Un nuevo capítulo de este fic, gracias a reviews, favoritos y followers.
Los personajes no son míos.
Nanda
Una semana y su gran sueño estaba por cumplirse o eso estaba esperando Draco Malfoy con ansias.
Estaba terminando de leer el periódico cuando una lechuza llegó a la ventana. Una simple nota que llegó pudo trastornar la mañana del rubio por completo, pero que se iba a imaginar Draco Malfoy que Hermione le escribiría justo el día que decidió tomarse libre y quedarse en pijama, voló a su cuarto a buscar su varita para cambiarse mágicamente, se vio al espejo de cuerpo completo tenía que causar una buena impresión pero tampoco podía ser exagerado con la ropa, trabajaba en casa la mayoría de los días pero no por eso significaba que debía estar con corbata y terno, así que se decidió por un pantalón gris y camisa blanca, elegante pero no formal. Su cabello era otra historia pero prefirió dejarlo despeinado, Astoria siempre le había dicho que se veía mejor así que con el lamido de Gato con el que se acostumbraba a salir, y le recomendó que por lo menos en los momentos cómodos y frescos lo use sin nada y él le hacía caso a su amiga, se puso su mejor perfume y bajó al salón principal listo para recibir a su invitada pero no había ni un rastro de movimiento en su chimenea.
- Malditas lechuzas. - se quejó en voz alta, odiaba el medio de comunicación mágico por la lentitud, ahora si estaba dispuesto hacer caso a su hijo Scorpius y comprarse el artefacto muggle para llamar por teléfono, como siempre el adolescente repetía " la tecnología muggle es la mejor papá".
Se sentó en el sofá contemplando la chimenea, y en su cabeza pasaron muchas preguntas, ¿que hablarían con Hermione?, ¿por qué se demoró una semana en localizarlo?, ¿se habría acordado de él durante estos días?.
Era un hecho que Draco Malfoy ni un minuto pudo dejar en pensar en Hermione Granger, si el nunca le diría Weasley aunque sea su apellido ahora.
Draco estaba loco por la mujer, sentía su respiración, escuchaba su risa, fácilmente y gracias a su mente podía volver estar frente a ella viendo sus ojos y sus labios, los cuales volvía a besar una y otra vez en sus sueños.
Fue tres días seguidos al restaurante muggle para ver si se encontraba con ella, paseo por el Ministerio justo en el piso del departamento de ella y tampoco se encontró con la mujer de protagonizaba sus sueños. Y al fin la carta llego.
"Necesitamos Hablar"
Draco le había dicho que no le importaba que estuviera casada, y estaba seguro que lo volvería a decir, por lo menos por un tiempo ya que después sería solo para él. Era hijo único, posesivo y no le gustaba compartir con nadie. Y para él, Ronald Weasley no era competencia, a decir verdad Draco sospechaba que el pelirrojo ya ni era competidor. Volvió a ver la hora, ya media hora que la lechuza se fue con la respuesta.
" Cuando quieras"
En qué carajo pensó al escribir solo eso, ahora tenía que suplicar que Granger quiera ir hoy mismo, pero ¿Y si no llegaba? O si finalmente Hermione había cambiado de opinión y prefirió no ir, no buscarlo, capaz decidió quedarse con Weasley, perdonarlo y dar una nueva oportunidad al padre de sus hijos ,estaría yendo al supermercado para comprar todos los ingredientes para la gran cena de reconciliación, lista para recibir a su esposo infiel con sus platillos favoritos, vestida con ropa interior de color rojo, color que por obvias razones no era el favorito de Draco pero lo aceptaría si es que fuera para él la lencería, hasta se vestiría con el Maldito rojo por toda una semana si Granger se lo pidiera, pero no, su mente estaba jugando en contra, y como la estaba arreglando a Hermione para su esposo odiaba ese rojo y cualquier otro rojo, la mujer de sus sueños estaba preparada para una noche de pasión con su esposo.
Le hirvió la sangre de celos solo imaginando eso. Que fastidio que sentía, y una vez más pensó en las malditas lechuzas, volando tan lento, parando a cazar algún animal o tomar agua. Para de nuevo pensar en el Maldito de Ron Weasley, el dueño por ley de los labios y de la mujer que él, Draco Malfoy moría por besar de nuevo.
Tan hundido en su odio y sus ideas se encontraba el rubio que ni se fijó en el momento que su chimenea se prendió y chispas verdes comenzaron a caer, y peor aún se pudo fijar cuando del fuego apareció una mujer.
- Malfoy.- Draco se levantó al escuchar su nombre, y sus ojos grises chocaron con los cafés de ella. Su corazón comenzó a latir a mil por hora solo viéndola fijamente, ahí estaba ella parada en la sala de su mansión, con un vestido blanco con botones adelante, estaba sencilla, femenina, perfecta.
Todo paso rápido y lo único que sintió fueron las ganas feroces de besar esos labios de nuevo. Y así lo hizo.
Se inclinó hacia ella y la besó con suavidad. Hermione se sorprendió de la bienvenida, pero cerró los ojos para dejarse llevar en un nuevo beso quita sueños. Sus labios se acariciaron con ternura y cuando se separaron, ella solo pensaba en seguir.
- ¿De que querías hablar?- preguntó Draco con una media sonrisa, estaba nervioso, con miedo de que después de este segundo beso ella se fuera para nunca más volver.
- ¿Por qué paraste?. - ahora fue Hermione la que inició, se lanzó a él con ganas de besarlo eternamente, abrió poco a poco sus labios para permitir ahora que sus lenguas también disfruten el momento. La respiraciones de ambos fueron en aumento. Draco la acercó más poniendo sus manos en la espalda baja, ella lo agarró del cabello gimiendo del placer
- Granger. - Draco hablo entrecortado logrando apartarse un poco, su excitación comenzaba a sentirse debajo de su bóxer, pero debía estar seguro que ella también lo deseaba. - Estás a punto de cruzar una delgada línea y te juro que no va a ser fácil alejarte de mí después. - le acarició el rostro cariñosamente.
- Malfoy. - sonrió coquetamente segura de lo que quería, agarró la mano con la que la estaba acariciando y entrecruzó sus dedos,poco a poco se acercó para besarlo. - Quiero cruzar la línea. - pidió entre beso y beso, contestando su deseo. En un segundo el rubio la apareció en su habitación.
Eran adultos, maduros, hasta con hijos, este momento no debía ser nuevo para ellos, pero se sentía como si fuera la primera vez.
Hermione se quedo parada viendo la cama perfectamente ordenada mientras sentía la respiración del rubio muy por detrás de ella, seguían tomados de la mano.
Hermione se viró para encontrarse con los intensos ojos grises, y con un poco de temor le sacó la camisa para encontrarse por primera vez con la piel pálida del torso marcado de Draco Malfoy. Se fijó justo en el bulto que se notaba por el pantalón y su cuerpo se estremeció por el deseo, el rubio capto la mirada, esas pupilas dilatadas de la Morena observando y devorando. Claro que él iba a lucirse por lo que de una manera muy sensual se quitó el pantalón frente a ella, quedando solo en bóxers.
- Ahora es mi turno. - La beso apasionadamente mientras lentamente la recostó en su cama, abrió el primer y segundo botón del vestido y se sorprendió a ver el sostén de seda con encaje color piel que tenía puesto, ella había ido preparada para su encuentro, ahora estaba más que seguro y por Merlín agradecía que no sea color rojo. Continuó besando toda la primera área descubierta. El tercer y cuarto botón dejaron al desnudo el abdomen de la gryffindor y continuó con su repartición de besos, Draco decidió aprovechar cada segundo de ese momento para probar y tocar cada milímetro del cuerpo de la mujer. Finalmente terminó con los últimos 2 botones, y su sueño era una realidad, Hermione estaba en su cama, sonriendo de placer, lista para ser de él.
- Hermione Granger eres perfecta.
Cuando Abrió los ojos Hermione se sentía llena y feliz pero desorientada, a esa calidad de las sábanas y suavidad del colchón no estaba acostumbrada, se estiró el cuerpo le dolía maravillosamente, las imágenes llegaron de a poco y se sonrojó recordando, en resumen había tenido sexo con Draco Malfoy y no solo una vez, habían sido varías veces de las cuales no se arrepentía ni lo más mínimo. Se levantó y vio el lugar, el cuarto perfectamente ordenado era ahora un caos, almohadas por el suelo, ropa regada por todos lados, hasta copas y una botella de vino blanco a medio tomar.
Se puso la camisa que tenía más cerca, para poder levantarse de la cama y buscar sus cosas sin estar desnuda.
- Como veo estás dispuesta a cumplir cada una de mis fantasías. - La voz de Draco Malfoy interrumpió la búsqueda. - Verte vestida solo con mi camisa, no puedo creer que sea ahora también sea una realidad. - se acercó con una bandeja de comida y la colocó sobre una mesita, la variedad de frutas era sorprendente, además diferente tipos de panes y queso, y en unos platitos más pequeños lo que parecía un risotto recién hecho.
- Malfoy, ¿qué hora es? - preguntó la morena al notar gracias a la comida que moría de hambre.
- Creo que me acostumbré a que me digas Draco. - levantó las copas del suelo para ponerlas en la misma mesita, ya estaba todo listo. - Después de escucharte gritarlo varias veces no voy aceptar de regreso el Malfoy. - La abrazó por la cintura y la besó. - Me encantas y mucho.
- Draco. - acepto continuando con el beso. - Ya es tarde verdad?. - La ventanas estaban con cortinas cerradas,pero se sentía el sonido de la noche. Estaba segura que llegó antes de las doce a la casa del rubio y que las horas pasaron sin sentirlas.
- Son las nueve de la noche, pero antes que te pares y quieras irte, no voy a permitir que te vayas de aquí sin que comas algo. - dijo tomándola de la mano para dirigirla a la cama junto a la mesa con la comida que había preparado. - Y eso que no debería permitir que te vayas, pero entiendo que aún no tengo ese poder. - dijo mientras cogía una frutilla. - Además podemos aprovechar para hablar al fin, y voy adelantando qué no tengo la intención que lo de hoy sea algo de una sola vez.
- Lo de hoy fue fabuloso. - contestó Hermione mientras probaba risotto, era tarde pero Draco tenía razón debía comer algo. - Al igual que esto. - dijo comiendo un poco más sin saber si en verdad el platillo estaba tan delicioso o era solo el hambre que lo hacía sentir así. - El punto Draco que por mi lado la situación es muy difícil por mis hijos y mi matrimonio, pero estoy dispuesta a tener lo que sea esto contigo.
-¿ Que es esto para ti?
- No lo sé. - La mezcla de sentimientos y deseos no la dejaba pensar bien. -Nos llevamos bien, conversamos como si nos conociéramos de toda la vida, tuvimos un buen momento en la cama, que era algo que en verdad necesitaba, y bueno..
- Hermione. - Draco la detuvo un poco serio. - Hay un problema aquí, yo te quiero desde hace mucho tiempo, en el colegio me encantabas y si nunca te dije algo fue por los malditos estereotipos de la sangre además de que tu amigo Potter me fastidiaba.- explicó rápidamente. - La cosa que tú siempre me has quitado el sueño, y después de lo de hoy te juro que me tendrás rendido a tus pies, pero no quiero ser para ti solo ese buen momento que necesitabas, quiero enamorarte, quiero darte todo el amor que nunca le he dado a nadie pero principalmente quiero ser correspondido. Así que si no estás dispuesta a..
- Draco Malfoy, déjame terminar lo que estaba por decirte. - pidió riéndose emocionada por las palabras del rubio, su corazón latía como adolescente ya sin ninguna duda. - Lo que sentí hoy contigo fue más que buen sexo, toda la semana pensé en ti solo por un beso, ahora no sé qué será de mi. - Lo peino de forma cariñosa, y observó su rostro, Draco la miraba fascinado, y ella se sentía completa . - A los ojos de todo el mundo que yo esté aquí sentada en tu cama semidesnuda está mal muy mal aunque nosotros lo sintamos bien.
- Hermione aquí solo importamos nosotros, si queremos estar juntos, los demás pueden pensar y hacer lo que quieran.
- Lo se pero solo te pido paciencia por qué en mi vida tengo muchas cosas por resolver, pero desde ahora te aseguro que quiero estar contigo aunque esté prohibido, quiero que me beses siempre que puedas por qué creo que estoy comenzando a ser adicta a tus labios. - como lo pidió el rubio la beso rápidamente. -Draco Malfoy quiero que me enamores.
Gracias a todos
