Capítulo 12: "A veces al buscar alternativas extremas, pasas por alto la razón que tienes delante de tus ojos"
Resumen:
Mulder y Scully terminan el retiro de trabajo en equipo y llegan a conocer a algunos de sus compañeros agentes.
Notas:
Christina Perri – "Human"
I can hold my breath
I can bite my tongue
I can stay awake for days
If that's what you want
Be your number one
I can fake a smile
I can force a laugh
I can dance and play the part
If that's what you ask
Give you all I am
I can do it
I can do it
I can do it
But I'm only human
And I bleed when I fall down
I'm only human
And I crash and I break down
Your words in my head, knives in my heart
You build me up and then I fall apart
'Cause I'm only human
I can turn it on
Be a good machine
I can hold the weight of worlds
If that's what you need
Be your everything
I can do it
I can do it
I'll get through it
But I'm only human
And I bleed when I fall down
I'm only human
And I crash and I break down
Your words in my head, knives in my heart
You build me up and then I fall apart
'Cause I'm only human
I'm only human
I'm only human
Just a little human
I can take so much
'Til I've had enough
'Cause I'm only human
And I bleed when I fall down
I'm only human
And I crash and I break down
Your words in my head, knives in my heart
You build me up and then I fall apart
'Cause I'm only human
En el transcurso de la tarde- noche los agentes del FBI restantes fueron llegando al reservorio, saludaron efusivamente a Mulder y Scully a medida que iban llegando. La mayoría de ellos tampoco parecía muy contento con la idea de quedarse allí por otra noche. Uno por uno, los compañeros iban eligiendo un camping para instalar sus tiendas de campaña. Todo el mundo estuvo de acuerdo en hacer una gran hoguera, y varios agentes tomaron las cañas y fueron hacia el lago para pescar la cena para el grupo.
Una vez que la hoguera se puso en marcha, y los agentes regresaban del lago con una amplia oferta de truchas arco iris y lobinas negra, la escena adquirió una atmósfera social real. Apenas pasaban de las 19:00 horas, y todos fueron tomando sus sillas plegables dejándolas alrededor de la hoguera. Además de Scully, sólo había otras cuatro agentes femeninas en el grupo. Una de ellas se acercó a Scully mientras estaba sentada junto a Mulder. Scully notó inmediatamente que era muy joven, probablemente principio de los veinte, y muy bonita, con la piel lisa de color marrón claro, brillante cabello oscuro, y ojos almendrados.
"Hola, soy Layla." Dijo mientras estrechaba la mano de Scully, sonriendo.
"Dana. Hola." Le respondió Scully mientras devolvía la sonrisa.
"Estamos tratando de reunir los suministros para comer s'more (original de los campings. Sándwich de galletas asadas relleno con chocolate y malvaviscos) junto a la hoguera. - dijo Layla." Hasta ahora tenemos galletas Graham y tabletas de chocolate. Ahora estamos a la caza de malvaviscos.
"Oh, tengo algunos." Informó Scully, levantándose. Se acercó a la carpa a unos pies detrás de ellos y tomó los malvaviscos de su mochila.
"¡Ohhh, gracias!" Gimió cuando Scully regresó. "¿Te gustaría venir con nosotras? Vamos a hacer los "s'more" para el grupo." Layla asintió con la cabeza en dirección de las otras mujeres sentadas en una mesa a unas 30 yardas detrás de ellos.
"¡Yee Haw!" Mulder bromeó mientras se sentaba más derecho en la silla.
Layla dirigió a Scully una mirada de perplejidad.
"Ignora eso." Le dijo Scully deliberadamente. "Claro, estaría encantada de unirme a ustedes." Giró para caminar con Layla.
"Scully, ¿a dónde vas?" Mulder se quejó.
"Voy a pasar el rato con las chicas, Mulder." Le informó Scully, le sonrió y caminó hacia el grupo de mujeres.
"Genial." Mulder se quejó en voz baja.
Mientras se dirigían a unirse con las otras mujeres, Layla la miró. "¿Por qué te llamó: 'Scully'?"
"¿Qué quieres decir? Ese es mi nombre."
Layla vaciló. "Sí,tú apellido... pero tu nombre es 'Dana'."
"Oh, bueno, sí... No sé. Nunca me llama así... en contadas ocasiones lo hizo... Sólo soy 'Scully' para él."
Scully se dio cuenta de que nunca se hizo esa pregunta realmente. Claro, Mulder odiaba su nombre de pila, pero ella no sentía nada similar hacia el suyo. Y él la había llamado Dana en algunas ocasiones en el pasado, por lo general si él estaba de un humor extraño, emocional o si se estaba burlando de ella y 'Dana' adquirió un tono más sarcástico. Mientras Scully se sentaba a la mesa con las demás agentes, todas en sus mediados o finales de los 20 años, comenzaron a presentarse, y así pudo conocer algo más sobre ellas, incluido el hecho de que todas llamaban a sus compañeros por sus nombres de pila.
La agente especial Layla Abbas, cuya familia emigró a los Estados Unidos desde Irán en la década del '70, tenía una Maestría en Justicia Criminal de la Universidad de Temple. Ella y su compañero, el agente especial James McGill, trabajaban en la Unidad de Contraterrorismo en la Oficina de Campo de Oklahoma City. La agente especial Erin Ames, una burbujeante californiana rubia con un completo bronceado perfecto, tenía una Licenciatura en Sociología de la Universidad de San Diego y una Maestría en Psicología de la Universidad de Boston, y trabajaba en la Unidad de Negociación de Rehenes fuera de la Oficina de Campo de Omaha junto con su compañero, el agente especial Frank Wallace.
La agente Especial Terra Vassello, una italiana de ojos y pelo castaño oscuro, tenía una Maestría en Ciencias Forenses de la Universidad Pace, y había trabajado con la policía de New York (NYPD) un par de años antes de graduarse de la Academia del FBI el año anterior. Ella y su compañero, el agente especial Henry Steele, trabajaban en la Unidad de Delitos Violentos de la Oficina Local de St. Louis. La agente especial Shenelle Block, una mujer que parecía pertenecer más a la portada de una revista de modas en lugar de hacer cumplir la ley, tenía un Doctorado en Criminología del estado de la Florida. Trabajaba en la Unidad de Crimen Organizado en la oficina de campo de Chicago con su compañero, el agente especial Guy Conley.
Pronto la conversación giró en torno a las vidas personales, y para sorpresa de Scully, ellas tenían una. Sus vidas no giraban completamente alrededor del trabajo o sus compañeros, salvo quizá Layla, de quién sospechaba que su vida personal y su compañero giraban en el mismo nivel. Scully descubrió que tenía poco que aportar a esta conversación. Mientras las escuchaba hablar de sus esperanzas para sus carreras y vidas, la sensación de tristeza que había sentido al ver a Mulder en el lago volvió con mucha más fuerza y se clavó dentro suyo aún más profundo.
Había sido como ellas alguna vez. Recién salida de la academia, había conseguido un puesto como Instructora de Patología Forense en Quantico. Tenía una vida social, tenía amigos. Incluso tenía citas. Tenía una vida sexual intensa. ¿Quién era esa persona que solía ser? Scully apenas podía recordarlo. Estaba la vida antes de Mulder y la vida después de Mulder, y todo lo anterior estaba empezando a convertirse en un borrón.
Scully, tenía sólo 35, todavía podía tener una vida si quería una. Pero ella quería una vida con Mulder, y no parecía que eso llegaría alguna vez a ser una realidad. Se sentía desesperada. Se sentía atrapada. Y las dudas se estaban introduciendo en ella de manera progresiva. ¿Mulder realmente la amaba? Pensaba que lo hacía, pero tal vez ella estaba equivocada. Se lo había dicho una vez, pero él acababa de ser encontrado inconsciente en el océano y despotricaba incoherencias sobre la Segunda Guerra Mundial. Si él la amaba, quizá no la amaba lo suficiente o en la forma en que ella lo deseaba. ¿Era realmente tan buena en ocultar sus sentimientos que Mulder no tenía ni idea de lo que sentía por él? Mulder nunca dio un indicio de que pensara en ella en cualquier otra forma que no sea como su compañera o amiga. Sus flirteos casuales e insinuaciones eran en realidad mecanismos de defensa, a no ser tomadas en serio. ¿Realmente no sentía nada más por ella que amistad? ¿Y cuánto tiempo podría ella esperar con la esperanza de que algún día lo hiciese?
A las 19:49 horas se puso el sol, y las mujeres tenían ya todo organizado para preparar los pastelitos. Comenzaron a caminar hacia la hoguera. Los peces ya limpios se extendían sobre la mesa más cercana a la hoguera, a la espera de ser asados. Los agentes estaban esparcidos, algunos sentados en pequeños grupos y otros junto al lago, hablando.
Scully estaba empezando a sentir un poco de frío, así que caminó hacia la tienda que compartía con Mulder para buscar su chaqueta. Layla decidió caminar con ella para que no tuviera que hacer el camino de regreso sola.
"Se está poniendo oscuro, después de todo... y tu tienda está bastante alejada del resto... casí no se ve desde aquí." Susurró Layla en forma admonitoria.
"Layla, aquí todos somos agentes del FBI."Le sonrió.
"Nunca se es demasiado cuidadoso."
Scully se rió entre dientes. "Sí, bueno... estoy armada."
"Todos lo estamos."
Scully miró a la joven y se preguntó de qué horrores su familia y ella habrían escapado. Cuando llegaron a la tienda, se encontraron con que Mulder seguía en el mismo lugar donde lo habían dejado, pero ahora lo acompañaban otros cuatro agentes. Parecía que estaban en medio de una interesante conversación. Layla la tomó del brazo suavemente, tirando de ella para llevarla detrás de la tienda, y luego puso su dedo delante de su boca, haciendo un gesto para que no hablase y le guiñó un ojo con picardía.
"Ustedes dos son afortunados."Bufó el agente Robert Babcock, quien aparentaba tener bastante más de los 30 años que realmente tenía. "Tienen compañeras candentes. Y yo estoy aqui atascado con este 'bagre'".
Su compañero, el agente Lewis Jackson, se echó a reír con ganas.
"La pelirroja está realmente candente, es cierto. "Acotó el agente Lawrence Stewart mientras ataba una de sus botas.
"Su nombre es la Agente Scully."Murmuró Mulder tratando de frenar su irritación.
"Ok... La "Agente Scully" es un pedazo de mujer muy candente" Replicó Stewart. "Me encantan las pelirrojas. Son realmente calientes…" Mulder hervía. "Pero realmente lo siento por ti, hombre." Asintió con la cabeza en dirección al Agente James McGill, que estaba sentado a la derecha de Mulder, en la silla que Scully había ocupado antes. Tenía el cabello rubio y ojos azules, y estaba mediando los 20 años. Mulder pensó que parecía el típico boy scout américano, y probablemente había sido el mariscal de campo (quarterback) de la secundaria y Rey del baile de graduación.
"¿Y por qué lo sientes?" Preguntó McGill, mirando a Stewart. Mulder pensó que parecía estar preparándose.
"Debido a que tienes una "Towelhead" (forma despectiva de llamar a alguien del Medio Oriente "cabeza de toalla") como compañera. Quiero decir... ¿A quién jodiste tanto para que te atasque con una árabe?"
Mulder estaba sorprendido por lo que acababa de oír. No le gustó el giro repentino que había tomado la conversación. Miró alrededor y notó que el resto estaba igual de shockeado, prestó atención al agente McGill quien miraba fijamente a Stewart.
"En primer lugar, ella es persa. No es árabe." Dijo McGill con calma. "En segundo lugar, habla así de ella otra vez y te rompo la cara."
Mulder pudo ver el enrojecimiento arrastrándose desde el cuello hasta la cara de McGill. Supuso que la asociación entre McGill y Abbas podría estar siendo algo más que estrictamente profesional. El grupo consiguió tranquilizar a James y el agente Stewart se excusó. Como el clima aún se podía cortar con cuchillo, Stewart se levantó diciendo que iba a averiguar si su compañero necesitaba ayuda para cocinar el pescado. Los agentes Jackson y Babcock también encontraron una razón para salir del lugar.
"No es fácil tener una mujer hermosa como compañera, ¿verdad?" Dijo el agente McGill a Mulder.
El suspiró. "No, no siempre."
"Quiero decir..." McGill vaciló. "Quieres protegerla de esa basura de charla de vestuario; defender su dignidad, su respetabilidad. Ella es una excelente agente, una persona increíble. Y al mismo tiempo, quieres darle la impresión de que eres un campeón, al igual que no crees que ella pueda cuidar de sí misma y debes estar preocupándote siempre... aunque ella lo deteste. Pero no puedo soportar la mierda que la gente dice acerca de ella. O acerca de nosotros. Es muy frustrante a veces."
Mulder se rió entre dientes. "Sé lo que quieres decir. Lo entiendo. Pero, ¿crees que ella es la compañera adecuada para ti? ¿O crees que sería mejor trabajar con alguien más?"
James lo miró fijamente. "Ella es mi pareja perfecta. Es 'mi'compañera ideal. No puedo imaginar estar con nadie más."
Mulder sonrió. "Bueno, entonces a la mierda todos los demás. A la mierda con lo que dicen y al carajo con lo que piensan."
"¿Cuánto tiempo llevas trabajando junto a la agente Scully?"
"Seis años."
"¿Estás casado? ¿Tienes algún niño?" Le preguntó curioso.
"No. ¿Por qué?"
"Me preguntaba cómo este trabajo va a afectar mi vida." respondió. "Me gustaría casarme, tener algunos niños. Pero el trabajo puede ser peligroso, y es una cosa seria a considerar cuando se piensa acerca de tus seres queridos. Además, la carga de trabajo es indignante. No es de extrañar que los agentes solo terminen involucrándose con gente del trabajo. Debe ser difícil sostener una relación, ¿no?"
"Hmm... bueno, realmente sólo tuve una relación seria desde que me uní al FBI" respondió Mulder. "Ella terminó por convertirse en un agente del FBI también. Pero se fue hace casi ocho años."
"¿No ha tenido una novia en ocho años?" Preguntó McGill, mirándolo horrorizado. "Wow... Creo que me volvería loco. Entonces, ¿dónde está ella ahora?"
Mulder suspiró. "Muerta."
McGill pasó saliva ruidosamente. "¡Oh, hombre! Lo siento. ¿Cuál era su nombre?"
"Diana" Respondió.
"Entonces... ¿por ocho años…?" Preguntó McGill tentativamente.
Mulder negó lentamente con la cabeza y se encogió de hombros. "No lo sé... Supongo que en principio sólo me lancé a trabajar para olvidarme de ella. Yo estaba solo antes de ella, y resultó no ser demasiado difícil reanudar el estar solo después de ella."
James McGill pensó sobre eso por un minuto. "Sí, pero... ocho años sin pareja. ¿Alguna vez piensas en casarte? ¿Tener hijos?"
"Honestamente, el matrimonio nunca me interesó." Le respondió. "Estoy seguro que eso proviene de mis padres. Y la única mujer con la que me imaginé teniendo hijos ahora..." Mulder suspiró. "Bueno, eso es imposible..."
"Ok..." McGill le respondió.
Mulder creía que la conversación se estaba convirtiendo en algo deprimente. No quería pensar en Scully siendo estéril. O a Scully con cáncer, y literalmente no quería pensar nada sobre Diana, o cualquiera de las cosas terribles que habían ocurrido en los últimos años. Se preguntó dónde estaba Scully y por qué había estado fuera tanto tiempo. Pero entonces supuso que probablemente sería agradable para ella tener un poco de compañía femenina. Se preguntó qué estaría hablando Scully con esas otras mujeres. Ella probablemente no había tenido mucho de ese tipo de cosas desde que su hermana fue asesinada. Genial, vamos a añadir el asesinato de Melissa a la lista de toda esta mierda de paseo por el carril de la memoria.
"¿Qué hay acerca de la agente Scully?"
"¿Qué?" Preguntó Mulder, saliendo de su ensimismamiento.
"¿Está casada?"
"¡Oh, no!" Respondió Mulder sonriendo.
"¿Tienen... o han tenido... ustedes dos... una...?...Algo... ya sabes..." Preguntó tentativamente.
"No, nunca."
"¿Wow en serio? ¡¿En seis años?!" McGill lo miró sorprendido.
"Es probablemente por eso que hemos estado juntos durante seis años." Mulder respondió inexpresivo.
"Nunca digas nunca." contestó McGill. "Han pasado ocho años, un poco."
Mulder suspiró. Deseó que Scully se diera prisa y volviese allí con él.
El agente McGill realmente no sabía qué más decir. "Bueno, fue un placer hablar contigo, Mulder. Creo que voy a ir a buscar a Layla." Luego se puso de pie, y después de estrechar la mano de Mulder, se marchó al otro lado de la hoguera en busca de su pareja.
Mulder rodó los ojos.
Scully y Layla todavía estaban de pie al lado de la tienda de campaña, a pocos pies detrás de donde Mulder estaba sentado. Scully miró al agente McGill caminando en la dirección opuesta. Layla la estaba viendo fijamente a la cara.
"¿Estás bien, Dana?" Le susurró. Scully no dijo nada. Estaba luchando por contener las lágrimas. "¿Lo que el agente Mulder dijo es verdad? Nunca han tenido... o él solo está prot... ¿es verdad?" Parecía estar muy confundida sobre lo que hizo que Scully se pusiera de esa manera.
"Sí, él dijo la verdad. Nunca hemos tenido nada en ese sentido." Scully respondió recomponiéndose.
Layla observó como Scully miraba hacía la parte posterior de la cabeza de Mulder. "No hay nada más angustioso que estar enamorada en silencio, ¿no? Y seis años es mucho tiempo para estar en agonía."
Scully giró para darle una mirada sorprendida a Layla. Ella le sostuvo la mirada, luego le dio en el hombro un suave apretón y fue en busca de su pareja.
Las emociones de Scully le estaban ganando la partida y ella debía revisarlas. Pero le estaba resultando difícil. ¿Mulder no había concluido su relación con Diana? ¿Esa era la razón por la que no podía seguir adelante? ¿Estaba muy enganchado con ella cuando se fue, y ahora con su muerte, él todavía seguía estándolo? Por supuesto, él no podía ser padre porque Diana estaba muerta. ¿Todos estos años él sólo había estado pensando en ella? Gibson Praise incluso le avisó sobre el hecho de que Mulder estaba pensando en Diana. Parecía tan obvio ahora; esa era la verdadera razón por la que las cosas entre ellos siguieran en ese eterno stand- still. ¿Cómo podía haber ignorado esa explicación si era la más probable? Ella era una científica, por el amor de Dios... ¿Cómo podía ser tan estúpida y pensar que podía pasar algo entre ellos? ¡Ilusa!
Esta era la brecha entre ellos, pensó Scully. Mulder realmente había causado esa distancia. Más allá de Diana. Incluso con su muerte, la rotura no podía ser eliminada porque Mulder la mantenía allí. ¿Podría él realmente aferrarse más a su relación con Diana cuando lo que ellos tenían era aún mucho más? Su relación se basaba principalmente en la verdad, por una cosa. Scully no podía obtener ninguna prueba real, pero estaba segura que Diana estaba trabajando con el Fumador. Su relación, su amistad, su compañerismo se basaba en la confianza y el respeto. ¿Lo que tenía con Diana siquiera era real? Mulder era un perfecto tonto.
Cuando se puso más oscuro, el grupo se sentó en un círculo alrededor de la hoguera. Comieron pescado a la parrilla y los s'more recién hechos. Todos parecían estar disfrutando la comida y gozando las charlas. Mulder se sorprendió, y se sintió un poco decepcionado, cuando Scully regresó y tomó asiento frente a él, al otro lado de la hoguera. ¿Había pasado algo? Tal vez las conversaciones de Scully con las otras mujeres habían sido tan invasivas e incómodas como las que había tenido él. Mulder notó que claramente estaba evitando su mirada. ¿Qué mierda sucedía?
Mientras observaba a Scully a través de los destellos y chispas de la hoguera, pensó que ese día había sido uno de los mejores que había tenido en su maldita vida. Despertarse junto a Scully, caer en la idea que ella estaba ahí, que yacía junto a él, ir de excursión con ella, escucharla contar historias sobre su infancia, bañarse juntos (bueno... más o menos), observarla tomar una siesta sobre el césped, ver su sonrisa y escuchar su risa franca; bastaba sólo con la forma en que ella lo miraba. Todo había sido como en su sueño. Excepto que no había peligro. El Hombre Cáncer estaba lejos de él... y de ella. Volvió a mirarla entre las llamas, pensó que Scully nunca le había parecido más hermosa que ahora; sin maquillaje, su pelo rojo era un lío ondulado, las pecas saltando por toda su cara. Suspiró. Ella era preciosa.
Ya eran las 23:21 horas del sábado, y no había ni rastro de Bob, Randy o cualquier rescatista. Scully apenas podía mantener los ojos abiertos, y se estaba quedando dormida sobre la silla plegable. De pronto sintió que alguien agarraba su mano y abrió los ojos sobresaltada encontrándose con Mulder, de rodillas, frente a ella.
"Hey, vamos a dormir, Scully." Susurró Mulder mientras le acariciaba la mano con el pulgar.
Scully bostezó. "Ok, va a ser lo mejor."
Cuando estuvieron en el interior de la tienda de campaña, Scully se metió en su propio saco de dormir, subió la cremallera hasta arriba, y se colocó de manera tal para darle la espalda a Mulder. Y Mulder parecía tener un indicio de su estado de ánimo porque no trató de entablar conversación en ningún momento mientras caminaban hacia la tienda o dentro de ella. Pero Scully pudo notar una extraña expresión en su rostro cuando ella se dirigió a su saco de dormir. ¿Pensaba que iban a compartir el saco de nuevo? Tenía en claro que era ella quien debía poner fin a ese tipo de cosas. Esos gestos sólo alimentaban ridículamente sus esperanzas y no significaban nada para Mulder. A él no le importaba de esa manera, y ella debía dejar de esperar que lo hiciera. Mulder nunca sentiría algo como lo que ella necesitaba. Así que superalo, Dana. Olvídalo.
A las 8:30 am del domingo, todo el grupo estaba con las mochilas preparadas a la espera del rescate. A las 9:00 en punto, Bob y Randy aterrizaron con un gran helicóptero negro en un claro a unas 100 yardas de la zona del camping. El grupo abordó y a las 11:00 estaban de vuelta en el River Dance Wilderness Lodge. Bob y Randy dieron una breve conferencia de clausura y entregaron los trofeos a las tres primeros parejas en llegar al embalse. Scully se alegró enormemente cuando fueron autorizados a utilizar las habitaciones para ducharse y asearse antes de salir.
Mulder y Scully se metieron en su coche de alquiler y se dirigieron al aeropuerto para tomar su vuelo de regreso a las 15:10 destino D.C. Ellos no habían hablado demasiado en todo ese día. Mulder parecía estar confundido por el silencio de Scully, pero ella no se sentía motivada para mantener la apariencia de que todo estaba bien, aunque eso fue lo que le dijo cada vez que él se lo preguntaba. 'Estoy bien, Mulder', repetía cada vez. Y él, por supuesto, no le creía.
Scully se sentó en silencio en el avión junto a Mulder, seguía pensando en algo que Layla le había dicho un rato antes de salir de Wilderness Lodge.
"No sé si alguna vez has oído hablar de la Gran Inundación de Irán." Le comentó cuando se estaban despidiendo en el estacionamiento mientras Mulder cargaba los bolsos en el coche. " Fue en 1954, antes de que yo naciera. Mi padre tenía 12 años en ese momento y me ha contado la historia muchas veces. Durante la inundación, había una joven a la que le quedó su pie atrapado en la calle. Tal vez en el barro, o una reja. No lo sé. El agua seguía subiendo, pero no podía liberarse. La gente trató de ayudarla, pero no pudieron conseguir que su pie se safara. El agua seguía subiendo y subiendo. Ella finalmente se ahogó."
"Eso es terrible..." Murmuró Scully aún sin entender a dónde se dirigía con esa historia.
"Sí lo fue. Pero eso nunca me hubiera pasado a mí... ¿Sabes por qué?"
Scully negó con la cabeza y encogió levemente los hombros.
"Porque yo hubiese dicho: '¡Córtala! ¡Ahora!'...A veces tenemos que amputar algo de raíz, no importa lo mucho que pueda doler, si el fin es sobrevivir y seguir adelante con tu vida."
Layla le dirigió una mirada mordaz, luego se despidió y cruzó el estacionamiento para unirse al agente McGill.
Cuando Scully se sentó en su asiento en ese vuelo de regreso a casa, se preguntó si, eventualmente, iba a tener que amputar algo, o a alguien de su vida.
CONTINUARÁ…
