Candy le platicó que cuando dieran las doce de la noche bajaría por el balcón y correría hasta el portón donde Terry estaría esperándola en un carruaje para partir hacia el puerto.

-No es necesario que me ayudes Albert, ya todo está arreglado o bien podrías conseguirme una cuerda, para que no amarre sábanas para mi descenso.

-No me queda nada más que orar para tengas un buen viaje y cuenta con la cuerda, la iré a comprar ahora mismo.

Albert fue a visitar a su papá para decirle que ya se había disuelto el compromiso que tenía con Susana y a contarle todas las cosas que estaban aconteciendo.

-¡Igual de zorra que su madre! Por eso no quería que te casaras con ella, ya ves, tenía razón en oponerme, ¿Así que a Terrence lo obligaran a que repare su falta?

-Sí, pero Terrence ha planeado escaparse con Candy esta noche, la reina ignora que él y Susana durmieron juntos

-¿Qué dices?

-Si papá, Candy me contó que huirá con él lejos del Reino Unido

El Señor Lucas Somers logró escuchar cuándo Albert le platicaba a su padre que Candy se escaparía con Terry.

-¡Eso no lo podemos permitir! Iremos esta noche a ese lugar y mataremos a ese perro que quiere deshonrar a mi hija

Albert se preocupó pues no creía que su indiscreción tuviera terribles consecuencias.

-Señores por favor no cometan una locura, sé que está mal el proceder de Terrence pero no merece la muerte, Candy lo ama

-Mi hija es una chiquilla inmadura, ella se casará con quien yo le diga, es más quiero que se case contigo William antes que ese pelafustán logre deshonrarla, dime muchacho ¿Te desagradaría casarte con ella?

-¡Por supuesto que no! Yo en realidad… estoy enamorado de Candy

William Andrew el padre de Albert y el Señor Somers se miraron sonrientes, entonces esta noche…

Terry salió para reservar una habitación en una posada de Londres, quería que antes de partir al puerto Candy fuera suya, luego le pidió el carruaje a su padre a fin de llevar a cabo su plan.

Esa tarde Albert fue a llevarle la cuerda a Candy.

Durante la cena notaron la ausencia de Terry y los lacayos informaron que se sentía indispuesto, el salió hacia el carruaje para esperar a su amada en él. Por fin llegó la rubia con una caperuza cubriéndole la cabeza.

Un hombre amenazó con arma de fuego al cochero y le dijo que avanzara, Terry sacó la cabeza para reprenderlo pues iba muy rápido, el carruaje se detuvo a un kilómetro de ahí y dos hombres se subieron llevándolo con rumbo desconocido.

-Su padre nos ha pedido que lo escoltemos con su prometida

-Pecosa, ya quítate esa caperuza quiero besarte

La rubia descubrió sus cabellos y el abrió los ojos al doble.

Candy tiró por la ventana su ropa envuelta en una sábana, amarró la cuerda en el barandal del balcón y bajó cautelosamente, fue con premura a encontrarse con Terry, estaba muy oscuro, abordó el carruaje cuando se cerró la puerta detrás de ella el cochero emprendió el viaje.

Candy sólo veía que el hombre en el carruaje llevaba una capa oscura y miraba por la ventana.

-Terry ¿Por qué estás callado? ¿Acaso estás arrepentido por lo que estamos haciendo? Si quieres podemos regresar

Él no contestó nada

-La verdad es que lo pensé bien, no quiero avergonzar a mi padre, Terry estoy muy confundida… ¿Por qué no me contestas?

A Candy la venció el sueño, después de tres horas de camino, el carruaje se detuvo, aquel hombre se bajó y sostuvo a Candy en brazos, el cochero abrió aquella finca y los dejó ahí

Al día siguiente Candy se despertó

-¿Dónde estoy? Ni cuenta me di cuando llegamos a este lugar, Terry me había dicho que iríamos al puerto

Candy se lavó la cara y salió de aquella habitación, vio la mesa servida y se sentó, tenía demasiada hambre, lo único que faltaba era la jarra de té

-¿Quieres café o té Candy?

Ella al escuchar esa voz volteo sorprendida, Albert estaba en el marco de la puerta sin camisa y sonriéndole