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El pecado de una diosa

Por Liluel Azul

Capítulo 4

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A ti Shun,

te juro que mi cariño nunca te va a faltar.

Nunca me sentirás lejos porque siempre estarás cerca de mi corazón.

Todos los días tendrás pruebas de mi amor.

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Es un recuerdo imborrable, como si se tratase del momento más importante de mi vida, pues cada detalle y cada palabra tuya se grabó en mi memoria. Después de seis duros años había logrado volver con vida a Japón, y quizás por eso, porque volvía a ti convertido en caballero, fue que sucedió este cambio inexplicable. Mi corazón dio un brinco al verte entrar, hermosa Saori, como si el sol me calentara, como si despertara en un mundo nuevo. Me hablaste del torneo galáctico y la competencia por la armadura dorada y no tuve fuerzas para decirte que nada de eso me interesaba, ya que sólo quería ver a Ikki, pero, tu presencia y tu voz me tuvieron en un trance y para cuando me di cuenta ya estaba inscrito en el torneo, pues tu voluntad era ya mi voluntad.

A donde quiera que ibas te seguía con la mirada, me sentía victima de un hechizo.

Aún recuerdo esa tarde, el día antes de mi pelea con Jabu, estabas en el jardín cortando rosas y el unicornio como siempre estaba a tu lado. No sé por qué quería que me miraras, tal vez estaba frustrado por la situación, el miedo a que Ikki fuera uno de los que jamás regresarían me carcomía las entrañas, además la cadena se sentía extraña, como si se percatara de un mal augurio que caería sobre mí. Por todo eso tenía el corazón oprimido y de verdad necesitaba que me miraras. Como si tus ojos fueran una medicina para mi alma.

Camine hasta a ti y te llame, a Jabu no le agradó nada y hasta me reclamó que te interrumpiera en ese momento en que estabas tan atareada, cortando las rosas que siempre ponías en el florero junto al cuadro de tu abuelo.

Por fin ibas a voltear a verme, cuando, por descuidada, te encajaste una espina. Te quedaste absorta en tu herida mientras yo maldecía a las rosas, por ser tan miserables y tenerlas, y a la naturaleza por dárselas, y al mismo destino porque justo en ese instante tenía que suceder. Así que sin mirarme me preguntaste que quería.

Me sentí el más estúpido de la creación por no haber pensado en una excusa, ¿ ¡qué iba a decir! ? ¡que necesitaba que me miraras! ¡que me urgía que notaras que estaba allí! Así que me quede mudo y estático, supongo que hasta me sonroje porque Jabu me dedicó una mirada asesina, pero tú tomaste tus rosas y por fin me miraste, luego te diste media vuelta siguiendo tu camino.

Regrese a mi cuarto satisfecho porque tus ojos se posaron en mí, estaba completamente confundido sin saber por qué necesitaba tanto que me miraras, y no fue la única vez, cuando iba a partir para enfrentar a Ikki, te paraste frente a mí, y me miraste fijamente, sin tu mirada en mí, yo no hubiera podido subirme al helicóptero.

Mis sentimientos hacia a ti estaban hechos un nudo por lo confundido que me tenías, necesitaba tu presencia, que la dulzura de tus ojos se posara sobre mí, eso me hacía dichoso. Y me llenaba de miedo el viento y la oscuridad, porque sentía que te perdías en ellas, ocupabas cada pensamiento y hasta en mi sueños te veia.

Cuando se nos reveló que eres Atena, entonces todo fue claro, comprendí por que te seguía con la mirada, por que mi enfado contra cualquiera que pudiera lastimarte, comprendí que te amaba tanto que podía dejar todo por ti.

Comprendí incluso los sentimientos de Seiya, los celos de Jabu, e incluso comprendí hasta la furia de Ikki, porque eres la razón de todos nuestros sentimientos; alegrías, tristezas, furia o cobardía; tú eres el fondo de todo. Eres mi frustración y obsesión, tu ausencia me produce soledad y tu presencia saca todo mi cariño.

Atena tu eres mi diosa y yo te venero. Te amo tanto que puedo besar el suelo que pisas tan sólo por que me mires. Una mirada, sólo una mirada...

Pero tus ojos se posaron en otro.

A veces me dolía el no ser tan arrojado como Seiya, me arrepentía de mi carácter y de mi falta de decisión. Porque cuando tus ojos se posaban en él adquirían un brillo especial y yo quería que me miraras igual.

Que tonto era, por esos celos hasta me daba alegría ver a Seiya con Miho. Claro que en ese entonces ni tú ni él se amaban. Sin embargo ya presentía que eso iba a suceder.

Aún recuerdo a Seiya, sentado en las escaleras de su departamento en la playa, tocando la guitarra para consolarse. Estaba triste pues le había explicado a Miho que sólo podían ser amigos.

-¿Por qué le dijiste eso? –Le pregunte.

-Porque no tengo derecho a amarla.

-¿Se necesita derecho para amar?

-Sí, si la vas a hacer llorar pierdes ese derecho, y el camino que elegí hace llorar a Miho, porque nunca voy a dejar de ser caballero, toda mi vida voy a proteger a Saori. Siempre estaré a su lado. Ya lo he decidido, voy a consagrar mi vida a ella.

Esas palabras me formaron un nudo en el corazón, porque lo necesitabas a él y no a mí, y lo acepte. Hubiera insistido si él no hubiera estado dispuesto, pero lo estaba, incluso más que yo.

El mito dice que el Pegaso era un ser indomable. Sólo una logró ponerle bridas y esa es Atena. No es de extrañar, que no pudiera haber otra persona importante en su corazón, pues desde su constelación está escrito.

Cada día mi diosa, tu amor escapaba por la luz de tus ojos. Cada día me era más evidente que lo amabas a él y no a mí.

Seguí siendo tu caballero y me jure protegerte y protegerlo, porque si algo le pasaba llorarías y tus lágrimas me partirían el corazón. Fue ese pensamiento lo que me dio fuerzas para servirle de escudo frente a Hilda y Poseidón. Por ello, cuando saltamos al abismo de Hades, me esforcé por seguirlo, en el río Aqueronte me asuste cuando creí que lo perdía en las aguas y di todo de mí para impedir que Lune lo lanzara en las fosas ardientes.

Claro que es mi amigo, lo quiero como un hermano y con gusto daría la vida con tal de protegerlo, pero en esos momentos, en los que sentía que no lo lograba, imaginar tus ojos desolados por perderlo, fue lo que me dio fuerzas extras.

No importaba que me sucediera, lo importante era que él triunfara y volviera a tu lado. Porque tus ojos habían decidido posarse en él y no en mí.

Ese dolor, de no ser tu elegido, me duró hasta esa lucha contra Hades, poseído por él me perdí y tus ojos desesperados me buscaron. Aunque no era él, aún así me buscaste.

Y me miraste … me miraste cuando más te necesite. Hades tomó mi alma y la torturó hasta someterla, hasta arrumbarla y encerrarla en la oscuridad. Yo grite y grite sin que nadie me escuchara, sentí miedo, me sentí perdido.

Hasta que desaparecí.

No había nada, ninguna sensación, me encontraba en el vacío, en la oscuridad absoluta. Y de pronto calor, tu voz que me llamaba y la luz de tus ojos que me miraban. Veniste por mí. Me traspasaste con esa luz y me salvaste. Estuviste conmigo cuando más te necesite.

Aunque lo amaras más a él, veniste en mi búsqueda. No desististe hasta salvarme.

Estaba perdido y me encontraste, me miraste y tu luz me devolvió a la vida. Juro que llore, porque había perdido toda esperanza y tu presencia, tu voz y tu mirada me salvaron.

Te amo tanto que no paro de agradecer que por ti existo. Aunque tus ojos no me miran como a él, de vez en cuando posas tus ojos en mí y sonríes. No necesito más para ser

feliz.

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Un hombre de verdes cabellos corre a todo lo que dan sus piernas, está huyendo del santuario, en brazos lleva un tesoro y el miedo a que se lo arrebaten es lo que le da fuerzas para seguir con su carrera.

Aunque es un caballero no lleva puesta su armadura, pues ha renunciado a ella y a la orden de Atena. Es por eso que su vida corre peligro, pues es un desertor y por lo que lleva en brazos, un traidor.

Iría más rápido si usara su cosmos, pero entonces podrían seguirlo. Da un frenón rápido y es que con la oscuridad de la noche por poco no ve el barranco. Se molesta pues va a tener que rodearlo.

Con una mirada llena de ternura, el caballero mueve un poco las mantas que envuelven a la bebe que trae en brazos, apenas tiene unas horas de nacida y ya está metida en problemas. Pero ella ni en cuenta, la manera tan agitada en que llego al mundo y el propio hecho de nacer la tienen tan agotada que duerme profundamente.

Tras una sonrisa el joven emprende el camino pero …

-¿A dónde vas Shun?

El ex caballero de Andrómeda voltea sólo para toparse con Nachi, caballero dorado de Cáncer e Ichi caballero de plata de lagarto.

-¡Vas a entregarnos a ese bebe ahora! –Le ordena Ichi.

-Por favor Shun, -Le pide Nachi. –no te conviertas en un traidor, jura fidelidad al patriarca y entréganos al bebe.

-No puedo.

-¡Lo que no puedes es desobedecer a Jabu, él es el patriarca, sus ordenes son las de Atena! -Le grita Ichi.

-¡Esa no es una orden de Atena!

-Shun, -Nachi insistía en razonar. –Jabu ha dado la orden de matarte si es necesario, pero ese bebe debe de volver al templo de Atena.

-Por favor, no quiero pelear.

-Y yo tampoco, pero no voy a desobedecer al patriarca.

-¡Las ordenes que está dando no son voluntad de Atena!

-¿Insinúas que Jabu es un traidor?

-¡Está cegado por los celos!

-¡Basta! –Grita Ichi dando un paso al frente y elevando su cosmos para lanzar el ataque con el que logró la armadura de plata -¡FUERZAS DEMONÍACAS!

La cosmoenergia de Ichi sale expulsada violentamente de su cuerpo como si fuera un tornado que corre horizontalmente directo a embestir al oponente.

Y Shun salta para evitar el ataque de Ichi, lo que no previó es que Nachi ya había saltado anticipando su movimiento.

-Aullido de la muerte. –Dijo aquel en voz baja mientras liberaba su técnica.

Dándose cuenta de que ya no iba lograr esquivar el ataque, Shun abraza a la bebe para protegerla con su cuerpo y recibe de lleno el golpe de Nachi. Aquella onda de choque lo proyectó al suelo con violencia, por lo que la piel de la frente se desgarra contra la roca.

-… Shun … -Dice Nachi con dolor, al ver la sangre que le brota de la cabeza, realmente no quería atacarlo, sobretodo sabiendo que el noble peliverde no iba poder protegerse por cuidar a la bebe.

Con la bebe intacta, Shun con dificultad se sienta. Ichi se acerca para tomar al bebe, pero Shun se inclina y la abraza con fuerza, como Ichi no puede arrancarla de los brazos de Shun, lo empieza a patear en la espalda para que la suelte.

Y Shun se resiste hasta que la pequeña empieza a llorar. Fue hasta entonces que Ichi siente el cosmos de Shun explotar por lo que retrocede con miedo.

-Me la confió, me miró y con ojos suplicantes me la confió. Fue la última vez que ella me miró. ¡Y ella lloró mientras me pedía que me la llevara! ¡ ¡ ¡NO VOY A PERMITIR QUE ME LA QUITEN! ! !

Nachi observa como el viento nebular comienza a surgir del que hasta esa noche, fuera el caballero de Andrómeda. Por lo que da un paso frente a Ichi.

-¿ ¡Shun, estás dispuesto a matarnos! ?

-Esto es lo último que puedo hacer por ella. Me llevare a este bebe lejos de aquí, y si tengo que pasar sobre ustedes lo haré.

Nachi eleva su cosmos, nunca pensó que tendría que usar las ondas infernales para luchar con Shun. Aunque la tormenta nebular sea fuerte y logre neutralizar sus movimientos, las ondas infernales llevaran a Shun a la colina del Yomotsu.

-¡Shun, nos estás llevando a una situación sin salida! –Nachi aún intenta razonar.

-¡Eres un maldito traidor al desobedecer las ordenes del patriarca! –Le reclama Ichi

-Traidor… entonces que así sea.

Shun se levantó con dificultad, el viento de la tormenta iba aumentando. Por su parte Nachi seguía elevando su cosmos para lanzar las ondas infernales.

-Shun, tú no me dejas alternativa. ¡ONDAS IN…

La explosión de un poderosísimo cosmos los interrumpió. Una onda de calor que amenazaba con quemar todo, incluso a ellos y luego un viento gélido que los salvó.

-¡HYOGA! –Gritaron los tres y es que por el cosmos del cisne sintieron el intenso dolor del fuego.

Todo quedo cubierto por una fina capa de nieve, mientras el cosmos de Atena, que ya no quemaba como al principio, inundaba el santuario para después lentamente desvanecerse.

Nachi e Ichi se perdieron en esa calida energía, que les hace sentir todo el amor de la diosa mientras se va de este mundo. Sus ojos se llenaron de lágrimas e Ichi cayó de rodillas vencido por el dolor y la tristeza.

Por un largo lapso estuvieron sin saber que hacer, pues aquello era algo que nunca hubieran querido sentir. La diosa Atena les ha dicho adiós. Ha vuelto al Olimpo y los ha abandonado.

Ichi bajó la cabeza al suelo mientras se abrazaba a si mismo, llorando como nunca creyó llorar, sentir a Atena marcharse lo ha dejado conmocionado. Totalmente habían desaparecido los motivos para vivir.

-¿Y Shun? –Preguntó Ichi varios minutos después, dándose cuenta que el peliverde ya no está con ellos.

-Aprovechó el momento y saltó al barranco.

-¿Debemos seguirlo?

-No hay modo, saltó sin elevar su cosmos, así no podremos seguirlo.

-Pero sin cosmos no hay manera que sobreviva a la caída.

-Es Shun, no habría saltado llevando al bebe sin tener un plan. Como sea, mientras estuvimos aturdidos tomó ventaja. Lo seguiremos después, ahora sólo quiero llorar.

Ichi no lo contrarío, pues a Nachi le pasaba lo mismo que a él, las lágrimas en los ojos del dorado seguían saliendo y le es imposible parar de llorar. Y más que nada los invadió una soledad y una tristeza tan grandes que mataba toda esperanza.

Pues ella, a la que aman, la razón de sus existencias se ha ido.

En el fondo del barranco, un golpeado y maltrecho Shun trata de levantarse, logra dar un par de pasos, para luego, caer de rodillas.

Levanta la vista al cielo y deja escapar un quejido de dolor puro, no de dolor físico pues pese al mal estado en que se encuentra, es su alma la que se está muriendo, sentir el cosmos de Hyoga fue horrible y sentir a la diosa dejando este mundo fue peor, lo afectó tanto que ahora está devastado.

Si no fuera por la bebe se quedaría allí, a morir. Porque sin Saori siente que ya no tiene fuerzas. Pero ella lo miró y con ojos suplicantes le pidió que se la llevara. Así que tambaleante da un paso y luego otro.

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Mi diosa, no me castigues así, dime que Hyoga está bien. Hyoga tiene que estar bien. Verdad que sí. Diosa mía, yo me merezco el peor de los tormentos por haberte hecho llorar, pero por favor no me castigues así.

Mi diosa, él se quemó y pude sentirlo,

Esta angustia es mi castigo ¿verdad? Es sólo el miedo infundado. Tú no permitirías que le sucediera algo, pero, con quién hablo en estos momentos mi diosa, si ya no estás aquí, a quién elevare mis ruegos si nos has abandonado.

Que consuelo me queda si con tu partida te has llevado todas mis esperanzas, sin ti ya no tengo motivos para vivir.

Atena, yo te amo, pero no tengo ese derecho, pues Seiya tenía razón, yo lo perdí al hacerte llorar, porque mis sentimientos hacia ti te crearon mucho dolor, yo no supe sobrellevar el que tú lo quisieras más a él. Te dolía mi pena, te dolía que cada vez que me ponía de su escudo para protegerlo, una parte de mí quería morir, porque tu lo querías a él y no a mí. Te dolía incluso lo mucho que me reprochaba no ser él. Mi sentir se volvió el candado tras el que encerraste tus sentimientos y por mí nunca pudiste expresar abiertamente lo que sentías.

Por mí, tu amor por Seiya tuvo que volverse un secreto.

Porque soy egoísta, porque no me puse pensar en lo que sentías, por andar pensando en mi propio dolor. Atena, no te vayas sin que yo pueda pedirte perdón por haberte hecho llorar.

Si yo hubiera sido menos egoísta con mi sentir, te habrías apoyado en mí, cuando yo te necesite veniste en mi auxilio, en cambio, ahora que me necesitabas yo te falle.

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Tiempo atrás, Shun se presentó en la mansión Kido, había recibido una carta de Saori en donde se le pedía que no volviera al santuario. No daba explicaciones, sólo que Hyoga les avisaría cuando podrían volver y le ordenaba obedecer totalmente al ruso.

Todo esto era demasiado extraño, por eso fue a ver a Tatsumi, si este se encontraba nervioso o asustado, quizás algún peligro aceche a la diosa y ella no quería decírselos. Así que dependiendo de cómo encontrara a Tatsumi, el peliverde decidiría si obedecía la carta o si salía de inmediato al Santuario.

Pero encontró Tatsumi furioso contra el cisne, según él, había engatusado a la señorita Saori, pues no sólo le ordenaron obedecer al rubio, sino que Saori había puesto todas sus posesiones a nombre de Hyoga. Así que ahora es dueño del emporio Kido. Por lo que el hombre de confianza de los Kido no paraba de proferir maldiciones contra el susodicho, porque para rematar, lo primero que hizo fue gastar una cantidad obscena de dinero en unos cuantos días.

Todo esto tenía intrigado a Shun, pues en algún momento Saori considero poner acciones a nombre de cada uno de ellos, pero todos se negaron.

Después, una carta de Hyoga les ordenaba tanto a él como a Shiryu y a Ikki presentarse en el santuario, pero al mismo tiempo se les exigía que nadie se enterara de su presencia allí. Sobretodo se les prohibía cualquier contacto con Seiya.

Finalmente en la mañana fue esa extraña junta, donde citó a todos lo caballeros en activo, excepto a Seiya. Por primera vez la diosa se escondía tras una cortina para hablar con ellos, y si eso ya les parecía extraño, sus ordenes lo fueron más y la gota que derramó el vaso, fue que les notificó que Seiya ya no pertenecía a la orden y que ya era un exiliado. Tras decir eso les ordenó marcharse pues no iba a justificarse con ninguno.

Todos los caballeros se fueron aturdidos, sólo ellos que por ser los más cercanos a Seiya y al no tener respuesta de la diosa interrogaron a Hyoga.

Escucharlo informarles que la diosa estaba embarazada y que ella planeaba irse al olimpo, apenas naciera el bebe los dejó atónitos. El hijo es de Seiya y que por ello él es un traidor a la orden por lo que merece el desprecio de todos los caballeros sirvientes a la diosa.

-¡No es cierto! –Dijo el peliverde y es que escuchar aquello lo descontrolo, y no era el que Saori estuviera embarazada, ni el trato que Seiya estaba recibiendo en el santuario, era el saber que ella se marcharía lo que lo sacó de sí.

No quería creer que ella los abandonará, Shun quería preguntar, quería gritarle a Hyoga que dejara de decir mentiras, pero el rubio se le adelantó, le tapó la boca, lo empujó tan fuerte que lo azotó contra la pared. Todos se quedaron en silencio, Hyoga les había informado de la situación, hablando tan bajo como si temiera que las paredes oyeran.

Cuando el rubio notó a Shun más calmado lo soltó. Aún así hubo una discusión a voces calladas pero molestas con el ruso.

Y lo peor, en medio de todo Hyoga le avisó que por disposición de Atena, en cuanto el bebe naciera, Shun tenía que llevárselo lejos del santuario. Ante aquello el peliverde se enfureció con el ruso. Como se atrevía el estar dándole esa orden.

Por ello Shun, forcejeó con Hyoga, pese a que el rubio trataba de explicarle, y es que el peliverde no quería escucharlo, y aunque Hyoga intentó cerrarle el paso, Shun se impuso pues nadie le iba a impedir hablar con ella.

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-Saori, por favor entra en razón. –Le suplicaba Andrómeda. –Esto que haces no es justo para Seiya. Además, lo que me pides me es imposible. ¡No lo haré! ¡No me llevare al bebe que esperas! ¡No lo arrancare de los brazos de su madre! Yo no conocí a mi madre, no sabes lo que duele que ella sea una incógnita.

Dos lagrimones rodaron por las mejillas de Saori, quien se quedo callada, pensando mientras se las secaba con el dorso de la mano. Y por un momento Shun albergó la esperanza de haberla echo entrar en razón.

-Hyoga ya me perdonó. Ni siquiera tuve que pedírselo, apenas me vio y me dijo que me perdonaba. ¿Me perdonas tú también?

-¡YO NO TENGO NADA QUE PERDONARTE! ¡ ¡ ¡Y HYOGA NO ES QUIEN PARA PERDONARTE! ! ! ¿¡QUÉ SE CREE ESE MISERABLE!?

Más lágrimas rodaron por las mejillas de la diosa. –Te lo suplico, perdóname. Por favor dime que me perdonas, necesito escucharte decirlo.

-No, yo no tengo nada por que perdonarte. Si acaso por no recapacitar en lo que estás haciendo, Saori por favor, no vuelvas al olimpo, piensa en ese bebe que está por nacer, no lo lastimes con tu abandono. Estás siendo cruel con él y con Seiya. ¿Acaso no estás pensando en el dolor que le estás provocando? ¿Vas a permitir que lo traten así? Quédate y no los dañes marchándote.

Más lagrimas seguían brotando por los ojos de la diosa pese a que su expresión se endureció.

-Me alivia que lo traten mal y que lo señalen como un traidor. Realmente me siento aliviada. En cuanto el bebe nazca te lo llevas fuera. Todo tiene que ser como Hyoga lo dispuso. Él tiene razón.

-¡Pero Saori, no puedes hacerles esto, no seas egoísta y piensa en su suerte!

-Esas son mis ordenes caballero de Andrómeda, no eres nadie para decirme lo que debo de hacer ni para contradecirme. Ahora vete.

-Saori…

-¡Márchate! ¡No te quiero ver!

Estaba llorando desde el fondo de su ser, a pesar de su fría expresión, por ello Shun ya no pudo replicarle pues también tenía el corazón hecho pedazos. Salió corriendo de allí, rumbo a la estatua de Atena.

Allí encontró al rubio que miraba la gigantesca estatua. Traía unos papeles en las manos. Iba apurado pues tenía que volver a la casa de Acuario por Seiya, pues todo el día lo había dejado solo.

-¿Crees que vas a poder llegar hasta el final? -Dijo Jabu al cruzarse por su camino. -No tendrás fuerzas suficientes Hyoga.

-"El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso y no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta" –Dijo el ruso aunque más parecía que hablaba consigo mismo que respondiéndole a Jabu

A Shun le sorprendió, recuerda que Hyoga alguna vez le leyó eso de la Biblia. Y esas palabras hicieron mella en el peliverde igual que en Jabu, pues el sentimiento, surgido de esas palabras fue el mismo.

-¿Insinúas que no la amo lo suficiente?

Hyoga no contestó. Eso causo más furia en Jabu.

-Veremos si logras aguantar todo, pues dicen que no hay tormento más grande que quemarse. ¿No tienes pesadillas Hyoga? según recuerdo, tu atravesaste ese valle en donde los muertos se queman eternamente en sus tumbas. ¿No te persigue el tormento de sus rostros? ¿Crees de verdad que vas a poder aguantar todo ese dolor? ¿que cuándo el fuego te esté consumiendo no habrá arrepentimientos?

-Creo en todo, espero todo y aguantare todo. –fue la respuesta del ruso

Se podía percibir el odio y la hostilidad en Jabu, si hubiera sido por él mataba al rubio, por lo que furioso y frustrado se dio media vuelta y regresó al templo de la diosa, pasando a lado de Shun a toda velocidad.

Fue cuando el ruso al fin notó la presencia del peliverde, y las marcas de las lágrimas que derramó cuando Saori lo corrió.

-¿Ya hablaste con ella? –Dijo tratando de secarle las lágrimas, pero Shun se apartó. Ante lo que había presenciado de pronto se estaba sintiendo menos en comparación con el ruso. Contempló los papeles que Hyoga llevaba, eran documentos de las empresas Kido, ahora todo lo que le pertenecía a Saori está a nombre del ruso. Y ella se va, abandonando a ese bebe, todo se hará como Hyoga lo disponga.

Y de aquella sensación de inferioridad nada quedo, pues de pronto sintió al ruso como el peor de los hipócritas. Un demonio que se anda disfrazando de ángel para sacar provecho de la situación.

Deja que todos en el santuario traten mal a Seiya, está de acuerdo con que lo expulsen de la orden como si el castaño hubiera cometido un crimen imperdonable, convence a Atena que es una pecadora ¡y se da las de santo para perdonarla! ¡Está de acuerdo con que Saori los deje para irse al Olimpo! ¡Él mismo la va ayudar! Le dice que lo que hace al marcharse abandonando al bebe y dejando a Seiya odiado por todos está bien y al mismo tiempo está de hipócrita proclamándose defensor del castaño. Todo se hará como él disponga pues Atena les ha ordenado obedecerlo. Se queda con todo el emporio Kido, mientras le ordena que desaparezca a ese bebe que está por nacer y que es el legitimo heredero de los Kido.

Shun siente que el causante de toda esta desgracia tiene un rostro y está parado frente a él.

-En la quinta prisión aquellos que contrariaron a los dioses arden eternamente en sus tumbas. –Dijo Shun lleno de hostilidad recordando las palabras de Jabu. -Hyoga, eres un miserable, no puedo creer que estés sacando provecho de esta situación. Dejas a ese bebe y a Seiya desprotegidos al convencer a Saori de marcharse. Te quedaras con todo lo de los Kido y no conforme con eso tenemos que obedecerte.

-¿En ese concepto me tienes?

-Sí, tú realmente mereces quemarte en las llamas del infierno.

De inmediato Hyoga le soltó la bofetada, aquellas palabras de Shun lo hirieron tanto que no pensó en lo que hacía y lo golpeó tan fuerte que por poco el peliverde se va al suelo. Shun se llevo una mano al golpe mientras el otro contemplaba su mano sorprendido.

Se miraron a los ojos y el rubio tomó camino. Para Shun, aun en esa situación y con sus emociones alteradas, el cisne seguía siendo un libro abierto, pues claramente notó que el temor en él fue tan grande que perdió el control y por ello le soltó esa bofetada.

Estaba dolido por sus palabras, pero el miedo al fuego fue lo que lo provocó y si se fue tan rápido fue porque necesitaba calmarse.

Shun alzó la vista y se topó con Ikki y Shiryu que lo miraban como si no lo conocieran, Shiryu había estado llorando, pues se notaba la hinchazón en sus ojos y al ver que Hyoga se fue tan contrariado salió tras él.

-Eres realmente penoso, no debiste hablarle así. –Le dijo Ikki a Shun.

-Tú le hablas peor.

-Tú no eres yo, yo puedo hablarle así y no sentir remordimiento alguno, tú en cambio ya debes de sentirte mal.

Y así era, Shun se sentía mal por como trastornó a Hyoga, aunque aún está molesto con él, no puede olvidar ese segundo en el que vio el terror en sus ojos cuando le dijo que se quemaría en las llamas del infierno. ¿Por qué le tiene tanto miedo al fuego?

-Vamos, hay algo que tenías que haber visto.

Shun siguió a su hermano a una parte del templo de Atena, en la que nunca había estado, pues es un cuarto vacío donde Atena suele encerrarse para meditar. Por ello a diferencia de todo lo demás en el templo, este cuarto está descuidado y sus murales ya perdieron el color. Nadie entra aquí sin el permiso de la diosa y parece que desde su anterior vida no ha entrado ni concedido a alguien el permiso de entrar.

Aun así y pese al polvo pueden apreciarse que las paredes están llenas de murales, en los cuales se retratan hechos mitológicos en referencia con la vida de Atena.

Pronto, Shun da con aquellos que Ikki quiere que vea.

Dos peleas son retratadas en uno de los muros, la de Aquiles contra Cione y la de Diomedes contra Eneas, pues durante ambos combates los guerreros de Atena fueron guiados por ella a la victoria.

El primer mural muestra la pelea que Aquiles sostuvo contra Cione, quien era hijo de Poseidón. Igual que Aquiles, por ser semidiós Cione gozaba del poder de la invulnerabilidad, por lo que ninguno de los dos podía hacerle daño al otro, sin embargo Aquiles guiado a la victoria por Atena, tomó a Cione ahorcándolo y dándole muerte. Desesperado Poseidón lo único que pudo hacer por su hijo fue convertirlo en un cisne.

La de Diomedes está retratada con más gloria, pues es un humano hiriendo a un dios. Guiado por Atena al furor de la batalla, el gran Diomedes enfrentó al semidiós de Eneas, hijo de la diosa Afrodita en unión con el mortal Anquises. Diomedes derrota a Eneas y cuando le iba a dar muerte, la diosa Afrodita desesperada tomó a su herido hijo en brazos, queriendo huir del campo de batalla. Así que tal y como Atena se lo había ordenado, Diomedes usa ese tan esperado momento para herir a Afrodita. El hijo de la diosa del amor tan sólo fue la carnada para hacerla salir al campo de batalla.

Shun cayó de rodillas derrotado, si Atena, su diosa que considera tan piadosa, fue capaz de esto contra los hijos de sus enemigos, que no planearan ellos, contra ella, si se llega a saber que tuvo un bebe.

No puede dejar de lado todos esos mitos donde la diosa Hera va persiguiendo a las amantes de Zeus, sacando contra ellas todo su odio y rencor, haciéndolas pasar toda clase de penurias. Y como olvidar aquel mito donde Atena tomó a una amante de Poseidón y la transformó en un monstruo.

Es por ello, que ella quiere que todos en este santuario detesten a Seiya, que sea visto como escoria porque así estará a salvo de los rencores que los demás dioses tengan contra Atena. Sólo con el odio y la persecución de todos sus compañeros hacia Seiya es como ella lo puede mantener a salvo.

Al fin ha dado con la respuesta para está situación, y por qué del comportamiento de Hyoga, pues Saori le ha confiado que cuide a Seiya, por eso dejo todo lo que tenía en sus manos. Y Shun se siente miserable, desde que le dijo que Saori se va, no ha querido explicaciones, sino motivos para retenerla y que no lo abandone. No los ha escuchado, ha tapado sus oídos y acusa a todo aquel que este de acuerdo con su partida, porque el dolor que le provoca que ella lo abandone es infinito.

Aunque ella no lo amara como a Seiya, con verla feliz aún del brazo de otro, se sentía complacido. Porque la realidad es que sería feliz viéndola a ella feliz. Pero ahora ella se va, y ya no la podrá ver más. Ya no escuchara su sonrisa y nunca más se perderá contemplándola a los ojos.

Es cierto que cuando sus ojos se posaban sobre él, no había pasión ni deseo, no había ese amor que siente una mujer por un hombre, pero si había un infinito cariño, y con eso Shun se sentía más que satisfecho.

Podía vivir callando su amor, podía vivir viéndola hacer su vida en brazos de otro, y podía enfrentarse al más poderoso de los enemigos defendiéndolos, a ella y a su pareja, pues el cariño que ella le expresaba en su mirada le daba fuerzas para soportarlo todo. Excepto la separación, el que ella se vaya y lo deje.

Ahora Shun llora por lo mal que debió hacerla sentir con sus palabras, que hasta las lágrimas escurrieron de sus divinos ojos. Y es que ni siquiera entro preguntándole el por qué, sino que de inmediato le reclamó por irse, por abandonar así a Seiya, cuando realmente estaba reclamándole que lo abandonaba a él.

Devastado Shun ni siquiera sintió cuando Ikki se arrodilló a su lado y lo atrajo al regazo. Pues todo en ese día había sido demasiado para él, si tan solo bastaba con decirle que Atena vuelve al olimpo para ponerlo en este estado de dolor, agregarle que ella esta embarazada de Seiya y la situación que están pasando, han sido las estocadas finales para matarlo.

Pasaron allí varias horas pues ya estaba muy avanzada la noche cuando Shun después de tanto llorar se sintió algo calmado. Se estaba levantando, pensando que a primera hora iría a pedirle perdón a Saori cuando sintió que ella lo llamaba con premura.

El momento había llegado, pues la diosa había dado a luz a una hermosa bebe. Shun hubiera querido hablar con Saori, disculparse con ella, despedirse confesándole lo mucho que la amaba, pero no tenían tiempo.

Así que sus últimas palabras para ella fueron la promesa de que siempre protegería a la bebe. Llevándola en brazos salió a toda velocidad huyendo del santuario, el cosmos de Atena mantenía a todos dormidos pero sus fuerzas ya no eran muchas, pronto despertarían. Jabu no permitiría que la bebe saliera del santuario, en cuando se de cuenta que ya nació y que se la ha llevado mandara a buscarlo con ordenes de matarlo.

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El tambaleante joven de cabellos verdes, camina llevando en sus brazos una bebe recién nacida, por las venas de la pequeña corre el linaje divino y humano, es por eso que la protege. Esa es la misión que le encomendó la diosa que ama y que ya no está en este mundo. Shun va con pasos vacilantes y es que esta lleno de heridas, unas producto de la técnica de Nachi y muchas más que se hizo mientras caía por el barranco, además casi no puede ver por donde transita pues las lágrimas no lo dejan.

Pero no solo él va llorando, la bebe chilla a todo pulmón. Esto le causa mucho dolor a Shun, siente que llora porque sabe que su madre se ha marchado. Quizás ella sea la única que entienda este dolor tan grande que la soledad por la partida de Saori le causa.

Por fin esta amaneciendo y con ello, una extraña sensación de alivio lo inunda. Como si algo maravilloso estuviera sucediendo en algún lugar. Se recarga en una ruinas griegas, casi no puede respirar. Se deja caer, sencillamente ya no puede continuar.

Alcanza ver un hombre que se acerca presuroso al notarlo herido.

Y Shun sonríe. ¿Dónde le han contado una historia como esta?

Le da un último vistazo a la niña, se sorprende porque ya no llora y no sólo eso, ella lo mira fijamente y le sonríe. Hace unos momentos se sentía solo y desamparado, pues Atena ya no está en este mundo y sin embargo esta extraña sensación que lo esta envolviendo se está convirtiendo en un bálsamo que lo alivia, sobretodo ahora que esta sonrisa que la bebe le ha brindado le ha devuelto la alegría y la esperanza.

-Lo siento Seiya. –Murmura Shun. –Te robe su primera sonrisa.

Cuando aquel sujeto toma a la bebe, Shun cierra los ojos y se entrega a la negrura tranquilo, pues ha cumplido con la misión que le encomendaron.

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Notas de la autora

Este fic ha cambiado totalmente de cómo lo tenía planeado, originalmente la historia empezaba con la llegada de los bronce al santuario para festejarle a Seiya patriarca su cumpleaños, llegando Hyoga con su primogénito que lo iba a presentar a la familia. Shun tenía tres hijos con June, Shiryu dos con Shunrey, Ikki también ya era papá. De allí aquel dialogo del primer capítulo donde Atena dice que Seiya veia a sus compañeros formar familias y empezó a desear lo mismo. La idea era que Saori le iba a ocultar su embarazo enclaustrándose bajo el pretexto de un proceso de purificación para volver al olimpo, la bebe iba a nacer muerta y Saori desesperada aprovechando que los 5 estaban en el santuario les iba a robar su cosmos para revivirla, por lo que al final quedarían como humanos normales.

Empecé con esta historia por ahí de diciembre del 2011, aunque se empezó a publicar en septiembre del 2012. E iba a ser el secreto de la diosa pues Saori le iba a ocultar el embarazo a Seiya. Pero cuando empecé con los primeros borradores, tuve que buscar motivos para que Saori ocultara el embarazo y los textos de la frustración de ella porque la bebe nació muerta no me gustaron. La búsqueda de mitos me llevo a la Iliada cuando Diomedes se enfrenta a Eneas, en esa parte en que Atena es una maldita al usar a Eneas para herir a Afrodita. Y me dije "por eso Atena no tiene hijos para que no le hagan lo mismo". Allí se volvió el pecado de una diosa. Atena como diosa sabía que si ponía sus ojos en un humano lo condenaba al infortunio. Pues en varios mitos los que son amados por los dioses viven tragedias y los hijos son usados para consumar venganzas.

Ya que entramos en materia aprovecho y le respondo a Sakura, el pecado de la diosa no es que ella haya tenido relaciones sexuales si no el haberse llevado a Seiya al colchón, por muchas cosas, como el que él ya no es igual a resto de sus compañeros, lo volvió el más amado y por lo tanto excluido y señalado, todos los demás que la aman van a sufrir por no ser el elegido y en varios le nacerá el rencor. Lo que crea división entre los miembros de la orden. Habrá extremos, los que prefieran morir antes de que algo le pase a Seiya, lo que sería valorar menos sus propias vidas; y los que viven deseando que le caiga un rayo a Seiya, lo que se vuelve en el odio hacia el hermano de armas. Además se supone que ella les paga con todo su amor por su vida de sacrificios, pero no les está pagando igual, es como si menospreciara el sufrimiento de todos los demás.

A eso hay que agregarle que a Seiya lo puede convertir blanco de los enemigos y bueno también está que Atena le agarra un odio a todo aquella que ponga sus ojos en su Seiya, y eso es una falta grave para la diosa protectora de los humanos.

El los primeros apuntes Atena le iba a robar todo su cosmos a los 5, por lo que mis bronce se quedarían como personas normales. Pero como buscaba una participación más importante para Hyoga me inspire el mito de Talo (… aunque más que Talo ya lo volví ángel de la guarda). Allí empecé a analizar a Hyoga sin su cosmos o con limitaciones en su uso y no me gusto. Tome esa idea, la hice bolita y la tire al cesto de basura.

Para los que leen "en mis horas más oscuras", ya vieron a Ichi como caballero de plata. El condenado tiene la fortuna de ser libra y tras ver la odiosa saga omega no le entrego esa armadura a nadie, aunque tenga a Shiryu en el rango de caballero divino del dragón. Como no le daré la armadura dorada tiene ese destino de salir con tres modelos en aquel fic. Le tocó la armadura de lagarto por que Misty también es libra.

Quería alguien que fuera antagonista de Jabu, aunque tengo a Hyoga en ese puesto, Shun queda mejor y esas palabras de la Biblia aunque las dice para Jabu también recaen en Shun.

"El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso y no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta" Corintios 13.4-7

Shun sufre por su amor al no ser correspondido y aun así no siente envidia. Busca lo mejor para Saori aun por encima suyo. No guarda ningún rencor hacia Seiya y no goza con la injusticia que está viviendo. Todo lo sufre por no poderse confesar, todo lo espera, aguardando pacientemente a que ella lo mire con tantito cariño y todo lo soporta (hasta caer por un barranco e irse desangrando todo el camino) por su inmenso amor a ella.

Jabu en cambio se jacta de quererla más que nadie, está lleno de envidia, se envanece ahora que es patriarca pero no hace la voluntad de Atena. Se irrita y guarda rencor, goza de la injusticia que vive Seiya (perdónenme necesitaba un villano).

En cuanto a los mitos, la amante de Poseidón que fue desfigurada por Atena, es una narración poco conocida y una fuente confiable no tengo mas allá de haberlo leído en el Internet alguna vez. Se supone que Atena tenía una sacerdotisa muy hermosa a la cual Poseidón enamora, al tener a un dios de pretendiente de ella se jacta de ser más hermosa que Atena y encima lo hace con el dios en el templo, por lo que Atena iracunda la convierte en la Medusa, a la que posteriormente decapita Perseo, surgiendo de ella Pegaso y no se que más hijos, pues estaba embarazada de Poseidón y este dios es relacionado a los caballos.

Hay un fic interesante de Saori Luna titulado "la venganza" que se basa en ese mito.

En el próximo capítulo que quizás se publicara en octubre y si no hasta diciembre (me tomó mi tiempo por eso los fics salen tan buenos) veremos que paso con Hyoga y Seiya. Shiryu hará su entrada acompañado de Marín, Shaina y Kiki.

Me parece que será el único fic con el que logre la proeza de actualizarlo tres veces en el año.

¡SantaManíaCaballeresca!

Liluel Azul

13 de Junio del 2013

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