...
Sueño que sonriente vienes hacia a mí,
tus largos caballos brillan como el sol,
figura frágil.
…
Tus profundos ojos se posan en mí,
si son tan hermosos ¿por qué tristes están?
Dime tus sueños.
…
La felicidad está en tu resplandor.
Me hablas del amor, que irradia de tu ser.
Y al viento con pasión quisiera gritar.
…
Eres la leyenda de la eterna juventud.
Rayo de luz.
Mis fantasías vuelan sin temor.
…
Ven a mí,
que por mil años te amare,
por favor, princesa ven.
Dame tu amor.
…
(Tomado del anime "La princesa de los mil años")
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El pecado de una diosa
Por Liluel Azul
Capítulo 2
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En una noche misteriosa, el príncipe Anquises cuidaba sus rebaños, cuando de pronto, apareció una hermosa princesa frigia.
Su rojo vestido lo deslumbró, el fuego del amor y el deseo se encendieron en el corazón de Anquises, pues aquella hermosa mujer, quería pasar la noche a su lado.
Hicieron el amor sobre pieles de león y oso, mientras las abejas zumbaban a su alrededor.
Toda esa noche, Anquises veneró con sus besos y caricias a esa hermosa mujer que lo enloquecía. Y fue feliz, infinitamente feliz, porque esa mujer lo amaba. Se sentía como en un sueño y realmente lo estaba, pues, al salir el sol… su sueño se terminó.
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Allí estás otra vez, sentada en un rincón de la habitación en actitud pensante; tus ojos resplandecen con una luz que delata que no eres de este mundo terrenal. Jamás podré verte en toda tu gloria, me quemaría, me volvería cenizas que el viento regaría muy lejos de aquí.
Para poder estar con nosotros te encierras en ese cuerpo, como todos los de tu raza han hecho desde el principio de los tiempos, y entonces me digo, "Seiya, lo que está frente a ti es Atena con un disfraz, realmente no está desnuda". Sé que es muy tonto mi pensamiento, pero es el único que me quita los nervios y me da valor para hacer lo que hacemos, para tocarte, para besarte, porque ¿Quién soy para poner mis ojos en una diosa? ¿Quién soy para tocarla? Pensar que es un disfraz me da valor.
Aunque tonto, mi pensamiento no es errado, realmente lo que tengo aquí es Atena con un disfraz, ese cuerpo tan suave y terso, tan perfecto, a diferencia del mío es un disfraz; porque yo no puedo teñir mi cabello a voluntad, ni volverme más joven o más viejo; tú en cambio bien podrías transformarte en anciana como lo hiciste al pararte frente a Aracne*, incluso podrías transformarte en lechuza para volar por los cielos.
Agradezco a los dioses tu vanidad, porque por ella, te me presentas como la joven más hermosa de la tierra. Un cuerpo delicado y agraciado armónicamente en sus curvas. Desde niña, eras hermosa y conforme creciste más y más hermosa me pareciste. Entonces me pregunto ¿Dejarás pasar el tiempo? ¿Dejarás que se te pinten las canas o te salgan arrugas? Honestamente lo dudo, conociéndote llegará un día en el que dirás, "Hasta aquí, que los demás envejezcan como es su destino, yo no, porque soy una diosa. Mi vanidad no tolera una cana". Entonces me rió, pero, se me salen las lagrimas. Quiero tenerte siempre a mi lado, pero sé, que jamás te veré anciana, me engaño pensando que detendrás el tiempo porque sé, que si nadie ha visto a la reencarnación Atena con canas es porque siempre regresa al Olimpo.
Entonces, conjuro mi siniestro deseo, que el día que te marches me dejes verte como eres en realidad, verte en toda tu gloria. No lo estoy pidiendo sin conciencia como lo hizo Semele*, que al ser engañada por Hera, le robó la promesa a Zeus de verlo como el dios que es. Al mostrarle Zeus su cuerpo divino, Semele quedó reducida a cenizas. Así quiero quedar yo, porque sé, que al verte partir moriré y porque si te veo como realmente eres, sabré que esto no fue mentira.
Por eso quiero convertirme en cenizas y morir; para no tener que esperar 200 años tu regreso, es preferible una muerte rápida a la agonía de los días.
Y luego me digo, que he cometido el más grande de los pecados al aspirar a que me ames a mí, más que a mis otros hermanos, y aún más al tocarte y al besarte, al hacer el amor contigo. Jamás me arrepentiré por eso, pero, entiendo que he cometido un crimen que no tiene perdón entre mis hermanos de armas, y que, cada noche que paso en este cuarto los traicionó, porque todos amamos a Atena y aspiramos a que ella nos ame. Por eso el amor tiene que ser igual para todos.
Yo no puedo decir, "yo la amo más, merezco que me ame más", porque todos los que aquí vivimos, absolutamente todos, nos hemos sacrificado hasta las lagrimas por ella, y lo que nos da fuerzas cada día, es la seguridad de saber que Atena nos ama por igual, tanto al peón que pasa noches heladas montando guardia, como a las doncellas que se la viven en la cocina, los médicos del santuario que se la pasan buscando hierbas para los remedios, al aprendiz que se esfuerza en despertar su cosmos, tanto como a sus caballeros que sufren grandes heridas en batalla y que mueren por ella. A todos nos ama igual. No se necesita ser un elegido de las estrellas, pues aun en el oficio de limpiar los pisos del templo, le estás sirviendo a tu diosa. Entonces, por muy pequeñas que sean tus fuerzas, Atena siempre te recompensará con su amor. Porque la amamos y ella nos ama.
Al pasar estas noches en tu cama y al saborear el dulce de tus labios, los he traicionado a todos, soy un paria y ya no puedo volver a su lado, ni mirarlos a los ojos. No me arrepiento, jamás sentiré remordimientos, pero, merezco ser condenado y si me ha de tocar un castigo, que sea el de quemarme en tu luz, que tu ser me hiera y me incinere, pues he sido como Icaro al volar tan alto.
El día que te vayas, ya no tendré un lugar al que pertenezca. Tú te iras al Olimpo y no puedo seguirte, entonces, déjame convertirme en cenizas y que el viento me lleve lejos de estas tierras, a las que mi presencia ensucia. Déjame desaparecer en tu luz, para que mi estampa maldita no incomode a nadie.
Dicen que, quien es amado por los dioses muere joven, ojala sea cierto. Yo jamás fui engañado, yo no fui como Anquises, al que en una noche, se le apareció una hermosa princesa frigia vestida de rojo, pidiéndole hacer el amor. Al salir el sol, yo no descubrí que era una diosa con la que yací, porque desde el principio fui conciente de quien eras. Quizás por eso no fui como Anquises, que cuando descubrió que su princesa frigia era en realidad la diosa Afrodita, se lanzó a sus pies, suplicando por su vida.
Yo no haré eso, aunque, me muero de miedo cada que el amanecer me descubre en tu cama. Me calló mi temor y me lo trago para que no salga a la superficie y lo notes, pues, me da más miedo que me contestes igual que ella, jurándome que tendré una vida larga y termine igual que Anquises, al que Afrodita amó de verdad, tanto que causó la ira del cielo y Zeus le lanzó un rayo. Estoy seguro que él hubiera sido más feliz si ese rayo lo hubiera fulminado. Afrodita lo amó tanto que lo protegió, pero después de un tiempo a Afrodita se le paso el amor y se olvido por completo de él.
Ese es el mayor de mis temores, una vida larga sin tu amor. Pues para ti, soy sólo un parpadeo, una hoja que el viento hizo pasar frente a ti. Y el que te olvides de mí, por ser tan insignificante, me parte el corazón y me dan ganas de llorar. Imploro tu misericordia, no te olvides de mí. No puede haber infierno, ni tormento más grande que el vivir en tu olvido.
Desde esa primera vez, en la que me metiste en tu cama, le he tenido miedo a los rayos, siento que Zeus me busca para fulminarme y si no salgo corriendo a esconderme, es porque prefiero el rayo a tu partida y sobre todo a tu olvido.
Ya no tengo más hogar que tu corazón, cuando clame por ayuda ninguno de mis hermanos me la brindará, pues no la merezco. Por eso, si tú te vas y te olvidas de mí, cuando levante las manos pidiendo auxilio, no habrá nadie, estaré solo y perdido. Tu partida y tu olvido me entregarán a un desafortunado destino.
Por ello, rezo constantemente, para que, cuando llegue el infortunado día en el que te marches, pueda verte en toda tu gloria.
Esa mágica luz divina que escapa de tus ojos, es la que evita que caiga en la locura del miedo al futuro, es sólo un pequeño destello, la única prueba que realmente tengo de tu amor, porque nadie más que yo ha visto la luz de tus ojos, que no tienen nada de humanos. Ese fulgor que escapa de ellos, sólo lo dejas salir cuando estás en esta habitación, y cuando me dejas entrar, puedo contemplarlos y ver el miedo que transmiten por no ser una luz humana, sino más bien, de fiera salvaje del bosque. Aquí dentro eres la diosa indomable. Y aún así, cuando ese fulgor se posa en mí, lo hace con amor. ¿A qué he de temer, si la luz de tus ojos atraviesa mi alma e ilumina mi camino?
Déjame perderme en esa luz, que desaparece mis temores y me llena de alegría. Déjame morir en éxtasis envuelto por el brillo de tu ser. Tu fulgor que me transmite todo tu amor me asegurará, que no tengo que temer a tu olvido, porque siempre serás piadosa para conmigo. Entonces, sin miedo atravesare el valle de la muerte, seguro de que volverás a llamarme y que volveré a verte. No conoceré el dolor, pues mi ser no se convertirá en cenizas sino en esperanza y el tiempo me resultara un parpadeo. Sabré que renaceré, que volveré a estar con mis hermanos y quizás, volveré a estar entre tus brazos.
Cuando estamos juntos, en esta cama, me llevas al paraíso, así que me esfuerzo mucho por hacerte feliz; tan feliz como tú me haces sentir. Pero sé, que para ti es una gran lucha, porque una parte de ti piensa que no es correcto. Entonces me esfuerzo aún más para que mi amor te haga más feliz de lo que te atormenta.
Te he demostrado mi amor en tantas formas, por ti, atravesé las doce casas, cruce los mares, recorrí el infierno y hasta toque esa tierra prometida a la que llaman Elíseo. Pero, todo eso lo he hecho como un caballero a tu servicio.
Es porque soy un caballero y amarte mi propósito, por eso, te atormentas tanto. Preferirías que fuera un humano sin relación a ti, pero, seguiríamos en el mismo dilema, pues ¿cómo puede un humano negarse ante una diosa?
Aunque no me creas, yo prefiero vivir por ti, que ser un humano más, doy gracias de que tu voluntad sea mi voluntad. Sé que a tus ojos, soy el pajarito que toda su existencia ha vivido en una jaula y que, cuando lo liberan, el miedo se apodera de él y de inmediato vuela de regreso, buscando la seguridad y el confort que le son conocidos.
Ese tipo de pajaritos, son tan mansitos que de inmediato se dejan atrapar y se acorrucan en las manos. Entonces, soy el más afortunado, pues, han sido tus manos las que me atraparon. Es maravilloso volar libre por los cielos, pero lo es aún más, estar entre tus manos y que tus ojos me iluminen y me llenen con tu amor, me creas un paraíso en lo que consideras jaula.
Saori, eres mi poesía, la razón de mi existencia.
El mito dice que Prometeo* creó a los primeros hombres, asimismo están aquellos hombres que nacieron de las piedras* por voluntad de Gea, Zeus hizo otros de las hormigas*, por su parte, Efesto creó mujeres hechas de oro.
Por eso diosa nuestra, gracias te damos todos los caballeros por haber surgido de tu cosmos. Atena, tú eres nuestro principio, razón y fin.
Siendo tú, una diosa, tu cosmos no escapa de ese poder creador, al final de la segunda edad de bronce,* tu forjaste a tus guerreros y amazonas del fuego de tu cosmos y el cincel de las estrellas, a cada uno nos diste constelación y destino. Nuestros espíritus surgidos de tu cosmos se encarnaron en los vientres de nuestras madres por obra de tu voluntad. Somos tu creación, no es casualidad que el caballero del Dragón siempre sea una persona reflexiva y sabia, ni que el caballero de Andrómeda tenga tanta nobleza en su corazón, ni que el Fénix sea tan poderoso que ni la muerte pueda con él, ni que el Cisne pueda contener tantos sentimientos … ni tampoco es casualidad el que tu Pegaso sea tan arrojado.
En cada una de tus vidas nos invocas, así fue como llegue a este mundo. El que mi madre conociera a mi padre y quedara embarazada, fue a causa de que tu divina voluntad, movió los hilos del destino. Demandabas guerreros para las luchas que iniciarían, y dado a que desde el mito, sellaste mi destino como guerrero tuyo, todo lo que paso fue por ti, el que me quedara huérfano y fuera a dar con Mitsumasa Kido; el que me mandaran a Grecia y hasta ser el alumno de Marín; fue a causa de un plan que ya tenias dispuesto, para que, al momento que iniciaran las luchas, tu guerrero ya estuviera listo.
A cualquiera le puede parecer cruel el destino para el que nos creaste y nos has impuesto, pero tu misericordia es infinita, por eso sé, que cuando Saga abra de nuevo los ojos en este mundo, lo hará acompañado de Kanon; y que Douko, en algún momento de una nueva vida se encontrara con Shion y sin saber por qué se sonreirán. Lo sé, porque yo mismo lo viví con Shiryu, Hyoga, Shun e Ikki; no soy consiente de mis vidas pasadas, pero cuando los vi por primera vez en esta vida, me sentí feliz. Mi alma fue infinitamente feliz y dichosa al volverlos a encontrar. Por eso, no debo temer perderlos, pues, cuando la muerte me lleve y tu vuelvas a demandar mi presencia, sé que volveré a verme con mis hermanos.
No hay palabras para agradecerte por esto.
Como no las hay para describir la alegría que siento por estar aquí, a tu lado, porque me dejas cubrirte de besos y expresarte físicamente, todo el inmenso amor que siento por ti.
No quiero que mi amor te cree conflictos. Desearía tanto que mis ojos fueran tan luminosos como los tuyos, pues así verías que mi amor por ti no es sólo por que soy tu caballero. Mi amor me sobrepasa. Mi espíritu y mi cuerpo son tuyos desde la era del mito, y aunque desde que me creaste, vivo para amarte, quiero que mi amor exceda mi razón y mi origen. Quiero que atraviese mi ser y pueda iluminarte como tú me iluminas.
Quiero que mi amor sea inolvidable.
Me esfuerzo tanto porque mi amor me sobrepase, me desespero tanto porque quiero que mi amor por ti rebase mi existencia y así, al fin descanses en mi pecho segura porque mi amor es infinito y te ilumina como tú me iluminas.
Vienes hacia a mí, y tus manos buscan desabrochar la túnica del patriarca que llevo. Veo tus ojos brillantes, porque otra vez estás en la indecisión, otra vez te recriminas quien sabe cuantas cosas. Mi niña, soy tu esclavo, mi cuerpo y mi alma te pertenecen desde el principio de los tiempos. Te amo por encima de mí y de mis hermanos. Sólo tomas lo que es tuyo. Y yo deseo tanto ser tu luz. Mi ser pierde sentido si no logro demostrarte cuan grande es mi amor.
-¿Qué pasa? –Te preguntó cuando nuevamente te haz quedado estática.
Te veo bajar la cara para esconderme lo que estás pensando. Por lo que más quieras no me ocultes la luz de tus ojos.
Y me elevas al cielo, cuando me miras llena de amor, demandándome en tu cama. Aquella primera vez me asuste, nunca, pero nunca a pesar de lo mucho que te amo, se me hubiera ocurrido que quisieras hacer el amor, sobretodo conmigo. Recuerdo tus ojos llenos pasión y tus tersas manos explorándome. Ahora te agradezco cada minuto que me dedicas, cada caricia que me estremece, ese aroma del que me permites gozar y esa dulce piel que me dejas probar.
Te estremeces entre mis brazos, te arqueas en la oleada de placer. No llegaste una noche misteriosa y vestida de rojo, fingiendo ser una princesa, nuestro tálamo no está hecho con pieles de leones y osos, ni las abejas zumban a nuestro alrededor.
Te me apareces como lo que eres, mi diosa Atena. La que venero, por la que vivo. Mi principio, mi razón y mi fin. Todo mi ser es tuyo mi amada Atena, pues soy tu esclavo y vivo para adorarte y sobre todo para amarte.
Si tan solo pudiera hacer que mi amor se convirtiera en luz y escapara por mis ojos. Quiero que este sentimiento se convierta en luminosa estrella.
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Y cuando el sol salió, Anquises descubrió que su princesa frigia, era en realidad la diosa Afrodita y eso lo lleno de miedo.
Mis ojos castaños se abren perezosos a un nuevo día, me estiro y busco a mi diosa y la hallo donde siempre, sentada en un rincón en actitud pensante. Sin embargo, esta vez es distinto, hay algo en el ambiente. Intuyo que algo grave sucede por lo que el corazón empieza a temblar lleno de miedo.
-Esta es la última vez que hacemos el amor. Te relevo de tus obligaciones como patriarca, te pido por favor que adoctrines a Jabu sobre todo lo que tiene que aprender para que pueda sucederte en el puesto. Toma las cosas que necesites para enseñarle y todas tus pertenencias pues ya no puedes entrar a estas habitaciones.
Desesperado Anquises se lanzó a los pies de la diosa implorando misericordia.
-¿Hice algo mal?
-No, tú no haz hecho algo malo, pero ya no puedes estar dentro de las habitaciones papales.
-¿Por qué? ¿En que te falte?
-Seiya, no hiciste nada malo.
-¿Entonces?
-Ya es tiempo de que regrese al Olimpo, tengo que prepararme para mi retorno, y para eso tengo que purificar mi cuerpo. Me tomará varios meses volver a estar sin macula.
-Si te tomará meses te suplico que me dejes estar a tu lado.
-Eso no es posible.
-¿Por qué?
Desvías la mirada, siempre que me ocultas algo lo haces.
Y caigo derrotado, pues soy tu mancha, por eso no puedo quedarme en estas habitaciones, porque soy tu pecado, purificarte de mí es lo que harás los próximos meses.
Quería que mi amor se convirtiera en lucero para ti, ahora caigo igual que cayó Icaro, pues volé muy alto, me he convertido en un pecado que debe ser borrado. Fui un iluso al querer que mi amor se convirtiera en luz, mi vanidad la convirtió en sucio fango que debes lavar de tu cuerpo para volver a ser pura.
Borrarás de ti todo rastro de mi existencia, estando limpia me olvidarás y me dejarás.
Afrodita sin duda amó a Anquises, pues por él, se enfrento al mismo Zeus, pero después de un tiempo lo abandonó, se olvido de él, pues dejo de sentir amor.
Y Anquises nunca jamás la volvió a ver, pues el mito asegura, que la diosa se olvido de él.
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No intercambiaron más palabras, la voluntad de la diosa fue acatada, el Pegaso como siempre aceptó su destino y obedeció el mandato. Abandonó las habitaciones papales de las que salió como un exiliado.
Desde esa primera noche, en que yació con la diosa, había pecado contra toda la orden, de modo que ya no podía volver a ser el caballero de Pegaso. ¿Como volver a ser el de antes, si ya no era el héroe y el amor ya no era puro? El amor lo ha convertido en pecado y deshonra. Ese amor que fortaleció a su ardiente cosmos y lo llevó a atravesar los mares y los valles de la muerte, se volvió barro que ensucia el resplandor inmaculado de la diosa.
Atena había desterrado a su patriarca de la estancia sagrada. Nunca en toda la historia de la orden había sucedido eso, y se decía que incluso lo expulsarían del santuario en cuanto Jabu pudiera hacerse totalmente a cargo del puesto de patriarca.
Y Seiya paso de ser aquel guerrero respetable y admirable, al objeto de los chismes más escandalosos. Señalado por todos como aquel, al que la diosa ha dejado de amar. Ya no era un compañero más, pues ya no era amado como los otros.
En silencio Seiya vuelve a concebir su deseo, de que cuando llegue el día que ella se marche, él pueda morir en vuelto en la luz de la gloria de la diosa, para que su presencia deje de ser mancha en este santuario.
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Notas de la autora
Historias del bien contra el mal hay muchas, así como animes de peleas hay por montones, pero lo que le dio a Saint Seiya, su pedestal inamovible en mi corazón, es la servidumbre a la diosa, no lo puedo explicar, pero, esos personajes que se desviven por su amo y señor me enamoran, pues, me encanta la fidelidad de estos. Por eso, los caballeros sirviéndole a su diosa me encanto, porque encima Kurumada le agregó un sentido místico, religioso, incluso más, es un pacto de amor entre la diosa y los caballeros. Atena ama a todos sus caballeros así como todos los caballeros aman a Atena. Es algo que siento que le faltó a la saga omega y el motivo por el cual a mí no me gusta esa saga, por eso quiero recalcar que es un saborcito que me resulta muy especial y adictivo, y que tiene el Saint Seiya clásico.
Teshirogi la escritora de lost canvast también le mete mucho de esto que me encanta. El episodio G, escrito por Kurumada no podía carecer de esto, no los he leído completos, pero lo que leí me encantó. Así que citare a Saga en la historia G, "Desde el principio de mi vida te amo" (*¬* ). Esa escena de Saga con la daga en la mano diciéndole eso a la beba Atena me corta la respiración cada que lo leo, pero más este otro, "mientras mi corazón no sea absorbido por las sombras, haré todo lo posible de cambiar el destino de esta niña. Proteger a Atena … sólo por eso ¡Después de todo, nosotros somos los caballeros de Atena!" (^o^)9 Enloquezco con ese dialogo.
Atena encarnada en Saori es un personaje que adoro, pues le da ese algo que hace latir mi corazón, es mi droga que me hace clientaza de esta serie. Siempre lo he dicho, sin Saori como diosa todo Saint Seiya perdería sentido y los personajes no tendrían ese algo que los hace bellos a mis ojos, con solo recordar esa escena cuando Saori se suicida y las reacciones de todos me estremezco y lloro y sonrío y lloro y suspiro y, y, y tanto, a todos los amo en esa escena, que desborda de amor.
Por eso no pienso en Seiya debatiéndose únicamente con ese dilema de "soy humano y ella una diosa por eso lo nuestro no puede ser", cierto que el cuento de Anquises que cita Seiya es así. Pero el problema de Seiya es más complejo, pues el que Atena ama a todos por igual es su dogma de fe. De él y toda la orden, no se habría convertido en pecado por ser el más amado si no fuera así.
Ahora sí pasemos a los mitos:
*Para empezar diré, que me documente principalmente en el libro "Mitología griega. Dioses y héroes" de Angel Ma. Garibay de Editorial Porrua. Así que lo explicare como allí lo encontré. Hay 5 razas o edades. La edad de oro donde la creación del hombre se le adjudica a dos seres, unos dicen que fue Prometeo, otros que Gea, el mundo era un paraíso y no existía la maldad, ni el hambre, ni demás cosas que aquejan al hombre. La segunda raza o edad es la llamada de plata, Zeus sube al trono y el entorno cambia, surgen las estaciones y el hombre tiene que ganarse el sustento. La tercera es la de bronce donde los hombres son guerreros y batalladores. La cuarta raza también es de bronce y es donde Seiya –en este fic.- dice que sucedió la creación de los caballeros. Se me ocurrió que aquí era donde tenia que ubicar la creación de los caballeros pues fue en esa segunda edad de bronce, donde la sangre de los dioses se mezcla con la humana. Es la época de los héroes, la de Jason y sus Argonautas, el tiempo Teseo, Odiseo y otros "eos" –si me volé el chiste de disney pero es que también están Perseo, Peleo, Anteo, Catreo, Eneo y otros tantos "eos" en la mitología .- Luego sigue la edad de hierro.
Por estar escribiendo el fic de "versus" para el cumpleaños del caballito alado, que descargó las paginas de la guia Saint Seiya y que leo que los caballeros no pudieron existir en el mismo tiempo de Hercules, pues tuvieron que existir primero los héroes para formar las constelaciones y a partir de ellas las armaduras. Y me dije ¡ou! Tendría que haberlos ubicado en la edad de hierro. Me negué rotundamente a ponerlos en la edad de hierro, porque los únicos héroes que valen la pena son de bronce (¬_¬) … bueno poniéndonos serios, los hombres de la edad de hierro tienen menos categoría pues no son tan honorables, por eso Seiya dice que al final de la segunda edad de bronce surgieron los caballeros. Cuando exactamente termina la segunda edad de bronce y empieza la de hierro pues no se.
Y bueno, creaciones de hombres hubo muchas, desde que al acabarse la edad de oro y extinguirse los primeros hombres, los dioses ya con Zeus a la cabeza crearon nuevos. Las metamorfosis de Ovidio dice que los hombres se hicieron malos a causa se los gigantes y su sangre y que Zeus mando el diluvio sobreviviendo Deucalion y Pirra los cuales consultaron un oráculo que les dijo que para volver a poblar la tierra tenían que recoger piedras y arrojarlas; y de allí surgieron nuevos hombres. Hombres de corazón duro, por haber surgido de la roca.
Los hombres surgidos de las hormigas son un mito que forma parte de "las metamorfosis", Juno (Hera) mando la enfermedad de la peste al reino de Eaco, furiosa porque este es hijo de Júpiter (Zeus). Habían muerto tantos que los vivos ya no alcanzaban para enterrar a los muertos por lo que Eaco reza a su padre y este vuelve a poblar la ciudad convirtiendo a las hormigas en hombres. Y son hombres fuertes y trabajadores, aguerridos, igual que las hormigas. Son conocidos como los Mirmidones
Efestos se creó mujeres de oro, que le ayudaban en sus proyectos, por lo que eran habilidosas en la herrería. Y me dije ¿si Efestos puede crearse mujeres, por qué no habría Atena de crearse hombres?
*Aracne, era una hilandera tejedora, era muy hábil y se creía mejor que Atena, ya que la diosa también es protectora de los artesanos. Sobretodo las artes femeninas como lo eran hilar, tejer y bordar. Todo arte que necesitara pericia y maestría mental estaba bajo su amparo. El caso es que Aracne presumía que tejía mejor e incluso pregonaba que si se daba una competencia, ganaría, tan segura estaba de ser mejor, que incluso aceptaba cualquier castigo y tormento en caso de no vencer a la diosa. Atena se transforma en anciana, y le aconseja ya no ser tan creída y no sentirse superior a los dioses, incluso le dice que Atena es piadosa y que no tomara a mal su comentario si pide perdón. Aracne insulta a la anciana y la manda a dar consejos a sus nietas, llama cobarde a la diosa por no presentarse a competir. Por lo que Atena se revela y compite con ella. Aquí depende de quien cuente la historia, si la cuenta un griego gano la diosa Atena por ser su diosa, que siempre les da la victoria, si la cuenta un romano como Ovidio dirá que perdió. –Los romanos descienden de los troyanos y por eso le tienen cierta tirria. – Según los griegos, Aracne perdió y enloqueció tanto que quiso estrangularse con sus hilos, pero Atena la convirtió en araña. Según los romanos Atena sintió tanta rabia por perder que la convirtió en araña. El final no cambia.
*Semele, era otra de las amantes de Zeus, Hera se transforma en anciana y convence a Semele que le robe la promesa a Zeus de aparecer frente a ella como el dios que es. Cuando Zeus llega a visitarla le promete darle lo que ella pida, por lo que ella pide que se le muestre como verdaderamente es. Zeus le dice que no es posible pero ella está de terca por lo que le contó la anciana. Así que Zeus se muestra tal cual y Semele queda reducida a cenizas. Eso me dio la idea de que Atenita, encierra su esencia ese cuerpo humano para no volver cenizas a sus caballeros. Porque ningún humano puede resistir la presencia de un dios. Semele estaba embarazada y Zeus toma de sus restos al feto y lo injerta en su muslo, por lo que al nacer de un dios, pues surge un dios. Dionisio o Baco como quieran llamarle. Si quieren mitos sangrientos léanse los de este dios. La ira de Ares no da miedo como la de este. Otra versión dice que ante la insistencia de Semele, Zeus le lanza un rayo para que deje de molestar.
*Tiresias, pues en el capítulo anterior puse que fue Atena quien lo dejo ciego y le dio el don de la adivinación, así lo encontré en el libro de mitología griega, pero repasando las metamorfosis me encontré otra versión. Según, Júpiter (Zeus) y Juno (Hera) discutían sobre quien gozaba más en el acto sexual, por lo que fueron a preguntarle a Tiresias, ya que él había sido hombre y mujer, dado que una vez, Tiresias encontró a dos serpientes copulando y las golpeo con su bastón, quedando convertido en mujer por 7 años que fue cuando encontró otras serpientes en lo mismo y las golpeo para volver a ser varón. Así que él había gozado del acto sexual tanto como hombre y como mujer. Ante los dioses Tiresias no lo pensó mucho, de la ira de Juno, a la ira de Júpiter, preferible la de Juno por lo que le dio su voto a los hombres. Por lo que Juno lo dejo ciego y Júpiter lo compenso con el don de la adivinación. –Por eso prefiero el monoteísmo, tantos dioses son un problema pues no se le puede dar gusto a todos.
Pese a lo triste de este capitulo: ¡Feliz cumpleaños mi querido Seiya!
Seiya: (TToTT) ¡Me votaron como trapo viejo y todavía me dices feliz cumpleaños!
Bueno la continuación saldrá en febrero, mes del amor y la amistad, así que no te desanimes, por cierto el lindo y bello Cisne Hyoga va a salir en el próximo capítulo con una participación muy importante, porque no hay fic mío en donde no salga mi amado patito. Hasta febrero entonces. Bye y gracias por los reviews.
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