Capitulo 7: "Con frecuencia siento que los sueños son respuestas a preguntas que aún no sabemos cómo formular"
Resumen:
Mulder y Scully lidiando con mucha angustia y pobre comunicación. Nada nuevo para estos dos. Él raiting +17 es por una escenita no muy explícita pero igual, ya saben.
Notes:
Depeche Mode – "Damaged People"
We're damaged people
Drawn together
By subtleties that we are not aware of
Disturbed souls
Playing out forever
These games that we once thought we would be scared of
When you're in my arms
The world makes sense
There is no pretense
And you're crying
When you're by my side
There is no defense
I forget to sense
I'm dying
We're damaged people
Praying for something
That doesn't come from somewhere deep inside us
Depraved souls
Trusting in the one thing
The one thing that this life has not denied us
When I feel the warmth
Of your very soul
I forget I'm cold
And crying
When your lips touch mine
And I lose control
I forget I'm old
And dying
Algo había sucedido. Scully no sabía lo que era, y Mulder no parecía dispuesto a aclarárselo. Pero había un marcado cambio en su conducta desde que había regresado de Connecticut, que era imposible de negar. Estaba segura que no tenía que ver con su madre, ya que no habría tenido problemas en hablar sobre eso. ¿Tendría que ver con esa llamada de los Pistoleros Solitarios lo que lo tenía tan preocupado? Mulder se había ido casi corriendo de "The Old Toad" debido a esa llamada "importante". Pero por lo que los conocía, unos círculos en las cosechas de Canadá, podría ser lo que "Los Tres Chiflados" considerarían una importante noticia.
Scully no sabía lo que había causado que Mulder se alejara tan bruscamente de ella durante los fuegos artificiales. Tenía sus sospechas, pero eso sólo le causaba dolor y vergüenza. La sensación de pasar sus dedos por el cabello de Mulder mientras se apoyaba contra ella fue reconfortante más allá de lo que podía creer. Un acto simple que, seis meses atrás, no habría ocurrido de forma tan natural y sin pensárselo dos o tres veces.
Su dinámica finalmente estaba cambiando, y pensó que para bien. Pero Mulder parecía estar dando marcha atrás, tratando de evitar que progrese más. Sabía que la amaba, sí, pero ¿qué quería de ella? Tenía miedo de conocer la respuesta, y sólo la hacía sentir impotente. ¿No estaba harto de estancarse en el mismo sitio? Sin duda ella sí que lo estaba. Pero estaba perdiendo rápidamente la esperanza, creyendo que Mulder podría convencerse fácilmente que estaba contento en su soledad, y que eso estaría bien por el resto de su vida. ¿Podría ella seguir así para siempre? Scully no lo sabía. Así que se mantuvo firme mirando por la ventana del coche los 15 minutos que duró el viaje desde "Orinoco Bay Park" a la casa de su madre. No quería mirar a Mulder y captar su mirada. No quería encontrar rechazo y decepción allí.
Los fuegos artificiales habían llegado a su fin y los Scully, los Delaneys y Mulder volvían lentamente al estacionamiento a buscar sus coches. Después de que se subieron a los vehículos, Mulder se encontró sentado en el asiento trasero del coche de Charlie y Jennifer con Scully en silencio, y a Jack durmiendo entre ellos. ¿Estaba Charlie en lo cierto cuando le dijo eso a Bill? ¿Scully estaba enamorada de él? Reconoció que podría ser verdad. Mulder recordó que alguien había tratado de llamar su atención con eso no hacía demasiado tiempo, pero acordarse de su antiguo vecino Phillip Padgett le revolvió el estómago y empujó con fuerza el recuerdo lejos de su memoria. Charlie encendió la radio, pero mantuvo bajo el volumen mientras él y Jennifer hablaban tranquilamente. Scully parecía resuelta a mirar sólo por la ventana. ¿En qué estaba pensando?
Nunca se había sentido más confuso en toda su vida. Parecía como si su cuerpo y su mente estuvieran en guerra. Había mantenido su relación con Scully solo como una sociedad, hasta ese punto solo para no lastimarla. Y, ahora, su cuerpo estaba luchando contra esa sociedad colectiva. Ahora quería, necesitaba, pedía algo más. Cuando Mulder encontró la satisfacción en su amistad con ella, su cuerpo sabía que podría ser aún mucho mejor. Y solía recordárselo en situaciones bastante incómodas para él. Cuando le resultaba difícil encontrar las palabras para expresar lo que sentía o lo que quería de ella, su cuerpo sabía cómo hacerlo claro.
Pero entonces su mente lograba hacer un infernal esfuerzo defensivo. Había instalado magistralmente contraataques ocultos como las minas terrestres, por lo que cada vez que su cuerpo lo obligaba a pasar a la acción, una explosión mental lo mantenía contenido.
Ese vestido lo había estado volviendo loco todo el maldito día, por no hablar de sus pies descalzos con sus uñas pintadas. Hubo momentos en los que Scully se separaba del grupo del jardín y entraba a la cocina vacía. El impulso por seguirla era demasiado poderoso, casi imposible de contener. Lograba quedarse sentado, en medio del ruidoso grupo, imaginándose a sí mismo siguiéndola, abrazándola al cerrar la puerta con llave torpemente mientras no dejaban de besarse, y frenéticamente tirar su vestido hacia arriba y enterrar su miembro duro en su calor húmedo. Y amortiguaba sus gritos con su boca mientras embestía velozmente contra su cuerpo, debía ser rápido porque podían verlos... y la sentía cerca de llegar a la cima, y seguía arremetiendo contra ella hasta que explotaban juntos.
Pero entonces su mente cruelmente le recordaba todas las cosas terribles que le habían sucedido a Scully que habían sido directa o indirectamente su culpa. ¿Por qué obligarla a encadenarse a algo más de lo que eran ahora? su mente se lo reprochaba. ¿Por qué seguir haciéndole un perjuicio a su carrera, a su profesión y su reputación por haberla convertido en su juguete sexual? Sabes por qué todos en el Bureau piensan que ella se ha quedado en el sótano contigo todos estos años. ¿Por qué hacer de esos susurros y sonrisitas burlonas en los pasillos del FBI algo de hecho en lugar de rumores sin fundamento? Ya le has hecho suficiente daño, imbécil.
Mulder suspiró. Miró a Scully. Ella seguía mirando por la ventana. Vio cómo su perfil quedaba momentáneamente encendido con el paso de las lámparas de calle o los faros, y luego volvía a ser envuelto en la oscuridad. Había tanto que deseaba decirle, pero no sabía cómo. Tenía una sensación inexplicable que una puerta se estaba cerrando en alguna parte, una oportunidad se estaba desperdiciando. Pero no podía hacer nada más que cavilar en silencio sobre el enigma de su compañerismo; la naturaleza simultánea de su cercanía y la distancia, su solidaridad y la discordia, que estaba perfectamente encarnada en el hecho de que a pesar de que Mulder estaba sentado tan cerca de Scully en el asiento de este coche, la oscuridad intermitente le impedía ver su rostro con claridad.
Todo el mundo llegó sano y salvo a casa de Maggie y comenzó el momento de decir adiós. El clan Delaney, después de decirle a Maggie que la vería en la iglesia de San Juan el domingo siguiente y recordándole la recaudación de fondos que estaba organizando el Padre McCue para recaudar dinero para el "Carpenter's Shelter" (Refugio de Carpenter. Organización Benéfica), se metió en la camioneta para regresar a casa.
Charlie y Jennifer estaban diciéndole adiós a Mulder mientras Scully abrazaba a Tara y a Bill, deseándoles un buen regreso a San Diego por la mañana. Después de que Bill y Tara ingresaron a la casa con Matt profundamente dormido en brazos, Scully se acercó a ellos. Mulder vio como Charlie y Jennifer le daban un fuerte abrazo, y luego ésta le susurraba un: "¡Llámame!" al oído mientras le lanzaba una rápida mirada a él, y luego entró casi corriendo a la casa junto a su marido.
"Bueno... buenas noches Mulder." Scully dijo simplemente. "Diría 'nos vemos en la oficina por la mañana' pero... ya sabes..."
"Estoy de vacaciones de verano." Bromeó. Scully le dio una pequeña sonrisa. "Buenas noches, Scully."
Mulder la observó caminar con su madre hacia su automóvil estacionado en la calzada frente a la casa. "¡Ey, Scully! No estás pensando seriamente conducir de vuelta a Georgetown esta noche, ¿verdad?"
"¿Sí, por qué no? Vivo allá." Ironizó.
"Es un poco tarde para conducir hasta allí, ¿no crees? ¿No sería mejor que te quedes aquí esta noche?"
"Mulder, son menos de 20 minutos de distancia. Ni siquiera son las 23:00 horas aún... Estaré bien."
Él no respondió, sólo suspiro profundamente. Esos eran uno de esos momentos en los que la independencia obstinada de Scully podía ser francamente exasperante.
Maggie Scully le dio a su hija un fuerte abrazo y un gran beso de despedida, la vio retirarse de la calzada sonriendo cuando Dana comenzó a tocar la bocina en forma de despedida mientras la saludaba con la mano sacándola por la ventanilla. Esperó unos segundos viéndola partir y giró caminando hacia la casa. Se volvió al ver a Mulder acercándose a la puerta del conductor, sacando las llaves del coche. Maggie se alegró de finalmente tener la oportunidad de hablar con él sin los demás a su alrededor.
"¿Fox?"
Mulder la miró con sorpresa. "¿Sí, señora Scully?"
Maggie se acercó hasta pararse al lado del coche de Mulder. "Quería hablar contigo acerca de Bill..."
"Oh..." Se sorprendió aún más.
"Sé que Bill fue grosero contigo hoy." Comenzó apenada. "Y quería disculparme. Él tiene opiniones fuertes y formas chocantes, lo sé, pero debes saber que no tolero que se trate a un huésped de forma hostil en mi casa."
"Está bien, señora Scully. No debe preocuparse."
"Espero que sepas, Fox..." respondió Maggie. "Que serás siempre bienvenido en mi casa. Dana confía en ti, te respeta y te quiere, así que ¿cómo puede otra persona que no te conoce tan bien como ella decir lo contrario sobre ti?"
"Entiendo perfectamente por qué Bill me odia, así que trato de no sentirme demasiado mal por ello... Hasta puedo comprenderlo para ser sincero..."
"Odio es una palabra muy fuerte." Susurró Maggie contemplativamente palmeándole el brazo. " Bill tiene un solo punto de vista sobre el asunto: el suya. Desde el momento en que te conocí supe lo mucho que te preocupabas por mi hija. Nunca dejaste de buscarla cuando Dana desapareció esos meses, y pude ver, sentir que tu dolor y desesperación eran genuinas. Sé que hiciste lo imposible por encontrarla. Siempre te negaste a renunciar a ella, aun cuando estábamos dispuestos a dejarla ir cuando estuvo enferma. Lo que sea que Bill pueda pensar sobre lo que causó las cosas que le han sucedido a Dana, no deberían estar separadas de que tú eres la verdadera razón por la que ella está viva hoy. Espero que, con el tiempo, Bill llegará a darse cuenta de eso... y espero que tú también lo sepas..."
Mulder tragó ruidosamente; sintió un inmenso nudo en la garganta. Sólo pudo asentir en respuesta. Después de decir buenas noches y darle un caluroso abrazo, se metió en su coche y se dirigió a su apartamento cerca del río.
Mulder se encontró caminando por una playa. La conocía. Ese era el lugar al que había llegado tantas veces en los últimos meses. Cuan do se acercó más, vio al muchacho de pelo castaño claro junto a un gran ovni hecho de arena. El niño corrió hacia él y lo tomó de la mano. Estaba molesto y llorando, diciendo: "¡Ayuda a mi mamá!" una y otra vez. Trató de decirle que no sabía quién era su mamá. El muchacho agarró su mano de nuevo, y lo llevó lejos de la playa, hacia los bosques cercanos.
No reconoció esa parte del sueño. Mientras caminaba por el bosque, sintió una suave brisa y el calor de vez en cuando al pasar por los parches de sol que iban encontrando en su camino a través de los árboles. Se sentía completamente en paz. El chico seguía aferrándose a su mano, guiándolo hasta que Mulder vio un destello de color claro detrás de unos árboles y escuchó risas familiares. Era Scully. Sabía que era ella. Nunca había estado ella ahí anteriormente. ¿Cómo llegó hasta ahí? Podía sentir que estaba cerca, pero no podía verla. El niño había desaparecido. ¿A dónde había ido? Oyó la risa de nuevo, más fuerte. Rápidamente se dio vuelta, y se encontró con Scully.
Ella se veía diferente, de alguna manera. Llevaba el pelo un poco más largo y sus ojos eran de un tono diferente de azul. Eran penetrantemente brillantes, y pestañaban de felicidad. Estaba usando el vestido crema con las pequeñas flores rojas que le llegaba justo por encima de las rodillas. Mulder trató de hablar, pero no podía emitir un sólo sonido. Había tantas cosas que necesitaba decirle. Siguió intentando, pero sus palabras se perdían en el aire. Scully le sonrió. Una repentina sensación de urgencia lo abrumó. Si no podía decirle, tendría que mostrarle.
En un instante, Mulder la había abrazado levantándola, sosteniéndola con fuerza contra su pecho. Ella tenía los brazos alrededor de su cuello, y sus ojos brillaban. No manifestó nada, pero le "decía" que lo amaba. Oyó las palabras de alguna parte: ¿En su interior? ¿En su mente? No lo sabía. Y él todavía no podía hablar. Al siguiente instante su boca estaba sobre la de su compañera. Y ella no se resistió al beso, parecía coincidir con su desesperado sentido de urgencia. Scully era lo que él quería y necesitaba. Era tan suave y su sabor era tan dulce.
La recostó sobre la hierba, presionando su cuerpo firmemente contra el suyo. Ella arqueó la espalda, pero no fue suficiente. No estaban lo suficientemente cerca. De repente, sus ropas se habían ido, pero él no se acordaba cómo la habían eliminado. Se presionó contra su cuerpo una vez más, con ganas de estar más cerca, hasta lograr fundirse y ser como ese centavo y la "dime" (moneda de 10cc) en su escritorio
Sorprendentemente, Scully quería más, lo quería a él. Mulder le levantó apresuradamente el borde del vestido hasta las caderas. Sabía que quería sentirlo dentro de su cuerpo. Scully separó las piernas y él se instaló entre ellas. En cuestión de segundos, Mulder le había llenado por completo. Fue la más increíble sensación que nunca había conocido: cálido y húmedo y apretado. Comenzó a moverse rápidamente con un sentido de urgencia que nunca había experimentado antes. Tenía miedo de que se acabara. Y deseó con toda su fuerza que eso nunca se terminase. Estaba pulsando y se sentía vivo dentro de su cuerpo. Scully... Scully...Scully. Estaba empujando más y más fuerte, deseaba ponerse a llorar, pero el sonido seguía sin escucharse. Su liberación era inminente. Podía sentir las llamas, como ardían los dos. Mulder podía sentir las olas del éxtasis justo sobre el precipicio. Estaban tan cerca...
Humo de cigarro. El bosque se oscureció. No no no no no no. No, no de nuevo. Los radiantes ojos azules de Scully ahora estaban llenos de miedo. De repente estaban vestidos. Se puso de pie, sosteniendo la mano de Scully. El "Hombre Cáncer" estaba allí. Mulder no podía verlo, pero estaba ahí. Iba a llevársela lejos de él de nuevo. No podía dejar que la encontrara. La mano de Scully se le escapaba de la suya. No podía aferrarse a ella. El Fumador se la llevaba. Su peor pesadilla se estaba haciendo realidad. El niño había regresado, gritando y tirando del brazo de Mulder: "¡Ayuda a mi mamá! ¡Ayuda a mi mamá!" Pudo oír como también Scully estaba gritando.
- ¡NOOOOOOOOOOOOOO! ¡SCULLYYYYYYYYYYY!
Mulder se lanzó fuera del sofá, golpeándose la cabeza fuertemente contra la mesa de café, y acabó doblado sobre el suelo.
- ¡Ahhh, carajo! - Gimió.
Mulder se susurró a sí mismo un "cálmate" mientras se frotaba la frente, sentándose en el sofá. En televisión pasaban una vieja película en blanco y negro. Mulder se frotó de vuelta la frente mientras se recostaba. Todavía estaba muy asustado. Tomó su teléfono para llamar a Scully. Debía asegurarse de que estaba bien. Miró el reloj; 04:37 am. Notó que aún llevaba la misma ropa que uso en la barbacoa. Los eventos del día pasado volvieron a él. Colgó el teléfono. Scully estaba bien. Solo había sido un maldito sueño.
CONTINUARÁ…
