RECUERDO INMORTAL


Capítulo 2


¿Por qué dijo eso? Debía ser por el efecto de la musik. ¡Sí, eso debe ser! El efecto hizo que sus labios se moviesen y articulasen palabras sin sentido.

¿Verdad?

-¿Cómo? ¿Me han dejado sola?

Fue entonces cuando el puente colgante colapsó y sin darle tiempo de retroceder se vio caer en e altísimo abismo mientras veía su muerte llegar. Todo eso, hasta que sintió el calor y la fuerza masculina que logró sostenerla.

-¡Beto!-Exclamó mirando al moreno que trataba de mantenerse a sí mismo y a ella a salvo.

-No aguantaré mucho.-Decía rechinando los dientes.

" La musik del amor y el renacer"

-¡Lo tengo! Para salir de aquí ¡hay que emparejarnos!-Le gritó.

El exhausto rostro de él de repente se tornó levemente rojo, era extraña esa mirada en alguien tan estoico como lo era Beethoven.

-¿Qué te pas-? ¡AHH!

Y como si de una maldición se tratase, escondieron sus rostros con vergüenza.

-Esta situación.-Decía apenada.

-No escuches los impulsos del deseo.-Le dijo solemne, pero era muy tarde. Fue un mísero segundo. La forma casi cuadrada de su rostro, las gotas de sudor que corrían por su frente, sus expresivas cejas y su cabello alborotado. Era el hombre, no el músico.

"Muchacha, prueba mis gyozas"

"¿¡Por qué siempre soy yo tu conejillo de indias!? ¡No quiero!"

Y también.

"¡Tengo algo muy importante que decirte! Vamos dentro, por favor."

"Lo siento Beto, me halagas, hay muchas cosas que me gustan de ti pero… aun soy una estudiante… ¡PERDONAME!"

¡Qué mal se sintió después de eso! Claro está por el desastre que en realidad esa falsa confesión estaba ocultando. Sin embargo, por otro lado… Se sintió realmente halagada y no era mentira lo que había dicho:

-Hay muchas cosas que me gustan de ti…

¿De verdad las había? ¿No será efecto de la musik de Tchaiko-chan? El hombre frente a mí, me tiene en sus manos, literalmente.

-Beto, hoy te ves muy masculino.

Apretó el agarre y sintió la rigidez e imponencia de sus músculos, el camino donde sus venas se marcaban debido al esfuerzo, el sube y baja de su pecho alterado y sus ojos verdes abiertos mirándola solamente a ella.

-Me gustaría que me mirara así más seguido.

Fue lo único que le cruzó la cabeza antes de verse envueltos por una luz cegadora. Esto para después verse rodeada de sus inquilinos y amigas que los miraban con una mirada inquisitiva y traviesa.

-No tengo problema con tu pasado Kanae.-Decía Moz.

-¡No puedes ser su pareja! ¡No lo apruebo!

-Las relaciones que nacen en caliente, no duran mucho.

¡¿Qué?! ¿Qué les pasa a esta sarta de tarados? ¿Ella? ¿En pareja? ¡CON BETO!

Era más su vergüenza que el peso de las palabras que decían ellos.

-¡Déjame Beto!

Apenas y reaccionó. Cuando lo hizo finalmente su unión se había roto. Kanae miró por última vez sus manos aún sintiendo la presión y el calor del hombre peliblanco.

Me ha soltado el primero…

-¡Si, esto fue por la música! ¡Las pasiones son aventuras del alma de un artista! Los escubrimientos de la carne conllevan intenciones profundas. Solo grabando en el o—

Estaba por quedarse ahí de pie, pero todos comenzaron a moverse rápidamente, incluso Schubert estaba decidido a dejar a su maestro con su monólogo.

Disimulando fue tras ellos. Cuando todos cruzaron el portal, Kanae cerró la puerta, dejando por unos segundos sumergida su cabeza en la puerta de caoba.

-¿Mi linda gatita?-Dijo Liszt atrás de ella, casi podía respirarle en el cuello. La castaña se giró violentamente y la miró nerviosa.

-¿Pasó algo entre ustedes mientras estaba la musik de Tchaiko-chan?-Dijo un poco más seria, yo diría enojada. Kanae solo sonrió nerviosamente.

-¿De que hablas? Claro que no, recuerda que todos estábamos bajo el influjo de la musik.-Explicó agitando sus brazos.

-Jooo… pero que curioso ¿no crees? A pesar de que todos nos emparejamos, cuando llegamos aquí ya nos habíamos separado. Sin embargo ustedes… permanecieron juntos.-Esto último lo hizo con una sonrisa que se marcaba de oreja a oreja. Kanae palideció.

-¡No sé de que hablas!-El calor de sus mejillas subía más y más.

Prontamente fueron interrumpidas por una risa sonora que se acercaba cada vez más a la puerta del gran salón.

-Será mejor que me vaya a preparar la cena.-Dijo sumida en nervios y desapareció de la vista. Liszt permaneció en su sitio hasta que vio salir a Beto.

-¿Qué pasa?-Dijo él cuando vio la mirada seria de la mujer.

Ella no dijo nada enseguida, solo lo miró, después de un rato finalmente habló.

-Ni se te ocurra pasarte de listo con ella eh.- Y terminó tomando camino lejos de allí.

-¿Are?...