Hola a todos, espero la estén pasando bien. Bienvenidos a un capítulo más de esta historia


Un mes exactamente había pasado desde ese beso, unas largas cuatro semanas en las que Yuzu se vio envuelta en las artimañas de Matsuri, siendo seducida totalmente por la menor.

-¡Harumin! ¡Ayúdame!-dijo la gyaru durante el almuerzo, siendo la mencionada la oyente de su problemático caso.

Su amiga no hacía más que apoyarlo en su hombro, acariciando su rubia cabellera en un vano intento por consolarla.

-Ya,ya Yuzuchi, hiciste todo lo que podías.

La rubia sollozó de manera cómica.

-Eso es lo peor de todo, yo no hice nada para detener esa locura o…más bien no quería y ahora estoy envuelta en estos confusos sentimientos.

-No cabe duda de que tu prima te tiene loca ¿Te dejaste seducir fácilmente? ¿Eh?

La ojiverde confirmó con la cabeza.

-¿Qué haré ahora? Lo que estoy sintiendo me está conduciendo a la demencia.

-Pues, solo te puedo decir; buena suerte contándoselo a tu madre.

Yuzu saltó inmediatamente y tomó por los hombros a su amiga.

-¡No puedo hacer eso! ¡Nos meteríamos en un serio aprieto!

-Bueno, algo debes hacer, está claro que no puedes ignorar lo que sientes por siempre.

La campana comenzó a sonar, indicando el término del receso para los estudiantes; Yuzu y Harumi decidieron pausar la conversación por el momento, ya podrían hablar más tarde en la salida.

Las siguientes horas de estudio transcurrieron lentas para Yuzu, no dejaba de pensar en la situación en la que se encontraba; cada acción que Matsuri le dedicaba había quedado grabada en su memoria, sus elogios, coqueteo, caricias… ese beso; como consecuencia poca fue la atención que puso en la clase, ganándose una llamada de atención de parte de su maestro.

-Lo…lo lamento-se disculpó Yuzu, algo abochornada por los pensamientos que estaba teniendo hace unos instantes.

-Señorita Okogi, su rostro está completamente rojo, si se siente mal puede acudir a la enfermería.

¿Tan mal la tenía esa situación para llamar así la atención? Miró hacia su izquierda buscando la mirada de la castaña, esta asintió en señal de que no se preocupara.

-Con permiso- dijo levantándose de su pupitre y salir del salón de clases. Un poco de aire fresco le haría bien en ese momento.

Comenzó a deambular por los alrededores del campus, tratando de despejar su mente de aquellos pensamientos.

-"¿Qué es lo que haré a partir de ahora?"

Lo que más le asustaba de estar sintiendo aquello, era el hecho de que era un tabú en todos los sentidos, ambas mujeres y por si fuera poco eran familia, hasta hace poco Matsuri no era más que su hermana menor ¿En qué momento dejo de verla de esa manera?¿Por qué no hizo nada para impedirlo? Cual hechicera la pelirosa la había atrapado en un encanto, del que por más que tratará le era imposible romperlo.

-"¡Todo es culpa tuya Matsuri!"

Un pensamiento un tanto inmaduro, pero correcto en cierto punto.

Es entonces que divisa a su prima caminar por uno de los pasillos, afortunadamente para ella pasó desapercibida, tal vez debido a que la menor cruzaba en una dirección lateral respecto a la rubia. Tratando de evitarla decidió seguir de largo y regresar a su salón, no obstante se detuvo unos momentos al observar que Matsuri parece encontrarse con alguien más en el pasillo; una chica de similar estatura, tez blanca y tenía el cabello de un color azabache que se extendía hasta la cintura que se marcaba debido a su esbelta y bien formada silueta; era hermosa en términos estéticos pero ¿Qué hacia Matsuri con una muchacha así? Oculta tras un muro, Yuzu observaba con esmero aquella escena, un extraño sentimiento comenzó a hacer presencia en su pecho ¿Angustia? ¿Coraje?

Veía como conversaban alegremente, la desconocida le mostraba una carpeta y daba indicaciones a la otra, mientras está asentía y le respondía, lanzando unas risitas de vez en cuando.

-Okogi_san

Alguien detrás suyo, una voz que conoce muy bien y no había escuchado en tiempo la llama.

-¡¿Mei?!

Voltea para encontrarse frente a la pelinegra.

-Qu…quiero predidenta- habló esta vez con un toque vacío.

Aunque lo que le hizo tiempo atrás ya no tenía repercusión alguna en Yuzu, era en extremo raro hablar con ella.

-No husmee por los rincones por favor y vuelva a su salón de clase- dijo la ojiamatista con su habitual dejo de indiferencia.

-Si… a eso iba.

Mei sacó un papel de su maletín

-Y por favor, pon esto en el mural de la clase, todos en la facultad deben leerlo.

En su apuro por salir, la gyaru tomó el la hoja y caminó alejándose lo más rápido que sus piernas le permitían.

Más antes de perderse al doblar la esquina, el llamado de la presidenta la vuelve a detener.

-¡Okogi_san!

Gira a volver a mirarla y puede observar una curiosa mirada en el rostro de Mei.

-Sobre lo que te hice pasar…yo…lo siento, mi actitud no fue la correcta y pido tus más sinceras disculpas.

La sorprendió un poco al inicio, pero la mirada de Mei expresaban sinceridad, Yuzu también quería resolver ese asunto, y pues ella no gustaba de guardar rencor a la gente, solo atinó a sonreír.

-Tranquila, te perdono- dijo

La otra muchacha suspiró y dio media vuelta para regresar a sus asuntos.

-Mei.

Voltea a mirar por el rabillo del ojo a esa excéntrica rubia riendo como boba y haciendo una seña de amor y paz.

-Trata de sonreír más

Si le haría caso o no, era lo de menos, Yuzu lanzo un suspiro, con eso la mala experiencia con Mei había quedado sellada y olvidada.

Antes de regresar al salón pensó en seguir espiando a su prima y esa chica, más cuando volvió a mirar por el pasilla, estas ya no se encontraban.


Era la hora de salida ya y Yuzu se encontraba en la puerta, esperando que Matsuri finalmente se dignara a aparecer, pues eran quince los minutos que ya llevaba de retraso.

-Yuzuchi ¿Vienes a mi casa más tarde? Podemos estudiar juntas.

Harumi como es costumbre se retiraba en su bicicleta.

-Lo siento Harumin, pero hoy me toca cocinar a mí.

La castaña comprende y se despide de su amiga retirándose a su hogar.

Unos minutos más, la pelirosa finalmente aparece, Yuzu se levanta a darle el alcance, sin embargo la menor no llegaba sola; la misma chica de esta tarde la acompañaba mientras charlaban amenamente. Finalmente se despiden y Matsuri se acerca a la rubia.

-Yuzu_chan.

Tenían la condición de no hacer nada comprometedor dentro de la universidad o lugares públicos.

Se encontraban caminando hacia la estación del metro, ambas sin decir nada, era un silencio incómodo, que Yuzu deshizo al entrarle la curiosidad por cierto asunto.

-Oye Matsuri ¿Pasó algo interesante en clases hoy?

La pelirosa la observa algo extrañada.

-Lo de siempre ¿Por qué preguntas?

Yuzu comienza a golpear sus dedos contra el sujetador de su bolso, debía averiguar más que esa simple respuesta.

-Te tardaste mucho hoy a la hora de salir ¿Tenias asuntos pendientes?¿Un trabajo con tu amiga tal vez?

-Oh, Natsume, es una compañera de quinto ciclo, estaba ayudándome con algunas cosas que no entiendo, además posó para mi, como práctica en mi técnica.

La cabeza de Yuzu se calentó unos grados.

-¿Solo el rostro verdad?

La pelirosa la miró de manera divertida, dándose una idea de que era lo que pasaba por la mente de la rubia en esos momentos.

-Por supuesto ¿En qué piensas?

-¿Yo? En nada, pero ¿No estaba usando mi rostro para eso?

Era oficial, solo había una razón para que la rubia hiciera esas preguntas. Sin previo aviso; Matsuri empujó a Yuzu hacia una casa a medio construir que se encontraba a un lado del camino y apoyó a la mayor contra uno de sus muros y la miraba de forma divertida.

-¿Estás celosa?

El rostro de la gyaru adquirió varios tonos de rojo que el maquillaje nada podía hacer por ocultarlo.

-¡¿Qué?! ¡Yo no!…Co…¿Cómo se te ocurre?

La menor, como otras veces sopló su aliento caliente en la oreja de Yuzu mientras susurraba.

-No deberías estarlo, yo solo tengo ojos para ti Yuzu_onechan.

La rubia nuevamente quedaba inmóvil ante las engatusadoras acciones de su prima.

-Si quieres, puedes posar para mí y no solo me refiero a tu rostro.

Esta vez había comenzado a desabotonar su camiza, revelando la piel del escote; respirando y dando pequeños besos en esa parte.

-Mat…Matsuri…Det…detente- su mente estaba en otro lugar, no se daba cuenta de que hablaba entre gemidos.

Matsuri acercó su rostro a Yuzu, respirando ambas del aliento de la otra.

-Tu eres mi musa, Yuzu chan.

Su mente quedó en blanco, nuevamente caía rendida ante los encantos de su casi hermana; cerró los ojos esperando lo que sería un beso que sabía sería su perdición, más eso nunca llegó a suceder.

-Está lloviendo.

-¿Eh?

Matsuri había tenido el descaro de separarse repentinamente solo para señalar el clima.

-Debemos irnos antes de que empeore.

Estaba harta de esos juegos, pero sobre todo estaba harta de huir de las emociones que sentía.

-Yuz…

En un impulso de frustración, Yuzu tomó a Matsuri de los hombros y la acercó a ella, capturando sus labios en un apasionado beso, sorprendiendo a la menor, quién solo atinó a quedarse inmóvil ante aquella acción.

Sus labios se movían ferozmente mientras su lengua parecía querer explorar cada rincón de la boca de Matsuri, de vez en cuando lanzaban un pequeño pero ahogado gemido, finalmente por falta de oxígeno Yuzu es quien rompe el beso, quedando aún un delgado hilo de saliva uniéndolas mientras respiraban agitadamente.

-Yuzu… que…

Trataba de hablar Matsuri.

-Esto que estoy sintiendo, estos pensamientos, estos estúpidos celos… ¡Todo es culpa tuya!- gritó Yuzu


Bien ¿Qué tal les pareció este emocionante capitulo?

Quise darle un "momento dominante" a Yuzu y me agradó ese arranque de celos como excusa.

Amigos les tengo que decir que esta historia lamentablemente está llegando a su fin