RECUERDO INMORTAL
Capítulo 6
Dejó caer de peso su cuerpo contra el sofá de color verde.
-Finamente, todo esta limpio.-Se dijo así misma Kanae.
Exhaló una vez más y cerró los ojos.
-Me pregunto cuánto durará limpia la mansión.-Su pensamiento fatídico le decía que no sería mucho el tiempo que su arduo trabajo de limpieza permaneciese así.
-Probablemente mañana venga Sousuke con sus zapatos sucios, Moz rayará el suelo con sus patines, Beto…
Se coló en un instante la imagen del peliblanco mientras estaban comiendo.
-Tal vez haría un desastre en la cocina…-Susurró por lo bajo.
-Y en tu corazón…-Escuchó.
Palideció enseguida y dio un brinco hasta verse de pie frente al sofá.
-¿C-c-c-chopin?-Preguntó realmente alterada.
Resulta que el joven gamer estaba detrás del sofá en posición fetal atendiendo sus videojuegos, debido a la exaltación se puso de pie.
-¿Q-qué hacías allí atrás?
Alzó en su mano una consola de color morado.
-¿Una gameboy?-Preguntó.
-No tengo el iluminador para mi videojuego así que vengo a jugar aquí donde me da directa la luz de la ventana y puedo ver.-Explicó con bastante calma.
-Pero…-Abrió la parte trasera del aparato y sacó dos pilas alcalinas.
-Se han agotado las baterías.-Esto último denotó la gran tristeza que esto le producía.
Kanae se relajó un poco más. Se llevó una mano al pecho.
-Eso es fácil de arreglar, hay baterías en el desván dentro de la caja de herramientas.
-Se agotaron.
-¿¡Cómo que se agotaron!?
-Las usé todas…
Una venita saltó en la frente de Kanae, comenzó a mascullar una serie de pensamientos no muy amigables mientras apretaba los puños. Chopin apenas notó esto.
-Bien, en ese caso. Iremos tu y yo a comprar más baterías.-Dijo con una sonoridad en su voz que denotaba superioridad. Ella sabía lo mucho que Friederich odiaba salir al exterior, sería un buen castigo. Si de por si era pálido, se volvió aún más con esa oración.
-N-no… Las ordenaré por internet.-Susurró.
-Cortaré el internet, así te obligaré a salir.-Arremetió la chica con una frívola seriedad. Chopin incluso se abrazó así mismo.
-Cuanta maldad.-Susurró.
La chica arqueó la ceja, puso las manos en la cintura y se acercó a él.
-Chopin, si ocupas las baterías no hay problema, pero debes avisarme, hay otros aparatos en la casa que también necesitan.-Trató de ser un poco más comprensiva con él, no quería asustar al chico extremadamente retraído.
ÉL mismo se preguntó porqué ella no había reaccionado de la manera violenta que suele hacer, ¿habrá tenido que ver Liszt? La mujer de cabellos rubios procuraba mucho por el bienestar de él, así que no sería de sorprenderse, pero es más extraño aún que la casera haya accedido. ¿Qué ha ocasionado este cambio de hábito en ella?
Pero tenía razón, tal vez por cordial, debía comportarse y ser más atento con las necesidades de los demás.
El pelirrojo jugó nerviosamente con sus pulgares mientras escondía el rostro e intentaba hablar.
-Te…
-¿Eh?-Kanae vio el meollo que ocurría frente a ella.
-¿Qué sucede—
-T-te acompañaré.-Fue lo único que dijo.
Casi se dislocó la mandíbula de la chica.
-¿E-e-en serio?-Volvió a preguntar, pero Cho volvió a acongojarse y rápidamente asintió con la cabeza.
No debía insistir, tenía que tomarle la palabra ahora o podría huír.
-Oh, de acuerdo, deja solo voy por mis cosas y dinero.
-Yo lo pago.-Dijo él un poco más seguro, un sonrojo sucumbió en su rostro, y finalmente tras sus mechones de cabello logró asomar sus ojos ambarinos.
-D-después de todo, yo las usé todas.
Tal vez iba a llover, o peor aún, el mundo se iba a destruir. Ese no podía ser Friederich Chopin. Kanae se pellizco levemente el brazo ¿estaría soñando?
Al ver que mantenía la postura no supo más que reaccionar por automático e ir por sus cosas más próximas. Sin decir nada y todavía incrédula salieron juntos de la mansión. Aún desconcertados parecían no seguros de salir. La muchacha finalmente pudo articular palabra.
-Chopin, no tenemos que ir al supermercado más popular, vayamos a uno menos concurrido.-Le dijo. Bajo los cabellos, pudo notar un rubor bastante encantador y las pupilas aferradas al suelo. Tenía que ser cierto lo que decía Liszt, en verdad era un muchacho simplemente exquisito casi por naturaleza. Se regañó un poco con esto.
-¡Hasshie, enseguida regresamos!-Exclamó y el pájaro que posaba en el tejado les miró impávido.
La mañana logró abrir el páramo a una deliciosa tarde de verano. El ambiente estaba plagado del canto de las chicharras y el sol entre los árboles dibujaba hermosos patrones en la acera. Kanae dobló un poco más el ala de su sombrero para que los destellos no la cegasen. Viró levemente su mirada, Chopin caminaba a paso inseguro, aunque algunas gotitas de sudor parecían aparecer en su piel de porcelana.
-Oh cielos, permíteme.- Dijo ella. Sacó de su bolso una sombrilla, la abrió y se la extendió.
-No te vayas a quemar.-Sonriente le entregó el objeto y este pareció agradecido enseguida pues sus labios se curvaron levemente.
-Está un poco más retirado el sitio, pero vale la pena, el camino es más silencioso.-Explicó.
Al ver que no obtenía respuesta, pensó que tal vez la situación de salir de casa era demasiado para él ¿qué tal una charla? No sabía hasta que punto él estaría dispuesto.
-Chopin… Ammm… Cuéntame algo de ti.-Este casi se paró en seco, no estaba acostumbrado a que le preguntasen de manera tan directa sobre un tema tan personal. ¿Era realmente personal? Si, estamos hablando del más antisocial de los classicaloids, apenas Liszt podía ostentar tomar su mano.
-¿Aprecias mucho permanecer en los interiores?-Tal vez si era un poco más específica, él podría responder más calmadamente.
Continuaron en silencio unos cuantos metros.
-El regresar de nuevo a este mundo. No es algo fácil de digerir ¿sabes?
Le miró por el rabillo del ojo. Aguardó a que él continuase.
-En mi otra vida, siempre fui una persona solitaria, no me gustaba mucho entablar relaciones. Tenía la idea de que todo era una efímera ilusión.
Esto era más ahondo que un simple "me gusta estar en los interiores y ya" Kanae se sobreexalto pero a la vez le agradaba saber que el muchacho se estaba abriendo en general a darse a conocer.
-Mientras más guardado permanecía, las intenciones de tener a alguien a mi lado también crecían. Por esa razón, Liszt frecuentaba mucho mi hogar y se encargaba de hacerme incorporar en esas esferas. Según él (bueno ella), era la única manera en que mi música trascendería y con ello mi vida.
-Bueno pero algo de razón tuvo ¿no es así?
-Yo no buscaba el intelecto y la larga duración en mi música, estaba demasiado enraizado a mi corazón, a mis sentimientos, que por ello fue que mi legado perduró, pero… Creo que nunca me sentí correspondido realmente, solo mi música y yo éramos realmente amantes.
Una cierta aura sombría se asomó por los hombros del pobre joven. Kanae no olvidaba lo sucedido con su amorío con 'Jolly' George Sand, su encuentro casi desastroso y aun así terminaron juntos a pesar de que esta tuviese acciones que a Frederic nunca le agradaron.
De cierta manera Kanae se lamentó haber preguntado, tal vez no era un tema común para ella, pero para él era su día a día en su vida pasada y no por ello sería fácil de conversar.
-Pero sabes… Me alegra haber regresado.
Esto la sacó de sus pensamientos.
-Este nuevo mundo, abre todo un mar de posibilidades, aunque mi temperamento se mantenga, aunque tenga aislada mi consciencia de los demás. Sé que si me lo propongo, algún día podré salir y descubrir todo aquello, que creí que no merecía ni encontraría.
Un evento sin precedentes ocurrió. De repente la sombrilla se enderezo incluso los rayos del sol quisieron ver ese espectáculo. Su espalda irguió, su cabellera reveló su rostro y sus grandes ojos miraron el cielo mientras sonreía. El Chopin que se sintió morir diariamente finalmente vislumbraba un camino no tan perecedero, un mar de posibilidades de abría hacia él, y en ese momento Kanae fue la única testigo de su realización.
Se percataron de que habían llegado a la pequeña tienda.
-¡iiick!-La hermosura de ese momento desapareció. EN cuanto salió una mujer regordeta con su niño haciendo un berrinche Chopin bajó la sombrilla para que lo cubriese y como si su cabello tuviese voluntad propia volvieron a ocupar su sitio sobre sus ojos que ahora se apagaban de nuevo.
Kanae no podía creer lo que veía, era aún muy endeble su forma de ser, una gotita de sudor recorrió su frente mientras sonreía tontamente.
-Bueno, supongo que te tomará un poco de tiempo, pero estoy segura que lo lograras.-Sin obtener respuesta ambos ingresaron a la tienda.
El recorrido hasta el sitio duró más que la compra de 4 paquetes jumbo de pilas alcalinas AA.
-¿No serán demasiadas?-Se preguntó Kanae, hasta que volvió a pensar que probablemente se acabarían por la consola del chico, resolvió en quedarse callada.
-¡Gracias por su compra!-Fue lo único que escucharon tras de sí mientras la puerta corrediza se abría. Chopin llevaba ya unos minutos tratando de acompasar su agitada respiración.
-¿Estas bien?
No respondió pero asintió con la cabeza. De la bolsa que llevaban, además de las baterías, habían aprovechado para conseguir algunos víveres, del paquete sacó una lata de limonada.
-Toma, te ayudará.-Le extendió el producto y no tardo en tomarlo.
Finalmente logró tranquilizarse y reanudar el camino a casa. La caminata se tornó silenciosa pero agradable, sin ningún extraño sentimiento de lejanía entre los dos, incluso Kanae pensó que aquella salida había logrado hacer un acercamiento con el joven tímido. Sintió anidarse un sentimiento de tranquilidad en su pecho. Aunque dentro de ese despertar sentimental había algo que la perturbaba ahora ¿por qué ahora? ¿qué ha sido lo que ha denotado su lado más emocional?
Ella se veía totalmente contrariada con la desaparición de sus padres, la pérdida de su abuela y esa inmensa mansión que parecía devorarla en soledad. Estos sucesos habían ocasionado que simplemente desactivase su switch de sentimientos. No tenía tiempo de llorar su ausencia, tenía que ser grande, tenía que sacrificar su inocencia para poder salir adelante. Tenía que sobrellevar las cosas por su cuenta, porque ya nadie estaba allí para ayudarla.
-¿Crees que somos molestos?-La voz de Frederich la sacó de sus pensamientos.
-¿Cómo dices?
El muchacho bajo su sombrilla se detuvo, justo frente a la mansión. La miró.
-¿Crees que somos demasiada carga para ti?
Su voz sonaba más grave de lo usual, más seria. La pregunta la tomó por sorpresa. Era totalmente evidente la insistencia de Kanae para con ellos, sobre pagar la renta, sobre ser productivos con las actividades. Pero hasta ahora no se había puesto a pensar que pasaría si de verdad ellos se fuesen. ¿Qué haría?
Indudablemente la casa no sería un desastre cada día. No habría razones para explotar a diario.
Y aun así, el sentimiento que le dejaba el sentirse acompañada era mil veces mejor, que dejar la mansión a su merced y a su sola presencia. Entraron en contra de su voluntad y ahora ese grupo de locos fenómenos, ya tenían un lugar en especial en su corazón.
-La verdad es que todos ustedes pueden ser realmente insoportables… Y aun así, ya no me veo sin ninguno.
La sinceridad se veía reflejada en sus ojos, no podía mentir, no en este factor.
Un lugar… un sitio… Una persona.
Una persona de entre todas ellas, se había colado a una habitación inaccesible antes.
-Beto.
Los ojos ambarinos se abrieron nuevamente pero esta vez con una gran sorpresa. Apenas iba a abrir sus labios cuando sintió un agarre salvaje en el cuello de su chaqueta blanca.
-¡OLVIDA LO QUE DIJE!
El ajetreo tomó por sorpresa a Chopin, el sonrojado rostro de ella estaba muy cerca del suyo, le tenía aprecio pero estaba demasiado cerca de su zona personal.
-D-demasiado…
-¡OLVIDA LO QUE DIJE, POR FAVOR!
El alboroto con ambos ocasionó que Frederich se mareara, su cuerpo se tambaleó y debido a los jalones de la chica…
-Lud-kun… yo.-Decía Mozart bajando las escaleras tras Beto quien llevaba el rostro sombrío. Algo había ocasionado que el rostro preocupado del pelirosa se notase a cualquier distancia.
-No más Wolf, no quiero continuar con esto… Al menos no ahora, necesito pensar.-Dijo sombríamente.
El jovial muchacho no quiso seguir insistiendo y agacho la mirada.
¡OLVIDA LO QUE—
Apenas escucharon eso y un ruido seco.
-¿Quién hace tanto escándalo frente a nuestro amoroso hogar?-Decía Liszt quien venía de tomar un baño y aun mantenía su bata de baño.
Beto se apresuró a abrir la puerta principal.
Una imagen provenida de otro universo.
El sonrojo asaltó el rostro de la rubia.
-¡C-c-cho-chan!
Y allí estaban, Chopin mantenía un rostro realmente serio mientras mantenía acorralada a Kanae contra uno de los pilares de la casa, la bolsa de compras yacía en el suelo y el rostro colorado de la muchacha no dejaba ni un ápice de duda. El descarado del antisocial en realidad era un depredador de jovencitas.
Reinó el silencio por varios segundos. La chica notó la impresión errónea que se estaba generando.
-¡N-no es lo que-
-Como si eso me importara.-Tajante apareció la voz de Beto.
Ella ya no pudo continuar.
-¿Lud-kun?-Preguntó por lo bajo Mozart. Pero no obtuvo respuesta, en ese momento el hombre de aspecto maduro caminó dentro, con una cara de pocos amigos y el semblante oscuro. Comenzó a subir las escaleras.
-Ya estoy acostumbrado…-Susurró y regresó a su habitación.
Liszt y Mozart regresaron su vista al par de ¿enamorados?
-¿Qué es lo que está p—
-Creo que voy a vomitar.-Dijo con el rostro pálido.
-¡Ay cielos! Kanae tomó una bolsa adicional de supermercado y se lo extendió a Frederich.
-Perdóname Chopin, no era mi intención, lo lamento... ¡lo lamento!
El joven apenas pudo recobrar la compostura, Liszt sobaba su espalda.
-¿Estas bien? ¿Cho-chan?-Dijo dulcemente.
-Kanae ¿qué ha pasado?-dijo pícaramente el muchacho del gran sombrero rosa.
Ella no supo enseguida explicarse.
-De lo que hablábamos hace rato.-Volvió la compostura a Chopin y habló.
-Será mejor que tú también optes por abrir tus horizontes… Tienes que dejarte llevar, como la espuma del mar, como el canto del grillo que llega a los desorientados corazones, necesitas integrarte a este ciclo… Tienes todo a tu favor.-Terminó diciendo.
¿Apoco no sabían que Frederich Chopin también era poeta?
Muchas gracias Mur. Xum Xum me sentía algo desalentada por no obtener ningún review pero me has sabido levantar el ánimo. Seguiré actualizando.
Saludos desde México.
