Capítulo 8: "Pero ella era hermosa; fatalmente, increíblemente atractiva. Además el compensador respeto que ella inspiraba solo intensificaba los anhelos de su corazón; de dejarlo abierto, de dejar que alguien entrara"
Resumen:
Scully reflexiona sobre su vida y obtiene un llamado para trabajar en un horrible caso en Arkansas. Mulder y Scully comparten un helado en medio de una charla con tintes de angustia.
Notas:
Soulsavers – "In the Morning"
The leaves are falling
It's in your nature
I'm counting all the sticks left on the ground
Early this morning
When I tried to wake ya
You wasn't making any kind of sound
Why can't you hear me?
Why don't you feel me?
Was there a message
That I'm not getting?
Do you think that I am lost or am I found?
Just after midnight
When I woke up sweating
I was dreaming you were right here with me now
No
Why can't you hear me?
Why don't you heal me?
I am lost
I am lost here
I'm lost here now
So I am nothing
If I'm not with you
In the morning
We'll forget this night somehow
Después de los acontecimientos del fin de semana del 4 de julio, el resto del mes se arrastraba lentamente. El trabajo era insípido. Scully estaba, básicamente, logrando de poco a nada sola, ahí abajo, en el sótano. En la última semana de julio, la habían llamado de "Little Rock Field Office" (Oficina de Campo de Little Rock) para consultarle sobre un caso de asesinato que involucraba las muertes y mutilaciones de varios niños pequeños, el asunto parecía ser de naturaleza satánica. Ellos obviamente querían hablar con Mulder, por supuesto. Pero él no estaba disponible, por lo que contactaron con Scully porque habían oído que ella era "la segunda mejor opción". Carajo.
Scully tuvo que esforzarse a aceptar cuando se le preguntó para participar en las autopsias de las cuatro víctimas. Fue una de las cosas más horribles que había tenido que realizar en su vida. Una vez que terminó con las autopsias, se escondió en el baño de mujeres que milagrosamente se encontraba vacío, bloqueó la puerta, entró a uno de los cubículos rompiendo a llorar. Llamó a Mulder envuelta en lágrimas. No podía ponerse a llorar delante de los otros agentes, oficiales de policía, y patólogos en la oficina del médico forense. Durante mucho tiempo, había sentido que nunca podría llorar delante de Mulder tampoco. Sabía que él la veía como a un igual, alguien que imponía autoridad y respeto. Pero también sabía que Mulder nunca había sentido que sus lágrimas la hacían inferior, o que la volvía alguien débil.
Naturalmente, no encontró ninguna evidencia real de un culto satánico. Cuando estaba en su vuelo de Arkansas regreso a Washington sólo dos días después, el FBI y la policía estatal estaban deteniendo a todos los delincuentes sexuales en varios condados. En realidad, la única razón por la que fue a ese lugar no era sólo por escapar de la atmósfera monótona la oficina del sótano, lo hizo asumiendo la ausencia de su pareja.
Scully no tenía idea dónde se encontraba Mulder la mitad del tiempo por esos días, o lo que él estaba haciendo. Llamaba a su celular, y la mayoría de las veces no contestaba. Llamaba a su casa, y saltaba el contestador. Le dejaba un escueto: "Llámame" grabado. Scully empezó a notar que él le regresaba siempre las llamadas cuando no se encontraba en torno a contestar. Mulder sabía que, en el verano, le gustaba salir de la oficina y pasar su hora de almuerzo en el 'John Marshall Park'. Y casi todos los días cuando regresaba de almorzar, encontraba un mensaje de voz de Mulder, diciendo: 'Lo siento, te extrañé'. Entonces lo llamaba de vuelta, pero no obtenía ninguna respuesta. A veces era exasperante.
Entonces, después de pasar toda la semana completamente incomunicados, Mulder se presentaba en su apartamento los viernes por la noche con una pizza caliente, un pack de seis botellines de cerveza, y una película tremenda como 'The Jerk'. Ella le preguntaba por lo que estaba haciendo cuando se ausentaba, y él siempre respondía con un vago: 'Oh, manteniéndome ocupado'. Entonces cambiaba de tema. La siguiente semana, seguramente, volverían a jugar esa especie de "mancha telefónica" de nuevo, y luego Mulder se presentaría en su apartamento de la nada un domingo por la mañana, diciéndole que se vistiera rápido porque tenía boletos para los Yankees. Manejaban hasta New York, pasaban una larga tarde en el estadio de baseball, y luego volvían en coche de vuelta a casa, donde Scully no oiría nada sobre Mulder de nuevo por varios días.
Trabajar en el sótano sola, y sólo ver a Mulder esporádicamente, obligó a Scully a darse cuenta de que lo echaba de menos terriblemente cuando él no estaba cerca. Eso no fue algo fácil de admitir para sí misma. Había trabajado duro los últimos años para mostrarse como una mujer fuerte, independiente, que era más que capaz de trabajar junto a Mulder, y que podía alejarse de los X- Files en cualquier momento y seguir adelante con su vida. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años y vivir ese verano en el sótano y en soledad, habían hecho que esa fachada fuera mucho más difícil de mantener. ¿Podría realmente sólo levantarse y alejarse de los X- Files en cualquier momento? Probablemente debería, pero se sentía atrapada. Honestamente se había sentido de esa manera, muchas veces en los últimos dos años, pero ahora estaba empezando a ser una constante en su vida.
Volver a un trabajo regular dentro del FBI después de todo lo que había visto y hecho junto a Mulder era imposible. La idea misma de la labor policial monótona la hizo gemir en voz alta. Tal vez podría volver a enseñar, a ser instructora en Quántico, o encontrar una posición en un hospital como investigadora. Pero quedarse con Mulder, la investigación de nuevos y extraños fenómenos que aún tenían que ser descubiertos, se perfilaba para ser un escenario imposible si su relación con él no iba a cambiar. Quería a Mulder de una manera que no tenía absolutamente nada que ver con el trabajo. Había otros aspectos de su vida que ella simplemente no podía seguir ignorando más. Había estado tratando de hacer todo lo posible para convencerse a sí misma, y todos a su alrededor, que podía vivir fácilmente sin Mulder si tenía que hacerlo pero todo el tiempo, en secreto dentro de su corazón, rogaba en silencio por que nunca pasara.
Hubo momentos, durante las raras ocasiones que pasaban sin la compañía del otro por varios días, donde Mulder regresaba de la casa de su madre en Connecticut, y siempre parecía a punto de tomarla entre sus brazos, o abrirse a ella derramando su corazón. Pero entonces se apartaba tenso inventando estúpidos temas para desviar la atención. Scully tenía la sensación de que él estaba tan ocupado respetándola tanto como su colega, que ni siquiera podía ver que ella lo necesitaba a él como una mujer. Había querido desesperadamente forzar la mano de Mulder para que la tocara. Pero... ¿y si hacía que Mulder corriera en la dirección opuesta? Mulder era tan solitario por naturaleza, que ese sería un resultado probable si ella lo obligaba o intimidaba a revelar sus verdaderos sentimientos.
Pero Scully sabía que no podía esperar a Mulder para siempre. Esa sensación de estar atrapada brotaba de nuevo. ¿Qué pasaba con su futuro? Si algo, Dios no lo quisiera, le sucedía a Mulder, ella estaría sola. No tenía a nadie más, no realmente. De repente pensó en sus hermanos y sus esposas, rodeados de hermosos hijos, que serían su alegría y consuelo en su vejez. Scully ya no estaba tan contenta con la soledad. Nunca podría ser madre, pero todavía podía tener un amor incondicional. Y sólo había una persona con la que podía imaginar estar. La vida sin Mulder era inconcebible, pero vivir una vida con él sin avanzar un nivel, sería intolerable también.
A las ocho de la mañana del viernes 6 de agosto, Scully había entrado en la oficina del sótano preparándose para otro día de calma y estancamiento. La mayor parte de la mañana pasó lentamente. Respondió mails y revisó el Informe Oficial con sus resultados en el caso de los asesinatos de Arkansas antes de enviárselo a Skinner. Poco más allá de las 11:30 horas, golpearon la puerta de la oficina.
Scully miró, sorprendida. Casi nunca bajaba nadie. "Adelante" ¿Quién podría ser? Skinner generalmente llamaba antes de bajar.
La puerta se abrió y Detective Kresge, quien trabajaba para el Departamento de Policía de San Diego, apareció. Scully lo miró desconcertada. Él era una de las últimas personas que esperaba ver ahí.
"¡Detective Kresge!" Saludó con entusiasmo, levantándose de la mesa y caminando hacia él. "¿Cómo estás? ¿Qué te trae hasta aquí? Hiciste un largo camino..."
Kresge sonrió y estrechó la mano de Scully. "Estoy bien, gracias. Pero ya no soy el 'Detective Kresge'. Es Teniente Kresge ahora."
"Felicitaciones por el ascenso."- Scully respondió sonriendo.
"Gracias. De nuevo. En realidad estoy en la ciudad para asistir a la Academia Nacional de Quantico."
"¡Wow!" Scully respondió impresionada. "Eso es genial. Me alegro de que lo estés haciendo bien. Entonces, ¿qué te trae por aquí, al sótano?"
Kresge sonrió. "Sí, me preguntaba acerca de eso. Cuando firmé y pregunté para verte, me dijeron que estabas en el sótano. Pensé que estabas aquí abajo buscando algo o repasando archivos viejos, así que les dije que me indicaran como dirigirme a tu oficina para esperarte. Estoy seguro que sacaron una gran tajada de esto."
"Apuesto a que lo hicieron." Scully le dedicó una sardónica mirada. "Así que... ¿viniste a verme?"
"Sí." Le dijo simplemente. - Sabía que estabas aquí, y no conozco a nadie en la zona aparte de mis compañeros de clase. Me preguntaba cómo estabas, así que decidí simplemente mirar hacia arriba.
"Bueno, eso fue muy considerado de tu parte." Scully sonrió.
"Te ves muy bien." Dijo con total naturalidad Kresge, sin asomo de vergüenza o incomodidad.
"Um, gracias." Respondió Scully, sin mirarlo a los ojos.
"Así que... ¿tienes planes para cenar esta noche?"
Scully lo miró sorprendida. "No. ¿Quieres decir, cómo una especie de cita?"
"Sí, como una especie de cita." Kresge le sonrió.
Scully suspiró cuando atravesó la puerta de su apartamento y la cerró tras ella. Tiró las llaves sobre la mesa y se quitó los zapatos nuevos de tacón. Se sentía tan bien sacárselos de una maldita vez. Eran hermosos y le habían costado una pequeña fortuna pero no eran tan cómodos como le hubiese gustado. El vino de la cena la había dejado relajada, con una sensación extraña, tarareaba para sí misma mientras caminaba hacia la cocina para buscar un poco de helado. La visión de Mulder sentado en su mesa de la cocina la detuvo en seco.
"¡Carajo, Mulder! ¿Qué estás haciendo sentado en la oscuridad?! ¿Tratas de matarme de un susto?" Accionó el interruptor de una de las luces de la pared. La cocina se bañó de repente con una luz suave, no la casi fosforescente del tubo a la que Mulder estaba acostumbrado ver en esa cocina cuando trabajaban.
"¿Dónde estabas?" Preguntó Mulder, ignorando las preguntas y mirando su vestido azul oscuro.
"Salí a cenar. Y podría preguntarte lo mismo." Replicó ella. "¿Dónde estuviste toda la semana?"
"Trabajando en algunas cosas. Manteniéndome ocupado." respondió. "¿Con quién estabas?"
"Eso no es asunto tuyo, Mulder." Se erizó Scully.
"¿Por qué? ¿Tuviste una cita, o algo así?" Se burló Mulder.
"Sí, salí con alguien. "Afirmó seriamente. Abrió el congelador y sacó un cartón de vainilla francesa. "¿Quieres un poco de helado?"
Mulder la miró estudiando su reacción. " Seguro. Entonces... ¿quién fue tu compañero de cena?"
"El detective Kresge." Respondió Scully abriendo el cartón. "Oh, bueno, él es teniente ahora. Teniente Kresge."
Mulder la observó mientras se ponía de puntillas para llegar a dos tazones, y luego caminaba rápidamente hasta el otro lado del fregadero para abrir un cajón y sacar dos cucharas.
"¿Por qué ese nombre me suena familiar?" Cuestionó tratando de recordar.
"Él me ayudó con el caso de Emily Sim en San Diego."
Scully se reprendió a sí misma en su uso de las palabras. Lo había hecho sonar tan frío. Pero la verdad, referirse a esa experiencia como "el caso de Emily Sim" fue una forma útil para desprenderse emocionalmente. Entonces pensó en su situación con Mulder y supo que gran problema podría ser el desapego emocional.
"No debería haberlo dicho así..." Suspiró, mientras repartía el helado. "La verdad es que la mayor parte del tiempo soy capaz de olvidarme de Emily. Pero entonces la recuerdo, y mi corazón se rompe de nuevo. Como si hubiera sucedido ayer, en lugar de hace casi dos años."
Se sentó en la mesa frente a Mulder, fijando su copa delante de él. Por algunos segundos, tomaron su helado en silencio.
"Entonces... ¿Cómo fue que terminaste en esta cita para cenar con Kresge?" Mulder preguntó finalmente.
"Está en Quantico para el curso de formación FBINA (FBI National Academy). Se detuvo junto a la sede para ver cómo estaba. Y entre una cosa y otra... me invitó a cenar."
El rostro de Scully enrojeció. Ella no sabía si admitir la verdad o no. Decidió que mientras menos secretos entre ellos, mejor.
"Pero... resulta que, Bill se había encontrado con él en San Diego antes de venir para el curso y él le dijo que me busque. Incluso le dijo que me invite a salir. Al parecer, le dijo a Kresge que yo estaba necesitando un poco de 'compañía masculina diferente' ". Scully estaba citando al aire las palabras de Bill, burlándose, mientras movía su cuchara, causando que Mulder empezara a reír.
"Bill Jr está claramente desesperado sobre este punto." Respondió Mulder.
"Eh... sí, supongo que sí... Oh, bien... igual debo agradecerle... Pasé un muy buen momento. No puedo recordar la última vez que alguien me invitó a salir."
"¡Scully! ¡Fuimos a un partido de baseball la semana pasada!" Mulder saltó, mirándola ofendido.
"Sí, bueno... ya sabes lo que quiero decir. Creo que no he tenido una cita desde la noche que salí con Ed Jerse. Y ambos sabemos lo bien que resultó esa cita." Sonrió, girando los ojos.
Scully entonces notó un cambio brusco en la postura de Mulder. Se había puesto tenso. El silencio llenó la cocina.
"¿Por qué saliste con él en primer lugar?" Preguntó su compañero bajando un tono.
"¿Con quién? ¿Con Kresge? ¿O con Jerse?" Preguntó, mirando a Mulder con cautela. No quería que esto escalara hacia una segura discusión. Tampoco deseaba realmente hablar sobre el hecho de que la última vez que tuvo relaciones sexuales, fue con un tipo cuyo tatuaje le estaba diciendo que matara a la gente.
Mulder la miró como si estuviera debatiendo la respuesta. "Kresge" dijo finalmente.
Scully pensó que Mulder probablemente no quería ir por el camino de Jerse tampoco. "No lo sé." Dijo simplemente. "Me preguntó si tenía planes para cenar, y contesté con honestidad. Realmente no podía pensar en una razón legítima para rechazar su oferta... Me gustó que me invitara... Simplemente."
"Oh." Murmuró bajando la mirada.
Parecía... ¿dolido? Scully comenzó a sentirse culpable, pero la culpa se convirtió rápidamente en enojo. "Así que, ¿vas a decirme qué es lo que estuviste haciendo las últimas semanas? ¿O me vas a mantener en la oscuridad?" Preguntó fríamente.
"No tengo ni idea de lo que estás hablando, Scully." Mulder respondió en tono muerto.
Y así fue como el viernes 6 de agosto llegó a su fin, Mulder y Scully se sentaron en la mesa de la cocina en silencio, sintiéndose enojados, frustrados y completamente miserables.
CONTINUARÁ…
