Notas de la Autora: Estoy de vuelta. Larga historia corta: Este ship ya no es mi MAIN SHIP aun así lo llevo cerca al corazón y creo que este fic merece un final, aunque este capitulo no le es. Lo que quiero decir es que tome los capítulos que tome, este fic tendrá un final :)
Disclaimer: Big Hero 6 no me pertenece, es propiedad de Disney/Marvel.
Capítulo 32. Plan en Desarrollo.
Lucky Cat Café 12:58 p.m.
Callahan estaba en la cocina, como había sido la costumbre en todo ese tiempo que había estado en la casa de los Hamada, ayudando a las Arendell a tener las órdenes listas para los clientes. Después de haber escuchado la historia de lo que había pasado con los padres de Hiro y Tadashi, la castaña, se había sentido muy liberada, o eso era lo que ella había dicho. Así que después de su charla, Cass volvió al trabajo.
-No sé qué le hizo, pero se ve mucho mejor –dijo Anna viendo a Cass tan radiante y activa, moviéndose con facilidad entre los clientes.
-Solo, deje que se desahogara –explicó Callahan también sonriendo a mientras veía a la mujer, pero la sonrisa se le borro de inmediato al ver entrar a Krei. El empresario fue directo hacia la castaña.
-¿Alistair? –Preguntó Cass tomada por sorpresa ante la inesperada visita-, ¿Qué haces por aquí?
-Salí de la oficina un rato, quería verte… ver si estabas bien –dijo el empresario tomando la mano de Cass con la propia y llevándola a una parte menos concurrida del café, junto a una mesa vacía y comenzando a hablar en un tono más bajo-, ¿no ha pasado nada más acerca de… ya sabes, los Yakuzas? ¿Algún sospechoso por aquí? Puedo enviar agentes de seguridad de mi empresa a cuidarte, están totalmente capacitados. Tú no correrías ningún peligro.
-Alistair eres muy amable, pero desde ayer nadie sospechoso ha venido, al parecer estoy segura. Además, tengo toda la seguridad que necesito –dijo Cass encogiéndose de hombros. Krei frunció un poco el entrecejo dirigiendo su mirada hacía el mostrador, él sabía que ahí se encontraba Callahan.
-¿Callahan lo está haciendo bien? –preguntó Krei volviendo su mirada a la de Cass-. Me refiero a cuidarte
-P-pues ha ayudado mucho y nada malo me ha ocurrido –dijo Cass con una sonrisa-, creo que lo está manejando bien.
Krei soltó un suspiro y sonrió levemente hacia la mujer ojiverde frente a él, luego tomo la mano de esta y la beso suavemente haciendo sonrojar a Cass.
-Si crees que necesitas más protección o cualquier cosa, no dudes en llamarme –ofreció Krei-, debo volver, mi asistente no puede manejar todo ella sola pero prometo venir después.
-Eres bienvenido –dijo Cass sonriendo mientras Krei se alejaba y salía por la puerta principal. Callahan veía alejarse a Krei desde la cocina, cosa de la que Cass se dio cuenta. La ojiverde se preguntaba si algún día sería posible que aquellos dos hombres se perdonaran y si ella podría ayudar en ello.
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Mansión Lee 1:00 p.m.
Todos estaban en la sala de los Lee en silencio, mientras Hiro hacía la llamada al café. La tía Cass había contestado al segundo timbrazo y le había pasado a Callahana de inmediato. Hiro no le dio muchos detalles, de hecho solo le pidió que fuera a la mansión Lee. Al principio el profesor se negó usando el pretexto de que no iba a dejar a Cass sola, pero finalmente el señor Lee lo convenció cuándo le dijo que había dos de sus mejores agentes en el café y que ella estaba segura, además de que todo esto podía ayudar en la investigación. El hombre maduro simplemente terminó la llamada con un "Voy para allá" que sonaba más a deber que a verdadera cooperación.
Después de eso la conversación tomo otro rumbo al centrarse en lo que había pasado con las cámaras de la ciudad que poco tiempo antes había estado siendo intervenidas y luego esta misma intervención se desactivó.
-Estoy seguro de qué saben quién soy ahora –dijo Hiro llevándose una mano a su desarreglado cabello y meciéndolo, causando que este quedará aún peor.
-Eso no es posible –dijo el señor Lee confiado.
-En ese caso saben que yo estoy vivo –dijo Tadashi-, he salido varias veces a la calle y siempre uso gorra para cubrirme parte del rostro pero, aun así, es muy posible que me hayan identificado.
-Esa idea es más probable –concedio el señor Lee.
-En ese caso creo que debo alejarme de ti y de la tía Cass –dijo el Hamada mayor resignado.
-No, por favor, e-encontraremos una forma de que los Yakuzas se despisten, además la tía Cass está segura –las palabras de Hiro eran suplicantes-, no te alejes Tadashi. Por favor.
-Hiro, esto no está a discusión, es por tu seguridad y la de la tía Cass
-¿Y qué tal si se trata de mí? Qué tal si los Yakuzas están tras de mí. Es más probable -dijo Hiro.
-Eso es imposible –dijo Tadashi en respuesta-, ellos ya intentaron deshacerse de mí una vez, no creo que duden en hacerlo de nuevo.
-Tu hermano tiene razón, en estos momentos no hay pruebas de que los Yakuzas sepan algo de tu identidad –dijo el señor Stan sin titubeos-, piénsalo hijo, si ellos supieran quien eres ¿no crees que ya estuvieran sobre ti?, especialmente si estas en YuziTec, que es prácticamente un nido de Yakuzas.
Hiro no ignoraba la verdad en esas palabras. Supo que no había debate, así que terminó aceptando de mala gana que, tal vez, ellos tuvieran razón y Tadashi fuera el blanco Yakuza.
-Entonces ¿Qué haremos? No puedes volver a casa –dijo Hiro cruzándose de brazos.
-Por ahora será mejor ir a un lugar alejado de ahí –dijo Tadashi.
-¿Por qué no aquí? –Ofreció Fred-, hay habitaciones y, honestamente, es el lugar más seguro que existe.
-Eso es verdad, con todas las cámaras y accesos de máxima seguridad, además de que el propietario es una agente activo de SHIELD, puede que sea una de las mansiones más seguras de todo San Fransokyo, o incluso de toda California –Dijo Wasabi.
-Así es viejo yyyyy… También el hecho de que aquí vive uno de los más grandiosos súper héroes que jamás ha existido –dijo Fred
-Me alagas hij-
-¡FREDZILLA!
Todos rieron ante el comentario de Fred. El humor es un talento que era tan inesperadamente útil en estas situaciones que podría incluso considerarse un súper poder.
-Supongo que es lo mejor –dijo Hiro-, pero no seré yo quien le dirá a la tía Cass.
-Oh no, tía Cass… –dijo Tadashi palmeándose la frente-, si los Yakuzas no me matan, ella lo hará.
-Hay otros problemas por resolver en todo caso –dijo el señor Lee-, como por ejemplo el torneo de peleas de robots.
-Es solo una pantalla de humo, no lo dude ni un momento –dijo Hiro cruzándose de brazos sin entender porque perdieron tanto tiempo en buscando pistas en ese lugar donde evidentemente no había nada.
-Tal vez sea cierto pero aun así causan demasiados problemas, anoche la policía de todo San Fransokyo estuvo movilizada a causa del evento, jamás encontraron el lugar donde se efectuó el torneo, obviamente, pero esto solo da una idea de lo que está sucediendo y las personas de la ciudad se dan cuenta de esto.
-¿Qué quiere decir? –preguntó Honey Lemon dejando confundido al señor Lee.
-Todos ustedes han estado tan concentrados en buscar pistas y detener a los Yakuzas que no se han dado cuenta –dijo el señor Lee entendiendo la pregunta de la rubia-, todos estos días, desde la aparición de las Fujitas en la ciudad y sus actos de vandalismo, la policía ha estado más alerta que nunca, pero eso no ha ayudado en nada, después de todo desde el principio demostraron que no eran rivales para esas criminales y ellas se han esforzado en hacérselos saber. Están enviando un mensaje, directo hacía la ciudad.
-"La policía no puede contra nosotras" –dijo Tadashi entendiendo perfectamente-, están provocando a la autoridad y haciendo que los ciudadanos dejen de confiar en ella.
-Así es, ¿recuerdan aquel atentado contra KreiTec?
-Cómo olvidarlo –dijo Wasabi teniendo una fugaz visión de aquella noche.
-¿Alguna vez vieron a TODA la policía en un solo sitio y con tal cantidad de armamento para detener a tres criminales? –preguntó el señor Lee recibiendo un silencio sepulcral como respuesta.
-Ellas están llevando al límite a esta ciudad y eso puede ser más peligroso de lo que parece ahora –aseguró el señor Lee
-Entonces ¿qué sugiere? –preguntó Gogo.
-Acabar con las distracciones públicas, la policía aún no sospecha de todo este lio Yakuza pero pronto se darán cuenta y si eso pasa todo se complicará, el pánico se esparcirá y cuándo hay pánico comienza la anarquía…
-Y así surge el imperio Yakuza en San Fransokyo –dijo Fred-, viejos esto es… por mucho lo más difícil a lo que nos hayamos enfrentado.
-Hay demasiado en juego, la ciudad entera en manos de gangters japoneses –dijo Honey Lemon.
-Tenemos que detener a las Fujitas–dijo Wasabi.
Todos asintieron y luego escucharon a Heathcliff hablar.
-Amo Lee, el caballero Callahan está presente –dijo el estoico mayordomo dejando pasar a Callahan al lugar.
-¿Para qué me necesitan? –preguntó el hombre ojiazul.
-No a ti precisamente, solo tus recuerdos –dijo el señor Lee con una sonrisa en su rostro siendo correspondida con una mirada de confusión y poca confianza de parte del profesor.
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YuziTec 2:00 p.m.
Aiori entró a su oficina donde su secretaria la esperaba con una orden de comida rápida sobre su escritorio.
-¿Tu plan es alimentarme o hacer que me dé un infarto? –preguntó Aiori sentándose y viendo la hamburguesa de gran tamaño con papas y refresco.
-Alimentarla desde luego, aunque esta vez, supuse, quería desviarse un poco de las ensaladas y los platillos saludables –dijo la secretaria.
-¿Y decidiste volverte mi cómplice contra la comida saludable hoy precisamente? –preguntó Aiori levantando una ceja y con la voz más fría de lo usual.
-Señorita…
-No estoy molesta, simplemente creo que hay otras formas de decir gracias –dijo Aiori tomando una papa a la francesa y comiéndosela.
-El señor Richard suele ser muy hiriente con sus palabras, gracias por defenderme –dijo la secretaria.
-El no debería tratarte así, cree que tiene el poder de todo y sobre todos pero eso no es verdad y no dejare que siga creyendo en esa absurda idea –terminó Aiori con el ceño fruncido y continuando con el tono de voz.
-¿Cómo estuvieron las cosas en el hospital? –preguntó la secretaria de forma amable cambiando el tema.
-Bien, las respuestas a los tratamientos fueron positivas, pronto las nano-neuronas serán probadas y harán su trabajo… espero lo mejor supongo –dijo la castaña directora suspirando y llevándose a la boca otra papa-. Mañana se hará historia con este invento.
-Y usted será parte de ella –dijo la secretaria-, con su permiso me retiro.
Aiori se quedó sola en la oficina, por un momento miro la hamburguesa frente a ella y luego simplemente se levantó dejando de lado la comida y tomando una botella de vino tinto de los estantes (siempre debía tener vino para ofrecerle a los invitados importantes), la destapó y se sentó al sillón que daba frente al cuadro de su hermano. La castaña brindo en silenció con la botella y luego dio un gran sorbo. Luego de eso volvió a ver el cuadro de su hermano y sonrió de forma agria, una sonrisa nada parecida a la cálida que todo el mundo estaba acostumbrado a ver.
-¡Por la familia! –Brindó -, ¡Por el éxito! –Volvió a beber de la botella-, ¡Por las promesas que nunca cumplirás! –Dijo Aiori bebiendo de nuevo-, ¡Por dejarme atrás! –Dijo Aiori entre lágrimas bebiendo otra vez de la botella-, Un brindis…. Un brindis por mi hermano Daisuke –dijo Aiori con la voz en tono sepulcral, tomando otro trago de la botella y luego arrojándola haciendo que esta se desmoronara y manchara la hermosa pintura con el color rojo del vino tinto.
Aiori comenzó a llorar hincada frente al cuadro de su hermano y con los vidrios de la botella en todos lados.
-Te necesito hermano –dijo la chica castaña-, te necesito aquí.
Pero su petición no era escuchada por nadie. Jamás sería escuchada.
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Base Fujita 2:25 p.m.
Tomoyo estaba sentada en la tina del baño, no todas las fujitas podían darse el lujo de bañarse en una tina pero, de vez en cuando, la oportunidad se daba. La pelinegra estaba llena de tierra y sudor a causa del entrenamiento causando que el agua se sintiera sobre ella como lo mejor del mundo, pero más que el efecto relajante, el agua la estaba orillando a pensar.
-Wasabi –susurro dejando una lagrima escapar, pensar en él le hacía daño, pensar en el podría y en el quizás. Era tonto si quiera imaginarlo pero aun así ella se estaba dando el lujo de hacerlo. También imagino otra historia, una donde no era Wasabi sino el héroe quién estaba presente, lo imagino llevándosela, protegiéndola, siendo un héroe solo por ella y quizás, después de muchos méritos… quizás amándola, pero eso era aún más tonto. El amor no era para ella, jamás lo sería.
La pelinegra salió del agua y se envolvió en las toallas, al verse al espejo notó que la cicatriz que el héroe verde le había hecho con sus espadas en el hombro izquierdo aún estaba bastante presente en su piel.
-Supongo que es la única marca que dejaras sobre mí –dijo Tomoyo tocándola con la punta de sus dedos para luego comenzar a secar su cuerpo. Después cuando ya estaba vestida fue a ver a Kira, Sora y la pequeña Vitani que estaban trabajando con las bolsas de pintura en polvo.
-¿Quieren ayuda?
-Está todo listo –respondió Sora con un montón de manchas de pintura en sus manos y su ropa.
-Entonces ¿me llevaran con ustedes? –preguntó Vitani mostrando su cara llena de colores al igual que sus manos y ropa.
-Tal vez, si te alistas pronto –dijo Tomoyo limpiando un poco el rostro de Vitani con los dedos. La chica sonrió y salió corriendo directo a darse una ducha.
-¿Realmente la llevaras con nosotras? –preguntó Kira.
-No precisamente con nosotras, pero estará ahí –dijo Tomoyo sonriendo tristemente-, ella se convertirá en una fujita pronto, pero al menos le daré un recuerdo lindo antes de que eso suceda.
-Que linda –dijo Sora sin ninguna emoción en la voz-, creo que también tomaré una ducha, así estaremos listas para hoy.
La pelinegra más alta abandonó la habitación con paso calmado dejando a Kira y Tomoyo solas.
-Así que… ¿esto es todo? Una función de color –dijo Kira viendo los cientos de costalitos con pequeños paracaídas amontonados unos sobre otros.
-Así es –dijo Tomoyo tomando uno entre sus manos-, la policía se volverá loca cuando estas cosas comiencen a explotar.
-Eso me preocupa un poco ¿sabes? –Dijo Kira llevándose una mano a la parte posterior de su cuello-, ¿has notado la agresividad de la policía últimamente? Siento que solo están buscando un pretexto para… ya sabes, darnos cuello.
-No sé de qué hablas –aseguró Tomoyo casi sin prestarle atención-, además eso no es legal, debemos ser llevadas a juicio en todo caso y aún de ese modo, no nos darían la pena de muerte, eso sería muy radical.
-Solo te estoy diciendo que, más vale no ser capturadas en esto, así que por lo que más quieras deja de lado tus fantasías con el héroe –le pidió Kira a su amiga con un tono entre orden y disculpa. Tomoyo quedo en silencio, pero después de unos segundos recupero su voz.
-Ve a darte una ducha, estas hecha un arcoíris.
Kira se alejó del lugar dejando a Tomoyo sola con la bolsa de pintura en polvo en la mano, que curiosamente era de color verde.
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-No lo recuerdo –aseguró Callahan.
-Debe haber algo, un fragmento de recuerdo, una calle, un edificio ¿algo? –insistió Hiro.
-No lo sé, estaba oscuro, la poca luz que se veía a la distancia me guio hacía unos callejones, después de eso encontré un teléfono público y hable con Abigail, eso es todo –dijo el profesor con total honestidad.
Todos se voltearon a ver entre ellos con una mirada frustrada.
-Aunque –dijo Callahan llamando la atención de todos-, puedo asegurarles que el lugar está cerca al mar.
-¿Por qué dice eso? –preguntó Wasabi.
-La ropa que tenía… mientras escapaba no lo noté pero después mi ropa olía a la sal del mar, para que mi ropa se haya impregnado de aquel aroma tuve que haber estado casi en contacto directo con el agua o la brisa de las olas.
-Bueno es una pista –dijo Tadashi.
-Entonces buscamos contenedores del puerto de San Fransokyo cercanos a la costa y con puertas secretas, eso resume la búsqueda a ¡Cientos! –dijo Wasabi exagerando la situación.
-En realidad podríamos usar a Baymax para eso –dijo Hiro-, con la actualización correcta, tal vez podamos captar las entradas que están en la superficie.
-¿Actualización adecuada? ¿Piensas ponerle un programa topográfico a Baymax? -Preguntó Tadashi cruzándose de brazos y recibiendo una sonrisa de parte de Hiro.
-Es por el bien del equipo –dijo Honey Lemon besando la mejilla de su novio.
-Lo sé, lo sé –aseguro Tadashi frustrado.
-Otra cosa señor Callahan –dijo el señor Lee-, usted y yo tenemos asuntos pendientes que hablar.
Callahan sabía que el señor Lee quería que hablaran sobre los laboratorios de su propiedad y los posibles usos que SHIELD les podría dar, sin dar ni siquiera una mirada de confusión siguió al millonario a su estudio.
-Chicos ¿quieren desestresarse un rato? –Preguntó Fred-, me refiero que todos tienen esta cara de que en cualquier momento van a explotar.
-En este punto San Fransokyo podría explotar en cualquier momemento –argumentó Gogo
-Creo que es una buena idea amigo –dijo Tadashi-, por ahora tenemos la más información de la que esperábamos.
-Es verdad, necesitamos un pequeño respiro –dijo Honey Lemon-, ¿Por qué no vemos una película o algo?
-¡Súper! Tengo una colección entera de películas que quiero ver con ustedes –dijo Fred caminando hacia su habitación siendo seguido por todos aunque más atrás se encontraba Hiro.
-¿Qué sucede nerd? –le preguntó Gogo andando a su lado.
-Tenemos la información Gogo, pero ahora que la vimos… hay muchas cosas ahí y cada una es tan preocupante como la otra, no sé si relajarnos sea lo correcto.
-Te entiendo –contestó la pelinegra-, pero preocuparnos no sirve de nada, y la verdad, jamás en mi vida pensé que diría esto pero, Fred tiene razón, estamos estresados y nadie piensa las cosas con claridad cuando esta en este modo, es mejor tomar respiro y ver las cosas desde…
-Otro ángulo –completó Hiro sonriéndole a la pelinegra mientras que ella entrelazaba su mano con la de él-, gracias, siempre sabes cómo hacerme escuchar.
-Es un talento –contestó la pelinegra besando la mejilla del pelinegro rozando la comisura de sus labios-, además estoy más que agradecida de que ya no tener que volver a YuziTec, el ambiente de ahí es horrible.
-A mí no parecía tan horrible, tal vez algo tenso –contestó Hiro pensando en que no todos ahí eran tan malos.
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Base Yakuza 6:00 p.m.
Callahan estaba sentado en un sillón en medio del estudio del señor Lee, todo ahí parecía tan viejo y costoso, tenía este ambiente sofisticado y extravagante que incomodaba al exprofesor.
-Dígame Callahan ¿Cómo han estado las cosas con Cass? –preguntó el señor Lee.
-Un Yakuza fue ayer al café, no le hizo daño ni siquiera mostro interés en ella pero buscaba algo –dijo Callahan.
-Eso es seguro, sospechamos que buscaba a Tadashi –dijo el señor Lee-, de cualquier forma no retiraremos la vigilancia sobre el café…
-Usted y yo sabemos que todo esto no es de lo que quiere hablar conmigo –dijo Callahan cortando al hombre frente a él.
-Es verdad, quería amenar la plática pero al parecer te encuentras ansioso por volver, no te preocupes por la protección de Casss, hay un par de agentes además de ti cuidándola.
Callahan se sorprendio ante la revelación.
-¿Desde cuándo?
-Desde hace un tiempo, ¿crees que dejó cabos sueltos? Claro que no, los héroes han estado trabajando desde hace meses en la ciudad y desde entonces SHIELD se interesó en ellos y como agente activo mande a otros agentes a investigar, ahora estos agentes tienen órdenes estrictas de brindar protección, pero eso no importa ahora. Vayamos al punto –dijo el señor Lee sentándose frente a Callahan-, sus laboratorios.
-Parte del trato fue dejar que SHIELD los usara, así que en cuanto los necesiten pueden usarlos –dijo Callahan resignado.
-Eso lo sabemos, ya hemos estado ahí de hecho –dijo el señor Lee ignorando la cara de molestia que el hombre ojiazul le daba.
-¿Entonces para que quiere hablar conmigo?
-En uno de sus laboratorios, más precisamente el que está en la casa donde antiguamente residía su hija Abigail, antes de que le aconsejara huir de la ciudad, hay maquinaria de fines específicos… herramientas para la manipulación de metales extremadamente fuertes.
-Habla de las herramientas para la manipulación del Adamantium ¿cierto? –dijo Callahan.
-¿Dónde las consiguió? –preguntó el señor Lee completamente interesado en la respuesta-, es obvio que no están en el mercado legal, no desde los incidentes del experimento "Arma X", así que me despierta curiosidad ver semejantes artefactos ahí.
-Cobre algunos favores hace años y las obtuve, en realidad jamás las he usado, el adamantium es un metal difícil de conseguir y nunca tuve ningún proyecto interesante en cual aplicar aquel metal –dijo Callahan.
-¿Y qué tal si ahora lo tiene?
-¿A qué se refiere? –preguntó a respuesta Robert.
-Nuestros enemigos tienen adamantium y no dudaran en usarlo en nuestra contra. Solo digo que el fuego se combate con fuego.
-¿Y qué quiere que yo haga?
-Quiero que sea nuestro Prometeo y nos brinde el fuego con el que combatamos al del enemigo.
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-¿Cuál es tu nombre? –preguntó un yakuza moreno.
-Kuno –contestó el yakuza acosado en la cama de hospital-, ¿qué me hicieron?
-¡Las preguntas aquí las hago yo! –dijo el yakuza moreno de mediana edad-, ¡¿Cuál es tu nombre?!
-Soy Kuno –contestó de nuevo el yakuza.
-¡¿Cuál es tu nombre?! –volvió a gritar el yakuza.
-¡SOY KUNO!
-¡NO PEDAZO DE IDIOTA! ¡TU NO ERES KUNO! –gritó a respuesta el Yakuza tomandolo por el cuello y tumbándolo de la cama de hospital haciendo que soltara un alarido de dolor, "mi espalda… hay algo en mi espalda" pensó Kuno sintiendo el dolor pulsante en su columna-, ¡KUNO ESTA MUERTO! ¡ASÍ QUE DIME! ¡¿CUÁL ES TU NOMBRE?! ¡¿QUIÉN ERES?!
Kuno estaba golpeado y adolorido, no hacía poco había despertado de su operación, los recuerdos de sus sueños y la realidad estaban en un revoltijo, estaba perdiendo la cordura ¿acaso eso debía pasar? No, debía resistir.
-Soy Ku…
La frase no fue terminada ya que de un golpe terminó en el suelo. Sintió una patada en el estómago seguida de otra y otra y otra.
-Eres un imbécil, eres débil, no sé porque te escogió –dijo el yakuza burlándose de Kuno, este al escuchar el insulto se llenó de ira, una ira incontenible, como jamás la había sentido.
-¡SOY KUNO MALDITO BASTARDO! –gritó Kuno levantándose y tomando al yakuza por el cuello. Ambos dieron pelea, destrozaron el cuarto entre empujones y golpes, hasta que el yakuza mayor saco un arma blanca e intento apuñalar a Kuno, pero este simplemente lo esquivo y con fuerza lo estampo en la pared haciendo que quedara inconsciente y con una herida en la cabeza. En ese momento la puerta se abrió.
-Sáquenlo de aquí –dijo la figura viendo al yakuza inconsciente, otros dos lo sacaron de la habitación dejando todo en la intimidad de los dos presentes. El silencio reinaba entre ellos hasta que Kuno habló.
-Él… dijo que yo no era Kuno.
La figura asintió con comprensión y a paso lento se acercó a Kuno hasta que quedo frente a él, con delicadeza lo llevó hasta el borde de la cama de hospital (que milagrosamente seguía en pie) y lo sentó, luego con algodón y alcohol comenzó a limpiar las pequeñas heridas en el rostro del yakuza de ojos miel.
-La verdad es que… ya no eres Kuno, no para ellos –dijo la figura con un tono de voz tranquilo como si estuviera hablando con un niño de kínder-, de ahora en adelante, eres Silver Samurai.
Kuno parpadeo un par de veces y luego miro al rostro sereno de la figura frente a él.
-¿Qué eres tú? Acaso… ¿eres un ángel o un demonio? –preguntó Kuno en un susurro.
-Soy lo que tenga que ser –contestó simplemente la figura dándole una sonrisa cálida para después alejarse hacia la puerta pero antes de salir se volteó y dijo con voz calma, inspirando confianza-, para mí todavía eres Kuno.
La figura cerró la puerta tras de sí y caminó hacía una habitación donde estaban computadoras y equipo de investigación y producción armamentista. Todos los Yakuzas ahí dentro pararon lo que estaban haciendo y voltearon su total atención hacia aquella silueta que tanto respeto, miedo y lealtad profesaban.
-Proyecto Silver Samurai. Fase 1 –dijo la figura volteando a ver a un Yakuza joven que estaba a su derecha.
-El sujeto presenta signos vitales estables, aumento en la fuerza del 120% de la capacidad humana, cicatrización y regeneración al 60% más veloz, desorientación mental temporal y una respuesta positiva al metal en su cuerpo –dijo el yakuza sin dudar de alguno de los datos.
-¿Cómo se encuentra Ramsés? –preguntó la figura.
-El golpe que el Samurai le proporcionó lo dejo inconsciente, también tiene algunas fracturas y una herida en la frente –informó en mismo yakuza que le dio los datos.
-Entonces demos por concluida la fase 1 con total éxito –dijo la figura en voz alta y caminando hacía una de las computadoras para después teclear un código y hacer que de en medio de la habitación surgiera un traje totalmente plateado de Samurai-, a partir de ahora la fase 2 comienza, ensamblación del traje, prueba del arma y vinculo de confianza y lealtad. Ustedes se encargaran de los dos primeros, el ultimo déjenmelo a mí. ¿Quedo claro?
Todos inclinaron la cabeza como afirmación y luego volvieron a sus deberes mientras que la figura se alejaba junto con el joven yakuza que le había dado los datos.
-¿Por qué él se siente tan cercano a usted? –preguntó el yakuza refiriéndose a Kuno. La figura paró en seco haciendo a su acompañante no haber nacido, sin embargo en vez de su muerte lo que le dio la figura fue una agria sonrisa.
-Por qué tenemos historia.
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Los chicos estaban viendo películas en la habitación de Fred. Ninguno de ellos se había sentido tan normal en semanas o meses, era como si todo volviera a ser como en el principio, solo un grupo de amigos normales, conviviendo, riendo y siendo felices entre ellos. "Así es como debió haber sido siempre" Este pensamiento cruzo la mente de Hiro viendo a su hermano reír por un comentario de Fred al igual que los demás, esto lo puso algo melancólico, pensar en él hubiera siempre lo dejaba así.
-Chicos iré por… algunas palomitas a la cocina ¿quieren algo? –preguntó Hiro a lo que todos negaron.
El pelinegro caminó por los pasillos de la mansión Lee, le tomo varios intentos llegar a la cocina. Finalmente cuando llegó tomo algunas sodas y puso unas palomitas en el microondas, mientras esperaba recordó que la cita para la prueba de las nano-neuronas era mañana, pero ¿A qué hora? Hiro sacó su celular y marcó a YuziTec.
-"YuziTec Industries ¿en qué podemos ayudarle?" –preguntó la voz de la secretaria de recepción.
-Soy Hiro Hamada, me gustaría hablar con la directora Aiori Yuzika por favor –dijo Hiro meciendo su cabello.
-"Lo comunicó con la secretaria de la directora" –dijo la recepcionista cambiando la llamada de Hiro a otra línea, no timbro ni una vez cuando la secretaria ya había contestado.
-"Hola joven Hamada, me informaron que quiere hablar con la señorita directora" –dijo de forma educada la secretaria.
-Así es, yo… -empezó a explicar Hiro pero la secretaria lo cortó.
-"La señorita Aiori salió temprano de la oficina, tenía asuntos que arreglar, si quiere puede dejarle un mensaje"
-No gracias, me contactaré después –dijo Hiro colgando su celular, después de pensarlo unos segundo volvió a marcar pero ahora al número privado que la directora alguna vez le había dado. Después de un par de timbres la línea fue contestada.
-"Aiori Yuzika ¿quién habla?" –preguntó la voz al otro lado de la línea.
-Hola Aiori, soy yo, Hiro, solo te llamaba para preguntarte algo –dijo el pelinegro escuchando un eco detrás de Aiori-, espero no interrumpir nada, llamé a YuziTec pero dijeron que habías salido temprano.
-"Si, tuve que atender algunos… asuntos" –contestó con voz cálida la presidenta de YuziTec.
-Si veras… -"¿Qué es ese eco?"-, ¿estás en la playa? –preguntó Hiro de repente escuchando la suave risa de Aiori desde el otro lado.
-"No precisamente, mi departamento está cerca de la costa. Siempre me ha gustado el mar" –contestó la ojiazul desde la otra línea.
-Vaya, eso debe ser genial –dijo Hiro riendo un poco.
-"Si, es hermosa la vista del agua, en especial por la noche, la oscuridad le da un toque misterioso" –dijo Aiori con un deje de fascinación y algo más que la mente de Hiro no pudo relacionar.
-¿Te gusta el misterio? –preguntó Hiro.
-"Me fascina, pero más que el misterio mismo me encanta resolverlo, tú debes saber de eso" –contestó Aiori con ese tono de voz que la caracterizaba.
-No sé de qué hablas –dijo Hiro siguiéndole la corriente.
-"Vamos, no seas modesto, ¿qué hay más misterioso que la ciencia misma? Resolver acertijos, solucionar el problema" –dijo Aiori con una ligera risa, era fácil simpatizar con aquella chica.
-Nunca lo había visto así –contestó Hiro.
-"No te preocupes, incluso a los mejores se les van los detalles" –contestó Aiori.
-¿De qué hablas? –preguntó Hiro intrigado por la afirmación que la directora había hecho recibiendo como respuesta una risa.
-"De que, estoy segura, no me hablaste para hablar sobre mis gustos, ¿cierto?"
-Es verdad. Lo que quería preguntar era ¿a qué hora debemos estar Leiko y yo mañana en el hospital?
-"10:00 a.m." –contestó Aiori-, "no lleguen tarde. Hasta mañana Hiro"
Hiro colgó el celular y vio que las palomitas ya estaban listas, mientras las servía en un tazón en su mente repasaba una y otra vez la conversación anterior, había algo detrás de su cabeza, algo que se le estaba escapando, pero al ver que simplemente no podía alcanzarlo lo dejó ir.
-Amigo, tardaste siglos en la cocina –dijo Wasabi cuando vio a Hiro entrar.
-Sí, Gogo ya iba a ir a buscarte –dijo Fred recibiendo un golpe de parte de la pelinegra.
-Es que me perdí un par de veces –dijo Hiro riéndose y sentándose al lado de Gogo.
-Te entiendo viejo, a veces hasta yo me pierdo –dijo Fred tomando algunas de las palomitas del tazón que tenía Hiro aun entre sus manos.
-¿Es enserio? –Preguntó Wasabi viendo como Fred se metía un puño entero de palomitas a la boca.
-Amo Frederick –dijo Heathcliff entrando a la habitación de Fred-, se reporta un posible ataque en el centro de la ciudad. Los canales de la radio que usa la policía hablan de avistamientos de Fujitas en los edificios del centro de la ciudad.
-Gracias Heathcliff –contestó Fred tragándose el puñado de palomitas que estaban en su boca.
-Amigos se acabó el descanso ¡Es hora de ser héroes! –gritó Fred.
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Notas de la Autora: De verdad me gustaría responder a cada uno de sus comentarios, pero son tantos. No puedo creer que aún hayan personas que leen esta historia. GRACIAS de verdad, después de tanto tiempo esos comentarios fueron los que finalmente me convencieron que esta historia merecía un final.
Nos leemos luego, Bye.
