Capitulo 17

El otro Scorpius

"Sea cual sea de lo que estén hechas las almas, la suya y la mía son iguales."

"Soy Scorpius, un día estuve atrapado en un incendio y salí de mi cuerpo, mi cuerpo sin recuerdos continuo viviendo, creando nuevos recuerdos, inventando una historia para justificar mi ausencia. Desde entonces estoy atado a él, no quiero alejarme porque tengo miedo que desapareceré si me alejo, hace poco él supo que su vida había sido una mentira, al menos una parte y por eso ahora pude hablar, quiere regresar a mi cuerpo, pero sé que quizás el desaparezca si lo hago. Es probable que olvide todo lo que ha vivido hasta ahora sin mí. Soy como el propio ángel guardián de mi cuerpo; en verdad quiero volver"

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Morir sin duda debe ser el fin, pero hay otras formas de morir. Scorpius Malfoy pensaba que sin duda había muerto al menos una parte de él lo había hecho, aunque no estaba seguro por qué tenía esa sensación extraña.

«Lo que pudo ser» Escucho una voz hablar... «¿Quien eres ahora?»

Scorpius Palmeo su rostro, estaba comenzando a enloquecer, pensaba demasiado, ese era uno de sus problemas. Se alejó del espejo, odiaba cuando veía su cabello, volvió a teñirlo, no sabía bien porque lo hacía, solo necesitaba sentir que algo era suyo no de aquel que conocían como Scorpius, o al menos eso pensaba, quizás era solo rebeldía para no parecerse a su padre, había descubierto que su vida esos últimos años habían sido una mentira, Ni siquiera podía recordar bien toda su vida, solo fragmentos, incluso si su hermana le decía:

—Ese no pareces tú.

no sabía que responder.

Ahora no sabía Nisiquiera quien era.

«¿Quién eres?» la voz en su cabeza volvió a preguntar. «Esa es mi vida»

Scorpius negó ante aquella acusación. Su cabello castaño y los pupilentes nuevamente en sus ojos lo hacían sentir seguro. Ahora vivía solo, con excepción de su hermana que aveces se quedaba en la casa nadie más iba.

«Era mía ¿Sabes?»

De qué demonios hablaba esa molesta voz en su cabeza, quizás Frank tenía razón y necesitaba mucha terapia ¿Quién rayos era esa voz? Porqué si prestaba atención era su propia voz. Observó la imagen frente al gran espejo de la puerta.

—Me estoy volviendo loco. Es que mi suerte es tan mala, más que mala es patética, es decir, al final pude hablar con Rose y terminamos en una fiesta de Lysander, sin duda mi suerte esta más que maldita.

«Mi Rosie»

Aclaro la voz. Scorpius vio como la imagen del espejo se movía.

—Si, si tú Rosie —Respondió rápido. — Espera, Es mi Rose. — Aclaró. — Te decía, es uno de esos días donde crees que todo está bien. —Se señaló y luego señaló su imagen. — Ahora parece que mi propia imagen está regañandome

«¿En que rayos me volviste? ¿Amigo de Potter? Realmente estás tan jodido como para hacer eso con mi vida, sabes jamás creí que después de accidente tú pudieras volverme tan...» La imagen arrugó la nariz como si oliera excremento «He estado como una sombra viendo como el Scorpius sin Recuerdos hace una vida, pero amigos de Potter... Eso es demasiado»

Scorpius parpadeo sorprendido, su propia imagen lo regañaba

— ¿Porque es mi culpa? Yo no recuerdo todo... Aún no tengo recuerdos de lo que pasó antes del accidente, solo son recuerdos vagos, quizás es tu culpa por irte ¿Que eres? Eres un fantasma del futuro? ¿Por qué pregunto? Es obvio que estoy chalado, los elfos se fueron al bosque y jamás volvieron

«Además ¿que mierda haces con el cabello? ¿Castaño? ¿A caso te llegó tarde la rebeldía adolescente?»

Scorpius resopló molesto. ¿Que tenía de malo su cabello? Ese Scorpius del espejo era un completo grano en el culo.

Él era un castaño más que perfecto, la manera que resaltaba el color avellana de los pupilentes era sublime ¿De qué se quejaba el rubio frente al espejo? Aunque aquello fue sin duda algo raro, la persona del reflejo era rubio y no tendría más de 16 años ¿Era su yo antes del accidente? El que tenia todos los recuerdos.

— ¿Yo era así? — Acercó su mano al espejo, por primera vez noto que tenía hollín en el rostro. —¿Que fue lo que realmente paso? Tienes cara que te cagas en la puta vida. — Aquella frase ingeniosa lo hizo reír, estaba ganando una discusión con su otro yo más joven, el maldito que tenía Recuerdos.

Athena no entendia lo que estaba viendo, su hermano hablaba frente al espejo como si hubiera alguien más. Tomó su teléfono y marco el número de emergencia o a Frank para ser más exactos.

— Frank — Athena hablo bajo. — Creo que Scorpius necesita ayuda. Mucha ayuda — Enfatizó lo último para dar a entender que aquello era grave.

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Draco medito un poco las palabras de su padre, estaba casi seguro que todo tenía que ver con la sucesión de la familia. ¡Vaya novedad! Desde que Draco podía recordar cada año se hablaba de ese tema, al parecer Abraxas Black hacían un gran escándalo por aquello (todos los años podía ser su último año) y al final no se moría el maldito vejestorio, sería bueno si dejara de torturar a sus parientes avariciosos ilusionándolos con obtener una tajada de su fortuna, la cual no sería nada pequeña, puesto que esa tajada sería sumamente grande por más pequeña que fuera.

Una nueva idea vino a su mente, quizás su padre se había enterado (aunque todos lo sabían ahora) sobre el nieto de Potter, aquello era sin duda un tema de conversación, y algo que le dolía mucho, porque le había ganado, desde la escuela Potter siempre estaba por delante de él. Incluso con la cuestión de los nietos.

— ¿Por qué esa cara? —Hermione dejo una gran montaña de papeles frente a él. — Desde que fuiste a ver a tu padre no haces mas que fruncir el ceño y maldecir bajo. ¿Pasó algo? — La castaña interrogó con la mirada a su esposo, era tan extraño verlo serio, aunque él siempre era serio cuando estaban en la escuela. Aquel pensamiento la estremeció, a veces olvidaba que su esposo había sido el mismo niño que la acosaba y hacia la vida imposible. Sin quererlo recordó aquella plática (si podía llamarle así) que había tenido con él.

» Granger, aveces pareces interesante, luego recuerdo que tienes de novio a Weasley. Es que ni un folla- amigos tuviste en toda la escuela, eres muy mojigata, tendrás solo una experiencia de besos, eso es triste, al menos yo tuve muchas chicas con las que practique. Pero tú... Siento pena por quien será tu esposo.

Draco había puesto cara de verdadera preocupación por su vida sexual, aunque en ese momento no entendía lo que su esposo había querido insinuarle.

Ahora después de casi 25 años entendía su sutil insinuación. Una vena de su frente había aparecido. Solo recordar esa plática la hizo sentir su rostro caliente.

Draco sintió el peligro cerca de él, el rostro de su esposa y el aura que emanaba era casi como si hubiera hecho algo malo, escondió su rostro entre la montaña de papeles, solo por si acaso su esposa había recordado alguna de las tantas tonterias que solía hacer en la escuela. Aveces pensaba que su esposa odiaba la clase de adivinación porque ella misma podía ser una pitonisa. Y no cualquier pitonisa, sin duda seria una adivina-pitonisa profesional. Si eso existiera claro está.

— Malfoy —Hermione hablo despacio. —¿Tenías folla-amigas en la escuela?

Se podía sentir la tensión en el aire, incluso alguien podría cortarla como mantequilla.

— ¿Que? ¡No, noo! — Draco Malfoy negó, aunque ya comenzaba a buscar salidas de escape. ¿Por que su esposa estaba de repente molesta? Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Trato de pensar su había hablado en voz alta en vez de pensar las cosas, pero al parecer el enojo de su esposa no tenía nada que ver con sus pensamientos sobre nietos. Y esa pregunta lo había dejado con un dolor de cabeza como si lo hubieran operado del cerebro (aunque no sabía lo que se sentía una operación de cabeza seguramente sería un dolor de mierda) Se quedó un rato pensando en la pregunta, quizás fueron horas aunque realmente todo había pasado en apenas unos minutos. — Yo no tuve ese tipo de amigas, quizás Pansy o algunas chicas, pero no — Draco dijo seguro negando aquella acusación, aunque el mismo acaban de admitir dicha acusación (Ni siquiera lo había notado por estar concentrado negando todo)

— Mejor cállate — Hermione lo fulminó con la mirada antes de salir de la oficina de su esposo, sin duda sus hijos habían heredado su inteligencia, pero también la idiotez crónica de Draco. Ahora si le recordaba al antiguo Malfoy. —¡Será cabrón! — Murmuró imaginandolo con la mitad de las chicas de la escuela, y a ella ya le había tocado un Draco manoseado. Su día sería largo tratando de quitar aquellas imágenes perturbadoras de su mente. Y Justo cuando estaba por olvidar aquella pelea o lo que fuera recibió una llamada por parte de su trabajo. Justo lo que necesitaba una buena forma de distraerse.

¿Que había sido eso? Draco pensó si había olvidó alguna fecha importante.

«No es el aniversario, piensa Idiota, piensa, está embarazada, obvio que está enojada, muy bien Draco, la has liado muy bien» Con ese pensamiento sus ideas sobre el por qué Lucíus quería buscar esposa a su hijo pasaron a segundo término, primero arreglaría su crisis matrimonial, si es que tenía una, luego se aseguraría que su padre se mantuviera lejos de sus hijos

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Rose apretó los ojos con fuerza y se dio la vuelta queriendo tomar otra vez posiciones y reconciliarme con el señor Morfeo, pasaba del medio día y no había podido dormir nada, todo por culpa de aquellos sueños que tenía, como si no tuviera suficiente con lo que lidiar, ahora su cuerpo se ponía exigente. Ya le dedicaba 4 días al mes ¿Qué más necesitaba esa área en específico? ¿No suficiente con los cólicos? ¡Ah, no! Ahora su cuerpo insistía en querer quitar su "Flor" como ella llamaba a su virginidad.

Vio la molesta invitación para la boda de su prima, finalmente después de tanto alboroto el día había sido decididos sería en un mes. Hacía algunos días en el trabajo había leído algo interesante sobre las bodas al parecer en tiempos antiguos, las bodas eran un poco más informales de lo que son hoy día. Tribus rivales, con el fin de aumentar su población, con frecuencia se atacaban unos contra otros, con el único propósito de adquirir novias. Así es, se robaban a las chicas más populares los unos a los otros. El grupo de ataque era una especie de lo que se considera hoy en día su novio y sus padrinos de boda. Sólo, ya saben, no estarían usando trajes de etiqueta. Sino más bien taparrabos.

Rose rodó por la cama sonriendo fuerte imaginándose a su primo James en taparrabos como padrino. Por un momento a su mente viene la imagen de Scorpius en taparrabos, lo que la hace sonrojarse y sentir algo vertiginoso, No, en serio. Vertiginoso. Como: vertiginoso-primer-día-de-la-escuela-y-tengo-un-nuevo-atuendo-de-diseñador

Aunque jamás lo dijera seguía siendo una chica con gustos por las prendas bonitas, aunque claro está, eso jamás fue una de sus prioridades. Salió de la cama aún con flojera, como si no fuera poco pensar en su novio, alguien llamo a su puerta, aquel era su día de descanso, no pensaba, ni quería salir ese día. Había tenido una noche de locos, después de tomar el café con Scorpius, Lysander había llamado para invitarlos a una fiesta, aunque jamás había ido por voluntad propia a una fiesta organizada por Lysander Nott, los rumores se quedaban cortos, eran jodidamente alucinantes. Por eso ahora sufría de una resaca marca diablo; sin contar con la migraña que la hacia querer morirse «Ja, pero bien que no te quejaste ayer» Maldijo bajo por la voz de su conciencia. Camino hasta la puerta despacio, quien fuera el capullo que la despertaba a esas horas se merecía un cachito del infierno.

Rose observó a su primo, Albus parecia realmente incómodo en su pequeño departamento, lanzaba miradas como si todo fuera radiactivo.

— Rose... — Albus hablo despacio, como si los vecinos pudieran escucharlo desde su lugar (quizás era verdad, pero no lo diría) además la vecina jamás volvió del hospital, lo que daba a su departamento cierta privacidad, porque sinceramente nadie quería vivir en la casa donde alguien murió y fue atacado. — Rose. — Repitió su primo al ver que ella parecía ignorarlo.

—¿Que pasa Albi? — Pregunto imitando el tono de voz de la mamá de Alice

Albus frotó su frente, era obvio que estaba ahí contra su voluntad, lo único bueno era no estar en su estúpido trabajo como ayudante de Auror, como odiaba trabajar para pagar la manutención de su hijo. — Rose — Dijo por tercera vez — ¿Podrías... Podrías hablar con Scorpius para... Para que me deje volver a su casa, realmente pagar la renta es un fastidio, prácticamente es difícil, aunque no creo que lo entiendas, porque tú papá te manda dinero, pero el mío parece que fuera pobre, es decir incluso tu papá te manda dinero. - remarcó lo último, solo para darle a entender que incluso alguien pobre se hacía cargo de sus hijos.

Rose estaba impactada, no por la declaración sobre la pobreza de su familia, era sabido que las malas decisiones de su padre los había llevado a un agujero financiero, claro el divorcio también había ayudado a hundirlos mas, todo eso era de dominio público de todos los Weasley eran los pobres, pero la manera tan estúpida en que Albus lo había dicho era por mucho la más ridícula de todas.

— ¿Yo? ¡Espera, espera! ¿Quieres que yo le diga a Scorpius que te deje volver a su casa? —Solo pregunto por si no había entendido aquella petición tan descarada

—Si, Rose ¿Tienes problemas de audición? Pero si estás en tus veinte

La pelirroja sopesó sus opciones, el asesinato estaba descartado, aunque contaba con una semi privacidad no sería lo mejor. ¿Cómo le decia que era idiota de manera sutil? Es decir ella sabía que Scorpius sabía lo que habían hecho.

— Yo podría hablar con él... No digo que lo haré — Aclaro rápido, la mirada de su primo con ojitos brillosos y esperanza era tan perturbador. De algún lado detrás de su primo salía un aura rosada, tanto que Rose tuvo que asomarse para ver si no estaba usando alguna clase de magia para lograr ese efecto. — Pero Al, no haré eso, no creo que deba meterme en esos asuntos, deberías acostumbrarte a vivir de lo que ganas... Como la mayoría de los mundanos, ahora sí no te molesta...—Rose hizo ojitos para decirle de forma sutil que se largará de su casa.

— Prima, algo raro pasa con tus ojos, tienes cara de rata cuando haces eso. —Camino indignado por la negativa de su prima, al llegar a la puerta le mostró la lengua como solía hacer cuando eran niños.

De acuerdo, aquello había sido extraño. Rose no sabía que rayos acababa de pasar. A esas alturas del día (la una de la tarde más o menos) ya se presagiaba que sería duro de llevar sin la ayuda de una sobredosis de Tylenol para el dolor de cabeza volvió a la cama dispuesta a dejarse seducir por Morfeo, en verdad que lo necesitaba, comenzaba la aventura en el más allá de sus dominios colchoneros, y sus sueños en relación con los días anteriores eran como gifs. Iban, venían, se repetían una y otra vez, pero no les encontraba mucho sentido. Más que sueño parecían una mezcla de recuerdos bochornosos.

Su cara pegada a un cristal, bailando la conga enseñando sus malos pasos de baile, besando a Scorpius, teniendo un conato de coito con aquel beso... Estaba un poco acojonada, no sabía con qué iba a encontrarse allado tras esos flashbacks tan cabra-loca: Había tomado mucho el día anterior

—¡Oh dios! — Abrió los ojos de golpe, solo esperaba que aquello no le indicará que había perdido su "Flor" en una fiesta de Lysander Nott, de ser así todos los rumores se confirmaban. Las fiestas de Nott traían hijos al mundo. ¡No!. Rose se negaba a aceptar esa posibilidad ¿Como no se acordaba de haber echo algo así con Scorpius? No podía estar tan ebria. ¿Lo hizo? ¡No, no lo hizo? Su mente se debatía entre esas dos posibilidades. Y si era práctica no era su culpa, no es como si ella creyera en los cuentos de hadas, sus padres se habían encargado de matar esa estúpida idea. Y no es que alguna vez los haya tomado como historias verídicas, o algo así.

Pero si creía que existía una persona especial a la que amar, que sus padres no hayan sido eso no le quitaba que hubiera personas que si lo encontraban.

Así que pueden imaginar lo que ocurrió cuando se entero de que su novio en verdad ES UN PRÍNCIPE de verdad. Y está bien, no está, exactamente, reconocido por su tierra natal, ya que hicieron un trabajo bastante exhaustivo al matar a la mayoría de su aristocracia hace más de doscientos años.

Pero en el caso particular de los Malfoy, alguien en esa familia logró escapar de la Señora Guillotina al aventarse a pie hacia Inglaterra y, años más tarde, incluso logró recuperar el castillo familiar, probablemente a través de un pleito intenso y prolongado (o algo nada legal). Si es que acaso era parecido al resto de la familia, es decir esa familia tiene una mala fama de asesinatos. Y está bien, poseer tu propio castillo en el sur de Gales significa alrededor de más de cien mil dólares al año en impuestos para el gobierno e infinitos dolores de cabeza por las tejas y los inquilinos. Pero ¡Joder! No por saber eso. (Gracias a Lorcan y su lengua metiche había caído con Scorpius) ella no era de ese tipo. Bien se lo decía Alice, su cuerpo era un traidor. Aunque Scorpius nunca se jactaba de eso. Si lo hubiese hecho, nunca le habría gustado en primer lugar. Es decir, ¿a qué mujer le gustaría? Bueno, probablemente ella era un poco rara en ese aspecto. Decidida a saber la verdad y dejar de torturarse se dio un ducha para espantar ese mal olor que tenía, seguramente podría matar a un animal al abrir sus axilas. Le tomo al rededor de media hora terminar de bañarse, solo se lamentó por la cuenta del agua, pero finalmente había sacado todo el mal olor de la noche anterior.


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Lysander apenas y podía recordar lo que sea que había pasado en su casa la noche anterior.

Recapitulando, cuatro personas dormían en el saloncito de manera poco decorosa, y a dos de ellas no las conocía de nada. Y para completar el tercio de cuerda, aunque bien podía ser de percusión por los ronquidos, el velludo tipo del sofa estaba en bolas como dios lo trajo al mundo. Su cabeza retumbaba y no tenía idea donde estaba su hermano. La mesa estaba repletita de latas de cerveza y vasos de Cola-Loca aguada por hielos que hacía mil horas se habían fundido. El cenicero de cristal cortado, que nunca le gustó (pero que su padre amaba más que a ellos por ser algo mundano) se había caído al suelo y se le había roto, desperdigando decenas de colillas en la alfombra persa junto a un manchurrón de algo marrón que no quiso averiguar. Siguió revisando a su alrededor y solo había más colillas y migas de pan medio descompuestas componían un cuadro vomitivo de alguien.

¿Qué había pasado la noche anterior? ¿Había montado acaso una bacanal en el pisito de la casa de sus padres? y por eso acabo eclipsado por el potencial de la situación, aún tenía el don para dar las mejores fiestas de su generación. Cogió una cacerola y un cucharón de palo y, como un loco de atar, empezó a despertar a todo el personal como si estuvieran en un campamento de verano juvenil.

—Pero ¿qué cojones...? —El de las bolas al viento dio un respingo en el sillón y se restregó los ojos.— ¿Se puede saber por qué has hecho eso?

—Perdona, ¿quién eres y qué haces en plan comando sobre el recién tapizado sillón de mi padre? —Lo observó inquisitiva mente, lo recordaba vagamente de algún lugar, era el tipo que hablaba rápido y tenía ojos verdes.

Recordaba los ojos del chico, y se preguntó ¿por qué mierdas estaba ese tipo y el otro en su casa?. No entendía nada. Este tío era parecido a él, por decirlo de forma sencilla, del gusto de su novia Roxane. visto lo visto, se había pillado una buena borrachera y había mandado todo por algún agujero negro.

—¿Qué te pasa, Jimi? Soy Pet, tú me dijiste que me estaba bien si dormía aquí. ¿No lo recuerdas?—El tal Pet se desperezó todo lo que pudo, empinando aún más aquella parte de su anatomía que provocó escalofríos en Lysander

—¿¡Yo!?—¿Qué narices estaba insinuando, que él le pidió qué?

—Joder, Jimi —Empezó a reírse a carcajadas, despertando a las otras marmotas tendidas en la sala que se habían resistido al ruido de la cacerola—. Lo tuyo no tiene nombre.—El tipo desnudo lo observó con curiosidad

Pues claro que no tenía nombre, y ¿por qué mierdas lo llamaba «Jimi»?

—Yo no soy Jimi. Yo soy Lysander, Lysander Theodore, en todo caso, si es que me vas a echar la bronca.

—¿Qué pasa, Lys? —Lorcan se incorporó y se rascó la cabeza, enmarañando aún más su cabello.

— Ah, es el tipo que vino con James.

—¿¡Qué!? — Lysander apenas y podía decir algo ¿Qué demonios habían echo en su sala como para que el tal Pet estuviera desnudo ¿y dónde estaba James? Pero sobre todo ¿Porque coño había invitado a James?

Fue una lástima que no pudiera averiguar nada de eso, el sonido de la voz de su padre en la puerta principal lo hizo voltear lentamente

— ¡Oh Por Merlin! ¿Que le hicieron a mi cenicero? — Theodore Nott corrió a recoger los pedazos de su precioso cenicero de vidrio finamente cortado, el cual ahora estaba destrozado

— Estamos jodidos — Susurró Lorcan al ver la pequeña vena en la frente de su padre. Y antes de darse cuenta ambos corrían por su vida.


Scorpius jamás pensó que podría terminar cansado, había tenido que ir al trabajo después de su pequeña pelea con el mismo. Realmente no sabía que había sido aquella imagen, lo bueno de todo aquello, era que estaba tan cansado como para escuchar la voz. Suspiro al sentir la comodidad de su colchón, es que aveces uno no valora las cosas, como tener una cama cómoda. La noche anterior era de esas noches que era mejor olvidar, porque no hay nada más perturbador que ver a tu novia ebria gritando que aún es virgen porque no has querido quitarle su Flor ¿Que era su Flor? después de todo no había entendido nada, Rose le había robado un beso de eso que dejan sin aliento. Trato de dormir, que buena falta le hacía, pero justo cuando estaba por sucumbir en los brazos de Morfeo la puerta de su casa sonó.

Cuando Scorpius abrió la puerta se topó con una Rose molesta.

«Mi Rosie es más grande» murmuró la voz en tono de emoción.

— ¿Rosie? —Scorpius saludo sin pensarlo

Rose frunció el ceño, el no le llamaba de forma cariñosa desde la escuela.

— Woo, eso es aún más escalofriante de lo que puedo recordar, no lo hagas — Por alguna razón Rose sentia que el Scorpius frente a ella no era la misma persona que solía decirle a si en la escuela. —¿Puedo pasar? Hay algo que tengo que saber.

Scorpius la invitó a pasar, no sabia lo que pasaba pero la cara de Rose estaba roja y parecía alterada.

¿Acaso había pasado algo malo?

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Llevaba años asistiendo a ese lugar, aunque jamás había visto esa puerta, algo le decía que no debía abrir. Después de aquello todo fue una sucesión de imágenes confusas. Ahora estaba muerto y nadie sabría lo que realmente pasaba. Ese lugar sin duda seria la perdición de Scorpius.


N/A:

Esta vez fue mas rápido,en verdad lamento tanto tiempo de ausencia