Capítulo 4: olas de mentira 2da parte

Hace 2 semanas desde que no tenía a su esposo a su lado, justo en ese momento tenía una carta de el en las manos, en la cual le decía que el conde de Stanford había aceptado casarse con su amada hija y que los dos llegarían al pueblo de Santa Rosa en 1 semana, incluso le decía en la misma que podía empezar con los preparativos de la fiesta de cumpleaños y que no escatimara en gastos. Su amada hija, su Kagome, lamentaba mucho en tener que casarla con alguien a quien no amaba pero era lo mejor, no quería que el pasado regresara y esa era la mejor solución o bueno una de las más sensatas que tenía por el momento, aun la recordaba y aunque su esposo no supiera quien era ella, la apoyaría siempre.

- Cuanto te extraño, aún recuerdo todo lo que vivimos juntas, las risas y las tristezas, tu perdida me quito algo muy preciado pero al mismo tiempo me dejo algo muy valioso. Cuanto te extraño… Midorico.

*************************************FLASH BACK*********************************

En el jardín de una hermosa casa de un color violeta demasiado claro, en el pueblo de Aiko, vivía una hermosa niña de diez años que jugaba tan amenamente con su mejor amiga, ambas se conocían prácticamente desde bebes y eran inseparables.

- Oye Naomi, ¿Te acuerdas cuando caíste a un charco de lodo?

- Claro que me acuerdo, no puedo creer que me dejaras caer.

- No tuve la culpa, tú me dijiste que te soltara y eso hice.

- Pero si la tuviste Midorico, teníamos cinco años y no me dijiste que atrás había un charco de lodo.

- Yo pensé que lo habías visto.

- Pues no lo había visto, ese día se ensucio mi vestido favorito.

- Ya supera lo de tu vestido, han pasado cinco años desde que paso.

- (Riendo) Tienes mucha razón Midorico, además también ensucie el tuyo y te hice caer.

- (Riendo) Tienes razón, recuerdo como nos regañaron, que por cierto tu madre da miedo enojada.

- Lo sé, es muy amable pero cuando se enoja es mejor huir.

- Tienes razón.

Ya habían pasado seis años y ambas jóvenes eran muy lindas y tenían muchos pretendientes, pero ninguno las convencía, Naomi quería a alguien que la amara eso era todo, mientras que Midorico quería a alguien que la amara y que hiciera su vida muy emocionante, en este momento ambas señoritas iban caminado por la calle, observando todo y nada a la vez sin saber que a una de ellas, ese día le cambiaría la vida.

- Midorico, ¿En qué piensas?

- En nada Naomi, solo observo, eso es todo.

- Y ¿Qué vez?

- No mucho, las tiendas, los niños jugando, lo mismo de siempre.

- Entonces puedo decir que estas aburrida.

-Exacto Naomi, estoy aburrida ¿Por qué no mejor vamos al puerto? Tiene mucho desde que no vamos, de seguro ha cambiado.

- Tienes razón, la última vez que fuimos a Kaoi teníamos doce años, vamos así se te quita lo aburrida.

La dos señoritas no tenía mucho desde que llegaron al puerto de Kaoi, y por lo visto no había cambiado mucho, solo que ahora había más puestos ambulantes y algunos barcos que no vio antes, sin darse cuenta ambas se habían separado mucho, mientras Naomi veía en una tienda un collar Midorico siguió caminando, tan metida en sus deseos que no vio lo que pasaba a su alrededor.

- (Choca con algo duro pero sin caer al suelo) Auch Eso solo me pasa a mí, todo por andar en mi mundo, ¿Con que choque? De seguro con una pared.

- (Con una vos algo molesta) Debería fijarse por donde va, ahora quítese de mi camino.

- (Con una vos sumamente molesta) Usted es un idiota, esa no es forma de pedir algo.

- (Ya enojado) Quien se cree usted, además creo que esa no es forma de hablar de una dama ¿Me equivoco?

- Y usted quien se cree que es para decirme como tengo que hablar además si yo quiero mandarlo al demonio lo mando, le ha quedado claro.

- Vaya esta chica no es como las demás, tiene valor, me gusta. Pues fíjese que eso a mí me importa poco ahora quítese de mi camino.

- Vaya es muy guapo, pero que digo es un patán aunque es guapo, Midorico reacciona. ¿Quién se cree para darme órdenes? No tengo porque obedecerlo.

- Sabe que no tengo tiempo para discutir con una niña mimada, así que me voy.

- (Una vez que el hombre se había ido) Es un idiota pero también es muy guapo.

Habían pasado cuatro días desde el encuentro con aquel tipo y no podía sacarlo de su cabeza, ese hombre tenía la palabra valor y aventura tatuada en la piel, no podía creer que no dejara de pensar en él, ese hombre la había hechizado la tenía loca no dejaba de pensar en él, en su largo cabello color negro, en sus ojos de un extraño color morado y en su piel del color de un durazno, que le había dado.

- Midorico… Midorico… (Gritando) Midorico.

- Si ¿Qué pasa?

- ¿Dónde está tu cabeza? Llevo hablándote mucho rato y no me haces caso.

- Lo lamento solo está pensando en algo que me paso en el puerto.

- ¿Después o antes de que te encontrara?

- Antes de que me encontraras, tropecé con algo al principio pensé que era una pared pero resultó ser un muchacho.

- ¿Cómo se llama? ¿Acaso lo conozco?

- No sé cómo se llama ni lo conoces, creo que no es de aquí.

- Entonces, ¿Lo sigues viendo?

- Claro que no, ni siquiera sé dónde vive.

*************************FIN DEL FLASH BACK***************************************

- Si tan solo nunca lo hubieras conocido, si no me hubiera alejado de ti ni te hubiera ayudado quizá aún estarías viva, pero no puedo arrepentirme porque aunque te extrañe me dejaste algo con que recordarte siempre. Midorico, yo sé muy bien que donde tu estés, siempre estarás cuidando a Kagome. Pero no entiendo porque ese maldito canalla al final te lastimo tanto si decía que te amaba.

*****************************FLASH BACK*****************************************

Después del encuentro con aquel chico y de convencer a su amiga que la acompañara, Midorico siempre estaba en el puerto esperando verlo, y al final de la semana se le cumplió, todo paso por descuidada cuando sin darse cuenta callo del puerto, justamente el pasaba por ese lugar cuando la vio y sin pensarlo fue a su rescate.

- (Sentada en el puerto y tosiendo mucho) Cof… Cof… Gracias por salvarme, no… Tuuuu…

- (Sentado y recuperándose del esfuerzo) Valla, valla pero miren a quien rescate, a la señorita eres un idiota, aunque sigo pensando que ese lenguaje no debería de tenerlo una señorita de alta sociedad o es que… ¿Acaso tus padres te lo permiten?

- Mira tú idiota, si eso idiota, el cómo hable es problema mío y a ti quien te da derecho a tratarme así, ni siquiera sabes mi nombre y ya estás diciendo que soy una señorita de alta sociedad.

- Pues mira que a mí no me interesa saber tu nombre, pero solo para no discutir con niñas mimadas como tú te diré mi nombre, soy el capitán Byakuya More capitán del gran barco pirata Sueño Oscuro, y con un simple gracias por salvar mi vida habría bastado.

- Yo en ningún momento solicite tu ayuda.

- (Acercándose poco a poco hasta casi rosar sus labios) Pues yo creo que… (Bajando un poco su voz) La necesitabas, además no iba a permitir que una chica tan linda muriera.

- (Con un ligero sonrojo) Tuu… ¿Piensas que soy linda?

- Claro, ¿Por qué mentiría? Además creo que comenzamos mal, lamento como te trate la última vez, no quise tratarte mal pero llevaba prisa y tu ibas distraída y…

-(Interrumpiendo lo que el joven decía) No tienes por qué disculparte, la verdad es que yo también tuve algo de culpa, no debí de decir todo eso, además como decías iba distraída y tu llevabas prisa además de que me hizo enojar el cómo me hablaste.

- En verdad lo siento es que llevaba mucha prisa además de que estaba muy enojado y lo único que hice cuando chocamos fue desquitarme contigo, en verdad lo siento.

- Dejemos todo eso en el pasado y mejor comencemos de nuevo, así que hola mi nombre es Midorico Dabi y es un gusto conocerte capitán More.

- El gusto es mío Midorico y mejor llámame Byakuya.

- Claro, con mucho gusto… Byakuya.

Así fue como la relación entre Byakuya y Midorico mejoro, ella cada día iba al puerto a verlo y platicaban durante horas de los diferentes lugares en los que había estado, después de que se habían conocido Byakuya tuve que partir pero, le prometió a Midorico que regresaría y que siempre le escribiría, y ella le dijo que ansiosa esperaría su regreso y cada una de las cartas que él le mandara, así habían paso ocho meses desde que se conocieron y por medio de aquellas simples palabras que llevaba un papel sabían lo que el otro hacía, inclusive si estaban enfermos, se tenía que admitir que las cartas no las recibía Midorico en sus manos, sino que llegaban a Naomi y quien las recogía y enviaba era Kaede, ya que era peligroso que los duques Dabi supieran que su hija escribía cartas a un pobre diablo. Poco a poco paso otro mes en el cual Midorico cumpliría sus 17 años y con ello una noticia que no le gustaría.

- (Entrando al cuarto) Señorita Midorico dicen sus padres que valla al despacho que quieren hablar con usted.

- ¿No sabes de que quieren hablar?

- Lo siento señorita pero no me dijeron.

- Esta bien en seguida bajo.

Una vez que ella bajo y entro al despacho, noto la seriedad de su padre y la gran alegría de su madre, ella sabía que se venía una fecha importante, su cumpleaños, pero no creía que dicha celebración fuera para que se tuviera ese ambiente de seriedad y felicidad que se sentía, algo no está bien y quizá no le iba a agradar.

- (Tomando asiento) Muy bien, ya estoy aquí, ¿Qué sucede?

- Hija como sabrás tu cumpleaños es dentro de 2 días, tu madre y yo hemos planeado este acontecimiento durante muchos años ya que no solo se celebra tu cumpleaños, sabemos bien que tu felicidad es lo primero y es por lo que siempre velaremos y también que tu serás una excelente esposa ya que para ello has sido educada.

- Padre, disculpe pero… No entiendo ¿Qué es lo que me está queriendo decir?

- Lo que tu padre trata de decir es que mañana conocerás a tu futuro esposo, ustedes han estado comprometidos desde que nacieron, aunque no se han visto él sabe algunas cosas sobre ti además de que tendrás tiempo para conocerlo, en lo que se hacen los preparativos de la boda.

- ¿Eso es todo lo que me tenían que decir?

- Si es todo lo que teníamos que decirte, pero no te noto muy feliz.

- (Muy seria) Padre lamento que mi reacción no sea la esperada por ustedes, pero entiendan que esto es difícil para mí, el aceptar que de un día para el otro estoy comprometida y que solo me darán que… algunos meses para conocerlo, cuando yo quería casarme enamorada y de último minuto, cuando creo que tengo esa posibilidad me digan que nunca… NUNCA conoceré el amor se me hace algo injusto así que, no creo que mi reacción sea la de menos, ya que según ustedes su intención es mi felicidad, pero ahora creo que lo único que importa aquí es un título, pues saben que… No lo acepto (Sale del despacho y de la casa con rumbo a casa de su amiga a contarle lo sucedido)

***************************FIN DEL FLASH BACK*************************************

Ese día fue algo que nunca olvidaría Naomi, ella aun recordaba como Midorico llego a su casa, sucia y con su ropa algo rota, con su cara llorosa, ese día vio a su amiga de una forma muy diferente, aquella que siempre era fuerte y con un espíritu indomable como una pantera, llego hecha un gatito desvalido y triste, desde esa noticia Midorico tenía un ánimo muy diferente, parecía frio y distante con todos aquellos que ella no quería cerca como sus padres y su prometido, el cual hacia lo que fuera porque ella cambiara, hasta que llego un barco muy conocido por Midorico, en él iba el capitán que tanto anhelaba volver a ver antes de que la casaran, fue así que ella tuvo el valor de enfrentar y ver por última vez a sus padres, ellos al saber su decisión no quisieron volver a verla, fue así que ella se despidió de Naomi y se fue con Byakuya.

- Desde ese día no volví a saber de ti Midorico, hasta después de 3 años, todo lo que me contaste de tu felicidad. Claro mientras duro me pareció lindo, nunca pensé que ese tal Byakuya fuera un pirata, eso ni tú me lo habías dicho hasta que te encontré. Y si me hubieran dicho que tú eras magnifica con la espada, y que él te enseño a disparar para que hace tú supieras defenderte siempre, me hubiera parecido una locura pero escuchándolo de tu boca me pareció irreal… No puedo creer que después de tanta felicidad él te botara como un trapo al enterarse de que estabas embarazada y te dejara en el mismo puerto en donde te conoció, tampoco puedo creer el cómo te trataron tus padres cuando te vieron, te humillaron y te dijeron muchas palabras hirientes, muchas más de las que él te dijo y el cómo te recalcaron el que tú para ellos estabas muerta. Recuerdo el cómo lo llamabas entre sueños, pidiendo que no te dejara y que podían ser felices con su hijo(a), pero te prometí que velaría por tu hija y eso are Midorico, aunque sé que tu desaprobarías mi decisión de casarla con alguien a quien ella no ama, haciendo casi el mismo destino que el tuyo pero ella no ha conocido a ningún ser de ese despreciable mundo y aunque me gane un poquito de tu rencor no dejare que se repita la historia, no permitiré que la lastimen igual que como asieron contigo. Te lo prometí y así lo are, cueste lo que cueste, así sea el desprecio y el odio de tu propia hija Midorico… Así sea…

…..Continuara…..