Desavenencias
Emma asintió y siguió a la mujer de más edad, sabía que aquella "conversación" no sería nada amigable. Regina apenas mencionaba el nombre de la madre, siempre mencionaba al padre, cómo lo quería y la falta que le hacía. Nunca llegó a preguntar sobre el conflicto entre madre e hija, ahora pensaba que había sido un error, debería haber insistido más, necesitaba conocer mejor a su novia, su pasado con su madre poco lo conocía.
Cora la condujo en su lujoso coche, un Mercedes convertible rojo, último modelo, hasta un restaurante igualmente imponente, uno de los más caros, si no el que más, de Nueva York. Emma ya había escuchado hablar de ese sitio, chefs de renombre llevaban aquella cocina. La impresión que tuvo la rubia fue que su "suegra", si era que podía llamarla así, quería intimidarla, por suerte, Emma sabía comportarse en cualquier restaurante, desde los más caros a los más baratos. Eso Cora no lo sabía, y se sorprendió con la postura de la rubia, quería hacerla pasar vergüenza.
Se sentó en una mesa, en una esquina, solo de dos asientos, pidió un vino y algo para acompañar.
-¿No va a pedir nada?-preguntó Cora desdeñosamente, imaginando que Emma no tendría dinero ni para pagar un vaso de agua de aquel sitio.
-No. Ya he comido- fue seca, se estaba impacientando, ¿qué quería aquella mujer?
-¿Ya comió? ¿O no puede pagarlo?- ironizó
-¿Diga? ¿Qué quiere? ¿Por qué ha venido a hablar conmigo?- dijo impaciente
-Jóvenes…Tan…digamos…¿petulantes?- el camarero colocó el caviar en la mesa, Cora le dio las gracias con un gesto. Prosiguió -Dígame usted. ¿Qué quiere con mi hija? O mejor. ¿Qué quiere de los Mills?- apoyó los codos en la mesa analizando su "diana"
-¡No quiero nada de los Mills, madame! Puede estar tranquila- respondió Emma sin paciencia
-¿Quiere que crea que está con Regina por amor?- se rió irónica
-Sí, señora- fue corta y ruda –No espero que lo crea, pero amo a su hija, y al hijo que lleva en su vientre- movía el pie por debajo de la mesa
-¿Piensa que me engaña, señorita Swan? ¡Conozco a las de su calaña! ¿Cuánto quiere? ¿Cuál es su precio? Todos tenemos uno…Diga el suyo…Y nunca más nos veremos- abrió la cartera, sacó un talonario y lo puso sobre la mesa.
-¿No lo ha entendido? ¡No quiero dinero, señora! AMO a Regina- puso énfasis en el "amo". Necesitaba hacerle entender a la mujer que ella solo quería el bien para su hija.
-¿Cómo puede ser eso, muchacha? ¿Hace cuánto que os conocéis? Vamos a ser realistas, niña. Esto es una pasión, Regina solo es una niña tonta cuando se trata de sentimientos…Tiene miedo de quedarse sola, pero no la necesita a usted. ¡Ella no te ama!
Aquellas palabras fueron como flechas atravesando el corazón de la rubia. Regina nunca la había necesitado, no en sentido material, quizás en el emocional, pero aún así Emma se sentía impotente. ¿Amor? ¿Acaso Regina la amaba? Sí. Se lo ha demostrado muchas veces. Pero nunca le había dicho "te amo". La cabeza de la rubia daba vueltas, las incertidumbres la confundían. No sabía qué responder.
-¿Le ha dicho que la ama?- Cora se dio cuenta de la confusión en el rostro de la joven, no iba a perder esa oportunidad. Conocía muy bien a su hija, sabía que aquellas palabras solo se las había dicho a una persona, y él murió. Emma miraba hacia la nada, parecía buscar una respuesta a su propia confusión, no, Regina nunca le había dicho te amo, pero, ¿debería importarle? No. Pero, ¿y si importara? Abrió la boca para responder, pero fue interrumpida
-No responda. Sé que nunca se lo ha dicho. ¿Y sabe por qué? Porque esas palabras solo fueron dichas hacia una persona, y fue Daniel- tomó un sorbo de vino –Pasé años ayudando a Regina a recuperarse, le enseñé que el amor es debilidad, le enseñé que no debe expresar sus sentimientos, Regina ha llegado a donde ha llegado por mérito suyo, pero yo la ayudé a levantarse cuando Daniel se fue, y luché, luché para que ella estuviera bien después de que Henry nos dejara. ¡Y usted no va a estropearlo todo! Ella merece a alguien de su mismo nivel social, alguien que sea digno de cuidar de mi nieto y darle unas buenas condiciones de vida.
Entonces, ¿a Cora le importaba su nieto? Sí. Solo que no sabía demostrarlo.
-Mi hija se ha vuelto una mujer fuerte. Y usted la está convirtiendo en una persona débil. Apártese de ella y de mi nieto, Swan. Pues, si no lo hace por voluntad propia, le mostraré a ella quién es usted realmente
-¿Es una amenaza?- comprimió los ojos, mirando a la "suegra"
-Piense lo que quiera. ¿Qué será entonces?- tomó otro sorbo de vino
-Escuche, señora, no me apartaré de Regina hasta que ella misma me lo pida, prometí estar a su lado- dijo firmemente encarando a la suegra. Fue un error decir que se quedaría con Regina hasta que la dejara, Cora se acordaría de eso.
-Soy madre, muchacha, y espero que lo entienda, tenemos que hacer lo mejor por nuestros hijos, por más que eso los hiera. Si fuera madre, lo sabría- dijo mientras comía el caviar, estaba a gusto.
-¡Ya soy madre! ¡Y ni usted puede quitarme eso!-apretó los puños sobre la mesa, la rabia estaba queriendo poseerla.
-No. ¡No lo es! Ese hijo es de mi hija, solo de ella, usted no tiene ningún lazo con ese bebé, y jamás lo tendrá- Cora era cruel, sabía escoger las palabra adecuadas para herir -¿Por qué cree que ella optó por un donante de esperma? Regina no necesita a nadie, muchos menos a usted. Será un atraso en su vida ¡Oh! ¿Ya lo es? ¿No es verdad? Ni ha terminado la universidad. ¿Cómo va a criar a mi nieto? ¡No tiene dónde caerse muerta!- Otra verdad, Emma se sentía pequeña, humillada, si antes creía que no era capaz de cuidar de un bebé, ahora tenía la certeza.
-¿Quién se cree que soy?- bajó la cabeza, cerró los ojos y aguantó la respiración, sentía rabia, una rabia irrefrenable
-Una mujercita que cree que ama a mi hija, solo es una muchacha perdida, nunca ha querido construir una familia, ¿por qué esto ahora? ¡No se merece a Regina! Debe darse cuenta de que ella es demasiado para usted….- Analizaba a la rubia que ahora parecía una niña pequeña acorralada.
-¡Basta! ¡Ya basta!- estalló –Puedo ser todo eso que ha dicho, puede que no merezca a Regina, y a veces yo misma lo pienso. Pero no tiene derecho a creer que no la amo. Porque la amo, señora. ¡Y daría mi vida por ella! Y si usted pretende ver a su hija feliz, no se meta en NUESTRA vida. ¿No quiere creerlo? Pues bien. ¡No lo crea! Pero se lo garantizo, señora Cora. Voy a poner lo mejor de mí para hacer feliz a su hija. ¡Le guste a usted o no!
Terminó de hablar, su respiración estaba agitada, sus ojos resplandecían de rabia, salió de allí a paso largo, no podía escuchar una palabra más de aquella mujer. Pero necesitaba pensar, necesitaba pararse a pensar, todas aquellas palabras quizás tenían sentido. ¿Acaso Regina la amaba? La morena era demasiado para la rubia, sí, ella lo sabía, nunca se ha creído digna de tener una novia así. Pero lucharía, nada ni nadie podría separarlas, lo había prometido. No lo permitiría, ¿y si aquello era una amenaza? ¿Conseguiría luchar contra la madre de Regina? No lo sabía, pero necesitaba prepararse, al menos intentarlo, no sabía de lo que aquella mujer sería capaz.
Tomó un taxi para volver a su puesto, pero Regina la llamó y le pidió que se vieran antes, quería tomar un helado, así que Emma lo hizo, se encontró con su amada, pero estaba con los pensamientos hechos un lío, Regina parloteaba, no era habitual en ella, pero la ansiedad era tan grande que no se dio cuenta del estado emocional de su novia.
Llegaron a la consulta y enseguida fueron atendidas.
-¡Muy bien mamá Mills! Vigésimo novena semana de gestación. ¿Cómo se siente?
Regina reviró los ojos, ¿aquella era pregunta era realmente necesaria?
-¡Cansada. Pesada, exhausta, con hambre y con ganas de ir al baño de media en media hora!- fue ríspida. Emma estaba distante, pensaba en todo lo que la "suegra" le había dicho esa tarde, Regina no se dio cuenta, estaba demasiado nerviosa – Vamos Doctor, ¿qué es? ¿Ya lo ha visto?- preguntó impaciente
-Hm, está de lado, algo vago este bebé, eh mamás-sonrió pasando el aparato
-¿A quién habrá salido? Creo que está conviviendo demasiado con cierta rubia…- Regina rió. Emma ni prestaba atención
-Con permiso, doctor, una paciente acaba de ingresar. Su embarazo es de riesgo, temo que el bebé va a nacer prematuro, lo necesitamos- una enfermera llamó a la puerta y avisó al médico. Él la miró preocupado, tenía que darse prisa.
-¡Ok! Ya acabo aquí y corro al quirófano. Gracias por avisar-Pasó de nuevo el aparato, con algo más de prisa de lo habitual- Veamos…Me parece…¡Es una niña, mamás!- el doctor Whale dijo entusiasmado ya quitando el gel y retirándose los guantes. Le pasó todas las instrucciones, las próximas consultas que serían más frecuentes a partir de ahora.
-¿Niña?- Regina aún no parecía creérselo, Emma apenas escuchó, estaba inmersa en sus pensamientos negativos, Cora no salía de su cabeza. Caminaban por el pasillo hacia la salida.
-¿Niña…?-Repitió Emma -¡Te lo dije!- rió por primera vez. Regina tenía un semblante confuso
-¿Qué ocurre? ¿No estás feliz?- tocó el mentón de su novia, encarando los ojos marrones
-Estoy…sí…Solo que…- parecía triste
-Eh…Podremos tener otro, mi amor…Si quieres, podemos tener a nuestro príncipe- la animó, en realidad solo quería "calmar" a la morena, no quería otro hijo, ya era bastante, no sabía si podría mantener a uno, quién diría a dos.
-Lo sé…Es solo que sentía que era un niño, aún lo siento en realidad, no estoy triste. Solo un poco decepcionada…- sonrió débilmente –Pero, ¿tendrías otro hijo conmigo? ¿De verdad he escuchado eso?- se dio cuenta de lo que rubia había dicho
-¿Hm? ¿Qué? ¿Qué es lo que he dicho?- se hizo la desatendida, en un tono de broma
-Tonta…¡Tendremos esta conversación en algún momento! Ahora…¿Cómo la voy a llamar?- comprimió los labios pensativa, no había pensado en ello
-¿Querrás decir qué nombre vamos a escoger, no?- Emma corrigió a su novia, estaba más calmada, no menos preocupada, tenía miedo de lo que Cora podría hacer, decidió entrar en el asunto más tarde, necesitaba saber más sobre la madre de su novia. Pero no le iba a contar su encuentro con ella.
-Pues claro…Nosotras…- Regina se corrigió y le dio un beso rápido a la novia. Su móvil sonó -¿Eh? ¿Mi madre? ¿Habrá pasado algo? – Regina preguntó antes de coger la llamada. Emma se quedó helada, sintió miedo.
-¡Hola Regina!- dijo Cora animada al otro lado de la línea
-Hola mamá, ¡qué sorpresa! ¿Ha pasado algo?-preguntó preocupada, raramente su madre llamaba
-No, pequeña, ¿tu madre no puede echarte de menos? Quiero mimar a mi hija pequeña, a fin de cuentas, ¿cuándo nacerá mi nieto?- preguntó entusiasmada. Su voz era de pura animación.
-Dentro de dos meses, o menos, mamá. Estoy tan feliz de que hayas llamado…¿Cuándo vienes a verme? ¡Estoy enorme, dentro de poco nace mi niña y tú ni me verás embarazada!- hablaba Regina entusiasmada, a pesar de todo, quería a la madre
-Lo sé, pequeña, por eso he llegado hoy a Nueva York, estoy de camino a ver a Zelena, y más tarde paso a verte
-¡Oh! ¡Qué novedad, mamá!- estaba sorprendida
-¿Dijiste niña? ¿Tendré otra nieta?-Cora cayó en lo que la hija había dicho
-¡Sí, mamá! ¡Otra Mills! Creo que las mujeres han nacido para reinar en esta familia- contaba aún más entusiasmada
-Con total seguridad, mi reina…Tengo que dejarte, hija, más tarde entonces nos vemos…
-Sí. Hasta luego, mamá. ¡Vaya! Mi madre llamándome…- estaba abobada. Emma no estaba nada feliz, ahí había gato encerrado.
-¡Qué bien, amor…!- mintió, la última persona a la que le gustaría ver ese día era a Cora -¿A qué hora va para casa?- Emma quería librarse de otro encuentro con ella
-No sé…Creo que al caer la tarde…¿Vas a cocinar?
-Hm, he recordado que tengo que hacer inventario con Killian esta noche. Perdóname, creo que no llegaré a tiempo. Y después tengo que pasar por la facultad- dijo, eso sí verdad, pero no tenía que hacer inventario, es más, podría hacerlo de día.
-Una pena, me gustaría que conocieras mejor a mi madre…Creo que no fuisteis debidamente presentadas, ¿quién sabe si viendo lo feliz que estoy contigo comience a apoyarme…?- tenía una sonrisa esperanzadora en sus labios. Emma desvió la mirada, Regina no podía soñar que la madre quería a la rubia lejos de ella.
-¿Quién sabe en otra oportunidad, amor…?- intentó consolarla, pero por dentro se estaba dando bofetadas, debía alertarla, pero no podía acabar con las esperanzas de la novia. Mucho menos enfrentarlas –Voy a volver en taxi, ten cuidado con el coche, amor…A la noche hablamos sobre los nombres…- le robó un beso lento –Te amo…te amo mucho…¡A ti y a nuestro pequeña!
Regina sonrió acariciándose la barriga, le hizo una seña a su novia que se distanciaba dentro del taxi.
-¿Hija? ¡Me engañaste bien engañada, renacuaja! Pero, ¿sabes una cosa? No me importa…Te amo mucho más, mi princesa…- acarició la zona, y arrancó el coche.
La noche cayó, Emma regresó de la universidad y decidió pasar por Granny's.
-¿Lily?- la rubia vio a la morena sirviendo a algunos clientes
-¡Rubia! ¿Qué haces aquí a estas horas? ¿Dónde está tu Reina Malvada?- se echó a reír
-Debe estar en casa, ¿no?...¿Sabe que estás aquí, Emma?- Ruby se acercó reprendiendo a la amiga, a final le gustaba mucho Regina y quería verlas bien, sin contar que ya amaba a ese bebé.
-En parte…- Emma se sentó en un taburete y se apoyó en la barra
-¿Quieres una cerveza?- Lily ofreció
-No estoy bebiendo…Tráeme un zumo…
-¿Zumo?- Ruby desorbitó los ojos -¿No quieres un refresco? ¡Dios mío! ¿Dónde está la rubia que conocí? ¿Te han hechizado?- Ruby le tocó las mejillas con cierta fuerza, Emma hizo una mueca, la camarera incluso le miró los ojos
-Hm, no estoy tomando alcohol…Tengo que amamantar a mi hijo- dijo algo tímida
-¡Oh! La cosa es seria- Lily pareció sorprendida –Os dejo charlando, a fin de cuentas he venido a ayudar a Ruby ¡Ciao!- la morena más baja siguió atendiendo
-¿Tú y Lily?- preguntó Emma desconfiada. En su cumpleaños había percibido algo, sentía curiosidad
-Ah, rubia…¡Lo estoy intentando! ¡Realmente me gusta esa tonta!- balanceaba la cabeza negativamente –Es difícil hacer que te olvide…- suspiró
-Eh…¡Te doy todo mi apoyo!- le tocó el mentón -¿Vosotras…?
-¡Emma!- la reprendió -¿De verdad?- se tapó el rostro con las dos manos
-¿Qué? ¿Desde cuándo tienes vergüenza con estas cosas?- a Emma le extrañó, Ruby era muy abierta sobre esos temas
-Sí…- dijo en un susurro, mirando a Lily de lejos. Tenía una sonrisa boba, estaba enamorada.
-Pero, ¿qué es esto, Ruby? ¡Estás roja! ¿Quién ha perdido la vergüenza que tú acabas de encontrar?- golpeó el hombro de la amiga
-¡Es fantástica, Emma! Sin contar que…se le da muy bien el oral…- susurró la última frase mordiéndose el labio inferior
-Lo sé…- se echó a reír –Y sé que a ti también…- se rió aún más -¡Dios mío! ¡Puedo incluso imaginarte! ¡Qué horror!- dio un gran sorbo del zumo de naranja
-¡Emma! ¡Para con eso! ¡Es serio!- le dio dos palmadas en el hombro
-¡Ay, ay! Jo, Rubs ¿Vas a golpear a una futura madre?- bromeó
-Ja. ¡No eres tú la embarazada!- le recordó –Y hablando de eso…¿Qué te trae aquí a estas horas de la noche?
-Mi suegra- reviró los ojos y se echó el pelo hacia atrás
-¿Am? ¿Suegra?- Ruby preguntó, ¿qué tenía que ver la suegra para que Emma estuviera ahí?
-¡Es más bien una cobra!- resopló
-¡Vaya! Cuenta…Creo que necesitas desahogarte…- se sentó al lado de la rubia
Emma le contó resumidamente la "conversación" con la suegra, Ruby prestaba atención a todo.
-¿Esa vieja está loca? ¿Crees que puede hacer algo malo contra ti?-la camarera preguntó preocupada
-No lo sé…Me amenazó. No sé si fue un farol o si realmente es peligrosa, Regina apenas habla de la madre…- suspiró
-No te dejes convencer por sus palabras, rubia…Claro que te mereces a Regina. Habéis sido hechas la una para la otra. ¡Puedo verlo!- afirmó, admiraba la relación de las dos, la había seguido desde el principio –Creo que sí deberías contárselo…Quien te puede hablar sobre esa ¿Cora? ¿Es su nombre?- Emma afirmó con un gesto, prestaba atención a la camarera –Es Regina. De nada servirá que se lo escondas, solo empeorará las cosas…Es un consejo
-No sé, Rubs…Se puso tan feliz con la llamada de la madre, no puedo quitarle eso…- soltó el aire de los pulmones, pesarosa
-¡Y esa cobra no puede arrancarte a Regina! ¡Despierta!
-No es asunto mío interferir en la relación con su madre- dijo cabizbaja
-¡Claro que te incumbe! ¿Qué pasaría si se le ocurre algo para separaros? ¡Resuelve eso, Swan!- dijo seria
-¿Qué sucede aquí?- Lily lanzó una mirada de curiosidad a las dos, la cafetería ya estaba vacía, y ni se habían dado cuenta. Lily apoyó el mentón en el hombro de Ruby. Un gesto involuntario. Emma sonrió de lado ante la escena, realmente pegaban juntas.
-No es nada, Lily…Creo que ya me marcho…- se levantó para despedirse de las dos morenas –Lily…¡Ven acá!- Emma la llamó y la abrazó –No juegues con Rubs…¡Es feroz!- le guiñó un ojo
-Es mi loba…- susurró alegre
-Me lo imagino…Le encantan los disfraces…- y ahí lo dejó
-Lo sé…- rió tímida
-Pegáis juntas las dos…- dijo sinceramente la rubia
-¿Todo bien para ti?- No sabía por qué, pero estaba preocupada por ofender a la amiga.
-¿Por qué no lo estaría? Solo quiero la felicidad de mis mejores amigas, Lily…Espero que todo vaya bien entre nosotras. Eres importante para mí, morena…- sonrió
-Me gusta esa morena…y sé que me podría gustar mucho más…Aún siento algo por ti, Emma…Pero Ruby me ha ayudado a comprender que tú eres feliz, y eso me basta…- fue sincera. Los ojos de la rubia se humedecieron.
-Te quiero, Lily…No de la manera en que te gustaría…Pero tienes que saberlo…Te quiero- le dio un apretado abrazo
-Yo también, Em…- suspiró
-Ya basta, ¿no? Vamos a dejar todo este empalague…- Ruby rodeó a las dos en un abrazo triple
-¿Por qué nunca os habré presentado antes?- dijo Emma indignada consigo misma. A fin de cuentas, conocía a las dos hacía años, estaban tan cerca, y ni se conocían, quizás ese era el momento oportuno para que se conocieran. La rubia sonrió a las amigas y partió hacia el apartamento.
Pensaba en cómo lidiar con Cora. Llegó a casa, Regina estaba en la sala escuchando música clásica y charlando con su barriga.
-Buenas noches, amor…- Emma se acercó por detrás y besó lentamente los cabellos negros, oliendo aquel perfume que tanto amaba. Regina solo cerró los ojos sonriendo y llevó las manos a los brazos de la novia.
-Te eché de menos…- susurró girándose hacia la amada
-Yo también…¿Cómo has pasado la noche? ¿Te sientes bien?- Emma se sentó al lado de la novia y pasó el brazo por los hombros de la morena, ella apoyó la cabeza en la rubia.
-Sí…Bueno…Para ser sincera, estoy bastante cansada, me duele todo…Creo que quiero que esto acabe pronto…- se refería al embarazo, realmente estaba exhausta
-¿Y tu madre?- Emma entró en el tema
-Ah…Estuvo aquí conmigo, me trajo una bata muy linda, es roja…La cosa más bonita…¡Voy a traerla!- Regina hizo amago de levantarse, pero Emma se lo impidió
-Me la enseñas después, amor…- se apartó y levantó los pies de su novia para apoyarlos en sus muslos y comenzó a darle un masaje, Regina cerró los ojos para sentirlo mejor, la rubia pareció adivinarlo, aquello estaba delicioso.
-Hummm Em…¡Es maravilloso!- agradeció
-Te lo mereces…Imagino que es incómodo cargar con todo ese peso- apretaba puntos estratégicos en los pies de la novia.
Regina suspiró, de verdad se sentía como un globo, sus pies estaban enormes, sus brazos y cuello, incluso su cara, estaban hinchados. Cada día que pasaba pensaba que era más difícil que Emma la deseara. Para Emma eso no era un problema, amaba todo en Regina, incluso sus kilos de más.
-¿Cómo lo consigues? Quiero decir…¡Estoy horrible! Y mírate tú…Igual que cuando te conocí, linda…- resopló triste
-¿Qué dices, Regina? Amo todo en ti…No se trata de tu cuerpo…Es más, te encuentro cada día más linda…- dejó de masajear los pies, y se acercó a tomar los carnosos labios. Fue correspondida al instante –Consigues excitarme con mucha facilidad…- susurró aún con los labios pegados
-¿Cómo es posible, Em? ¡Mis caderas están enormes! Echo de menos mi culo de antes…- soltó la respiración pesarosamente. Emma rió alto
-¡Amo tu culo, amor! ¡Sigue encantador, te lo aseguro!- se mordió el labio lascivamente, hundiéndose en los ojos castaños
-Es difícil creerlo…- se pasaba la mano por la barriga
-Pues créelo, amor…- besó a la novia y llevó las manos a la barriga de la morena -¿Ya has pensado en nombres?- abrió una sonrisa gigantesca. Estaba preocupada, pero Regina conseguía traerle paz sin saber que lo hacía.
-Hum…Pensé en algunos…- hizo una mueca
-¿Por qué esa cara? ¿Qué nombres has pensado?- Emma se preocupó con la expresión de la novia
-Porque no sé si te van a gustar…Pensé en Lara, que significa, según algunas traducciones, "victoriosa", y Beatriz, "la que trae la felicidad"- acarició la barriga con una gran sonrisa -¿Qué te parece?- preguntó, Emma hizo una mueca ante los dos nombres
-No me gustan. ¿Por qué no le ponemos Eva?
-¿Eva? ¿La que le dio la manzana a Adán? ¡Ni hablar, Swan!- se echó a reír. Emma se puso seria
-Era el nombre de mi abuela…
-Oh Em…Perdona…- Regina realmente se había olvidado
-Está bien…¿Qué tal Ellyn?- significa "manzana". ¡Y a ti te encantan las manzanas! Creo que es un bonito nombre- la alentó
-¿Cómo es eso, Emma? ¿Quieres que mi hija tenga nombre de fruta? Y además…¿Tiene que ser un nombre con E?- dijo indignada
-Nuestra hija, Regina…Nuestra- corrigió, aquello estaba empezando a enfadar a la rubia, y las palabras de Cora volvieron a su mente "Ese bebé nunca será suyo". Rehuyó tales pensamientos
-Perdóname, Em…Yo…No quise decir eso…¿Qué te parece Sofía?- continuó el tema
-No me gusta, aunque signifique "sabiduría", no simpatizo con ese nombre…Me gusta Jennifer…
-¿Sabes lo que significa?- Regina se levantó para coger el libro recién comprado, abrió la página por la letra J
-No…Solo lo encuentro bonito…¿De verdad te tomas en serio eso de los significados? Creí que solo estábamos de broma- dijo al ver el libro en las manos de su novia
-¡Me lo tomo muy en serio! ¡El nombre marca!- dijo con convicción
-¡No sabía que eras supersticiosa!- rió
-¡No se trata de superstición, Emma! ¡De verdad! Vamos a ver tu nombre…- Regina hojea las páginas
-¡Ok! ¿Y Jennifer? ¿Qué significa?
-Aquí está, significa "blanca y suave", creo que no pega mucho, ¿no?- Regina miró a su amada victoriosa, no le gustaba aquel nombre
-Ok. Has ganado…- rió –Sé lo que significa mi nombre…Así como el tuyo…Mi reina…- Regina sonrió ampliamente, esa sonrisa sin la que Emma ya no sabría vivir.
-Sí, yo soy La Mayor- Regina se echó a reír con el significado de su propio nombre –Confieso que no sé el tuyo, Em…Aquí está, Emma, significa "todo" "universal" ¡Oh! ¡Te pega!...Fuerte, poderosa, dueña de mi corazón- besó de forma romántica a la novia. Emma sonrió entre los besos, era gracioso cómo sus nombres tenían todo el sentido, ambas fuertes, igual de "superiores"
-¿Qué tal Isabela?- Regina susurró de ojos cerrados, aún con la cabeza apoyada en la rubia. Emma cogió el obro y buscó el significado
-Veamos…"casta" "pura"…- la rubia miró a la morena con cara de broma -¿No querrás que sea virgen toda su vida, no?
-¡No sería una mala idea!- bromeó la morena
-¡Dios mío! ¡Menos mal que no es un niño! Madre posesiva tú- dijo Emma en el mismo tono guasón
-¡Con toda certeza!- dijo seria
-Ok. Ya veo que tendré que cubrirla en sus salidas…y escondértelo cuando esté saliendo con un chico…- Emma balanceó negativamente la cabeza, fingiendo indignación
-¡No bromees con eso, Em! Ella es mi bebé…Lo será siempre- bromeó con la barriga
-¿Qué te parece Lana? Se parece a Lara, me gusta…- la rubia hojeó el libro y encontró el significado. Regina prestó atención cuando la novia leyó –Lana significa "mi criatura", "piedra", "armonía", "bella" "la reluciente" "la que fluctúa", "luz" o "mundo"
-¿Mi criatura?- se acarició la barriga pensativa –Me gusta…
-Nuestra Luz, mi amor…- Emma puso la mano sobre la de la novia. Regina sonrió
Emma se fue a tomar un baño, Regina ya estaba en la cama, se ponía crema en las piernas. La rubia entró en el cuarto solo tapada con la toalla, los ojos marrones se pasearon por las curvas, brazos y piernas de la novia.
-¿Emma?- Regina la llamó
-¿Sí?- ella buscaba una camiseta
-Ven aquí…No necesitas ropa…- estaba excitada solo con mirarla. La rubia la miró maliciosa, se quito la toalla, apagó la luz y se metió en la cama.
El día amaneció melancólico, nublado, frío y con lluvia. Emma aún dormía cuando sintió el olor a huevo y bacón. Se despertó de inmediato, amaba aquel olor, se levantó enseguida. Y se fue derecha a la cocina. Regina estaba preparando el desayuno, la mesa estaba puesta, zumo, frutas y cereales.
-¡Buenos días, amor!- Emma abrazó a la novia por detrás, acariciando la barriga
-Buenos días, Em…- cerró los ojos, ¡cómo amaba a esa rubia! -¡He preparado el desayuno!- se giró para tomar los labios de la novia
-Hum…¡Delicia! Pero…¿huevos con bacón? Creo que nos estamos saltando la dieta…- guiñó cómplice
-¡El doctor Whale nunca lo sabrá!- le guiñó también convencida -¿Vamos?- ambas cogen su plato y se sientan y charlan alegres mientras saborean el desayuno "prohibido". Emma adoraba romper reglas, pero romperlas con Regina no tenía precio.
-Amor…¿Por qué hablas poco con tu madre?- comenzó el sondeo, necesitaba saber si tenía que preocuparse. Decidió que aquel era el momento, una conversación informal –Sé que nunca tocamos el tema…Pero creo que es importante que sepa…al final, ya llevamos meses juntas…- la alentó
Regina se tomó el zumo, se limpió la boca y respiró hondo. Quería a su madre, pero también sentía un gran dolor.
-Bueno…No me gusta este tema, pero tienes razón, debo ser transparente contigo…No tenemos la mejor de las relaciones, como ya has podido darte cuenta. Mi madre siempre fue muy rígida, siempre le importó demasiado el dinero y el estatus, pero nunca los sentimientos. Es el tipo de madre que da cosas caras, en vez de cariño, amor y atención…Tan diferente a mi padre…Él sí era fantástico…- sonrió al recordar el padre.
-Me hubiera gustado conocerlo…- Emma tocó la mano de su amada encima de la mesa. Regina suspiró para contener las lágrimas, su padre aún le hacía mucha falta.
-Mi madre siempre engañó a mi padre, cuando era pequeña, veía cosas, pero no entendía. Después, crecí y entendí lo que pasaba, mi padre siempre lo supo. Nunca comprendí por qué él lo permitía, por qué siguió con ella hasta su muerte…Quizás su amor por ella fuera mayor que mi comprensión…En fin…Pasé mi juventud discutiendo con ella por ese motivo, siempre defendí a mi padre…Creo que por eso ella insiste en ver los errores en todo lo que yo hago. Nada está bien, siempre se las apaña para entrometerse, decirme que estoy equivocada…Pero lo sé…En el fondo, solo es rabia y orgullo herido, porque nunca la he perdonado por engañar a mi padre. Confieso que nunca lo entenderé- suspiró al finalizar
Emma tomó un gran sorbo de zumo, no sabía qué decir. Quizás Cora no fuera peligrosa. Pero aún con toda esa información, la rubia se sentía aprensiva. No parecía algo tan grave, pero algo en su interior le decía que tuviera cuidado.
-Lo siento mucho…por todo lo que ha pasado entre vosotras…- Emma finalmente dijo algo, Regina tenía la mirada distante, acariciándose la barriga.
-No lo sientas…Soy lo que soy por ella. Mi madre también me ayudó en momentos difíciles, sobre todo después del fallecimiento de Daniel- sonrió débilmente. Emma ya sabía eso, lo escuchó de la propia boca de Cora
-Amor…Nunca te he pedido nada…Pero…No prestes oídos a nadie que quiera separarnos…- sus ojos se humedecieron
-¿Por qué dices eso ahora? Nunca te dejaré marchar…- tocó el blanco rostro, recolocando algunos mechones. La rubia solo sonrió. Deseaba desde el fondo de su corazón que eso fuera verdad. Sentía miedo, quizás no pudiera competir con la madre de Regina.
Otra semana pasó, Cora aún estaba en Nueva York, dijo que se quedaría hasta el cumpleaños de la hija, hacía tiempo que no lo celebraban juntas, Regina estaba más que entusiasmada con la madre, decidió hacer una fiesta, pequeña, solo para la familia y claro, eso incluía a Emma y a su familia, seria en el apartamento.
Faltaban dos días para la fiesta, febrero ya estaba ahí. Era a últimas horas de la tarde, Emma dejó salir antes a Killian y decidió marcharse pronto a casa, ya que no tenía clases.
Para infelicidad de la rubia, Cora estaba allí, y actuó de la forma más natural posible, como si nunca hubieran conversado.
-Miren quién llegó…¡Mi nuera! ¿Cómo está Emma?- dijo Cora irónicamente, abrazó a la rubia y le susurró al oído -¡Apártese de mi hija, Swan! O ella sufrirá las consecuencias de SU testarudez
-No puede hacer eso…¡Es su hija!- le susurró también, pasó la mirada por la sala, Regina no estaba allí
-Dice que la ama. Entonces, demuéstrelo. ¡Váyase, déjela en paz!- dijo un poco más alto mirando los ojos verdes
-No tiene corazón…¿Qué es lo que la he hecho así?- miró con pena, no sentía rabia, solo caminó hacia la otra dirección buscando a su novia. Nunca dejaría a Regina, lo había prometido.
