Capítulo IV


Una de las cejas de Neji se alzó con elegancia.

—¿Qué? —inquirió ella por la mirada acusadora—. Si queremos hablar libremente tenía que deshacerme de ellos —indicó restándole importancia al asunto.

—Asumo que la cocina no es una de tus mejores cualidades —Neji escuchó la suave carcajada de la chica.

—Esa es una manera cortés de decirlo —hizo un ademán para que la siguiera hasta la mesa de vidrio con cuatro sillas colocada estratégicamente diagonal a la cocina. Tomaron asiento y Sakura reparó en los pergaminos que Neji colocó sobre la superficie—. En realidad, apesto. Sobrevivo a base de cereal, barras de proteína y 'comida para llevar'. Naruto y Sasuke piensan que hieren mis sentimientos si comentan algo al respecto, así que suelen inventar excusas para huir. Cuando necesito espacio, es la manera más rápida de echarlos sin que parezca que lo estoy haciendo.

Neji asintió entretenido por las estrategias implementadas por Sakura.

—¿Té? —ofreció ella de manera educada.

—¿Sabes preparar té?

—Muy gracioso.

—Por favor —reprimió una sonrisa mientras Sakura colocaba la tetera con agua filtrada a hervir.

Desde la mesa, Neji podía observar su figura aún cuando una pequeña barra con dos sillas se interponía en su camino, y se preguntó internamente qué era la sensación de extrañez que lo albergaba al verla en estos momentos.

Entonces lo golpeó.

La kunoichi era siempre demasiado profesional. Su rostro estaba relajado y su postura le indicaba que se encontraba cómoda dentro de la tranquilidad que su apartamento le proporcionaba. Cada vez que Neji interactuaba con ella, solía ser en algún evento casual rodeados de amigos en común, o en presencia de su escuadrón dentro de los confines del hospital, cuando la chica se encontraba trabajando.

Cuando Sakura se encontraba de turno o en alguna misión, su cabeza y corazón estaban al cien por cien concentrados en la tarea a mano, y Neji concluyó que le agradaba su idiosincrasia -había sido, después de todo, la razón por la que él todavía respiraba. Pero cuando Sakura era sólo Sakura, no una kunoichi o médico de turno, era intensamente interesante.

Su menuda forma parecía suave pero torneada -a juzgar por la terrible selección de ropas que había decidido utilizar ese día. Sus piernas níveas se veían atléticas debido al continuo ejercicio practicado a lo largo de los años y sus manos engañosamente delicadas, aunque no eran tan grandes como las suyas, estaba seguro de que podían romper más cosas que las de él podían.

Uno no espera nada menos de la alumna favorita de Tsunade-hime, por supuesto.

Frunció el ceño cuando se percató hacia donde se había dirigido el hilo de sus pensamientos entre divagaciones y de que la había estado examinando como si fuera un acertijo que esperaba ser resuelto. Apuntó su atención hacia algún tópico más ético y su mirada revoloteó por la cocina y el salón conjunto que era adornado por un sofá de tonos neutros, una mesita de café con un tablero y cartas desordenadas de Ninjapolio. Al final, se encontraba un pasillo que Neji supuso dirigía hacia las habitaciones.

Estaba, aunque bastante sencillo, decorado con buen gusto y dedicación. Los tonos eran suaves y contrastaban con los muebles que aparentemente estaban colocados de manera metódica con respecto al espacio que ocupaban para que el piso no se percibiera ni vacío ni sobrecargado. Los reconocimientos y fotografías que decoraban una de las paredes le recordó el largo camino que había recorrido la kunoichi durante su adolescencia para llegar hasta donde se encontraba en estos momentos, y la considerable cantidad de personas que la habían acompañado durante su crecimiento profesional y personal.

Neji, junto con alguno de los nueve novatos, había sido testigo del desarrollo y transformación por el que Sakura había pasado a través de los años para alcanzar el puesto de confianza y respeto que infundía hasta los momentos. Había sido ascendida a Jōnin después de la guerra -como varios de sus amigos, dirigía como cabeza junto con Shizune el hospital de la aldea, era la aprendiz favorita de la Hokage y la mano derecha del próximo (pues, no era un secreto para nadie que Naruto estaba entre los favoritos para el puesto).

Pero esos eran los aspectos superficiales de la fachada. Neji sabía que ese camino le había costado lágrimas, sudor y sangre. Aunque aparentaba ser una mujer fuerte y decidida en el exterior, Sakura era en el fondo, tan terca como imprudente. Su corazón eran delicado y solía dejarse llevar por la fragilidad de sus sentimientos, como había hecho en la guerra, arriesgando su pellejo para salvar el de él -una persona con la que ni siquiera mantenía, para ese entonces, una relación más que laboral.

Era un apartamento íntimo, con olor a hogar y desprendía una invitación silenciosa para disfrutar su calor. Sintió una piquiña de curiosidad y consideró el planteamiento de acercarse para husmear un poco sobre la vida de la mujer, pero deshechó la idea tan pronto como apareció dentro de su cabeza. Era definitivamente impropio.

El contraste de su hogar era la antítesis del suyo -al que él ni siquiera sentía satisfacción cuando regresaba después de un largo día de trabajo. La amplia casa que le correspondía en el recinto del clan Hyūga era tan extensa como vacía. Era un espacio demasiado grande para él y si no fuera por la costumbre de que todos -como lo había sido alguna vez el clan Uchiha- sus familiares vivían en la misma zona, Neji hubiera adquirido algún piso cercano a los cuarteles ANBU.

—Disculpa el desastre. Me han dado el alta esta mañana y con el yeso y esos dos revoloteando por aquí no he podido hacer mucho —comentó ella con pena, reparando en que Neji parecía estar estudiando la intimidad de su morada mientras colocaba una taza en frente de él. Tomó asiento y se llevó la suya a los labios, sintiendo el líquido caliente deslizarse por su garganta.

Él se encogió de hombros restándole importancia y la imitó. Su semblante imperturbable y político no demostró la sorpresa que se llevó cuando degustó la bebida y le pareció bastante aceptable. Los sabores estaban concentrados a la perfección y no le hacía falta ni le sobraba edulcorante.

—Es una de las pocas cosas que me queda bien —le sonrió ella de lado, señalando con sus orbes perlados la taza—. Pero mi especialidad es el cereal con leche.

Neji estuvo a punto de rodar sus ojos.

—En estos pergaminos encontrarás información relevante del Byakugan. Su funcionabilidad, estándares, alcance, todas las especificaciones necesarias para entenderlo y activarlo —explicó sin despegar su mirada de ella—. Regresaré a la aldea en unos días y comenzaremos con tu entrenamiento.

Ella asintió con la cabeza ponderando internamente el nivel de complejidad de la utilización del dōjutsu. Como conocimiento general, Sakura estaba familiarizada con alguna que otra técnica que había visto utilizar a Neji y a Hinata en algunas misiones, pero jamás se había detenido a realmente estudiarlas debido a que, sin el Byakugan, eran inservibles. Claro que ahora las cosas eran de manera diferente... poseía unos ojos que no eran suyos y las agujas del reloj marcaban tortuosamente como su vida dependía de que absorbiera todos los conocimientos que el hombre en frente de ella podía brindarle.

—¿Crees que pueda lograrlo? —Sakura se abofeteó dentro de su cabeza cuando las palabras se deslizaron por sus labios, sintiéndose tonta. Había pensado en voz alta compartiendo sus reflexiones acerca de su convicción que se tambaleaba peligrosamente sobre una cuerda floja. Se mordió el labio inferior con incertidumbre cuando el capitán ANBU la contempló sin parpadear.

—No lo sé —respondió con sinceridad.

Sakura exhaló un suspiro que no se había dado cuenta que estaba reteniendo y le regaló una sonrisa que no le llegó a los ojos.

—¿Neji Hyūga no sabe algo? ¡Uau! Jamás pensé que viviría para verlo.

Neji trató de omitir la sensación de aflicción que se expandió en su interior. La situación era realmente injusta para la medic-nin, así como lo había sido para él, y para su padre antes de él. Las reglas de su clan eran demasiado estrictas y radicales, y no podía parar de preguntarse:

'¿Por qué?'

Nacer en su clan parecía más una maldición que una bendición, nunca se le permitiría ser realmente autónomo y le incomodaba pensar en tener una familia bajo los mismos estándares en los que él y sus primas habían crecido. Neji, aunque no estaba en sus planes inmediatos, deseaba sentar cabeza y compartir su vida con una persona que lo comprendiera y lo acompañara por el resto de sus días, que lo aceptara por lo que era -un miembro de la rama secundaria -y una persona a la que se le había negado desde temprana edad el calor y conforte que una familia brindaba.

Neji deseaba en el fondo de su corazón que sus descendientes –si algún día consideraba la opción de convertirse en padre- tuvieran un destino diferente al de él, y esperaba que, cuando Hanabi tomara las riendas del clan, las cosas fueran distintas. Estaba seguro de que su tío no tenía malas intenciones -que lo tomara bajo tutela y lo entrenara era un claro ejemplo, pero Neji había perdido las esperanzas después de tantos años de que Hiashi hiciera algo al respecto con la diversificación de las ramas.

—Será difícil, Haruno. Y doloroso —señaló él sin inmutarse—. Pero ya ha sido demostrado varias veces que lo imposible puede volverse posible. ¿Cómo le llaman a eso Naruto y tú?

—Trabajo duro y dedicación...

—Eso es.

Sakura le sonrió de oreja a oreja cuando comprendió que esta era la manera de Neji de alentarla a ver el vaso medio lleno.

—Hey, he sido tu doctora por, ¿cuánto, cinco años? Estoy segura de que te he visto sin camisa más veces que nadie, y todavía me llamas por mi apellido. ¿No te parece un poco triste?

Sus femeninas cejas se fruncieron con suavidad por unos segundos, extrañada por la expresión inusual que se había apoderado de las facciones de Neji. Un leve sonrojo adornó sus mejillas cuando unos segundos después, no recibió más respuesta que la mirada intensa del prodigio. El chico -hombre, había dejado de ser un chico varios años atrás, la contemplaba como si estuviera razonando su siguiente jugada en un tablero de shōgi en el que había apostado todos sus ahorros. No pudo evitar sentir que habían cruzado un límite imaginario.

—Sakura.

Respondió pasados unos segundos en un suave susurro que acarició sus oídos, como si estuviera probando la pronunciación del nombre por primera vez.

Sakura parpadeó un par de veces cuando lo escuchó, sintiendo como sus mejillas se calentaban con rapidez, como si de repente estuviera bajo el sol siendo bañada por sus rayos ultravioletas.

Si no lo conociera lo suficiente, Sakura hubiera pensado que estaba coqueteando con ella -por la manera en que había pronunciado su nombre, como si fuera un secreto. Pero como eran las cosas entre los dos (una cordial relación laboral), ella sabía -o se había convencido a si misma- que no había manera ni forma de que el capitán ANBU intentaría algo de esa naturaleza con ella, de todas las mujeres que habitaban Konoha.

—Ehm...—balbuceó rápido, repentinamente incómoda por pensar en Neji de esa forma— Así que... gracias por los perg-

—Sakura —repitió Neji con paciencia, su expresión impasible no traicionaba la leve diversión que se esparcía como la plaga en su interior. Sakura sintió como un escalofrío recorrió su espalda ante el ronco sonido de su nombre.

—¿Sí? —fue la única palabra coherente que pudo responder, su corazón latiendo con confusión cuando una sonrisa de lado adornó el rostro atractivo del shinobi.

—Nos vemos en cuatro días. Seis de la mañana. Sé puntual.

El 'puff' que solía acompañar la técnica de transportación fue el único sonido que se escuchó en el hogar de Sakura durante un largo rato de concientizacion.

"¿Qué demonios...?"


Sakura se retorció con pereza sobre su mullido colchón cuando la incesante alarma retumbó dentro de la habitación. Exhaló con fuerza rindiéndose y estiró su brazo para callar el insoportable sonido, sin medir su fuerza bruta. Una maldición se escapó de sus labios cuando escuchó el suave 'crack' que emitió el reloj al quebrarse.

Todo aquel que conocía íntimamente a la kunoichi sabía que no era una persona mañanera, de hecho, Sakura se enorgullecía de las trece horas corridas que podía dormir en cualquier circunstancia: acostada, sentada, de pie. Era una habilidad fácilmente desarrollada por cualquier medic-nin, ya que en largos turnos nocturnos, había que arreglárselas para conciliar el sueño y que el cansancio no te abata a mitad de una operación complicada. A pesar de sus costumbres nocturnas, Sakura había estado padeciendo de insmonio debido a recurrentes pesadillas y la sensación de que no se encontraba segura –probablemente por el trauma psicológico que la su última misión le había ocasionado.

Era una lástima, como Sakura estaba comenzando a percatarse, que su nuevo sensei era de todo menos una persona que sucumbiera ante una de las necesidades más básicas del ser humano que era dormir. De hecho, podía estar casi segura de que Neji era la típica persona de sueño liviano que dormía lo estrictamente necesario cuando era de verdad necesario. Y le preocupaba adoptar las mismas tendencias.

Se restregó los ojos intentando quitarse la flojera de encima y contempló la luna a punto de ocultarse a través de su ventana.

—Kami, ni siquiera ha salido el sol...—refunfuñó mientras se dirigía al baño para lavarse el rostro, sintiendo como algunos huesos de su cuerpo sonaban por todo el tiempo que habían estado en la misma posición— Neji idiota.

Observó su reflejo en el espejo del tocador e hizo unos círculos con el hombro probando la articulación ya totalmente curada y en su lugar. Asintió de manera aprobatoria y comenzó a asearse para eliminar todos los rastros de sueño posibles.

Como bueno ratón de biblioteca, Sakura había casi memorizado la información que los pergaminos le habían brindado. Como todo shinobi culto, sabía lo básico del Byakugan. Para qué servía y qué beneficios proporcionaba, y la realidad no era mucho más lejana de eso, como había descubierto recientemente y agradecía de corazón. Sin embargo, no se confiaba en su totalidad, utilizar un dōjutso y dominarlo debía ser más difícil de lo que parecía.

Sakura se apresuró a elegir uno de sus usuales conjuntos de entrenamiento. Sintió satisfacción recorriendo su interior cuando su reflejo le sonrió de vuelta en el espejo, después de calzarse las sandalias ninja. Tenía casi un mes que no entrenaba, contando el tiempo que duró en la infiltración y las semanas de recuperación. Se ajustó el portakubai en el muslo mientras se aseguraba con la mirada que todo estaba bajo control y se encaminó hacia donde, de seguro, ya Neji la esperaba.

—Llegas tarde.

—No llegué tarde, tú eres exageradamente puntual —y el que Neji se encontrara tan fresco como una lechuga (como si fueran las nueve de la mañana en vez de las seis) la fastidiaba un poco. Sakura podía apostar una fortuna a que ella aparentaba la realidad de la situación, que se había acostado a las dos de la mañana y se había levantado a un cuarto para las seis. Y de hecho, eran las seis con menos tres.

Hizo caso omiso a la mirada reprobatoria que le dirigió el capitán ANBU y contempló con fascinación los tenues colores del amanecer resplandeciendo en el horizonte, el astro rey abriéndose camino para el comienzo de un nuevo día iluminando con claridad todo lo que su radiación alcanzaba. Sus expresivos orbes plateados -tan distintos y parecidos a los de él, como una contradición permanente- reflejaban como un caleidoscopio de colores las intermitentes sombras del amanecer, y el Hyūga a unos pasos de ella, reflexionó que la luz del alba se veía realmente cautivadora a través de sus pupilas.

Cuando Sakura, pasados unos segundos, volvió a cruzar miradas con él una sonrisa genuina adornaba su rostro en forma de corazón. Parecía optimista y sus ojos irradiaban buenos ánimos.

El escenario era bastante sereno. La hierba y las copas de los árboles se mecían al compás del viento, bajo en temperatura debido a las horas de la madrugada. Neji separó un poco sus pies optando por una posición relajada de entrenamiento y sin hacer ningún movimiento activó el Byakugan. Las venas de sus sienes palpitaron y su pupila invisible se dilató.

Sakura casi rueda sus ojos.

—"Fanfarrón".

—Activar un dōjutsu es menos complicado de lo que se piensa. Para una persona con un buen control de chakra y continua práctica, será pan comido —ella lo escuchó con atención mientras él le enseñaba los sellos que debía aprender—. Con el tiempo podrás hacerlo solo con pensarlo. Uma-tora-sello especial-

—Usagi-ne-inu-uma-inu-usagi-tora-ne —asintió—, estaba en los pergaminos.

—¿Los memorizaste? —preguntó con poco asombro.

—Estoy motivada —contestó como si nada, alzando los hombres levemente.

—¿Trataste de activarlo?

—Sólo hasta moldear el chakra. Me quedé dormida canalizándolo —admitió con un tenue color rojo adornando sus mejillas.

Neji 'hmneó' complacido.

—Debes dirigir una mínima cantidad de chakra hacia tus ojos y mantener un balance. Si utilizas demasiado chakra te inducirás una jaqueca, y si es muy poco no será suficiente para mantenerlo activado.

Sakura cerró sus ojos y se concentró en la energía punzante que se deslizaba por sus venas. Realizó los sellos que había memorizado los días previos y susurró un 'Byakugan', canalizando una cantidad diminuta de chakra en el borde de sus irises.

Neji apretó sus labios para evitar sonreír por la estupefacción que se instaló en las facciones de la medic-nin. Parecía un ciego que veía un atardecer por primera vez, tal cual como recordaba su experiencia cuando activó el Byakugan hacía un poco más de una decada. Para una persona experimentada, dominar esta técnica no era nada del otro mundo; y con un buen control de chakra, sería como aprender a caminar sobre el agua. Mantenerlo activo durante una batalla sería un reto un poco más difícil.

—¿Impresionada? —se halló preguntando.

—E-esto es...—balbuceó— ¡Increíble! Puedo ver tu sistema de circulación y, ¿qué son esos puntos que se conectan con tu red de chakra? —su curiosidad médica detalló el cuerpo de Neji como si fuera una niña pequeña.

—"¿Puede distinguir los puntos de chakra de los canales? Hn. Su control de chakra es excelente" —sus cejas se encontraron por unos segundos en el medio de su frente antes de relajarse—. Cuando domines el uso extendido del Byakugan te enseñaré el Jūken, es una técnica que daña los órganos que se encuentran estrechamente entrelazados al sistema de circulación a través de esos puntos —señaló un par de ellos con su dedo índice, explicándole con detalle—. Se inyecta cierta cantidad de chakra de manera quirúrgica en el cuerpo de tu oponente, como una aguja.

—Lo he visto antes —recordó ella dubitativa, con una mano debajo del mentón—. Es expulsar chakra de ciertas partes de tu cuerpo, como mis golpes.

—Sí, pero en este caso, en vez de ser una gran expulsión, son muchas pequeñas. Visualizar el sistema de circulación te ayuda a diferenciar con exactitud las zonas en las que debes aplicar la inyección -la cual debe ser a una velocidad alta.

—Es como cortar con el bisturí de chakra pero a gran escala.

—Exactamente —asintió satisfecho por su comparación—. Se hacen, en su mayor potencia, trescientas sesenta y un incisiones.

—¿Podemos intentarlo? —sus ojos brillaron como si fuera un cachorro de un mes pidiendo comida.

—No.

—¡Oh, vamos!

—No —hizo un esfuerzo para no poner los ojos en blanco. Tantos años juntos en un mismo equipo había logrado que Sakura adquiriera ciertas cualidades irritantes similares a las de Naruto—. Probemos tu Byakugan en batalla. Recuerda no dejar de manipular el chakra alrededor de tus ojos. Atácame, Sakura —elaboró un ademán con su mano como dándole pie para que comenzara.

Ella esbozó una sonrisa ladina.

—Amanecí con ganas de patear traseros.

—Y con mucha confianza, parece ser. Cuida tu espalda.

La única respuesta que obtuvo fue el sonido de la tela de los guantes chirriar cuando la kunoichi cerró su puño y lo estampó violentamente contra la superficie bajo ellos. La tierra rugió y se quebró en pedazos de tamaños impares haciendo temblar el campo de entrenamiento de manera rigurosa. El impacto hizo que Neji saltara y se posicionara a una distancia prudente de la mujer y de la destrucción causada por uno de sus diminutos puños.

Sintió una respiración pausada en su nuca y volvió a saltar antes de que los nudillos colisionaran contra su espalda. El capitán ANBU admiró interesado la rapidez con la que Sakura se había desplazado antes de que un nuevo golpe chocara contra su pecho. Ella achicó los ojos cuando la piel de Neji se transformó en un tronco dejando un rastro de humo debido a la técnica de reemplazo.

Esperó pacientemente en el sitio mientras se ajustaba los guantes a que su nuevo sensei decidiera dejar de esconderse. Sabía que estaba oculto tras el tercer árbol a su izquierda, a once metros y medio. Y sabía que él sabía que ella sabía, pues el Byakugan seguía activo en su rostro sin vacilar.

Neji apareció detrás, tan silencioso como una pluma al caer y cuando ella estuvo a punto de propinarle un codazo en el pecho expulsando chakra, la tomó de la pantorrilla y la lanzó varios metros hacia adelante, inyectando chakra en uno de los puntos de circulación de la pierna. Sakura ahogó un gemido cuando sintió dificultad para ponerse de pie e inmediatamente llevó su mano hacia la herida interna y desprendió el habitual chakra verde del ninjutsu médico.

—Ugh. Ese jutsu es doloroso.

—Domina el Byakugan y será tuyo —pero casi no terminó de hablar cuando en un rápido movimiento ella apareció en frente de él y lo enzarzó en una pelea de taijutsu -la especialidad de ambos.

Por unos segundos, Neji tuvo la impresión de que más que combatir, sus cuerpos evitando los ataques del otro parecían estan danzando y despuntándose por ver quién de los dos llevaba el control de la situación. Él la observó sin que se le escapara nada, mientras evitaba una patada, como una gota de sudor recorría su cuello enrojecido por el esfuerzo y se desvanecía por el prudente escote de su top. Fue entonces cuando, inesperadamente, los nudillos de la kunoichi se estamparon contra su quijada y lo hizo retroceder varios metros, colocando distancia entre ambos de nueva cuenta.

Sus ojos color malva se redujeron cuando la vio esbozar una sonrisa satisfactoria.

—Te dije que cuidaras tu espalda, Sakura...

La pequeña y respingada nariz de Sakura se arrugó por la manera en la que él parecía disfrutar pronunciando su nombre en cada oportunidad que tenía, como si se mofara de ella. Si hubiera sabido que Neji usaría ese particular tono suyo para dirigirse a ella jamas le hubiera dado permiso para hacerlo. De hecho, planeaba decírselo ahora mismo, prefería que volviera a llamarla por su segundo nombre. Decidida, Sakura abrió la boca para demandar que parara de decir su nombre en ese extremadamente suave, ronco y obsceno tono cuando cruzó miradas con él y-¿qué había dicho?

—¿...? —Sakura intentó enfocar la vista a trescientos sesenta grados de su nuca para atrás y no consiguió ver absolutamente nada. Un golpe seco en su espalda hizo tronar sus huesos enviándola de bruces hacia el frente. Un jadeo salió de sus labios.

—...Olvidé mencionarte que el punto ciego del Byakugan se encuentra en forma de cono detrás del cuello por encima de la primera vértebra torácica. Te será imposible observar en esa dirección —le dijo cuando aterrizó a su lado, limpiándose un hilo de sangre que se había escapado de sus labios debido al golpe recibido en su mandíbula.

—¡No me digas! —exclamó con sarcasmo desde el suelo— ¿Otra cosa que hayas olvidado?

Él alzó los hombros.

—Hay una técnica que compensa el punto ciego: Hakkeshou kaiten.

Sakura desapareció de su campo de visión por unos instantes y luego la divisó a su izquierda, con al chasquido de una rama debajo de sus sandalias. Reconoció el kage bushin de inmediato y le lanzó un kunai a velocidad para eliminarlo. Predijo el siguiente movimiento enviando otro a su derecha deshaciéndose del segundo clon que corría hacia él rápidamente.

Los vellos de la nuca de Neji se estremecieron cuando sintió la energía zumbante de su oponente en su espalda y chasqueó la lengua cuando la punta cortante del escalpelo de chakra entró en contacto superficialmente con su espalda, causando un daño mínimo pero interrumpiendo, de igual manera, el flujo de chakra de su columna.

Si se había sorprendido, Neji no lo demostró. Pero Sakura sonrió sin poder evitarlo cuando él volvió a poner distancia entre ambos. El bisturí de chakra era muy parecido al Jūken, y el haberlo podido realizar apoyándose en el Byakugan había sido una vuelta refrescante.

El Hyūga la contempló encogiendo sus pupilas antes de arremeter de nuevo contra ella, expulsando chakra rápidamente de sus palmas. Sakura esquivó un par de inyecciones y forcejearon durante unos cuantos minutos. Concentró chakra en su puño y lo lanzó contra el rostro impasible de Neji, que ladeando su cabeza con sutileza, evitó el impacto y, atrapando el codo con su mano la lanzó contra un árbol. La colisión de su femenino cuerpo contra el tronco rompió el objeto y el árbol siguiente recibió la masa muscular.

—Agh.

—¿Eso es todo lo que tienes? —inquirió, comenzando a desarrollar un ligero deleite por irritar a la kunoichi.

—Sólo estaba calentando, sensei —respondió tronándose los huesos de la mano y mirada desafiante, antes de arremeter de nuevo contra él.


Sakura chasqueó la lengua con fastidio.

Todavía podía sentir la expresión de autosuficiencia y la sonrisa descarada de Neji sobre ella cuando habían finalizado el entrenamiento, debido a que se acercaba el mediodía y él debía atender sus asuntos personales. Si alguien le hubiera dicho que el Hyūga disfrutaría tan abiertamente verla rendirse ante él, -estampó su puño dentro de su otra mano con irritación burbujeante.

—Cretino...—murmuró recordando cómo el hombre había olvidado convenientemente mencionarle lo del punto ciego.

La realidad era que Neji, sin duda alguna, era un sensei extraordinario. Siguiendo sus indicaciones había logrado mantener activo el Byakugan casi la duración completa del entrenamiento, y si seguía así, probablemente lo dominaría más rápido de lo que ambos tenían pensado. Él había previsto que a Sakura no se le dificultaría demasiado debido a que su control de chakra era excelente, pero no había esperado que excediera sus expectativas -demostrándole, una vez más, de qué estaba hecha.

Lo que la kunoichi no se acostumbraba del todo, era el vuelco que había tomado su perfecta relación diplomática con Neji. A lo largo de los años, el trabajo en conjunto, las misiones y los encuentros casuales en reuniones y festejos, ambos habían desarrollado una –le gustaba pensar a ella- bonita y cordial amistad. Nada extremadamente personal, aunque aparte de Naruto, Sasuke, Kakashi y Sai, Sakura estaba casi segura de que Neji era una de las personas con la que más había fundido su chakra. Era prácticamente su médico personal –y el de su escuadrón. Omitiendo el enlace invisible que los había unido después de que Sakura le salvara la vida en la guerra, y aunque era difícil no cavilarlo, ella estaba segura de que Neji no estaba ayudándola sólo por pagar una deuda que ella jamás había demandado. Es decir, quizás la primera intención del Hyuga había sido esa, pero Sakura estaba casi segura de que Neji lo hacía para ayudar a un compañero que necesitaba que le tendieran una mano.

Era una de las cualidades que más admiraba del capitán ANBU. Podías estar seguro de que siempre cuidaría tus espaldas. A menos que estuviera en modo-mofa, burlándose de ti como había hecho con ella toda la mañana.

A mitad de camino a casa, un chunin se había acercado a ella corriendo con un bolso con cartas para enviar y le había notificado que la Hokage la esperaba; por lo que en ese momento se encontraba abriendo la puerta de madera del despacho en el que había pasado la mitad de su adolescencia -cuando Tsunade todavía la entrenaba.

Durante su entrenamiento con la Godaime, Sakura había pasado un cuarenta por ciento del tiempo en el hospital, un treinta y cinco en el campo de entrenamiento y el resto en la oficina aprendiendo tácticas y estrategias políticas que Tsunade había considerado apropiado para que, cuando Naruto ascendiera al puesto, ella siguiera siendo su mano derecha.

—¿Día difícil? —inquirió la Quinta con una ceja alzada, contemplando su atuendo lleno de barro y sangre de heridas invisibles.

—Algo así —Sakura abrió el closet posicionado a la izquierda del escritorio y hurgó entre los archivos, extrayendo una botella de cerámica blanca del fondo.

Tsunade abrió sus ojos con asombro.

—¡¿Eso ha estado ahí todo este tiempo?!

—Era para emergencias.

La Hokage colocó dos copitas triangulares en la mesa y Sakura vertió el sake en ellas. Cada una cogió el suyo y lo bebieron como un shot.

—Uhmmm...

—Mhm —coincidió la de largos cabellos rosados, con los ojos cerrados deleitándose.

—¿Asumo que el entrenamiento ha ido bien?

—Mejor de lo esperado.

—Excelente —Tsunade la miró con orgullo—. Hay un departamento completo estudiando el Sello Maldito en estos momentos, pero tengo la certeza de que no será necesario al final.

—¿Masacraremos al Clan Hyuga? —su mentora rodó los ojos.

—Confío en ti, Sakura.

Ella suspiró profundamente.

—En fin, ¿qué querías? Aparte de mi sake.

—Estaba bajo la impresión de que usted me mandó a llamar, shishou —contestó con una ceja alzada, sirviéndose otro trago. La Quinta pareció recordar algo.

—Necesito que vuelvas al hospital. Shizune está a punto de despedir a todas las enfermeras y yo estoy ocupada con otros asuntos —declaró señalando la cantidad de papeles encima del escritorio.

—¿Qué es todo esto? —preguntó husmeando una de las carpetas.

—Aplicaciones —replicó con fastidio—. Los exámenes chunin empiezan dentro de un mes y medio y no han parado de llegar. Se reproducen como conejos.

Sakura se carcajeó suavemente.

—¿En pleno invierno? ¿Quién es el depravado que está organizando el evento?

—Ibiki y Anko —corroboró con obviedad.

—¿Por qué no me sorprende? —dijo con una sonrisa divertida. La Hokage se rió entre dientes.

—Nara estará a cargo de la primera fase y Hyuga de la segunda. Te hubiera propuesto participar en el cuerpo, pero estoy segura de que te necesitaré en el hospital.

Los ojos color malva de Neji la miraron con astucia en el interior de su cabeza haciendo que casi refunfuñara en frente de Tsunade.

—Ahora sal de mi vista que tengo trabajo pendiente.


Este capítulo me tenía la vida cochina hahahaha. Quería terminarlo rápido pero no quería que se sintiera apresurado :'( así que terminé dándole mil vueltas y este fue el resultado. Pero anyway, me tiene algo emocionada la manera en la que estoy visualizando esta historia y unos capítulos que vienen pronto! 3

Por cierto, no se si esta es la manera correcta de activar el Byakugan. Las respuestas que aparecen en google son bastante interesantes hahahaha :'D así que tuve que ponerme creativa. No olviden comentarme sus opiniones y críticas constructivas, son totalmente bienvenidas siempre y cuando estén escritas con cortesía :).

~ Fuera de tema: Noir, será que puedes iniciar sesión para responderte? Me lleva loca no poder hacerlo hahahaha.