¡Boom! Otro K.O.
—¿A~amigos con d~derecho, dices?—estaba completamente sorprendido por la propuesta.
—Sí, ¿qué piensas?—dirigió sus manos al trasero del menor apretándolo un poco, logrando sacar un par de leves gemidos ahogados por parte de Bonnie, quien se había sonrojado mientras bajaba la mirada.
—N~no sé, d~déjame pensarlo—se safó del agarre un poco nervioso, aunque fue fácil, ya que Foxy no opuso resistencia.
El pelirrojo aceptó asintiendo con la cabeza.
—Me parece bien, ¿qué tal si me dices al acabar las clases?—comenzó a caminar a paso lento hacia el edificio en el que se impartían sus clases—paso por tí a tu salón y vamos a comer. Freddy y Chica se quedan a otras actividades.
El menor se limitó a asentir mientras veía cómo se iba alejando con una sonrisa. No apartaba la mirada del chico, no quería. Vió cómo abrazaba por atrás a una chica peliblanca, quien saltó por el susto pero después se volteó para abrazarlo igual con una sonrisa divertida.
No sabía quién era o qué era de Foxy, pero igual tuvo el impulso de correr allá y apartarlos.
No lo hizo, sabía que si lo hubiera hecho Foxy le habría preguntado el porqué de su acción y no hubiera tenido ningún argumento.
Buscó su celular en su mochila llevándose un par de minutos con la búsqueda al tener varios libros y cosas así. Al encontrarlo lo desbloqueó apretando el único botón que poseía y vió la hora.
—¡Maldita sea!—corrió al mismo edificio al que Foxy había entrado pocos minutos antes entre risas con la peliblanca.
Se detuvo al ver la puerta de su salón cerrada y maldijo entre dientes una vez más a la vez que tocaba un par de veces.
No tardó mucho para que su castaño maestro le abriera.
—¿Tarde otra vez, joven Bonnie?—le dejó pasar y el pelimorado entró con la mirada baja.
—L~lo siento, m~maestro—se fue a sentar a su lugar mientras el maestro, de nombre Mike Schmidt, retomaba la clase.
—¿Qué te pasó esta vez?—preguntó el peliazul junto a él, susurrando.
—Foxy—se limitó a responder, de igual manera, mientras sacaba su cuaderno y un lápiz.
Se la pasaron hablando durante las clases sin ser descubiertos y estuvieron juntos el descanso, como todos los días. Pero éste, no era un día común, el pelimorado se la había pasado pensando en qué decirle a Foxy y ya tenía su respuesta.
Ese día, las clases se pasaron más rápido que de costumbre según el pelimorado, quien estaba despidiéndose del chico de ojos esmeralda frente suyo, en la entrada/salida de su salón.
—Bye, Bon—como ya era costumbre de los chicos, se abrazaron para después separarse.
Ya el salón estaba prácticamente vacío, sólo estaba Bonnie siendo regañado por Mike sobre la puntualidad del menor.
Al acabar el regaño, por pura casualidad, Foxy se asomó por la puerta, encontrándose con un apenado Bonnie.
—¿Nos vamos, Bonnie?—el pelimorado advirtió la presencia del mayor y caminó hacia él asintiendo.
Salieron del edificio y se dirigieron a un restaurante, famoso por su menú realmente variado, perfecto para ambos chicos.
»¿Qué pasó?—preguntó el mayor, sentándose al mismo tiempo que Bonnie en una mesa, refiriéndose al regaño que había recibido el chico frente suya.
—Llegué tarde a la clase—explicó restándole importancia con un gesto de la mano.
Justo en ese momento, llegó un mesero para tomar su pedido.
—Yo quiero una hamburguesa con papas fritas y conociendo a Bonnie... no, no sé—mencionó el oji-ámbar mientras veía a Bonnie con un poco de intriga, haciendo reír al pelimorado.
—Yo sé que sabes, no me gusta mucho la carne—el pelimorado se volteó para ver al mesero—una ensalada de manzana, por favor.
El señor se fue asintiendo dejando a ambos chicos solos para poder conversar.
—Entonces, Bonnie—el menor se volvió para ver a Foxy mientras sonreía inocentemente.
—Mande—respondió de manera educada.
—¿Qué me dices de la propuesta?
El menor, al recordar el porqué había acompañado a Foxy a comer, se sonrojó mientras comenzaba a jugar con el tenedor entre sus manos.
—Bu~bu~bueno, yo, eh... pues—sí sabía qué quería decir, pero, por alguna razón, le costaba decirlo.
—¿Tú...?—el pelirrojo se recargó en su silla con tranquilidad mientras miraba a los ojos al menor.
—S~sí—susurró desviando la mirada para no tener que lidiar consigo mismo al ver la mirada del pelirrojo.
—¿Sí?—Foxy sonrió emocionado, como si fuera un niño pequeño y le dieran permiso de ir a jugar con sus amigos.
El menor asintió con la cabeza pero sintió cómo una mano giraba su cabeza hasta quedar frente a frente con Foxy.
»Me parece excelente tu elección, conejito—el mayor pasó su dedo índice por los labios ajenos.
Pasó un pequeño lapso de tiempo y, el mismo mesero de hace un momento, les trajo sus platillos.
Cambiaron de tema en cuanto empezaron a comer, haciendo que varias risas se escaparan de los labios de ambos. Vaya que los dos tenían un muy buen sentido del humor.
Al acabar de comer, Foxy pagó la comida y se dirigieron a su casa.
Bonnie tenía las más puras intenciones de hacer su tarea y descansar, pero Foxy... no.
En cuanto el pelirrojo cerró la puerta de la casa, al ya estar ambos adentro, se abalanzó contra el menor, tomando y aventando ambas mochilas a la sala, cayendo en algún lugar de ésta.
Atacó sus labios formando un beso demandante, el cual, obviamente, fue correspondido.
Sin ver muy bien hacia dónde iba, el mayor siguió caminando, tomando a Bonnie de la cadera firmemente, haciendo que él también caminara, aunque de espaldas.
Bonnie había pasado sus manos por el cuello de Foxy, llevándolas en un recorrido por su nuca, hombros, parte de su espalda y ocasionalmente enredando sus dedos en el rojo cabello.
Pararon el beso al sentir cómo el pelimorado chocaba contra la pared de una manera un poco brusca, dejando ambos cuerpos totalmente juntos. De su boca salió un leve quejido pero igual le restó importancia al pequeño dolor que causó el golpe.
Buscó y encontró los ambarinos ojos del chico frente a él, mirándolo con cierto toque de lujuria, lo que hizo que se excitase un poco más de lo que el beso había causado ya.
Foxy llevó sus manos en un corto camino al borde del buzo negro de Bonnie y se lo quitó rápidamente. Hizo lo mismo con la camisa del menor para después sentir los dedos de Bonnie desabrochar cada botón de su camisa.
Juntaron de nuevo sus labios de manera desesperada mientras Bonnie, como podía, iba sacándole la camisa a Foxy al haberla desabrochado por completo, y Foxy se encargaba de recorrer el abdomen y espalda descubierta del pelimorado, sacando algunos gemidos ahogados, por el beso, al rozar sus pezones.
Foxy llevó sus manos a los glúteos de de Bonnie y seguido de esto a su entrepierna, sintiendo ya su erección.
—Hey, ¿ya tan rápido te has puesto así?—dijo de manera burlona, cortando el beso, haciendo que Bonnie se sonrojara y le golpeara levemente en el pecho.
—Cállate—mencionó un poco jadeante—que tú estás igual... o peor.
Foxy sonrió de manera pervertida y llevó sus manos nuevamente a las piernas de Bonnie, cargándolo haciendo que Bonnie enredara sus piernas en su cintura.
Comenzó a caminar hacia las escaleras, olvidándose de la ropa que habían dejado tirada en el suelo de la planta baja. Subió como pudo las escaleras, al tener a Bonnie en frente y habiendo varias latas vacías en las escaleras.
Al llegar al segundo piso, Foxy atacó el cuello blanquecino del oji-carmín, ya que se encontraba prácticamente frente a él, haciendo que de la boca de Bonnie salieran algunos pequeños gemidos que, en realidad, el pelimorado ni siquiera intentaba reprimir, y unos leves quejidos al sentir los dientes del otro incrustarse "débilmente" en su piel.
Foxy siguió caminando hasta el final del pasillo, donde se encontraban dos puertas frente a frente, la de la habitación Bonnie y la suya. Se dirigió a la puerta de la izquierda, entrando a una habitación un tanto desordenada, en la que había una batería en la esquina contraria de la que se encontraba la cama, en la cual cayó Bonnie con un poco de brusquedad al ser aventado por Foxy.
El pelirrojo se mantuvo parado y se quitó los zapatos y calcetines un poco apurado mientras Bonnie hacía lo mismo, aún acostado en la cama.
En seguida Bonnie se levantó sintiendo el frío suelo en sus pies, se acercó a Foxy y comenzó otro beso aún más candente y demandante que el anterior, el cual obviamente Foxy correspondió, tomando el mando rápidamente.
El pelirrojo comenzó a pasear sus manos por el cuerpo de Bonnie hasta llegar al pantalón de éste. Sin romper el beso, desabrochó el pantalón y comenzó a bajarlo hasta las rodillas, Bonnie imitó su acción un tanto desesperado.
Se separaron un poco para quitarse de una vez por todas los pantalones y, al estar en ropa interior, Foxy empujó a Bonnie hacia la cama, éste, obediente, se acostó mientras intentaba regular su respiración.
Foxy se acercó a él y comenzó a morder, lamer y pellizcar los pezones de Bonnie, haciendo que el pelimorado gimiera varias veces mientras enterraba sus manos en la cama del mayor.
—M~maldición, Foxy—Bonnie intentó separar al mayor, logrando su cometido. Al tener a Foxy sentado en la cama, a horcajadas, se sentó sobre el miembro del más alto comenzando a hacer fricción.
—No conocía esta faceta de tí, Bonnie—comentó burlón el pelirrojo mientras comenzaba a dejar más marcas en el cuello del menor mientras masajeaba su erección—me gusta.
Bonnie se sonrojó un poco por el comentario pero igual siguió con lo suyo acompañando sus acciones con algunos gemidos.
Pasaron segundos para que Foxy se desesperara, volviendo a acostar a Bonnie para después quitarle el bóxer.
»Se viene lo bueno—el pelirrojo le mostró tres dedos a Bonnie, quien, sin vacilar, comenzó a chupar hasta que Foxy los alejó.
Metió uno sacando un pequeño gemido de dolor de parte de Bonnie, ignorando eso, siguió con lo suyo hasta haber metido los tres dedos. Bonnie seguía incómodo por la sensación pero esperaba que ese sentimiento cambiara en poco tiempo.
Foxy se quitó la ropa interior y, antes de entrar, Bonnie lo detuvo.
—T~te agradecería que cada v~vez—jadeaba un poco pero tenía la completa atención de Foxy—que hiciéramos e~esto, usa~usaras protección.
Lo que recién había dicho, había dejado confundido y sorprendido a Foxy, pero no discutió. Se levantó rápidamente de su cama y, de un cajón de su cómoda sacó un condón, el cual se colocó mientras caminaba hacia Bonnie, quien se había sonrojado nuevamente.
—¿En qué estábamos?—preguntó sarcástico Foxy mientras se subía a la cama quedando sobre Bonnie.
El menor sonrió divertido y se acercó a Foxy besándolo nuevamente comenzando una batalla con sus lenguas excitando un poco más al pelirrojo, que, sin pensar mucho en lo que iba a hacer, penetró a Bonnie de una sola estocada, haciendo que éste se separase de sus labios, sorprendido y adolorido. Había soltado un grito de dolor mientras intentaba hacer todo lo posible por no llorar.
»¿Estás bien?—habló el mayor mientras comenzaba a acariciar la mejilla del oji-carmín.
El pelimorado negó levemente y se abrazó al cuello de Foxy, buscando un poco de comodidad.
Con una mano, Foxy comenzó a acariciar el cabello de Bonnie, quitándole la coleta y con la otra, comenzó a masajear el miembro del menor, buscando que éste se relajara.
Pasó un minuto quizá, cuando Bonnie gimió por las caricias y comenzó a buscar más contacto del pelirrojo comenzando a mover sus caderas.
Foxy sonrió y comenzó a moverse lentamente, sacando algunos jadeos y gemidos por parte del menor. Había comenzado lento para que Bonnie se acostumbrase.
—F~Foxy, más—logró articular entre gemidos mientras se aferraba aún más al cuello del mayor mientras movía sus caderas.
El pelirrojo tomó a Bonnie de las caderas y comenzó a embestirle salvaje y bruscamente mientras Bonnie gemía, tanto de dolor como de placer, en su oído y, ocasionalmente, hacía un chupón en el cuello del mayor, sacándole a Foxy algunos gruñidos de placer junto a algunos jadeos.
—¡Ah, F~Foxy!—gimió el menor al sentir que moriría de placer al ser tocado un punto en específico en su interior—¡A~ahí, más!
—A tus órdenes—respondió Foxy comenzando a dirigir sus embestidas a ese punto volviéndose loco al escuchar gemir a su conejito en su oído mientras jadeaba.
Con cada movimiento, ambos ya sentían cerca el clímax, por lo tanto, Foxy comenzó a masturbar a Bonnie, quien sentía que en algún momento explotaría en muchas emociones.
—B~Bonnie, me v~vengo—jadeó el mayor mientras buscaba los labios del menor.
—Y~yo igual—el menor vió a Foxy y, de forma un poco costosa por el movimiento, unieron sus labios en un beso más tranquilo que los otros pero igual había un toque juguetón por parte de Foxy.
No pasó mucho para que ambos se corrieran y Foxy salió de Bonnie para poder quitarse el anticonceptivo.
Lo tiró en el cesto de basura que tenía en su cuarto tomó su ropa interior para después ponérsela y tomar la de Bonnie.
El pelirrojo le ayudó a ponerse sus boxers ya que estaba un poco adolorido.
—Dulces sueños, moradito—dijo Foxy después de besarle la frente a Bonnie, quien estaba bostezando, después de eso, el pelimorado se quedó dormido con un leve sonrojo.
