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El pecado de una diosa

Por Liluel Azul

Capítulo 5

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A ti Shiryu,

te doy la total libertad.

Sé que me entenderás

pues siempre has sido el más fiel.

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Recuerdo que cuando éramos niños te detestaba a muerte. Me parecías una niña odiosa y mimada que sólo pensaba en como martirizarnos. Cuando escuchaba tus risas le suplicaba a kamisama que pusieras tus ojos en cualquiera menos en mí.

Después me mandaron a entrenar bajo la tutela del anciano maestro, cuando me presentaba escuche una risita de niña… gracias a ti ya aborrecía las risitas de las niñas. Así que no sé qué clase de mirada le lancé a Shunrey, pero eso la hizo reírse más de mí.

Era algo irónico, lo que más quería era olvidarte y muchas veces pensaba en ti.

Recuerdo aquella noche cuando el anciano maestro me mostraba la constelación del dragón diciendo que si me esforzaba me convertiría en un digno caballero de Atena. Y me prometí cumplir con todas sus expectativas. Después de todo la diosa Atena protegía a los seres humanos, y en las palabras del maestro sentía el inmenso amor que tenía por esa diosa, la seguridad de sentirse amado por ella. Y yo quería experimentar lo mismo.

Crecí, me convertí en caballero, y se nos reveló que tú eras esa Atena tan fantástica de la que me hablaba tanto el anciano maestro, esa de la que me enamore a través de sus palabras. Y entendí que por eso pensaba tanto en ti.

Y con ello vinieron las batallas, me habían entrenado para ello, tenía confianza en mí y no me asustaba la muerte, sin embargo esa vez, cuando peleé contra Argol de Perseo, temblé de miedo, no podía perder porque de hacerlo Seiya y Shun quedarían convertidos en piedra para siempre, además Argol me superaba totalmente, no teniendo modo de enfrentar el escudo de medusa tome la única alternativa que pude, me cegué a mí mismo. Estaba sólo en el campo de batalla, con medio cuerpo convertido en piedra, ciego, con todo en contra… y tú fuiste la diosa que me guio a la victoria.

Te convertiste en luz para mis ojos y el combustible de mi cosmos que ardió con tal potencia que de un sólo golpe derrote a Argol.

Después de esa batalla, entendí por qué el anciano maestro tenía ese tono tan especial cuando hablaba de ti. Más peleas vinieron y las enfrente sin miedo porque tú estabas a mi lado. A pesar de ser caballero de bronce pude enfrentarme de igual a igual ante los caballeros dorados porque estaba completamente seguro de ser uno de tus caballeros elegidos y fue realidad, cuando enfrente a Mascara de la Muerte y a Shura, fuiste tú quien incendió todavía más mi cosmos.

Te amo mi diosa, contigo conocí la angustia y los desvelos porque el miedo de que te pasara algo sobrepasaba todos los miedos que hasta antes de ti había experimentado. Por ti puedo enfrentar al más potente de los enemigos porque eres el fuego en mis venas que enciende el cosmos hasta al infinito. Eres la tranquilidad que invade mi corazón cuando escucho tus arrullos. Mi esperanza en tiempos de angustia. Atena tú eres mi fe.

No hay un recuerdo tuyo que no atesore. Sin ti no estoy completo. Pues eres tú mi camino.

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En los antiguos Cinco Picos, el Dragón Shiryu vivía tranquilamente a lado de Shunrey, hacía bastante tiempo que se habían establecido como pareja, y estaban totalmente dedicados a los pequeños Shoryu y Ryuho*.

Fue cuando recibió esa extraña carta en la que Atena le pedía que no volviera al santuario hasta que Hyoga se lo indicara. Además le ordenaba obedecer al ruso en todo. Aunque fue extraño, obedeció, pues confía en la diosa. Por fin llegó la carta de Hyoga en la que se le pedía volver al santuario, pero sin que nadie se enterara de su llegada, lo cual era extraño, pues además se le prohibía cualquier comunicación con Seiya.

La sensación de que algo malo estaba pasando se incrementó al enterarse que Seiya ya no era el patriarca, que Atena lo había expulsado de su templo. Además supo que lo trataban mal hasta antes de la llegada de Hyoga. Por lo que Shiryu esperaba que todas sus dudas se resolvieran con la audiencia general a la que convocó Atena.

El Dragón, acompañado de Fénix y Andrómeda entró al salón del trono, fue extraño pues había una cortina que les impedía verlo. Poco a poco todos los caballeros tomaron su lugar con respecto a su grado, primero el patriarca luego, ellos, si bien portan armaduras de bronce, el hecho de ser capaces de convertirlas en divinas y el haber enfrentado tantos enemigos los ponían hasta adelante, después oro, plata, bronce y los capitanes de los escuadrones de peones.

Sin embargo, había una persona que no ocupaba su puesto, Hyoga, este se encontraba frente a ellos, con la cortina a su espalda, a la derecha del trono, justo en el puesto que debe ocupar el patriarca, en este caso Jabu. Quien de inmediato le reclamó al ruso.

-¿Quieres contradecirla? –Contestó Hyoga a sus reclamos con una voz bajísima. El Dragón apenas si pudo escucharlo y eso por estar hasta al frente.

El enfadado Jabu tomó posición a la derecha del ruso todavía más furioso con este.

Lo que siguió fue extraño, Atena se presentó, pero no corrió esa cortina que la aislaba de ellos, era la primera vez que la diosa se ocultaba. Los saludo a todos pero no fue como antes, con una voz llena de cariño, al contrario, era distante.

-Mis fieles guerreros, el motivo de esta junta es hacer oficial el nombramiento de Hyoga Caballero divino de Cygnus como líder absoluto de mis ejércitos. Todos los miembros que conforman esta orden tienen que obedecerlo, no hacerlo será considerado un acto de alta traición a mí y por lo tanto aquel que no acate esta mandato será condenado a muerte. Porque desde este momento su voz será mi voz.

Hubo una exclamación de asombro, varios murmuraron que le habían quitado el título de patriarca a Jabu. Por supuesto que Jabu explotó, pero la diosa refrendo su posición incendiando sus cosmos. Era una orden real y aquel que la desobedezca aun siendo el patriarca lo pagaría con su vida.

Por supuesto que Jabu seguiría fungiendo como patriarca, y por lo tanto tenían que obedecerlo, pero, quien tenía la última palabra sería Hyoga, pues Atena le ha entregado una posición de autoridad ante toda la orden, incluido el patriarca.

-Con respecto Seiya, este ya no ostentara del título de caballero de Atena y por ello deberá ser echado del santuario. -Dijo, con voz fría y carente de todo sentimiento. -Seiya se convertirá en un exiliado, un proscripto. Cuando Hyoga lo crea conveniente lo expulsará del santuario. Seiya ya no pertenece a la orden de caballeros de Atena, porque esa es mi voluntad.

Aunque aquello impresionó mucho a Shiryu, aquella orden no incluía que todos odiaran a Seiya y que lo maldijeran como lo están haciendo. En el poco tiempo que ha estado en el santuario se ha dado cuenta que Jabu anda instigando a todos cuanto puede a aborrecer a muerte al castaño.

La diosa no dio más explicaciones y dando por terminada la junta se retiró. Los presentes la imitaron a excepción de ellos que por ser cercanos a Atena y a Seiya no entendían que pasaba, por lo que se acercaron al ruso. Este les hizo saber que después les daría explicaciones, no era el momento pues el templo estaba lleno de todos los que fueron convocados a la junta y que apenas se estaban yendo.

Para Ikki, las palabras de la diosa en cuanto a la posición autoritaria de Hyoga, le entraron por un oído y le salieron por el otro, él no iba a esperar, con toda brusquedad y haciendo uso de su fuerza tomó del brazo a Hyoga y prácticamente lo arrastró tras la cortina, pasaron el trono y no se detuvo hasta llegar al pasillo que conecta al recinto con las habitaciones de la diosa. Si lo que quería el ruso era privacidad se la ha dado en estos momentos, pues están en un área restringida. Así que sin cortesía alguna arrojó a Hyoga contra la pared.

-¡Ahora mismo me vas a explicar qué demonios pasa aquí!

Pero Hyoga no contestó, se quedó en absoluto silencio.

Ikki ya iba a explotar, pero Shun se le adelantó al incendio de la furia del Fénix. –Por favor Hyoga.

El ruso siguió sin hablar, pero ladeo un poco la cabeza, en esa camaradería que ambos se tienen, Shun de inmediato entendió que Hyoga no iba soltar la lengua hasta no estar completamente seguros de que no había pájaros en el alambre. Por lo que salió a revisar.

-No hay nadie Hyoga, puedes confiar en nosotros, por favor. –Le recordó el peliverde.

-Atena ya no va a estar más entre nosotros. -dijo con voz bajísima cuidando que nadie más pudiera escuchar esas palabras y prestando especial atención a Shun. –Ella abandonara su forma humana y va a volver al Olimpo junto a su padre, para ocupar su lugar con los otros dioses.

Para todos fue evidente que Shun se rompió por dentro en ese momento.

-¡No es cierto! –Alcanzó a decir el peliverde pues Hyoga que ya se lo esperaba reaccionó rápido y le tapó la boca antes de que le pidiese a todo pulmón que negara aquello que había dicho.

Shun se estremeció por completo, le suplicaba con la mirada que le dijera que eso era mentira pero Hyoga volvió a confirmárselo. Atena se marcha. Las lágrimas cayeron por sus ojos mientras Hyoga lo llevaba al regazo. Realmente el peliverde había entrado en shock.

-Lo sabes desde hace meses ¿verdad? –Siseó en voz baja un Ikki furioso.

Ante aquellas palabras Shun de inmediato buscó los ojos de Hyoga. –Sí, lo sé desde hace varios meses. –Contestó este contemplando fijamente las orbes esmeraldas que se llenaron del sentimiento de haber sido traicionado. Y de inmediato Shun se soltó pues lo consideraba el peor de los traidores.

Y no era el único, Shiryu lo jaló para mirarlo directamente a la cara. -¿Por qué te callaste? ¿Cómo pudiste ocultarnos esto a nosotros? –Le recriminó.

-Ella así lo quiso.

-Hyoga, habla claro de una buena vez. ¿Qué sucede? ¿Por qué ella de pronto determino irse?

-Porque está embarazada. De hecho están por cumplirse los nueve meses.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿De quién? –Preguntó el dragón en shock y fue el único de los tres que logró articular las palabras. Hyoga lo miro con cara de "es más que obvio por favor no hagas preguntas estúpidas" pero aun así, Shiryu necesitaba confirmarlo. -¿…de Seiya?

-Sí.

Shiryu y Shun no lo podían creer, por ser tan cercanos a Atena y a Seiya sabían lo que sentían el uno por el otro, pero siempre creyeron que jamás cruzarían la barrera de diosa y caballero.

-¿Cuantas personas lo saben? –Preguntó Ikki siendo el primero en analizar la situación.

-Sólo yo, el patriarca, una amazona y ahora ustedes.

-¿¡Cómo!? ¿¡Seiya no lo sabe!? ¿¡Cómo has podido ocultárselo!? ¿¡Qué pasa por tu cabeza!? –Le reclamó Shiryu.

-Decírselo no es decisión mía.

-Aun así Hyoga, él merecía saberlo.

-Seiya cometió traición hacia sus compañeros de orden, es por eso que lo expulsaran del santuario.

-¡Querrás decir que lo expulsaras del santuario! –Le reclamó Shun.

-Es lo que ella determinó, no quiere que se quede en el santuario. Ella se va al Olimpo y Seiya lo sabe. Cuando nazca el bebe, por órdenes de ella, Shun, deberás llevártelo lejos del santuario, sin que nadie se entere.

-¿¡QUÉ!?

-Luego sacaremos a Seiya del santuario. Nadie se enterara de lo que paso entre Atena y Seiya. Ya después le informaremos a Seiya lo que paso.

-Entiendo. –Dijo Ikki. Ya se le hacía raro que Hyoga les comentara todo esto a ellos, cuando ni a Seiya le ha informado.

-NO. –Dijo el Dragón -estamos tomando decisiones por él. No es justo.

Shun ya no se aguantó, se encamino hacia los aposentos de Atena.

-¿¡A dónde vas!?

-¡A hablar con ella y hacerle ver que es una locura!

-¡Ella no quiere ver a nadie! –Dijo Hyoga cerrándole el paso.

Sin embargo Shun no tenía paciencia empujó al ruso tan fuerte que chocó con violencia contra la pared golpeándose en la cabeza. Shun ni cuenta se dio de lo que había hecho, todo su pensamiento estaba en ella así que siguió su camino, nada lo iba a detener. Por su parte Hyoga no podía creer lo que había pasado, al chocar se deslizó al piso aturdido, cayendo sentado. Reaccionando iba a detener a Shun pero Ikki lo sujetó del hombro impidiéndole pararse.

-No te dejare.

-Ella no está bien, últimamente ha estado demasiado nerviosa y Shun lo único que va hacer es alterarla más.

-Mi lealtad es para con mi hermano. Él necesita hablar con ella. Así que si tengo que retenerte aquí para que lo dejes ir, hare uso hasta de la fuerza. – Dijo mirándolo con ojos fieros para no dejar lugar a la duda. Hyoga le devolvió la mirada no se iba a dejar intimidar pero…

-¡Basta los dos! –Los reprendió el Dragón, arrodillándose junto a Hyoga con toda intención de revisar el golpe que se había dado. –No te muevas. –Siguió regañando al cisne mientras lo revisaba. –Hyoga, Ikki tiene razón, déjalo ir, en estos momentos sólo matándolo detendrías Shun. ¡Que no te muevas quiero ver que estás bien! –Shiryu terminó y soltó a un enojado rubio. –Menos mal, se vio peor de lo que fue. Hyoga, ya sé que no te correspondía a ti decirle todo esto a Seiya, pero, que se lo ocultes es algo cruel. Sé perfectamente como lo tratan en el santuario y sé que desde hace semanas lo estás cuidando. En estos momentos eres el único que le ha tendido la mano. Eres el único en quien confía. Cuando sepa todo esto va a llorar, se va a sentir traicionado por todos especialmente por ti. –Y diciendo esto se dio media vuelta para marcharse con rumbo a los aposentos de Atena.

-¡Espera!

-Descuida, no iré a molestar a nuestra diosa, es evidente que no quiere hablar con nosotros si te mandó a ti de mensajero. Voy a los jardines del templo dado que está prohibido que Seiya me vea o se entere que estoy aquí.

Hyoga ya no dijo nada era evidente que Shiryu necesitaba calmarse pues igual que Shun, la noticia de que Atena se marcha lo ha dejado desolado.

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En los jardines del templo, el dragón deja correr libremente sus lágrimas.

El que ella se vaya debe de ser la noticia más dura que tenga que enfrentar un caballero ¿cómo dejar partir algo que se ama tanto que es indispensable como el aire? Y aunque desde siempre supe que en algún momento te ibas a ir, ahora no puedo asimilar la noticia.

Recuerdo las palabras del anciano maestro, "ella se va y el mundo sigue su curso, nada cambia, las estrellas siguen brillando en el cielo, las flores siguen naciendo, los días pasan, y uno sigue en su camino, avanzando, dejando bajo el resguardo de la memoria esa sensación de inmenso amor que te hacía sentir cuando te miraba."

Si la vida de un caballero se centra en proteger a la diosa Atena, entonces el caballero queda a la deriva cuando ella ya no está… pero no es como que ella deje de existir, pues no muere, sólo vuelve a su lugar en el cosmos, a un sitio tan lejano que como mortales no podemos ni soñar conocer.

Y nosotros que concebimos la vida como tus guardianes nos quedamos con las manos vacías.

Nada se puede hacer contra el destino, hasta tú que eres diosa vives sometida a reglas y una de ellas es, que en cuanto terminas tu misión de proteger a la humanidad, debes de volver al Olimpo, pues tu padre te reclama.

A ti también te duele la separación ¿verdad? Porque nos amas, de eso no tenemos duda ninguno de tus caballeros, pues, cada que elevabas tu cosmos sentíamos tu inmenso amor. Así como a nosotros nos hace llorar tu partida, tú también has de llorar por la dolorosa separación

Pero Atena dime, si nuestra vida está consagrada a cuidarte ¿Quién cuida de tus guardianes?*

Tú, siempre tú. Has estado a mi lado en cada dificultad que he enfrentado dándome fuerzas. Y no sólo a mí, a todos nosotros, a Hyoga, a Shun, a Ikki y a Seiya.

Seiya…

Quizás por eso te embarazaste, porque sabías que de todos, él, de verdad moriría sin ti, sin algo tuyo que le diera fuerzas para continuar.

Porque de entre todos, Seiya es el que más te ha amado, siempre ha sido el guardián que no descansa. Y ahora que te vas ¿Quién cuidara de él?

Y de ti ¿Quién cuidara?

¿Atena, mi diosa, estás segura de lo que estás haciendo? Has decidido que pase todo esto y sólo me queda confiar en que al final todo será para nuestro bien y ojala también el tuyo. Pero mi diosa me siento tan inútil porque no puedo hacer nada por ti.

Debes de estar llorando y ni siquiera tus lágrimas me dejas secarte.

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-En la quinta prisión aquellos que contrariaron a los dioses arden eternamente en sus tumbas. –Dijo Shun lleno de hostilidad -Hyoga, eres un miserable, no puedo creer que estés sacando provecho de esta situación. Dejas a ese bebe y a Seiya desprotegidos al convencer a Saori de marcharse. Te quedaras con todo lo de los Kido y no conforme con eso tenemos que obedecerte.

-¿En ese concepto me tienes?

-Sí, tú realmente mereces quemarte en las llamas del infierno.

De inmediato Hyoga le soltó la bofetada, aquellas palabras de Shun lo hirieron tanto que no pensó en lo que hacía y lo golpeó tan fuerte que por poco el peliverde se va al suelo. Shun se llevó una mano al golpe, mientras el otro contemplaba su mano sorprendido.

Se miraron a los ojos y el rubio tomó camino. Shun alzó la vista y se topó con Ikki y Shiryu que lo miraban como si no lo conocieran, Shiryu al ver que Hyoga se fue tan contrariado salió tras él.

-¡Hyoga! ¡Hyoga espera!

-¡Déjame en paz!

-Calma Hyoga. –Por fin logró alcanzar al cisne y sujetarlo del brazo para obligarlo a detenerse.

-¿¡Qué más quieren decirme!? ¡Que soy un miserable! ¡Un maldito traidor! ¡O mejor, que todo lo planee para quedarme con el dinero de los Kido!

-¿De qué estás hablando?

La ofuscación de Hyoga pasó, por la cara de Shiryu era evidente que no sabía nada.

-¿Por qué Shun te acusa de eso?

-Porque Saori puso todos sus bienes a mi nombre. –Por un momento ambos guardaron silencio. ¿Qué, también piensas que me aproveche de la situación para quedarme con toda la herencia?

-No… para haberte acusado de algo así Shun está más ofuscado de lo que creí. –Suspiró. –Además es lógico, no puede haber dos patriarcas en el santuario, desde un principio Atena y tú debieron planear que te fueras con Seiya, por eso te dejó todo, incluso eso de que todos debemos de obedecerte es para que puedas protegerlo. –Había algo de molestia en la voz del dragón.

-Bueno, como que ustedes ignoran esa orden.

-Hasta ahora ¿en qué te he desobedecido yo?

Hyoga guardo silencio, tenía razón. Sonrió cariñosamente y contempló a Shiryu, ha estado llorando, evidentemente porque Saori se va. Eso es algo que los va hacer llorar a todos, incluido Ikki, por varios días, sin embargo también era muy notorio su enojo. –¿Estás muy enfadado conmigo?

-Conmigo… -contestó apesadumbrado. –Hyoga, ella no fue capaz de confiar en mí como lo hizo contigo. Seiya es mi amigo y no he podido hacer nada y ella es lo más importante en mi vida y no sintió que podía ayudarla.

Hyoga miró con dulzura al dragón. –Shiryu, tú mismo te has respondido, cuando Seiya se entere de todo se va a sentir traicionado, y más que nada va a necesitar de un amigo en quien confiar. Podrás decirle con toda honestidad que no sabías nada de lo que planeábamos. Y que cuando lo supiste, no estuviste de acuerdo y que regañaste seriamente a este ruso mala entraña. Si Atena no te ha dicho nada ni quiere hablar contigo es precisamente porque así no habrá mentiras entre ustedes. Ella sabe que no vas a dejar desamparado a Seiya y que te va a necesitar más que nunca. A mí me ha ordenado cuidarlo, pero Atena sabe que tú también lo harás y no por una orden, sino, porque eres su amigo y eso, créeme, la tranquiliza. –Shiryu sonrió un poco. -Eso sí, cuando Seiya este furioso y quiera golpearme, te pido que intercedas por mí.

-Sabes que eso no sucederá, Hyoga… tú, ¿Serás tú quien ayude a Atena a volver al Olimpo, verdad? –El rubio no respondió. –A mí no puedes ocultármelo, la anterior ocasión fue mi maestro quien tuvo que contener el cosmos de Atena para impedir que este destruyera el santuario. Apenas si sobrevivió.

-Estaré bien.

-Hyoga… si necesitas ayuda…

-No, Atena ya me explicó todo y me he preparado para ello. Además no puede haber allí más que el caballero que la ayudara… y una excepción que será Seiya.

-Aun así Hyoga, es muy peligroso, me preocupas.

-No tienes que, además Atena entrega un don cuando se va, así que estoy de suerte.

-No puedo quedarme sin hacer nada.

-Dragón obstinado. –Dijo Hyoga entregándole los papeles que traía. – Quieres hacer algo, pues bien, toma, todo viene allí, son documentos nos serán de utilidad cuando tengamos que salir huyendo. Cuídalos, son importantes porque espero que nos saquen de aprietos. –El ruso sonrió y se despidió. –Me voy, tengo que cuidar de Seiya. Ordenes explicitas de la diosa Atena que sea su guardián. Y lo cumpliré sin fallar. A ti nadie te lo ha ordenado, así que tú no tienes por qué cuidarle que eso es MI trabajo.

¿Quién cuida del guardián? Pensó preocupado el dragón mientras lo veía marcharse

Shiryu se quedó revisando aquellos papeles. –Vaya, y pensé que Shun no podía sentirse más miserable. Cuando vea esto…

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¿Quién cuida del guardián?

Recuerdas mi diosa, aquella vez que peleando contra Mascara de la Muerte fui mandado a la colina del Yomotsu. Estaba perdido y vi a Hyoga caminar a lo lejos, lo llame a gritos pero él no me escuchaba ni se daba cuenta que estaba acercándose a ese barranco.

Y tú pareciste y me explicaste lo que sucedía. Mi corazón se llenó de angustia al entender que Hyoga lentamente se encaminaba al reino de la muerte. Y tú dijiste que no me preocupara que cuidarías de él.

En esa hora de angustia fuiste mi resguardo y mi consuelo, pues lo cuidaste hasta que pudimos auxiliarlo.

Pero ahora he perdido las esperanzas.

¿Qué fue lo que paso? Aquella vez tú dijiste que lo cuidarías y lo hiciste. ¿Qué salió mal? ¿Por qué lo tuve que tener sin vida entre mis brazos si estabas tú con él?

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Desde tiempos mitológicos los dioses han tenido que mudar sus cuerpos para poder estar en este plano. Poseidón, para poder estar con sus marinas, toma el cuerpo de un miembro de la familia Solo. Hades busca al humano del alma más pura para estar con sus espectros, mientras que Atena convierte su cuerpo en uno humano… eso es porque la diosa considera injusto robarle su ser a otra persona al reducirla a un mero vehículo de la conciencia del dios como lo hicieron Poseidón y Hades al tomar a Julián y a Shun.

Atena repudia ese infame acto. Ella siendo protectora de los humanos no puede caer en ese pecado de robarle a otro el control de su vida, al anular su voluntad y arrojarlo a un rincón oscuro de la conciencia. Aunque sea una estrategia usada por otros dioses, a los que incluso poco les importa lo que suceda con el humano al que poseen. Ella no cometerá tal crueldad.

Es por eso que ella se convierte en humano, pero eso trae un problema… antes de volver tiene que convertirse en diosa de nuevo. La energía que se genera es tanta que necesita que sus caballeros contengan su cosmos.

La diosa se marcha, su ser al volverse divino puede incinerar el santuario, pero su cosmos está siendo contenido por el de Hyoga. Atena le enseñó cómo hacerlo y por muchos días el cisne estuvo practicando. Fue por ello que elevaba tanto su cosmos cubriendo al santuario. Preparándose para ese momento.

El templo se estremece durante el proceso y ahora que ella se ha marchado, del choque de cosmos queda como huella, la fina escarcha que cubre todo el santuario.

Shiryu corre a toda velocidad, va con el corazón comprimido por lo que pasó en el templo y aunque quisiera ponerse a llorar no hay tiempo, pues llevando sobre su espalda está Seiya quien va inconsciente. El patriarca Jabu dio la orden de asesinar al castaño desde el momento en que sintió que la diosa estaba por marcharse. Justo cuando ella se estaba despidiendo de Seiya. Por lo que a estas horas varios caballeros ya deben de estar buscándolos.

La respiración agitada, tiene que detenerse abruptamente pues un centenar de guardias le cierra el paso.

No tiene más opción que elevar su cosmos. Pasará, pues sin importar qué, se llevara a Seiya lejos de aquí.

Los guardias aprietan los dientes, buscan valor invocando a su diosa y sujetan sus armas listas para atacar, pues un dragón se les viene encima dispuesto a todo. No trae puesta su armadura y no puede usar las manos por cargar a Seiya, pero, qué son los peones contra un caballero que tiene tanta experiencia en batalla.

Varios salen despedidos por el primer estallido del cosmos del dragón, los que lograron mantenerse de pie intentan darle con sus lanzas y espadas, pero Shiryu esquiva a varios, avanzando, le mete el pie a otro para después girarse esquivando a alguien que pretendía darle a Seiya que sigue inconsciente en su espalda. Shiryu patea a un tercero y esquiva un par de lanzas antes de volver a repelerlos con el estallido de su cosmos. Y aunque los guardias insisten, pues Shiryu realmente no quiere lastimarlos, nada pueden hacer para pararlo. El dragón sigue avanzando entre la multitud que intenta detenerlo. Ante la terquedad de los guardias Shiryu no tiene más remedio que aumentar la fuerza de su ataque. Salta y cae pateando a uno que de paso en su caída atropelló a otros dos. Nuevamente explota el cosmos sacando volando a muchos más peones por lo violento que lo hizo.

-¡YA BASTA! – Grita una potente voz autoritaria, que de inmediato es reconocida por los soldados del santuario por pertenecer a la amazona de la cobra, quien además viene acompañada del el joven Kiki quien está a punto de convertirse en el caballero de Aries.

-ENTRÉGALO CABALLERO DEL DRAGÓN. –Le ordena la líder de los guardias.

-No.

-DESOBEDECER AL PATRIARCA ES TRAICIÓN.

-Lo sé.

-Shiryu, Shaina -dice Kiki. –Debe de ser un error la orden de ejecutar a Seiya.

-No lo es. –Le contesta Shaina. -El patriarca en persona la ha dado.

-¿Y de verdad la vas a seguir?

-Kiki, somos soldados y seguimos órdenes.

-¿Pelearas contra Shiryu y mataras a Seiya? Shaina ellos han luchado por Atena a nuestro lado.

-Debes de aprender Kiki, que para servir no se cuestionan las órdenes, se obedecen sin vacilar cuando se confía en quien las ha dado. Atena misma nos dijo que Seiya es un proscripto y fue ella quien en toda su sabiduría nombró a Jabu Patriarca.

-Shiryu –Lo llamó Kiki viendo a la amazona decidida.

-No dejare que maten a mi amigo.

-Entrégalo Shiryu, -le pidió el chico.- te prometo que no permitiré que le hagan daño. Atena fue muy clara, Jabu es el patriarca pero es Hyoga quien tiene la palabra final ante cualquier decisión. Él no estará de acuerdo con esta orden. ¡Hyoga nunca lo permitiría! Atena fue determinante en eso. Desobedecer a Hyoga es desobedecerla a ella. Hyoga no ha hecho más que velar por Seiya. ¿De verdad van a matarlo sin antes hablar con él? ¡Nosotros podríamos ser los que estaríamos cometiendo traición contra la diosa! –Ante aquellas palabras varios de los guardias retrocedieron. –Shiryu evitemos está pelea, entrega a Seiya. Ya verás que Hyoga arreglará todo.

-Ya no cuento con esa esperanza Kiki.

-Pero Hyoga…

-Debiste sentirlo Kiki… -Habló la amazona. -Hyoga… Hyoga ha dejado este mundo junto con Atena.

-Hyoga ya no existe, murió. –Dijo Shiryu dejando a Seiya recargado contra una gran roca. Para después mirar fríamente y sin expresión a la amazona al tiempo que elevaba su cosmos. –Por eso no puedo entregarlo, hacerlo es sentenciarlo a muerte. Atena decidió que Jabu sea el patriarca, el líder de la orden de sus caballeros. Entonces esta noche renuncio a la orden, ya no seré caballero. Renuncio a la armadura del dragón y me declaro traidor. Me llevare a Seiya lejos de aquí y a quien no me deje pasar, al que intente algo en su contra, LO MATO.

No era una amenaza, era la realidad pues Shiryu está haciendo arder su cosmos con todas sus fuerzas, y sobretodo de una forma amenazante. Tanto que da miedo, pues a todos los presentes les asombra que ya no era ese el tranquilo y sabio dragón que hasta antes de esa noche conocieran. Ahora en frente tenían a alguien que los mataría sin consideración ni remordimiento alguno.

Hasta Kiki se asustó por no reconocer a Shiryu en esos ojos que parecían de fiera asesina. Jamás lo vio sombrío rodeado por su cosmos tan altamente agresivo que hace vibrar el suelo. Tanto tiempo Kiki había convivido con el tranquilo Shiryu que había olvidado por completo que los dragones son bestias monstruosas imparables y destructivas. Tan así fue lo que le provocó, que retrocedió sobre sus pasos. Mientras otros del miedo quedaron paralizados.

Más no así la amazona de la cobra, que de inmediato incendio su cosmos, para terror de varios viendo que iba a desatar la furia de ese dragón.

-Órdenes son órdenes.

Explotando su cosmos Shaina se lanza contra Shiryu, dejando una estela de la luz por lo rápido que va, sin embargo Shiryu toma posición de defensa y aunque la amazona es veloz, sin problemas Shiryu esquiva los dos primeros zarpazos llenos de furia que la cobra le lanzó. Inmediatamente Shiryu tomo posición y le dio un potente golpe con el puño izquierdo en la boca del estómago, sin darle tiempo de recuperarse le da un derechazo en el centro del pecho. Ante la fuerza del golpe la amazona se desliza hacia atrás, mas la embestida de Shiryu no termina y vuelve a propinarle otro que la despega del piso y sin misericordia alguna salta para patearla en el aire y después envestirla, Shaina sale volando varios metros girando sin control antes de caer chocando de cabeza con el piso.

La violencia con la que Shiryu enfrentó a la cobra aterró a propios y extraños. Kiki no podía creer que Shiryu fuera capaz de tal salvajada con un compañero y menos con una mujer.

-¿Realmente estás decidido Shiryu? –Preguntó la cobra levantándose con dificultad. –Tienes que aceptarlo, compañeros, amigos, aquellos con los que peleaste hombro a hombro para protegerla se volverán serpientes sedientas de sangre que clamaran por su cabeza. ¿Puedes aceptar el precio Shiryu? ¿Puedes mirarlos a los ojos y hacer lo que tienes que hacer para protegerlo?

Shiryu desvió la mirada, como una saeta de luz, en menos de un pensamiento Shaina ya está encima de Shiryu propinándole el primer garrazo.

-¡DUDASTE! ¡A MI COBRA!

Y ahora es Shaina quien está cobrándose todo lo recibido, tira otro zarpazo cargado de electricidad de derecha a izquierda que rasga la camisa y pasa todo el voltaje por el cuerpo de Shiryu, no conforme le propina otros tres, negándole cualquier oportunidad de recuperarse.

-¿¡DÓNDE ESTÁ TU CONVICCIÓN DE HACE UN MOMENTOS!? ¡ACASO UNAS CUANTAS PALABRAS BASTARON PARA ASUSTARTE!

Le reclama la amazona al tiempo que le da otro zarpazo ahora de abajo hacia arriba saltando al tiempo que lo impacta. Girando en el aire Shaina cae apoyando una rodilla en el suelo y usa la fuerza que le dio ese impulso en una última envestida golpeando con todo su cosmos en el estómago, lanzando a Shiryu por los aires, para caer provocando un cráter al rasgar el suelo.

El pelilargo se levanta de entre los escombros y se arranca lo que le queda de camisa antes de ir en pos de la amazona. Esta no se acobarda también se lanza contra él, la fiereza de la amazona se impone y es la que inicia el ataque al soltar un golpe que es detenido por el primero de muchos puñetazos que le propina Shiryu, antes de soltar el último, Shiryu incendió más el cosmos, la estela del dragón elevó a Shaina por los cielos.

Y ahora es ella la que cae provocando un gran cráter, mucho mayor que el ella hiciera al herir a Shiryu. El dragón la contempla en el suelo, todavía no está inconsciente, la amazona trastrabillando intenta levantarse por lo que Shiryu avanza peligrosamente hacia ella. Sabe que no dejara de pelear hasta muera.

-STAR REVOLUTION!

Antes de que pudiera rematarla Kiki interviene, la brillante energía del el Star Revolution lanza a un par de metros a Shiryu, quien tras recuperarse le lanza una mirada llena de furia al menor. Shaina tiene razón, esta es sólo la primera de muchas pruebas que tiene tendrá que sortear para proteger a su amigo y si su corazón se ablanda no lograra sacarlo sano y salvo del santuario.

-¡DRAGÓN NACIENTE! -Grita liberando al dragón en toda su potencia contra Kiki quien apenas y pudo esquivar gracias a su teletransportación. Asustado contempló como la energía del dragón naciente destruyó todo con lo que chocó. El Lemuriano no puede creer que Shiryu lo atacó con esa técnica. –Kiki, si no tienes convicción para pelear no ataques o lo único que conseguirás es que te maten en el campo de batalla. –Lo regañó Shiryu al verlo tan asustado.

-Entiende Kiki, -Dijo Shaina quien ya se puso de pie dispuesta a seguir luchando. –a nosotros nos ordenaron matar a Seiya, y si él está dispuesto a protegerlo tendrá que pasar sobre mí y sobre de ti y sobre cualquiera que de ahora en adelante se encuentre.

Kiki no quería creerlo, nuevamente se iban a lanzar el uno sobre el otro. Elevando su cosmos se podía ver la furia del dragón y a la nada intimidada cobra. Esta embestida iba ser superior a las anteriores, ahora sí, uno terminara muerto y el otro mal herido.

-¡BASTA! –Les grita. -¡YA BAS… -No termina porque por el cosmos sintió que alguien soltó un golpe.

Un cosmos que se hizo pequeño para permanecer oculto, tanto, que ni Shiryu ni Shaina lo habían percibido, hasta que sintieron que realizó su trabajo.

Shiryu busca incrédulo a Seiya, quien está manchado de sangre, le han atravesado el pecho. Tose sangre y exhala. Ha muerto, sumido en la inconciencia ni siquiera fue capaz de defenderse. Y aun lado su asesina, quien aprovecho el combate que sostenía para finiquitar la orden del patriarca.

Shaina cayó de rodillas, no puede creer lo que ha pasado. Está temblando completamente en shock contemplando el cadáver de Seiya. A la cobra se le ha acabado el mundo. Y tras un instante enfurece. Esto, la muerte de Seiya era algo que sabía que iba pasar. Ella misma recibió la orden y salió dispuesta a cumplirla. Lo único que paso es que esa se le adelantó.

Por su parte las lágrimas escurren por las mejillas del aterrado Kiki que no quiere creer lo que pasó. Pero allí está Seiya manchado por la sangre que escurre de su pecho. Incluso puede ver el profundo boquete que dejó el puño de la amazona que acabo con él. Cuando propinó el golpe homicida la sangre salpico su máscara y toda su persona. La visión de su puño ensangrentado le causara pesadillas pues jamás pensó que Marín fuera capaz de algo como esto. De matar a su alumno y más cuando este estaba totalmente indefenso.

Shiryu siente como las lágrimas se le escapan, pero son de rabia por esta situación. La sangre le hierve y su cosmos luce mucho más amenazante que antes.

-¡TÚ!

La cólera del dragón explota y con la furia del puro cosmos lanza por los aires a Marín que sale disparada contra una pared de roca, que empieza a destruirse pues Shiryu le cae encima golpeando con todas sus fuerzas, provocando un gran cráter. Por un momento todos pensaron que había matado a Marín, pero pese a la rabia, Shiryu impacto el golpe justo a un lado, en la roca. Tal fue la presión que la máscara de Marín se agrieto y poco falto para que se rompiera.

Marin se deslizo por la roca cayendo sentada a los pies de su atacante. Y aun así, pese a la furia del dragón, Marín lo miro directamente a los ojos.

-¡TÚ! –Dijo Shiryu aun poseído por la furia. -¡Si tú no fueras tan importante para él…

Dejo el resto al aire, todos entendieron que sólo por Seiya no le había hecho daño, de otro modo habría quedado reducida a una masa sanguinolenta en la roca.

Shiryu tomó el cadáver de Seiya entre sus brazos y se marchó, nadie tuvo el valor de detenerlo.

-¿Qué hacemos? –Pregunto uno de los guardias viéndolo alejarse.

-Dejemos que entierre al muerto. –Dijo Marín con dificultad y es que aún no podía reponerse de la embestida del dragón que casi la aplasta. –De todos modos el mandato del patriarca ya fue cumplido. La orden de caballeros de Atena ha tomado la vida de Seiya.

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Notas de la autora

Liluel: ¡SantaManíaCaballeresca! Mando un saludo desde las oficinas de Malvados y Asociados a todos los fans de este fic. Sí, se lo que están pensando, quien fuera Shaina para arrancarle a zarpazos la ropa al dragón. En estos momentos hasta yo la envidio. Que no es eso, tienen razón quien quiere gastar energías en desvestir a Shiryu, él se desviste solo.

Hyoga: Sabía que había algo raro aquí, sabía que no me podía ir tan bien, me entregaste poder y dinero para después matarme sin que pudiera gozarlo. ¿Por qué siempre eres tan mala conmigo?

Liluel: Bueeeeno, tu muerte ya la tenía planeada desde hace mucho porque crees que en el capítulo tres te comparan tanto con un ángel, si ya en la cabeza te tenía en el cielo, tocando el arpa entre angelotes y serafines.

La verdad de las cosas es que mi maestro el Dr Doofenshmirtz (de la caricatura Phineas y Pherb) dice que en aquellos viejos tiempos uno no podía considerarse un malvado si no se tenía una muchedumbre enfurecida, armada con antorchas y picos y como ya tenía tras de mi a la horda de fans de Shun clamando por mi sangre, me pregunte si podía tener una muchedumbre más grande. Así que, ¿Qué opinas Santa Claus?

Santa Claus: ¿Cómo pudiste matar a Seiya y a Hyoga? Este capítulo es tan maligno que oficialmente te he puesto en la lista de los que recibirán un trozo de carbón.

Liluel: Vale, desde la saga Omega no tengo ilusiones. Además nunca me has traído a mi hombre rubio y de ojos azules, mitad japonés mitad ruso, pero que sea mucho más ruso que japonés, alto, gallardo, con aire principesco y con tintes de tragedia, atractivo, fuerte y formal, buen mozo y buen peleador, con un poquito de mal carácter pero dulce como la miel, de melena alborotada por hermosos bucles rubios, hijo de un multimillonario con hermanos bien guapotes…

Santa Claus: Esta cree que hombres así se dan en los árboles.

Dr Doofenshmirtz: A ver, si matas a los personajes como los vas a torturar después. Que falta de visión. Además yo te dije se necesitaba de una muchedumbre enfurecida para ser científico malvado reconocido. No para ser malvada escritora de fics.

Liluel: Ay… pero… bueno, en el próximo capítulo habrá muchas explicaciones. Mientras un par de datos.

*Shoryu aparece en el manga de Saint Seiya Next Dimention capítulo 48 "La llama de la amistad", es un bebe que Shunrey encontró abandonado en las montañas y que está criando. Ryuho es el hijo de Shiryu y Shunrey en la odiosa Saga Omega cuyo punto bueno fue que esos dos se emparejaran y tuvieran un retoño. ¡Saga omega, te maldigo por todo lo que le hiciste a mis bronces consentidos! ¡Ups! Un lapsus.

Kurumada me mato y me gano con Shoryu, eso que el nene fuera abandonado como una vez lo fueron Shunrey y Shiryu y que lo estén educando como el anciano maestro los educó me llevó al nirvana de la felicidad saintseyera. Sencillamente hermoso el capítulo 52 cuando Shiryu se lo está contando al anciano maestro. (TTvTT).

En fin por eso puse a los dos nenes, alguien debe de saber ser papá en esta historia.

*¿Quién custodia al custodio? Suena genial cuando Batman lo dice y en latín. A mí me suena mejor "¿Quién cuida del guardián?" Y la use aquí porque me fascinó la pregunta. Claro que aquí está en un contexto diferente, Batman lo dice porque necesitaban que alguien los cuidara para no dejarse tentar por el poder. Aquí en cambio es una referencia a Atena, ella es quien cuida de sus guardianes. Además mis santitos de bronce puro, a ellos quien los cuida en estás horas en que ella se ha ido.

Santa Claus: Sobretodo si están a merced de una escritora malvada de fics.

Liluel: No se preocupe que en cada historia hay un héroe que pone fin a las villanías y en el próximo capítulo lo veremos surgir con sus hermosas alas blancas. Datos finales, para las peleas me base en los combos de golpes del videojuego Saint Seiya Brave soldiers, los videos que se encuentran en YouTube están titulados:

Saint Seiya Brave Soldiers Shaina vs Marine. (Entre Soldiers y Shaina hay un tripe espacio)

Saint Seiya Brave Soldiers Mû vs Shion. (Tambien con el triple espacio entre soldiers y Mû

Saint Seiya Brave Soldiers Shiryuu All Forms Attacks Throws and BBA

Si los buscan verán que Shiryu mostró una versión abreviada de su combo básico de 7 golpes. Que es el primer combo que se muestra en el video.

En cuanto Shaina, también es el primer combo del video.

El ataque de los puñetazos de Shiryu, que lanzo a Shaina por los aires con la estela del dragón es el quinto movimiento del video contando desde el inicio.

Y bueno aunque Kiki no lucho pues si lanzó un Star revolution y también me base en el video de su maestro para visualizarlo en el campo de batalla

Gracias por leer y sobretodo por dejar review. Créanme que cuando me atoro en una historia, cuando no me hayo los leo y los releo para que las musas trabajen. Especiales gracias a Suki90, Pegaso Seiya, L´ Fleur Noir, Smily90, Saori-Luna, SakuraK Li, Yhemira, Gaby Cisne, Akari16, Drea, AngelYueGuang, Chiby01, Asukii, Carito357, InatZiggy-Stardust y Alyshaluz por sus reviews que me dieron fuerza para continuar y sacar este fic en diciembre y así cumplir con lo prometido.

Créanme que pondré toda la potencia de mi motor movido con energía de ardilla para continuar en Abril

¡SantaManiaCaballeresca!

Feliz Navidad

Y Prospero año nuevo

Liluel Azul

20 de diciembre del 2013