Bueno aquí el capítulo final, lamento haber tardado mucho en actualizar, pero escribí la mayoría de los capítulos desde mi celular T.T

Bueno, lamento mucho las faltas de ortografía, trataré de corregir la historia uno de estos días. Gracias por su apoyo.

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Lo que esconde a plena vista

Parte 2

Harry se removió en la cama, hacia varios días no podía conciliar el sueño, el caso de la muerte del joven Gabriel ocupaba su mente. Había algo que no cuadraba en todo aquel asunto.

Había cabello, aquello debía ser fácil, pero aunque todo apuntaba a un marginado ex mortifago, Harry no estaba convencido de que hubiera sido así de fácil.

— ¿Qué pasa? — Ginny se levantó al ver el semblante serio de su esposo. — ¿No puedes dormir?

Harry negó, aunque le restó importancia. — Solo fue un mal sueño — Sonrió hacia su esposa antes de volver a acomodarse en su lugar de la cama.

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Teddy busco algún indicio sobre el asesinato de Gabriel, al parecer un ex mortifago que vivía de una manera deplorable había sido Hayado culpable Teddy sabía lo que pasaba con los magos acusados de asesinato, vaya que lo sabía, él había estado en la gran sala del Wizengamot un par de veces como parte de su trabajo, Aquella tortura antes de recibir el beso de los dementores hacia que a cualquier Auror experimentado se le congelara la sangre.
— Teddy, no deberías estar aquí. — Harry Alboroto el cabello del chico de forma paternal — ¿Que hay de la Luna de miel?
— Será en dos días, aún tengo trabajo. — El joven fingió mucho interés en lo que su padrino hacia — Escuché sobre ese caso, el de mi antiguo compañero de clases, éramos un poco cercanos, así que quería saber si el caso está cerrado.

Harry observó a su ahijado, luego suspiro
— No puedo hablar de un caso, lo sabes, pero es algo que esperamos no se repita jamás. Aun hay cosas que...— Harry Potter dejó de hablar. — Creo que no es bueno hablar de estos temas escabrosos a dos días de tu luna de miel.

Harry sabía reconocer una posición multijuegos.

«Que hiciste Teddy?» Vio al chico, aún no sabía cómo se conectaba. ¿Debía dejarlo así? ¿Debía indagar más? Harry tenía miedo que al final de encontrará una respuesta a una pregunta que tenía miedo ¿Sus hijos habían hecho algo más?

Ese día fue un día con tormenta, los rayos iluminaron todo a su alrededor. Harry pensó que nadie debía saber, incluso el no sabía nada. Incluso si ahora tenía que pretender que no sabía que había algo a plena vista que había decidido ignorar.

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Para la buena suerte de todos aquel caso macabro había sido enterrado en el olvido, Victoire vivía con de culpa. Pero también con aquel sentimiento de alegría, ahora había algo que lo ligaba para siempre a Teddy, jamás podrían separase ambos sabían algo del otro. Algo que ninguno diría porque si lo hacían perderían todo.

— ¿Entonces te encontraste con Frank?

Teddy asintió. Esperaba que Frank jamás tuviera que decir algo. Que Scorpius jamás recordara aquella puerta, y lo que ellos habían echo Aquella noche.

«No la abras»

Pero sobre todo esperaba que el mismo Frank jamás tratara de hacerlo recordar, después de todo por algo estaba tan cerca del joven.

— Hablé con mi padrino. — Dijo con la boca reseca, decir esas palabras le daba tantas náuseas que aveces tenía que contenerse las ganas de vomitar solo de recordar la cara de "Gabe" como el solía decirle de manera amistosa. — Todo está bien. Lo hiciste bien, tu… — Su voz se quebró, porque aún podía recordar sus años en Hogwarts, las sonrisas y las bromas que habían compartido… aunque eran tres, siempre fueron ellos dos contra el mundo.

Victoire acarició el cabello de su esposo. — Todo estará bien, estaremos bien, nadie lo sabrá jamás

Esas palabras lograron que Teddy se sintiera sucio, culpable y un sentimiento de odio hacia el mismo, hacia el mundo y porque no decirlo, que Merlín lo perdonará, hacia su esposa. Probablemente jamás pudiera perdonarla pero tampoco podría alejarse de ella, Claro porque el jamás pensó que aquellos coqueteos con Rose pudieran ser un punto insoportable para Victoire, aunque siempre estuvo conciente de que la lastimaba un poco, ahora sabía lo que se sentía saber algo y no poder decirlo en voz alta, lo mismo que hacía con Scorpius años atrás

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— ¿Sabes que mi servicio no es gratuito? — Frank frotó las sienes de su cabeza. — ¿Porque sigues viniendo? Ya no hay necesidad, salvo para tus sesiones.

— Aún no me respondiste

— ¿Cuál es la pregunta?

— ¿Como nos conocimos? A parte de ser el hermano de Alice ¿Cuando nos hicimos tan cercanos? Es algo raro, incluso hoy en día no recuerdo mucho eso, y he recordado muchas cosas, pero no sobre ti.

— Bueno, eso no es un secreto, soy quien estaba ahí… San Mungo cuando llegaste, estaba por comenzar mi trabajo ahí después de salir de Hogwarts. Así que solo fue una coincidencia, luego comencé con mis estudios muggles y aquí estamos ahora

Scorpius Malfoy medito un poco las palabras del chico, aún había algo que se escapaba de sus recuerdos.

— ¿No me crees?

— Es solo que… — Scorpius sintió nuevamente esa sensación de vacío. — Él sonreía Siempre. Siempre los tres.

— ¿Los tres?. — Repitió Frank — ¿Has pensado que quizás solo estás queriendo ver las cosas de otra manera? Has recordado el acoso en la escuela, la verdad sobre los Potter, sobre quién estaba detrás de ellos ¿Porqué sigues tratando de recordar algo que pasó algo muchos años? ¿No crees que es mejor así?

— Ese chico que murió, el estaba con Edward, siempre juntos. Pero hay alguien más, sé que vi a alguien más, una noche cuando me perdía caminando por las noches, por no saber dónde estaba, sé que vi a alguien con ese chico, alguien que…

— ¿Viste quien lo mato?

— No lo sé. — Scorpius negó, porque aún no confiaba en sus propios recuerdos que se fundían todos juntos, el acoso, su falsa memoria, aún no sabía distinguir bien lo que había inventado y lo que realmente había visto.

— Scorpius, amigo… ese caso ya fue cerrado, encontraron al culpable, quizás solo tuviste un mal sueño y estás confundido. ¿No tenías que ir a una cita?

Aquellas palabras lo reconfortaron, Frank tenía ese efecto, su voz siempre había sido pausada y daba esa sensación que todo estaría bien.

— Tienes razón quizás solo trato de encontrar sentido a algo que no lo tiene.

— Oye, no importa lo que recuerdes, sigues siendo Scorpius, siempre serás Scorpius, no lo olvides

«— Es porque siempre seras un Malfoy, y no es tu culpa, oye no puedes morir aquí, porque tu solo eres Scorpius y siempre serás Scorpius para las personas correctas»

Scorpius estaba seguro que había escuchado esas palabras y una voz que lo consolaba mientras todo se llenaba de humo, alguien que trato de salvarlo. Pero Frank tenía razón, quizás no había visto al chico muerto ni mucho menos quien lo había matado, todo era solo parte de el mar de recuerdos confusos que aún tenía.

— Nos vemos en mi próxima cita.

— Nos vemos.

Frank cerró la puerta detrás del chico, alboroto su cabello. El encontraba interesante la manera en que los recuerdos de Scorpius se mezclaban.

— Es un caso cerrado. — Murmuró bajo, sonrió por la ironía, Scorpius si había visto al asesino, claro que sí. El chico había cruzado esa puerta y había visto ese momento. Pero era que jamás supiera que pasaba cuando sus recuerdos volvían como un fantasma que trataban de recuperar su cuerpo. Gabriel estaba muerto, Victoire pensaba que había sido ella ¿Cómo podría haberlo echo, si jamás antes había conocido algún hechizo prohibido? Pero quizás alguien la ayudo, alguien que supiera sobre la manera en que torturaron a sus abuelos. Ahora Teddy estaría obligado a callar viviendo su propio infierno personal. Los Potter vivirían siempre sabiendo que incluso una buena persona puede hacer cosas malvadas.

— Fueron muchos años de espera. Pero todo siempre se acomoda. Ahora solo deberías ser Scorpius, solo Scorpius..

Sé recostó en el diván de su oficina, tantos años viendo lo que hacían en la escuela, pretendiendo que no sabía nada, porque nada pasaba en ese lugar. O eso decían Siempre, nada podía pasar en el que su padre tanto amaba dar clases

El siempre estuvo a plena vista de todos, quizás eso es lo que lo hizo tan eficaz, nunca nadie se fijó en él, después de todo solo era el hijo del profesor de Herbologia.

¿Acaso la venganza no es un plato que se disfruta frío?

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Athena Malfoy, chica de sociedad, heredera de una gran compañía, la chica que todos querías ser y odiaban al mismo tiempo. Sé encontraba muy concentrada tratando de adivinar en que momento su padre había leído su diario, bueno el siempre lo leía. Sobre todo aquel donde anotaba sobre sus sentimientos referentes al embarazo de su madre.

— Papá — Trato de sonar tranquila y calmada. — ¿Que te dije de leer mi diario?

— Yo no lo leí, y para darle peso a mi defensa diré que estaba ahí, como un libro más ¿Como iba a saber que es tu diario?

— No lo sé. — La chica alzó una ceja — Quizás porque dice en letras grandes: Diario de Athena, No lo leas papá.

— ¿en verdad? Pues eso no estaba cuando lo vi, más bien parecía decir, ¡vamos! una leída no te hará daño.

La chica negó divertida, lo cierto era que sabía que su padre terminaría leyendo su diario.

— ¿Sabes que tú pequeña anda con un Weasley? — Athena mencionó de forma casual.

— ¿Que? ¿Quien? No me digas que es ese pelos rojos de Hugo Weasley. Porqué lo mato.

— ¿Que? Pero si mi hermano sale con Rose ¿Cuál es la diferencia?

Draco se quedó en silencio ante esa pregunta, no tenía ninguna respuesta ingeniosa y lo más seguro era una pregunta capciosa. De esas preguntas que las mujeres suelen hacer para que caigan en su trampa.

— Solo digo que esa chica es más… ¿Centrada? No tan…

— Mejor di que es porque quieres nietos de Scorpius, que bien podría estar con la más fea del mundo e igual estarías feliz. — Athena observó el reloj, llegaba tarde para una cita, aunque ese era un secreto que jamás le diría a su padre, porque seguramente trataría de conocer al pobre desdichado y lo espantaria.

— No es Hugo Weasley, pero debes acostumbrarte a que esa familia jamás estará lejos de nosotros, aunque quieras mandarnos de otro país.

— Voy tarde para mi cita

— Oye… cómprale a tu mamá de esos helados que le gustan. Ya fui a media ciudad y no los encontré.

— Quizá encuentre y los traiga, pero te costará caro.

— Está bien.

Draco sonrió, aunque ahora estaria más al pendiente de su pequeña Diana, claro tendría que chantajear a las gemelas, pero eso era el menor de sus males, su plan era perfecto. Solo debía evitar que Hermione se enterará.

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El aeródromo privado, estaba a las afueras de Manchester. Era
bastante grande comparado con los demás de la ciudad. Tenía las pistas
preparadas para el despegue y aterrizaje de jets privados de gran envergadura y los hangares eran los más modernos ya que habían sido renovados hacía poco.
Lorcan ya tenía todo preparado. Habló con u amigo piloto para que le preparara su avión para el despegue. Así, no tendría que esperarse
mucho tiempo.
Le pidió el último favor, que dejara un gorro rojo en la puerta de embarque.
Desde que Athena vio a lo lejos, el cartel de Bienvenidos al aeródromo de
no paró de soltar improperios por su boca. Mientras tanto, Lorcan lucía una sonrisa tranquila y bastante seguro de sí mismo. Aunque Athena estaba histérica porque había ido a su propio infierno, algo dentro de ella, lele dec que todo estaba bien y ese miedo, no era tan fuerte como podía haber sido tiempo atrás. La verdad era que aunque siempre había sido una chica dura de roer; volar en algo que no fuera un objeto mágico le daba miedo, incluso tenía que fingir que disfrutaba de esos viajes de negocios, pero si podía evitar un avión era mejor. Pero ahora Lorcan la llevaba a ahí
—¡Quiero que des media vuelta y me dejes en casa! —gritó Athena.
—Athena, tranquila. —Lorcan seguía riéndose, por la cara de la chica—. Solo te pido que me des una oportunidad. No tengas miedo.
—No tengo miedo, ¡tengo pánico!
—Ven, Athena
Lorcan la miró a los ojos transmitiéndole la seguridad que ella siempre sentía. Esa voz, era su punto de apoyo.

— Te dije que soy un buen chico.

— Lo eres. —Convino la chica, una parte de ella se sentía algo tonta por haber sentido tanto tiempo aquel enamoramiento por James Potter, quien era obvio que jamás la vería de otra forma que no fuera como la hija de Draco Malfoy.

— ¿Pensé que tú hermano vendría?

— Claro que no, Lyssander prefiera cualquier cosa menos volar en aviones. Además tenía una cita con su novia.

— ¿Esto es una cita? — Pregunto la chica.

— Por supuesto, no traigo a cualquier chica a volar en avión, es cierto… solo para que no creas que soy sádico sé que odias volar, por eso venimos aquí, porque si puedes confiar en mí para esto, seguro podrás confiar en mí para otras cosas más importantes en tu vida ¿No lo crees?

— Ahora siento que eres un loco. No olvides que tengo una varita y no dudaré en usarla contra ti.

Eso sí era atemorizante en más de un sentido, porque estaba seguro que aquella amenaza era cierta y solo para cualquier referencia ¡Jamas!, pero jamás trataría de asustar a la chica.

— Bueno, pero eso no es… olvídalo, solo sube al avión y ya veremos quién avienta a quien. Eres muy imposible de sorprender… y desesperante ¿Como es que jamás lo vi?

Athena soltó una pequeña risa. — Porque solo nuestros mi lado bueno y arrogante, jamás el peor de todos ¿No es eso lo que llaman confianza?

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Rose había sentido aquella mirada y estaba casi segura que no era Scorpius quien la estaba viendo tan fijamente. Después de todo Scorpius ya no hace eso ¿O si? ¿Aun sigue haciéndolo? Giro su cuerpo solo para ver si lograba captar al pervertido acosador y probablemente un violador. Bien se lo dijo su prima ese lugar no era seguro

¡Ja! Pero el precio era tan bajo que no podía ponerse a quejarse, quizás había uno que otro delincuente, pero ella no era precisamente la chica más indefensa del mundo. Observó su reloj, llegaba tarde para el trabajo. Viviría otro día para desenmascarar al tipo loco que la seguía. Bueno quizás nadie la seguía y solo Scorpius la había dejado algo sensible que ahora pensaba que todos los locos la perseguirán.

Rose había tenido el peor día de todos y aunque ella tenía demasiados días malos este era "fatal" sobre todo por qué aún seguía sintiendo que la observaba y ahora sumaba aquellas mariposas en el estómago al ver a Scorpius, el venía caminando hacia ella

—Rose quería asegurarme de que estabas bien. ¿Necesitas algo? — pregunto al estar demasiado cerca de ella. Rose lo vio de reojo en la luz. La única que se veía y estaba segura que era por el sol, porque seguramente Scorpius no era un vampiro brilloso. Comprobo que Scorpius lleva un pantalón negro y una camisa blanca: el uniforme de camarero.

— Rose, no estés durmiendo en el trabajo — El chico trono los dedos frente a ella. — Eres tan mala mesera

Lo vio fijamente, incapaz de parpadear. De algún modo sus palabras no son tan alentadoras como creo que él pretende que sean.
Quizá se debe a su nula capacidad de ser lindo sin arruinar el momento
—Scorpius. Sólo una cosa más — Murmuró Rose con la cara roja, aunque bien podría ser por el mal humor que esas palabras habían causado en ella. — Eres insoportable.

— Si, pero mira. — Señalo el tarro de propinas — ¿Quien crees que tendrá dinero para invitarte a pesear? Y por favor, deja de parecer paranoica, te aseguro que ya no te acoso y nadie más te acosa, porque nadie está tan loco como yo para acosarte

La chica entrono los ojos y recordó algo que quería saber desde hace mucho tiempo.

— ¿Que te gusta escuchar cuando paseas? — Pregunto Rose.

— Supongo que te lo diré luego.

— ¿A dónde iremos de paseo?

— Es sorpresa, pero te gustara.

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Escondida tras un denso bosque de sequoias y helechos, se encontraba una gran masa de agua en calma. En la orilla, dos embarcaderos se internaba hacía el medio del lago y una barquita estaba amarrada al poste de uno de ellos. Miles de árboles, rodeaban aquella extensión de agua como si espectadores de un monumento se tratase y sus copas murmurando sin perturbar el silencio, la cantidad de belleza y tranquilidad albergaba aquella zona. Aparcaron el coche en una explanada cercana. A pesar de ser un lugar tan bonito, casi no era conocido y la naturaleza de aquel emplazamiento, casi no había sido tocada por la mano del hombre. Bajaron de sus asientos sin quitar ojo a lo que se encontraba ante ellos. Rose se acercó a la orilla y se agachó para tocar el agua. Aunque era pleno verano, estaba fría ya que estaba alimentada por los riachuelos cercanos nacidos en las montañas adyacentes.

—Esto es una maravilla —dijo Scorpius—. He estado en muchos lugares gracias a mis padres, y no sabía que uno de los más impresionantes lo tenía tan cerca.

—Sí que es precioso —susurró Rose
El sol estaba cayendo por la otra parte del lago y sus rayos anaranjados se reflejaban en el agua creando otro espectáculo. Casi por inercia, ambos caminaron al extremo del embarcadero que estaba hecho por varios tablones de madera. Se sentaron al borde y Rose se descalzó dejando que sus pies se hundíeran en el agua.

—Me encanta este lugar, y me alegro que estemos aquí

— Si, también me encanta, antes no podía recordar muchas cosas, aún no recuerdo demasiadas cosas. Es como si aún hubiera algo que me falta.
Rose alzó una ceja al escucharlo.
— Sobre lo de Alice... — Rose Murmuró con un poco de sentimientos encontrados.

— ¿Que hay con Alice? — Esas eran unas de las cosas que aún no lograba terminar de entender. — Es mi amiga. Solo mi amiga, creo que estuve un poco confundido hace muchos años. Pero aún está algo difusa en mi memoria. — Aquello no era una mentira, había algo que no terminaba de entender. — Se que había alguien más ese día. — Trato de no aunar mucho en sus recuerdos.

Aquel debía ser el mejor día de ambos, aunque Scorpius Malfoy aún no estaba seguro porque sentía un pequeño malestar.

— Rose, te amo — Murmuró con una sonrisa en el rostro. — Aunque parezca un loco acosador.
— Pero eres mi loco acosador.

—Me gusta oír el viaje.
—¿Cómo dices? —preguntó ella.
—Me has preguntado que me gusta escuchar —dijo Scorpius volviendo casi con necesidad al tema anterior—. Cuando voy en coche, me gusta observar el mundo en el que vivimos. Aunque el lugar que estés atravesando te parezca, en
un principio, feo o aburrido como puede ser un conjunto de fábricas o una autopista como esta. Solo tienes que pararte a observar y detenerte. Puede ser un conjunto de basura caótica o una pared vieja en la que parezca que hayan dibujado unas grietas. Olores de cada paisaje, y el sonido del viento, de personas murmurando, otros coches… Todo tiene su parte bonita. No tanto como tú, claro.

Rose se quedó sorprendida de lo que acababa de decir. Mientras estaba
hablando, había visto esa belleza de la que estaba hablando y se estaba
perdiendo por no prestar atención y también sonrió al saber que le había dicho que era bella.

— Si que eres todo un caos, estás algo roto, pero eres un hermoso caos Scorpius Malfoy.