.-.-.-.

Kagura: Son danzas rituales ejecutados por bailarines expertos y entrenados que se acompañan con instrumentos musicales antiguos. Consisten en muchachas jóvenes y vírgenes, y un grupo de hombres o uno sólo.

Kami-dana: Es un altar para los dioses que se monta en casa.

-Tomado del artículo de Wikipedia Sintoísmo

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

El pecado de una diosa

Por Liluel Azul

Capítulo 7

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

"Para mí sólo existe una deidad.

La única diosa que merece ser venerada.

Así es, hablo de la diosa que protegemos…

por quien los caballeros darían su vida,

La diosa ATENA"

Aioria en Saint Seiya Episodio G

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Años atrás…

-¿Ikki, alguna vez le has pedido algo a dios? –Le preguntó Esmeralda.

-No. Yo voy a forjarme un destino por mis propios medios. Por eso acepte ser caballero, porque así tendré la fuerza para enfrentarme a lo que sea. Yo no quiero pedirle nada a nadie, ni a dios.

-mmm… pero Ikki, entre más poderoso te vuelvas, más vas a necesitar a dios. –Ikki la miró sin entender. -Cuando seas poderoso, ¿quién tendrá la capacidad de perdonarte? No serás capaz de aceptar tu propio perdón ni el que te otorguen los demás. Y cuando suceda algo de lo que no tengas control ¿a quién vas a pedir ayuda? No podrá ser cualquiera, porque tú ya serás más poderoso que los demás, entonces ¿Qué vas hacer?...

Ikki se quedó reflexivo.

-Me aterra vivir en un mundo sin dios. –continúo Esmeralda. -Un mundo sin dios es lo mismo que una osa flaca con oseznos hambrientos en un río sin peces. Sin un dios a quien elevar plegarias la osa devora a sus hijos pues no existe esperanza. Así de horrible sería el mundo, por eso las personas siempre necesitan a dios… para tener esperanza.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Son pocos los recuerdos que conservo de mamá, yo era tan chico cuando ella murió que no soy capaz de recordar su rostro y aun así algunas cosas se me quedaron grabadas, quizás, porque lo hacía repetidamente.

Ella siempre cantaba mientras me peinaba y al final me daba un beso en la cabeza. También recuerdo un frasco con monedas, ella me cargaba y me daba el dinero para que yo lo metiera. Recuerdo que cuando nos iba a llevar al templo se esmeraba en arreglar a Shun y a mí. Me vestía con un kimono azul y ella también se ponía uno azul, sólo que el de ella tenía un estampado de unos peces que creo que me hipnotizaban pues hasta la fecha no los he olvidado.

Íbamos caminando, yo iba agarrado siempre de su kimono pues ella llevaba a Shun en brazos y sabía que no me debía soltar pues se iba a enfadar. Al llegar al templo de inmediato íbamos a los lavabos donde se tomaba su buen tiempo lavando las manos de Shun, mías y suyas, además de enjugarme la boca y la suya. Entonces por fin entrabamos al templo y ella se ponía a orar.

En su juventud ella danzaba Kagura, tenía sus fotos con su traje tradicional y se enfadaba mucho si me acercaba al closet donde lo tenía celosamente guardado. Por todo eso ella era muy especial cuando nos llevaba pues teníamos que ir impecables.

Todo lo que hacíamos para ir es lo que más recuerdo, creo que íbamos todos los días, mi madre murió de una enfermedad y creo que era por eso que íbamos tan insistentemente al templo.

Pocas son las cosas que le puedo contar a Shun sobre ella, pero sí le puedo decir que ella era una persona muy religiosa, pues incluso recuerdo que teníamos un Kami-dana en la casa.

Años después; vagaba por las calles llevando de la mano a Shun quien tenía apenas cuatro años, cuando ese hombre de sotana, ese cura gaijin, se me acercó haciéndome preguntas. ¿Qué donde estaban mis padres? ¿Qué si tenía donde vivir? ¿Qué si alguien se hacía cargo de nosotros? ¿Qué si queríamos ir con él? Recuerdo que lo mire con desconfianza. Nos ofrecía techo y comida; en otras circunstancias habría rechazado su oferta pero sentía que Shun se me moriría de inanición, así que al seguirlo, sujete fuerte a mi hermano e iba totalmente alerta, en caso que tuviera que salir corriendo.

Claro que tenía miedo, iba a entrar a la capilla de gente extraña, todos rubios, ojos claros, acento raro, vestidos con ropas extrañas, y colgando de sus cuellos dijes extraños. Ni siquiera cuando vi a otros niños baje la guardia.

El tiempo que viví allí fue una bendición, ya no me tenía que preocupar por que iba a darle de comer a Shun, o donde iba a dormir. Shun rápidamente se hizo de amigos y jugaba mucho.

Aunque les estaba agradecido, aun así me eran gentes muy complejas, los veía orar y orar y orar. Extranjeros, todo es dificultoso con ellos, yo no recuerdo que para mi madre orar fuera complicado, en cambio ellos corrían buscando sus grandes libros. Porque no se podía rezar cualquier cosa. Y nos ponían a rezar al despertarnos, antes de comer y antes de dormir repitiendo las mismas oraciones una y otra vez.

Esmeralda también rezaba mucho, todos los días en cuanto tenía una oportunidad se alejaba de todo y se ponía a rezar. Hasta donde sé nadie le enseñó y a la fecha me preguntó a quién llegó ver en oración para que ella haya decidido hacer lo mismo. Alguna vez llegue a comentarlo, pues me es una gran duda ya que a la isla de la reina muerte sólo van los condenados. Muchos de los que van a parar ahí son repudiados por los mismos dioses. Y a pesar de que ella sólo conoció ese ambiente hostil, ella era una persona muy espiritual.

Shiryu me contestó que la humanidad tiende a ir a dios. En todas las latitudes los humanos han buscado a dios consagrándole todo tipo de rituales y ceremonias. Pareciera que nacimos programados para hacer eso. Seiya en cambio, me dijo que la Esmeralda que le describen mis ojos, le parece una persona pura, por lo cual no es de extrañar que del cielo bajaran los ángeles y le enseñaran a orar. Sé que suena tonto, pero me quede con la explicación de Seiya pues Esmeralda era demasiada sabia en esas cosas.

A lo largo de mi vida me han orbitado esa clase de personas, religiosas y orantes, aun en mis compañeros de batalla, pues me tuve que topar con Hyoga. El cisne ora todos los días. Siendo él una persona forjada en medio de tantas ideas tan distintas, me entró curiosidad y le pregunte a Shun sobre que practica el rubio.

De todo un poco, fue la respuesta que me dio mi hermano, como buen caballero de Atena se encomienda a ella y todos los días busca servirle con fervor, se puede decir que es su lado japonés el que apela al sintoísmo para pedirle protección y guía a su maestro Camus, y su lado cristiano no deja de pedir por el eterno descanso de las almas de aquellos a quien perdió, además que no cesa en dar gracias por ponernos en su camino y siempre pide que estemos bien.

Debo admitir que esa última parte me sorprendió, es decir, no me extraña que de gracias por Shun, o por Shiryu o Seiya… pero el que me incluya a mí en esa lista me causa una sensación rara que no puedo descifrar.

Y a pesar de estar rodeado, no soy una persona orante, o al menos no lo había sido hasta esta noche, en la que nos abandonas Atena.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Meses atrás…

Una sonrisa escapa de los labios del fénix al ver al cisne sudar al punto de que toda su vestimenta está visiblemente humedecida y bien sabe, que si hay algo que no le gusta al rubio, es precisamente sudar. Su respiración agitada; su rostro cansado y abochornado; y su caminar torpe también le causan risa. Ese ganso helado ha caminado mucho entre estos pantanos de lava hirviendo al punto que ha perdido su garbo habitual, así que del fuerte, regio y sobretodo estoico e imperturbable cisne nada queda, pues el calor lo ha deshecho.

-¿Por qué diablos siempre tienes que estar metido en estos malditos infiernos de roca fundida? –Le reclama al ver la cara de burla en el peliazul.

-A ver ricitos de oro, como te explico esto, tú para entrenar tu cosmos gélido prácticas en las zonas más frías de Siberia, porque venciendo a esas rachas de viento helado fue como despertaste el cosmos y aprendiste a usar el puño de hielo, ahora bien, si yo soy el ave fénix, el ave de fuego y por lo tanto mi cosmos es una llamarada y mi puño es de fuego, tengo que entrenar en…

-… en estos malditos infiernos de roca fundida…

-Exacto. Que hombre más brillante eres. –Dice con toda la ironía del mundo, esperaba un contraataque, pero Hyoga nada dijo, supuso que el calor no lo dejaba pensar y eso le causo más risa.

La alegría desaparece de Ikki en cuanto Hyoga busca entre sus ropas la carta que le viene a entregar.

-¿Ordenes del Santuario? Sabes bien que yo no recibo ordenes de nadie.

-No es una orden de Atena, es una petición, primero léela y después me replicas.

Ikki leyó rápidamente la carta de Atena donde le pedía que no se presentara en el Santuario hasta que Hyoga le informe que podía hacerlo y también le pedía que obedeciera en todo al ruso. Así que lo miró desconfiadamente, exigiendo respuestas.

-¿Qué es lo que pasa? – Pero Hyoga no le contestó. –Habla de una buena vez ganso.

Y ahora fue Hyoga quien dejó escapar una sonrisa, pero a diferencia de la que Ikki soltó, que fue de alegría por ver llegar a un viejo amigo, la de Hyoga fue esa que suelta cuando va a enfrentarse a un problema inmenso.

-Sabía que de los tres, tú me ibas a causar problemas.

-¿Los tres?

-Sí, Atena mandó cartas iguales a Shun y a Shiryu, pero conociéndote sabía que tenía que venir personalmente a entregarte la tuya. Como puedes ver en la carta, Atena te pide como un favor personal, si en algo la tienes en estima, que hagas lo que se te pide, sin preguntas.

-No, vas a explicarme todo ahora.

-No es otra guerra santa, no nos ataca otro enemigo. El mundo no está en peligro, ni hay alguien que pretenda algún mal contra la diosa. No hay emergencia alguna. Esto es un favor que te pide Saori, y necesito saber qué harás caso.

Ikki movió la cabeza de lado a lado, él no es de los que obedece ciegamente.

-Bien, entonces te lo pediré yo, después de todo sabía que no había necesidad de mandarte esta carta, tú no te paras por el santuario a menos que haya una emergencia y realmente soy yo quien te necesita. –Ikki frunció el ceño al oírlo. –Lo de Atena es un asunto de índole personal, por eso yo no te puedo decir nada de por qué ella te está pidiendo eso. En cuanto a mí, necesito un favor y pienso cobrarme el que me debes.

Ikki maldice la hora en que le dijo a Hyoga que estaba en deuda con él, pues intuía que tampoco le explicaría nada, apelando a ello.

En la época en que estaba dominado por el odio, cuando lucharon por la armadura dorada, Hyoga dos veces impidió que golpeara a Shun, además también está ese momento en que lo protegió del cisne negro. Esa es la deuda que tiene con el rubio, y así se lo externó el día que le agradeció el haber protegido a Andrómeda durante esa batalla. Y para Ikki aquello es algo sagrado, de no haber estado Hyoga allí, nunca se hubiera reconciliado con su hermano, pues ya jamás se sentiría digno de estar en su presencia. Aquellos golpes no habían sido como el que le propinó en el torneo galáctico, cuando lo hirió en el hombro. Los que Hyoga impidió realmente eran golpes homicidas que jamás se habría perdonado.

-Te necesito en el santuario en cuanto te llame.

-Sin explicación alguna no.

-Dijiste que estabas en deuda conmigo.

-No he retractado esas palabras.

-¡Está bien, está bien! –Dijo el rubio desviando la mirada a un lado, viendo el magma. Sabía que no tendría de otra más que sincerarse, si no era honesto y se mostraba tal cual, no obtendría el apoyo del Fenix, pero eso no le resultaba fácil. –No puedo darte los detalles pero, he aceptado un compromiso muy grande y honestamente tengo miedo.

-¿Miedo tú?

-Sí, tengo miedo de muchas cosas, de no poder cumplir, que algo salga terriblemente mal, de que las fuerzas no me alcancen, de que mi propio miedo me venza a la hora de la verdad. Yo… yo realmente no creo poder hacerlo si tú no estás allí. Necesito que me jures que estarás conmigo, que cuando me llegue la hora de la prueba no dejarás que me venza el miedo, que me ayudaras a llevar a buen término mi misión.

-Hyoga…

-…por favor… -Dijo mirándolo a los ojos. Y realmente Ikki pudo ver que el cisne no mentía, sus ojos le gritaban que estaba asustado.

-Te juro que estaré contigo. –Dijo muy a su pesar, por haber aceptado sin explicación alguna. Apenas había dicho esto y el cisne dejó escapar un suspiro de verdadero alivio.

-Gracias, Ikki.

Hyoga pasó la noche en la cabaña de Ikki, estaba tan cansado y se sentía tan aliviado por el juramento del Fenix que durmió profundamente hasta el amanecer. No así Ikki que paso esas largas horas contemplando dormir al rubio. Jamás había sentido a Hyoga tan pequeño y tan vulnerable, su miedo era algo genuino y se preguntaba qué cosa era aquello que lo puso así. Lo único que le dijo es que cuando llegara ese momento en el que iba a necesitar su ayuda lo sabría sin necesidad de palabras.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

En aquella habitación con los murales de Atena…

Sabes Atena, fui un iluso, sinceramente creí que nunca más volvería a tener a Shun llorando entre mis abrazos. De niño muchas veces lloraba como si el mundo se fuera acabar y lo sentía como si estuviera muriendo de pena; lloró así cuando nos obligaron a dejar aquel orfanato donde tenía muchos amigos para irnos al que nos tenían destinado los Kido, o como cuando entendió, realmente, que el concepto de huérfanos implica que nuestra madre murió; lloró hasta secarse cuando supo que nos separarían por seis años por el entrenamiento de caballero y lloró mucho más cuando cambie de lugar con él.

Y esta noche, ahora que sabe que te marcharas para siempre, el dolor lo consume tanto que ni siquiera es capaz de sostenerse en pie.

Desde que se convirtió en caballero lo he visto llorar muchas veces con profunda pena, y aun así, él solo se secaba las lágrimas y seguía adelante. Esta vez es distinto, muy distinto, hoy sinceramente creo que no será capaz de levantarse, que el dolor que siente no terminara jamás y eso me da miedo.

Me siento completamente estúpido al recordar que sonreí cuando note esto en sus ojos. Tan transparente que es mi hermanito, al punto que no hay que preguntarle que piensa pues uno lo lee en su mirada. Claro que vi que te amaba, pero lo tome como un amor infantil. Pensé que era como los niños que se enamoran de la maestra bonita de la escuela o como el adolecente que se enamora perdidamente de un actor o cantante. Algo totalmente platónico y que arrebata sonrisas cuando el tiempo pasa y uno se acuerda de sus bobos pensamientos de ayer.

Pues ¿Cómo no enamorarse de ti? Tu presencia nos ilumina el día, cuando pasas a nuestro lado es inevitable que aspiremos tu perfume, como es imposible el no sentirnos contentos y realizados cuando nos sonríes. Nacimos para ti, por lo que estos sentimientos nos son tan básicos y tan naturales como respirar, así lo es para todos nosotros, incluyéndome. He visto la cara de estúpido que ponen Hyoga y Shiryu por la felicidad que sienten cuando les sonríes y sé que yo no me salvo de eso, porque tu sonrisa se hace más grande cuando no lo puedo evitar. Por eso, al ver en sus ojos lo que sentía Shun, no me alarmó, pues lo consideré natural.

El sentir amor por ti me resulta algo muy infantil y cándido. Algo por lo que pasábamos todos y al entender que jamás podrías pertenecer a alguno, pues tu amor le debe pertenece a todos tus caballeros, seguiríamos adelante buscando a otra persona que nos llene y nos haga sentir especiales, aunque jamás te dejáramos de amar.

Ya que, pese a lo que me haces sentir, sé que mi amor le pertenece a Esmeralda. Y aunque el rostro de Shiryu se ilumina de felicidad cuando platicas con él, es claro que su corazón le pertenece a Shunrey. Entonces ¿por qué habría de ser diferente con Shun?

Después de todo, tú eres la venerada diosa Atena, y se supone que eres la inalcanzable.

Y no puedo enojarme contigo, tú nunca le diste alas a mi hermano, tu trato con él siempre fue tan igual como el que tienes con todos tus guardianes. Nunca hubo una insinuación de tu parte, ni sonrisas que pudieran ser mal interpretadas, y en tus ojos jamás hubo la chispa del amor. Lo trataste como lo que es, tu caballero de Andromeda, ni más ni menos.

Pero tus sentimientos por Seiya le han roto el corazón en mil pedazos a mi hermano, porque lo amas más a él. ¿Entonces, de que le sirvieron todas las luchas en las que Shun ha peleado en tu nombre? ha salvado a la tierra pero no ha gozado con su merecida recompensa que es tu amor. Por todas sus heridas, sus malos momentos, por todo el dolor de los golpes, de su vida que le arrebataste al darle este destino, tú debes pagarle con tu amor. Es claro que lo miras con cariño, pero no es igual a como miras a Seiya y no es justo. Yo te aseguro que su entrega y sacrificio no ha sido menor que la de Pegaso.

Has faltado a tu promesa de amarnos a todos. Le has faltado a Shun. Has cometido un crimen imperdonable contra tu caballero de Andromeda.

Entonces, ¿por qué me siento como escoria al reclamarte esto?

Diosa Atena, el dolor de mi hermano es tan grande que lo está convirtiendo en otra persona. Jamás vi odio en sus ojos hasta esta tarde. Aun no puedo creer lo que pasó con Hyoga. Mi hermano lo quiere, es su mejor amigo, es más, lo idolatra. Si conozco tan íntimamente al ganso es porque Shun no para de hablar de él, se la pasa cuidándolo como si fuera su más preciado tesoro y aun así, lo miró con odio y quiso herirlo con sus palabras.

Todo por ti.

Te has convertido en aquello que amarga su alma y no en su recompensa, aunque quiero reprochártelo dejándote a ti la culpa, no puedo. Sería lo mismo si hubieras sido inmune al amor, pues es este momento, en el que nos abandonas, el que está llenándolo de dolor, y es inevitablemente nuestro destino. Porque aunque quisieras, no puedes quedarte, ya que es Zeus quien te reclama en su presencia, y así, como nosotros te juramos fidelidad absoluta, tú se la juraste a tu padre el día que te volviste su favorita. Así lo señala el mito, tu misma bajaste tus armas y te arrodillaste frente a él y por ese gesto de fidelidad y obediencia Zeus te ha dado toda clase de favores y dones.

Es por eso que nos guías con tu sabiduría, profetizas el futuro y lo usas como estrategia en la batalla, tienes el don de alargar las vidas y darnos dicha después de la muerte, pero todo eso lo recibiste de Zeus y tu obediencia al dios sumo es lo que garantiza que puedas seguir usando tus dones a favor de tus caballeros.

Por eso te vas cada que él te llama, y nosotros tenemos que aceptarlo.

Pero, ahora que te vas me dejas con este inmenso temor, porque conozco a la perfección el corazón de mi hermano, él nunca te va a dejar de amar y así no dejara que nadie más entre en su corazón. ¿Qué va hacer de él entonces? Nunca conocerá la dicha de ser amado por quien él ama.

Realmente tengo mucho miedo, diosa Atena, Shun se va a convertir en un muerto en vida y no hay nada que yo pueda hacer. Jamás te he pedido algo, pero por favor, por favor no dejes que se muera su corazón.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

A ti Ikki,

que sólo puedes concebir tu vida como un guerrero,

te entrego las llaves de la memoria.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Ya no pueden escurrir más lágrimas de los ojos esmeraldas del caballero Andrómeda, pues las ha derramado todas. Aun así se quedó largo rato en el regazo de su hermano mayor pues el dolor agónico que le destroza el alma no ha disminuido. El fénix por su parte se concentra en el resuello de su hermano menor, su preocupación por él se alivia sólo un poco al escucharlo respirar más tranquilo.

Bien sabe que el corazón de Shun está herido de muerte y que ya nunca sanará, pero no hay nada que pueda hacer.

De pronto el cosmos de la diosa Atena se enciende llamando con premura a Shun, por lo que Ikki ve a su hermano salir disparado en su búsqueda, ignorando totalmente la pena que lo aqueja pues no hay nada más importante para él que ella, y si es ella quien lo necesita, de la misma muerte se levantaría para ir a su lado.

Una bebe nacida de la diosa ha llegado al mundo y Shun tiene la orden de sacarla del santuario sana y salva. El caballero cumplirá con su misión aunque en ello se le vaya la vida, no porque ella sea la diosa Atena, sino porque ella es lo que más ama en el mundo.

Aunque Ikki ve a Shun llevándose a la recién nacida, huyendo furtivamente aprovechando la noche, no lo sigue, ya que es algo que tiene que hacer él sólo. Cumplirle a ella en su última voluntad sanara un poco el dolor que siente, y es por ello que Ikki no se mueve cuando se percata que Nachi e Ichi han salido a buscarlo, probablemente con órdenes de matarlo con tal de recuperar a la niña.

Y le preocupa, pues Shun no está bien emocionalmente, aunque quiere ir tras él, se ordena no hacerlo. Es una lucha que tiene que librar solo, para que quizás, algún día vuelva a sonreír. Además conoce a su hermano, una vez que ha decidido algo nada puede detenerlo.

- Shun, tienes que ser fuerte.

No pasa mucho sin que la sensación de preocupación y miedo lo domine. Sin embargo se da cuenta que no es sólo por Shun, es por Atena. Algo va a pasar y tras meditarlo entiende que se siente así porque ella debe estar por marcharse. Jamás la incertidumbre se le hizo tan tenebrosa y se pregunta si los demás caballeros sienten este temor porque saben que algo va a pasar pero no el qué.

Entonces, a su mente acudió el recuerdo de los ojos asustados de Hyoga pidiéndole que este aquí. Todo este tiempo se preguntó que pudo haberlo puesto así, pues bien sabe que el rubio no es de los que se asustan fácilmente. Quiso saberlo pero Hyoga nada le dijo, en ese momento pensó que se guardaba para sí información, ahora cree que es porque no sabía cómo explicar lo que está por suceder.

Para todo el que vive por ella, estos momentos en que se va, en el corazón les nace un miedo indescriptible. Y el miedo es la puerta para muchas malas cosas como lo son la desesperanza, el rencor, o la ira. Sólo los de corazón fuerte la pueden dejarla ir sin que el miedo y el dolor los haga presa por lo que el fénix se pregunta quien lo podría ser.

Por todas estas sensaciones Ikki pensó que el momento del que Hyoga le había hablado estaba por llegar, después de todo el rubio dijo que lo sabría sin necesidad de palabras, y está convencido que es esta presión en su pecho es la señal que estaba esperando, por lo que se concentra elevando su cosmos para buscarlo, estaba seguro que Hyoga estaría en Acuario pero ha sentido su presencia en la parte más alejada y prohibida del templo. Lo que le confirma que el momento ha llegado. Estaba por dar el paso para ir a su encuentro cuando todo empezó a cimbrarse con tal fuerza que parecía que la tierra iba a partirse en dos para tragarse al santuario entero.

Shiryu vestido con la armadura del Dragón, recorre el templo de la diosa a toda velocidad, este sentimiento que oprime el corazón está en el pecho de todos los caballeros, por lo que se ha dado cuenta que ya es la hora y Atena está por marcharse. El Dragón sabe por boca de su maestro que cada vez que la diosa se marcha, un caballero tiene que arriesgar la vida sellando su cosmos divino, por lo que está preocupado por Hyoga, y aunque le dijo que no intervendría, no puede evitar que la preocupación por la seguridad del cisne mueva sus pies para estar allí.

Le faltaba poco para llegar al pasillo de gruesas paredes que separan del resto del templo el recinto de donde la diosa parte para el Olimpo, cuando todo empieza a temblar con tal fuerza que por poco cae al suelo.

La mente del dragón trabaja a mil por hora, esforzándose por recordar con exactitud cada palabra que uso el anciano maestro al contarle como fue cuando Atena dejó este mundo y él fue el caballero encargado en ayudarla.

El cosmos de un caballero durante la batalla puede estallar en proporciones increíbles cuando ella te alienta con su propio cosmos, por eso en este momento que ella se marcha, el cosmos del caballero pierde todo control, pues el gigantesco cosmos de Atena que le envuelve es tan poderoso que le lastima, también el propio cosmos del caballero que sale de él en cantidad asombrosa como nunca antes, lo hiere seriamente. El anciano maestro le comentó que se sintió como un trozo de leño en la hoguera que lentamente se consumía hasta convertirse en cenizas.

Aquello no duro más de un minuto, si hubieran pasado algunos segundos más su cuerpo no hubiera resistido. De haber estado sólo hubiera muerto, pues quedó tan débil que pasó inconsciente varias semanas y fueron los cuidados que le prodigó Shion los que lo sacaron adelante.

El dragón claramente puede sentir el cosmos de la diosa y el cisne en explosión, pero el del cisne zozobra ante la potencia del de la diosa. Es demasiado para que el cuerpo de Hyoga pueda soportarlo por lo que se está quemando lentamente.

Ante ello, temiendo por su amigo Shiryu reacciona, entra al inmenso pasillo tratando de llegar a donde se encuentra el cisne, mas, la presión de los cosmos es demasiada y aunque pone todo su esfuerzo en avanzar le resulta imposible, además el calor ya lo está lastimando a pesar de la protección de su armadura. Así que se lleva las manos al frente tratando de proteger su rostro del inmenso calor. E intenta seguir avanzando, pero los cosmos lo empujan hacia atrás, por lo que cada paso también es un retroceso.

Aun así el terco Dragón insiste, pues siente que Hyoga se está quemando y piensa que algo salió terriblemente mal. Tiene que ayudar a su amigo ya que si esto continúa el cisne no resistirá hasta el final.

El cosmos de Atena aumenta, es tal la fuerza que el Dragón sale despedido, desquebrajando la pared al chocar con violencia con ella y es que la presión es demasiada, tanto que no puede moverse y su armadura ya comienza agrietarse. Lo que es peor es el calor que ya comienza a quemarle la piel, además de que no puede respirar.

Estaba por desmayarse cuando Fénix llega y sujetándolo de la armadura lo arrojó con toda brusquedad fuera de aquel pasillo, salvándolo.

Si Ikki hubiera tardado un poco más en sacar a Shiryu de aquel lugar, el Dragón no lo cuenta, pues el calor aumento tanto que todo el lugar era una hoguera, pero el fuego es el elemento del Fénix, y su cosmos es la llamarada más ardiente entre todos los caballeros de Atena, el fuego no tiene secretos para él.

Ese no era el problema, sino que la presión es tan grande que igual que Shiryu, Ikki no puede avanzar.

Sin embargo, el sentir el dolor de Hyoga al quemarse, le impide rendirse. Por lo que Ikki se esfuerza y avanza pese a todo. Le juró a que estaría con él, aceptó pese a no saber los detalles porque vio el miedo y la necesidad en los celestes ojos de rubio, y bien sabe que el cisne es muy orgulloso y que al último al que le pediría algo es precisamente a él. Son amigos, pero su relación es de odio mutuo y eterna competencia. Y aun así, el ruso fue a buscarlo para pedirle ayuda y no reparó en mostrarle que estaba asustado. Su miedo está bien fundado si se había comprometido a estar en medio de este infierno, aunque no entiende por qué.

-¡YA VOY HYOGA, SÓLO AGUANTA UN POCO MÁS! –Trató de gritarle por medio del cosmos. Pues siente la agonía del cisne al ser quemado.

El infierno se hizo más intenso, pues Ikki está incendiando su cosmos al infinito para avanzar.

-¡TE LO JURE! ¡VOY A ESTAR CONTIGO!

-Alto.

-¿¡QUÉ!?

-No sigas avanzando.

Ya estaba por llegar cuando el cosmos de la diosa lo detiene. Ikki no entiende porque es precisamente Atena quien le impide llegar a lado de Hyoga. Es más que evidente que esto lo superó y está siendo torturado por el fuego.

-¡DÉJAME PASAR!

Hilos dorados nacidos del cosmos de la diosa surgen del suelo deteniendo al Fénix, por lo que Ikki insiste y lucha para liberarse, pero el cosmos de Atena es más fuerte que él.

-¡CÓMO PUEDES HACERLE ESTO, LO ESTÁS TORTURANDO! ¿¡QUÉ CLASE DE DIOSA ERES!? ¿¡ACASO NO SIENTES QUE LO ESTÁS MARTIRIZANDO AL QUEMARLO CON TU COSMOS!? –Le reclama Ikki, mientras se esfuerza en romper los hilos dorados que le impiden llegar. Tal es su lucha que está rompiendo su armadura. -¿¡CÓMO PUEDES SER TAN INFAME!? ¡MALDITA SEA! ¡LIBÉRAME! ¡NO PIENSO QUEDARME SIN HACER NADA MIENTRAS SUFRE EN LA HOGUERA! –La sangre ya escurre por las heridas que se infringe el propio Ikki al luchar tan tenazmente por liberarse, pero ni uno sólo de los hilos logra romper. –¡POR FAVOR! ¡POR LO QUE MÁS QUIERAS! ¡TE LO SUPLICO, DÉJAME AYUDARLO!

El cosmos de la diosa crece aún más, en una última explosión se esparce por el santuario queriendo quemar todo a su paso, pero inmediatamente después, lo último del cosmos del cisne también explota siguiendo el de la diosa cubriendo los alrededores con una fina escarcha.

Y después llega la calma, la diosa se ha marchado, y del cisne nada ha quedado pues claramente Ikki sintió cuando murió envuelto en las llamas.

El peliazul no puede creer lo que ha pasado, el que haya sido precisamente Saori, Atena, quien le ha impedido salvar a Hyoga lo tiene en estado de shock, ni siquiera se da cuenta que él está envuelto en una llamarada que está haciendo resurgir la armadura del Fenix y sanando sus heridas.

El mundo ha cambiado drásticamente, Atena se ha marchado. Todos los habitantes del santuario han perdido la razón de sus vidas. La incertidumbre se hace infinitamente más grande, y la desolación y la tristeza invaden a todos.

No pasa mucho sin que el patriarca Jabu llegue seguido de Ban y Geki, siendo el oso el único que se detuviera a ayudar al maltrecho Dragón, en cambio, Jabu y Ban siguen su camino entrando al pasillo. Se sorprenden de encontrar a Ikki envuelto en llamas, pero tenían que ver con sus propios ojos lo que paso, así que ni el temor al fénix fue capaz de detenerlos.

Y es entonces cuando se escuchan los gritos.

–¡MALDITO SEAS! ¡MIL VECES MALDITO! –Grita Jabu antes de patear con fuerza los restos del cisne. –¡ERES UN MALDITO DEBILUCHO! ¡UN FRACASADO! ¡TODO TÚ ERES UNA MENTIRA! ¡TODO TÚ DA ASCO! ¡TE OSTENTABAS COMO EL ÁNGEL BUENO MIENTRAS ME HACÍAS SENTIR COMO EL DEMONIO!

–¡Cálmate Jabu!

–¡NO ME VOY A CALMAR! ¡ESE BASTARDO ESTÁ MUERTO! ¡VOY A ESCUPIRLE COMO SE MERECE! ¡VOY A PISOTEARLO COMO EL GUSANO QUE ES!

Y mientras tanto Ikki seguía en el pasillo, escuchando los reclamos y maldiciones que Jabu deja ir contra el rubio. Pero no reacciona, sólo voltea un poco, cuando siente a Shiryu pasar a su lado. Para ese momento el fuego que lo rodeaba ya se extinguió.

Geki también pasa a su lado siguiendo al Dragón, en cuanto se queda solo, Ikki suelta un puñetazo con todas sus fuerzas contra la pared en un esfuerzo inútil para sacar de sí todo este sentimiento de frustración que lo carcome. Entonces recuerda las palabras de Hyoga.

"Tengo miedo de muchas cosas, de no poder cumplir, que algo salga terriblemente mal, de que las fuerzas no me alcancen, de que mi propio miedo me venza a la hora de la verdad. Yo… yo realmente no creo poder hacerlo si tú no estás allí. Necesito que me jures que estarás conmigo, que cuando me llegue la hora de la prueba no dejarás que me venza el miedo, que me ayudaras a llevar a buen término mi misión. "

-¿De qué misión hablaba? -Medita Ikki.

De Seiya, de sacar a Seiya y al bebe de este santuario. Todo esto lo hicieron para que nadie se entere de lo que pasó entre la diosa y Seiya.

Aun sin entender el Fénix avanza, le prometió a Hyoga que lo ayudaría a terminar su misión y lo hará así la diosa se oponga.

–Hay que matar a Seiya. –Dijo Jabu en un susurro.

–¿¡Que!? –Lo cuestiona Ban.

–Esa fue la orden que di.

–¡Pero Jabu!

–¡PERO QUÉ, ESA FUE LA ORDEN QUE LES DI! ESE MALDITO MESTIZO YA NO ESTÁ PARA CONTRADECIRME, O ES QUE ¿ACASO VAS A DESOBEDECERME? ¿TE VAS A DECLARAR UN TRAIDOR A LA ORDEN DE ATENA?

–Shiryu. –Dijo Ikki entrando lentamente al recinto. –Toma a Seiya y márchate.

–Pero Ikki…

–Si no sacas a Seiya de aquí el sacrificio de Hyoga será en vano ¡Así que lárgate de una buena vez!

Shiryu ya no protestó tomó a Seiya dispuesto a huir del santuario.

Mientras el dragón salía corriendo, Jabu soltó una última carcajada. –No tiene caso, hace rato que di la orden de matarlo.

El fénix no dijo nada, sólo caminaba lentamente hacia el patriarca.

–¿Qué pretendes hacer Ikki? –Lo interrogó Geki interponiéndose en su camino.

El asustado Ban soltó a Jabu para ponerse frente a este y es que Ikki avanzaba amenazante.

El silencio de Ikki los aterró aún más, pues era claro que iba por la cabeza del patriarca Jabu. Por lo que Geki se arma de valor, su deber como caballero es protegerlo a toda costa, aun del mismísimo Fénix. Para ganar valor se recuerda que ha entrenado incesantemente para alcanzar la grandeza del cosmos de un caballero dorado al punto que ya no le falta mucho para obtener la armadura de Tauro.

Así que Geki incendia su cosmos y se lanza contra el Fénix tratando de envestirlo, pero sin ningún problema Ikki lo esquiva y le propina un fuerte codazo en la base del cráneo, ante ello Geki cae de bruces.

-¡BOMBARDEO DEL LEONCILLO! –Grita Ban también intentando atacar. Lanzando un puñetazo concentrando todo su cosmos.

Mas su puño fácilmente es atrapado e Ikki le propina un puñetazo en el estómago cayendo varios metros atrás.

-¡ESPERA! –Le grita Geki levantándose, enfrentándolo a pesar de la inmensa diferencia entre ellos y el Fénix. –¡NO TE DEJARE QUE LE HAGAS DAÑO!

-¡MÁS QUE EL PATRIARCA ES NUESTRO AMIGO! –Le grita Ban. –¡NO CREAS QUE NOS RENDIREMOS TAN FÁCILMENTE!

Ikki les clava la mirada, están elevando su cosmos para lanzar un ataque en conjunto, era de esperarse que pelearan con tanta tenacidad, es su amigo, y no importa lo estúpido que se esté comportando en estos momentos, ellos no pueden abandonarlo a su suerte.

Con la muerte de Hyoga todo se ha ido al demonio, por ello Fénix se siente confundido, pues la diosa le entregó la responsabilidad de cuidar a Seiya, al rubio; convirtiéndolo en la pieza clave que sostendría el plan. Ella misma les ordenó a todos los caballeros que tenían que obedecerlo, pues lo puso en una posición más elevada que la del mismo patriarca. Y por lo que escuchó de Shun, también le entrego todo el poder financiero de los Kido. Con ambas cosas Seiya y el bebe podrían haber tenido una vida tranquila y feliz, amparados por la protección de Hyoga. El que muriera hecha por tierra todo. No entiende porque ella no le permitió ayudarlo.

Y esa es la confusión que tiene a Ikki fuera de sí. Además de la frustración e ira que siente por no haber podido salvar al rubio.

Por eso mira fijamente a Geki y Ban entendiendo lo que sienten. Conoce bien esa impotencia y sólo por eso, por respeto a lo que están sintiendo, Ikki enciende su propio cosmos pues va a recibirlos con uno de sus ataques más poderosos.

-¡MORDIDA DE LEÓN!

-¡ABRAZO DEL OSO!

-¡GOLPE DEL AVE FÉNIX!

Antes de lograr tocar al Fénix las llamas de este los arrojan por los aires a toda velocidad y con gran potencia, cayendo con brusquedad destrozando el suelo. Noqueándolos totalmente.

Sin ellos ya nada le impedía llegar donde Jabu, y levantarlo del cuello. Como están las cosas, sólo matándolo se arreglaría todo. Además, con lo furioso que está hacerlo no le costara trabajo.

–¿Qué esperas? –Le pregunta Jabu. -Crees que vas a ver miedo en mis ojos, ¿arrepentimiento acaso? No me arrepiento. Odiare a Seiya hasta más allá de la muerte. Y ese cisnecito, fue un estúpido debilucho, si Ban no me hubiera detenido lo habría pateado hasta deshacerlo en mis botas. No pediré perdón. No sabes el placer que me invadió cuando sentí su dolor al ser quemado vivo. Lo disfrute tanto. ¿QUÉ ESPERAS? Eres un maldito cobarde. Eres igual miserable que Hyoga. Estuviste luchando con el fuego ¿verdad? intentaste llegar y salvarlo y no pudiste. Eres patético… ¿QUÉ ESPERAS? ¡HAZLO YA!

Una chispa ilumina los ojos del Fenix, que está apunto de reducir a cenizas al patriarca. Mas aquella luz que alumbró sus ojos no provenía de su cosmos.

Jabu cayó torpemente de rodillas cuando Ikki lo soltó. Y es que el Fenix está impactado, un gigantesco y poderoso cosmos está surgiendo de los restos calcinados de Hyoga.

-…Atena… -Dice Jabu lleno de asombro al reconocer su cosmos.

-No es sólo el cosmos de Atena.

Apenas es perceptible pues está muy débil, pero el cosmos de Hyoga también se está encendiendo y no solo eso…

-¿Está cantando? El cosmos de Hyoga está cantando… -Dice Ikki tratando de entender lo que está pasando.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Ve una gota de sangre, escurre por el frio metal de la puerta hasta llegar al borde y finalmente caer al piso. Levanta la vista, la puerta esta manchada con sangre que brotó de unas manos que no cesaron de golpearla, ni porque se abrió heridas.

Hyoga sonríe tiernamente, Seiya la golpeó tanto que sangró por los poros de la piel.

-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-

Notas de la autora

Se lo que están pensando, que ya saque a relucir el cobre, XD, pues sí, pa que negarlo. Mi amado Cisne aquí tú eres el rey, pues tienes a la autora de tu lado.

Especiales gracias a Chibi 01, Smily 90, Tepucihualt Shun, AndySaint112, L´Muk, Mbyja Mimby, Hane, Sakura Li, SaoriLuna porque me dejaron reviews en el capítulo anterior, me alegró que les haya gustado el capítulo porque de verdad me costó mucho trabajo, hasta ahora es el capítulo más difícil que escrito en cualquiera de todos los fics, pues fue la primera vez que plantee un camino al lado oscuro.

A dos años de haber iniciado la publicación de esta historia me doy cuenta que realmente marca un antes y un después en mis fics. Creo que este es el Hyoga más cercano al del anime y manga pues ha sacado eso que me enamoró del personaje, su heroísmo. Y aunque al principio de la historia de Kurumada, Hyoga no es de los que se sacrifican por el ideal, poco a poco se fue volviendo todo un héroe que se adueñó de mi corazón. Ahora está haciendo gala, a tal punto que hasta Jabu dijo en el capítulo pasado que Hyoga se carga un aire de héroe de leyenda. XD.

Visualícenme cantando como el Hada madrina de Sherk 2 "Yo quiero un héroe". Cada que veo esa parte siento que alguien saco las palabras de mi cabeza. Y que quiero cantarla a toda voz recostada en un piano XD.

Y bueno aunque mi héroe de leyenda se ha sacrificado por su amigo, eso no quiere decir que los otros no se luzcan todavía le falta mucho al fic. Y en el próximo capítulo quiero poner mucho SeiyaxSaori porque a final de cuentas, por muy heroico que sea Hyoga, es un fic sobre el amor de esos dos.

Como notaron, esta entrega tuvo un ligero tinte religioso, me pareció bueno darle un toque así al capítulo de Ikki dado que la imagen del fénix tiene significados religiosos en diversas culturas, debido a que simboliza la inmortalidad del alma y la resurrección.

No puedo decir que Kurumada sensei sea una persona religiosa o que practique alguna (por ahí leí que es ateo, cosa que no creo) pero le gusta el tema. Si bien cuando en un anime japonés vemos iglesias o crucifijos, es simplemente para darle un toque exótico, pues a ellos así les resulta. En el caso de Kurumada no lo siento así, pues es evidente que el señor lee e investiga mucho sobre religiones diversas lo que se refleja en personajes y situaciones.

El propio universo de Saint Seiya está conformado por varias religiones acomodadas armónicamente, todo el santuario y Atena esta sacada del cristianismo, es el dios que se ha hecho hombre y tras el martirio se vuelve más fuerte. De Shaka como ya sabemos vienen del budismo su línea de pensamiento y sus ataques. Eso no excluye al sintoísmo, donde los humanos pueden trascender y equiparase a los dioses. Los personajes son religiosos, todo su amor y sus vidas están consagrados a su dios.

En el manga, cuando Shun le propone a Ikki que tome su vida en compensación de lo que había sufrido es Hyoga quien al llegar impide que Ikki mate a Shun. Momentos después en el anime Shun sostiene las manos de Ikki tratando de razonar con él, cuando Hyoga bruscamente los separa y le dice a Ikki que no debe utilizar su puño fantasma, pues una técnica vista una vez ya no funciona y se da ese momento cuando Hyoga le regresa su técnica a Ikki y Shun dice que si Hyoga no hubiera intervenido ese golpe le pudo dar a él. Esos son los golpes por los cuales Fénix siente que tiene una deuda con el cisne en este fic. Los nombres de las técnicas de Geki y Ban las tome de la página de la guía Saint Seiya y del tomo 13 del manga publicado por editorial Vid