solo unos cuantos días, y le causaba ansiedad siquiera pensar en el empeoramiento de la situación cuando la fecha tope se acercara y hubiera que rendirle cuentas al consejo del clan Hyūga -algo que trataría de evitar a toda costa.

Se recostó del respaldar de su asiento en la oficina y contempló con escrutinio a los dos hombres que se encontraban de pie del otro lado del escritorio, como si solo con mirarlos fijamente pudiera encontrar las soluciones que necesitaba. Quizás debería invitar a Shikamaru Nara a esta reunión, el reciente capitán ANBU era reconocido por su agilidad mental y destreza para establecer estrategias que habían ayudado de manera significativa a la aldea en los últimos cinco años. Su inclusión en esta cuestión era algo que Tsunade meditaría cuando tuviera la oportunidad.

—Hokage-sama —sus ojos color miel se encontraron con el único ojo visible del ninja copia—. Si se permite esto, sería como firmar la sentencia de muerte de Sakura.

—A pesar de mis obligaciones con mi clan, debo coincidir con Kakashi-san. La situación me da la impresión de que, en vez de haber saldado nuestra deuda con Sakura-san, la hemos multiplicado.

Las cejas de Tsunade se encontraron en su frente.

—Los tres estamos de acuerdo con algo, parece ser.

Kakashi asintió.

—¿Quizás debamos considerar la posibilidad de hacer cambiar de parecer al consejo?

—Eso es poco probable que suceda —indicó Hiashi, agregando en un susurro con sarcasmo un—: a menos que Sakura-san milagrosamente se encuentre incapacitada por alguna enfermedad. O que a mi padre se le ofrezca el puesto de Hokage.

Tsunade lo contempló de manera reflexiva con ojos pequeños, como si estuviera considerando seriamente lo expuesto en broma.

—No es tan mala idea —señaló el portador del Sharingan, con su mentón apoyado en su mano pensativamente—. Tal vez podamos renegociar los términos del trato.

Ahora la Hokage estaba realmente interesada.

—¿Qué te traes entre manos, Kakashi?

—Evidentemente el puesto de Hokage no se encuentra vacante. Pero quizás pueda reinstaurarse el Consejo de Konoha...

—Sus ideas son extremistas —recordó la Godaime, de una vez desagradando la idea pero sin descartarla.

—Mhm —acordó Hiashi—. Ya hemos visto en primera fila lo que un consejo mal guiado puede ocasionar.

Tsunade extrajo de la gaveta de su escritorio una botella de sake que, aprovechando lo ocupada que se encontraba Shizune en el hospital debido a la inasistencia de Sakura, había logrado introducir. Se sirvió una copa y lo bebió de un trago.

—Voy a designar un departamento en el hospital para investigar a fondo el Sello Maldito con documentos privados que tú me vas a proporcionar —le ordenó a la cabeza del clan Hyūga de manera zanjante, sin darle espacio para replicar—. Tengo que estar preparada para el peor de los casos —agregó, su mirada fija en sus subordinados.

Kakashi se percató de la línea que adornó la quijada de Hiashi, apretada por la tensión que lo anterior ordenado le había causado. Tenía la potestad suficiente para coger esa clase de escritos de su recinto sin levantar sospechas, pero compartir ese tipo de información con individuos que no eran sus consanguíneos era arena de otro costal. Y Tsunade no estaba dispuesta a recibir un no por respuesta, estaba seguro.

Un toqueteo suave del otro lado de la puerta retumbó en toda la oficina. No fue necesario decir que no se comentara más nada al respecto hasta que se encontrarán de nuevo en privado, cuando Tsunade exclamó un 'Adelante'.

—Tsunade-sama, ha llegado un halcón de Suna... ¡¿Eso es sake?!

"¡Mierda!"


—Compro Suna —declaró, tendiéndole un fajo de billetes con una sonrisa ladina.

—No puedes comprar Suna. Acabas de comprar Ame —en realidad, las reglas indicaban que sí podía hacerlo y, si las miradas mataran, Naruto estaría tres metros bajo tierra en el panteón. Sakura no daba crédito a lo que estaba sucediendo en frente de sus narices; su honorable reputación en Ninjapolio había sido desmoronada de manera bochornosa como si fuera un castillo de naipes.

—E Iwa.

—Son terribles perdedores —se carcajeó el rubio colocando sus cartas sobre el tablero dando el juego por zanjado.

—Argh. Tuviste suerte de que Sasuke-kun me bloqueara en la última ronda —chasqueó la lengua con molestia.

—Sí, sí, cualquier cosa que te deje dormir por las noches...

—Deja de mirarme así —le reprochó a Sasuke con fastidio. Era alrededor de la quinta vez que sentía su mirada penetrante sobre ella, como si estuviera esperando de repente que se quitara los lentes de contacto y le dijera que todo había sido una broma. Él pareció incómodo ya que desvió la mirada y alzó los hombros levemente restándole importancia. Sakura sintió una pizca de culpa por el arranque—. Lo siento.

—Está bien, Sakura-chan —intervino Naruto con una sonrisa, acercándola a él con su brazo sobre los hombros. Su compañera de equipo resopló y recostó su cabeza en su hombro cómodamente—. El teme se lo merece, es un idiota. Y un terrible monopolista.

Sasuke pretendía regresar el insulto pero la risa espontánea de Sakura lo hizo quedarse mudo.

Evidentemente, sus compañeros de equipo no estaban al tanto de la situación en la que se encontraba envuelta. La Hokage había decidido oportuno mantener sus reservas acerca del tema mientras se tomaban decisiones pertinentes. Lo último que necesitaban era iniciar una guerra civil entre los Hyūga y la gente que, seguramente, apoyaría sin titubear la contrariedad del héroe de Konoha. La aldea ya había tenido suficiente presión con el tema del clan Uchiha hacía un poco más de una década, y el resultado de eso había sido extremadamente desafortunado. Naruto y Sasuke, por los momentos, no necesitaban saber más que lo esencial.

—Es cierto, Sasuke-kun. Sólo tienes pequeñas villas —señaló extrañada, reparando en sus cartas. Tenía más que Naruto y ella, pero no había adquirido ninguna aldea significativa. Ella aunque sea, a pesar de su mala suerte con el dado -algo que probablemente había heredado de Tsunade, había alcanzado a comprar Kumo y Konoha antes de que Naruto se hiciera con el resto de las aldeas ninja.

El aludido se encogió de hombros.

—Individualmente son una gota —explicó con monotonía, como si le estuviera hablando a dos idiotas—, pero juntos —señaló todas sus cartas, que superaban las de ella y Naruto juntas— son un océano. Mientras ustedes se pelean por el poder, yo formé una alianza con todas las pequeñas aldeas. Tengo la ventaja en números.

Naruto silbó con admiración.

—Vaya, teme. Ya empiezas a sonar como Kakashi-sensei. Quizás debas voluntariarte como sensei de un equipo.

—...Tal vez lo haga.

Sus compañeros de equipo lo miraron como si de repente hubiera dicho que Lee lo ponía cachondo. Al reparar en la seriedad con la que había contestado y el semblante expectante (como si esperara mudamente la aprobación de ambos), Sakura sonrió con orgullo y estiró su brazo bueno sobre la mesa para acariciar su mano con delicadeza.

—Me parece una idea maravillosa, Sasuke-kun.

Sus orbes negros se encontraron con los plateados de ella y agradeció internamente la facilidad que Sakura parecía tener para leerlo. Se tensó de manera imperceptible debido al contacto pero lo dejó pasar cuando la kunoichi retiró su extremidad con lentitud, sin dejar de sonreírle.

Lo conocía demasiado.

—Eso quiere decir que dejarás el equipo siete —estableció Naruto ofendido, como si hubieran dicho que el próximo Hokage sería Konohamaru. Sakura volvió a carcajearse con ganas ante la ocurrencia del próximo líder de la aldea y Sasuke no pudo evitar rodar los ojos.

—Imbé- —el sonido del timbre interrumpió cualquier insulto que Naruto iba a recibir.

—¿Eh?, ¿Esperas a alguien, Sakura-chan? —inquirió cuando se levantó de su asiento.

—No que recuerde —respondió extrañada mientras se dirigía a la entrada de su apartamento. Normalmente sus visitantes eran Naruto, Sasuke o Ino, y siempre abrían sin llamar; Kakashi, por otro lado, ni se molestaba. Entraba por la ventana como perro por su casa. Casi había olvidado cómo sonaba el timbre. La figura de Neji vestida por sus ropas usuales emblemáticas del clan Hyūga la recibió causando que alzara sus cejas suavemente con sorpresa—. Neji-san.

Él inclinó la cabeza con educación.

—Haruno. ¿Es un mal momento? —preguntó reparando en los dos chakras restantes que se encontraban en el interior del domicilio de la chica—. Saldré de misión en la madrugada. Quería entregarte unos pergaminos del Byakugan y que conversáramos sobre tu entrenamiento antes de irme.

Ella pareció recobrarse del desconcierto y se sonrojó con vergüenza cuando él la miró de arriba abajo, detallando su aspecto casero y percatándose del yeso que aún restringía su brazo.

—Claro. No, disculpa, pasa. Sólo dame un momento —Sakura se hizo a un lado para que pudiera pasar mientras cerraba la puerta de madera oscura. Se maldijo internamente por no haber limpiado un poco el sitio ese día. Neji parecía el epítome de la perfección con su camisa blanca inmaculada y su cabello cepillado perfectamente, en el medio de su pequeño y sencillo apartamento. Ella por otro lado, tenía su hilos rosados recogidos en un moño desordenado y la franela vieja anaranjada de Naruto que le quedaba como un vestido corto desentonaba terriblemente con el color de su cabello.

—¡Hey, Neji! —saludó alegremente el jinchuriki.

—Naruto, Uchiha.

—Hyūga.

Sasuke y Neji cruzaron miradas y Sakura se preguntó mentalmente si el termostato central había descendido unos cuantos grados. Al capitán ANBU parecía no agradarle realmente su compañero de equipo, aun cuando su ética y relaciones en común impedían que comentara algo al respecto. Sasuke, por otro lado, nunca había sido socialmente abierto y tampoco se demostraba partidario de comenzar de manera voluntaria ninguna amistad.

Sakura atribuyó la creciente tensión en el ambiente a las personalidades de cada uno, tan diferentes y similares al mismo tiempo.

—Así que...—comentó nerviosa, alargando las 'e'— ¿Quieren quedarse a cenar? ¡Voy a preparar onigiri! —dijo con emoción, como si se le hubiera ocurrido una idea excelente.

—¡NO!

Una gota de sudor recorrió la sien de Naruto cuando su mirada nerviosa se encontró con la de su compañero de equipo reparando en que ambos habían saltado de sus cómodos asientos en el sofá como si tuvieran un resorte en el trasero. Neji los observó con genuina curiosidad.

—D-digo, no, Sakura-chan, gracias. Hinata-chan me espera para cenar 'ttebayo —soltó una risa nerviosa mientras recuperaba su chaqueta tirada en el posabrazo del sofá.

—Hn —contestó Sasuke, como explicándole con su monosílabo su excusa y siguiendo a Naruto hasta la salida, no sin que antes el rubio besara con cariño su frente descubierta y que Sasuke depositara un suave golpecito con la yema de sus dedos.

—Oh —la mirada achicopalada de la única mujer del equipo siete casi -casi- los hace sentirse culpables—. Bien, entonces... diviértanse —les sonrió con dulzura, despidiéndose de ambos.

Neji contempló el intercambio con interés. Sakura debía confiar ciegamente en ellos para tragarse el cuento de que tenían algo que hacer, y se hallaba preguntándose a sí mismo qué tan terribles serían sus cualidades culinarias.

Cuando la puerta se hubo cerrado detrás de sus chicos, Sakura se volteó y le sonrió de oreja a oreja.

—Listo. ¿Pedimos pizza? Soy una terrible cocinera.


El olor a cerdo asado inundó el ambiente aunado a las verduras y el humo que destilaba de la ventana que daba hacia la cocina, donde el viejo Teuchi preparaba con experticia los bowls de ramen.

—¿Por que tienes cara de que alguien asesinó a un oso panda?

Sasuke lo miró con una ceja alzada, tratando de determinar el grado de estupidez que poseía su compañero de equipo. Naruto había crecido considerablemente, no mucho de manera física, pero como persona aun cuando mantenía algunos rasgos de su usual comportamiento infantil -ahora un poco más maduro, como una persona que ha visto mucho. Como una persona que ha ido a la guerra y ha visto a compañeros morir.

—Hn.

—No me digas que estás celoso... ¿de Neji? —tentó tomándole el pelo. Sasuke hizo un esfuerzo por no rodar los ojos.

—Ahora, ¿por qué estaría celoso? —le respondió como si no entendiera a qué se refería.

Naruto lo contempló con ojos reducidos, sus manos con los palillos quietos sobre el tazón de ramen. Pareció herido por alguna causa que se escapaba del entendimiento de Sasuke, y aunque su expresión no traicionaba su curiosidad, el usuario del Sharingan se encontraba expectante por saber con qué sandez saldría esta vez su amigo más cercano.

El rubio alzó los hombros levemente antes de regresar su atención de nuevo a su plato.

—Sakura-chan y tú tuvieron algo, después de todo —contestó desinteresadamente, como si hablara del clima, pasados unos segundos.

Sasuke casi se atragantó con su bebida y sintió como un tic tembló de manera suave en su mejilla derecha. Sus ojos negros se posaron en el perfil de Naruto que había regresado a su actividad anterior devorando su segundo tazón de ramen. Achicó su mirada mientras debatía internamente qué responderle. Lo establecido por el rubio se podía generalizar como la relación de compañerismo cuando aun eran unos genin y el amor que Sakura le profesaba a diario en aquel entonces.

Pero era mucho más que eso, notó Sasuke. Naruto no se refería únicamente a esa relación, si no a la otra. A la que Sakura se había esforzado demasiado por mantener en secreto después de su retorno a la aldea una vez que la guerra había acabado y el consejo de Konoha destituido.

Consideró sus palabras antes de formar una respuesta.

—¿Lo sabías?

Un bufido se escapó de los labios del Jinchuriki antes de poner sus ojos en blanco.

—Claro que sabía. Los conozco desde... ¡Desde siempre! ¿De verdad piensan que soy tan estúpido?

Sasuke lo miró como si hubiera dicho que las nubes son blancas.

—Teme. Soy despistado, lo admito. Pero los conozco lo suficiente a los dos como para saber que se traían algo entre manos. Fue un alivio cuando paró la tensión sexual durante los entrenamientos. ¡No paraban de mirarse como... como si el otro fuera un tazón de ramen! Me enfermaba pensar en pequeños demonios de cabello negro y ojos verdes —señaló su boca como si fuera a vomitar y susurrando un 'puaj'.

Si el sobreviviente del Clan Uchiha comenzaba a admirar la perceptividad del futuro Hokage, con su última declaración había tirado todo a la basura.

—Dobe.

Le sorprendía realmente que Naruto se había percatado de la breve relación sentimental de dos meses que había mantenido con su compañera de equipo hacía ya un par de años, ya que, si Naruto había resuelto lo que estaba sucediendo entre ambos, probablemente Kakashi también. Ninguno jamás había mencionado nada al respecto, y Sasuke estaba seguro de que eso había hecho que las cosas fueran más sencillas.

Sakura había decidido mantenerlo en secreto por un tiempo para que en caso de que no funcionara, no se crearan tensiones ni parcialidades dentro de su equipo. Había parecido una idea astuta en aquel entonces, y después del fracaso que había resultado de la relación, ambos estaban complacidos de que la funcionabilidad de su equipo se mantuviera intacta. Aunque su relación como compañeros tardó un poco más en volver a la normalidad, con el pasar del tiempo habían llegado a un muto acuerdo de no mencionar nada al respecto y hacer como si aquí no ha pasado nada. Les había funcionado hasta ahora.

—Así que... ¿por qué terminaron?

Sasuke meditó su respuesta mirando fijamente al frente, sin atreverse a devolverve la mirada a Naruto.

—No era nada serio.

Ante su réplica, la ceja rubia del jinchuriki se alzó de manera incrédula.

—...¿Te hubiera gustado que fuera diferente?

Cuando el sobreviviente de la masacre Uchiha no le respondió de inmediato, Naruto comprendió que estaba caminando sobre terreno peligroso. Era evidente que Sasuke no se sentía del todo confortable para hablar del tema abiertamente, y Naruto había aprendido con el tiempo que había ciertos temas que eran mejor no presionar. Si Sasuke en algún momento sentía la necesidad de compartir sus pensamientos, estaba seguro de que él mismo sería su primera opción. Era, después de todo, una de las únicas tres personas con las que Sasuke se sentía realmente cómodo.

Unos minutos pasaron en los que el portador del Sharingan se sumió por completo en sus recuerdos, hundiéndose en el embriagante aroma a manteca de karité y vainilla que perfumaban las almohadas de plumas de su compañera de equipo. Su femenina figura retorciéndose de placer debajo de su cuerpo atlético mientras arrugaban las finas sábanas que solían quedar embarradas de sudor, fluidos y sexo, antes de que juntos alcanzaran el clímax.

Arrugó su entrecejo con suavidad, intentando olvidar como poco a poco le había abierto su corazón dispuesto a darse una oportunidad, detrás de detalles que jamás aceptaría como caminatas hacia el hospital, cenas listas al final de un largo día de trabajo, regresar rápido de cualquier misión para hacerla suya...

Quizás debía agradecerle que tomara la decisión de dejar las cosas antes de que le hubiera entregado cada pedazo de su alma. Aunque no había dejado de sentir cosas por ella, podía decir que soportaba su presencia y la consideraba una de sus personas importantes. Realmente le había afectado la manera en que las cosas habían culminado entre ellos dos -no era como si lo demostraría, por supuesto, pero se conformaba con seguir siendo amigos -o lo más cercano a ello.

Había razonado, después de muchas cavilaciones, que a lo mejor se había dado cuenta demasiado tarde que era posible comenzar de cero y tener un final pacífico y feliz -quizás rodeado de varios niños, y con ella a su lado viéndolos crecer y cometer errores. Y para entonces, ya Sakura había madurado y había protegido su corazón contra sus desplantes cuando habían sido unos críos.

Sin embargo, Sasuke sabía que no podía reprocharle nada. Era inapropiado pensar si quiera en condenar lo que había sobrevivido de ellos, después de todo. Después de todo por lo que la había hecho pasar. Ya su corazón se había habituado a la idea de verla desde lejos, contemplando el qué hubiera pasado 'si'.

—No fue mi decisión —contestó finalmente.


¿Alguien se ha dado cuenta lo mucho que me gusta hacer comparaciones? Haha siento que me hago entender mejor. Este capítulo comenzó siendo algo tedioso, pero terminé adorando el resultado. No quiero irme de bruces y encarnar una historia de amor que no tenga ni pies ni cabeza, y aunque planeo que la historia no se alargue demasiado, deseo tomarme algo de tiempo para desarrollar las personalidades y relaciones entre los personajes.

Sinceramente adoro a Sasuke y aunque me parte el corazón utilizarlo de esta manera creo que el fin justifica los medios. No se asusten, no será demasiado drama, sólo algo de competencia para Neji :).

No quiero sonar mal agradecida, porque no hago esto porque me paguen ni nada por el estilo, pero de verdad me gustaría que me regalaran un comentario o un PM haciéndome saber sus opiniones, ideas, cualquier cosita que se les pase por la cabeza. Interactuar con ustedes no saben lo mucho que me anima y me inspira. Gracias a todas las personas que se toman el tiempo de dejar un pedacito de amor y de colocar la historia en Follow & Favorites.