Después de mucho aquí traigo un nuevo capítulo de esta historia
.-.-.-.-.
Era la historia unos amigos especiales, no realmente no tenían nada de especial, eran normales como cualquier grupo de chicos que van terminado la escuela, con sueños y esperanzas para el futuro. Scorpius sonreía mientras abrazaba a Alice.
— Es increíble, terminamos Hogwarts — Dijo animado. Todos aplaudieron
— Lo mejor es que somos jóvenes y tenemos todo el tiempo del mundo para decidir lo que haremos — Albus interrumpió
— No sé ustedes, pero yo se lo que haré. — Scorpius Sonrío viendo las estrellas. — En un año estaré lejos de mi familia, estudiare lo que quiera.
Vaya tonto. Scorpius Palmeo su rostro; Aquello había sido un recuerdo que preferiría olvidar ¿Donde estaba aquel chico con sueño? Seguramente muerto debajo de tanto jodido papeleo que hacía a diario.
Siempre había sido un poco extraño, él lo sabia bien. ¡Pero vaya novedad! aquel día no sabia lo que estaba pasando con él, lentamente alboroto su cabello, la imagen de Rose lleno sus pensamientos haciéndolo sonreír de manera idiota, ¿Cuanto tiempo había pasado desde que la había visto?
— ¡Oye!- La voz de Frank lo regreso a la realidad, aunque ciertamente al psicólogo no le importaba seguir viendo las extrañas reacciones de su desdichado amigo.
Scorpius Parpadeo con cara de pocos amigos, rara vez se perdía en sus pensamientos — ¿Que mierda quieres Frank?
Frank frunció el ceño, suspiro y conservo la calma, bien podría darle un buen golpe al rubio idiota frente de él...
— Primero podrías dejar de llamarme diciendo: Mira Frank, ven que me muero.
Scorpius negó tajantemente aquella acusación. ¡Que dramático podía ser su psicólogo! Bueno, quizás si había exagerado un poco, Y quizás había dicho algo sobre morir, pero jamás en aquel tono. ¡No,no Scorpius Malfoy no decía las cosas en tono dramático!
— Lo que sea. — Se acomodó en el sofá de su sala. A todo eso ¿Como había entrado su amigo? — Oye ¿Por qué estás adentro de la casa de alguien? — Observó a Frank cómo halcón merodeando a su presa.
— Quizás ayude que cierres la puerta con llave cuando... ¿Que estabas haciendo? — Frank volvió a poner la cara de sorpresa que casi siempre tenía cuando hablaba con Scorpius. — ¿Me dirás sobre tu muerte? — Aunque no lo decia abiertamente, le alegraba la manera de ser de su amigo. Sobre todo por la llamada que había tenido, bueno solo había escuchado los balbuceos de su amigo, se había imaginado que lo estaba invitando a una orgía.
— La razón de tu estúpida llamada esta mañana. Sobre morir por estúpido, sabemos que puede pasar, pero que tú lo digas asusta. Y no soy alguien que se asuste fácil, soy doctor. — Frank Inflo el pecho orgulloso de poder decir eso.
— Sabes que soy un persona decente — Finalmente Scorpius se tranquilizó. — Pero creo que entiendo porque mi padre siempre estuvo en desacuerdo con mi amistad con... Con ellos. — Hizo una mueca. — Siempre creí que mi padre exageraba, incluso Lucius, pero la sorpresa es que termine siendo solo un pobre niño traumado.
Frank asintió. — Siempre lo has sabido, es algo que ya sabías muy en el fondo, solo que te negabas a aceptar. Creo que estás molesto por más que tus recuerdos perdidos. — Frank se sentó en uno de los mullidos sillones de la sala. — Tiene que ver con tu falta de sueño estos días. Desde la distancia puedo notar que no has dormido bien, quizás no has dormido nada ¿Has tenido pesadillas sobre el incidente?
Scorpius se volvió a acomodar sobre el mismo sillón donde había estado durmiendo los últimos días.
— No son pesadillas, es solo que las últimas semanas han sido demasiado cansadas, mis padres y el nuevo bebé.
— Suspiro de manera cansada. — Es solo que me recuerda lo que tienen... Aveces quisiera...
— Quisieras tener una relación así. Pensé que Salias con Rose ¿No es lo que querías?
— Ya no lo sé, creo que después de todo solo sigo siendo el mismo niño asustado por mi apellido. Yo quería hacer muchas cosas, no seguir aquí.
— Ser un Malfoy. — Frank dijo la frase que sabía que su amigo no se animaba a decir. — Debes estudiar economía aunque lo odies, ser el jefe de una empresa que no quieres y ahora no sabes quién debes ser.
— Ellos me robaron mucho, siento que me robaron lo que pude ser y ahora no sé ni quién soy.
El joven doctor estaba estupefacto, su amigo era listo en muchas cosas, pero era impulsivo, así que casi nunca se mostraba de aquella manera tan seria. Por primera vez en algunos años Frank no sabía que responder a su amigo.
— Solo digo cosas sin sentido. — Scorpius observó a su amigo. Era extraño que no estuviera hablando como solia hacerlo.
Tres Cosas que odia Frank de hablar con Scorpius
3.- Que Jamás lo deje hablar.
2.- Que jamás lo trate como su doctor.
Pero lo que más odia Frank, es no saber que responder cuando su amigo se pone serio.
.-.-.-.-.
Si Rose tuviera una lista de cosas inapropiadas, segura estaría en lo mas alto. pensar en escenas eróticas (De cualquier tipo) aquello era nuevo, no es como si jamás lo hubiera pensado, pero habia un gran hueco en su vida sexual, jamás había hecho "Eso" con nadie.
— No es para tanto, ya te había pasado antes. — Alice trato de levantar el ánimo de su amiga. — Es mejor no terminar con el primer tipo que te hable lindo, hazme caso, te lo digo por experiencia.
Rose suspiro profundo. No era como si no creyera lo que su amiga decía.
— Por lo general mi mente pensaba en Teddy, pero ahora no es así. Eso es molesto.
Alice evito soltar una risotada.
— el cuerpo quiere, lo que el cuerpo quiere... Perdón. — Oculto su rostro sonriendo — El corazón quiere lo que el corazón quiere. — Corrigió, aunque realmente disfrutaba de la expresión de su amiga, era sin duda digna de alguna postal.
Rose se sonrojó, era obvio que su amiga no tenia tacto.
— No, mi cuerpo no quiere nada.
— ¡Ajá! No quiere nada, salvo a Scorpius sin ropa. Pero no quiere nada, lo entiendo. — Alice fingió que le creía a su amiga. — Joder, mis pechos me molestan, hazme caso. — Cargo a Henry. — Pero créeme, como te dije, lo mejor es esperar. No vas querer que el padre de tu hijo sea un idiota sin cerebro. — Alice vio su móvil con atención, exactamente un minuto después: 15:31Pm, notó una llamada que le era familiar y contesto con su usual calma:
— ¿Que pasa Frank? — Era extraño que su hermano usará un celular para hablar con ella
— Hermana...¿Puedes, por favor abrir la puerta?— Una pregunta que se repetía una y otra vez en esos días, su hermana sonrío con nostalgia y también contestó por inercia
—¿Olvidaste de nuevo la llave?
—La perdí...— contestó el hombre con una sonrisa nerviosa, su hermana se apresuró a contestar:
— Pero si tú no necesitas llave. — Alice sonrió, le recordaba el tiempo en que su hermano siempre perdía las cosas y la recordadora siempre estaba de color rojo. Al abrir la puerta se toco con la sonrisa de su hermano, casi no iba a casa por el trabajo y porque hacía un año había decidido que necesitaba su propio espacio.
— ¡Hey! — Alice sonrió y lo invito a pasar. — Traje un regalo para mi sobrino. — Le mostró un peluche a su hermana.
— Es bueno verte, aunque no hayas venido a verme.
— Pero si vine a verte, estuve con Scorpius esta tarde, me dijo que hace días no vas a verlo y extraña a Henry. Sabes que él siempre se preocupa por tí.
Rose sintió un pequeño dolor en el pecho al escuchar esto. Carraspeó para que Frank la notara, puso su mejor sonrisa y saludo
— Hola Frank
— Rose, que bueno que te veo, debes hablar con tu novio ¿Son novios? Porque si no es así, necesitaré muchas horas de terapias con Scorpius.
Rose frunció el ceño, aún no se acostumbraba a la palabra "Novios" era como algo que pesaba demasiado.
— Algo así...— Alcanzó a responder.
— Bueno, entonces deberías hablar con él, está como loco porque nuevamente no respondes sus mensajes, aunque balbuceo un par de cosas de una vecina y gatos, quizás perros, al final no entendí lo que me quería decir.
Como siempre Rose jamás lograba entender nada.
— Alice, me tengo que ir, hoy me toca el turno de la noche. — Dió un beso en la mejilla a su amiga antes de despedirse. Después de cuatro cuadras finalmente dió un pequeño grito de frustración (más enojo que nada) ¿Por qué su novio se preocupaba por una amiga? No es que estuviera celosa. ¡Ja! Ella celosa, aquello era cómico, busco algunas teorías, pero la verdad era que Alice parecía más la novia de Scorpius. Siempre estaban juntos, incluso era atento con el pequeño Henry, más de uno pensaba que era su hijo, todo por culpa del bueno para nada de su primo. ¿Acaso todos sus primos la odiaban? Quitando a Lily todos parecían tan extraño, si no fuera por él cabello rojo de la mayoría podría jurar que eran desconocidos.
Aquel día había sido especialmente cansado para Rose, desde atender un lugar casi vacío, a excepción de un grupo de señores de la tercera edad y una pareja, que bien podría jurar eran los padres de Scorpius, aunque aquella idea quedó descartada. ¿Que harían los padres del estúpido rubio ahí? Además que Draco Malfoy no tenía un bigote tan llamativo. Aunque el hombre parecía examinarla con la mirada y a veces murmuraba algo de bebés. Rose llegó a la conclusión que efectivamente aquel señor extraño no era Draco Malfoy.
«Me estoy volviendo loca» Suspiró profundo, aunque aquella mujer Realmente se parecía a su heroína Hermione Granger.
Dejando aquella idea loca de lado se concentró en terminar aquel día.
Cuando finalmente se quedó sola reviso el inventario y el dinero ganado, sin duda necesitaba otro trabajo, además ser un Besorama tampoco estaba yendo muy bien, uno supondría que sería un buen trabajo, Aunque últimamente parecía que las personas se divorciaban más que casarse. Rose se dijo que eso no pasaría con ella, no pasaría por lo mismo que sus padres. Terminó su turno, la dueña de la tienda era tan amable que aveces a Rose le daba pena cuando le daba más dinero del que debía ganar. Al llegar a la calle cerca de su casa la voz de Scorpius la hizo voltear.
— Chica mesera ¿Qué hora son estas? Me congelo esperándote ¿Por qué llegas tan tarde?
Rose se cruzó de brazos, El rubio no tenía nada de tacto, ni siquiera era capaz de saludar como una persona normal.
— Eso no te importa. — Siguió su camino hacia su departamento.
Scorpius abrió la boca al escucharla, ella sí que era grosera. Después de todo había esperado por ella soportando el frío.
— Invitame un café
La pelirroja volteó a verlo. Él estaba loco si creía que después de un día sirviendo café (O sin hacerlo) iba a buscar café para él.
— Oye, no me ignores, tengo frío
— Nadie te pidió que esperaras aquí, las personas normales tienen sentido común para no quedarse en el frío.
— Pero yo quería verte, no te he visto en varios días. Vamos Rose, lamento no haberte hablado después... Bueno ya sabes el cine. Pero tú no has respondido mis mensajes, antes al menos me decías que estabas ocupada, pero ahora no hay respuesta.
Rose Nisiquiera respondió a sus acusaciones, aquella cita había sido linda hasta que Scorpius había golpeado a un chico por insinuar que era estúpido que no subiera al ascensor.
— Ya viste que estoy bién. — Rose volvió a caminar, en verdad necesitaba llegar a su casa, los pies dolían y el frío parecía arreciar, realmente Scorpius era un demente por haber esperado por ella.
— Rose, Estás muy guapa aunque tú cabello este despeinado.
Esas palabras aceleraron el corazón de la chica, quien de por sí ya sentía cosas en todas partes del cuerpo, sobre todo por las noches cuando estaba sola y la imagen de su novio aparecía en sus sueños. Pensó en las palabras de Alice. «El corazón quiere, lo que el corazón quiere»
— También tu estas muy guapo. — Finalmente Rose volteó y le regaló una de sus mejores sonrisas. — Te invito un café.
Scorpius la siguió con una sonrisa que no podía disimular.
— Para nuestra próxima cita deberíamos ir a patinar. Jamas lo hice
— Claro, claro. — Rose asintió
— Por cierto Rose, me topé con un prima Victoire, me insinuó algo sobre tí ¿Has hablado con ella?
— Hace poco que platique con ella, me estaba diciendo que era una maldita solterona matada, que no hacía otra cosa que trabajar — Para la chica aquello no era novedad. Era tan obvio que su prima estaba enterada de aquel pequeño enamoramiento que había sufrido por Teddy.
— Espero un café delicioso, no solo agua
— Mejor cállate o no te dare nada.
Rose abrió la puerta de su departamento. Sabía que Scorpius pensaba que era demasiado pequeño, aunque a ella no le importaba el tamaño, ese lugar marcaba el inicio de su independencia
— Woo, esto se hace más pequeño cada vez que vengó.
Rose le dió una patada en la pantorrilla.
— Mejor vete, no te daré café.
— Vale, lo siento, no diré nada de tu pequeña casa. — Scorpius se sentó en una silla a esperar como el chico bueno que aveces pretendía ser.
.-.-.-.-.-.
Esa tarde cuando Draco regreso a su casa después de "observar" porque aquello no era espiar a Rose. Se topó con las maravillosas noticias de su padre, al parecer el anciano creía que podía hacer con su hijo lo que le viniera en gana.
—¡¿Por qué estás tan molesto?! —preguntó el imponente hombre de cabellos de color rubio-plata al notar el aura oscura de su hijo
Draco lo vio fijamente, sabía que su padre tramaba algo, no estaba seguro de lo que era.
— ¿Por qué de repente tienes interés en conseguir citas a Scorpius?
— Como si no lo supieras, te dije muy bien que tu libertad tenía un precio.
— No, no usarás a mi hijo cómo parte de algún retorcido plan
Lucíus Esbozo una extraña sonrisa. Era casi poético que su hijo dijera eso, parecía una especie de broma.
— Solo trata de evitarlo, no has dicho que no tengo principios. — Observó a su hijo, como había cambiado, aunque no lo dijera, siempre estuvo orgulloso de lo que había logrado; aunque tenía sus razones para actuar como lo hacía, a su mente vinieron aquellas palabras y la amenaza que había recibido unos días antes
«Cuídate, porqué tú serás el primero de mi lista al que mate, luego seguirán tu hijo y su familia»
Lucius sabía que esas palabras no eran un juego, realmente pasaría si no actuaba con prudencia.
.-.-.-.-.-
Dicen que, antes de morir, vemos desfilar nuestra vida como un relámpago ante nuestros ojos. Pero mientras el suelo acudía a su encuentro, cada vez más deprisa, el muchacho solo podía pensar en las últimos dias, en el camino que había escogido y lo había conducido hasta ahí. Ojalá no hubiera hablado con él. Ojalá no hubiera pecado de ingenuo. Ojalá no hubiera subido allí nunca. Ojalá Scorpius no subiera a ese lugar nunca. Cerro sus ojos pues no había nada que pudiera hacer. «Por favor, jamás recuerdes este lugar» después de eso no hubo nada, solo la oscuridad que lleva a la muerte
