Capítulo 5
Cena
Ayudé a mi esposa a bajar del auto, caminamos hacia la entrada de la que una vez fue mi hogar.
-¡Mujer!, es necesario que cargues ese animal, sabes que dentro de las casa de mis padres hay calefacción.
-Es lo que está en boga en cuanto moda de invierno se refiere, cariño.
- Sí pero la temperatura todavía no baja tanto, me da pena verte envuelta en ese enorme abrigo, pareces esquimal.
-Eso lo dices porque a ti te da igual vestirte con cualquier cosa, y ¡para muestra un botón!
-(Aspiré profundamente, la verdad no quería iniciar una pelea)- Presioné el timbre de la puerta principal- Bien dice el dicho que "es mejor tonto callado que hablando".
-Shikamaru… ¡Baka!, otra vez te colocaste mal la corbata.- regañó, Ino.
-¡Ya, mujer!, ¡No me sermonees!
-A ti te podrá valer madre, pero a mí no… me puedo imaginar a toda la comitiva de Suna hablando a tus espaldas, lo que conlleva a que también hablen de mí.
-Mujer no es para tanto, es una simple corbata desarreglada; no creo que estalle una guerra entre ambas aldeas por ese hecho... ¡Auch!, ¿Ahora que dije?
-Será mejor que mantengas el pico cerrado, Shikamaru.
-¿O qué?
-¡Uh!
- ¿Qué si no lo hago, Ino?... ¿Qué?
-¡Shika!- mi mujer me miraba sin creerse aún que le haya retado.
- ¡No pongas esa cara mujer!, el hecho de que te ame y siempre cumpla todos tus malditos caprichos no quiere decir que los vayas soportar toda la vida… ¡Soy tu esposo, no tu pelele!
-¡Vaya!- ¿llegando y ya están discutiendo?- musitó mi padre al abrir la puerta.
-¡S...Su…Suegro!, ¡Que cosas dice!… ¡no estamos discutiendo!
-¡Pues no es lo que me parece!
-¡Claro, que lo estamos, Ino!; ¡no pretendas tapar el sol con un dedo! (1)- interrumpí. – A lo cual recibí una mirada de desaprobación por parte de mi padre y otra de incredulidad de mi mujer.
-Pues si así lo fuese no es el momento ni el lugar para solucionarlos; así que moderen el tono de sus voces y calmen sus humores, la invitada no tarda en llegar.- cortó el tema, papá.
-Ino y yo saludos a mi padre para adentrarnos al pasadizo, pero cuando pasé a su lado, mi padre me tomó del codo para susurrarme al oído… "Más respeto a tu mujer, Shikamaru y respeto al que una vez fue tu hogar".
-¡Disculpa, papá!, pero mi mujer a veces me saca de quicio.
-¿Y cuál mujer no lo hace?-
-Giré mi rostro hacia mi padre, mirándolo con asombro.
-¿Qué, hijo?; ¿Crees que convivir con tu madre ha sido un lecho de rosas?
-En ese preciso momento iba a decir algo pero una voz femenina se escuchó a nuestras espaldas- una voz mandona, una que reconozco desde temprana edad- provocando que ambos nos quedáramos como estatuas de piedra.
-¿Cómo si vivir al lado del tuyo fuese el paraíso terrenal…Shikaku? – terqueó mi madre.
-Mi padre parloteó un poco de incoherencias, estaba petrificado; mientras yo sudaba frío… mi madre es de ese tipo de mujer que con tan solo una mirada fulminante hace temblar tus rodillas.
-¡Lo que sea!- volvió terquear mi madre.- Entren que la invitada de honor está por arribar y no quiero que se lleve un mal concepto de mi familia… si ese fuese el caso ustedes se la verán conmigo.
-Ambos entramos a la casa totalmente mudos, Ino ya se encontraba en la sala de estar y por fin se había quitado ese maldito abrigo que fue el precursor de toda es trifulca.
-¿Y bien?, ¿Cuál de ustedes se dignará explicarme lo sucedido hace un instante?- preguntó mi madre.
-Los tres involucrados no sabíamos que responder, nos mirábamos uno al otro, como esperando intromisión celestial-
-Lo que sucedió mujer es que tu nuera y tu hijo, estaban discutiendo por una bobería.
-¿Por qué no me extraña?
-¡Mi madre y su sarcasmo!- susurré mentalmente.
-Lo que sucede Yoshino sama; es que su hijo desde que salimos de casa viene riñéndome para que me quite mi abrigo de piel.
- ¿Y toda esta odisea se debe a un maldito abrigo?
- He de admitir que de vez en cuando ese sarcasmo innato de mamá me encantaba.- Ino y yo replicábamos excusas como un par de niños tomados infraganti en una travesura.
-¡Shhh!- ¡No quiero escuchar más de ese asuntito!- concluyó mi madre; para luego darle un sermón a mi padre.
- En cuanto a ustedes dos- señalando hacia donde estaba sentada mi mujer y luego hacia mí- o se comportan a la altura de la ocasión o los saco a escobazos, ni Shikaku ni yo vamos a su casa a reñir como un par de perros rabiosos; así que respeten la nuestra, ¿Estamos claros?
-Qué podíamos decir ante tal amenaza, no nos quedaba de otra más que asentir y agachar las orejas como cachorros o la fiera indomable de mi madre nos comería vivos. -¡Hai!, replicamos los tres.
- ¿Y tú por qué respondes, Shikaku?
-¡Solo por si acaso, mujer!
-¡No te hagas el gracioso o ya verás!
-Una vez los ánimos calmos, mi mujer se dirigió al tocador a retocarse el maquillaje, mi madre andaba de aquí para allá dando órdenes y evaluando que todo esté a la perfección; mientras que mi padre y yo salimos a la terraza a conversar cosas de hombres, observar las estrellas titilar y fumarnos un puro (estilo habano). – Mi madre se asomó por la puerta para decirnos que era momento de dirigirnos nuevamente a la sala de estar.
Mi padre y yo dimos unas cuantas caladas más a nuestros puros y proseguimos a adentrarnos a la casa, me senté al lado de mi esposa y ella me apretó la rodilla como señal de disculpa, por mi parte la miré reflejando en mi mirada un acallado… ¡lo siento!, estábamos los cuatro ahí sentados cuando nana Momoki – la ama de llaves-anunció la llagada de los invitados… Un momento… ¿Invitados?... o sea… ¿Dos o más?... ¿no era únicamente la reencarnación de lucifer la homenajeada?
Mi padre tomó del brazo a mi madre, yo hice lo mismo con mi esposa, encaminándolas hacia la puerta principal para darle la bienvenida a la embajadora de la aldea vecina -tal y como lo dictan las normas de etiqueta y protocolo-.
Llegamos a la puerta en el preciso momento que la delegada de Suna abordada el portal de esta- efectivamente, la oriunda de Sunagakure no se encontraba sola, venía tomada del brazo de un hombre; era alto, caucásico, rubio, de ojos azules, sonrisa bobalicona y…
-¡Hola, Señor Shikaku, Sra. Nara, Shikamaru, Ino!- saludó bulliciosamente el Uzumaki.
-¡Sí!, escandaloso como siempre. – terminé mi monologo.
-¡Bienvenida sea a este hogar, Suna hime!- exclamó mi padre tomando delicadamente la mano de la dama para darle un beso en el dorso.
-El honor es mío al invitarme a una velada en su morada, espero no aburrirlos o incomodarlos con mi presencia.
-¡Jamás lo haría, Suna hime!
- Sr. Shikaku; en que habíamos quedado nada de tratos protocolarios, usted puede llamarme simplemente Temari, no se le olvide.
-Sí, lo siento… le pido mis más sinceras disculpas… ¡Temari!
-Así está mejor, Nara sama.
-Permítame presentarle a mi hermosa esposa, la señora Nara Yoshino.
-Un gusto en saludarla, Sra. Yoshino; su esposo no miente en lo de que es hermosa.
-Es usted una dulzura, Suna hime; espero y todo esté a su altura, yo misma me encargué de preparar cada platillo.
-Por favor, llámenme por mi nombre de pila nada de decoros, tampoco debió tomarse tantas molestias.
─ ¿Pero qué cosa dice Princesa?, como dijo mi marido… para nosotros es todo un honor que usted cene en nuestra misma mesa.
─Le prometo que me comeré cada platillo, no dejaré una sobra en el plato.
─Y con ello termino de echarse al bolsillo a mi madre- pensé para mis adentros.
─ ¡Yo también muero de hambre, dattebayo! – haciéndose notar un eludido, Naruto. –Él no necesitó de presentación alguna, mis padres, Ino e incluso Momoki obasan lo conocen desde que tenía dientes de leche y no era su primera vez en mi casa o que comiera hasta hartarse de algún manjar preparado por mi madre- cosa que la hacía muy feliz porque tanto mi padre y yo hasta para eso resultamos problemáticos. ─
─Solo déjeme terminar de introducirla con los acá presentes. ─ interrumpió mi padre─ Esta hermosa joven es mi nuera, Nara Ino. ─Ambas rubias se saludaron de mano─
─ ¡Un placer, Suna hime!
─El gusto es mío, Sra. Nara.
─Me fascina su gabardina, le queda muy bien.
─ ¡Gracias!
─Ella es nuestra ama de llaves…bueno en realidad es otro miembro más en nuestra familia; La Sra. Daisuke Momoki o mejor conocida como nana Momoki.
─ ¡Un gusto, Sra. Daizuke!, se adelantó a presentarse Suna hime.
─ ¡El placer es mío, Mademoiselle!
─ ¡Por favor! ─ girando su cabeza viéndonos a todos─ les pido que guarden los actos protocolarios para otros asuntos, esta noche solo quiero disfrutar de una buena cena al lado de excelente compañía. ─ Eso la incluye a usted, Sra. Daizuke.
─ Pero no es lo correcto, solo soy una simple empleada
─ ¡Por favor, no se menosprecié… su trabajo es igual de digno que cualquier otro!
─ ¡De acuerdo, Suna hime!
─ ¡Perfecto!
─ Y ese fue un "touchdown" (2) por parte de la bruja de arena. ─me repliqué a mí mismo.
─ Pues bien aunque ya ustedes se conocen… acá tenemos de último más no menos importante a mi hijo, Nara Shikamaru.
-¡Bienvenida sea, Suna hime!- le dije y al igual que mi padre le tome su delgada mano y rocé mis labios sobre el dorso de esta y nuevamente esa burbujeante sensación se apoderó de mí.
Aquellas enormes cuencas estaban clavadas en mí, como pretendiendo escudriñarme ─ lo admito esa mujer era dueña de un porte, clase y garbo que muy pocas personas lograban obtener, pero era esa mirada altanera la que la hacía aún más imponente, casi inalcanzable. ─ Los ojos de Ino eran envidiables, rivalizaban con un par de zafiros, pero los del demonio desértico eran cautivantes, verdes como esmeraldas aunque dependiendo de la refracción de la luz mimetizaban a un par de ónices.
─ ¡Es un gusto volverlo a ver, Sr. Nara! ─ acotó Suna hime, sacándome de mis cabalidades.
─ ¡El honor es mío! ─ dije, sembrando con esto tanto discurso. ─ por un ínfimo instante nos quedamos viendo uno al otro sin pestañear como si en ese lugar solo existiéramos únicamente ella y yo.
─ Permítame guardar su abrigo, Suna hime─ interrumpió mi nana.
─ ¡Oh!, es muy amable de su parte.
En cuanto la rubia del país del viento se desprendió de aquella larga y negra gabardina, a mi padre y a mí se nos cayó la baba; mi mujer estaba eclipsada observándola ─supongo que le llamó la atención su indumentaria ─ al igual que a mi madre solo que esta como no se le va nada, levantó con elegancia se rostro, y apretó disimuladamente el brazo de mi padre hasta casi cortarle la circulación.
Mi padre y yo nos miramos de soslayo…ambos estábamos sonrojados, ambos dirigimos nuestras miradas a un mismo objetivo, aquellas exquisitas y torneadas pantorillas. ─ ¡Quién lo diría, a mi viejo todavía se le alegra el ojo ante un buen par de piernas! ─ Por otro lado, Naruto… por más bobo y gay que sea, sabía perfectamente el origen de nuestra inquietud; pero gracias a Kami sama, solo atinó a arquear una de sus cejas y no con una de sus tradicionales tarugadas.
─Mi padre se aclaró la garganta─ Pero que descortés de nuestra parte, hacer esperar a nuestra invitada, por favor Temari sama, concédanos el honor de pasar adelante y tomar asiento.
─ ¡Será un placer!, ¡Con su permiso!
En cuanto la rubia de Suna traspaso el umbral de la puerta del brazo del hiperactivo de Konoha, pasando por en medio de nosotros, dejó una cortina de refrescante y afrodisiaco aroma. ─ Y yo que creía que el azufre era el perfume por excelencia de los demonios.
Mi mujer y mi madre se miraban entre sí como no creyéndose lo sucedido… que toda una diplomática de sangre azul comparta una misma habitación con ellas. ─no me extrañaría si las dos forman un club de fans de la susodicha y la van a vitorear al aeropuerto.
De nueva cuenta mi nana interrumpió para comunicarnos que la cena estaba y lista para ser servida. ─ todos tomamos nuestros puestos como lo demandan las buenas normas en la mesa. ─ Cada rincón del comedor desprendía sofisticación, decorado con fina mantelería y cristalería.
─Me tomé el atrevimiento de indagar un poco sobre sus gustos culinarios.- interrumpió mi madre.
─ Sra. Nara, no se hubiera molestado.
─ ¿Cómo no hacerlo Suna hime?, usted es mi invitada de honor, que tal que hubiera servido calamar o pulpo y sé por fuentes cercanas a usted que aborreces los moluscos.
─De cualquier manera lo hubiera comido, Nara sama.
─ ¡Por compromiso, no por placer! - replicó mi madre.
Por alguna razón todos dirigimos nuestras miradas hacia el rubio hablantín. ─que por el momento se encontraba en silencio absoluto.
─ ¿Qué?, ¿Por qué me miran así? ─ interrogó el interpelado.
─ Este jovencito vende a cualquiera por un tazón de Ramen. ─acotó mi madre en sorna.
─ ¡Esta bien!, ¡lo admito!, te he entregado Temi chan
─ ¿Por un tazón de Ramen?
─ No por cualquier ramen, Temi; el ramen de Yoshino okaa san, es casi tan bueno como el del Ichiraku.
─ ¿Casi? ─ musitó mi madre.
─ ¡No bueno!… ¡sí!… ¡Verá Yoshino okaasan!... ¡Creo que mejor cierro la boca!, ¿no?
Todos los ahí presentes nos reímos ante la ingenuidad del hijo del cuarto Hokage; el resto de la cena pasó entre conversaciones livianas y abundancia de comida, desde el plato de entrada hasta el postre eran acorde al gusto del paladar de la princesa de Suna.
─ ¿Y esta delicia? ─ exclamó la embajadora.
─Es un mousse de castañas con cubierta de chocolate.
─ ¡Mmmm!, ¡Sublime!
─ ¿De verdad le gustó, Suna hime?
─ ¡Por supuesto!... es más… si me lo permite, creo voy a pedirle para llevar.
─ ¡Claro que puede!
─ Esta mujer no sabe en el lío en que se ha metido pronunciando esas palabras ─ acoté mentalmente. ─ mí adorada madre es capaz de engordar hasta una solitaria(3).
Luego nos reunimos en el estudio para pasar un rato ameno, mientras nuestros estómagos trabajaban arduamente en procesar la ingesta calórica al que fueron expuestos.
Las damas parloteaban entre ellas sin cesar ─ escuché a mi mujer comentarle a Suna hime sobre los viveros propiedad de su padre y a esta mencionar que le fascina observar plantas, mi madre de vez en cuando les contaba algunos consejos para mantener las plantas radiantes.
Yo estaba apoyado al piano de cola, sorbiendo mi whisky a las rocas, por ratos oteaba rápidamente a donde estaban sentadas las féminas. ─ Una vez más los dos Nara sucumbimos el cruce y descruce de esas endiabladas extremidades.
─ ¡Psss!... ¡Shikamaru, límpiate acá! – me dijo Naruto, señalándose un lado de su barbilla.
─ ¿Por qué?, ¿Qué tengo?
─ ¡Porque estás salivando! ─ Al menos disimula, te la estás comiendo viva.
─ ¿De dónde sacas semejante estupidez?
─ ¡No sea sínico, Shikamaru!, ¡No te hagas el tonto conmigo!
─ ¿Qué sabes tú de esas cosas?, ¿Ni siquiera te gustan las mujeres?
─ ¿Y debo ser heterosexual para saber de ello?, ¡Por favor!, ¿Con homofobia a estas alturas, no seas anticuado?
─ ¡No soy homofóbico!
─ Sé que no lo eres… solo estás en negación de algo que salta a simple vista.
─ ¡Vuelve a decir alguna de tus estupideces y nos vamos a los golpes!
─ ¡Ja!, y me juzgan de idiota pero creo que el escaso de neuronas es otro, sin ofender al presente.
─ ¡Mendokusai!
─Nunca subestimes el poder de un amigo gay, ¡memorízate eso, genio!
─ Funfurruñé una cuantas palabras mientras bebía aquel licor amaderado; Oteé hacia mi padre quién trataba de disimular la risa pero el incontrolable movimiento de sus hombros lo delataban. ¡Oe, papá! Mejor no digas nada, que si mi madre te sorprende haciéndole ojos a la Princesa, te deja durmiendo con los ciervos.
─ ¿Y ahora la embistes contra mí?, ¿Por qué?, ¿Porque Naruto te ha restregado tus verdades en tu propia cara?, sé más hombre y acepta lo que sea que te hayan dicho de una buena vez.
─ Qué podía decir ante ello, solo quedarme callado, tragarme mi orgullo y hacer mi mejor actuación de tranquilidad para que no se me notara mi enfado─ ¡Todo por culpa de esa maldita mujer!
Mi padre nos sugirió reunirnos con las damas, mi padre se colocó al lado de mi madre, Naruto junto con Temari san y yo obviamente al lado de mi mujer ─ la cual estaba acosando a la extranjera, preguntándole por el nombre del diseñador de su traje, el de sus zapatos hasta el de su estilista─ Comenzamos a hablar sobre temas un poco más serios, como política, economía y las conciliaciones por tratar a beneficio de ambas aldeas.
─ ¡Sí!, esa ley se promulgó hace buen tiempo pero no dio frutos ─ acotó Shikaku.
─ Sería importante sacarla a la palestra nuevamente, tal vez ahora pueda llegarse a un veredicto. ─ replicó Temari.
─ Esa ley se hubiera logrado de no ser por el boicot en manos de Sunagakure durante esa época. ─ musité.
Todos los ahí reunidos enmudecieron cuando acabé de expresar mi opinión; mis padres, mi mujer y mi amigo me miraban como si no creyesen que yo haya dicho eso.
─ ¿Disculpa?─ interrogó la embajadora.
─ ¿Acaso no es verdad?─ repliqué.
─ Creo que nada bueno saldría de traer tan aberrante hecho a colisión
─ No acepta el hecho que durante tal barbarie, murieron cientos de inocentes aldeanos de mi pueblo en manos del suyo, por cierto fue durante el gobierno del cuarto Kazekage o mejor dicho… ¡Su padre!
─ Los ojos de la diplomática flameaban odio por doquier. ─ Le recuerdo que Konohagure no es específicamente un estuche de monerías… ¿A cuántos pueblos de campesinos saquearon, desterraron y devastaron para expandir sus fronteras?
─ Acepto que mi aldea ha estado en medio de rencillas pero no son comparadas con el genocidio que causó su pueblo.
─ ¿Por qué Sr. Nara?; ¿solo sus coterráneos valen la pena? ─ ¿Qué me dice de la campaña del gobierno del segundo Hokage? ─ acotó Temari.
─ ¡Ese hecho no viene al caso! ─ exclamé.
─ ¡Sí!... tiene razón no debo inmiscuirme en asuntos de su estado, pero me gana la curiosidad… ¿fue una guerra civil, cierto?, al menos en mi pueblo no hemos tenido alguna y eso que somos un aterro de incultos y salvajes.
El fuego cruzado entre los dos parecía no tener fin, fue entonces que mi padre interrumpió nuestra querella con una elocuencia digna de él.
─Creo que mejor nos vamos ─ le propuso Suna hime a su acompañante.
─ ¡Vamos Tema chan!, quiero llevarte a la heladería de la que te venía contando.
─ Naruto… ¿Tienes hambre aun?
─ Una nieve de choco menta nunca está de más.
─ La verdad es que también se me antoja un mantecado de pistacho.
─ ¡No se diga más!... Iré por tu abrigo.
Mi familia y yo salimos a despedir a los invitados. Yo estaba con mi moral por el suelo, en que momento perdí mi raciocinio ─esa mujer tiene el don de sacarme la piedra en un santiamén.
─Le ruego me disculpe por el altercado allá dentro─ le dije.
─ ¿Altercado?, ¿En qué momento hubo uno que no me di por enterada? ─ interrogó hábilmente y con sarcasmo, Temari.
─ ¿Estamos bien?─ Extendí mi mano como ofrenda de paz sin embargo, pero la egocéntrica dama de ojos verdes no me la estrechó.
─ ¡Buenas noches, Sr. Nara! ─ dijo, la princesa de Suna. ─ prosiguió a despedirse cariñosamente de mis padres y mi esposa ─ Espero hayan tenido una agradable velada tal y como yo disfrute de su compañía ─ mencionó.
Naruto la ayudo a subir al coche abanderado con la comitiva de Suna. Temari movía sus manos a manera de despedida mostrando una gran sonrisa, sonrisa que una vez que ella puso sus ojos sobre mí se extinguió. ─Naruto vociferó unas cuantas palabras de cortesía, para rodear el coche hasta el lado del conductor, lo encendió y se marcharon.
Cuando giré mis pies para adentrarme a la casa, mi padre me tomó por las solapas de mi camisa con gran fuerza.
─ ¿Cómo arruines el tratado de paz entre ambas aldeas pateare tu inmaculado culo hasta tu tumba?
─ ¡Suegro, cálmese! ─ exclamó Ino.
─ ¡Y si no lo hace tu padre lo haré yo!─ agregó mi madre.
─ ¡Tranquilos, eso no va pasar!, fue un pequeño percance, ambos queremos lo mejor para nuestros pueblos.
─ ¡Por tu bien espero que sea así o te aseguro que Ino enviudará muy joven! ─ riñó mi padre.
─ ¡Hai! ─ susurré tragando saliva costosamente─ Mi madre encendía rápidamente como la pólvora, en cambio papá era una persona muy ecuánime pero cuando el líder del Clan Nara se enojaba era como despertar al mismísimo Satanás.
Mi madre se fue a la cocina a preparar un poco de Té antes de que Ino y yo nos marcháramos, mi esposa la ayudó a colocar las tazas para servirlo; luego se inició una pequeña tertulia.
- A mí me pareció una joven bonita, inteligente y amable
-Pero que cosas dices padre a esa mujer la escupió el infierno a la tierra porque ni allá se la soportaban
-Shikamaru más respeto… compórtate como un adulto, recuerda que es la representante oficial de la aldea de Suna, nuestra aldea vecina y futura aliada de negocios comerciales.
-Cielo… ¿porque te cae tan mal la Princesa de Suna? – preguntaba Ino
-Porque es una arrogante, egocéntrica y escandalosa que de "Princesa" solo tiene el título.
-Basta! Shikamaru ahora eres el consejero del Hokage y fungirás como tiene que ser así que ten más cuidadoso con el trato hacia ella.
Yoshino, tan solo permaneció callada analizando cada palabra de su retoño, sabía que detrás de ese odio hacia la mujer de Suna se escondía otro sentimiento… pero ¿Cuál?... ¿acaso?... no ni hablar- pensó ella, ─ aunque su instinto de madre escasa vez se equivocaba.
-¡Esto me huele mal!- susurraba Yoshino ensimismada-
-¿Qué huele mal, mujer?
-¿eh?
-Te pregunté qué, ¿Qué huele mal?─ mencionó Shikaku.
-Y cómo voy a saberlo, a mí no me huele a nada
-Pero acabas de decir que algo te huele mal
-¿Yo?
-Mujer ya estas senil y eso que eres menor que yo
-Vuelve a decir eso Shikaku y te muelo a golpes.
- ¡Mendokusai!
-Además, señor padre de la vagancia…yo me entiendo… una madre sabe de estas cosas….
-(Shikaku levantó su ceja izquierda)- Refunfuñando…
-¿Dijiste algo, Shikaku?
-¡Nada, cariño!
-¡Eso pensé!
Ino y yo nos despedimos de mis padres… pronto me encontraba conduciendo mi auto rumbo a mi casa, manejaba en silencio, mi señora iba haciendo trompas y sin dirigirme una palabra. La vi sacar su móvil de su bolsillo, marcando rápidamente un número.
-¡Aló!, ¿Sakura?- preguntó mi mujer.
-¡Hora del cotilleo!- pensé
-Sí ya acabó la cena
-….
-Sí estuvo de maravilla.
-….
-No lo voy a negar, Suna hime es una mujer hermosa e inteligente, incluso revolcó al vago del Nara en una discusión que tuvieron.
-¡Mendokusai!- refunfuñé…. ¡Ay!- recibiendo un pellizco por parte de mi esposa.
-No te imaginas como iba vestida, esa mujer debe gastar un dineral en su vestimenta.
-….
-Llevaba un vestido color terracota de falda estilo lápiz hasta sus rodillas, con un delgado cinturón dorado por debajo del busto- ¡Ese traje debe costar un ojo de la cara! Pero lo que acaparó aún más mi mirada fueron sus zapatos… ¡Kami sama! muero por tener todo su outfit.
-Me espera un recorrido laaargo, escuchando el chismorroteo entre mi esposa y su mejor amiga. Para peores males con cada descripción que daba mi señora sobre la princesa de Suna, mi amigo del polo sur comenzaba a despertarse.
─ En definitiva no fue mi noche, he discutido con mis padres, mi mujer está que no la calienta ni el sol, lo que conlleva a que me va bien si me deja dormir en la misma cama─ del jugueteo para adultos, ¿hoy?, ¡ni hablar!─ mi humor está de perros; y eso señoras y señoras para alguien que evita los embrollos a toda costa es mucho decir. Todo por culpa de un pinche abrigo y de la zorra árida… ─ esa maldita femme fatal que vino a distorsionar mi aura de paz y tranquilidad… ─ ¡Súcubo! Eso es lo que era esa mujer… ¡un maldito súcubo! (4)
Sí incluso el genio de Konoha puede convertirse en un perfecto imbécil cuando le toca admitir que están floreciendo nuevos sentimientos en su corazón.
Sí, ¡lo sé!... se me paso un poquititito la mano con este capítulo; me quedó extra largo pero aun así me gustó, situación que espero también les suceda a ustedes. Una vez más… infinitas gracias por el apoyo brindado, por sus buenas vibras y comentarios…. ¡Arigato!
Con respecto a la homosexualidad de Naruto y Sasuke en este fic no lo hago como mofa, todo lo contrario aun siendo heterosexual apoyo totalmente el derecho amar sin prejuicio alguno.
(1) Refrán utilizado en mi país, (desconozco si también en el resto de países latinoamericanos) hace mención a que algo grave no se puede ocultar o evadir.
(2) Anotación que otorga grandes ventajas en el futbol Americano.
(3) Taenia solium o comúnmente llamada "solitaria", es un parasito muy delgado que vivo en los intestino y absorbe todos los nutrientes de la comida, ocasionando que la persona no lo absorba dichos nutrientes y tenga delgadez extrema.
(4) Demonio con apariencia femenina, que tienta a los hombres y mantiene relaciones sexuales con ellos.
Recomendación: "Lo que el amor nos depara" de Rukiamk, excelente fic en proceso… ¡Vamos, mujer! Actualiza pronto.
