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Krasavitsa: Forma rusa para llamar a una mujer "hermosa".
Lyubimaya: Forma rusa para llamar a una mujer "amada".
Este fic está dedicado a mi querida amiga Smily, la verdad, me mantienes inspirada para seguir escribiendo, lo malo es que escribo muy lento.
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El pecado de una diosa
Por Liluel Azul
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-Algún día lo entenderás, Hyoga, para un caballero no hay nada más importante que Atena, ella es nuestra diosa.
Camus señala el cielo nocturno y Hyoga lo contempla tan lleno de estrellas.
-Ahora eres joven y te cuestionas sobre el destino, te convertirás en caballero porque una fuerza más grande que tú así lo decidió. No tuviste opciones, era aceptarlo o morir. Y piensas que no está tan mal, después de todo, la persona que más admiras en el mundo es un caballero fiel a Atena. Pero Hyoga, no eres una veleta que siempre será gobernada por el viento, te has convertido en alguien fuerte capaz de desafiarlo. Tu maestro no será siempre tu guía, aunque quieras seguir mis pasos quizás tendrás que tomar otros. Los designios de Atena te trajeron a mí para que sea tu maestro y te convierta en caballero. Ahora que has desarrollado tu fuerza, tu cosmos te ha brindado alas. ¿Qué camino tomarás? ¿El que te marcó el destino o con la fuerza que has adquirido te forjaras otro?
Un caballero vive para servir a la diosa Atena, la diosa está por encima de todo, primero esta ella, después esta ella y al último esta ella.
Te lo he dicho tantas veces. Te he hecho repetirlo otras tantas. Hyoga, pronto dejaras de ser un aprendiz y me pregunto si esas palabras tienen su verdadero significado en tu mente, pues vas a volar muy pronto y quizás te alejes de la Diosa.
Sabes que toda mi devoción está en ella y eso es algo que no puedes entender, después de todo nunca la he visto.
Además te he hablado de los otros dioses, de Zeus, de Hades, de Poseidón, y de que debe de haber dioses que no conozcamos, dioses más poderosos y sabios que Atena. Quizás haya un dios que esté por encima de todos los demás.
Entonces, ¿Quién nos asegura que seguirla a ella es lo correcto?
Ante semejantes poderes de los otros dioses y ante nuestras dudas, nuestra Atena luce tan pequeña, siendo así, ¿Por qué los caballeros vivimos para ella? ¿No sería más sublime vivir por la justicia, por el heroísmo, por la humanidad? ¿Para un caballero qué es más importante, la humanidad o la diosa? ¿la justicia o la diosa? ¿un dios más sabio y poderoso o nuestra diosa?
Mi fe en Atena es lo único verdaderamente valioso que puedo heredarte, Hyoga, no puedo explicártelo porque es algo que tienes que descubrir tu sólo. Para un caballero no existe nada más importante que Atena. Confía en las palabras de tu maestro. Cuando me encontraba en el campo de batalla en mi corazón sentí a mi diosa y ella siempre ha sido mi guía.
He dudado de la integridad de mis compañeros, he visto al mal a la cara y me ha confundido, he cuestionado la moralidad de mis actos y decisiones llenándome de dudas sobre qué camino seguir. Me he sentido perdido al punto de no saber qué es lo justo.
El amor que siento por ella es mi brújula, así que puedo decírtelo con seguridad, deja que Atena guie tus pasos, amala con todo tu corazón y ponla por encima de todo y caminaras por el camino correcto.
Quisiera explicártelo, quisiera que hubieran palabras pero no puedo, no las tengo. Me angustio pensando si algún día lo entenderás, si lo veras con tus propios ojos, si lo sentirás en tu cosmos.
Escucha a tu maestro Hyoga, somos caballeros, nacimos en este mundo para ella, así que amala con todo tu corazón, cuando eso suceda todo adquirirá sentido. Cuando ella llene tu corazón tu justicia, heroísmo, humanidad, tu sentir será pleno y completo, no tendrás más dudas sobre el bien o el mal. Tu caminar será correcto. Aunque te enfrentes a enemigos poderosos, tu cosmos explotara como ninguno. Los milagros son producto del amor y los caballeros que logran milagros son aquellos que aman a su diosa.
Le ruego a Atena para que un día lo veas con tus propios ojos, los caballeros que logran milagros son aquellos que la aman.
Hay muchos dioses en el cosmos, pero para un caballero autentico sólo existe Atena, no tiene que ver con el poder o la sabiduría, sabemos que nuestra diosa no es perfecta, no es absoluta. Incluso somos conscientes de que ella necesita más de nosotros de lo que nosotros la necesitamos a ella. Aun así, la preferimos sobre cualquier cosa no sólo porque nuestro corazón late por ella, sino porque sabemos que Atena nos ama como nunca nadie nos ha amado y nos necesita como nunca nadie nos necesitará.
Su amor nos convierte en hombres dignos y correctos. Hombres que luchan por la paz en la tierra.
Se dice que el puño de los caballeros es tan poderoso que rasga el cielo y que de una patada abre grietas en la tierra. Es poder puro y bruto. Es ella la que le da significado, al servirle servimos a la humanidad. Porque nuestro orgullo radica en que somos una extensión de su ser, somos su corazón. La expresión del amor que ella siente por este mundo.
Hyoga, amala y déjate amar por Atena, recuerda, si en tu corazón la amas lograras un milagro.
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Hay algo terrible que los dioses le entregaron al hombre…
El que un mortal pueda usar fuerza sobrehumana,
convirtiéndose casi en dios…
ESO ES UN MILAGRO.
Pegaso, siendo humano, logró hacer un milagro.
En frente de mí, el dios Poseidón.
Escucho una dulce tonada, un tarareo hermoso que me llena de dicha y de paz.
-¿Ya despertaste?
Volteo perezosamente pues cada musculo de mi cuerpo se siente adolorido, Shiryu me sonríe, aun porta la armadura dorada de libra. Inconscientemente me llevó una mano al rostro, todavía porto el ropaje dorado de mi maestro.
Estamos en una playa. Me enderezo, mi primer pensamiento es contarnos. Shun está a mi lado y duerme profundo; las huellas en la arena a su alrededor me rebelan que Ikki despertó, revisó a Shun y se fue; Shaina está a unos cuantos metros, igual que Shun duerme profundo; Seiya está sentado en la arena junto a Saori quien también está sentada y que en sus brazos trae al pequeño Kiki quien también duerme. De hecho Saori está arrullándolo. Ella es el origen de este dulce sonido que me reconforta.
Sonrío, Seiya está embobado contemplando a Saori. Por sus ojos se escapa todo lo que siente por ella. Después de todo, por muy poderoso que sea, es sólo un adolecente enamorado.
Y pensar que hace solo unos instantes lo vi volar como todo un Pegaso, poderoso y majestuoso, como dicen los mitos. Aunque fueron los cosmos de Shiryu y el mío los que te impulsaron, amigo Seiya, fue tu gran amor por Atena lo que te convirtió en cometa.
Cual flecha de luz atravesaste el soporte principal y contra toda lógica lo demoliste. Tu venciste donde nuestros cosmos elevados al máximo no lograron nada, cuando ni las armas de Libra las cuales destruyen estrellas pudieron hacer un solo rasguño. En cambio tú no dejaste piedra sobre piedra.
Amigo Seiya, mi maestro bien sabía que soy débil de carácter, todo un pesimista, por eso él rezaba a Atena con fervor para que mis ojos vieran como un caballero que la ama logra milagros. Y este día frente al soporte principal te convertiste en cometa. Te convertiste en el milagro que necesitábamos.
Y mis ojos lo atestiguaron.
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Me siento feliz.
Nada duele, nada pesa, no siento frio o calor, no siento nada aparte de esta felicidad.
¿Qué soy en estos momentos? Estoy seguro que no tengo cuerpo, no me siento sujetado a nada, no escucho el latir de mi corazón, no percibo estar respirando. Diría que soy espíritu pero tampoco me siento flotar, ni siento libertad.
Sólo felicidad.
¿Por qué estoy tan feliz?
Recuerdo un horizonte, un desierto donde sólo brillaban las estrellas del cisne. Cuesta creer que ese desierto estéril sea parte del corazón de mi Lyubimaya (amada) Atena, pero allí ella guardaba todo el dolor de sus caballeros.
Pero… algo paso antes de que viera ese desierto. Algo importante. Esta sensación de placidez parece capaz de borrar todo recuerdo. Como si jamás hubiera tenido un pasado.
Tengo que concentrarme… ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo último que vi?
A Seiya y a Saori…
Ya recuerdo, ella se va, al abandonar su cuerpo humano su ser se convirtió en una poderosa flama. Lo que se encontraba en su corazón fue lo que salió expulsado. Todo ese dolor de sus caballeros que ella siempre guardo se convirtió en el fuego que me hirió.
Sí, ahora recuerdo el fuego, todo ese dolor lo vertí sobre mí. Era tan potente que debió desfigurarme. Sé que vi mi mano completamente desecha por las llamas. Recuerdo el dolor y los gritos… alguien me llamaba mientras me quemaba. ¿Era Ikki?
Con el poder de esa hoguera yo rompí el corazón de Krasavitsa (hermosa) y nuevamente me estoy consumiendo, porque otra vez estoy rodeado por las llamas, me estoy fundiendo en el crisol de Atena. Este no es el fuego del dolor de tus caballeros, este es el calor del inmenso amor que siente por ellos.
Supongo que es por eso que me siento tan feliz.
En estos momentos tengo tu corazón en mis manos, todo tu ser está en mí. Ahora que has vuelto a ser divina y absoluta; alguien que pertenece al Olimpo, el cual te llama con premura, soy el ancla que te mantiene en esta tierra.
¿Luz?
Acaso abrí los ojos…o he empezado a soñar.
Creo que estoy viendo el santuario, apenas si lo reconozco porque hay muchas flores. Escucho risas de niños. ¿Qué travesura hicieron? Pasan corriendo junto a mí, creo que están huyendo de la escena del crimen. Son aprendices, pero no se parecen en nada a mí, o a Seiya, o a Shun, o Shiryu. Nosotros nunca tuvimos esa cara de felicidad ni esa sensación de seguridad. Tuvimos maestros amables, buenos y justos pero siempre había cierto miedo por el mañana, siempre existía la posibilidad de que no hubiera otro día para nosotros. Teníamos a la muerte demasiada cerca en cada entrenamiento. Pero a estos niños esa sombra no los eclipsa.
Los niños se llevan un dedo a la boca pidiendo silencio, no quieren ser descubiertos pues se han escondido tras los arbustos. Jabu vestido con su traje de patriarca y escoltado por Ban y Geki los han visto, así fingen que no saben nada cuando son interrogados por una furiosa Shaina. Hasta que la amazona se va y esta lo bastante lejos es cuando sonríen y les hacen señas a los niños diciéndoles que ya pueden salir. Los pequeños pasan corriendo de nuevo junto a mí, buscando un sitio más seguro para esconderse.
Ahora que lo pienso, es muy curioso que uno de esos niños tenga el cabello del mismo color esmeralda que el de Shaina.
Este es un santuario con otros aires, los guardias caminan relajados y las doncellas les sonríen para hacerlos sonrojar. Los caballeros ya no son distantes los unos con los otros. Todos son amigos de todos.
Solo puedo escuchar risas en este santuario.
Siento un viento fresco. Veo varias armaduras y pergaminos regados por doquier. Debo de estar en Jamir.
Un niño está molesto mientras estudia un gran y antiguo documento. Cuando resopla frustrado, una mano acaricia sus cabellos. Kiki pasó junto a él y aprovechó el momento. Aunque el niño le dedico una mirada enojada. De seguro prefiere entrenar antes que pasar horas leyendo todos estos papeles. Así que sonriente Kiki se dirige a la puerta y se sienta en el umbral con sus ojos cerrados, disfrutando del sonido del viento.
No puedo creer lo mucho que ha crecido. Ni que tenga ese aire tan sereno como el de Mu. Ahora igual que Mu, es maestro y tiene que lidiar con el carácter tozudo de su alumno, pues aquel chiquillo ya está gritando que no entiende nada y que ya no estudiara más.
Kiki voltea al escuchar los reclamos del niño y sonríe, esa es su respuesta al berrinche del pequeño, claro lo único que consiguió es que el pequeño se exaspere más.
De pronto hay muchas voces, Kiki desaparece el tiempo que veo a un hombre que camina, me tomó unos instantes reconocerlo pues la visión no es muy clara, pero me lleno de felicidad cuando me doy cuenta que se trata de Shiryu y sus hijos. Trae cargando en un brazo a Ryuho y con la otra toma a Shoryu de la mano.
Ahora me doy cuenta que estoy en un atestado mercado de pasillos estrechos. Shunrey está haciendo las compras, ella le muestra un gran brócoli, pero Shiryu mueve la cabeza indicando que no. Sin embargo el brócoli va a dar a la canasta. Por lo que Shiryu eleva la mirada. Demás está decir que Shoryu no está muy feliz por la elección de su madre. El único que ríe es Ryuho, pero es porque no sabe que molesto a su padre y a su hermano, cuando lo vea en su plato seguro que dejara de sonreír.
Shunrey avanza entre los puestos sin prestarles más atención y el pobre de mi amigo Shiryu va tras ella con trabajos, entre Ryuho que piensa que el cabello de su padre es un juguete muy divertido y Shoryu que quiere tomar todo lo que está a su alcance, lo están derrotando.
Una luz pálida y azul me hace voltear. Todo está muy oscuro y la única luz proviene de la televisión.
Escucho balbuceo.
Estoy en una habitación, en la cama, recargado sobre un montón de almohadas Shun duerme profundo, mientras un niño de meses se empieza a escapar de sus manos. Creo que estaban viendo la televisión. Supongo que Shun tenía la esperanza de que el que se durmiera fuera el bebe y no él.
Afortunadamente no pasa mucho sin que Ikki lo note y tome al niño.
No sé qué pensar, ese niño tiene el cabello azul. ¡Es el vivo retrato de Ikki! Aun así eso no descarta a Shun como su posible padre.
¿Quién de los dos es su papá? Quiero saber. Camino siguiendo a Ikki quien está cantando una canción de cuna, pero de pronto hay mucha luz.
La luz me deslumbró por unos instantes mientras soy envuelto por el aroma de la hierba. Estoy en un jardín que adornaron para una fiesta de cumpleaños, hay globos, serpentinas y confeti regado por todo el pasto. En una banca contemplando el horizonte se encuentra Seiya, sus ojos muestran una gran melancolía. Saori nunca se aparta de su mente ni por un segundo.
Amigo Seiya, pronto estaremos en un mundo donde ella ya no estará ¿qué será de nosotros?
Es entonces que veo llegar una niña pelirroja con un elegante vestido rosa que se sube a la banca. Ha decidido que Seiya es una buena cama pues sin siquiera preguntar se ha acomodado encima de él.
Es increíble, me ha dado un vuelco el corazón, tiene los ojos de su madre.
Y Seiya contemplando a su pequeña sonríe desde el fondo de su alma. Está en paz con el mundo.
Ahora es el aroma a sal el que me envuelve, alguien camina alejándose de mí, es una joven en un vestido azul intenso que camina junto al mar, mojándose los pies. Es una noche llena de estrellas.
En una mano lleva sus sandalias y con la otra se levanta la larga falda del vestido de noche para impedir que se moje.
Su largo cabello negro es movido por el viento.
Ella va dando saltitos, chapoteando con cada ola, gozando de sentir como el mar se lleva la arena debajo de sus pies.
Siento que mi cara se calienta y mi corazón late acelerado.
No estoy soñando, todas estas son visiones del futuro y ella es mi futuro.
-… Hyoga…
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El mito dice que el gran Dios Zeus se enamoró perdidamente de la joven doncella Europa, a la cual poseyó en las costas de Creta. Aunque Europa fue sólo la amante de un día, el dios, loco de amor por ella le obsequió tres regalos, un perro que nunca era vencido, una jabalina que nunca erraba en el blanco y un poderoso hombre de bronce, llamado Talos, quien se volvió su custodio.
El gigante hombre de bronce Talos fue forjado en el fuego divino, en sus venas desde el cuello a su tobillo corría el icor (sangre de los dioses) por lo que era un semidiós invencible.
Poseía unas inmensas alas de ave, y con sus broncíneos pies tres veces al día recorría la isla de Creta, siempre vigilante y celoso de su trabajo. Talos es el infatigable guardián.
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Yo soy el numen de la guerra estratégica porque jamás doy un paso en el campo de batalla sin haberlo planeado, analizo toda la gama de posibilidades con sus consecuencias y me adelanto a aquello que los ojos de los demás no previeron.
Logro hacerlo porque aprendo de todo aquel que pueda enseñarme, porque yo me amoldo y actúo en favor de mis caballeros.
Así que no es que tenga a la victoria en mi mano derecha, sino que la sujeto con tal firmeza que nadie ha sido capaz de quitármela.
Contemplo el campo de batalla y me adapto a la situación, lo que mis tropas requieran eso les consigo. Amor, perdón, seguridad, un ideal que perseguir, en todo eso me he convertido con tal de alentar a mis tropas al ir al frente.
Soy poesía y etérea si mis caballeros lo requieren. Sudo y sangro también si eso es lo que necesitan. Camino adelante para que me sigan o voy atrás de ellos siguiéndolos en la dirección que indiquen. Yo no escatimo en nada con tal de obtener la victoria, me doy completa y si es necesario que me hunda en el fango o que las espinas me atraviesen hasta derramar todas las gotas de mi sangre, lo hago.
Es así como he vencido a los demás dioses, porque yo no tengo orgullos que me detengan. Ya lo dije, no es que tenga la victoria en mi mano derecha, sino que la sujeto con firmeza. Aun si tengo que cometer actos que a los dioses llenos de arrogancia les parecen bajos y viles, yo los cometo, porque la derrota es el fin para mí, mis caballeros y la humanidad. Mi derrota es igual a la muerte.
Se perfectamente que los demás dioses me miran con desprecio por amar a los humanos, pero no se dan cuenta que es muy fácil amarlos.
Y aunque amar a mis caballeros fue una estrategia para alentarlos a luchar, lo cierto es que yo los empecé amar antes de concebir la idea de crear a mis caballeros. El infinito miedo que sienten los humanos debido a la fragilidad de su ser, hace que su valentía se convierta en una joya más brillante y sublime que el mismo cosmos tan lleno de estrellas.
Nunca me ha pesado haber creado a los caballeros con mi amor, al contrario, ellos han sobrepasado mi ser y mi persona, todo lo que les di.
Yo los hice valientes, mas ellos se convirtieron en héroes.
Yo los desperté en el cosmos, mas el infinito lo alcanzaron ellos solos.
Yo les di sus armaduras, pero fueron ellos quienes les infundieron vida.
Mis caballeros rebasaron su origen, se independizaron de mí, y se han convertido así mismos en seres extraordinarios que brillan con luz propia.
Y aunque a los dioses les parezca una blasfemia que los reconozca como mis iguales, lo hago, porque yo no tengo orgullos que ensombrezcan mi razón. Mis caballeros y amazonas se han hechos dignos de que la diosa de la sabiduría se quede callada y aprenda de ellos.
Porque cuando comencé amarlos lo hice con mi corazón de diosa, con mi eternidad que en nada entiende sobre lo efímero, lo que me hacía amarlos en el conjunto y no en lo individual.
Y aunque me di cuenta de que no era justo y los hacia sufrir, preferí seguir así pues me era más cómoda la relación que habíamos sostenido vida tras vida que arriesgarme hacia lo desconocido.
Ese fue mi pecado, pues no fue un error o un tropiezo, fue una falta de amor de mi parte, ya que me ame a mí sobre mis caballeros.
Y así fue hasta que una de mis amazonas logró algo que ni la diosa Afrodita o Hera pudieron, hacerme sentir menos. Siempre he sido segura de mi belleza y de mi persona, nunca temí a competencia alguna, me sabía tan bella que ningún hombre me rechazaría.
Por eso jamás he temido que Pegaso se aleje de mi lado y sin embargo Shaina, me hiciste experimentar el miedo y la locura. Digna entre las amazonas eres Shaina, porque no solo eres bella, sino también como guerrera eres poesía y musa. Mujer completa que no teme al dolor, al sacrificio o a la derrota en la vida. Te das toda, eres plena.
Y eso no escapa de los ojos de Seiya, por más enamorado que este de mí. Él hubiera sido seducido por tus encantos y tu verdad.
Me llenaste de celos, Shaina, y peque contra ti al detestarte por ser una amazona tan sublime y entregada. Merecías todo mi amor y por un tiempo no quise dártelo. Enloquecí pensando en mi derrota, me llene de celos salvajes, mi espíritu indómito bramó cual fiera herida. Sólo tu Shaina me hiciste ver cuán grande era este amor que sentía por él. Un amor que quema y que consume todo cuanto toca. Un amor que arrasó con absolutamente todo.
Tú le enseñaste a la diosa de la sabiduría. Antes de ti había sido el polluelo frente al barranco, contemplando todo desde las alturas pero sin extender sus alas para remontar a nuevas cumbres y me has lanzado al abismo de la pasión al obligarme a volar.
Hoy Shaina, puedo entregarte todo mi amor y quiero ser digna de ti nuevamente. Perdóname Shaina por no haber sido la diosa que te merecías.
Mi amado Seiya tú pagaste el doloroso costo de nuestras noches de pasión, te aparte de todos tus amigos y hermanos, y viviste encerrado en la soledad y el silencio. Nuestro amor devastó a tu mundo y te has quedado sin hogar y sin protección.
Sabía perfectamente los costos que acarrearía vivir nuestro amor. Sabía que todo se iba a derrumbar. Y aun así destruí todo por tenerte a mi lado, mi amado Seiya. Todas esas pérdidas valieron la pena porque esas noches a tu lado me hicieron feliz.
Ahora que me voy, creías acaso que después de separarte de tu mundo no te construiría otro.
Si algo aprendí es que el amor es tremendamente egoísta porque siempre quiere ser exclusivo. Rabio en pensar que tus ojos castaños puedan posarse en otra mujer. Aun así no tengo derecho a condenarte a la soledad. ¿Quieres saber porque quise ser madre? Porque quería que existiera algo tuyo y mío que nadie podría separar. En nuestra hija estamos juntos los dos por siempre. Y en mi locura quería ser una sombra que jamás te abandonase. Sé que habrá otras que se fijen en ti y nuestra hija será un recordatorio para todas ellas que yo fui la primera, tú fuiste mío antes que de cualquiera.
Si cierro los ojos puedo ver esa escena, sé que cuando alguien te pregunte sobre la madre de tu hija dirás "esa Saori sí que era celosa y posesiva" entonces sonreirás orondo porque tuviste a la diosa de la guerra y la sabiduría sufriendo de amor por ti. Te conozco.
Pero también quise ser madre, porque nuestro amor te arrancó de todos tus hermanos caballeros y sentiste una inmensa soledad. Con esta niña que te entrego jamás volverás a experimentar semejante sentimiento.
Sé que piensas que sin mí no hay quien te necesite en este mundo, así que ya no sentías apego por la vida. Ahora te aferraras a ella con más voluntad porque no querrás perderte ni una sola de sus sonrisas.
Seiya, yo te amo, jamás te dejaría desamparado y a ella jamás la dejaría sin protección.
Muchas veces me pediste que te regalara a Hyoga porque odiabas verlo partir a Siberia, sentías que su soledad era grande a causa de las dolorosas batallas que sostuvo. Y hoy él quiere ser tuyo. Pero no te lo entregare como el caballero del cisne, así no me complace, no me parece lo suficientemente fuerte como para proteger lo más sagrado de mi corazón. Hyoga será un poderoso Talos será mi guardián de bronce…
Sera tan poderoso como el gran amor que posee.
Yo soy Atena la diosa que posee a la victoria en su mano derecha, soy la diosa de la guerra estratégica y hoy al convertir al convertir a Hyoga en el poderoso Talos aseguro mi victoria y te entrego un mundo, Seiya, que jamás será destruido.
Tendrán un guardián a quien nadie podrá quitarle la victoria de su diestra, porque igual que yo, él la sujetara con fuerza indómita.
Lo juro por mi sagrado nombre.
Mis amados caballeros, cuánto los he hecho sufrir, algunos de ustedes fueron bendecidos por el destino al recibir amores distintos al mío, pero sé que para muchos no es así y que otros se negaron a recibir esos amores, por devoción a mí, por no abandonarme a pesar del inmenso peso que puse en sus hombros al darles esta vida de guerreros, vida que les obliga a renunciar a la vida normal y así ¿Cómo arrastrarían a alguien más a este destino tan cruel? ¿Quién los aceptaría sabiendo todo lo que tienen que cargar?
Por eso mi amor se convirtió en el único que se permitieron recibir. Ese era nuestro trató ¿verdad? Yo los amaría, a pesar del miedo que sientan en batalla, a pesar de las cicatrices físicas y psicológicas que arrastren.
Y sin embargo, eso se convirtió en amargura, dado que mi amor no era algo exclusivo que les diera seguridad, muchos se sintieron mal por no alcanzar un cosmos excepcional, se sintieron indignos de mi amor. ¿Acaso hay una tristeza más grande que amar y no ser amado?
Llegamos a un punto en el que incluso se les prohibió expresarme su amor o recibir mi amor porque al ser de todos convirtió a estas actitudes en algo egoísta frente a sus hermanos, quienes son sus verdaderos soportes ante la vida. Y así incluso empezaron a temerse y a desconfiar de ustedes, viviendo siempre celosos de un amor que nunca podían alcanzar.
No había entendido lo desesperante que era ser visto y al mismo tiempo ser ignorado, porque al ser mi amor para todos, al mismo tiempo no era para nadie. En cambio ustedes me amaron día con día a mí.
Estos últimos días que han sido amargura para todos nosotros nos harán crecer y traerán tiempos felices, porque su diosa ha aprendido a amar en lo individual y amar intensamente. Les juro que a partir de hoy ninguno de ustedes experimentara las espinas de mi amor.
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A todos les duele el corazón, entre la sublime canción del cisne y el inmenso cosmos tan lleno de amor de Atena, se sienten derrotados.
Es como si esas energías acabaran con todo. Ya no hay fuerzas para seguir peleando, ya no son capaces de sentir frustración, miedo o ira. Toda la oscuridad en sus almas lentamente fue derrotada de modo que sienten como acabaran de despertar de una pesadilla y se dieran cuenta que nada malo ha pasado, todo aquello que los había poseído y que los angustiaba está siendo tragado por el olvido, mientras que una cálida sensación de alivio los inunda pues Atena no se ha ido y su cosmos les grita su amor más fuerte que nunca.
Ni Jabu, ni Geki, ni Ban tenían fuerzas para sostenerse en pie, este cosmos que se lleva todo los envuelve en una placentera paz que pareciera querer llevarlos al mundo de los sueños así que apenas y tienen fuerzas para resistirse a este mágico hechizo o de otro modo ya estarían dormidos.
Sólo Ikki, que al encender su cosmos le lleva la contraria a esa misteriosa fuerza, tiene la entereza de mantenerse bien despierto, pues observaba atentamente los restos luminosos del cisne.
De pronto, de un modo completamente brusco la luz subió de intensidad en una explosión que no hizo mella en fénix, aun así, este tuvo que llevarse las manos al frente para resguardarse y así se quedó, protegiendo sus ojos de luz, pues por su naturaleza terca no desistía de contemplar aquel milagro.
Así Ikki fue el único de los presentes que logró ver como de la intensa luz que envolvía el cuerpo de Hyoga, dos rayos gigantescos surgieron de la espalda del cisne, y lentamente tomaron forma de alas al tiempo que de ellas escapaban chispas de luz con forma de plumas.
Las alas se agitaron un par de veces, como queriendo llenar el lugar con chispas, pero justo al terminar el tercer aleteo todos los destellos fueron arrastrados por un poderoso viento al cuerpo de Hyoga que quedo envuelto ellos, al final las alas se batieron una vez más antes de también envolver al rubio.
Todo se escureció, la canción del cisne dejo de escucharse y el cosmos de Atena se apagó.
-¡Que rayos! –Exclamó el Fénix frustrado por no entender nada.
Por un par de minutos todos se quedaron pasmados. Sabían que esto no podía ser el final y en silencio esperaban que sucediera algo grandioso.
Y pronto sucedió, una nueva explosión de luz los cegó a todos y el viento que se libero fue tan fuerte que obligó a Ikki a llevar una rodilla al suelo para evitar ser arrastrado, Jabu, Ban y Geki tuvieron que hacer verdaderos esfuerzos para no salir volando.
Cuando todo se calmó y la luz bajo de intensidad, asombrados pudieron contemplar a Hyoga, se hallaba de pie y parecía estar hecho totalmente de bronce, aunque ambas manos resplandecían tanto que era muy difícil verlas.
Nuevamente de la espalda surgieron las alas, pero ya no son de luz, igual que todo Hyoga, son de bronce, aun así resplandecían un poco. Así el caballero del cisne parecía verdaderamente una estatua finamente tallada, una sublime obra de arte forjado por la Diosa.
-¡En verdad Atena lo convirtió en Talos! –Gritó Jabu asombrado, era el único que medianamente entendía.
-¿Talos?
-¿El guardián de bronce? Aquel que se dice era invencible.
-…el regalo de Zeus a su amada Europa… -Ikki por fin empezaba a entender.
-El icor de Atena debe estar fluyendo por sus venas, por eso sentimos que ella aún no se ha ido. –Jabu se encontraba decepcionado. El haberla sentido lo llenó de esperanzas pues no es capaz de aceptar que ella se vaya.
Ikki no perdía detalle, Hyoga parecería una estatua si no fuera por el sutil movimiento de su pecho, que delata que está respirando. Además está en perfecto estado, pues no tenía ninguna herida. Todas las marcas que dejó el fuego habían desaparecido. Sus ojos cerrados y su semblante sereno le hacen pensar que Hyoga es ajeno a todo lo que está sucediendo.
-Ganso idiota, sólo has hecho que me preocupe por ti. – Realmente no existe la palabra para describir la alegría mezclada con coraje que sentía Ikki. Entendía que todo esto es parte del plan de Atena, aun el fuego que lo quemó horriblemente, pero ahora empieza a comprender porque ella permitió que Hyoga sufriera tanto, después de todo el bronce sólo puede crearse en temperaturas extremas. ––Esto no se va a quedar así Hyoga.
…Hyoga…
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-…Hyoga…
Los ojos celestes lentamente se abren al escuchar que lo llaman. Ya no está en aquella playa, ahora hay demasiadas flores.
Aun siente el rostro abochornado y el corazón acelerado.
Una suave mano acaricia su mejilla.
-Tuviste un hermoso sueño
El rubio descubre la sonrisa pícara en su Krasavitsa (hermosa) Saori. Y se da cuenta que ella lo sabe, ella vio la playa, las estrellas, a esa mujer que con solo verla aceleró su corazón. Todo lo que sintió en ese momento, ella lo sabe y por eso sonríe así.
Hyoga siente vergüenza y después molestia.
Saori se ríe de verlo. Está molesto porque piensa que ella le dio esa visión. Así que en estos momentos Hyoga siente que no está tomando su amor en serio a pesar de todo el dolor que ha cargado.
-Es un futuro inevitable. Yo no tengo el poder de dirigir el corazón pues de ser así arreglaría el corazón de mis caballeros del mismo modo en que se va arreglar el tuyo. Así que yo no tengo nada que ver con lo que viste, ni con lo que sentiste.
Y el rubio nuevamente siente las mejillas abochornadas, al tiempo que se maldice por ser demasiado penoso con estas cosas.
Saori ríe nuevamente por este nuevo bochorno del cisne.
-Ya es hora de irme Hyoga.
- Krasavitsa
Saori baja la mirada al tiempo que guarda silencio. Así que Hyoga aprovecha y le da rápido vistazo alrededor. Están en el campo de flores del que ella le habló, así que efectivamente están llegando al final de todo esto, pues ella ya está a un paso antes del Olimpo.
La diosa esconde su rostro en el pecho de Hyoga al tiempo que lo abraza, realmente Hyoga es lo único que aun la ata al mundo.
-Hay que entregarlo para que todos nos podamos despedir en paz.
-¿Y si no quiero entregar tu corazón?
-Dejarías a Shun seguir llorando.
-Sí, y a Seiya, y a Shiryu, y sobre todo a Ikki. Que lloren y que sufran. No me remordería la conciencia el dejarlos sufriendo.
-Mentiroso. Anda, cumple con tu trabajo y entrégalo.
-Bueno, pero sólo porque Seiya me partiría el alma a golpes si me quedará con tu corazón. –La diosa lo mira con sorpresa por sus palabras y tras un instante sonríe al tiempo que sus ojos brillan y se sonroja.
Le da tanta paz ser libre para amar.
-Hay que entregarlo. –Le insiste.
…Hyoga…
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Ikki observó con asombro como Hyoga abría los ojos lentamente, sus orbes resplandecían en un color dorado tan misterioso y ajeno al mundo que por un momento le hizo sentir que ese que tenía en frente no se trataba de su amigo.
Sentimiento que se intensifico cuando fue observado por esos ojos que en ningún momento lo reconocieron.
-¿…Hyoga… eres, eres tú?
No contestó. La energía que emitía tampoco se parecía en nada a la de Hyoga y eso empezaba a desesperar al Fénix.
-¿Quién eres?
Seguía en silencio, mirándolo como si no lo reconociera a él ni a sus palabras.
-¡TE CONMINO, EN NOMBRE DE ATENA, A QUE NOS DIGAS QUIEN ERES! –Le gritó Jabu con toda la autoridad que su puesto de patriarca le otorgaba.
Aquello si lo sintió como una orden, pues al fin hubo una reacción, se llevó las manos a la cabeza como si estuviera lleno de confusión.
-¡RESPONDE! –Insistía Jabu. -¿QUIÉN ERES?
-…somos… -respondió por fin en voz baja.
-¿Somos? –repitió Ikki, no entendía que fue esa respuesta, aunque se sintió aliviado por reconocer la voz de Hyoga.
-¡Somos! –Exclamó Jabu lleno de alegría. Se levantó y se acercó a ese ángel de metal, para arrodillarse a sus pies. – ¡Diosa Atena, aun estás aquí, no te has ido!
Ikki suspiró, así que fue por eso que no reconoció la mirada de Hyoga, después de todo, esos ojos tan ajenos a este mundo sólo le pueden pertenecer a ella.
-¡Diosa Atena, que va a ser de mí si te vas! ¡Por más que lo intento nunca logro ser fuerte! –Jabu estalló en lágrimas. – ¡Todo lo he hecho mal! ¡Qué voy hacer sin ti!
-…repártelo…
-¿Repártelo?
Aquel Talos inhaló profundamente, para después llevarse una mano al pecho, cientos de chispas salieron de el para juntarse en su mano, la cual acercó a Jabu.
Nuevamente el lugar se llenó de luz, Jabu tardó un instante en reconocerlo, pero logro entender que se trataba del corazón de Atena el cual resplandecía con un dulce fulgor. Al ver que se lo iba a entregar, de manera inconsciente, pues realmente estaba muy confundido como para pensar, Jabu lo tomó entre sus manos.
El patriarca dio un leve brinco al sentir como palpitaba, lo observó con detenimiento, por un momento pensó que estaba roto, luego entendió que estaba compuesto por cientos de estrellas y de todas ellas una llamó su atención.
Desesperado, hundió los dedos en el corazón palpitante tratando de tomar esa estrella, mientras que las demás lentamente se separaban y se quedaban flotando alrededor.
En cuanto sujetó su estrella, Jabu dejo libres a las demás.
Se llevó su estrella al pecho llorando con más ímpetu que antes, la única diferencia es que esta vez su llanto si lo aliviaba.
-Jabu, no entiendo nada, ¿Qué significa todo esto? –Le preguntó Geki y es que se sentía muy confundido por el Hyoga de bronce y ese resplandeciente corazón que se desmoronaba en cientos de estrellas. Sabía que estaba ante un milagro y por eso quería entender.
Justo en ese momento una de las estrellas que ahora flotaban alrededor de Jabu, le llamó tan poderosamente la atención que tuvo que tomarla.
Y al sujetarla Geki, también reventó a llorar.
Ban que estaba más alejado sólo los observaba confundido, hasta que una estrellita se separó del grupo para ir hasta él, y en cuanto la tomó también empezó a llorar.
Cada estrellita era cálida y palpitante cada una les brindaba su amor.
-Amada diosa Atena, -decía Jabu. -al fin has entendido nuestro dolor. Este pedazo de tu corazón que ahora tengo entre mis manos me ama únicamente a mí. Late para mí y brilla para mí. No tengo que compartir tu amor con nadie nunca más. Ni celar si tu mirada se posa en otros. Ya no volveré a tener angustia o miedo de que alguien me robe tu amor. Es imposible sentirse así de nuevo, pues este pedacito tuyo me dice todo lo que me amas. Ya no tengo que vivir escondiendo lo que siento por ti, puedo tomar mi estrella y enseñárselo al mundo con orgullo festejando todo lo que me amas, y proclamando mi amor por ti en voz alta.
Desde ahora mirare las estrellas de mis compañeros, reconociendo tu corazón que los ama a ellos, pero, no albergare celos, porque la mía siempre me parecerá la más bella de todas, porque me ama solamente a mí, y sé que lo mismo le pasara a ellos, sus estrellas siempre les parecerán las más hermosas. Y así, podremos mirarnos a los ojos y sonreírnos llenos de felicidad por sentirnos tan amados.
Aun si regresas al Olimpo, no sentiré soledad, porque tu corazón se quedó conmigo. Por siempre tu amor me acompañara y me dará fuerzas para seguir adelante. No habrá más dudas en mi camino de caballero y guardián tuyo, tu amor me brindara la asegurad que necesite para enfrentar cualquier destino adverso.
Porque tú siempre has sido mi fuerza, el combustible de mi cosmos, mi maestra en este mundo caótico. Ahora que te vas no quedare perdido, porque tu amor siempre guiara mis pasos.
Vivimos para ti Diosa Atena, y tu corazón en mis manos me prueba que tú me correspondes y vives para mí.
Tomaste el riesgo y aprendiste a amar a uno sólo de nosotros, con toda la intensidad que tu corazón de diosa puede dar. Y aunque fue doloroso para todos, era necesario, porque al aprenderlo amar a él, aprendiste amarnos a todos y al mismo tiempo a cada uno.
Tu amor que tanto anhelé, por el que tanto soñé, por el que tanto llore y me frustre, al fin es mío y al estar a mi alcance me cura de todo dolor.
Si fui envidia y celos, tu amor me transformara en un hombre recto y justo, un hombre pleno que lucha por la paz de este mundo, porque tu amor siempre saca lo mejor de mí.
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Un suave viento mese los cabellos lilas de la diosa, una dolorosa pero al mismo tiempo placentera sensación la envuelve, ha entregado su corazón a los seres que más ama. Aunque su ser esté en el Olimpo su corazón latirá en las manos de sus caballeros y así nunca podrá ser separada de ellos. Escuchara sus risas y consolara sus lágrimas, su ser entero latirá para ellos siempre.
Las mejillas de la diosa están enrojecidas y de sus labios escapa una gran sonrisa, jamás imaginó que tras haber entregado su corazón se vería envuelta por esta sensación de paz y plenitud. Como si su ser al fin estuviera completo, y su esencia fluyera correctamente, pues ahora siente como si el cosmos se expandiera a horizontes jamás pensados, y ahora está rebosante de una luz que le es extraña pero que sabe que es suya.
Se quedaría extasiada analizando este nuevo fulgor si no fuera porque siente al Olimpo llamándola con premura.
Así que cierra los ojos resignada, ha tardado demasiado en volver y no es sólo el que su padre la esté llamando, demandando su regreso, es también que desde que abandonó su cuerpo mortal ha usado a Hyoga como ancla para seguir en este plano, lo que, aun convertido en Talos le es demasiado para el caballero. Tiene que irse antes de que la coraza de bronce en que lo envolvió no resista más y se rompa, y termine destruyendo el cuerpo y el alma Hyoga.
-Ya es hora Hyoga. –Dice al tiempo que lo abraza para despedirse. –Adiós. -Y la diosa siente como besan sus cabellos, mientras la abraza. Sabe que Hyoga no tendrá palabras de despedida, él no es de los que hablan y le alegra porque si dijera algo se podría a llorar y no tendría las fuerzas para marcharse.
Iba a dar por terminado el abrazo pero Hyoga no la suelta, confundida se da cuenta que las flores y el camino hacia el Olimpo desaparecen en la negrura. Por un instante esta no sabe que está pasando, mas, pronto reconoce el cosmos que le está impidiendo marcharse.
-Hyoga… -Ella lo llama asustada, si no se va pronto su ser terminara matando a este caballero que tanto la ha ayudado. Así que lo mira esperando su respuesta y el silencio del cisne la asusta aún más.
…Hyoga…
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…Hyoga…
Ikki contempla como las estrellas en las que se ha fragmentado el corazón de Atena lentamente se dispersan por el lugar. Parece que pacientemente esperaran a que sus respectivos dueños vengan a recogerlas.
Por su parte Jabu y los otros ya se están calmando, por lo que han parado de llorar. El Talos en el que se convirtió Hyoga ha cerrado los ojos y pareciera que se quedó dormido de pie así que Ikki se limita a percibir el leve movimiento de su pecho al respirar, para dar por sentado que el rubio está bien.
-…Hyoga… -Lo llama Jabu confundido. De pronto sintió una perturbación en la diosa.
Ikki con alerta observa como Jabu se levanta y retrocede sin apartar la mirada del Talos.
-Algo está mal.
-¿Qué?
-No sé, pero algo esta terriblemente mal.
Ikki frunció el ceño molesto, maldiciendo porque Jabu que es el único que parece saber lo que planearon ese par no es capaz de explicarle que pasa.
Así que pone toda su atención en el Talos, el cual luce imperturbable. Sin embargo pronto empieza a sentir el calor emanando de él.
-¡Haz algo! –Le grita Jabu.
-¿Qué quieres que haga? –Le reclama.
-¿Qué está pasando Jabu? –Le pregunta Geki.
Todos voltean hacia Talos al sentir el calor. Se está quemando, esta vez desde adentro.
-Algo debe estar impidiendo que ella se vaya. Hyoga es el contenedor que aun la mantiene en este mundo, pero no hay recipiente que pueda contener a un dios cuando este no puede evitar su partida. El Olimpo la está reclamando, y si Atena no se libera su cosmos terminara destruyendo a Hyoga sin que ella pueda hacer algo para evitarlo. Saldrá de él para irse al Olimpo así tenga que destruirlo.
Geki y Ban retroceden, el calor que emite el Talos se está volviendo insoportable y ya comienza a quemarles la piel.
Si el calor sigue aumentando la coraza de bronce comenzara a derretirse.
-¡Tienes que hacer algo! –Le grita Jabu. –Hyoga no va a resistir mucho tiempo.
Y es que Ikki es el único capaz de acercarse a semejante hoguera, pues aunque Talos despida un calor descomunal, para el fénix esas llamas no significan nada.
Cualquier otro perdería las manos, pero Ikki sujeta al Talos por los hombros sin problema alguno y por el cosmos puede sentir a Atena asustada, pues no puede detenerse dado a que una fuerza ajena a ella la está llamando, pero otro cosmos bloquea su paso. Así que es tal como dijo Jabu, el cosmos de Atena destruirá todo lo que la impida irse sin que pueda evitar dañar a su caballero.
-¡HYOGA! ¡REACCIONA! –Le grita Ikki, sacudiéndolo pues es el propio cosmos de Hyoga quien le impide irse a la Diosa.
Talos abre los ojos y sus doradas orbes se centran en el Fénix, al punto que Ikki puede ver su reflejo en ellos. Aprovechando el descuido del Fénix, Talos, con un rápido movimiento del brazo le propina un potente golpe en el pecho que hace que Ikki salga volando hacia atrás.
Con dificultad Ikki se levanta, se pasa el dorso de la mano por la boca para limpiarse la sangre que se le escapó y mira con furia al Talos.
-¡SIEMPRE HAS SIDO EL MÁS GRANDE DE LOS IDIOTAS, HYOGA!
Cuando Talos lo miró a los ojos lo supo, Hyoga no es un ser consiente en estos momentos y eso es lo que impide que Atena se vaya como lo tenían planeado. Su ser consiente se ordena aceptar el que ella se vaya, pero como siempre sus emociones le han ganado y se niega a dejarla ir.
Ikki incendia su cosmos, para lanzar su puño fantasma del fénix. Tendrá que ser el más poderoso que haya lanzado en su vida, pues, aunque está seguro que la coraza del Talos no será obstáculo para él, la voluntad de Hyoga es tan férrea que está logrando contener a una diosa, por lo que forzarlo a soltarla no será nada fácil. Se resistirá con todas las fuerzas de su ser.
Sin embargo, Hyoga ya preveía esto, por eso ese día cuando lo miró con ojos asustados, le hizo jurarle que estaría aquí. Hyoga se sinceró, claramente le dijo que estaba preocupado de que sus propios temores lo vencieran a la hora de la verdad y por eso sólo halló la tranquilidad hasta que le juró que no lo dejaría solo y que lo ayudaría a finalizar su misión.
El rubio sabía que si se necesitaba de una fuerza exterior para doblegarlo en caso de emergencia ese no podía ser otro que el Fénix.
El cosmos de Ikki está llegando a su máximo, tanto que su armadura se ha tornado en divina.
-¡HYOGA, PEDAZO DE IMBÉCIL, DESPIERTA! ¡PUÑO FANTASMA DEL AVE FÉNIX!
El rostro de Talos se fue hacia atrás cuando aquella fuerza penetró su mente.
…Lyubimaya…
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…Lyubimaya (amada)…
Ese día en Libra, cuando mi alma corría hacia el reino de la muerte, fueron tus ojos lo que me detuvieron. En ese instante lo supe, tú eres lo que más amó en este mundo. Desde entonces me he esforzado por ser alguien digno de tu amor.
…Lyubimaya…
Yo te confesé lo que sentía por ti aun sabiendo que amabas a Seiya, te lo juro, que lo ames no me hiere, mi felicidad es verlos felices a los dos.
…Lyubimaya…
Esa noche cuando niños te quedaste dormida entre mis brazos, te sentías segura y por eso dormiste profundamente. Años más tarde cuando sentíamos perder a Seiya, nuevamente lloraste en mis brazos desahogando todo el miedo que tenías por perderlo. Ser tu refugio es lo único que anhelo.
…Lyubimaya…
A ti te confesé mis pecados, antes de ti, no quise ser caballero, busque el poder por fines personales y eso le acarreó la desgracia a mi hermano Isaac. Si no fuera por mí, el nunca habría terminado en el santuario submarino. La sangre de mi maestro y la de Isaac en mis manos muestra que soy culpable, aun así tú me perdonaste diosa mía.
…Lyubimaya…
Te lo imploro, déjame ser lo que tú necesitas diosa mía.
-Lo que necesito Hyoga, es que te quedes para cuidar de lo que más amo.
Hyoga se lleva una mano a la cabeza, se siente confundido, siente que hay alguien que lo sujeta pero no puede verlo y poco le importa, un llanto que llama su atención con todas sus fuerzas lo obliga a mirar al frente.
Está en el cuarto de la diosa.
Ahora recuerda, Jabu fue por él.
-Perdóname
Ella está llorando y lo ha dicho como un susurro suplicante.
-Te perdono. –Esas palabras escaparon de sus labios, lo dijo para calmarla. Lo dijo muchas veces mientras ella le explicaba por todo el dolor que le haría pasar.
Ella habló de fuego, de monstruo nacido del dolor de sus caballeros, habló de su corazón que debía ser roto, le pidió que se convirtiera en un Talos, le dijo que se iba a ocupar su lugar en el Olimpo.
Y él aceptó.
Se estaban despidiendo, en que momento volvió a perderse. Desde que esto comenzó ha estado vagando entre recuerdos y visiones.
Ella dijo adiós.
Esto es definitivo.
No quiero que se vaya.
-Tienes que dejarla ir.
Todo se torna oscuro y después puede ver.
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Siente que ha despertado de un sueño, confundido los ojos dorados del Talos observan a su alrededor, está rodeado por los cientos de estrellas del corazón de Atena y más allá se encuentran Jabu, Ban y Geki.
¿Cuáles fueron las palabras que lo despertaron?
-Tienes que dejarla ir. –Escucha de nuevo.
Es la voz de Ikki, él está sujetando sus muñecas. Si no deja ir Atena él lo forzara.
Una furia nace en su interior y de inmediato lucha por liberarse, antes de que lo obliguen a soltarla.
Jabu y los demás observan como Ikki, a pesar de tener su cosmos al máximo tiene problemas para controlar al Talos y es que el forcejeo se está tornando muy violento, por momentos Ikki siente que no puede sujetarlo.
El Talos quiere arrojarlo lejos, escapar de su cosmos que está envolviéndolo y a pesar de su fuerza y de todos sus intentos, no logra quitarse al Fénix de encima, quien no lo suelta sólo porque su terquedad es más grande que la de Hyoga.
Jabu y los otros han llevado sus rodillas al suelo, y es que el choque del cosmos del Talos y el Fenix es tan violento que tienen que hacer esfuerzos para no salir volando. La fuerza que despiden es tal que todo el recinto sagrado está temblando.
Aterrados contemplan como el piso y las paredes de roca sólida que han resistido desde tiempos ancestrales comienzan agrietarse, de seguir así, el templo de Atena va a ser demolido por el cosmos, en lucha, de esos dos.
Puñetazos, patadas, todo lo resiste Ikki, y claro, tampoco se queda atrás, de un rodillazo en el estómago doblega a Talos, quien no se va al suelo solamente porque Ikki lo sujeta, pero en cuanto se recobra vuelve a la carga y con la mano libre tira un puñetazo al rostro de Ikki que sin embargo, esquiva sin problemas.
El Fénix va ganando terreno, tanto, que la efigie del ave inmortal, cubre los cielos.
-¡DESPIERTA DE UNA MALDITA VEZ! ¡VUELVE A TOMAR EL CONTROL DE TI!
…Hyoga… -Es la voz de ella - … Hyoga, siempre has sido, eres y te juro que serás lo que yo necesite.
Esas fueron sus exactas palabras, las que pronunció cuando le pidió ser lo que necesite. Son un tesoro en su memoria, porque siempre lo había pedido en sus oraciones y ella lo juro. Fue por ese juramento que se permitió llorar en su regazo y convertirlo en el guardián de lo que más ama.
Esas palabras le son sagradas.
El cisne pierde todas las fuerzas para pelear, se iría para el suelo si Ikki no estuviera sujetándolo.
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La diosa contempla como poco a poco las flores han vuelto, lo mismo que el camino hacia el Olimpo. Sonríe al percibir el cosmos de Ikki en Hyoga. El fénix no abrió el camino, está dejando que sea Hyoga quien lo haga.
El rubio lentamente llevó sus rodillas al suelo, una mano fue al pecho y la otra a la cabeza. Está muy confuso. Esa oscuridad que habitaba en el corazón de sus caballeros por un instante tomó control de él. Después de todo carga con la suya y con las de sus compañeros y ante el adiós brotó sin que pudiera hacer algo, cerrándole todas las salidas a la diosa.
Pero no volverá a suceder, si Hyoga vuelve a perderse Ikki lo sostendrá.
-Hyoga, siempre has sido, eres y te juro que serás lo que yo necesite. Adiós, Hyoga, me voy tranquila sabiendo que cuidaras lo más sagrado de mí corazón. – Le dice antes de besar sus cabellos y marcharse.
El rubio aunque quiere sostenerse no puede, los parpados le pesan y se está quedando sin fuerzas. Alcanza a ver la silueta de la diosa que camina alejándose de él y de todos, camina hacia el Olimpo.
Verla marcharse, le causa una tristeza inmensa.
De nuevo todo vuelve a ser oscuridad.
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Ikki observa como Talos abre los ojos lentamente, hace un instante perdió el sentido y si no se fue al suelo es porque lo tiene bien sujeto, por si insiste en luchar de nuevo. Sin embargo parece que ya empieza a reaccionar pues lo está mirando fijamente.
-¿Ya despertaste?
Un resplandor empieza a envolver al Talos. Una energía suave y cálida esta emanando de él, la Diosa está por salir.
Y antes de que Ikki pueda hacer algo, la potente luz lo enceguece, por lo que su reacción inmediata es abrazar a Hyoga contra sí.
El cosmos de la diosa ilumina todo, sale por cada célula del rubio, e incluso atraviesa el propio ser del Fenix, pero sin dañarlo. Sale de Hyoga con fuerza, y en cuanto se siente libre se eleva hacia el cielo, en una inmensa y majestuosa columna de luz. Que por algunos instantes Jabu, Geki y Ban contemplan asombrados hasta que desaparece.
-…Diosa Atena…
Y al final contemplan, entre las estrellas del corazón de Atena, a Ikki cuya armadura ha dejado de ser divina pues ya no está elevando su cosmos, y que tiene en brazos a un inconsciente Hyoga, que ha vuelto a la normalidad. Ya no hay cubierta de bronce, ni alas. Ni tampoco están las heridas por las quemaduras.
Ikki deja escapar un suspiro, sus ojos se anegaron de lágrimas cuando sintió a Atena pasar e irse. Algo le dijo mientras se iba. Sus últimas palabras para él.
Sin embargo no puede permanecer con ese sentimiento, porque al tener a Hyoga en brazos, algo lo pone en alerta, por lo que lleno de preocupación lo deposita en el suelo.
Al verlo Geki y Ban corren hacia él, y es que, Ikki mira a Hyoga como no creyéndolo, por lo que de inmediato Geki pone su oído en el pecho del rubio y no escucha nada. Asustado Geki mira a Ban cuyos ojos exigen una explicación, y lo único que Geki atina hacer es negar con la cabeza.
Las lágrimas nuevamente escapan de los ojos de Ban, no puede creer que este sea el resultado de todo y que pierdan a Hyoga.
-Así que no resistió tanto. –Murmura Jabu apesadumbrado. Realmente creía que Hyoga había logrado un milagro feliz para todos.
Ikki miraba con enojo a Hyoga, allí estaba ese infeliz, sin herida alguna, con todos sus dorados cabellos intactos, y sin embargo estaba muerto. En verdad fue demasiado para su cuerpo el contener a Atena.
-¡ERES UN INFELIZ MALDITO QUE MERECE PODRIRSE EN EL INFIERNO!- Grita Ikki antes de propinarle un puñetazo en el pecho con todas sus fuerzas, dejando a todos aterrados por su violencia.
Sin embargo, nadie tuvo tiempo de reaccionar por el acto del Fénix, pues ante el golpe Hyoga reaccionó y de inmediato abrió la boca luchando por recuperar el aire, al tiempo que se contorsionaba y movía los brazos buscando desesperadamente algo de que sujetarse.
Parecía que todos los sentidos del rubio lo estaban torturando, pues el hablarle o tocarlo provocaban que se retorciera de dolor y luchaba desesperado por alejarse.
-Ya pasó todo. –Le dijo Ikki en un suave susurro. Se lo llevó al regazo para impedir que se hiciera daño, entre tanto movimiento sin control, y es que luchaba por alejarse de todo, pues parecía que hasta el viento y el suelo lo alteraban. Por unos momentos estuvo luchando en brazos de Ikki hasta que por fin sus ojos lograron enfocarlo.
Ikki sonrió con ternura cuando observó los celestes ojos de su amigo, que trataban de identificarlo, como si no pudiera verlo por momentos, hasta que Hyoga se perdió mirándolo, estaba muy confundido, pero ya había entendido que estaba con Ikki, por lo que empezó a mirar a su alrededor, luchaba por hablar pero por más esfuerzos que hacia no lograba articular palabra.
-Seiya está bien, todos estamos bien. Todo salió bien. –Ante esas palabras Hyoga volvió a mirarlo.
Y sintió como Hyoga daba un suspiro, todo su cuerpo se aflojó y cerró los ojos. Se quedó con la boca entre abierta, por lo que Ikki acercó su mejilla al rostro del rubio para percibir su respiración, la cual era muy débil y forzada. Habrá que cuidarlo mucho.
Lo recostó en el suelo, y se permitió mover los mechones dorados de su cabello para poder contemplarlo. Su cabello esta suave y su piel ni siquiera está enrojecida, realmente no quedo rastro de que haya sido quemado; no está inconsciente, se ha quedado dormido a causa de lo débil que está. No despertará en días.
Hyoga dejó escapar un débil quejido de dolor, cuando pasó la mano por el pecho con intención de sentir el corazón.
-Esto te pasa por tomarte atribuciones que no son tuyas… eres un cisne no un fénix. –Le dijo sonriendo.
Le es increíble que las quemaduras hayan desaparecido, aquella imagen de sus restos calcinados ahora parece sólo un mal sueño.
-Hay que llevarlo a la fuente de Atena de inmediato. –Dijo Geki, sacando a Ikki de sus pensamientos. –Está muy débil, su corazón podría detenerse de nuevo.
-No. Me lo llevare del santuario.
-¡De que estás hablando Ikki, en ese estado es riesgoso cualquier traslado! ¡Apenas si respira!
Ikki levantó la mirada, clavando a Geki en su lugar. Aun intimidado por el Fénix, Geki apretó los puños para darse valor e insistió.
-No tentemos más a la suerte Ikki, tienes que reconocer que sin la debida atención Hyoga no va a sobrevivir.
Ikki dejó escapar un suspiro de fastidio, después de todo la preocupación de Geki es genuina.
-Es fuerte, no se va a morir por que me lo lleve ahora. Además nadie lo puede cuidar mejor que Shun.
-En eso tiene razón. –Dijo Ban, por lo que Geki le dedicó una mirada asesina. –Que, es la verdad, todos aquí sabemos que Shun cuida con celo a Hyoga, como si los cisnes estuvieran en peligro de extinción.
-Está en peligro de extinción, -Dijo Geki muy molesto. –en todo caso, lo mejor sería traer a Shun, en lugar de correr el riesgo de llevarle a Hyoga. Yo lo veo en muy mal estado.
-Está en muy mal estado. –Lo secundo Jabu, -pero si Ikki quiere llevárselo, no creo que ninguno aquí este en posición de impedírselo.
-¡Jabu! –Le reclamó Geki. –No podemos dejar que se lo lleve así, es inhumano. Hyoga necesita atención médica.
-Y la recibirá, pero el que Ikki esté aquí me deja claro que Hyoga ya tenía muy bien planeado su escape. Sabía que no estaría en condiciones de partir y el fénix es su salvoconducto. Nadie en este santuario puede impedir que se lo lleve, Ikki lo hará así tenga que pasar sobre toda la orden.
Geki bajo la mirada molesto y frustrado.
-Sabes bien que Ikki lo mantendrá con vida a toda costa. –Insiste Jabu tratando de calmarlo.
A todo lo que discutían Geki y Jabu, Ikki estuvo con la mente ausente, poco le interesaba, Atena antes de irse, justo cuando su cosmos salía despedido del cuerpo de Hyoga, le dijo muchas cosas, fue todo tan rápido que no puede recordar las palabras exactas, pero poco a poco en su mente se vuelven una certeza.
Ella dijo "te entregare las llaves de la memoria", su puño fantasma le permite ver los recuerdos de su oponente y crearles una pesadilla, pero la ilusión no es duradera, tan pronto como salen de ella se dan cuenta que todo lo que vieron es falso y son conscientes de que su memoria quedo expuesta. Y ahora una luz se ha hecho en su mente, está seguro de que puede borrar los recuerdos e incluso crear unos falsos permanentemente. Es como si la mecánica de cómo hacerlo le hubiese sido revelada mientras ella se iba.
Tiene que alterar las memorias de todos sobre lo que paso esta noche, borrar de la mente de Jabu el hecho de que Atena estuvo embarazada, pero al mismo tiempo tiene que dejar intactos los recuerdos de ella colocando en un rango superior a Hyoga, y lo ideal sería que en las mentes de todos Hyoga abandone el Santuario por su propio pie y así no dejar lugar a dudas sobre si sobrevivió o no, por si en algún momento le es necesario volver con la autoridad que Atena le concedió y por supuesto, alterar todo recuerdo de Seiya, darle otro aspecto en sus mentes para que nunca lo reconozcan.
Esto pinta a ser complicado, Ikki se frota las sienes, establece prioridades, primero, borrar de la mente de Jabu el embarazo de Atena, segundo llevarse a Hyoga y después ya con calma alterará la mente de todos.
-Ikki, te lo suplico, no te lleves a Hyoga en ese estado. –Le pidió una vez más Geki.
Este jamás se esperó a que Ikki encendiera su cosmos, por lo que se asustó e instintivamente se puso en guardia.
-…Ikki…
El silencio de Ikki también alteró a Ban.
-Calma. –Dijo Jabu, haciendo que Geki bajara su guardia. -¿Por qué sienten miedo? ¿Qué no se dan cuenta que estamos en medio del corazón de Atena? Cierren los ojos y confiados en Atena dejen que lo que tenga que pasar pase.
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-…Jabu…
Puede verla, camina alejándose de todos. Quiere gritarle que se detenga, suplicarle que se quede, pero de pronto se llena una sensación de tristeza que no es suya, sino de ella. ¿Cómo puede caminar de manera tan firme, cargando esta pena? Vida tras vida, amando a sus caballeros, sufriendo por cada herida que se hicieron en batalla, viéndolos morir en luchas desesperadas y como si no fuera suficiente peso, no le permiten quedarse con ellos cuando por fin llega la anhelada paz. Ese es su destino como diosa, destino que ella enfrenta con valentía. No se ha resignado a él, lo mira de frente y lo vive, y jamás permite que la quiebre. Es por eso que ella es la poderosa Atena, porque ella es más fuerte que todo este dolor.
Está dejando lo que más ama y aun así no voltea siquiera. Se comporta a la altura de su dignidad de diosa, a la altura que merecen sus caballeros, porque para ella son sagrados.
-…Jabu… Jabu…
Lentamente abre los ojos, en su horizonte contempla el cielo rojo del amanecer. Las estrellas del corazón de Atena brillan con intensidad y le confirman que ahora se encuentra en un mundo extraño, un mundo donde ella ya no está.
Siente mucho frio, los ojos le arden como si hubiera llorado mucho y el cuerpo le pesa como si hubiera sostenido una gran batalla. Debe estar despertando de una noche penosa y larga.
-¿Está bien?
-Creo que sí, parece que ya está despertando.
El sol empieza a calentar el santuario, no creyó que el sol volvería a salir sin ella en este mundo. De pronto sonríe por lo absurdo de su pensamiento.
Ya empieza a recordar, ella se convirtió en una gran columna de luz y se marchó, mira a su alrededor, Hyoga tampoco está, debió irse del santuario después de ayudarla a irse. Las lágrimas quieren escapársele de nuevo, aprieta los puños y siente que trae algo en uno de ellos. Mira la estrella que tiene en sus manos y lo ilumina. El amor infinito que Atena siente por él.
-¿Estás bien Jabu? –Le pregunta Ban
-…Sí… -Contesta sin mirarlo, pues toda su atención está centrada en su estrella.
-¿Qué fue lo que pasó?
-Lo que pasó… -las lágrimas se le escapan de los ojos, de inmediato se talla con la cara con la manga de su ropa. Ya es hora de dejar de llorar, es hora de comportarse a la altura de su diosa. Con toda la dignidad que ella le enseño.
-¿Jabu, estás bien?
El patriarca deslizó su mirada por las estrellas que los rodeaban, para darse fuerzas.
-Sí. -y les sonrió. –lo que pasó es que somos la generación de caballeros más dichosa de todos los tiempos. Somos los primeros a los que Atena no deja solos al irse al Olimpo, porque su corazón se quedó con nosotros. Somos el inicio de generaciones dichosas que crecen con la compañía del amor de Atena. Vamos, hay que reunir a todos los del santuario, hay que sacarlos del dolor de esta noche tan llena de desesperanza y entregarles sus estrellas para que de nuevo puedan sonreír.
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Notas de la autora
Hyoga con gesto adolorido se soba el pecho, mientras mira con ojos de pistola a la autora.
Lilu: ¿Te duele?
Hyoga: Tu qué crees. Ese Ikki es un salvaje.
Ikki ni siquiera se digna a mirar al rubio caballero.
Lilu: Bueno, en realidad tenía pensado que Ikki te diera respiración boca a boca, pero se negó hacerlo, dijo que golpearte iba más con su estilo.
Hyoga asustado mira a la autora.
Lilu: Ya tenía toda la escena en mi mente, el escenario romántico ya estaba, las estrellitas del corazón de Atena volvían todo mágico y tú moribundo en brazos de un Ikki desesperado por devolveré a la vida...
Hyoga: ¡Detente! No necesito saber más. El golpe estuvo bien. Por Atena quejarse hace que las cosas salgan peor, ahora tendré pesadillas.
Shun: Y ahora contestar algunas preguntas:
Shun: ¿La autora se proyecta en Atena, porque es raro que todos, todos estén enamorados de la diosa, todos los guapos y personajes importantes Seiya, Jabu, Shun, Hyoga?
Shiryu: Oye, yo no estoy enamorado de ella.
Shun: Porque no estás en la lista de los guapos de esta serie. Tú no tienes una horda de fans gritando por ti. En cambio yo sí.
Shiryu: Para que lo sepas tengo fans, no soy como Hyoga, que capítulo dedicado a él, capitulo que no recibe reviews.
Hyoga y la autora se deprimen por ese comentario.
Seiya: Brillante Shiryu.
Liluel Azul: ¡Y encima alguien me posteó que ser fan de Hyoga es raro! ¡Pero no me importa yo lo amo! XD En fin, volviendo a la pregunta el que Seiya y Jabu amen a Saori no es raro, en la serie nunca se dice pero queda implícito (o al menos para mí). Que Shun este enamorado de ella fue porque lo necesitaba para una trama llena de contrastes entre los personajes, Jabu es el que ambiciona ser amado y Shun que nos muestra un amor resignado a nunca ser correspondido. En cuanto Hyoga lo que realmente me inspiró a manejarlo enamorado de Saori fue Shingo Araki, después de todo le gusto Fler porque "sus ojos son hermosos y puros, son iguales a los de Saori" XD; y aunque en su momento pensé que eran demasiados enamorados de ella, si Hyoga no lo estaba, pues sencillamente no iba a poder entender a Shun, a Seiya y a Jabu, quería que su sacrificio no fuera sólo por una deuda con Seiya (por todo lo que lo cuido cuando eran chicos) sino porque al cargar el mismo dolor los comprendía.
Saori: Bien pasemos a otra pregunta ¿No crees que exageras la importancia de Saori, ella no es tan indispensable, ni tan amada en la serie y en el manga? –Una vena se le ha saltado a la diosa.- ¿Quién tuvo la osadía de preguntar eso? Voy a pedirle un rayo a mi padre.
Liluel Azul: Sé que a muchos este fic no les gusto por ser tan reiterativa con la importancia de Saori en el corazón de sus caballeros y que les pareció exagerado, pero para mí es el único modo de entender el anime de Saint Seiya (y repito para mí) muchas muertes no tendrían sentido si no fuera así, por ejemplo la saga de las doce casas, pues lo único que estaba en juego era la vida de ella, nada atacaba a la humanidad y a pesar de eso se tuvo que sacrificar a muchos caballeros para devolverle su lugar. A diferencia del anime en el manga el santuario no se había vuelto un nido del mal, Saga había logrado pasar por un "dios misericordioso" y solo los más cercanos a él no se convencían completamente de su bondad. El santuario funcionaba a la perfección bajo su mando recuerden como era cuando Seiya obtuvo su armadura y las mismas impresiones del castaño con respecto al patriarca "en mis 6 años de entrenamiento nunca pensé que el fuera malvado, aunque nunca lo vi de cerca" (tomo 8 del manga). Y aunque cada caballero de bronce tenía razones personales para ir al santuario, el extremo al que llegaron en su lucha sólo lo puedo justificar en que Atena es lo más importante para un caballero. (el deber de un caballero es proteger a Atena XD). No podría explicarme la pelea entre Hyoga y Camus sin este principio, el extremo al que llego Camus para que Hyoga despertara el séptimo sentido y el extremo al que llegó Hyoga, pues forzosamente alguno tenía que morir. Pero en fin, es mi muuuuuy personal modo de ver Saint Seiya.
Hyoga: Siguiente pregunta ¿En verdad te apegas al canon?
Liluel Azul: Yo trato, en verdad, de apegarme al canon, pero lo cierto es que no lo consigo, una prueba de eso es el amor exagerado que todos (todooooooooos) los personajes sienten hacia Hyoga.
Hyoga: Soy adorable.
Liluel Azul: Para Smily y para mí sí, pero lo cierto es que tú nunca recibes reviews de apoyo.
Shun: Hasta piensan que es raro ser tu fan.
Hyoga: ¡Hasta cuando me van hacer bulling con eso!
Liluel Azul: En fin, no soy Kurumada y esto es un fanfiction, pero le hecho todos los kilos para que quede bonito.
Seiya: Ultima pregunta, ¿¡Por qué eres tan mala entraña y no dejas a Seiya y Saori juntos criando a su hija!? ¿¡Qué clase de corazón negro y frío tienes que no los dejas ser felices!?
Liluel Azul: Como que te proyectaste un poquito. Pues ya saben porque, el corazón de Atena fue repartido entre todos su caballeros, desde un principio esa era la idea. Es triste que ella se vaya y los deje abandonados como sucedió con Douko y Shion, o Sage y su hermano en "the lost canvast" la verdad es que esas partes me hacían sentirme muy, muy triste. Ya no quería que ningún caballero se sintiera solo.
Nos vemos y que pasen una feliz navidad y próspero año nuevo.
