Aloh gente, ajds. Bien, aquí estoy, actualizando mas pronto que de costumbre, y cabe decir que es gracias a que estoy de vacaciones, así que esperen mas capitulo en este verano. Espero les guste, y por cierto, la frase que use en este capitulo, es una canción. Se llama 'Do I wanna Know' de Arctic Monkeys, esa y 'Why'd you only call me when you're high' de ellos mismos, ambientan el capitulo perfecto.
No olviden poner en favoritos, o comentar si les gusto. Chaotres.
Gracias por la espera, y espero les guste el capitulo. Especialmente a:
Fraulein Kaname Langley: Creo que tu sola te darás cuenta si es un Michi o no. Porque no puedo dar detalles sin revelar la trama xd.
Maaynest.
BMadness
Faby
Kuroda. Kumico. miss
Lina-san
Mimi Weasley
estefani75
hazy
Cap. 5 (Taichi Yagami/Sora Takenouchi)
¿Quiero saber si este sentimiento fluye en ambos sentidos?
Triste por verte ir. De alguna manera estaba esperando que te quedaras. Ambos sabemos que las noches principalmente fueron hechas para decir cosas que no puedes decir por el día.
-Arctic Monkeys.
-¡Por nuestro capitán!- vocifero un defensa, del equipo universitario de Taichi. Todo el equipo, además de los amigos del aludido alzaron su botella, vaso, o lo que tuvieran para brindar.
El castaño se encontraba sentado entre Koushiro y Hiromi, otro compañero de equipo. A la derecha de Izzy, se encontraban los demás amigos, girando en torno a la mesa, donde Davis estaba al lado de otro jugador. Era una combinación de varias mesas, para poder unir a la gran cantidad de personas que se encontraban celebrando que el equipo había pasado a la final. Y todo decidido en los últimos minutos del segundo tiempo extra, por un gol de Taichi. Usualmente celebraban en las tardes cuando el partido era en viernes, tal como ese día, porque en la noche el moreno veía a Catherine, y no había manera de saber de el en todo el fin de semana. Pero desde la semana pasada, cuando se presentó al día de campo, todos sospecharon algo raro. Y que el haya sido el de la idea de celebrar en un club nocturno, eso sí dejo claro que Catherine estaba fuera de panorama. Nadie comento nada al respecto, unos por no saber que esperar del castaño, y otros porque consideraban que las cosas estaban mejor así. De esto último solo era un par: Sora Takenouchi y Mimi Tachiwaka.
-He, Izzy, deberías sacar a bailar a esa chica- comento Taichi, propinándole un codazo en las costillas, a la vez que con la cabeza apuntaba a una chica de cabello cobrizo que lanzaba miradas nada discretas hacia el pelirrojo. El chico no hizo más que sonrojarse en cuanto la miro, negando rápidamente-. ¡Vamos! ¡A leguas se nota que le has gustado!
-Porque no ha pasado ni un minuto conmigo, sino saldría corriendo- replico, acomodándose las gafas. El castaño se puso de pie, tomando a Izzy del cuello de la camisa, quien no pudo protestar siquiera, cuando ya estaba siendo arrastrado hacia la chica. Cuando estuvieron a dos metros, la muchacha sonrió, sin despegarles la vista.
-A por ella, Koushiro- soltó, antes de darle un empujón que termino por acercarlo a la chica. Sin perder tiempo la muchacha comenzó a hablar, mientras un Izumi con el rostro del color de su cabello, respondía un tanto inseguro. Pero eso no desanimaba a la chica, sino todo lo contrario. Porque la timidez del joven le agradaba.
Cuando repentinamente el elegido se vio guiado de la mano a la pista de baile, perdiéndose entre la multitud, Taichi alzo un puño al aire dramáticamente, causando las carcajadas de sus amigos. Volvió a la mesa, pero sin tomar asiento, sino que aun de pie, paso sus brazos por los hombros de Yamato y Sora, que aunque sentados juntos, no parecían estarse divirtiendo realmente. Y la cara de Sora se alumbro un poco en cuanto sintió la cercanía de su amigo, claro, nadie noto eso, nadie excepto cierta ojimiel que no dejaba de seguir con la mirada al castaño. Por lo que frunció el ceño, nada complacida con esa reacción.
-Va siendo momento de que todos hagamos lo que Koushiro y vayamos a bailar, ¿No creen?- comento moviendo la cabeza al ritmo de la música. Los futbolistas corearon aquella proposición, y poco después la mayoría se había esparcido, ya fuese buscando pareja o ya en la pista de baile. Taichi se quedó tomando de su cerveza, mientras unos más incomodos Yamato y Sora, se debatían mentalmente en qué hacer. Mimi estaba a la izquierda de Tai, con un chico rubio de ojos verdes, que sería el portero del equipo, a su derecha.
Tras un pesado suspiro, que solo el mismo Yamato escucho, tomo de la mano a su novia, guiándola a la pista de baile. La pelirroja esboza una media sonrisa, una que jamás se completaría del todo porque el chico con el que había estado soñando toda la semana, les alzaba su pulgar complacido de que olvidaran su mal humor para ir a bailar. Cuando ella todo lo que quería era bailar con él. Sacudió su cabeza despejándola, para seguirle el paso a su novio hasta un lugar menos apretujado de la pista.
El moreno miraba hacia el lugar con una sonrisa, de verdad que se había perdido de muchas salidas con sus amigos en sus fines de semana, con cierta rubia parisina. Sonrió con nostalgia ante el recuerdo. No podía decir que aquello no le afecto, pero no de una manera deprimente, sino que había llegado a conocer demasiado a Catherine, su vida se modificó entorno a sus visitas, pero ahora todo había cambiado. Tomo un largo sorbo a su botella, cuando en su vista se apareció una chica de cabello corto en color rubio pálido, casi blanco; llevaba unas gafas grandes, que cubrían sus ojos grises. Su piel blanca, no hacía más que resaltar su palidez. Llevaba un vaso con un líquido oscuro, mientras intentaba moverse por la pista de baile, para acercarse a un grupo de chicos. Un muchacho de ese grupo murmuro algo a estos, antes de que la joven terminara de acercarse; cuando al fin estuvo ahí, ella extendió el vaso hacia el mismo chico. Chico que le propino un empujón, que la hizo terminar de rodillas en el suelo, con el líquido ensuciando su falda rosa y su blusa blanca. Nadie hacía nada, era como si solo Taichi fuera espectador de aquella escena. Sus manos se volvieron puños, despedazando la botella que tenía entre sus manos, clavándose el cristal en la piel.
-¡Taichi! ¿Qué sucede?- replico una preocupada Mimi. El no respondió, sino que se acercó a la muchacha que aún seguía en el suelo, moviéndose espasmódicamente, señal de que estaba llorando, mientras el sujeto que la tiro al suelo junto a su manada de idiotas, se reían y hacían chistes de la chica en su cara.
Cuando estuvo frente a la muchacha, la ayudo a levantarse. Entonces se sacó la cazadora negra que llevaba puesta, se la puso a ella sobre los hombros, y adelantándose para cubrirla, encaro al chico.
-¿Te crees muy hombre por derribar a una chica?- el sujeto guardo silencio. Ya que no pasaba de los dieciséis, a pesar de ser alto. Pero el moreno tenía casi los diecinueve, era más alto y su cuerpo estaba más trabajado. Este miro a sus amigos, como pidiendo ayuda, pero ninguno dio señales de hacer algo-. No, nada. Si lo hiciste solo, acepta las consecuencias de la misma manera. Sin más nada, un puño se estampo en la cara del menor. Yagami lo tomo de su camisa a cuadros, pegándolo a él. El muchacho intento zafarse, inútilmente.
-Ahora, quiero que te disculpes con ella. Y hazlo rápido pero convincente, si no quieres que borre esa sonrisa socarrona definitivamente- arrojo al chico, que cayó a los pies de la muchacha, que estaba con Mimi y el ojiverde a su espalda.
-Pe-perdón. De-de verdad. Perdóname. Fui un idiota. No, más que eso. En verdad, perdón. Lo lamento mucho- balbuceo el chico, sin atreverse a levantar los ojos. La muchacha asintió, completamente aturdida.
-Largo de aquí.
Eso fue todo lo que necesito, para prácticamente correr hacia la salida del club, con sus amigos detrás de él.
-¡Eso fue genial, amigo! No sabía que te gustaba hacerle al héroe- comento el guardameta. Lo último en un tono que indicaba otra cosa. Taichi negó, riéndose del comentario. Y enfoco su atención en la de lentes, mostrando una expresión seria.
-¿Estas bien?- inquirió, sonando verdaderamente preocupado. La chica asintió, pero las lágrimas volvieron a aparecer, a lo que el la abrazo por la cintura. La rubia escondió su rostro en la camisa blanca de muchacho.
Mimi sintió un aguijonazo en la boca del estómago ante la escena. Además de unas ganas de tomar al moreno por la camisa, y llevarlo lejos de la indefensa muchacha. Pero no podía hacer eso. Nada de eso. Ellos solo eran amigos. Lamentablemente.
-Vamos a bailar- fue todo lo que dijo en su lugar al rubio. Este la siguió, mientras Mimi se perdía en la marea de gente, dejando a su amigo consolando a la joven.
-Gracias, muchas gracias- recitaba por enésima vez la chica, provocando que tanto Sora como Mimi rodaran los ojos. Todos habían entendido que estaba agradecida a la primera, no hacía falta repetirlo tanto.
-Ya estuvo bueno de agradecimientos- soltó el castaño, dedicándole una sincera sonrisa-. Simplemente no podía dejar que trataran de esa manera a una linda chica. Es todo- la muchacha se sonrojo violentamente y bajo la mirada.
-¿Hablas en serio, Taichi-san?
-Por supuesto, Narumi- alzo el mentón de la muchacha, para que esta la mirara-. Y recuerda lo que dije sobre esconder esos ojos.
La muchacha soltó una risa nerviosa. Misma que aumento cuando sus amigas comenzaron a hacer bulla sobre ella y el castaño. Tras unos gritos, una chica sentencio que era hora de irse. El taxi había llegado. Narumi hizo un intento de quitarse la cazadora y devolvérsela a su dueño, pero este volvió a colocarse, cubriéndola perfectamente contra el frio.
-Tú la necesitas más que yo. Quédatela- dicho eso, le guiño un ojo. La joven sonrió y siendo tan rápida como un parpadeo deposito un beso en la mejilla de Yagami, antes de correr a meterse al auto que sus amigas habían llamado para que las dejara en casa. Cuando este arranco, Taichi se volvió a sus amigos que lo esperaban con diferentes expresiones.
-¡He aquí, al príncipe azul! ¡Ese que rescata a las damiselas en apuros!
-¡Oh! ¡Qué sería de nosotros sin él!
-¡Creo que vi a una morocha que necesitaba bajar a su gatito de un árbol! ¿Quieres ir a ayudarla, noble caballero?
Eso y más se ganó el castaño de parte de sus amigos hombres, cosas que solo recibía con risas.
-¡Vamos! ¡Déjenlo en paz! Taichi actuó perfectamente- la peli morada coloco sus manos sobre su cintura, en plan total de defender al chico. La mayoría rió. Solo la mayoría. Dos del grupo ya estaban más que hartas del asunto, y no querían escuchar una palabra mas
-Izzy, acompáñame a casa.
Y por segunda vez en la noche, la ojimiel se iba sin decir adiós. Solo el pelirrojo troto para llegar a su lado, siguiendo su ritmo. Este jamás se negaría a nada que ella le dijera. Menos si era evitar que se fuera sola a casa. Pero por otra parte, aquella huida de su parte no era para nada el estilo de la Tachiwaka. Por lo que Taichi los siguió con la mirada hasta que giraron hacia la derecha, desapareciendo de su campo de visión.
-¿Qué fue eso?- inquirió Joe.
-Un berrinche real, propio de una princesa- dijo Matt, sin humor de entrar en una discusión de ese tipo. Porque lo que quería era ir a casa, luego de ver a Hikari bailar toda la noche con su hermano. La vista de las manos de Takeru deslizándose por su menuda cintura, no las podía sacar de su cabeza por más que lo intentaba. Pero nadie dejo el tema zanjado, por lo que fue a sentarse en el borde de la banqueta. Cosa que Sora aprovecho para acercarse a Taichi.
-Tai- le llamo, a lo que el aludido la mira con una sonrisa en sus labios, que hizo aparecer una en el rostro de la chica.
-¿Si, Sora?
-¿Harías eso por mí?- inquirió, soltando lo que llevaba rondando en su mente desde que al volver de la pista, lo vio hablando con la rubia.
-¿Qué cosa?- se llevó una mano a su nuca, mirándola confundido. Ella rió. Taichi, siempre distraído. Pensó con nostalgia.
-Lo que hiciste por ella.
-¿Defenderla de unos bravucones?- la confusión de marco aún más, en lo que rasco su cabeza, no entiendo a donde quería llegar con esto-. Sora, eres mi amiga. Por supuesto que lo haría. Así como lo haría por Miyako, Mimi, Hikari, o alguien más.
Amiga.
Esa palabra fue la que quedó flotando en la línea de pensamiento de Takenouchi. Llenando de impotencia. Mientras una parte de ella le decía que así debían ser las cosas, otra le decía que no. Que él no quería ser solo su amigo. No. Takeru se lo había comentado tiempo atrás, cuando el al principio de su relación con Yamato comenzó a alejarse un poco.
Le gustas. Pero quiere que seas feliz. Aunque eso no significa que no le duela verte con mi hermano.
Esas palabras eran verdad. Lo eran.
O lo fueron.
Soltó un suspiro, decidida a probar que tan cierto era aquello en este punto. Luego de tanto tiempo, después de Catherine, y otras chicas más.
-Hablo de ser mi príncipe.
El moreno se congelo con aquellas palabras. ¿Estaba Sora hablando en serio? Y de ser así, ¿Para qué demonios quería que el fuese su príncipe? Ella tenía a Yamato. Se amaban. Aunque ahora parecía que había problemas en el paraíso. Desvió su mirada a su rubio amigo, que miraba al suelo, con sus manos sobre sus rodillas. Luego llevo la vista a la novia de este. Quien era su mejor amiga.
-Sora, no entiendo a dónde quieres llegar con esto. ¿Está todo bien?
La valentía de la pelirroja desapareció con aquella respuesta. ¿Había sido eso en serio? ¿No respondió porque no comprendía? ¿O no quería responder a eso, porque la respuesta era un sí, y sus sentimientos no habían cambiado con respecto a ella? Dudas, hipótesis e ilusiones se formaron en su mente y su corazón, pero guardo todo. Lo guardaría para un momento en que entendiera porque quería que el castaño aun sintiera algo por ella. Porque ella aún era novia de Yamato. Con quien tenía una larga historia. Así que, asintió. Asintió con ganas. Y donde antes hubiera habido un abrazo de parte de su amigo, no recibió más que una mano despeinando su cabello, antes de volverse a sus amigos, que decían que Mimi actuó así porque de seguro el guardameta había sido un patán con ella cuando bailaron.
Sora por su parte, encontró a su novio con la mirada y camino hasta el, tomando asiento a su lado. Sin pensarlo mucho tomo una de sus manos, que descansaban en su rodilla, entrelazando sus dedos. El de ojos azules se giró hacia ella, ambos se dedicaron una larga mirada junto con una media sonrisa. De alguna manera sentía comprensión del otro hacia su persona, sin entender porque. Ya que la otra persona no sabía de situación, pero eso no importaba. Los dos eran una mezcla bastante confusa y peligrosa de sentimientos, y eso era todo lo que sus ojos reflejaban.
