Disputas

-¡Para! ¿Te has vuelto loca, Lily?- Emma la empujó lejos de sí -¡Tú, miserable! ¡Dame ese móvil!- cogió el teléfono de las manos del amigo

-¡Epa! ¿Qué pasa, rubia?- preguntó Jefferson, malicioso

-¡Ah! Emma ya no es así, Jeff, está saliendo en serio con una mujer, incluso va a tener un hijo- respondió August. Lily desorbitó los ojos, no sabía eso, además, hacía menos de dos semanas que se habían acostado.

-¿Cómo sabes eso, August?- preguntó Emma sin entender. Lily aún estaba boquiabierta, no se podía creer lo que acababa de escuchar, Emma estaba viviendo con una mujer, y esa mujer estaba embarazada. ¿Emma tendría un hijo? Pero si a ella no le gustaban los niños. Al menos eso era lo que Lily sabía.

-Tu padre…quiero decir…Me encontré con él, fui a pedir unos vinos que me encomendaron y me topé con él. David parecía muy entusiasmado con el nieto…- August dijo realmente feliz por Emma.

-Sí…- respondió Emma, medio perdida, mientras borraba la foto del móvil.

-¿Estás saliendo con alguien? ¿Con una mujer embarazada? ¿Desde hace cuánto?- preguntó Lily incrédula

-Am…Hace poco más de cinco meses…- respondió sincera, y le devolvió el móvil a Jefferson

-¿Cómo es eso? ¡Nos acostamos juntas la semana pasada!- gritó Lily. Los dos hombres nada dijeron.

-Bueno, Lily, no significó nada…Solo fue un polvo, nada más…- dijo Emma susurrando, Lily se apartó medio aturdida, parecía no poder creérselo

-¿Y quién es la afortunada? ¿Quién ha conseguido finalmente sacarte un compromiso serio a ti?- preguntó Jefferson curioso

-Regina…- dijo con una sonrisa enorme en el rostro, sus ojos brillaban

-Tu padre me dijo que era la inversora en la vinícola Encantados…- completó August

-¿Inversora? ¿Regina? ¿Cuál es su apellido, rubia?- indagó Jefferson, quería saber más

-Mills, Regina Mills- respondió Emma aún suspirando, su expresión era de pura adoración hacia la morena

-¿REGINA MILLS? ¿LA EX DE ROBIN?- gritó Jefferson, conocía a la morena

-¿Cómo sabes eso, Jeff?- preguntó la rubia sin entender

-¡Este mundo es un pañuelo, Emma! ¡Salí con ella antes que Robin, por cierto! ¡Qué mujer caliente, insaciable aquella latina!- contó Jeff orgulloso -¡Pensaba que solo le gustaban los hombres! Fui yo quien le presenté a Robin- contó, Emma no se quedó nada feliz con el descubrimiento.

-¿Cómo? ¿Te acostaste con ella y después se la presentaste a Robin?- Emma quería saber

-Bueno, con ella siempre fue así, algunas horas de placer y ya está…No tuve mucho contacto, era más un acuerdo. Después le presenté a Robin, que quería de cualquier manera entrar en aquella empresa, así que me pagó para que yo me quitara de en medio…Más tarde descubrí que estaba saliendo con ella.

Contó todo de una forma natural, Emma estaba roja de rabia, no quería saber que su mujer, madre de su hijo, se había acostado con aquel miserable mercenario. Lily la miraba indignada, ¿cómo Emma podía ser tan sinvergüenza? ¿Una hetero? Lily no racionalizaba, sentía envidia, rabia, celos, quería ser la madre del hijo de Emma. Lily siempre ha estado enamorada de la rubia, que nunca le ha dado esperanzas, pero nunca imaginó que pudiera estar en serio con alguien, y eso era lo que la consolaba, ¿pero ahora? Emma ya no la buscaría más.

-Felicidades entonces, Emma…- Lily se acercó de nuevo –Creo que merezco una despedida…- comenzó a besar el cuello de la rubia, que rápidamente se apartó

-¡No! Ya te lo he dicho, Lily…- rechazó

-¡Calma esas hormonas, Lily! ¿Entramos?- pidió August, se había dado cuenta del tenso ambiente. Entraron en el bar, la música estaba alta, y Jefferson fue a pedir un balde con bebidas y hielo.

-¿Entonces eso quiere decir que estás saliendo con una ricachona, eh? ¿Y te acostaste con Lily la semana pasada? Interesante…- dijo Jefferson pensativo, sirviéndole más cerveza a Emma

-¡Olvida eso, ok! ¡Ese asunto está muerto, Jeff! ¡No tengo nada con Lily, nunca lo he tenido!- dijo Emma un poco nerviosa, ¿y si Regina se enterase? No podría lidiar con eso, sabía que se había equivocado.

-¡Venga Emma! Conozco a Robin, piensa…si yo quisiera…- sonrió diabólico –Yo puedo fácilmente llegar hasta ella…- guiñó irónico

-¡YA BASTA!- golpeó la mesa, la bebida se derramó del vaso -¿Qué quieres? Porque algo quieres, ¿no?- preguntó ella temiendo la respuesta

-No demasiado, algo no muy difícil…- dijo limpiando el líquido derramado con un papel

-¡Vamos, miserable! ¿Qué quieres?- Emma estaba irritada, temía que Regina descubriera su relación con Lily.

-Sabes que he regresado de Brasil porque necesito dinero, no sé si sabes…Pero, tuve una hija y su madre está enferma, el tratamiento es muy caro, no tiene condiciones de viajar de momento, ni dinero, por eso estoy yo aquí. Y el "servicio" que me ha hecho venir es…digamos que peligroso, tengo que cuidar de mi hija si algo le pasara a su madre. Resumiendo. ¡Quiero un trabajo en la Mills Company!- explicó

-¿Y necesitas amenazarme para conseguir un empleo?- dijo incrédula

-No es ese el motivo, Emma. Tengo mis diferencias con tu actual mujer…Ella, de primeras, no va a querer contratarme, y tú tendrás que convencerla- tomó otro trago de la bebida mientras miraba a algunas mujeres bailar en la pista.

-¡Ok!- fue lo que respondió la rubia, no tenía idea de cómo haría aquello, pero necesitaba mantener aquella noche en el motel en secreto, no estaba dispuesta a perder a su familia una vez más.

August conversaba con Lily en otra esquina, intentaba calmar a su viaja amiga.

-Pero…¡Se acostó conmigo, August! ¡La semana pasada! ¿Cómo? ¿Va a tener un hijo? Está viviendo con…con…- no terminó, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. El amigo agarró a Lily por los hombros

-Sé que siempre la has querido, Lily…Pero ahora es el momento de demostrarlo, Emma está feliz…Necesitas seguir adelante- le tocó los hombros y le secó las lágrimas

-¿Cómo Gus? Emma es el amor de mi vida…desde el colegio, nunca me vio…- suspiró

Lily no tenía intención de desistir de la "amiga" de la infancia, lucharía por ella, no iba a ser cualquier mujer quien le quitaría a la rubia, y aún menos con tan poco tiempo de convivencia, para ella en algún momento ese juego de ser madre acabaría. Lo que Lily no sabía es que no era una mujer cualquiera, era Regina Mills.

En una mesa apartada, un hombre de edad y negro, observaba a la rubia y a sus acompañantes, vestía un abrigo y un sombrero, tomaba un whisky, sacaba fotos de la mesa, estaba investigando. Había sido contratado para pillar en un desliz a la rubia.

-¿Hielo, señor?- ofreció el camarero

-Por favor- respondió el hombre, mirando el móvil, su mirada cada cierto tiempo se posaba en la mesa de los cuatro.

"Estas son las personas que están con ella. Local: Rabbit Hole"

Mandó una foto por el móvil a la persona que lo había contratado. En seguida recibió la respuesta

"Saque más fotos, el hombre de la derecha, quiero su nombre" Quería constatar si de verdad era el mismo Jefferson.

"Señor Locksley, su nombre es Jefferson, ¿alguna cosa más?" El detective lo supo tras pagarle a una muchacha para que le consiguiera la información.

"¡Muy bien, Sidney! Solo quería tener la certeza, esto está interesante" Robin respondió al mensaje con una gran sonrisa en el rostro, tenía a su hija pequeña en brazos.

-Tendrás a un papá presidente de la empresa, mi ángel…- colocó a la hija en la cuna, acarició su pequeño rostro y volvió junto a su esposa

-¿Robin? ¿Con quién estás conversando a estas horas?- preguntó Zelena, vio la pantalla del móvil de su marido iluminada

-Nadie importante, mi amor…- borró los mensajes y se acostó con su mujer de cucharita

-¡Ven Emma! Baila conmigo…¡No muerdo! ¡Sé que estás comprometida!- Lily llegó y levantó a la rubia, arrastrándola a la pista de baile. Emma, en un primer momento, se mostró reticente, pero después comenzó a bailar con la amiga.

Un camarero llegó y ofreció una bebida azul a la rubia.

-¡Para usted!- gritó al oído de la rubia, que cogió la copa, ya estaba alterada a causa de las cervezas y el whisky.

-¿Quién lo ha mandado?- preguntó gritando de nuevo al camarero, la música estaba alta. Él señaló a un grupo de mujeres, muy guapas la verdad. Emma les sonrió maliciosa y les guiñó un ojo alzando la copa. A Lily no le gustó la osadía de la rubia y le robó un beso rápido. Emma se apartó.

-¿Qué pasa? ¡Dijiste que íbamos a bailar! ¡Caramba, Lily!- se encaminó a la mesa para coger el bolso y marcharse, pero su visión se nubló, y lo último que vio fue a Lily agarrarla antes de caer al suelo.


-¿Dónde estoy?- Emma se despertó asustada, estaba en el apartamento de Lily, en su cama y solo con las bragas. Se preocupó, no recordaba cómo había ido a parar ahí. Escuchó ruido proveniente de la cocina, se puso una camiseta gris y fue hacia allí. Ya eran más de las 11 de la mañana, su móvil tenía infinidad de mensajes y llamadas perdidas de su novia y de Killian, su compañero de trabajo. "Joder", pensó.

-¡Lily! ¿Qué ha pasado? ¿Nosotras?- se señaló a sí misma

-Qué más quisiera yo, rubia…Pero no te aguantabas en pie, y encima solo la llamabas a ella…- reviró los ojos

-Regina…- susurró con la mano en la cabeza

-Hay tienes una aspirina- Lily señaló mientras echaba agua en el arroz

-¿Qué ocurrió? ¿Cómo vine a parar aquí?- preguntó Emma tomándose la aspirina

-Bueno, te traje yo. Es obvio, Jeff y Gus me ayudaron, te di un baño y te puse en la cama…Calma…yo dormí contigo sí, pero no follamos. Sería imposible contigo llamándola a ella sin parar- reviró los ojos de nuevo

-¿Cómo? ¿Por qué me puse así?- aún no entendía

-Un grupo de mujeres te mandó una bebida, después de eso te desmayaste, cuando te despertaste, no decías cosa con tino, no podíamos llevarte a casa…Así que te traje para acá- explicó

-Gracias…- aún estaba confusa –Tengo que ir a casa…Regina…- fue a ponerse la ropa que estaba en una esquina de la sala

-¿Estás muy colada por ella, eh?- preguntó Lily mientras cortaba algunas verduras

-Mucho…- se puso las botas, y antes de salir le volvió a dar las gracias.


Regina se despertó temprano aquella mañana, se dio cuenta de que Emma no había vuelto. Intentó no llamarla, ella misma la había alentado a que saliera. Fue a trabajar, dejó varios mensajes, Emma no respondió, llamó después y nada. Se pasó la mañana entera pensando en la novia, pensando en que podría haberse marchado de nuevo, haberlos abandonado a los dos, no lo iba a soportar.

-Ay, hijo…¿Por qué tu madre tiene que ser tan tonta?- se acarició la barriga ya bien redonda -¿Nos amará de verdad?- suspiró –Lo sé, lo sé…También tú la quieres…Pero no atiende al teléfono, hijo…¿Qué he de pensar?- conversaba con la propia barriga –¡Espero que tu otra madre tenga un buen motivo para no haber vuelto a casa!- sintió una patada -¡Ay! No voy a pelear con ella, te doy mi palabra, mi pequeño, si tiene un buen motivo…- acarició la zona con una sonrisa triste

Robin entró sin llamar

-¿Problemas en el paraíso?- preguntó irónico

-¡Ninguno Robin!- mintió -¿Qué haces aquí? No recuerdo haberte convocado- se colocó la mano en la cintura

-Tenemos una reunión de urgencia con el señor Gold- informó

-¡Ok! Pero Belle podría haberme informado y así me hubiera ahorrado ver tu detestable cara- fue a tomarse un té de manzana

-En realidad…estuve pensando…- se puso la mano en la nuca –Esa novia tuya…le gusta divertirse con otras mujeres a parte de ti, ¿verdad?

Salió del despacho sonriendo. Dejó a Regina aún más pensativa, ¿dónde habría estado Emma? Y peor…¿con quién? Una chispa de desconfianza surgió en su interior.


Belle anunció la entrada de su novia.

-Buenas tardes, amor…- Emma se acercó tímida a abrazar a la morena. Ella retrocedió

-¿Amor? ¿A estas horas me vienes a llamar amor? ¿Dónde has estado? ¿Por qué no volviste a casa? ¿Por qué no me devolviste las llamadas o mensajes?

Era un alivio ver a la rubia ahí, pero su mente daba vueltas, incertidumbres y más incertidumbres poblaban su mente.

-Sucedió algo desagradable, no pude volver…Perdóname- pidió, no quería entrar en detalles

-¡Ah! ¡Muy bonito, señorita Swan!- aplaudió -¿Algo desagradable? ¿Solo tienes eso que decirme?- fue irónica

-Ha estado mal…- susurró

-¿Contigo todo es siempre así? ¿Ha estado mal? ¿Con quién crees que estás tratando? ¿Con una amante cualquiera?- Regina estaba incrédula. ¿Cómo la rubia podría tener tan poca vergüenza?

-Ahora no puedo contarte, pero te prometo que lo haré…¿Vamos a almorzar?

-¡Soy tu mujer, Emma! Me debes explicaciones…- su mirada era de dolor

-Almorzamos primero…¿puede ser? Me preocupo por nuestro hijo, sé que tienes hambre- dijo realmente preocupada, a fin de cuentas, a esa hora Regina ya habría almorzado, pero la rubia se informó con la secretaria antes de entrar en el despacho, y no había hecho su almuerzo a la hora prevista.

-Está bien…Es verdad que tengo hambre…- reviró los ojos. Cogió el bolso y caminó hacia el ascensor sin mirar a la novia, estaba irritada.

Fueron al Granny's, a Regina ya no le incomodaba ir allí, desde la comida con la familia Swan, la morena siempre charlaba con Ruby, la camarera tenía buena conversación, además de mimar a Regina siempre con alguna golosina.

Comieron en silencio, Regina esperaba una explicación.

-¿Me vas a decir lo que ha sucedido? ¿Será siempre así? ¿O tendré que investigar? Porque puedo…- amenazó, miró a los ojos verdes con profundidad.

-¡No es para tanto! Bebí más de la cuenta, no quise volver a casa y darte trabajo. Solo eso- contó la verdad a medias, mientras bebía su refresco

-Ok. ¿Dónde dormiste?- arqueó la ceja, se metió una cucharada de verduras en la boca

-Am…Er…Fui a casa de mis padres- mintió. Intentó ocultarlo mirando por la ventana

-¿Esperas que de verdad me lo crea, Swan?- su expresión era de rabia, recordó lo que Robin le había dicho en el despacho

-Es la verdad. Y no me llames así, te lo he dicho- mintió de nuevo, bebió más refresco

-Emma…Si descubro que me has mentido…- tomó un sorbo de jugo –No harías eso…¿verdad?- la encaró desconfiada

-No mi amor…- otra mentira, parecía que Emma estaba olvidando que las mentiras solo llevan a más mentiras

Ya era de noche, Regina estaba leyendo un libro (¿Qué esperar cuando se está esperando?) Emma llegó de la universidad.

-Buenas noches, amor…- fue a darle un beso a su novia, pero esta giró el rostro, su besó acabó en la mejilla

-Buenas noches, Emma- dijo seria, sin entusiasmo

-¿Qué ocurre, Regina?- preguntó sin entender la frialdad de la novia. Desde el almuerzo la morena estaba así, fría.

-Me mentiste…- dijo enfadada, acariciándose la barriga.

Emma suspiró, tenía que contárselo, pero, ¿cómo? No sabía cómo decirle que había dormido con Lily, solo dormido, pero aquella semana en que realmente se había acostado con ella la acusaba fuertemente, no iba a contarlo. Se sentó al lado de la novia, y le cerró el libro.

-No me preguntes nada…Por favor…Te amo…Es eso lo que importa- pidió

-Llamé a tu madre, me dijo que no habías dormido allí- afirmó aún más enfadada -¿Me has engañado?- Fue directa

-¡No!- su corazón se disparó, no imaginaba que Regina pudiera ser tan directa. Le contó la verdad a medias, no aquella noche a la que Regina se refería –Dormí en casa de una amiga…- confesó

-¡Vale! ¿Y por qué mentiste? Podrías haberme dicho que habías dormido en casa de una amiga. Si es que es tu amiga…- dijo aún más seria, sentía rabia, celos, pero mantuvo el control, su voz era firme.

-Tuve miedo…Miedo de que no me perdonaras…- sus ojos se humedecieron

-¿MIENTIENDOME?- gritó levantándose del sofá, sus manos apoyadas en los riñones

-Calma…No quise hacerte daño…No tienes por qué ponerte así…- se levantó intentando tocar la mano de la morena, que se apartó de nuevo, respiraba pesadamente

-¡AH! ¿CALMA? ¿ME PIDES CALMA? ¿CÓMO ES ESO? ¡DIOS! SALES DE CASA, HACES YO NO SÉ QUÉ, ¿Y DICES QUE NO QUIERES HACERME DAÑO? ¡ME MIENTES! ¿Y QUIERES QUE MANTENGA LA CALMA? ¡POR DIOS, SWAN! ¡NO ME VENGAS CON ESAS!- gritó cada vez más alto a cada frase, había perdido el control.

-Comprendo…voy a aceptar si necesitas un tiempo- Emma fue sincera, se giró para ir a la cocina, necesitaba comer algo

-¡No me des la espalda, Swan! ¡Estás en mi casa!- vociferó, su expresión era de odio. ¿Por qué Emma tenía que ser así? ¿Actuar así? Siempre admitía estar equivocada, pero seguía cometiendo el mismo error.

-Me equivoqué al mentirte…Pero ahora ya he dicho la verdad.

Cogió una galleta y se la comió, estaba calmada, y eso irritó aún más a Regina.

-¿Y cuántas veces más vas a actuar así? ¿MENTIR? ¿DECIR QUE ESTÁS EQUIVOCADA Y COMETER EL MISMO ERROR? ¿ES ASÍ COMO PRETENDES PROBAR TU AMOR POR NOSOTROS?- se alteró de nuevo

-Sé que las disculpas no van a solucionar nada…- se acercó a la novia y le tocó los labios, pasó los dedos por la cicatriz –Te amo…Solo te quiero a ti, te quiero para siempre…- intentó tomar los labios, Regina se apartó con la respiración pesada, Emma conseguía desestabilizarla con mucha facilidad, pero Regina se prometió a sí misma que ya no sería débil, Emma necesitaba aprender a valorarla.

-¡No quiero que me toques, Swan!- se apartó -¡Ve a dormir a otro sitio! No te quiero en mi habitación.- estaba decidida -¿Crees que decir te amo siempre que cometes tonterías, hará que crea en ti? ¿Qué tipo de amor es ese?- salió de la sala en dirección al cuarto. Si Emma le dijo que no la había engañado, la creería, aunque su consciencia le decía que había algo más en aquella historia. Ya estaba arrepentida de haberle pedido que saliera más.

Emma suspiró, pensativa, en la sala. Regina tenía razón, necesitaba demostrarle su amor. Un sencillo te amo no valía nada, ya había herido demasiadas veces a la morena.

-Disculpa hijo…Mamá te dijo que no iba a pelear, pero tu madre consigue sacarme de quicio…- acarició la barriga de nuevo, fue a echarse en la cama. Estaba cansada y no tardaría en dormirse.

Emma decidió quedarse en la sala, necesitaba dejar a su novia sola. Sabía que estaba equivocada. Durmió en el sofá.

Al otro día, Regina decidió que iría a hablar con Robin, él había insinuado algo y la morena pretendía descubrirlo.

Se puso un vestido largo, pre-mamá, de color amarillo, zapatos bajos negros. Se pasó un maquillaje suave y se dejó el cabello suelto, solo se pasó la mano para darle volumen. Estaba hermosa, como siempre.

Caminó hasta la sala, Emma estaba tirada en el sofá, solo una fina sábana cubría sus piernas, una de sus manos se encontraba casi en el suelo. ¿Cómo podía estar tan linda durmiendo? Era lo que Regina pensaba, pasó por la sala de puntillas, no quería despertarla y correr el riesgo de ceder otra vez, Emma tenía un poder sobrenatural sobre Regina, y ella pretendía controlar eso.

Desayunó en la encimera de la cocina, una manzana y zumo de naranja, y se guardó un sándwich en el bolso. Estaba lavando la poca loza que había ensuciado cuando una cierta rubia desvergonzada la abrazó por detrás, se quedó sin aire. Dormir dos noches lejos del abrazo fuerte de su novia era un verdadero tormento.

-¡Buenos días majestad!- susurró al oído izquierdo de la morena que se estremeció de la cabeza a los pies con aquella voz ronca, extremadamente sexy.

"Contrólate, Regina, no vas a ceder. No te contó toda la verdad, lo presientes", se reprendió mentalmente y se apartó intentando esconder la desacompasada respiración.

-¿Ya te despertaste? Creo que el sofá no es tan cómodo como mi cama…- sonrió irónica, girándose hacia la rubia.

-¡Ah Regina! ¿Qué? ¿Hasta cuándo vas a seguir tratándome así?

Cruzó los brazos y se apoyó en la encimera. Fue inevitable, la mirada de la morena se posó en los músculos de la novia, consideraba aquello muy sexy, y para desestabilizarla aún más, Emma solo llevaba una camisera blanca y unos bóxer femeninos grises, sus pechos se marcaban perfectamente bajo la fina camiseta, casi transparente. Regina tragó saliva, aún no la había mirada a la cara.

-Er…Yo…- perdió el habla, sintió un calor descomunal entre sus piernas. Tragó saliva una vez más. "Calma…Contrólate…tus hormonas no pueden ser más fuertes que tú". Tomó aliento –¡Hasta que aprendas a no mentirme. Aprendas que tenemos una relación, aprendas que tienes que confiar en mí!-Dijo todo de un tirón, apartando la mirada de aquel cuerpo escultural en su cocina, amaba su cocina, pero con Emma ahí, todo era aún más perfecto-Aprendas que formaremos una familia…- tomó una bocanada de aire –Y tú, señorita Swan, no puedes actuar como una adolescente, ya es hora de crecer…Tendrás un hijo…Tú lo escogiste, Emma…Trabaja para merecerlo…

Suspiró las últimas frases acariciándose la barriga, su bebé estaba agitado, cada vez que su corazón se aceleraba, él se agitaba. Ya había terminado de lavar la loza, cogió su bolso y caminó hacia la puerta, sintió una mano agarrarle el brazo.

-Voy a cambiar…Lo prometo…- Emma susurró cerca del rostro de su novia.

-¡Promete menos y haz más!- agarró el pomo de la puerta. Pero Emma la giró de nuevo y la besó, un beso, que en un primer momento, no fue correspondido, la morena intentó soltarse del abrazo, pero ella quería tanto aquello, la falta era tan grande, su cuerpo entero ya ardía, se inflamó aún más cuando Emma invadió su boca con su lengua.

-Hum…- gimió en medio del abrupto beso. Sintió las manos de su novia subir su vestido largo por encimas de los muslos, rápidamente los dedos finos de la rubia tocaron su intimidad por encima de las bragas ya mojadas -¡Pa…para! ¡PARA!- apartó la boca, estaba jadeante, aún podía sentir los dedos de la rubia agarrándola, pero parados. Sacó la mano de Emma lentamente. Quería aquellos dedos exactamente allí, pero no debía, no podía –No todo se resuelve con sexo, Emma…¡Buenos días!

Cogió su bolso de nuevo, que se encontraba en el suelo y dejó a la rubia pensativa en casa. Entró en el ascensor aún respirando entrecortadamente, sentía calor. Su vecino corrió para entrar en el ascensor, pudo percibir el estado de la morena.

-¿Calor, verdad?- comentó Regina intentando disimular abanicándose con las manos. El vecino solo movió la cabeza positivamente aguantando la risa, estaban entrando en invierno en Nueva York, y él siempre escuchaba gemidos altos provenientes del apartamento de la vecina.

Regina llegó a la empresa y fue derecha al despacho de Robin, entró sin llamar.

-¿Qué intentaste insinuar sobre Emma ayer?- Regina preguntó directa, encarando al cuñado

El hombre desorbitó los ojos, sorprendido. Regina nunca entraba en su despacho, una sonrisa maquiavélica brotó en los labios del hombre.

-Bueno…Mira con tus propios ojos…- abrió el cajón de su mesa.