-Yo haré todo lo posible por que correspondas mis sentimientos.

Fueron por lo menos cinco segundos los que a Yuzu le tomó asimilar las palabras dichas por su prima.

-Qu…¡¿Qué estás diciendo!? Esto no es un juego-exclamó

-Se perfectamente que no es un juego, yo voy enserio respecto a lo que siento- habló Matsuri.

Por unos instantes Yuzu parecía haber perdido el habla, aunque no quisiera admitirlo, Matsuri siempre encontraba las maneras adecuadas para hacerla reaccionar de formas que ella misma no comprendía.

-De ninguna manera ¿Eres consciente de lo que estás diciendo?

Matsuri se acercó un poco más a la rubia, mirándola de manera divertida.

-Estoy completamente consciente y segura, la que no parece estarlo eres tú ¿ Acaso tienes miedo de enamorarte de mí?

Para ese punto ya había perdido la poca cordura que le quedaba, no reaccionó más que cuando sintió el cálido aliento de la menor chocar sobre la piel de su nuca.

-Yuzu onee-chan- escuchó susurrar de manera seductora en su oído. Matsuri solía gustar molestarla con esa palabra y no podía negar que le producía una sensación agradable y ahora se lo decía de esa manera, la pelirosa continuó soplando en esa parte sensible, poco a poco pasó de los suspiros a pequeños y después ávidos besos que bajaban por su cuello hasta la clavícula, dando pequeñas succiones de vez en cuando.

Yuzu había quedado inmóvil, aquellas acciones por parte de la menor la habían tomado por sorpresa y le enviaban sensaciones de placer por su cuerpo, su rostro estaba hirviendo y sus brazos habían perdido fuerza de voluntad pues en varias ocasiones pasó por su mente empujarla, pero conforme aumentaban de intensidad las acciones, menos era el raciocinio y voluntad que le quedaban.

-Ma…matsuri…no, det…tente- no era consciente de que ahora hablaba entre gemidos, lo que incentivó más a Matsuri para continuar con sus acciones, esta vez subiendo por su cuello, llegando al mentón y cuando estuvo a punto de hacer suyos los labios de la gyaru, el celular de esta misma interrumpió ese momento.

Recobrando toda la energía que parecía haber perdido hace unos instantes, la rubia alejó rápidamente a su opresor y tomó el teléfono de su bolsillo mientras se alejaba de la sala para contestar. Matsuri la siguió con la mirada y sonrió de manera triunfante.

Esto sería demasiado fácil.


-¿Ho…hola?-contestó Yuzu aún aturdida por los sucesos anteriores, incluso fue hacia un espejo para cerciorarse y confirmar que su rostro aún tenía definido ese tono carmesí.

-Yuzuchi ¿Puedes llevar mañana los apuntes de la última clase?-era Harumi quién le hablaba desde la otra línea. Lo pensó unos instantes y tomó una decisión, necesitaba hablar con alguien inmediatamente.

-No te preocupes Harumin, iré en este momento a tu casa.

-¿En serio? Muchas gracias, te esperaré entonces.

Escuchó el sonido que indicaba el fin de la llamada, guardó el celular y suspiró, las acciones de Matsuri aún seguían frescas en su mente y piel, tenía que darse otro baño antes de salir a ver a su amiga.

Exactamente seis en punto es la hora en la que Yuzu llega a casa de Harumi, sin perder más tiempo toca el timbre de la puerta y es recibida por la castaña momentos después.

-¡Buenas tardes Yuzuchi! ¡Se bienvenida! -saludó Harumi a la recién llegada.

La ojiverde respondió el saludo, para después pasar al hogar de su mejor amiga, se quitó los zapatos y tomó asiento en el sofá frente al televisor de la sala.

Harumi llegó después con unos bocadillos, sentándose al lado de la rubia que buscaba desinteresadamente algo que ver en aquel aparato.

-Y bien ¿De qué quieres hablar?

Yuzu dejó de apretar el botón que uasaba cambiar canales de la Tv y suspiró.

-Es sobre…Matsuri.

-Tu prima de nuevo ¿Hablaste con ella?

Yuzu nuevamente había comenzado a jugar con los botones del control, era un pequeño tip que se hacía presente cada vez que estaba ansiosa por algo; dar vueltas entre sus manos a los objetos

-Sí, lo hice pero…no resultó como esperaba, traté de dejarle en claro que nada pasaría entre nosotras y…bueno ella… ¡Dijo que no renunciaría a lo que siente! Matsuri parece seria al respecto, incluso trató… - estuvo a punto de contarle aquella bochornosa anécdota, pero recapacitó, saltando el asunto rápidamente.

-Harumi, al parecer ella no cambiará de parecer y yo… no sé qué hacer con esto.

-Vaya, sí que tienes un familiar problemático, dime ¿Trató de sobrepasarse contigo?- Aunque en broma, la pregunta había logrado alterar a la rubia.

-Qu…¿Qué?…no, de…de ¿Qué hablas?- la cara de Yuzu estaba completamente roja y se notaba nerviosa.

-Es broma, no es para tanto y la verdad no sabría cómo ayudarte ¿Por qué no le das una oportunidad?

-¡¿Eh!?

-Vamos, un amor prohibido ¿No sería emocionante? Además eso de que son familia, lo haría más tentador aún- Definitivamente la gyaru se había perdido en toda esa fantasía que más parecía un mal cliché de la literatura romántica.

-Harumin, no me estás ayudando-decía Yuzu con los ojos en blanco.

-Tranquila, solo estoy jugando, apuesto a que ella solo trata de molestarte, como te dije antes seguro es solo un amor pasajero.

"Ella se encargó de convencerme de que eso no era algo pasajero "pensó Yuzu, pero decidió dejar por hoy el tema, ya lo resolvería después; y aunque no haya tenido la ayuda deseada, hablar con Harumi siempre elevaba su estado de ánimo.

-Bueno ¿Puedo pasar la noche aquí Harumin?

La verdad no quería cruzarse con su prima, al menos por esta noche, todo sería muy incómodo, en especial con lo sucedido más temprano.

-Por supuesto, pero avisa a tu casa- dijo Harumi amablemente.

Sabía además que su relación con Matsuri jamás iba a volver a ser la misma.


Los días pasaron lentos y tortuosos para Yuzu, nada había resultado como esperaba y Matsuri estaba cada vez más cerca de ella. A decir verdad ella no había hecho nada para frenarla y cada acción de su prima-hermana la estaba volviendo loca, era como si aquellas hormonas de adolescente que saltaban en la secundaria hubieran revivido.

Y es que Matsuri no solo se había vuelto más cercana sino que era sorprendentemente más detallista para con ella, algo que en serio jamás imaginó.

Ejemplos eran: -Pasé por la panadería y te traje esto-decía entregándole una bolsa que contenía su panecillo favorito. En ocasiones hasta realizaba parte de los que haceres que le correspondían; parte porque ambas eran igual de flojas para las tareas domésticas.

Incluso era elogiada cada vez que se vestía para salir, frases como "Eso te sienta bien" hasta "Te ves sexy" eran a menudo dichas por la pelirosa y aunque quisiera negarlo, ese "coqueteo" le empezaba a gustar.

El hecho de que su madre esté ausente constantemente de la casa tampoco ayudaba, y era allí donde las acciones de Matsuri llegaban a otro nivel.

Eran comunes los abrazos por detrás de la espalda mientras la rubia se encontraba cocinando, palabras sesuctoras dichas al oído o pequeñas caricias en su piel sorprendían de repente a la ojiverde, dejando escapar un gemido de vez en cuando. Matsuri se había grabado ya, aquellas zonas de su cuerpo que le eran sensibles.

En varias ocasiones había tratado de robarle un beso, afortunadamente no pasaba más de un intento, puesto que un pellizco bastaba para alejar a la menor. Hasta ahora.

-Yuzu, necesito llevar un retrato para la clase de mañana y me preguntaba si tu…

La rubia que se encontraba sentada leyendo una revista sabía dónde iba esto así que habló inmediatamente.

-¿De verdad quieres dibujarme a mí?

-Bueno, solo si aceptas.

Al menos entendia la diferencia entre amor y responsabilidades.

-Si Yuzu no acepta, yo gustosa posaría para ti Matsuri- era la señora Okogi quién hablaba.

-Gracias mamá, pero el rostro de Yuzu es más expresivo… puede tener reacciones realmente hermosas en ocasiones.

La gyaru no pudo evitar ese sonrojo en sus mejillas.

-Bueno, tienes razón jeje-rió la mayor de todas.

No supo cómo, pero terminó por aceptar posar para la pelirosa. La rubia se peinaba, mientras la menor alistaba sus cosas para empezar a trabajar.

-Bien, podemos comenzar, ahora siéntete allí y endereza el rostro-le ordenó señalando una silla que había colocado en la habitación.

Pasó un buen rato así de manera estática, mientras observaba como su prima trabajaba de manera audaz aquella superficie blanca y la miraba de vez en cuando para tomar detalle. Se había perdido totalmente en aquella acción, le atraía observar esa manera de trabajar, algo en esos frívolos pero juguetones ojos; una chispa le llamaba la atención, solo reaccionó cuando sin que ella se enterase la muchacha que se suponía estuviera a medio metro de distancia, se encontraba ahora frente a ella y antes de que entrará completamente en razón, Matsuri se inclinó quedando así a su altura, para después besarla.

Era una mezcla de terror y angustia; terror porque su madre estaba presente en la casa y angustia; angustia por que le estaba gustando ese beso, porque por un momento ella le correspondió. Finalmente fue la mima Matsuri quien rompió ese momento y antes de cometer otra locura, la joven rubia salió de allí corriendo, tocando sus labios y con el corazón a mil.

-¿Por qué? Entre tantas personas debía ser yo de quién te enamoraras- preguntó en una ocasión, llena de frustración, creyendo se encontraba sola en la sala.

-Eso ni yo puedo explicarlo- sintió nuevamente el aliento de la menor sobre su oreja, provocándole un tono rojizo en las mejillas.

-Te ves adorable cuando te pones así-dijo Matsuri yendo a la cocina.

Yuzu tomó un cojín y lo apretó contra su rostro, y gritó, gritó de frustración, no por las atrevidas acciones de su casi hermana, sino porque ella nada hacía por detenerla, por sentirse de esa manera respecto a esas acciones y porque sin darse cuenta, poco a poco se estaba dejando llevar por esa locura.


Fin del capítulo, Espero les haya gustado.