Capítulo 7

Zapato roto

Edificio Hokage

9:30 am

Aceptar esa proposición, podría ser contraproducente, Hokage sama.

¡Rokudaime, está bien! —replicó el peli plateado.

¿Y por qué podría ser contraproducente según usted señor consejero? —agregó la embajadora de Suna.

Dentro de la sala de reuniones del edificio Hokage, se llevaba a cabo un debate cuyo objetivo era afinar detalles acerca de la firma que avalará la construcción de una autopista que atravesará la frontera entre Konoha y Suna.

Porque al utilizar una única cuenta bancaria para que ambos gobiernos depositen dinero para sufragar el costo de infraestructura y demás gastos de la obra puede acarrear un desfase en el balance general.

¡Para eso existen los estados de cuenta!, se puede pedir al banco que dicho estado sea del conocimiento de ambos gobiernos. —¿No lo cree?

También está el hecho que ni Konoha ni Suna cuentan con el suficiente dinero para solventar un gasto de tal magnitud. —Estamos hablando de una inversión demasiado cuantiosa que perjudicará las arcas monetarias de las dos aldeas, a menos que, Suna sea tan poderosa económicamente.

Se puede pedir un préstamo al Banco Internacional y esta deuda ser absorbida por las ambas partes.

¿Y aumentar la deuda externa?

La comisión a favor de la confraternidad entre aldeas, permaneció en silencio, todos, excepto aquel revoltoso par de abogados de la hoja y la arena.

¿Entonces que propone consejero Nara? —intervino Shikaku.

Propongo que cada aldea se haga cargo del gasto acorde a su zona limítrofe.

Se supone que este proyecto es para hacer un borrón y cuenta nueva, de viejas rencillas políticas, incluso llevará como nombre autopista "La Amistad", sería irónico e ilógico que las partes involucradas inviten a la ciudadanía a celebrar la paz mientras los gobiernos a duras penas se toleren. —refutó la embajadora.

No estoy haciendo un llamado a romper el pacto de concordia, todo lo contrario, pretendo evitar desavenencias que puedan llegar a un conflicto armado.

Con el respeto que se merece consejero Nara, —medió el Hokage— me parece que está anticipando situaciones que no vienen al caso; concuerdo con la embajadora, si pretendemos abogar por una buena relación entre aldeas vecinas, los poderes gubernamentales de ambas deben ser los primeros en llevar la batuta, —¡Ser aliados no mercenarios!

Soy el primero a favor de mejorar la comunicación entre nuestros pueblos y nada mejor que fundar una autopista a cuatro carriles, pero sabemos perfectamente que el dinero ha sido el precursor de muchas desgracias.

¡El tratado de paz ya es un hecho, no una utopía, señor! —sentenció la embajadora. —Tampoco podemos dejar de lado la relación costo - beneficio, que puede traer consigo la apertura de esta vena vial, por ejemplo, podemos exponerles a las empresas transnacionales bajarles los impuestos, si donan una buena suma de dinero para la causa.

Lo que reduce los aranceles de sus productos. —acotó Kakashi.

Y un alza en las ventas. —replicó Naruto.

Esto a su vez atraerá a la clientela sobre la oferta y la demanda. —agregó Shikaku.

Sin omitir que puede influir positivamente al sector turístico tanto de Suna como de Konoha. —mencionó Shikamaru.

Además de captar inversión extranjera, así como, el desarrollo de importación y exportación de enseres. — de nueva cuenta opinó el Rokudaime Hokage.

¡Exacto! —saboreó la frase pronunciada por su boca la embajadora, con una ceja levantada y cruzando sus brazos bajo sus pechos. —«un acallado canto de victoria.»

Todas estás aristas ya usted las había analizado, ¿cierto, Srta. Sabaku no? —interrumpió el mayor de los Nara.

He de admitir que sí, estimado Sr. Nara. Mis hermanos y yo junto con el ministerio de comercio exterior y el de obras públicas de mi aldea, hemos estado considerando los pro y contras que con lleva la realización de esta carretera.

Todos se miraron entre sí, lo sugerido por la hermana del Kazekage llamó la atención de los presentes., incluso la del joven estratega de Konoha que solo atinó a quedársele viendo con su muy ya reconocido rostro impasible.

Tiene usted un vasto conocimiento en el ámbito comercial, mi estimada dama; y es lógico siendo usted y sus hermanos los herederos de un imperio como lo es "Sabaku no & co." —comentó Shikaku.

No me considero una erudita en el área comercial, lo mío son las leyes y todo lo referente a los litigios, no obstante, me gusta estar atenta de los negocios de mi familia, mi padre nos enseñó desde pequeños todo acerca ellos.

¡En cuanto al tema del petróleo, embajadora…! —interrumpió el sexto Hokage, la plática entre el líder del clan Nara y la embajadora.

¡Temari!, así como a usted, no me gusta que mis colegas me llamen por apelativos, señor Kakashi.

¡De acuerdo… Temari! —. Será posible pactar una nueva reunión con usted, pero esta vez no es para discutir sobre la autopista, es más bien para intentar persuadir a Sabaku no & co. en inyectar capital en Konoha.

¡No veo problema en ello!, soy la embajadora de Suna ante Konoha, trabajamos en el mismo edificio, mi oficina está a unos cuantos pasos de la suya, aunque me intriga saber el tema que iremos a conversar.

¡Verá embajadora!, como ya es de su conocimiento, los precios de la gasolina cada vez van en aumento y quizás si tratamos directamente con el mayor proveedor de petróleo de las cinco grandes naciones, que precisamente es su familia, lleguemos a un acuerdo beneficioso para ambas partes.

¡Oh, ya veo! —. Sin embargo, Sr. Hatake usted también ha mencionado algo acerca de inyectar capital en esta aldea, ¿a qué se refiere con ello?

A que Konoha cuenta con buena cantidad de insumos utilizados para convertir el petróleo en gasolina, si consideran invertir aquí, habrá un aumento en la cartera laboral.

Le anticipo que la compañía, primero haría un estudio de factibilidad.

¡Entendible! —musitó Shikamaru. —quién estaba atento a la conversación entre el líder de su aldea y la despampanante rubia de Suna. —¡Disculpen mi intromisión!, pero debo acotar que, si se llega a buen puerto con lo propuesto por el Hokage, la más beneficiada será Sabaku no & co.

¡Explíquese! —mencionó la rubia encarando a Shikamaru.

No es un secreto que la compañía de su familia, tiene su propia refinería en su aldea natal, la cual provee de empleo a cientos de pobladores, y que, debido a la alta demanda de los combustibles, necesitan expandir sus horizontes. Konoha sería un excelente lugar para crear un tipo de sucursal, ustedes nos brindan la materia prima y nosotros nos encargaríamos de la elaboración de productos a base de esto.

Entonces lo que plantea es crear un tipo de "sociedad", donde nosotros aportamos el petróleo en crudo mientras la aldea de la hoja hace el proceso de refinación, ¿o me equivoco?

¡Está usted en lo correcto! —sentenció el actual consejero.

¿Y en Konoha tienen conocimiento del manejo del petróleo?

La mano de obra de nuestra aldea es reconocida por ser muy capaz, además de barata.

En Sabaku no & co, no llamamos a nuestros empleados como "obreros" sino "colaboradores", es decir, que consideramos de vital importancia que estos se sientan bien acogidos, sin ellos la compañía no tendría el prestigio con el que cuenta hoy en día.

¡Disculpe si la ofendí!

¡A mí no me ofende quién no me supera! — en cuanto la mujer terminó de hablar hubo un minuto de silencio, mientras las restantes ahí reunidos pensaban en sincronía que ya se habían tardado en pelear.

«¡Caf!»—simuló toser Kakashi atrayendo con esto la atención de los dos pugilistas ante él. —Lo que Shikamaru quiere decir es que en Konoha también velamos por el bienestar de nuestra ciudadanía, sabemos de la misión y visión de su compañía y es por ello que deseamos que sopesen nuestra oferta.

La oji verde permaneció atenta, escuchando lo planteado por el Rokudaime —¿Tienen garantías sociales accesibles a toda la sociedad?

¡En efecto Suna hime! —dijo de mala gana el Nara.

¿Han considerado que los operarios deberán capacitarse previamente sobre todo lo relativo a prácticas de manejo del petróleo y sus derivados, así como salud ocupacional, entre otros?

¡No nos subestime embajadora!, dijo el Hokage en sorna para alivianar el entorno. — Cada punto que usted mencionó ha sido pre-analizados por nuestro consejero.

La oriunda de Suna, colocó si aguamarina mirada hacia el susodicho. —Admito que su ofrecimiento es sumamente tentador, aunque le recuerdo que la compañía no es solo mía, así que antes de llegar algún termino, debo tomar en cuenta la opinión tanto de mis hermanos cómo de los accionistas.

¡Entiendo perfectamente! —intervino Kakashi—. Es sólo que llevo tiempo dándole vueltas a esta idea en mi cabeza, buscando el momento adecuado para dársela a conocer.

Le parece verificar nuestras agendas y así ponernos de acuerdo para una reunión más formal, incluso podríamos hacer un video conferencia con mis hermanos y algunos de los accionistas mayoritarios, así usted mismo expondría el caso.

«¡Guapa e inteligente…, combinación altamente peligrosa!» — caviló Shikamaru, quién solapadamente admiró la mente analítica de la embajadora de Suna.

Eso sería estupendo Srta. Sabaku no.

¡Veré que puedo hacer, Sr. Hatake!

¡Bueno creo que es todo!... ¿Señora Matsumoto?, —preguntó el sexto por la recatada mujer sentada en el escritorio ubicado en una esquina y quien funge como secretaria en jefe de la oficina, distinguida por su absoluto mutismo y profesionalismo — ¿Logró transcribir todo lo acontecido en la reunión?

¡Así es Hokage sama!, todo quedó escrito en el libro de actas.

El interpelado arrugó disimuladamente el ceño, era de conocimiento público que el Rokudaime, odia que utilicen apelativos de decoro con él. — pues bien, no me queda nada más que desearles un buen día… ¡se levanta la moción! —concluyó Hatake.

La primera fémina en salir de la junta fue la secretaria, entre tanto, la escultural extranjera, tomó su bolígrafo personalizado, su agenda y unas carpetas antes de tomar rumbo a la salida; no sin antes despedirse, estrechándoles la mano a cada hombre.

Lo que la embajadora no percató fue que cuando hizo amago de levantarse de su silla, los caballeros ahí presentes permanecieron quietos en sus lugares, —y no precisamente por respetar las reglas de etiqueta y protocolo —sino para tener un mejor panorama de aquel magnífico descruce de sus torneadas piernas.

La Sabaku no, salió de la sala acompañada de Naruto, el cual, se adelantó para abrir la puerta del despacho y permitir que la bella mujer saliera antes que él. Segundos más tarde, el rubio asomó su cabeza hacia el interior de la sala para decir—: "La próxima vez disimulen un poco más, que sólo les faltó aullar como lobos".

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La embajadora pasó toda la tarde fuera de su oficina, su agenda estaba cargada de actos protocolarios a los que no podía faltar, una vez finalizado su acto de presencia en los diferentes eventos, Naruto la llevó a almorzar a uno de los restaurantes más gourmet de la ciudad.

¡Kami, Naruto!, Te juro que no siento mis pies —exclamó la rubia, quitándose su calzado para masajear sus pies.

¡Pues quítate los zapatos!

¡Ya lo hice!

¡En verdad no entiendo a las mujeres! —¿Acaso son masoquistas?, ¡Cómo le hacen para aguantar esos instrumentos de tortura?

No son instrumentos de tortura… son stilettos, y nos sirven para lucir más altas, aparte de estilizar nuestra figura. —refutó Temari.

¿Stilletos?

Zapatos de tacón, ¡tonto!

¡Lo ves!, hasta su nombre es difícil.

Para peores males mientras el mejor amigo del Kazekage esperaba a que el semáforo estuviera en verde, la hermana del líder de la aldea de la arena, giró su rostro por la ventana del pasajero, logrando otear algo que la volvió loca de inmediato.

Gira a la derecha y espérame un momento.

¿Qué?, pero aquí no hay vía.

Pues me bajaré rápidamente.

¡Estás loca! —¿Qué necesitas hacer que te urge tanto?

¡Sólo llévame al local de la esquina anterior!

¡De acuerdo, no es para que grites!

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El siempre gentil Uzumaki, hizo lo que la rubia mandona le exigió.

Me estás tomando el pelo, ¿cierto, Temari?

Párate frente a ellos y dime si no son hermosos.

Soy homosexual, pero del tipo alfa, no de los que se creen mujer —. ¡Me pierdes con las cosas de chicas!

¡Vamos… dilo!

Bueno, bueno… sí... ¡son lindos y se te ven muy bien!

Eso quería escuchar—¡Joven... me los llevo!

La rubia arrastró al otro rubio hasta la caja para pagar su nueva adquisición.

¡Me cae que tienes ojos de águila, Temi!

Yo sólo giré mi rostro y fue amor a primera vista… además se veían tan solitos en el escaparate.

¡Disculpen! — interrumpió la vendedora—, son $500.

¿Aceptan Ninja express?

¡Sí, señorita!

¡Perfecto, tenga!

¿Piensas gastar ese dineral por un par de zapatos?

Son de diseñador, aparte que no tengo zapatillas en ese color.

¿Y los que llevas puestos? —Porque o soy daltónico o el par que llevas puestos son más azules que un pitufo.

Sí, ambos son azules, la diferencia es que el calzado que ando es azul marino y los que acabo de comprar son azul Santorini.

¡Siguen siendo azules!

¡En distinta degradación del color!

¡No continuaré discutiendo contigo por esa ñoñada!

Ya que estamos acá, deberías aprovechar y comprarte unos.

A diferencia de ti, me conformo con unos cuantos pares—. Sin embargo, he visto una corbata que me ha gustado y la ceremonia benéfica anual está cerca.

Vamos a verla y te daré mi opinión.

El escandaloso chico después de decir que no compraría nada, salió de la tienda con la corbata escogida por Temari y su refinado gusto, y otra más para su amado peli negro.

Nuevamente hicieron fila en la caja, cuando llegó el turno de Naruto, él sacó un viejo y conocido monedero que a la embajadora casi le da un colapso.

¿No puedo creer que aún conserves tu monedero de sapito?

¿Qué tiene de malo?, fue un obsequio de Iruka sensei.

¡Ya madura, Naruto!

Los dos salieron con sus bolsas de compra, los colocaron en el portaequipaje, subieron al coche rumbo al exclusivo hotel donde se hospeda la dama.

¡Oye, Temi!, ¿Qué harás por la noche?

Me iré directo a mi habitación, tomaré una relajante ducha con sales minerales, luego me pondré ropa y zapatillas deportivas para aprovechar el gimnasio del hotel por al menos un par de horas. — ¿o acaso tienes planeado secuestrarme?

¡De hecho no!, en realidad quería implorarte que hicieras algo por mí.

¿Qué te acompañe a elegir un regalo para Sasuke?

¡No!, más bien es… ¿No te apetece hacerme una ternera al vino tinto?

¡Tú y tu maldita adicción por la comida!

¡Quién te manda hacerla tan bien!

¡Soy inmune a tus halagos, Uzumaki! — ¿Lo sabes?

¡Anda, Temi no seas cruel!

¡Está bien!, pero con dos condiciones.

¡Las que sean!

La primera que me dejes al menos tomar un buen baño y la segunda… tu compraras la carne y no cualquier corte, debe ser uno ni tan magro ni tan grasoso.

¡Dalo por hecho!

A veces me pregunto si mi padre, en uno de sus tantos viajes acá, no se habrá liado con tu madre y te hiciera de regalito.

De no ser porque soy la viva estampa del yondaime, también tendría mis dudas.

¿Sasuke todavía está de misión?

¡Sí! —exclamó el rubio con melancolía mientras giraba el maniobro por una avenida.

¿Lo extrañas?

¡Claro que no!, el teme del Uchiha cuando está en el dúplex, me saca de quicio con su amargura, con decirte que hay ocasiones en que me dan ganas de patearle su blanco culo.

Resumiendo… ¿Te mueres por volverlo a ver?

Cuando te lo propones eres bien fastidiosa, Temi.

Vuelve a llamarme fastidiosa y puedes ir dándote una idea por donde te voy a meter la ternera. —Además, no es mi culpa que no puedas admitir tus sentimientos.

¿Y mira quién lo dice?

¡Perdóname, cariño!, pero no tengo problema alguno en decir que amo a mi novio.

¿Me escuchaste mencionar a Akasuna?

Pues hasta donde lo sé, él es mi pareja.

Pero yo no me refería a él, sino más bien a la cara larga del Nara.

¡Ay no!... ¡no, no y no…! — ¿De dónde sacas que esté interesadas por semejante subnormal?

No sé qué se traen ustedes dos, pero no tienen otra cosa que sentir la presencia del otro para iniciar una pelea.

¡Lo ves! — has reconocido que no nos soportamos, además él es un hombre casado y yo no me meto con hombres comprometidos.

¡Es que es raro…! —Shikamaru y yo hemos sido compañeros y amigos desde la escuela y nunca en toda mi vida le he visto ánimos que no sea para dormir o mirar las nubes, siempre ha sido un vago sin remedio, con decirte que ni Ino lo ha logrado cambiar o salir de sus casillas cómo tú lo logras en un santiamén, hasta se pone a la defensiva.

Porque simplemente repelamos como un par de cables a punto de hacer corto circuito— ¡Que va! No soy mujer de estar al lado de un hombre apaciguado, mi tipo de hombre es más varonil, macho… pero no machista.

¿Así que eres del tipo de mujer que le gusta los azotes y que la encadenen a la cama?

Temari comenzó a darle manotazos por el ante brazo al Kyubi (como es apodado), estaba furiosa y avergonzada con la cara totalmente sonrojada. —¡No hablaré contigo sobre mis secretos de alcoba, Naruto!

¡Pues qué pena!

Hagamos un trato, yo te cuento mis intimidades y tú me dices como es Sasuke entre las sábanas —. ¿Te parece?

¡¿Eh?! —¡Eso jamás!

La primogénita del difunto Kazekage, salió del coche con la elegancia de una cortesana, sacó las bolsas del maletero y regresó para despedirse de su alocado amigo.

Entonces te veré en un par de horas

Qué no se te olvide ir por la ternera.

Saliendo de aquí, voy directo a la carnicería.

¡Bien, hasta luego!

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¡Salud! —brindaron los rubios al unísono.

Sólo a ti te queda la ternera así de deliciosa… ¡de veras! —acotó Naruto sorbiendo un poco de vino y recostando su espalda el respaldar de la silla, sacando su inexistente abdomen.

¡Más te vale decir eso! —soltó una sonriente y medio chispeada Temari. —¿Te parece si salimos a la terraza?

La semi embriagada dupla caminó rumbo a la pequeña terraza con vista a la ciudad, el Penthouse situado en el último piso, pertenece a los hermanos Sabaku no, quienes eran parte del consorcio dueño del hotel más exclusivo de Konoha.

¡Te lo juro…! Una vez intenté hacerle este platillo al teme y por hacerme el romántico sufrí una quemadura de segundo grado.

¡Lo amas!, ¿cierto?

¡¿Tanto se me nota?!— ¿Sabes?, ha sido difícil para los dos aceptar nuestra orientación sexual, quizás más para él—. Al menos yo tuve el apoyo incondicional de mis padres, pero el viejo Fugaku, es de la vieja escuela, y tras de todo le añades un hermano mayor catalogado por tu familia, tu clan y por la aldea entera como perfecto, era como luchar contra un Titán. —; "como echarle sal a una herida"—.

¿No fue que en tu adolescencia habías tenido una novia?

¡Sí, Hinata! —, fue ella quién me alentó a salirme del clóset—. ¡La amo!, pero es un amor fraternal, ella es un ser puro, sin un ápice de maldad en su corazón, no le debió ser fácil aceptar que el chico que amaba tenía otras inclinaciones, aun así, fue capaz de dejarme ir.

¡Eso dice mucho de cuán noble es!

¡Es un ángel! —. Sasuke también tenía su pareja, sólo que ella no lo tomó bien… ¿Y cómo hacerlo?, si el amor de su vida le era infiel con su mejor amigo.

Temari, sólo atinó abrir desmesuradamente sus verdes ojos y formar una "O" con su boca.

Creo que eso es algo que Sasuke y yo nunca podremos perdonarnos, dios sabe cuánto luchamos contra nuestros sentimientos, incluso pusimos tierra de por medio, por la simple razón de no herir a terceros, nos estábamos lastimando a nosotros mismos, pero el amor fue más fuerte y cuando él regresó del intercambio no pudimos seguir nadando contra corriente—. ¿Y tú? —, ¿Supongo que extrañas a Akasuna?

¡Por supuesto!

Ya decía yo, que tenías corazón de piedra, pero no de titanio.

¡No empieces, Naruto!

Es duro no poder ver a tu pareja por tanto tiempo, ¿verdad, Temi?

¡Lo es… claro que lo es!, pero entiendo su trabajo, y cuán importante es para él, lo riesgoso que es—. Debo ser fuerte por él, que sienta al llegar a casa… paz, tranquilidad y comprensión, él está sacrificando su tiempo, arriesga su vida por el bienestar de su aldea.

¿Y qué hay del Nara?

¡Vuelve la mula al trigo! —Ya hablamos de eso… ese hombre es casado y los casados están vedados, además yo tengo una relación estable con mi novio desde hace cuatro años. —(hipó la rubia)

Admitiré que Shikamaru no está de mal ver.

¡Si te escucha el Uchiha te patea!

¡Con lo celoso que es creo que sí!

Pues concuerdo con que el idiota del Nara, no es feo...es un desgarbado, que tiene su agrado—¿Escuchaste?, hasta me salió en rima.

Estás desperdiciando tu talento poetiza.

¡Vete al carajo!

El sonido de entrada de mensaje, proveniente del móvil de Temari, rompió con la quietud nocturna. —¡Mira!, mi chico me envió un mensaje deseándome las buenas noches.

¡Mierda!, porque Sasuke no es así…

Porque hombres como mi Akasuna, no caen de los árboles. —¡Yo también te amo, buenas noches…! —contestó vociferando la rubia en un mensaje de voz—. (volvió a hipar)— ¡Ven Narutín!, tomémonos unas selfies y se las enviamos a Gaara-kun.

¡Cielos Temi, se nos acabó la cuarta botella!

¡Y ya no tengo más!

Una vez más el móvil de la embajadora sonó, anunciando dos mensajes entrantes—. El primero era un mensaje de voz que rezaba así—: "Pequeña, ve a dormir, te escucho un poco indispuesta… todo está bien por acá, pronto estaré contigo… ¡cuídate!"

El segundo fue enviado por Gaara y no era tan agradable—: "¡Con un demonio par de borrachos…miren la hora que es!, Temari… ten juicio y no vayas a salir en ese estado, recuerda tu estatus de embajadora y que mañana tienes que ir a visitar a unos emigrantes de nuestra aldea".

¡Ay carajo, lo había olvidado!

¿Me dejas dormir aquí? —preguntó Naruto —puedo dormir en el sillón grande, es que estoy demasiado ebrio como para tomar el volante.

En eso tienes razón, no es prudente—. ¡Ven, dormirás en la cama conmigo!, pero mucho cuidadito con tocar lo que no debes.

Es más peligroso que termine usando tus camisolas, a que intente sobrepasarme contigo.

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Ciudadela Taka

9:30 am

Era la hora de hacer la gira por la pequeña ciudadela de bajos recursos, pero la invitada especial estaba atrasada, una docena de niños sostenían banderines en sus manos, estaban colocados a cada lado de la calle por donde la embajadora de la que alguna vez fue su aldea natal iba a transcurrir.

El Hokage, su consejero y Kiba, quién ese día fungía como guarda espaldas de la ausente diplomática, conversaban entre ellos, mientras Shino Aburame, marcaba sin cesar el teléfono del Uzumaki.

¡Mendokusai!, ¿Acaso esta mujer se tomó el día libre? —cuestionaba con aburrimiento y enfado el Nara.

Actitud rara en ella, siempre es estrictamente puntual. —la disculpó Kakashi.

Los pobladores comenzaron vitorear la entrada de un lujoso auto abanderado, que venía a toda velocidad, parqueó al frente de la comitiva, y un rubio vestido de traje sastre, salió disparado a abrir la puerta de pasajeros.

De esta parte salió una dama de indiscutible presencia, que para desgracia de los caballeros decidió utilizar unos pantalones blancos de corte ejecutivo y no sus sensuales faldas—. La mujer en cuestión, es de altura promedio, pero ese día lucía un calzado azul y alto, que le agregó más de diez centímetros. Su cabello rubio opaco caía hasta rozar sus hombros, y el blazer amarillo mostaza, contrastaba con la blusa acorde a sus zapatos.

Siento la demora, pero el embotellamiento vehicular en la autopista era todo un caos. —se excusó la mujer, que al igual que su acompañante, no se quitó los lentes de sol en ningún momento.

Estábamos preocupados por su seguridad, Suna hime. —acotó el sexto.

¡Bien ya estoy acá!... —¡vamos!, que no quiero que mis coterráneos piensen que les estoy haciendo un desprecio.

¡Por acá Suna hime! —le hizo una invitación a pasar de primera, Shikamaru.

¡Gracias!

La mujer caminó al lado del líder de Konoha, con Kiba a su otro costado y muy atento a cada movimiento cerca de ella, mientras que Shikamaru, Shino y Naruto iban unos pasos atrás de ellos.

La embajadora saludó amablemente, se tomó fotografías con ellos y aceptó un humilde ramo de flores que sabrá Kami con cuanto esfuerzo, lo compraron aquellas sencillas personas—. El punto de reunión y por lo que Hokage y la representante de Sunagakure no Sato se encontraban ahí, era hacer el acto de apertura de una clínica, que evacuaría las necesidades básicas de salud, era un lugar amplio, equipado con implementos de primera y nada ostentoso.

Ambos representantes, tomaron una tijera para cortar el listón que estaba atravesado en la puerta principal del edificio—. La construcción del local se llevó a cabo bajo donación de capital gracias al altruismo de los hermanos de la Arena y que lleva por nombre "Fundación Pakura", en honor a una mujer, quién es una prócer de la historia de Suna.

Una vez inaugurada la clínica, se dio paso a los actos culturales, que contaban con bailes folclóricos y comida típica de Suna—. Naruto y Kiba no pararon de degustar cada platillo que le servían, pero la oriunda de la tierra del viento, con costos y probó bocado. —lo que llamó la atención del cabeza de piña.

El estratega confirmó que algo andaba mal con la salud de la rubia, cuando por unos minutos hubo un apagón, pero al regresar la electricidad, el estruendo de los parlantes hizo añicos los oídos y sobre todo la jaqueca de la mujer.

El consejero, disimuladamente se puso de pie y se acercó a charlar por un momento con uno de los líderes de la comunidad. —el barbudo y gordo hombre, asintió y llamó a una señora, la cual se apresuró a buscar la salida—. De nueva cuenta, tomó asiento a la diestra de su jefe.

Minutos después, la mujer que había salido del agasajo, venía sosteniendo un vaso con agua temperada y un pequeño frasco.

¡Disculpe Suna hime!, pero me enviaron a traerle esto, es para que se sienta mejor.

¡Gracias, pero no entiendo…! —formuló la embajadora.

Son unos analgésicos, ¡Temari san! —, me tomé el atrevimiento de pedirlos para que pueda contrarrestar el dolor de cabeza. — interrumpió Shikamaru.

La poseedora de los ojos color esmeralda, lo atravesó con la mirada, sencillamente no daba crédito que aquel perezoso hombre, percibiera su migraña—; su suplicio comenzó y se hizo vivencial, bajo el color carmesí de sus mejillas, cuando cruzó por su mente que quizás también el hombre notara su resaca.

¡Te lo agradezco! — agradeció con cortesía, Temari.

El Nara asintió, llevándose un brazo hacia atrás para rascarse la nuca con la mayor de las vergüenzas. —El astro rey anunció que era pasado el mediodía, el malestar que sentía la embajadora desapareció por completo, y su rostro reflejaba otros bríos.

Tanto fue así, que un humilde campesino, tuvo el valor da pedirle bailar con él, y ella alegremente se quitó los zapatos, y el Hokage se ofreció a cuidárselos. —La dama danzaba con los pies descalzos, contoneando su cuerpo con el cimbrar de los tambores.

Al finalizar el acto protocolario, los representantes se despidieron de todas aquellas personas que tan gentilmente los atendieron, siendo Suna hime quién se robara el afecto de estos. La susodicha, se había calzado otra vez sus hermosos y muy nuevos zapatos, caminaba con garbo, agitando su mano a los ancianos, niños, hombres y mujeres que se topaba con destino a la salida.

La calle era empinada y de lastre, por lo que caminar sobre ella con tacones de aguja era un completo acto circense, más aún con gente abarrotando cada lado, y un sinfín de periodistas flanqueando los vehículos en los que venían los representantes.

Los flashes no se hicieron esperar y el tumulto de personas alrededor de Suna hime y el Hokage, era asfixiante. —Kiba comenzó a empujar a los periodistas para que retrocedieran, y Kakashi izó la mano de la embajadora, protegiéndola con su cuerpo, mientras Shino y Shikamaru se colocaron uno de un lado de ella y el otro atrás.

Cuando lograron estar a escasos cincuenta metros de distancia del auto en que se iría la rubia, Naruto había logrado esquivar a la multitud para encenderlo y en cuanto su amiga estuviera sana y salva dentro de él, salir despavoridos—. No obstante, la suerte no estaba de su lado, en el barullo, Suna hime se torció el pie izquierdo al romperse el tacón de su zapato.

Por gracia divina, no cayó al suelo, ya que fueron más rápidos los reflejos de Shikamaru, quién logró sostenerla con un brazo en su espalda—. Las luces de las cámaras iban en aumento, los gritos de las personas que preguntaban por la condición física de la princesa y todo lo demás girando en torno a ellos, se fue al traste por unos minutos.

Ninguno desvió la mirada, se hundieron en el pozo visual del otro—. Tal vez se dijeron tantas cosas sin mencionar palabra alguna, y el hombre se atrevió a rozar su pulgar suavemente por la espalda de aquella mujer que tanto lo inquietaba—¿Se encuentra bien, Temari san? —preguntó el Nara aún con la dama entre sus brazos.

¡Sí, gracias a usted! —respondió—, pero lo bueno no dura mil años y salieron de su abducción, en el momento en que Kiba levantó en brazos a la mujer, para llevarla a toda prisa al coche.

Shikamaru, pudo escuchar como un pequeño quejido se escapó de las cuerdas vocales de Temari, sin embargo, cuando realmente reaccionó sólo pudo ver las luces traseras del automóvil que trasportaba a su tormento.

¿Te sucede algo, Shikamaru? —le preguntó Shino.

¡Eh!, ¡Sí… sí estoy bien! —¿Dónde está el Hokage?

Se marchó en el mismo auto que lleva a la embajadora—. ¡Pobre mujer!, tenía su tobillo izquierdo del tamaño de una naranja.

¡Sí, debe dolerle mucho! — añadió el estratega. —Y con esto los dos tomaron asientos en el coche restante.

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Apenas ingresó al edificio Hokage, quiso saber sobre la embajadora, recibiendo como respuesta que en ese momento era atendida por Tsunade sama, la antecesora del Rokudaime.

Una vez los ánimos más calmos, volvió preguntar por la representante de Suna, pero esta vez le informaron que la rubia había sufrido un esguince—. Dio una y mil vueltas por su oficina, decidiéndose treinta minutos más tarde, en ir a verla personalmente y mostrarle su apoyo.

Salió de su escondite, caminado por el pasillo, en cuanto llegó a la boca de entrada de la recepción, percibió que varias personas, hombres más que todo estaban de pie en la entrada principal, murmuraban entre ellos, mientras despedían a alguien.

¿Te imaginas el dolor que lo puede causar esa torcedura? —decía uno de ellos —¡Tan bonita y coqueta que es!, no podrás colocarse tacones por un buen tiempo—. murmuró Shizune, la única fémina ahí reunida.

¿Bonita?, — ¡Bonita mi abuela horneando panecillos! —, esa chica de ahí es simplemente espectacular.

Los varones aglomerados a la entrada, excluyendo al del peinado de piña, que apenas llegaba colocándose en medio de ellos, asintieron en afirmación a lo dicho por Kiba.

Para su mala suerte la dama tiene novio —agregó Shino.

¿Tu como sabes eso? —terqueó Inuzuka.

El acallado consejero sintió una punzada en el estómago, la adjudicó a estar hambriento, pero su subconsciente le anunció que no se trataba de un problema de acidez estomacal, más bien su origen se debió a lo dicho por Aburame.

Eso escuché decir a Naruto que era atosigado por Misuki, quién no lo dejaba orinar tranquilo con tanta pregunta por Suna hime.

Era de esperarse que semejante hermosura tenga dueño. —dijo Kiba.

Nuestro atarantado amigo dijo que el novio es miembro del escuadrón Akatsuki y que es uno de los más destacados.

(Silbó el Inuzuka) —Ni modo mis ilustres compañeros, aceptemos nuestra derrota, jamás seremos competencia ante un sujeto de ese calibre, a menos que se tenga complejo suicida o kamikaze, lo mejor es mantener distancia con la diosa de la arena.

Los hombres comenzaron a retirarse de la entrada, dispersándose, Shizune se había marchado hace buen tiempo, el único que se quedó absorto en sus pensamientos fue Shikamaru, tenía sus manos dentro los bolsillos del pantalón y la mirada perdida en el horizonte, siguiendo la silueta de la embajadora—; quién llevaba su pierna izquierda cubierta hasta el tobillo por una bota ortopédica—. Se prestaba a subirse al exquisito Roll Royce, utilizado como auto diplomático del gobierno de Suna mientras Naruto sostenía tanto las muletas como la puerta.

Se negaba a admitir que tenía celos, —él no podía sentir algo así por una mujer que no fuese Ino —, pero entonces… ¿por qué?—, por qué cada vez que la ve siente un vacío en su estómago, el pulso acelerado, la irrefutable necesidad de llevarle la contraria para qué; cómo mínimo lo mire, y las ganas de romperle la cara de un puñetazo a cualquiera que de buenas a primeras suelte un piropo subido de tono sobre ella.

Pero no… — eso no podía ir más allá de una calentura, él no estaba enamorándose de esa problemática mujer. —¡Problemática!, el sobrenombre le cae como anillo al dedo. —Insistía en su negación, porque él sólo tiene ojos para su mujer, ¿cierto?


¿Qué tal mis queridos amigos?, ojalá les esté yendo de maravilla en sus vidas.

Tres días y dieciocho páginas word, me llevó realizar este capítulo, el cual espero sea de su agrado, agradezco sus comentarios y el simple hecho de tomarse tiempo para leerlo, ya es un honor para mí.

Quiero dedicar este capítulo a mi amado terruño. Mi Costa Rica linda y querida, que hace menos de una semana, fue golpeada por una tormenta tropical, he hizo estragos en diferentes latitudes del país, pero al inmenso y solidario corazón de mis coterráneos vamos poco a poco saliendo adelante. ¡Fuerza mi patria!