Gracias por leerme, recuerden que los personajes no me pertenecen

Nanda

El ministerio de magia era uno de los edificios más antiguos en el Londres Mágico, y decir que la mayoría de los magos tenían algún negocio pendiente en cualquier departamento no era exageración, casi todas las cosas se regian con el ministerio, los permisos, trabajos, educación, leyes, prácticamente todo. Hermione Weasley trabajaba en el departamento de criaturas mágicas como directora principal, hace diez años cuando aceptó el puesto como único propósito defender a los elfos domésticos y a su formación PEDDO, nunca se imaginó que se encontraría encantada con la justicia por las criaturas mágicas, ahora estaban lechuzas, trolls, dragones, en su vida y los defendía tal cual defendía a los elfos. Un mes tuvo clases privadas en Hogwarts con Hagrid que encantado acepto formarla en las criaturas mágicas, tuvo la oportunidad de hablar con el esposo de Luna sobre su antepasado Scamander y conseguir datos importantes no publicados en sus libros. Actualmente Hermione era tan experta en su línea de trabajo como lo era con la historia de Hogwarts.

- Señora Weasley acaba de salir el grupo de investigadores a las lechuzerias del profeta, para revisar si todavía cumplen con los requisitos de oro del cuidado a las lechuzas.- El nuevo asistente de Hermione le informó apenas pasó la puerta del departamento, un chico recién graduado de Hogwarts, un Hufflepuff educado y trabajador, que con solo 3 meses de entrenamiento se ganó el puesto de asistente personal de Hermione.

- Gracias Erick y por favor te lo pedí cuando empezaste a trabajar conmigo dime sólo Hermione, ya no estás en entrenamiento.- le sonrió entregando una carpeta con información. - Necesito que hagas la actualización de información de los centauros que viven en el Hogwarts, nunca hemos tenido problemas con el colegio y las criaturas que viven en sus alrededores , pero sinceramente revise la carpeta y la información tiene 7 años de atraso, la ventaja es que Hagrid es muy colaborador y la directora nos autoriza la entrada fácilmente cumpliendo con todo el papeleo correspondiente. - No era primera vez que el departamento tenía que hacer algo con Hogwarts, pero obtenían muchos privilegios gracias al antecedente de que la directora era una de las mejores ex alumnas. - Erick tienes trabajo para el día.- ordenó con firmeza, como jefa Hermione era la mejor, y gracias a ella , El departamento que manejaba actualmente era uno de los más cumplidos en el Ministerio de Magia junto con el de aurores que lo manejaba Harry Potter.

- Listo señora Hermione. - sonrió el joven moreno al notar un nuevo error.- Lo siento lo siento, es difícil pero lo trataré Hermione.- pronuncio lentamente como para aprenderse.

- Gracias Erick, si consigues el permiso hoy mismo de recompensa irás conmigo a Hogwarts la próxima semana. - Hermione estaba feliz de poder incentivar al joven en su trabajo.

- Entonces manos a la obra! - se emocionó, ir al castillo le representaba a él poder ver a su novia de septimo año, cosa que su jefa se enteró esta semana. - Por cierto Hermione, el señor Draco Malfoy está en su oficina, dijo que necesitaba hablar con usted sobre un problema con los elfos domésticos de su casa.

- Listo Erick! - doblemente sonrió, ya que llevaba algunos días sin ver al rubio . - Yo te aviso si necesito algo más. - le agradeció y entro a su oficina cerrando la puerta justo detrás de ella, indicación que usaba cuando no quería que nadie la molestara - Draco que sorp...- iba a saludar pero fue el rubio quien la recibió primero con un beso.

- Me contaste de tu asistente nuevo, del entrenamiento y del puesto obtenido por su excelente trabajo, pero nunca mencionaste que era un joven tan alegre y servicial, hasta me ofreció café al llegar. - dijo acariciando el rostro de la mujer de manera posesiva.

- Buenos días Draco el celoso Malfoy. - se burló y le dio un beso rápido en la mejilla- Por cierto a mi también me agrada mucho verte. - Lo peino, ya era costumbre en ella esa demostración de cariño más ahora que Draco había dejado de usar la poción fijadora.

- Buenos días mi Hermione. - La beso de nuevo. - Te había dicho lo mucho que me gusta verte con ropa de oficina. - sus manos estaban en posición y comenzaron a recorrer el cuerpo desde la espalda al trasero.

- Cada vez que vienes a me lo dices. - dijo tratando de controlarse por el contacto del rubio. - Lo cuál no hacías hace mucho tiempo, ¿Como así por aquí? Tuviste en verdad algún problema con los elfos?. - Con Draco quedaron en no buscarse seguido en la oficina para no levantar sospechas, y el rubio cumplió a la perfección no la había visitado en casi casi cuatro meses.

- Dos cosas, lo primero es que Sí tengo un problema con ellos. - Tomó de su mano y la dirigió al sofá que Hermione tenia en la oficina. - Están enojados conmigo por qué creen que es mí culpa que la señorita Hermione no vaya a la casa, tanto así que ayer no me hicieron la cena, me tocó comer algo muggle instantáneo. ¿Puedes creerlo?!- sonrió maliciosamente.

- Draco Malfoy caíste demasiado bajo!- se rió al ver la cara de engreimiento que puso el rubio con la retada. - No deberías reclamarme algo usando a tus elfos domésticos. - dijo dándole un golpe en el hombro entre risas. - Y en verdad lo siento pero el trabajo me ha tenido como loca toda esta semana y la anterior, pero prometo que iré pronto. - habían pasado más de una semana de la última vez que Hermione visitó la mansión, su punto de reunión, cuando no salían a comer o divertirse en algún lugar muggle.

- Te tomó la palabra. - le dio un beso en la mano. -Y bueno aquí viene el segundo motivo de mi visita. - sonrió y del bolsillo del terno sacó una rosa amarilla, las favoritas de Hermione. - Feliz aniversario número 6.

- No hay ni un mes que no te acuerdes!- lo abrazo emocionada.

- Como olvidarme de ese día que apareciste en mi sala con tu vestido blanco con esos fabulosos botones.

- Vestido que me debes reponer por cierto, tanto te gusta que me lo ponga que está ya en la etapa final de su vida útil. - se rieron en verdad que cada vez que Draco se lo pedía ella corría a ponerse el mismo vestido. - Por cierto Me encanta la rosa, pero me gusta más que estes aquí dejándola, te extrañaba muchísimo . - seguían tomados de las manos y ella recostó su cabeza en el hombro.

Draco Malfoy cumplió su cometido de enamorarla en tiempo récord, tres semanas para ser exacto pasaron desde el día que ella se lo pidió al día que se dijeron "te amo" por primera vez, ahora cinco meses después Draco y Hermione estaban perdidamente enamorados, y llevaban su relación bien pero en secreto, aún no era tiempo de hacerlo público comenzando por qué Hermione aún no definía su situación o por lo menos se mudaba de la casa o mandaba a Ron a otro lado a vivir, el único avance fue el día que sacó toda la ropa y cosas de Ron de su cuarto y lo paso al cuarto de visita, el pelirrojo notó el cambio pero no reclamó nada. Tenían citas muggles para tampoco hacer escándalo, y en todo este tiempo habían podido guardar el secreto, la única que sabía lo de ellos era Astoria, quien celebró como niño ganando por primera vez un partido de quidditch al encontrarse con la novia de su ex esposo una noche en la mansión. Del lado de Hermione nadie podía saber, el único que podía fijarse que le pasaba algo, era Ron Weasley, pero era difícil que se de cuenta más aún ahora que estaba saliendo con una nueva mujer, de veinte años. Harry y Ginny si notaron un cambio en ella y estaban felices, pero la mujer estaba segura que si se enteraran del motivo toda la felicidad cambiaría.

- Tengo otro regalo más, pero no si lo aceptes. - del mismo bolsillo del terno sacó un sobre, Hermione lo abrió y se quedó helada, el sobre tenía boletos para un viaje, un fin de semana en el mejor crucero muggle por las islas griegas, el mismo viaje que en una salida ella le comento que moría por hacer.

- Draco esto es...- Hermione se trabó no sabía como rechazar la invitación que su corazón si quería aceptar, su corazón se partía en dos.

- Ni te atrevas a decir imposible por qué no lo es, ya has dormido en mi casa noches enteras y no ha pasado nada.- Draco se propuso a presionar y lo haría.

- Esas noches son contadas, nunca ha sido un fin de semana completo. - explicó viendo aún los nombres en los boletos, primera clase en el crucero, camarote propio de lujo.

- Un fin de semana es poco, por qué tú te mereces una semana completa, si dijeras que sí yo podría llevarte todo un mes a donde tú quieras de este mundo pero un mes si es imposible para los dos, pero el fin de semana...- Sonrió con positivismo. - Mira que me estoy conformando solo con un fin de semana, tú y yo en tu lugar favorito y de qué tanto hablas.

- Pero Ronald..

- La comadreja que se pudra. - Una de las cosas que más odiaba el rubio era que le mencione al pelirrojo como parte del problema, las únicas peleas que habían tenido era por culpa del nombre del esposo, Draco trataba de entender los motivos de Hermione para seguir con esa vida, pero era un tema difícil. - Tenemos medio año juntos, nos merecemos una debida celebración, imagina esta escena buen vino en nuestro camarote. - comenzó a describir con tono seductor. -después de pasar un día maravilloso en una de las playas más hermosas de todo el mundo, estamos relajados comiendo aceitunas de la zona, listos para hacer el amor al compás de las olas.- sonrió solo de imaginarlo.

- Con que hacer el amor al compás de las olas. - Se mordió el labio solo de imaginarlo, era ya feliz con Draco, pero esa felicidad podía aumentar mucho más si ella lo permitía . - ¿Nos desapareceríamos directo en Grecia para ganar tiempo?.

- Te amo Hermione Granger!!- grito de la emoción el rubio, con esa pregunta estaba aceptando su escape de fin de semana.

- Shhh si gritas así no existirá hechizo silenciador que evite que Erick o cualquier otro afuera de estas paredes te escuche. - se rió de la felicidad infantil de Draco, muchas veces sin que el Slytherin se diera cuenta se portaba como un niño, y eso le encantaba a la Gryffindor.

- No entiendo como he vivido tanto tiempo sin ti. - se besaron por minutos que parecían eternos.

- Creo que te deberías ir ya. - consiguió Hermione parar el beso antes de que su cuerpo quiera más de Draco. - Y antes que digas algo No, no te estoy botando pero tengo mucho trabajo que hacer, no tengo la suerte de otros "señor soy mi propio jefe".- se burló y ambos rieron, se acercaron a la puerta, el momento de aparentar llegó.

- Granger mis elfos domésticos te esperarán tipo cuatro para la charla sobre sus derechos. - se despidió como Draco Malfoy lo haría hacia cualquier otra persona natural pero dandole a Hermione la coartada perfecta para poderse verse después.

- Que terrible que siga soltero. -Escuchó los susurros de dos empleadas del departamento sobre el recién salido.- Hermione yo podría sin ningún problema ir a dar la charla a los elfos domésticos. - La chica se ofreció por obvias razones.

- No Anabelle no te preocupes, además tú debes estar trabajando en los permisos de transportación para lo dragones nuevos de Gringotts, supongo que están listos para mandarlos a Rumania, como te has tomado toda la semana en eso. - habló Hermione la celosa Weasley, o sería Granger para un rubio consentido.

- Mañana en la mañana estaran terminados y listos para mandarlos. - La chica estaba roja de la vergüenza por la retada, es verdad que se había demorado pero nunca le dieron tiempo de entrega, aunque eso no era excusa tampoco para demorarse.

- Haz que sea hoy. - atacó de nuevo Hermione con tono amenazador, era raro escucharla exigente, pero la que hablaba era la leona celosa, la mujer que no iba a permitir que vean de más a su rubio.- Por cierto Anabelle, y no es para presionarte pero yo me voy antes de las cuatro. - sonrió para sus adentros satisfecha de proteger lo que era de ella. Y Draco Malfoy lo era.