Capítulo siete: Draco
Si quería enviar esa carta a Sirius lo más sencillo era utilizar uno de los búhos de la mansión pero corría el riesgo de que algún mortifago la encontrase. Sabía que esa opción no era la más viable pero todas las otras que se me ocurrían no podían llevarse a cabo ya que seguro que el cuartel de la Orden del Fénix estaba protegido por hechizos que impedían que cualquier tipo de magia proveniente del exterior por lo que ninguno de los hechizos que ella mandara desde allí podría cruzar la barrera.
Empecé a escribir la carta pensando cómo escribirle a Sirius, una de las personas que más me odia, que me ayude a proteger a mi sobrino. Sabía que en poco tiempo Lucius fastidaria alguna misión lo que le acabaría llevando de nuevo a Azkaban por segunda vez consecutiva. Al pasar esto, el puesto de los Malfoy como mortifagos quedaría vacante y el-que-no-debe-ser-nombrado obligaría a Draco a ocupar el puesto que su inútil y descerebrado padre había dejado vacio pues el Señor Tenebroso permitía a muy pocas mujeres en su círculo de mortífagos y no creo que hiciera una excepción por mi hermana por mucha sangre compartida que tengamos.
Cuando acabe de escribir la carta la releí un par de veces. No podía dar ninguna información sobre la localización o quien era ella, aunque esperaba que Sirius supiera aun reconocer mi letra, pues si pillaban la lechuza era mejor que culparan a otra persona en vez de a mí.
Baje despacio las escaleras de mármol. Esperaba no tener cualquier tipo de sorpresa ya que en estos momentos mis nervios estaban de punta y cualquier persona que me sorprendiera o intentara algo raro acabaría teniendo que asistir a su funeral de manera espontánea e imprevista. Cuando llegue a la lechucería pude respirar unos segundos. Había logrado pasar por toda la mansión sin llamar la atención de ninguno de sus habitantes. Pero todavía debía tener cuidado ya que aun estaba en peligro. Vi a Circe en un rincón apartado. Circe había sido la lechuza que había usado para mandar cartas en Hogwarts. Era extremadamente leal y confiable. Tras mi encarcelamiento, Cissy la cuido y la usó para mandar cartas a Draco. Me acerqué a ella y acaricie un poco su lomo mientras le daba la carta.
- Circe debes llevársela a Sirius Black - le dije.
Circe pareció entender lo que le había pedido ya que movió sus alas haciendo que algunas cosas que livianas salieran volando un poco por las aires. Mire hacia el techo viendo los numerosos paneles de cristal. No podía escoger cualquiera de ellos a la ligera. Si escogía uno muy cercano a la casa o que se pudiera ver desde alguna posición seguro interceptarían la lechuza. Pasee por el lugar buscando cual de todos los paneles sería el más adecuado hasta que decidí que uno que estaba en el lado izquierdo y protegido por un gran roble sería la elección más adecuada.
- Wingardium leviosa - murmure mientras apuntaba al broche que sujetaba el panel haciendo que se soltara. Luego volví a murmurar el mismo hechizo esta vez apuntando al panel que se deslizo suavemente hasta quedar apoyada en la armadura exterior.
Me acerque a la lechuza y la apoye sobre mi brazo acercándola al panel abierto.
- Ve, Circe - hablé mientras la veía levantar el vuelo y salir del lugar.
Corrí hacia la puerta y observe como cruzaba las protecciones mágicas de la mansión y salía hacia Londres. Había logrado sacar la carta de la casa sin que nadie advirtiese lo que estaba haciendo.
Ahora solo debía esperar que nadie interceptara la lechuza antes de que llegará a donde sea que estuviese mi primo.
Volví a cerrar el panel y a colocarle el broche en la misma posición en la que lo había encontrado y salí de allí cerrando la puerta de la lechuceria tras de mí.
Camine despacio hacia la casa haciendo parecer que había ido a dar un paseo por el jardín. Si alguien me buscaba era preferible que pensaran que había decidido desaparecer durante unos momentos a que pensaran que había escrito una carta a un miembro de la Orden del Fenix pidiendo ayuda para proteger a Draco de Lord Voldemort.
Al entrar vi que la casa tenía mucho más movimiento que cuándo había salido. Numerosos mortifagos, que habían cogido Malfoy Mannor como casa segura y se quedaban allí, estaban pululando por el pasillo de la planta baja. Entre ellos pude distinguir a Rabastan hablando con Mulciber y la hermana Carrow. Prefería a Rabastan antes que a Rodolphus. Rodolphus siempre fue un lame botas del mejor postor. Coincidí muy poco con él en Hogwarts ya que me llevaba seis años y cuándo yo entre, él estaba en séptimo. Los pocos recuerdos que tengo de Rodolphus mientras estudiaba eran de él persiguiendo a el capitán del equipo de Qidditch de Slytherin y sirviéndole como un perro. Con Rabastan conviví más por la mera razón de que teníamos la misma edad y habíamos ido a parar a la misma casa donde no conocíamos a nadie pues yo era la mayor de mis primos y Rabastan, a pesar de tener a su hermano allí, no conocía a nadie demasiado bien. Eso hizo que nos mantuviéramos juntos hasta que yo forme mi camarilla de amigas y Rabastan la suya con los chicos. Él siempre fue más decidido y un líder nato mientras su hermano solo se dedicaba a asentir y servir. Hubiera preferido casarme con él pero los Lestrange querían casar antes a Rodolphus que a Rabastan.
Sentí como una persona ponía una de sus manos sobre mi hombro izquierdo y, automáticamente, saque mi varita de la manga del vestido y en un rápido movimiento se la coloqué en el cuello a esa persona. Viviendo con mortifagos no era seguro y a mí no me temblaría la mano a la hora de lanzar un imperdonable a cualquier persona Cuándo vi quien era me relaje y retire la varita guardándola de nuevo en la manga de mi vestido.
- Draco - exclame de manera dulce - ¿Necesitas algo querido? - le pregunté mientras lo arrastraba a un rincón lejos de las miradas curiosas del resto. No necesitaba a una pandilla de imbéciles comentando todo lo que hacía y decía cada momento del día.
Draco estaba nervioso, evitaba mirarme a la cara. Entendía que mi reputación no era la más buena pero esperaba que después de haberlo defendido de su padre hubiera visto que no estaba tan loca como todo el mundo decía que estaba. No quería que me temiese porque si lo hacía mi plan para librarle de ser mortifago fracasaría estrepitosamente.
- Madre dice que quiere hacer una cena familiar hoy en la noche - murmuró sin levantar la vista del suelo.
Después de decirme eso empezó a alejarse pero yo agarre su brazo y le volví a meter en el rincón.
- Draco no debes temerme. Aquí dentro soy tu aliada, no permitiré que te hagan daño ni siquiera el inútil de tu padre - le dije mirándole fijamente a los ojos.
Tras eso le solté y le permití irse. Sabía que necesitaba reflexionar sobre lo que le había dicho y por eso le daría tiempo.
Hola chicas:
Primero muchas gracias a todas las que han comentando. Se que llevo un año sin publicar y pido disculpas pero mi inspiración por la universidad se fue al garete.
Bueno como decía en la anterior nota {que eliminare dentro de una semana cuándo publique el siguiente capítulo} seguiré subiendo mínimo una vez a la semana y editaré los capítulos anteriores {el primero ya está editado y subido} y también subiré la historia a Potterfics. Los nuevos {y editados} capítulos tendrán mínimo 1200 palabras cada uno
Me gustaría pediros que me digáis si os gustan más los modelos nuevos o los antiguos a la hora de narrar {de ahora en adelante desde la perspectiva de Bella} o si preferís el anterior.
También como regalo por estrenarse la nueva película de Harry Potter abro un pequeño concurso: Las cinco primeras personas que me respondan correctamente a esta pregunta: ¿Cuál es el significado del nombre de Bellatrix?, tendrán derecho a pedirme 5 preguntas vía mensaje privado con respecto a la historia {pasada, presente o futura} y yo las responderé. Mandadme la respuesta por mensaje privado y en el siguiente capítulo diré las ganadoras
Besos y abrazos.
