Foxy sonrió al ver al pelimorado durmiendo plácidamente en su cama y quiso acostarse junto a él pero debía recoger la ropa que habían dejado en la planta baja si no querían causar sospecha.

Tomó sus pantalones y se los colocó para después salir de la habitación, dejando la puerta abierta, y dirigiéndose hacia las escaleras.

Iba muy tranquilo, hasta que escuchó la risa de Chica afuera. Se apresuró a bajar por las escaleras, lastimándose un poco la planta de los pies por las estúpidas latas hasta que llegó a donde yacía la ropa superior de ambos.

Escuchó cómo una llave era insertada en la cerradura de la casa y tomó rápidamente la ropa para volver a correr escaleras arriba, volviéndose a lastimar por las latas.

Escuchó el abrir de la puerta y un grito de Freddy anunciando que habían llegado.

El pelirrojo guardó silencio y después entró a su habitación para cerrar la puerta lo más delicado posible.

Como Bonnie tenía un sueño ni tan ligero ni tan pesado, optó por ponerle su ropa, pero primero, él se colocó su camisa sin abotonar.

Tomó la camisa roja de Bonnie y, alzando un poco el cuerpo del menor, se la colocó con un poco de dificultad. Dejó el buzo a un lado ya que consideraba que podría darle calor.

Bonnie se revolvió en sus brazos acomodándose mejor en su pecho, haciendo que Foxy sonriera y acariciase el sedoso cabello del menor.

Consideró que podría costarle un poco más el ponerle el pantalón, así que cargó a Bonnie como si fuese una princesa y abrió la puerta, con algo de dificultad, agradeciendo que ninguno de sus amigos lo vieran.

Caminó unos pasos hasta llegar a la puerta cerrada de Bonnie, maldiciendo que estuviese cerrada, por lo que tuvo que maniobrar de nuevo para poder abrirla sin que Bonnie se cayese del agarre.

Al entrar, suspiró dejando a Bonnie acostado en su cama a lo que el menor volvió a acomodarse, tomando el pequeño peluche que poseía.

Foxy sonrió con ternura y salió de la habitación, sorprendiéndose al encontrarse con una pequeña rubia frente a él con la ropa de Bonnie en sus manos, la cual tenía planeado llevar a la habitación del pelimorado después de éste.

—¿Se puede saber qué es todo esto?—preguntó Chica con un tono maternal mientras colocaba sus manos en su cintura, sosteniendo aún la ropa del pelimorado.

—No, no se puede—respondió tranquilo Foxy mientras le quitaba la ropa de las manos para después volver a entrar al cuarto de Bonnie y dejarla en la mesita de noche del menor.

Salió nuevamente, apartando un poco a Chica, cerrando la puerta tras de sí.

—Foxy—llamó ésta antes de que entrara a su cuarto—somos amigos, sabes que puedes contarme lo que sea...

Foxy suspiró y se acercó a la chica, que se encontraba algo confundida con todo el asunto.

—Ya lo sé, Chica—mencionó el pelirrojo—pero no tengo la necesidad de decirlo.

Y seguido de eso, dejó a la rubia en el pasillo para después encerrarse en su habitación.

La chica chasqueó la lengua enojada y bajó las escaleras evitando las latas.

—¿Todo bien?—preguntó Freddy al ver a su amiga algo enfadada.

—Sí, sí, ¿por qué no habría de estarlo?—se sentó junto al castaño en el comedor y apartó un par de cosas para poder recargar sus codos.

Siguieron hablando hasta que a Chica se le hizo imposible ignorar toda la suciedad en la casa, por lo que, con algo de flojera, se dedicó a limpiarla. Claro que con ayuda del castaño, que había sido obligado a limpiar las escaleras y el comedor mientras Chica se encargaba de la sala.

Chica se encontraba acomodando cada papel de modo que todo quedara completamente ordenado. Las bolas de papel las arrojaba a un cesto que había junto a un sillón y los lapiceros los dejaba junto a los ya acomodados papeles que reposaban en el brazo de uno de los dos sillones. Había encontrado las mochilas de Foxy y Bonnie regadas cerca de uno de los sillones, por lo que las tomó y las llevó al segundo piso, dejándolas junto a la puerta de cada uno.

Al bajar, vió que Freddy estaba acabando de limpiar el comedor, fue a la sala y tomó los papeles y lapiceros, acercándose con estos para dejarlos en el centro, viendo cómo Freddy dejaba los últimos vasos en el fregadero para que alguno de los cuatro los lavara.

Se dirigió a las escaleras, ya que le faltaba todavía limpiar eso y le pidió ayuda a Chica. Ella aceptó y comenzó a juntar las latas de los últimos escalones mientras que Freddy hacía lo mismo con las de los primeros.

Al tener ya todas las latas juntas al principio de las escaleras, Chica sacó una bolsa de basura, que había en la cocina y puso todas las latas en ésta mientras Freddy sostenía la bolsa por el borde.

—Ya está, la casa se ve más bonita cuando está limpia—dijo Chica feliz dirigiéndose a la cocina—aunque no tenemos nada que comer—hizo un puchero.

—Tranquila, le pediré a Foxy que compre comida—mencionó Freddy.

—¿Por qué Foxy?—preguntó la más pequeña.

—Es el más flojo de los cuatro—respondió sonriente mientras comenzaba a caminar hacia las escaleras—. Iré a mi cuarto, debo hacer tarea.

El castaño tomó su mochila, que estaba tirada junto con la de Chica en la puerta de la entrada, y se dirigió a su habitación, dejando sola a Chica, quien fue por su mochila y buscó un pedazo de papel para después sentarse en una de las sillas y tomar un lapicero. Comenzó a escribir lo que faltaba en la alacena y frigorífico para poder hacerles de comer a sus amigos de manera que todos quedasen satisfechos.

Al terminar la lista, dejó el lapicero donde estaba y comenzó a subir las escaleras. Al llegar al segundo piso, se encontró con un adormilado Bonnie que salía de su habitación.

—Hola, Bonnie—saludó la menor acercándose—. ¿Me podrías hacer un favor?

—Hola, Chica—el menor bostezó—. Claro, ¿cuál?

—¿Le podrías dar esto a Foxy?—le extendió el papelito, esperando a que el más alto lo tomara y, cuando eso sucedió, entró a su cuarto con una sonrisa.

—Huevos, leche, zanahorias, lechuga, manzanas, queso, ¿qué rayos?—Bonnie tardó en comprender que era lo que hacía falta en la casa ya que se encontraba adormilado.

Tocó la puerta del pelirrojo hasta que el mayor abrió encontrándose con Bonnie tal cual lo había dejado, quedándose embobado ya que Bonnie se veía realmente adorable: cabello suelto, despeinado, que cubría un poco su cara, sus bóxers y camisa un poco holgada.

—¿Qué ocurre, conejito?—preguntó con un tono picarón a lo que Bonnie se sonrojó mientras acercaba el papel al pecho del mayor, quien lo tomó—. ¿Qué es esto?

—No sé, Chica me lo dio para que te lo diera. Creo que quiere que hagas las compras—el menor ya se veía un poco más despierto y, mientras hablaba se había recargado en el marco de la puerta, subiendo el pie derecho a la altura de la rodilla izquierda mientras cruzaba sus brazos, viéndose realmente sexy a la vista del mayor.

—¿Ah, sí?—el oji-ámbar suspiró mientras revisaba la lista y, en cuanto levantó la mirada vió cómo Bonnie, con un soplido, quitaba un mechón de su frente para después voltear a verlo, conectando sus miradas por unos segundos hasta que ambos la apartaron con un leve sonrojo—. ¿Me acompañarías a comprar?

—B~bueno—respondió el pelimorado mientras iba componiendo su postura hasta quedar frente a frente con Foxy para después comenzar a caminar a su cuarto—solo me pondré mi pantalón... y tú deberías abrocharte la camisa, ¿no crees?

Foxy bajó su vista a su pecho, viendo éste semi desnudo si no fuera por los bordes de la camisa que cubrían apenas algo. Cuando alzó la vista, Bonnie ya estaba colocándose los pantalones en su cuarto con la puerta abierta, sin notar la mirada del pelirrojo, hasta que se volteó con los pantalones ya puestos, sonrojándose de inmediato.

»Hey, n~no me veas así—Bonnie salió de su cuarto un tanto incómodo pero luego sonrió con un poco de burla, cosa que extrañó al pelirrojo—¿quieres ir con la camisa así o qué?

El mayor rió pero su carcajada fue interrumpida al sentir las manos del menor comenzar a abotonar su camisa con suma delicadeza y maestría, insertando cada botón en los pequeños hoyitos que había en el borde contrario a estos. Sonrió enternecido y, al ver que Bonnie había llegado hasta el botón del cuello, le tomó del mentón rápidamente y le plantó un pequeño beso en los labios, sacándole una sonrisa al menor.

—Vamos, entonces—indicó el pelirrojo a lo que Bonnie se apartó de la puerta para que pudiera pasar el pelirrojo, que en cuanto salió, le dió el papel con las cosas a Bonnie y se colocó frente a él, flexionando las rodillas y poniendo sus brazos cerca de su espalda esperando a que Bonnie se subiera.

El pelimorado rió por la acción del mayor y entre algunas risas, que se escapaban por accidente de sus labios, se acomodó en la espalda del mayor para luego dejar de sentir sus pies en el suelo. Colocó sus brazos en los hombros del pelirrojo mientras que sus piernas rodeaban a Foxy de la cintura.

El oji-ámbar rió mientras bajaba las escaleras con Bonnie encima, recordaba cómo siempre lo cargaba así cuando pequeños, Freddy hacía lo mismo con Chica y se ponían a hacer carreras así, para luego dejar que Bonnie y Chica terminasen el último tramo, bajándolos rápidamente.

Cuando salieron de la casa, Foxy saltó un poquito para acomodar mejor a Bonnie y comenzó a caminar hacia alguna tienda de víveres.

—Cómo extrañaba que me cargaras así—le susurró el pelimorado al oído un tanto provocativo, haciendo que Foxy sonriese con un toque de perversión al haber escuchado al menor.

Bonnie recargó su cabeza entre el hombro y el cuello de Foxy, embriagándose con el aroma de éste mientras esperaba a llegar al lugar al que se dirigían.

Al llegar, Foxy cruzó las puertas después de que éstas se abrieron automáticamente, recibiendo algunas miradas extrañadas por cómo cargaba a Bonnie. Logró escuchar algunos susurros por su buen oído. "Inmaduros". Rodó los ojos y continuó su camino.

—¿Traes la lista?—llegó a donde se encontraban unos carritos de metal y plástico con el logotipo de la tienda.

Con cuidado bajó a Bonnie de su espalda y lo volvió a cargar como a una princesa, creando un sonrojo en las mejillas de Bonnie. Colocó al menor en el carrito, haciendo que éste contrajera las rodillas a su pecho para caber, sin protestar, ya que cuando eran pequeños, solía estar ahí todo el tiempo cuando los papás de Freddy (que eran los más divertidos y liberales) los llevaban con ellos de compras.

—¡Sí que sí!—respondió la pregunta viendo la mirada divertida Foxy, dándose cuenta de lo que recién había dicho, tapando su boca rápidamente con sus manos y agachando la cabeza, escondiéndola entre sus rodillas.

—¡Tu tic verbal!—gritó Foxy mientras comenzaba a reír—como extrañaba que tu hermosa voz dijera eso.

Bonnie alzó la vista un poco confundido al escuchar eso, viendo al pelirrojo reír con ternura.

—¿Te gustaba m~mi tic?—preguntó llamando la atención de Foxy, quien no pudo evitar hacer el chiste.

—¡Sí que sí!—respondió tomando de las mejillas al pelimorado y plantándole un beso—¡Me encantaba!

Bonnie se sonrojó completamente por la acción y las palabras, volviendo a agachar la cabeza mientras sentía cómo Foxy empezaba a empujar el carrito.

»¿Qué es lo primero en la lista?—el pelirrojo comenzó a pasear por pasillos al azar, pasando por los detergentes, comida para animales, carne, lácteos, verduras.

—Uhm...—el pelimorado vió la lista—. Carne—hizo una mueca de disgusto y Foxy rió dirigiéndose al lugar en el que se encontraba el producto que buscaban.