Después de que se retiraron de la presencia de la reina las hijas de Lucas Somers iban llorando en todo el camino de regreso donde se hospedaban menos la más pequeña.

-¡No me quiero casar con Archie! ¿Por qué la reina tiene que manejar nuestra vida a su antojo?-cuestionaba Paty

-Yo tampoco me quiero casar con Stear no estoy de acuerdo con la determinación de su Alteza

-Pues yo si estoy conforme con el que me tocó-expresó Candy sonriente

-No se preocupen muchachas, la Reina ni les da seguimiento a sus decretos, hablaré con William Andrew para que se haga el intercambio entre ustedes, ella ni visita nuestras islas, de seguro mi amigo ha de estar molesto porque será difícil burlar a su Majestad, la unión entre la hija de Lady Masham y Albert se tendrá que realizar pues la joven es artista de la corte.

-No William, no te casarás con la hija de esa ramera

-Papá, así lo ha determinado nuestra Soberana, debemos sujetarnos pues somos sus súbditos

-Hablaré con mi amigo Lucas Somers para que el casamiento entre ustedes nuestros hijos se realice y así partan a otro país hasta que a la Reina se le olvide esta locura.

-Papá, Candy no me ama, ella se enamoró de Terrence Granchester, ella si está de acuerdo con lo que dictó su Majestad.

-¡No menciones al hijo de ese perro!

-El muchacho no tiene la culpa de la enemistad que hay entre el Duque y tú

-Tú harás lo que yo te diga, te casarás con una de las hijas de mi amigo no con la hija de Lady Masham

Los jóvenes se concentraron en la casa de retiro Imperial, tenía jardines majestuosos era el lugar perfecto para que floreciera el amor entre cualquier pareja pues todo el ambiente se prestaba a ello, se les asignaron habitaciones individuales a todos los invitados.

Candy fue la primera que se aventuró a explorar el lugar sin compañía, llegó a una hermosa fuente que tenía la imagen de un niño travieso, de su parte salía el chorro de agua.

Terry la había visto y la siguió sin que ella lo notara, mientras Candy admiraba algunas flores acuáticas de la fuente él expresó: Pecosa deja al niño orinar en paz

Ella se sobresaltó al escuchar su voz fuerte

-Hola

-Hola pecosa

-Tienes que acostumbrarte a hablarme por mi nombre pues seremos esposos

-Al contrario, te voy hablar con mucha familiaridad te diré como a mí me plazca, puedo decirte por ejemplo: Tigresa

-¿Por mi carácter?

-No, por tus pecas, algunos tigres son pintitos, por cierto quiero felicitarte

-¿Felicitarme? ¿De qué?

-Porque te has llevado al galán más guapo de todo el reino, es decir yo

-Ah sí claro-dijo Candy con sarcasmo—No, el galán más guapo es mi amigo William

-¿Te gusta?

-¡No! Él es como un hermano mayor, es mi mejor amigo

-Ah yo creí que tendríamos que disolver el compromiso

-De mi parte nunca lo disolvería

-Ya sé que le rogaste a la Reina para que te concediera mi mano

-¡Eso es mentira! ¿Quién te dijo eso?

-Ja,ja,ja no me dijo nadie sólo me lo imagino

-Pues te imaginas cosas que no son

-Supongo que debemos conocernos más a fondo dime ¿Ya recibiste tu primer beso?-preguntó Terry con ligereza

-¡No! ¡Yo soy una muchacha decente! No me ando besuqueando con cualquiera

Terry pensó: Yo seré el primero que probará esos lindos labios

Annie empezó a llamar a Candy

-Se acerca la presumida de tu hermana, no quiero ni saludarla, te veré mañana en el laberinto a esta misma hora, ahí nos daremos nuestro primer beso, espero beses rico.

-¡Candy! ¿Qué hacías con ese…

-Por favor Annie mide tus palabras recuerda que es el hombre que la reina eligió para mi

-¡Por favor! no creo que nuestro padre permita que te cases con el enemigo del señor Andrew, ven conmigo pronto servirán el almuerzo, como estamos invitadas a la mesa de la Reina tenemos que estar presentables delante de ella.

La Reina se sintió indispuesta esa tarde y no acompañó a sus invitados, por lo que ellos almorzaron sin su presencia, Terry no comió con ellos pues evitaba hablar con Albert no quería encararlo todavía.

Stear se vio obligado a invitar a Annie para que dieran un paseo y Archie tuvo que invitar a Paty.

Susana estaba tocando el piano para la reina por lo que no se vio con Albert.

Terry se puso a explorar la propiedad, Candy le pidió a Albert que la acompañara porque tenía una consulta que hacerle.

-¿Qué pasó pequeña? Te siento inquieta

-Es que me encontré con mi prometido antes del almuerzo y me preguntó si ya me han besado, me citó mañana cerca del laberinto porque nos daremos nuestro primer beso.

Albert apretó sus manos por la impotencia que sintió.

-Candy aunque la reina te asignó a Terry como prometido, no debes de encontrarte a solas con él

-Albert no te lo conté para que me sermonees, lo que pasa es que estoy preocupada por la última frase que dijo

-¿Qué frase fue esa?

-Espero que beses rico, ¿Te das cuenta? ¿Y si no le gusta? tengo miedo

Albert pensó: ¡Él no se llevará tu primer beso!-Tienes razón en estar preocupada, yo conozco a Terry desde hace tiempo, te confieso que a escondidas de nuestros padres él y yo hacemos negocios por lo que convivo con el regularmente y sé que a él le gustan las mujeres expertas. Tu eres muy inocente, cuando él se dé cuenta que no sabes besar quizás se desilusione.

-¡Yo no quiero que se desilusione de mí! ¿Cómo sabes que le gustan las mujeres expertas? Acaso lo has visto con varias chicas

-Candy, somos hombres, nuestros negocios lo hacemos en tabernas a él no le gusta ir a los clubs de caballeros, en esos lugares hay mujeres de la vida alegre

-¿Tú has estado con esas mujeres?

-Una vez casi caí ante los encantos de una de ellas pero sólo llegué a los besos, no pude con más pues no puedo tomar a nadie que no ame.

-¿Y Terry ha llegado a más?

-Lo ignoro Candy, yo sólo te cuento mi experiencia

-¡Pero si te encuentras con él! ahí debes de saberlo

-Yo no te voy hablar mal de él ni tampoco bien, no me interpondré entre ustedes, eso te corresponde a ti descubrirlo.

-¡Enséñame a besar rico!

-¡Candy! ¿Te das cuenta lo que me estás pidiendo?

-Por favor haz que le guste a Terry

Albert se quedó pensativo por unos momentos: ¡Soy de lo peor! Ya está donde quería, soy detestable –Está bien pequeña lo haré porque quiero que seas feliz. Pero debemos de ir a un lugar fuera de las miradas curiosas.

-Vamos a aquellos arboles –señaló Candy

-Ve primero, yo te alcanzaré

Candy caminó hacia los arbustos, Albert miró a todos lados para revisar que nadie los viera, el alcanzó a Candy.

-Bien Candy aquí estamos, en primer lugar debes estar relajada, mañana tomate un té de menta para que tengas un aliento delicioso

Candy se preocupó: Albert ¿Acaso me has sentido mal aliento?-Candy se llevó las manos a la boca exhaló y aspiró

A Albert le simpatizó la actitud de Candy

-La verdad es que cuando uno está enamorado no le importa mucho si la joven tiene o no mal aliento

-¡Albert que terrible! ¡Ya me pusiste a pensar! Estoy nerviosa

-Vamos, conmigo no tienes porqué sentir nervios, nos conocemos desde siempre yo sé el aroma que desprende tu boca, tus cabellos, y … mejor no sigo

-¡Qué bueno que te platiqué esto!

-Al besar debes cerrar los ojos, no querrás que el de pronto abra los ojos y se asuste al ver que no los cerraste.

-Está bien los cerraré

-El primero se acercará a ti luego quizás quite una mecha de tu rostro y la ponga detrás de tu oreja, acariciará tu mejilla, quizás te tome un poco de la cintura para pegarte a su cuerpo, abrirá un poco sus labios inclinará su cabeza hasta acomodarse adecuadamente, no resistirá tenerte cerca y pegará sus labios a los tuyos—Albert la besó delicadamente, el corazón de Candy latía con fuerzas, el no dijo más palabras, intensificó el beso, poco a poco metió su lengua, Candy mantenía la de ella en su lugar y se dejó llevar por el, sin darse cuenta ambos perdieron la noción del tiempo.

Regresaron a la realidad cuando escucharon de cerca unas voces.

-¡Paty deja ese bicho!-la reprendió Archie

-No, a este grillo lo quiero para mi colección de insectos

-¿Coleccionas insectos? ¡Qué asqueroso! Te pareces a mi hermano Stear

Dieron unos pasos más y se encontraron con los rubios, vieron a Candy nerviosa

-¡Qué bueno que los encuentro! Ayúdenme a convencer a Paty que suelte a ese bicho…

Las chicas regresaron a sus habitaciones a vestirse para la cena, Candy al ir a la letrina se dio cuenta que de ella había salido un sustancia transparente y un poco espesa.

-Es la primera vez que me sale esto ¿Qué será? Mañana se lo preguntaré a Albert.

Al día siguiente había llegado la hora en que Candy se encontraría con su prometido.

Hola chicas quise actualizar este fic para iniciar el año

Vuelvo a desearles un feliz año nuevo 2018, que Dios esté con ustedes en todo tiempo y podamos disfrutar de su misericordia y de sus abundantes bendiciones.

Les mando un enorme abrazo y gracias por su amistad.