Los siguientes días parecían pasar de manera muy lenta para Matsuri, el reciente sentimiento que se hacía presente en ella la estaba atormentando a sobremanera, lo peor, Yuzu ya había comenzado a notar su extraña actitud.
A decir verdad no le sorprendía, la pelirosa misma había comenzado a darle esas señales, no charlaban mucho, buscaba evitarla en los recesos y horas libres, incluso pasaba mayor parte fuera de casa; realizando trabajos según ella.
"Lo siento llegaré tarde a casa "o "Regreso luego" se habían convertido en frases que la menor usaba a menudo.
Yuzu no comprendía el porqué de ese repentino rechazo, pero ella era su "hermana" si algo malo le sucedía, no dudaría en ayudarla.
Fue en uno de esos días, en donde la señora Okogi estaba fuera de la ciudad por motivos de trabajo, que Yuzu decidió ponerle fin a esa situación.
-Matsuri ¿Podemos hablar?- La rubia se acercó, donde la menor se encontraba realizando unos bocetos. Esta volteó a mirarle, dando a entender que podía continuar.
-Estos días te he visto algo extraña ¿Hay algo que te moleste? ¿Pasa algo de lo que quieras hablarme? Lo que sea, puedes confiar en mí.
La pelirosa seguía trazando lineas sobre una hoja, pareciendo ignorar por completo a su interlocutora.
-¿Hice algo que te moleste?
La punta del lápiz que estaba usando acabó por romperse, tomó el papel y con sus manos comenzó a arrugarlo. Matsuri suspiró.
-No es nada- dijo colocándose unos auriculares, para después tomar sus cosas y dirigirse a la puerta.
-¿Vas a salir?-preguntó Yuzu.
La menor giró la perilla y abrió la puerta.
-Necesito nuevas ideas, volveré temprano.
Algo andaba definitivamente mal con matsuri, por el momento era mejor dejarlo pasar, encontraría otra forma de hablarle.
-Bien, pero trata de volver para la cena- dijo Yuzu despidiéndose. Matsuri solo afirmó con la cabeza y después partió a la calle.
El reloj marcaba las siete y media y Matsuri aún no aparecía por la casa, el viento soplaba fuerte y las gotas de lluvia golpeaban cada vez más fuerte las ventanas y techo de la casa.
Por enésima vez sacó su teléfono con la esperanza de que le llegara al menos un mensaje, más en la pantalla no hallaba más que la hora, cada vez con más minutos corriendo.
"¿Dónde estás Matsuri?"
Tomó dos abrigos; uno se lo colocó ella y otro para su prima, puesto que no recordaba haberla visto salir con más que un atuendo casual, agarró el único paraguas que quedaba en la casa y salió dispuesta a buscar a la pelirosa.
No estaba en el arcade, tampoco en el café que suelen concurrir los fines de semana. Ocho y cuarenta y cinco, solo quedaba un lugar al cual ir al buscar, recordó que Matsuri había salido con sus materiales de dibujo, si eso era, debía estar en la plaza, ya la había visto dibujando en ese lugar antes.
Sin embargo, tampoco se encontraba allí, para ese punto ya estaba sumamente preocupada, la tensión en su pecho no parecía más que aumentar con forme lo hacia la intensidad de la tempestad.
-"Por favor que no le haya pasado nada malo"- Se dispuso a seguir buscando cuando el timbre de su celular comenzó a sonar.
Era un mensaje de Matsuri:
"Puedes venir a la casa, rápido"
Leer eso fue un verdadero alivio, sin perder el tiempo comenzó a caminar de regreso a su hogar.
Precisamente, sentada en la puerta de la casa se encontraba Matsuri, empapada y con la mirada algo perdida.
-Olvidé llevar mi llave- dijo la menor antes de que Yuzu se acercara a preguntar. Sin perder más tiempo, esta hizo que entrara a la casa, después hablarían, por ahora Matsuti necesitaba secarse si es que no quería coger un resfriado.
Minutos después, todo parecía ya más calmado, Matsuri se encontraba comiendo y frente a ella Yuzu, las preguntas no tardaron en llegar.
-¿En qué pensabas? Me diste un buen susto ¿Por qué no regresaste apenas empezó a llover?
Matsuri solo esbozó una sonrisa mientras masticaba, después habló.
-Lo siento, perdí la noción del tiempo.
-Estaba muy preocupada por ti, los peores escenarios se presentaban en mi cabeza, afortunadamente estás bien.
Estuvieron en silencio por algunos minutos hasta que Yuzu volvió a tomar la palabra.
-Me has estado evitando estos últimos días, y…me encantaría saber por qué.
Matsuri dejó de mover los cubiertos por un momento, mirando fijamente a Yuzu.
-Quiero saber si hice algo mal… ¿Sigues molesta por lo de Mei tal vez?
Nuevamente se hizo un silencio en el comedor, siendo roto esta vez por la muchacha del cabello rosa.
A decir verdad, estaba harta de ocultar ese sentimiento, era lo único en lo que había pensado en toda la tarde.
-No, no hay nada que me moleste de ti, todo lo contrario…me gustas.
- Ah! Bueno entonces, ¿Problemas en los estudios talvez? De ser así pídeme ayuda en lo que necesi…
Dejó de hablar cuando se dio cuenta de que Matsuri se había acercó hacia ella y ahora la miraba con ojos llorosos.
-Creo que no entendiste-comenzó a hablar- Yuzu, tú me gustas.
-Eh ¿Qué?
Matsuri tomó aire y con la poca voluntad que le quedaba volvió a hablar.
-Estoy enamorada de ti Yuzu-chan.
Uno, dos…siete segundos exactos fueron los que pasaron hasta que Yuzu se exaltara y gritará, tal punto de caerse de la silla en donde se encontraba sentada.
-¡Matsuri! ¡Ese tipo de bromas no son graciosas!
No supo en que momento la menor se había situado encima de ella, puesto que ahora su rostro se encontraba a, escasos centímetros del suyo.
-¿Parezco estar bromeando? Preguntó mirándola fijamente.
Definitivamente era un no, todo apuntaba a que aquella confesión era sumamente real.
-Pe…pero ¿Cómo es posible? ¿Qué pasó?
-No sabría explicarlo- respondió la menor incorporándose.
Aquella sería una larga e incómoda noche.
-Espera ¡¿Me estás diciendo que tu pequeña prima se ha enamorado de ti?¿ Y encima se te confesó? Vaya eso sí que está de telenovela.
-¿Puedes hablar más bajo? Ni siquiera sé por qué te cuento esto Harumin, se supone que era un asunto entre nosotras solamente.
No estaba segura de sí era correcto, pero definitivamente necesitaba contarle el asunto a alguien y recibir un consejo y su amiga castaña le inspiraba mucha confianza.
-Tranquila, no diré nada a nadie- dijo Harumi.
Yuzu apoyó su cabeza en la mesa donde se encontraban, el asunto la estaba estresando realmente.
-Qué debo hacer Harumin, digo es mi prima, pero, no quiero lastimarla.
Por el rabillo del ojo podía ver a la pelirosa en el patio junto a otras compañeras.
-Solo evitándose entre ustedes no lograrán nada, debes hablar con ella y dejar las cosas en claro de una vez, apuesto que no es más que algo pasajero y pronto estarán como antes.
-Gracias Harumi- respondió yuzu con una pequeña sonrisa
Por un momento la menor pareció cruzar su mirada, para después marcharse del lugar en el que se sentaba.
-"Amores pasajeros, sí, eso debe ser"
Era ahora que debía resolver esa, situación, hoy, afortunadamente Yuzu salía una hora antes que Matsuri de la universidad, por lo que decidió esperarla en la habitación. No pasó mucho hasta que la puerta se abrió revelando a Matsuri.
-Matsuri, quiero hablar.
La susodicha no refutó, se acercó a yuzu y se sentó a su lado, en señal de que comenzara a hablar.
-Oye, se que han pasado muchad cosas extrañas entre nosotras pero, antes que nada, somos familia, y debo apoyarte en lo que pueda, así que te ayudaré a superar esos sentimientos, saldremos de esto juntas.
Era más que obvio para la menor, que Yuzu no sabía lo que decía ¿La ayudaría a olvidar su enamoramiento por ella?
-Bien aceptaré tu ayuda, pero a cambio…
Matsuri se acercó al rostro de la mayor. Ya se había enamorado una vez y todo había resultado mal, esta vez no se rendiría, ahora no se quedaría esperando a que las cosas pasen solas, esta vez se encargaría de superar todo obstáculo, y si ser familia era uno de ellos, pues lo rompería a toda costa.
-Yo haré todo lo posible por que correspondas mis sentimientos.
Fin. Ahora si se viene lo más interesante. Si no publiqué antes fue porque estuve de viaje no había pc ni cybers cerca :'v
Lo curioso era que si había internet en la casa que me encontraba :v
